INTRODUCCION LA LITURGIA

1.    La liturgia 1 tiene un papel céntrico en la vida de la comunidad Cristiana. Es la actividad por cuyo medio 'se ejerce la obra de nuestra redención', y sobre todo en el divino sacrificio de la Eucaristía.2 La liturgia "es la cumbre a la cual tiende la acfividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza."3 Esto no quiere decir que es la única actividad de la comunidad que también ejerce la evangelización, catequesis, acción social, pero la liturgia es la actividad donde los fieles expresan y manifiestan el misterio de Cristo y la naturaleza auténtica de la verdadera Iglesia.4 También es "...la fuente primaria y necesaria en la que han de beber los fieles el espirita verdaderamente cristiano. .."5  En otras palabras es el momento en que somos más  'iglesia'.

2.    La liturgia tiene que ser vista a la luz de la historia de la salvación. Dios siempre toma la iniciativa como lo demuestra en las vidas de todas las grandes figuras del Antiguo Testamento. El hombre responde a Dios con alabanza, acción de gracias, súplica y penitencia. Todo el Antiguo Testamento es una preparación para la venida del Mesías, el Cristo. El y su trabajo redentor de la pasi6n, muerte y resurrecci6n son la culminación de la historia de la salvaci6n. El misterio pascual esta en el centro de la eucaristía que por la anámnesis (memorial) lo presencializa a los que celebran aquí y ahora. Por eso podemos decir 'Hoy' en la liturgia.

3.    La liturgia es esencialmente una 'realidad sacramental'. El sacramento, el rito junto a la palabra, es el anuncio del plan salvífico de Dios y su actualización. Siguiendo la intención y la expresión del Concilio: la liturgia es "'una acción sagrada a través de la cual, con 'in rito, en la Iglesia y mediante la Iglesia, viene ejercitada y continuada la obra sacerdotal de Cristo, es decir la santificación de los hombres y la glorificación de Dios."6

 

1 La palabra viene del griego clásico (1eitourgía), originalmente indicaba la obra, acción o Iniciativa asumida libremente por una persona  familia privada en favor del pueblo

25C2.

   3 SC 10

4  SC 2.

5 SC 14

6 Definición del "Nuevo Diccionario de Liturgia". S V "Liturgia"

La eucaristía tiene primacía sobre todos los otros sacramentos;7 y "... (los sacramentos) están íntimamente trabados con la eucaristía y a ella se ordenan... Es, pues, la celebración eucarística el centro de toda la asamblea de los fieles..."8 La eucaristía es el sacramento más frecuente en la vida cristiana; es en sacramento donde hay mayor número de participantes y exige más de los recursos de una comunidad.

4.    La Iglesia nunca ha dejado de reunirse para celebrar el Misterio pascual en la Eucaristía, dando gracias a Dios en Cristo Jesús por la fuerza del Espíritu Santo.9

5.    Cristo siempre está presente en la Iglesia, pero de manera especial en la Eucaristfa. "Cristo está realmente presente en la misma asamblea congregada en su nombre, en la persona del Ministro, en su palabra, y ciertamente de una manera sustancial y permanente en las especies eucarísticas". 10

6.    "Nuestro Salvador, en la Ultima Cena, la noche que le traicionaban, instituyó el sacrificio eucarístico de su cuerpo y sangre, con el cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz y confiar así a su Esposa, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección: sacramento de piedad, signo de unidad, vinculo de caridad, banquete pascual en el cual se recibe como alimento a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera."11

LA RENOVACION DEL CONCILIO VATICANO II

7.    El Concilio estableció unos fundamentos teológicos que orientan los esfuerzos que realizamos para celebrar la acción litúrgica lo mejor posible. El primer principio es que la liturgia es 'más acci6n que "exige la participación de todo el pueblo de Dios",12 "...el Cuerpo Místico de Jesucristo, es decir,

               7 SC 2.

8 PO 5

  9 SC 6

              10  OGMR 7. Cf., SC 7, EM 9 

              11 Sc 47

12  SC 6,7,26,48, 124

la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto público íntegro."'3 Fn la liturgia no hay espectadores, todos actúan interiormente y exteriormente, en orden jerárquico.

8.    El segundo principio está muy relacionado con el primero: la liturgia es una ce1ebración del misterio pascual.14 Celebramos el misterio pascual de Jesucristo y todos somos llamados a celebrar con una fe viva, no solamente con un comportamiento exterior.

