Cinco nuevos beatos recuerdan que llamado a la santidad es para todos

VATICANO, 30 Abr. 01 .- Con la beatificación de cinco hombres y mujeres de distintos estados de vida, Juan Pablo II recordó que el llamado a la santidad es universal y responder a él implica seguir la senda del amor de Dios.
Ante las 30 mil personas que colmaron la Plaza de San Pedro, el Pontífice beatificó al laico puertorriqueño Carlos Manuel Rodríguez, el obispo español Manuel González García, la religiosa canadiense Esther Blondin y las religiosas italianas Caterina Volpicelli y Caterina Cittadini.

El Santo Padre aseguró que los nuevos beatos siguieron a Cristo dejando "que el Espíritu Santo conforme su existencia según Cristo".

Apóstol universitario

Refiriéndose a Carlos Manuel Rodríguez Santiago (1918-1963), a quien cariñosamente llaman Charlie, el Papa indicó que el primer beato de Puerto Rico "puso de relieve la llamada universal a la santidad para todos los cristianos y la importancia de que cada bautizado responda a ella de manera consciente y responsable".

Ardor por la Eucaristía

El beato Manuel González García (1877-1940) fue Obispo de Málaga y es conocido en el mundo entero como "el obispo del Sagrario abandonado". Fundó la congregación de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret y asociaciones como los Discípulos de San Juan, para los hombres, y la rama infantil, los Niños Reparadores.

El Santo Padre recordó que la experiencia que vivió "ante un sagrario abandonado le marcó para toda su vida, dedicándose desde entonces a propagar la devoción a la Eucaristía, y proclamando la frase que después quiso que fuera su epitafio: "¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! ¡No lo dejéis abandonado!".

Vida humilde y escondida

La canadiense Esther Blondin (1809-1890), adoptó el nombre de Marie-Anne al momento de su congregación y es fundadora de la congregación de las Hermanas de Santa Ana.

Según el Pontífice, Marie-Anne fue "modelo de una vida humilde y escondida, encontró su fuerza interior en la contemplación de la Cruz, mostrándonos que la vida de intimidad con Cristo es el medio más seguro de dar misteriosamente frutos y de cumplir con la misión querida por Dios".

Nuevas formas de vida consagrada

Caterina Volpicelli (1839-1894), fundadora de las Siervas del Sagrado Corazón, "supo sacar de la Eucaristía ese ardor misionero que le llevó a expresar su vocación en la Iglesia, sometida dócilmente a los pastores y proféticamente orientada a la promoción del laicado y de nuevas formas de vida consagrada".

"Sin delimitar espacios operativos ni dar vida a instituciones específicas, quiso, como ella misma afirmaba, encontrar la soledad en las ocupaciones y un fecundo trabajo en la soledad", afirmó el Papa.

Amor indómito

Finalmente, el Pontífice habló de Caterina Cittadini (1801-1857), fundadora de las Hermanas Ursulinas de Somasca, quien "manifestó un amor indómito por el Señor".

"Al quedar huérfana desde su más tierna edad, se convirtió en madre cariñosa de las huérfanas. Y quiso que sus hijas espirituales fueran "madres" en la escuela y en el contacto con los niños. También en su caso el secreto fue la unión con la Eucaristía", señaló.

Juan Pablo II concluyó su homilía pidiendo a los nuevos beatos que nos ayuden "a recorrer el camino de la santidad, especialmente cuando se hace cansado. Apoyadnos para que podamos mantener fija la mirada en Aquel que nos ha amado".

Con la celebración del domingo, el Papa ha proclamado a 1.232 beatos. Ha canonizado a 477 hombres y mujeres. La cifra total representa la mitad de los beatos y santos proclamados en toda la historia de la Iglesia.

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(Aciprensa)


Feligreses venerarán a Charlie en la Catedral de Caguas

SAN JUAN, 30 Abr. 01  El próximo 27 de mayo se llevará a cabo la ceremonia de traslado de los restos del futuro Beato Carlos Manuel Rodríguez a la Catedral Dulce Nombre de Jesús, en Caguas, parroquia en la que Charlie nació y se inició en la fe.

Los restos se trasladarán desde la Abadía San Antonio Abad, en Humacao, hasta el Parque Solá Morales, de Caguas, donde a las 3 de la tarde se celebrará una liturgia con la participación de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña.

