DECLARACION DE LA CON FERENCIA EPISCOPAL PUERTORRIQUENA SOBRE EL VETO PRESIDENCIAL

A LA LEY (H. R. 1833)

 

El Presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, ha vetado una Ley (H. R. 1833), que había sido aprobada ya por el Congreso de la Nación y que prohibía el aborto según la técnica mal llamada de “nacimiento parcial”. La noticia ha sido difundida por muchos Medios de Comunicación.

Con este motivo los Cardenales de la Iglesia Cat6lica en los Estados Unidos han dirigido a Clinton una respetuosa Carta, firmada también por el Obispo de Cleveland, Anthony Pilla como Presidente de Ia Conferencia Episcopal, en la que entre otras cosas afirman:

"...su acción {se refiere al veto de Clinton] pone a los Estados Unidos en una posición crítica respecto al trato gubernamental que se les dará a los seres humanos indefensos, tanto dentro como fuera del vientre materno. Haremos todo lo posible para mantener informados a nuestros Fieles, que representan el 25% del total de los electores en los Estados Unidos.

Ante una situación tan grave, los Obispos de la Iglesia Católica en Puerto Rico, reunidos en Asamblea Plenaria Extraordinaria, comunicamos a todos los Fieles puertorriqueños las declaraciones siguientes:

1a. Los Obispos Católicos de Puerto Rico nos solidarizamos con las manifestaciones que nuestros hermanos Obispos de la Iglesia Católica en los Estados Unidos han hecho en su Carta al Presidente de la Nación;

2ª. La Conferencia Episcopal Puertorriqueña se reitera en su enseñanza de que "la vida del ser humano ya desde su concepción ha de ser salvaguardada con los cuidados máximos; por lo que el aborto directamente procurado y el infanticidio son siempre crímenes nefandos." Este es el Magisterio perenne de la Iglesia Católica: así lo proclama el Sagrado Concilio Vaticano II (GS, 51): y así lo hemos predicado siempre a nuestros fieles, (Ver: Maestros y Profetas, Documentos Oficiales de la Conferencia de Obispos de Puerto Rico, Diciembre 1989: Indice. Voz: ABORTO):

3a. Nosotros invitamos a nuestros hermanos puertorriqueños residentes en los Estados Unidos a que escuchen atentamente a sus Pastores y a que sigan fielmente sus orientaciones. Además queremos alertar a todos los católicos, que residen en Puerto Rico y participan de algún modo en la política partidista de los Estados Unidos, para que no se hagan cómplices ni formal ni materialmente de este trato que se vislumbra recibirán de parte del Gobierno los seres humanos indefensos, tanto dentro como fuera del vientre materno.

2 de mayo de 1996

Memoria de San Atanasio, Obispo y Doctor

 

 

Honorable Bill Clinton

Presidente de los Estados Unidos

Casa Blanca

Washington, D.C.

 

Estimado Presidente Clinton:

"El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado para llevar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar libertad a los presos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos: a anunciar el año favorable del Señor" (Lc 4, 18-19).

Le escribimos para encarecerle conceda la solicitud pendiente para la excarcelación inmediata e incondicional de quince hombres y mujeres puertorriqueños que extinguen sentencias por actividades en favor de la independencia.

Esta expresión de apoyo se produce luego de explorar los aspectos teológicos, así como los aspectos históricos y de derechos humanos incluyendo una visita pastoral realizada a instancias de uno de nuestros obispos con uno de los prisioneros. Esta visita, así como nuestras reflexiones, nos han hecho discernir que tanto la justicia como la misericordia nos imponen un reclamo moral.

Las Escrituras nos ordenan oír las demandas de justicia y misericordia para nuestros hermanos y hermanas encarcelados y proclamar la liberación de los oprimidos.

Estamos así entre muchas otras denominaciones, grupos cívicos y religiosos, oficiales electos y líderes de la comunidad listos y deseosos de abrazar a estos quince hombres y mujeres en el espíritu de reconciliación.

Que el Dios de justicia y compasión lo guíe al hacer esta significativa decisión moral.

Respetuosamente,

+ Luis Cardenal Aponte Martínez Arzobispo de San Juan

+ Ulises Casiano Obispo de Mayagüez Vicepresidente

+ Inaki Mallona, C.P. Obispo de Arecibo Presidente

+ Enrique Hernández Obispo de Caguas

+ Héctor Rivera Obispo Auxiliar de San Juan

+ Fremiot Torres Oliver Obispo de Ponce

+ Ricardo Suriñach Obispo Auxiliar de Ponce

+ Hermín Negrón Santana

Obispo Auxiliar de San Juan Secretario

 

 

 

 

NOTA DEL EDITOR

La Conferencia Episcopal Puertorriqueña ha intercedido oficialmente en tres ocasiones en favor de los presos políticos puertorriqueños. El 29 de agosto de 1975 solicitó al Sr. Presidente de los Estados Unidos el “extender a nuestros hermanos confinados en instituciones federales clemencia ejecutiva." A esta petición, inspirada en el Año Santo de 1975, se unió el Honorable Gobernador del Estado Libre Asociado.

Ante la respuesta un tanto negativa del Presidente Gerard Ford, los Obispos enviaron otra petición de clemencia al Presidente James Carter, el 30 de septiembre de 1977. Finalmente, se logró la liberación de los presos nacionalistas.

La tercera intercesión de la C.E.P. se ha verificado en estos días, en favor de los que todavía permanecen en las cárceles.

 

(Publicada en El Visitante de Puerto Rico, 1ro de junio de 1996, p.3)

5 de noviembre de 1996