9.    El tercer principio es que la palabra de Dios tiene un papel céntrico en la celebraci6n litúrgica.15 Este último principio no resta importancia a los símbolos e imágenes que también usamos en la celebración. Al contrario, este principio nos dice que la palabra hecha carne habita entre nosotros. Su presencia viene comunicada a través de la proclamación de la palabra viva y los sacramentos, signos físicos que comunican realidades espirituales. Cuando usamos los signos sagrados lo hacemos para dar imagen visual a la palabra que es Jesús y de la misma manera la palabra da a la imagen su significado.

10.  De la reforma litúrgica realizada por el Concilio Vaticano II brotan unos principios pastorales. El primero es el de participación activa 16, los pastores de almas deben vigilar para que en la acción litúrgica no solo se observen las leyes relativas a la celebración válida y lícita, sino también para que los fieles participen en ella consciente, activa y fructuosamente". 17 Esto se hace en:

a)  el conocimiento del misterio comunicado en la celebración, a través del estudio y la catequesis de la liturgia;

b) con atención interior y exterior a todo lo que sucede en la celebración;

c)  y oración personal y común. Esta oración no es individual, como por ejemplo en las devociones personales, sino que es oración hecha en comunidad y a la vez es oración que cada uno hace propia.

11.  El segundo principio pastoral es el de una noble sencillez.18 Esto quiere decir que todo lo que se usa y se hace en la celebraci6n debe hablar no de sí mismo sino de Dios y su misterio.

13 SC7

14SC6,7,26, 36.1,41,124.

15 SC 7,24, 33,35, 335,1-2,48,51,52,56, 106, Cf, OLM

16SC 11,14

17SC 11

18Noble sencillez SC 34, 35,50,62,71,72,77,79, 80, 81,93, 124.

 

 Los objetos y gestos que se usan deben ser sencillos y claros para poder ser buenos instrumentos de la vida de gracia.

12.  El tercer principio pastoral es el de adaptación cultural (inculturación).'9 "La Iglesia no pretende imponer una rígida uniformidad en aquello que no afecta a la fe o al bien de toda la comunidad, ni siquiera en la liturgia; por el contrario, respeta y promueve el genio y las cualidades peculiares de las distintas razas y pueblos, estudia con simpatía y, si puede, conserva íntegro lo que en las costumbres de los pueblos encuentra que no está indisolublemente vinculado a supersticiones y errores, y aun a veces lo acepta en la misma liturgia, con tal que se pueda armonizar con el verdadero y auténtico espíritu litúrgico."20

 

CARACTER PASTORAL

13.  Hay que tener en cuenta que la Eucaristía, fuente y cumbre de la vida eclesial, es parte esencial de la vida de la comunidad. Sin descartar la posibilidad de celebraciones para grupos particulares, no se debe olvidar que la celebración eucarística parroquial es expresión de la unidad de los diversos grupos pertenecientes a dicha comunidad. El sacrificio y el sagrado banquete pertenecen al mismo misterio; los une un estrecho vínculo sacra­mental y teológico. Aunque en la Santa Misa todos los asistentes participan en la celebración, no hay Eucaristía válida sin la presencia del sacerdote, pues s6lo él tiene el poder de realizar, en nombre y con la autoridad de Cristo, la Cena Eucarística.

14.  La Misa del domingo debe revestir especial solemnidad, por ser celebrada en el día del Señor, que rememora de manera muy particular la Pascua Cristiana: a la vez, es una oportunidad del encuentro entre hermanos con el mismo Padre, en la Mesa de la Palabra y la Mesa del Pan Eucarístico.

I. OFICIOS Y MINISTERIOS EN LA CELEBRACION DE LA MISA

15.  El mandato de Jesús de poner nuestros dones a obrar21 y de lavarnos los pies unos a otros22 revela una de las dimensiones de la Iglesia: el servicio o diakonía.

19 SC  21,37-40,65,77,81,107, 119,123.

20 SC 37; Cf, 'la Liturgia Romana y la Inculturación", la IV Instrucción para aplicar debidamente Ia Constitución Conciliar "Sacrosanctum Concilium" (nn. 37-40) de Ia Congregación para el Culto divino y  la Disciplina de los Sacramentos.

