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DECLARACION
SOBRE LA SITUACION
POLITICA DE PUERTO
RICO 1.
La Conferencia de Obispos Católicos de Puerto Rico, preocupada por la
situación politica de la Isla, da a la publicidad este mensaje corno
un aporte al dia logo responsable y sereno de una cornunidad que se
esfuerza por definir su destino. La Iglesia, Madre y Maestra, atenta a
los signos de los tiempos y parte responsable de nuestra sociedad,
desea contribuir a este dia logo de discernimiento histórico. 2.
La jerarquía católica del país sabe que el terna del status es
altarnente controversial y que los nexos ideológicos y económicos
obstaculizan la realización de un análisis profundo, objetivo e
imparcial al respecto. Cuando la Iglesia se pronuncia sobre las cuestiones temporales, lo cual considera un derecho y un deber, no lo hace con animo de imponer sus criterios a la vida publica. Tanto es así, que Su Santidad Juan Pablo II ha insistido en varias ocasiones en desvincular al clero y a las cornunidades religiosas de toda actividad inscrita en el campo de la política partidista. Esto no significa que el cristiano renuncie a su deber social ante la injusticia y la opresión. El mismo Papa ha denunciado las situaciones en las que la justicia y la libertad se ven amenazadas. 3. Establecida esta aclaración, partimos
de la prernisa de que existe un orden público cristiano a nivel local
y a nivel internacional. La espiritualidad y la moral cristianas
tienen mucho que ofrecer a los proyectos y dilemas políticos. Es por
esta razón que proponernos algunas orientaciones con el propósito de
iluminar el delicado proceso de la opción fundamental política
puertorriqueña. Establecemos clararnente, desde este momento, que ninguna
de las tres alternativas politicas
-estadidad, estadolibrismo
e independencia- está reñida de por si con el Evangelio.
Y así lo expresó León XIII:
"Los pareceres diferentes en materia politica pueden ser
difundidos honesta y legitirnarnente dentro de su propia esfera. La
Iglesia no condena en modo alguno las preferencias politicas con tal
que estas no sean contrarias a la religión y la justicia social"
(Cum
Multa, 3). 4.
Por otro lado, estamos convencidos de que la definición política de
la Isla trasciende el marco de acción de los partidos políticos. En
efecto, los partidos políticos, aunque plasman los ideales de un
determinado grupo de personas, son instrurnetnos hurnanos ordenados al
bien común. Pero son estes relativos, y su bondad se mide en relación
a la promoción de los grandes valores de la humanidad y del progreso
social. Aquí hablarnos de un progreso social que supere el simple
desarrollo económico. Como tambien afirmó Su Santidad Juan XXIII en
la Encíclica Mater et Magistra, el
verdadero progreso transciende el desarrollo material para
ofrecer una felicidad integral a todo el hombre y a todos los hombres. 5. Lamentablemente, en Puerto Rico se ha acurnulado un clima
de confusión e inercia entre los líderes y los electores en lo que
concierne a la cuestión del status. En lugar de facilitar un
encuentro racional y maduro para conjurar las necesidades más graves
del pais, cada partido trabaja rnayorrnente por sus propios intereses,
apropiandose las alternativas politicas y creando una caricatura
grotesca de su adversario. Su Santidad Pio XI nos advirtió sabiamente
que es la pasión de dorninio la que suele conducir a los partidos a
ásperas luchas civiles que socavan la dignidad de las personas y
cornunidades (Pio XI, Ubi Arcano, 19). 6.
Ciertamente, los partidos son medios de expresión democrática y
tienen el legítimo derecho de luchar por la causa que se hayan
propuesto. Sin embargo,
las agrupaciones políticas no abarcan la universalidad de la población
ni la riqueza de todos los matices ideológicos, amen de estar
marcadas por diversos intereses, recelos y prejuicios. Por otro lado,
es natural que, al no darse un consenso al efecto, los ciudadanos se
organicen de alguna manera para hacer avanzar los ideales de su
preferencia. 7.
