Declaración de los Obispos Católicos de Puerto Rico sobre las elecciones de noviembre de 2008
Dentro de pocos días los electores de Puerto Rico expresarán su voluntad ciudadana en los comicios electorales del mes de noviembre de 2008. A través del voto libre, el Pueblo seleccionará a aquellas personas que por cuatro años ejercerán el Gobierno de nuestra sociedad. Es de notar que al seleccionar a una persona o partido los electores también se hacen solidarios de una determinada filosofía social, de un sistema de valores, de una visión específica del propósito de Puerto Rico.
Por ser un acto de suma importancia, ello nos liga a todos los votantes por el término de cuatro años a lo que realicen o no nuestros representantes. De esta acción se deducen dos consecuencias inmediatas:
1. Nuestra responsabilidad no termina con el hecho concreto de votar. Ese voto tiene sus repercusiones por el período de cuatro años.
2. Se necesita además una orientación acabada, para emitir un voto libre, responsable y comprometido con el proyecto del futuro del País. De lo contrario, estaríamos faltando gravemente a la justicia.
La Conferencia de Obispos Católicos de Puerto Rico considera un deber y un derecho ineludible el aportar luz a todos los fieles católicos y a todos los hombres de buena voluntad. De esta manera, ella considera prestar un servicio a todos los integrantes de la sociedad puertorriqueña quienes están haciendo uso de su derecho al voto. Es así como ella ejerce su misión de madre y maestra en la sociedad. Por otro lado, partimos del presupuesto de que el orden público existente en Puerto Rico es uno cristiano. Por lo que la espiritualidad y moral cristiana tienen mucho que ofrecer a la actividad política. Como decía Juan Pablo II en numerosas ocasiones, "son los cristianos los llamados a organizar y a dirigir la sociedad civil", (Declaración de los Obispos sobre las elecciones 1980).
Establecidas estas bases nos disponemos a proponer algunas orientaciones que nos ayuden a iluminar nuestras decisiones en las elecciones futuras:
Proceso de educación y libertad:
El ejercicio democrático de los comicios electorales no es simplemente una contienda entre partidos políticos por la conquista del poder. embre de Es más bien un noble proceso de educación y libertad.
Es por ello, que el electorado tiene derecho a conocer los programas, los expedientes de servicios y conducta de los candidatos, los métodos de ideas del Pueblo y más los valores que han de orientar al quehacer público. Por ser esta una labor que requiere tiempo y profundo análisis, "es oportuno señalar que durante el tiempo previo a las elecciones se le provea al Pueblo instrumentos idóneos de información y comunicación para que los electores conozcan los problemas de su comunidad, dados de hecho y las varias propuestas de solución. Es importante que la información fluya libremente, que se funde en la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad", (Orientación desde la Doctrina Social de la Iglesia sobre el futuro político de Puerto Rico, 17 de enero de 2006).
Es un proceso ordenado al bien común:
Las instituciones sociales, los partidos inclusive, son instrumentos humanos ordenados al bien común. Su efectividad se mide tanto en cuanto promueven los valores de la humanidad y el progreso social que supera un mero desarrollo material, para ofrecer una felicidad integral y todo el hombre y a todos los hombres, (Juan XXIII, Mater et Magistra). En su mensaje a los Pueblos latinoamericanos y caribeños, el Papa Benedicto XVI, recalcando los derechos de los Pueblos latinoamericanos advierte, "estos Pueblos tienen derecho a una vida plena, propia de los hijos de Dios, con unas condiciones humanas libres de las amenazas del hambre y de todas formas de violencia", como se ha evidenciado mucho en Puerto Rico, (Discurso inaugural, Aparecida, Brasil). La sociedad alcanzará una vida de mayor plenitud cuando sus miembros puedan desarrollar sus talentos, se respete la vida, especialmente, la de los más débiles.
«El concepto de la vida en general ha ido desmereciéndose como valor supremo, por ello, todo candidato o candidata que se exprese a favor del aborto se opone al derecho a la vida y a la dignidad de la persona humana", (Roberto González Nieves, Arzobispo Metropolitano, Orien¬tación Pastoral con motivo de los comicios electorales, 7 de noviembre de 2000, pág. 1).