Homilía de S.E.R. Mons. Félix Lázaro
con motivo de inicio de curso 2008-2009 en la
Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico
En su reciente visita a Australia, con motivo de la XXIII Jornada Mundial de la Juventud el Papa Benedicto XVI describía de una manera clara y diáfana la acción del Espíritu Santo en la Vida de la Iglesia. Entre otras cosas dijo que el don del Espíritu Santo puede vencer los males de hoy, con tal que estemos dispuestos a abrir el corazón a la acción del Espíritu Santo.
Y refiriéndose a los males que hoy padece el mundo citaba: la indiferencia, el cansancio espiritual, el conformismo con el espíritu del tiempo, la superficialidad, la apatía, la cerrazón; todo esto, dentro de un desierto espiritual que se va extendiendo.
Si a estos males de hoy, enumerados por Benedicto XVI, añadimos el rampante relativismo, que el Papa ya denuncio, oportunamente, recién elegido; el creciente secularismo, cada vez más radical y menos disimulado, propugnado por los gobiernos y diseminado sin pudor alguno por los medios de comunicación; dan vergüenza algunas columnas periodísticas publicadas en la prensa puertorriqueña, por su falta de objetividad y mal disimulada rabia contra la religión, la católica en especifico; el materialismo y el consumismo, productos engañosos de moda, tendremos que concluir que: Dios cuenta poco o nada en el mundo actual en que vivimos. La impresión que uno siente cuando mira en su derredor, es que los hombres se quieren olvidar de Dios en nombre de un falso concepto de libertad.
Hoy se busca una libertad sin trabas ni fronteras, Una libertad fundamentada, más bien en emociones y sensaciones, que en razones objetivas, es decir, una libertad alejada de la razón y de la verdad, independiente de la verdad. Como dijo el Papa a los jóvenes: "El relativismo, dando en la practica valor a todo, indiscriminadamente, ha hecho que la "experiencia", es decir el sentir, la emoción, sea lo más importante de todo". Pero en realidad, las experiencias cuando están separadas de la razón y de la consideración sobre lo que es bueno o verdadero, suelen desembocar en una confusión moral a intelectual, y en un debilitamiento de los principios, con la consiguiente perdida de la autoestima a incluso de la desesperación.
Esta seria, esta es, la cara de la moneda de los que pretenden vivir la vida independientemente de Dios. Para los que Dios no cuenta. El hombre puede intentar vivir la vida sin Dios. Mas el resultado es, el vacío, la desesperación.
El Papa nos ha dicho al principio que el don del Espíritu Santo puede vencer los males de hoy, con tal que estemos dispuestos a abrir el corazón a la acción del Espíritu Santo.
Por eso, al dar comienzo a un nuevo curso, inicio del Sexagésimo Aniversario de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, extiendo la invitación a todos los presentes, y a todos los estamentos de la Universidad Católica, desde la Presidenta hasta el ultimo oficial, desde la oficina del Gran Canciller hasta el edificio de mantenimiento, a todos y cada uno de los profesores y estudiantes, a abrir el corazón a la acción de Espíritu Santo.
Las palabras que el Papa Benedicto XVI dirigió a los jóvenes en Sydney durante la fiesta de acogida el pasado 17 de julio, recogen muy bien tres de las metas a objetivos a alcanzar en el nuevo curso que iniciamos: "Queridos amigos, la vida no esta gobernada por el azar, no es casual. Vuestra existencia personal ha sido querida por Dios, bendecida por el; y el le ha dado una finalidad. La vida no es una simple sucesión de hechos y experiencias, por útiles que pudieran ser muchos de ellos. Es una búsqueda de la verdad, del bien y de la belleza. Precisamente para lograr esto hacemos nuestras opciones, ejercemos nuestra libertad y en esto, es decir, en la verdad, el bien y la belleza, encontramos felicidad y alegría. No os dejéis engañar por los que solo os consideran como consumidores en un mercado de posibilidades indiferenciadas, donde la elección en si misma se convierte en bien, la novedad se hace pasar por belleza y la experiencia subjetiva suplanta a la verdad".
"Cristo ofrece más. Más aun, ofrece todo. Solo El, que es la Verdad, puede ser el Camino y, por tanto, también la Vida".
Búsqueda de la verdad, del bien, y de la belleza: he ahí el triple objetivo al que deben ir dirigidos nuestros esfuerzos, bajo el impulso del Espíritu Santo.
La Verdad, no tengamos miedo a la verdad. La verdad no tiraniza; la verdad es liberadora. "La verdad os hará' libres" (Jn 8,31), fueron las palabras salidas de la boca del único que se ha atrevido a autoproclamar: "Yo soy la Verdad", sin que nadie le pudiera rebatir, el Maestro por excelencia, Cristo Jesús. ¿Quien de vosotros encontrara' en mi falsedad?" (Jn. 8,46) El que esta' con Dios esta' con la verdad, y es libre. Por el contrario, la mentira viene del diablo, "porque es mentiroso y padre de toda mentira". (Jn. 8,44)
Paradójicamente, los "defensores" entre comillas, de la libertad, fueron los que impidieron al Papa visitar la Sapienza, en Roma. Pero se encontraron con un atleta del espíritu: "No vengo a imponer la fe, sino a estimular la valentía en la búsqueda de la verdad", fue la respuesta del Papa. ¿Quien fue más libre? ¿Los que tuvieron miedo a la verdad, o e1 que estimulo a la búsqueda de la verdad?
El Bien. Nuevamente se lleva la palma Jesús. Cuando los evangelistas quisieron resumir todo lo que Jesús había hecho en este mundo, escribieron esta frase lapidaria: "Paso su vida haciendo el Bien". Lo opuesto del bien es el mal. El que esta' en la verdad hace el bien. El que esta' en la mentira obra el mal. "Vosotros tenéis por padre el diablo", les dice Jesús a los judíos, Y porque el diablo es el padre de la mentira, prosigue Jesús: "queréis realizar los malos deseos del diablo; el fue homicida desde el principio y no ha permanecido en la verdad porque en el no hay verdad."(Jn. 8,44)
El bien es producto y fruto de la verdad, van juntos.
La belleza puede decirse es la síntesis del bien y de la verdad juntos, objeto de la admiración y de la contemplación. Dios es belleza suma, porque Dios es la verdad y el Bien infinitos. Los cielos y la tierra, obra de sus manos, proclaman la gloria de Dios, y pregonan su belleza
En la búsqueda de la Verdad, del Bien y de la Belleza, a la luz de la acción del Espíritu Santo, la Universidad Católica esta llamada a promover la dignidad de la vida humana, la justicia para todos, la calidad de vida personal y familiar, la protección de la naturaleza, la búsqueda de la paz y de la estabilidad política, la distribución equitativa de los recursos del mundo y un nuevo ordenamiento político que sirva mejor a la comunidad nacional a internacional.
Al dar inicio al curso 2008 2009, y a la celebración del 60 aniversario de la Pontifica Universidad Católica de Puerto Rico, les invito a pedir al Espíritu Santo en esta Eucaristía celebrada en su honor, que su luz y su gracia iluminen y alimenten todas nuestras actividades, y nos de la docilidad suficiente para abrir nuestros corazones a su acción. Porque, definitivamente, es el don del Espíritu Santo el que puede vencer los males de nuestro tiempo e implantar en el mundo la Verdad, la Belleza y el Bien.
+ S.E.R. Mons. Félix Lázaro
Obispo de Ponce
Gran Canciller de la PUCPR