Al culminar la ceremonia habrá una procesión con los restos hasta la Catedral Dulce Nombre de Jesús, donde podrá ser venerada por los fieles. Además, se inaugurará una exhibición sobre la vida y obra de Charlie con documentos y fotos.

(Aciprensa)


El secreto de los cinco nuevos beatos proclamados por Juan Pablo II
Hombres y mujeres que respondieron al Amor

CIUDAD DEL VATICANO, 29 abril 2001 .- Juan Pablo II beatificó este domingo a cinco hombres y mujeres testigos de que la santidad no es el monopolio de un estado de vida, sino la respuesta coherente al amor de Dios.

Este es precisamente el motivo por el que en estos más de 22 años de pontificado se han batido records en el número de nuevos santos y beatos. Con esta última celebración, el Papa Wojtyla ha proclamado a 1.232 beatos. El número total de canonizaciones ha sido de 477 hombres y mujeres, de diferentes épocas, continentes y estados de vida. Una cifra que corresponde a la mitad de los beatos y santos proclamados en toda la historia de la Iglesia.

Para el pontífice los nuevos beatos no son personajes raros o aburridos, son imitadores de Jesús, es decir, dejan «que el Espíritu Santo conforme su existencia según Cristo», como explicó en la homilía de hoy.

Primer beato puertorriqueño
Escuchaban al Santo Padre, en la plaza de San Pedro, unos 30 mil peregrinos. Los más entusiastas fueron los puertorriqueños, que vieron cómo por primera vez en la historia un compatriota suyo era elevado a la gloria de los altares. Se trata de Carlos Manuel Rodríguez Santiago (1918-1963), conocido en el Caribe y en Estados Unidos como Charlie, quien dedicó su vida como laico al servicio de la Iglesia y al trabajó en el Centro Universitario Católico de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.

Su beatificación se ha convertido también en un signo de paz para todo el mundo: la Marina estadounidense anunció la suspensión durante 24 horas de sus contestadas maniobras en la isla puertorriqueña en Vieques como señal de respeto por el beato Carlos Manuel Rodríguez.

Este puertorriqueño «puso de relieve la llamada universal a la santidad para todos los cristianos y la importancia de que cada bautizado responda a ella de manera consciente y responsable --explicó el Papa en la homilía--. Que su ejemplo ayude a toda la Iglesia de Puerto Rico a ser fiel, viviendo con firme coherencia los valores y los principios cristianos recibidos en la evangelización de la Isla».

«El obispo del Sagrario abandonado»
Otro de los nuevos beatos era el obispo de Málaga (España), Manuel González García (1877-1940). Es conocido en el mundo entero como «el obispo del Sagrario abandonado». De hecho, fundó la congregación de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret así como importantes asociaciones (por ejemplo, los Discípulos de San Juan, para los hombres, y la rama infantil, los Niños Reparadores).

La experiencia vivida «ante un sagrario abandonado le marcó para toda su vida --recordó hoy el obispo de Roma--, dedicándose desde entonces a propagar la devoción a la Eucaristía, y proclamando la frase que después quiso que fuera su epitafio: "¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! ¡No lo dejéis abandonado!"». Su ejemplo, añadió, «sigue hablando a la Iglesia de hoy».

Canadiense y fundadora
El resto de los nuevos beatos son religiosas. Entre ellas destaca la canadiense Esther Blondin (1809-1890), quien al consagrarse adoptó el nombre de Marie-Anne, fundadora de la congregación de las Hermanas de Santa Ana.

«Modelo de una vida humilde y escondida --evocó el sucesor del apóstol Pedro--, Marie-Anne Blondin encontró su fuerza interior en la contemplación de la Cruz, mostrándonos que la vida de intimidad con Cristo es el medio más seguro de dar misteriosamente frutos y de cumplir con la misión querida por Dios».

Dos italianas fundadoras
Desde este domingo ya se puede llamar beata a Caterina Volpicelli (1839-1894), fundadora de las Siervas del Sagrado Corazón.

