DECLARACIÓN SOBRE LA PENA DE MUERTELa Conferencia Episcopal
Puertorriqueña ha sido interpelada desde distintas áreas de la sociedad a
exponer SU enseñanza sobre la legitimidad de la pena de muerte. Al efecto, para conocimiento de los fieles católicos y de
cuantos tienen interés en el terna, reitera la autorizada doctrina de la
Iglesia Católica repetida muchas veces, especialmente en el CATECISMO DE LA
IGLESIA CATOLICA (Nn. 2263 ss) y de la CARTA APOSTOLICA EVANGELIUM VITAE (Nn.
56 ss): 1. El Magisterio de la Iglesia Católica es consistente en
defender el derecho del Estado de aplicar la pena de muerte, como cuestión de
principio. 2. El mismo Magisterio enseña que la aplicación de la
pena de muerte en la sociedad actual sólo puede legitimarse en casos de
extrema gravedad cuando el Estado juzgue que ése es el único modo y
alternativa para salvaguardar eficazmente el bien común. 3. Sin
embargo, dada la posibilidad de error con consecuencias irreversibles, estudie
el Estado todos los condicionamientos de orden psicológico y sociológico
envueltos en cada caso, de forma que la más exigente equidad sea aplicada sin
discriminación alguna. 4. La CEP expresa, en sintonía con la mayoría del Pueblo Puertorriqueño,
sus sentimientos de rechazo y repugnancia a la implementación de la pena
capital. Es evidente la incapacidad de la pena de muerte para contrarrestar la
incidencia delictiva en el País. Caguas, Puerto Rico, 18 de febrero de 1997 |