21 Cf., Mt. 25, 14-30.

 Los ministerios de unos y otros dentro de la Iglesia se fundamentan en estos mandatos de Jesús. Los Ministros ayudan al pueblo de Dios a cumplir de un modo grato el deber de rendir gloria a Dios, y facilitan la santificación de ese mismo pueblo.

16.  "La efectiva preparación de cada celebración litúrgica hágase con ánimo concorde entre todos aquellos a quienes atañe, tanto en lo que toca al rito como al aspecto pastoral y musical, bajo la dirección del rector de la iglesia, y oído también el parecer de los fieles en lo que a ellos directamente les atañe”.

17.  "La celebración eucarística, en efecto, es acci6n de la Iglesia universal, y en ella habrá de realizar cada uno todo y sólo lo que de hecho le compete conforme al grado en que se encuentra situado dentro del pueblo de Dios." El obispo de la diócesis es el primer liturgo y el simbolismo de la Iglesia se completa más cuando la asamblea esta reunida alrededor del obispo junto con sus presbíteros.

 

OFICIO Y ACTUACION DEL PUEBLO DE DIOS

18.  "En la celebración de la Misa, los fieles forman la «nación santa, el pueblo adquirido por Dios, el sacerdocio real» para dar gracia a Dios y ofrecer no sólo por manos del sacerdote, sino juntamente con él, la víctima inmaculada, y aprender a ofrecerse a Sí mismos. Procuren, pues, manifestar eso mismo por medio de un profundo sentido religioso y por la caridad hacia los hermanos que toman parte en la misma celebración... escuchando la palabra de Dios, participando en las oraciones y en el canto, y principalmente en la común oblación del sacrificio y en la común participación en la mesa del Señor. Esta unidad se hace hermosamente visible cuando los fieles observan comunitariamente los mismos gestos y actitudes corporales.

19.  No rehúsen los fieles servir al pueblo de Dios con gozo cuando se les pida que desempeñen en la celebración algún determinado ministerio."25 El servicio provisto por alguien nunca puede ser excusa para no participar completamente en la celebración (por ejemplo: el sacristán que habla con otra persona en la sacristía durante la Misa).

22Cf, Jo. 13, 14.

23 OGMR  73

24 Introducción general

25 OGMR 62.

 De la misma forma nunca se deben hacer dos actividades a la vez en la celebración (por ejemplo: los músicos no deben practicar ni afinar durante las lecturas).

20. Al principio de la Misa cuando el celebrante empieza: "En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo", los fieles no le acompañen vocalmente, sino gestualmente (la señal de la cruz), tampoco acompañe la feligresía al sacerdote en las palabras de la bendici6n final (él es quien bendice a los fieles y no los fieles a sí mismos ó al sacerdote). En estos casos la parte verbal de la asamblea es el "Amén", y por ende, debe ser claro y entusiasmado.

21.  El que ya hubiese comulgado, puede volver a comulgar en el mismo día, dentro de una celebración eucarística en la que participa, además del caso del Viático (c. 917).

22.  Los pastores deberán mostrar verdadero celo en esforzarse por lograr que los que asisten a la Santa Misa, sobre todo, los que se acercan a comulgar, lo hagan con traje decente. Antes de tomar acción, se harán advertencias públicas pertinentes y se colocaran afiches apropiados en lugares visibles de la iglesia.

MINISTERIO DEL SACERDOTE OUE PRESIDE

23. Presidir es un arte. El celebrante, que actúa "in persona Christi", debe asegurar que su compostura sea adecuada en todo momento. El define el comienzo y el fin de la celebración: dirigiendo la oración, distribuyendo la comunión con sus propias manos (un papel clave del celebrante), proclamando la palabra, nunca usurpando las funciones de otros ministros (por ejemplo diciendo "Amén" cuando eso pertenece a la asamblea). La liturgia es como una sinfonía en la que la orquesta actúa coordinadamente.

24. Es importante que la actitud del ministro manifieste que él es el primero en vivir profundamente el misterio que celebra.

25. Los gestos se deberán hacer con naturalidad, no mecánicamente. Se juntan las manos cuando se habla con la asamblea, se extienden las manos cuando se saluda, las manos orantes, extendidas, para oraciones públicas presidenciales, procurando tener contacto ocular con la gente en los momentos debidos.

26.  El celebrante debe vestirse litúrgicamente con sumo cuidado. Se preparan el Misal y el leccionario antes de la Misa. Durante las respuestas en los diálogos con la asamblea no se aconseja cambiar las páginas; esto puede dar la impresión de no respetar la respuesta de la asamblea.

