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DECLARACION
SOBRE LOS MOVIMIENTOS APOSTOLICOS
Y LA EVANGELIZACION
EN PUERTO
RICO El
tema de la Evangelización se deja sentir con fuerza apremiante en
todo el ámbito eclesial. La misión episcopal estriba precisamente en
hacer a la Iglesia Un instrumento apto para anunciar el Evangelio al hombre de hoy. "Hacer a la Iglesia del siglo
XX más apta todavía para anunciar el Evangelio a la humanidad de
este siglo” (Cfr. Evangeli
Nuntiandi 2b. La
preocupación por la Evangelización ha sido tarea permanente de la
Iglesia, pero en nuestros tiempos, a partir del Concilio Vaticano II y
de los Sínodos Episcopales de los años 1975 y 1977, y ahora con la
III Conferencia del Episcopado Latinoamericano, dicha inquietud
recobra mayor actualidad y vigencia.
El tema de la Evangelización ciertamente nos ubica en el ayer,
en el hoy y en el mañana de Puerto Rico. En esta inquietud y
tarea evangelizadora, el Concilio nos recomienda fomentar todas las
obras de apostolado, pero a la vez, nos solicita la coordinación en
intima relación con las necesidades actuales, teniendo en cuenta
las condiciones de los hombres, no sólo espirituales, sino morales,
tambien sociales, demográficas y económicas (Cfr. Christus
Dominus 17). Los laicos ejercen su múltiple apostolado tanto en
la Iglesia como en el mundo. En uno y otro orden se abren variados
campos a la actividad apostólica. Muchas son las formas de
apostolado con que los seglares edifican a la Iglesia y santifican el
mundo, animándolo en Cristo (Apostolicam Actuositatem 16).
Sabemos muy bien que el apostolado organizado responde
adecuadamente a las exigencias humanas y cristianas de los fieles y es
al mismo tiempo signo de la comunión y de la unidad de la Iglesia en
Cristo (Apostolicam Actuositatem, 18). Hacemos
un llamado a todos los Movimientos, Asociaciones y Organizaciones
Apostólicas de Puerto Rico para que nos ayuden en la Evangelización.
Sin embargo, para que su acción dentro de una pastoral de conjunto
sea cada vez más efectiva y eclesial, siguiendo las disposiciones del
Decreto Conciliar sobre el Apostolado de los Laicos, deseamos señalarles
algunas normas o pautas a observar: "Es misión de la Jerarquía
fomentar el apostolado seglar, dar los principios y las ayudas
espirituales, ordenar el ejercicio del apostolado al bien común de la
Iglesia y vigilar para que se guarden la doctrina y el orden" (Apostolicarn
Actuositatem, 24a).
Nosotros reconocemos las distintas formas del apostolado de los
laicos. "Hay en la
Iglesia muchas obras apostólicas constituidas por libre elección de
los seglares y dirigidas por su prudente juicio. En determinada
circunstancia, la misión de la Iglesia puede cumplirse mejor con El
hecho de que una Asociación, Organización o Movimiento Apostólico
goce de reconocida aceptaci6n nacional, internacional o continental no
supone que automáticamente ha de ser incorporado como tal a la
pastoral interdiocesana, diocesana o parroquial.
No. Corresponde al Obispo Diocesano determinar los Movimientos,
Asociaciones u Organizaciones Apost6licas que se necesitan para
realizar la tarea pastoral de su jurisdicción eclesiástica. Los
Movimientos, Organizaciones y Asociaciones Apostólicas surgen en un
tiempo determinado de la historia, con una finalidad y con unos medios
apost6licos propios que tienen vigencia, oportunidad, eficiencia y
aplicabilidad por un espacio de tiempo razonable y se adaptan mejor
para ciertas situaciones, ambientes o grupos humanos.
Sin embargo, el juicio de discernimiento
sobre las formas de apostolado a usar en tal o cual situación
corresponde al Obispo Diocesano. La pastoral interdiocesana, diocesana
y parroquial no se adapta a los Movimientos, Asociaciones u
Organizaciones
Apostólicas, sino al contrario, son estos (las Asociaciones y
Movimientos) los que deben y necesitan adaptarse a los principios
pastorales establecidos por la competente autoridad eclesiástica. Las
obras apostólicas diocesanas no gozan de jurisdicción
supraparroquial, prescindiendo de los programas, actividades,
competencias jurisdiccionales de los respectivos párrocos. El concepto diocesano se aplica cuando se establece una obra
con el consentimiento expreso del Obispo. Existe en Un numero
determinado de parroquias y, en Unión a los agentes evangelizadores,
anima la tarea apostólica de esa área humana o geográfica, siempre
en coordinación con la pastoral parroquial.