Ahora bien, tanto las personas afiliadas a los partidos, como las que
permanecen al margen de la política partidista han de contar con unos
criterios sólidos para justificar su decisión ante los retos de la
situación actual. Decir que 8. Esto tiene
más vigencia en una sociedad en la que los métodos y los medios
modernos hacen a la opinión publica muy impresionable y cambiable en
todos los campos de la vida nacional. La falta de veracidad
"aparece hoy día como erigida en sistema, elevada a la categoria
de estrategia, en la que la mentira, la deformación de las palabras y
la de los hechos, el engaño, se han convertido en clásicas armas
ofensivas, que algunos manejan con maestria, orgullosos de su
habilidad; hasta tal punto el olvido de todo sentido moral es a sus
ojos parte integrante de la técnica moderna de formar la opinión
publica, de dirigirla, de acornodarla al servicio de su politica,
resueltos corno están a triunfar a toda costa en las luchas de
intereses y de opiniones de doctrina y de hegemonía" (Pío XII, La Festivitá, 10). 9.
Los católicos, y los hombres de buena voluntad, encontrarán en las
fuentes del pensamiento social cristiano un profundo marco de
referencia a la hora de examinar el progreso de una comunidad y de
optar por alternativas sociales y políticas. Los criterios y los
principios cristianos juzgan las ideologías y las estructuras 10. A la luz de los principios cristianos,
los puertorriqueños tenernos el derecho de aspirar a unas condiciones
materiales óptimas, sin sacrificar la tranquilidad espiritual, el
equilibrio psiquico y ecológico, los valores morales, culturales y
religiosos, en fin, nuestra alma. El cristiano que conozca bien el
pensarniento de la Iglesia -fundado en el Evangelio-, la situación
social del pais, los programas y la acción de las entidades políticas,
cuenta con un parárnetro razonable para realizar una decisión sabia
y responsable en el ámbito político. Una tal decisión reviste
seriedad y comprorniso debido a las repercusiones políticas,
sociales, económicas, culturales y religiosas de las deliberaciones públicas
en Puerto Rico. 11. Por lo tan to, las soluciones básicas que pretenden
neutralizar el problema del status deben responder, por lo menos, a
dos criterios generales, a saber: la dignidad y la funcionalidad de
las opciones. Huelga decir que para nosotros las razones prácticas
están sornetidas a las cuestiones de principio:
"No sólo de pan vive el hombre..." (Mt. 4, 4).
No obstante, cualquier 12. Aun reconociendo esta importancia de la
dimensión práctica del orden político, hernos de insistir en que el
aspecto funcional no es el factor determinante a la hora de optar por
el destino de una cornunidad. Existen otros criterios, corno el criterio
de la dignidad, que nos invitan a preguntar hasta qué punto los
factores materiales, es decir, -recursos naturales, polémicas
internacionales, intereses económicos, corrientes migratorias,
ventajas estratégicaspueden condicionar la libertad espiritual y la
conciencia ilustrada que exige una opción politica fundamental. Por
encima de toda consideración partidista, la Iglesia tambien ha de
rechazar abiertamente aquellas iniciativas que aboguen por la
violencia, el materialismo y el ateismo como sisterna de convivencia
social. Igualmente, hemos de desaconsejar los cAnones del
capitalismo materialista e inhumano que tritura el coraz6n del hombre
con su maquinaria mercantilista (Pio XI, Quadragesimo Anno, 105-109). 13.
En la perspectiva de los criterios relativos a la dignidad tienen
vigencia las palabras de Su Santidad Pablo VI, quien afirmó frecuentemente:
"El deber más importante de la justicia es el de permitir a cada
país promover su propio desarrollo, dentro del marco de una cooperación
exenta de todo espiritu de dominio económico y político" (Octogesima Adveniens, 45).