27.  El celebrante se coloca en el altar solamente para la liturgia eucarística. Para lo demás debe estar en la sede o en el ambón, dependiendo de las circunstancias. 26 El altar no es un podio donde puede empezar la Misa; es la mesa del sacrificio y del banquete; y símbolo de Cristo.

28.  "La oración colecta se concluye con la fórmula larga, es decir, ... Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos... Las oraciones sobre as ofrendas y después de la comunión se concluyen con la fórmula breve, es decir: ...Por Jesucristo, nuestro Señor."27 No se pueden recitar ni cantar textos del Ordinario de la Misa distintos de los aprobados.

29.  El celebrante nunca debe leer el evangelio cuando hay un diácono, un sacerdote asistente o un concelebrante presente. Esto es una función ministerial no presidencial.

30.  La homilía se basa en la Sagrada Escritura; no es una charla o sermón. "La homilía se hace en la sede o en el ambón."28 No en el altar. Nunca se hace la señal de la cruz antes ni después de la homilía, tampoco se saluda a la gente antes de la homilía Si es el mismo celebrante el que predica. El celebrante ya ha saludado, y la asamblea ya ha hecho la señal de la cruz al comenzar la Misa.

31.  Lo ideal es que la homilía tenga una duración de 4 a 6 minutos para la Misa diaria, y de 10 a 15 para la Misa dominical. Mas de 15 minutos es normalmente una imposición a la psicología  de la asamblea y se pierde su atención. El cúlmen de la Misa no es la homilía sino la Plegaria eucarística y la comunión; por ende, una homilía prolongada para después hacer a toda prisa el resto de la celebración es algo inaceptable.

 

26Excepto en  la misa  celebrada Sin congregación, Cf, OGMR 212-124.

27 0GMR 32

280GMR 97

32.  No se deberán omitir las oraciones de los fieles en domingos y fiestas de guardar. El celebrante introduce las oraciones de los fieles con una invitaci6n a orar. Esta invitación no se dirige a Dios sino a la asamblea. Las series de intenciones, normalmente, serán las siguientes:

a)  por las necesidades de la Iglesia;

b) por los que gobiernan el Estado y por la salvaci6n del mundo;

c)  por los que sufren cualquier dificultad;

d) por la comunidad local. Este orden se puede modificar según la ocasión.29

La oración se encuentra en la respuesta "Te rogamos óyenos" u otra. Tampoco se dicen aquí frases para dar gracias. Las peticiones deben ser bien preparadas y no muy largas. Al final el celebrante dice la oración conclusiva.

33.  En Puerto Rico se puede usar el Símbolo de los Apóstoles en lugar del Credo de Nicea.

34 Para la presentación de los dones "es de alabar que el pan y el vino lo presenten los mismos fieles ...Aunque los fieles no traigan pan y vino de su propiedad, con este destino litúrgico, como se hacía antiguamente, el rito de presentarlos conserva igualmente todo su sentido y significado espiritual. También se puede aportar dinero u otras donaciones para los pobres o para la iglesia... que se colocarán en el sitio oportuno, fuera de la mesa eucarística."30 "Acompaña a esta procesión... el canto del "ofertorio", que se alarga por lo menos hasta que los dones han sido depositados sobre el altar."31 Esta procesión debe ser sencilla. La asamblea permanece sentada.

35.  "El sacerdote, en el altar, recibe del ministro la patena con el pan. y con ambas manos la eleva Un poco sobre el altar mientras dice la f6rmula correspondiente."32 "... en el lado del altar, vierte el vino y Un poco de agua en el caliz... (No se hace señal de la cruz sobre el agua como antes). Vuelto al centro del altar, toma con ambas manos el cáiz, lo eleva Un poco..33   Ambas fórmulas se dicen en secreto, pero Si no se canta durante la presentación de las ofrendas el sacerdote puede decirlas en voz alta y al final el pueblo puede aclamar: "Bendito seas por siempre, Señor". No se pueden presentar u ofrecer simultáneamente el pan y el vino con una sola fórmula, inventada, en la presentación de los dones.