«También supo sacar de la Eucaristía ese ardor misionero que le llevó a expresar su vocación en la Iglesia, sometida dócilmente a los pastores y proféticamente orientada a la promoción del laicado y de nuevas formas de vida consagrada –continuó explicando el Papa--. Sin delimitar espacios operativos ni dar vida a instituciones específicas, quiso, como ella misma afirmaba, encontrar la soledad en las ocupaciones y un fecundo trabajo en la soledad».

La última nueva beata de este domingo es Caterina Cittadini (1801-1857), fundadora de las Hermanas Ursulinas de Somasca, quien, como aseguró la homilía pontificia «manifestó un amor indómito por el Señor».

«Al quedar huérfana desde su más tierna edad, se convirtió en madre cariñosa de las huérfanas. Y quiso que sus hijas espirituales fueran "madres" en la escuela y en el contacto con los niños». Y constató: «También en su caso el secreto fue la unión con la Eucaristía».

Este es precisamente el secreto de los santos, concluyó Juan Pablo II, quien dirigiéndose directamente a su intercesión, imploró: «Ayudadnos a recorrer el camino de las santidad, especialmente cuando se hace cansado. Apoyadnos para que podamos mantener fija la mirada en Aquel que nos ha amado». Esa es la senda de la santidad.

(ZENIT.org)

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El beato Charlie acalla por un día las tensiones en Vieques
Primer puertorriqueño elevado a la gloria de los altares

CIUDAD DEL VATICANO, 29 abril 2001 .- El ruido de las bombas de ejercitación no se ha escuchado este domingo en la isla puertorriqueña de Vieques: ha sido el gesto con el que la Marina estadounidense ha querido celebrar el mensaje de paz para ese país la beaticación de Carlos Manuel Rodríguez.


Juan Pablo II elevó este domingo a la gloria de los altares a «Charlie» (1918-1963), como es conocdio familiarmente. Es el primer puertorriqueño beatificado.

«Que su ejemplo ayude a toda la Iglesia de Puerto Rico a ser fiel, viviendo con firme coherencia los valores y los principios cristianos recibidos en la evangelización de la Isla», deseó el Papa en la homilía de la celebración.

Según el Santo Padre, Carlos Manuel Rodríguez «puso de relieve la llamada universal a la santidad para todos los cristianos y la importancia de que cada bautizado responda a ella de manera consciente y responsable».

La beatificación de Charlie ha sido particular, si ha podido celebrarse hoy ha sido gracias a los laicos del Centro Universitario Católico en Río Piedras que él mismo fundó.

El milagro atribuido a su intercesión que, tras haber sido examinado por una comisiones científicas, teológicas y de cardenales, le ha abierto el camino de la canonización, fue experimentado por una mujer puertorriqueña, en 1981, quien se curó de manera inexplicable de un linfoma maligno.

Su proceso de beatificación ha sido uno de los más rápidos en la historia reciente de la Iglesia, pues de hecho sólo duró nueve años.

Rodríguez Santiago nació en Caguas el 22 de noviembre de 1918 y falleció el 13 de julio de 1963 debido a un cáncer producido por una colitis ulcerosa. Dedicó su vida como laico al servicio de la Iglesia y trabajó en el Centro Universitario Católico de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. A causa de su enfermedad no pudo acabar su carrera, ahora bien, se comprometió siempre en el ambiente universitario para ayudar a los jóvenes a descubrir a Cristo a través de la Eucaristía.

«El nuevo beato --recordó el Papa este domingo en su homilía--, iluminado por la fe en la resurrección, compartía con todos el profundo significado del Misterio pascual repitiendo frecuentemente: "Vivimos para esa noche", la de Pascua».

«Su fecundo y generoso apostolado consistió principalmente en esforzarse para que la Iglesia en Puerto Rico cobrara conciencia de este gran acontecimiento de nuestra salvación», concluyó.

En representación de la gobernadora de Puerto Rico, Sila Calderón, en la plaza de San Pedro del Vaticano estuvo presente el secretario de Estado, Ferdinand Mercado.

El lunes el Papa recibirá a los fieles seguidores de los nuevos beatos en una audiencia especial. En esa ocasión Mercado entregará al Sumo Pontífice una carta en la que la gobernadora Calderón le pide «que rece por Puerto Rico y Vieques», donde en estos momentos unas maniobras militares de la Marina estadounidense han suscitado polémicas.
(ZENIT.org)

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