Sea cual fuere la decisión de nuestra comunidad política, es de
trascendental importancia el salvaguardar su personalidad propia, pues
"en breve plazo no habrá pueblos dominadores ni pueblos dominados...
No hay ya comunidad alguna que quiera estar sometida al dominio de
otra" (Juan XXIII, Pacem in Terris, 42-43).
Si bien es cierto que en la actualidad la autodeterminación es
relativa, tambien es cierto que las naciones caminan hacia una
interdependencia entre iguales que respeta la peculiaridad de cada
pueblo y rechaza la uniformidad cultural. 14. A este respecto, Su Santidad Juan Pablo II señaló las consecuencias del neocolonialismo econórnico e ideológico al dirigirse a naciones que, inclusive, habían ya definido su status político: "La independencia política y la soberanía nacional exigen, como un corolario necesario, que también existan la independencia económica y la libertad de dominio ideológico La situación de algunas naciones puede ser profundarnente
condicionada por las decisiones de otras potencias, entre las cuales
se encuentran las grandes potencias mundiales. Puede haber, además,
la sutil amenaza de cierta interferencia ideológica que podria causar
en el ámbito de la dignidad humana efectos que son más nocivos que
cualquier otra forma de sujeción" (Discurso ante el Cuerpo Diplomático,
Kenia, 6. V.1982). En lo que concierne a la vida cultural, es necesario
reconocer y garantizar a la cultura un espacio más amplio de libertad
y de autonomía, frente a los riesgos que padece de manipulación por
parte de intereses ajenos a su naturaleza o de actitudes cerradas al
propio dinamismo. Cada día son más los hombres "de cada grupo o
nación que tienen conciencia de que son ellos los autores y
promotores de la cultura de su comunidad" (Gaudium
et Spes, 55;
cfr. Puebla
427). 15.
Finalmente, debernos añadir que reconocemos no sólo las
implicaciones políticas y económicas del asunto del status, sino también
las repercusiones culturales y pastorales. Hay que tornar en cuenta
los valores culturales y religiosos de este pueblo y apostar a favor
de la conservación y del enriquecimiento de esta herencia histórica.
Una opción politica supone, en cierto sentido, una opción cultural y
religiosa. Un paso de esta naturaleza puede influir inclusive en la
identidad y en la constitución juridica de la institución eclesiástica. 16. La gravedad de esta decisión nos alerta sobre la
calidad de la participación ciudadana y la importancia de la educación
social: "Por todas partes, hoy la vida de las naciones se halla
disgregada por el culto ciego al valor numérico. El ciudadano es
elector. Pero, como tal,
el ciudadano en realidad no es otra cosa que una mera unidad cuyo
total constituye una rnayoría o una minoría, que puede invertirse
por el desplazamiento de algunas voces a quizá de una sola" (Pio
XII, Tres sensible, 6). 17.
Indudablemente, el asunto del status pone en juego casi todos los
resortes materiales y espirituales de la sociedad puertorriqueña. Es
un tema demasiado serio como para dejarlo en manos de un solo sector
de la cornunidad o a merced de intereses ajenos al propósito de
Puerto Rico. Es necesano establecer las condiciones óptirnas para
garantizar una decisión sabia y prudente. Y, es de suma importancia
el que se respete jurídicamente tal determinación, tanto a nivel
local corno a nivel continental e internacional. Hernos
presentado, brevemente, algunos puntos críticos en torno a la situación
política de Puerto Rico. La Conferencia Episcopal Puertorriqueña
quiere ilustrar, sin coaccionar; exponer su punto de vista, aclarar su
incumbencia y estar presente en esta hora histórica de la parcela
tropical que le ha tocado evangelizar desde adentro durante cinco
siglos. Rogamos al Señor que la celebración del V Centenario del
Descubrimiento de nuestra Isla nos encuentre unidos en la caridad, solidarios en la justicia y concordes en la
paz. 23 de marzo de 1983 |