Concebir Un Movimiento, una Asociación Apostólica como
Diocesana, de tal modo que prescinda de la parroquia tambien es
dividir la realidad de una Iglesia, ya que la Diócesis es base de la
Iglesia Universal, en donde el Obispo es Pastor y signo de unidad (Christus
Dominus, 17),
a la vez que animador de toda acci6n apostólica. Es función propia e
ineludible del Obispo Utilizar los medios que considere necesarios y
convenientes para lograr la unidad de objetivos dentro de la pastoral
diocesana. Esto lleva consigo que cada organismo
apostólico (Asociación
o Movimiento) invitado a trabajar en una diócesis Si
por alguna razón el carisma propio o la mística de un Movimiento o
Asociación no pudiera adaptarse a la Pastoral Diocesana, en tal caso
a dicho Movimiento o Asociación no se le exige que cambie su carisma
o su mística, pero si se le prohibe existir dentro del ámbito de
dicha jurisdicción eclesiástica, y el Obispo diocesano puede
proceder a retirarle su aprobación. Hay que recordar que ningún
Movimiento o Asociación es indispensable y que es al Obispo local a
quien compete organizar y coordinar la Pastoral en su Diócesis, y a
tales efectos, únicamente a él concierne la selección de los
agentes de pastoral y de los medios propios de Evangelización dentro
de su demarcación eclesiástica. Los
momentos presentes claman por una evangelización total, pero dentro
de la unidad eclesial con toda la fuerza que el espíritu del Señor
deposita en su Iglesia. El
mundo nos mira y busca ese amor que brota de la fuerza interna del
Evangelio. Los Obispos de Puerto Rico queremos que "la Iglesia
conserve su frescor, su impulso y su fuerza para anunciar el
Evangelio" (Evangelii Nuntiandi, 15e).
En la misma Exhortación Apostólica sobre la Evangelización
en el Mundo Actual encontramos unas frases fuertes que reflejan
nuestra preocupaci6n que hacemos llegar con la misma tónica allí
expresada: "En verdad, es conveniente recordar esto en un momento
como el actual, en que no si dolor
podemos encontrar personas, que queremos juzgar bien intencionadas
pero que en realidad están desorientadas en su espíritu, las cuales
van repitiendo que su aspiración es amar a Cristo pero sin la
Iglesia, escuchar a Cristo pero no a la Iglesia, estar en Cristo pero
al margen de la Iglesia. Lo
absurdo de esta dicotomía se muestra con toda claridad en estas
palabras del Evangelio: 'El que a vosotros desecha, a mí me desecha'
(Lc. 10, 16)" (Evangehi
Nuntiandi, 16b). Cuando
en la tarea evangelizadora se pretende trabajar realizando los
intereses particulares de un Movimiento, de una Asociación o de una
Organización Apostólica, prescindiendo tanto de la pastoral
diocesana, como de la pastoral parroquial, se pretende actuar en
nombre de Cristo, pero al margen de la Iglesia. "¿Cómo va a ser
posible amar a Cristo sin amar a la Iglesia, siendo así que el más
hermoso testimonio dado en favor de Cristo es el de San Pablo: 'Amó
a la Iglesia y se entregó a ella' (Ef. 5, 25)" (Evangelii
Nuntiandi, 16b)?” La
Evangelización es una necesidad tan sentida como apremiante. Hacemos
un llamado urgente a los Movimientos, a las Asociaciones, a las
Organizaciones Apostólicas para que todas colaboren con el Obispo
Diocesano; para que se unan estrechamente y así estemos concordes en
nuestra acción apostólica, que es la acción de Cristo a través de
su Iglesia. Como dijo San
Ignacio de Antioquía, "nada sin el Obispo" (Carta a los
Magnesios).
Deseamos
terminar esta exhortaci6n con una profunda expresión de gratitud a
todos los laicos comprometidos que tan celosa y gozosamente comparten
con nosotros y demás agentes de pastoral la tarea evangelizadora. |