 

29 OGMR 46

30 OGMR 49

31 OGMR 50

32 OGMR102

33 OGMR 103

36.  No se puede Omitir el lavatorio de las manos; no está presentado en el Misal como una opción. Se lavan las manos completas no s6lo los dedos; por eso la palangana debe ser de tamaño suficiente para las manos (y de una alta calidad artística), y la toalla debe ser de tamaño adecuado y de material absorbente. La toalla no necesita tener una cruz bordada. El cor­poral sí tiene su cruz bordada al igual que el purificador. El purificador necesita ser también de material absorbente. Muchos usan tela que contiene 'polyester' que no absorbe y que hace muy difícil o imposible la purificaci6n debida. Se han mencionado aquí tres tipos de 'paño', pero cada uno tiene su prop6sito específico y el sacerdote y diacono deberá poder saber cual es cual por su tamaño, forma y doblez.

37.  Las oraciones personales del sacerdote se dicen en secreto, no en voz baja, de modo audible para los demás.34 Cuando estas oraciones no se dicen en secreto rompen el ritmo de la celebración y añaden elementos celebrativos que no tienen lugar propio.

38.  No se pueden usar Plegarias Eucarísticas, Cánones o Anáforas no aprobados por la Santa Sede. Tampoco es apropiado utilizar siempre la Plegaria Eucarística II.

39.  Un diálogo comienza la Plegaria eucarística: el celebrante extiende las manos y dice: "El Señor esté con ustedes", y cuando dice: "Levantemos el corazón", levanta las manos y, extendiéndolas, añade: "Demos gracias al Señor, nuestro Dios.".35

40. "El gesto de la fracción del pan... Este rito no sólo tiene una finalidad práctica, sino que significa además que nosotros, que somos muchos, en la comunión de un solo pan de vida, que es Cristo, no hacemos un solo cuerpo'.36 El celebrante nunca rompe el pan durante las palabras de institución. La Plegaria eucarística no es una representaci6n dramática de la última cena. La fracción del pan tiene su propio lugar más adelante.

34OGMR 13.

35 0GMR 108.

36 Cf.,  1 Co 10,17; OGMR 56c.

41.  "Es muy de desear que los fieles participen del Cuerpo del Señor con pan consagrado en esa misma Misa y, en los casos previstos, participen del cáliz, de modo que aparezca mejor.  Por los signos exteriores, que la comunión es una participación en el sacrificio que entonces mismo se celebra."37 Consagrar una hostia y después buscar las demás del tabernáculo puede ofuscar el signo.

42.  El gran Amén es muy importante. El celebrante (y concelebrantes Si hay) dicen o cantan la doxología "Por Cristo, con él y en él " sin invitar a la asamblea a participar vocalmente; y lo dicen o cantan de tal modo que animen a la gente a responder entusiasmados con el 'Amén". Para tener un simbolismo correcto de un único pan y un único cáliz se eleva sólo la patena o el plato de pan y un cáliz, no se elevan otros vasos.

43.  El "Cordero de Dios" se debe entonar o recitar inmediatamente después del "Dáos fraternalmente la paz", para evitar la proloNgación innecesaria del saludo.

44. La oración después de la comunión: después de decir "Oremos" debe haber un breve silencio, a no ser que ya se haya hecho después de la comunión. 38

45.  "Terminada la oración después de la comunión, se hacen,  si es necesario y con brevedad, los oportunos anuncios o advertencias al pueblo."39 Los anuncios no se hacen antes de la oración después de la comunión donde romperán el ritmo fluido del rito de comunión.

46.  La purificación de los vasos sagrados nunca se debe hacer en la parte central del altar sino a un lado del altar o en la credencia porque no es una acción que merece realizarse en ese sitio (centro del altar) donde Cristo se hizo presente. También se pueden ubicar los vasos sagrados encima de la credencia para su purificación después de la Misa.40

47.  "El sacerdote que celebra la santísima Eucaristía dos o tres veces el mismo día, puede tomar algo antes de la segunda o tercera Misa, aunque no medie el tiempo de una hora."41

37OGMR 56 b

38OGMR 122.

39OGMR 123

40 0GMR 120.

41 C. 919§ 2 CIC

SUGERENCIAS PARA SAERDOTES

48.  Los sacerdotes pueden buscar la manera de hacer un vídeo de una de sus misas con el propósito de evaluar su compostura y estilo de celebrar. También deberán asistir a Misa en otras parroquias de vez en cuando para ver qué puede ayudarles o no a realizar bien la celebración.

49.  Los sacerdotes, especialmente, y cualquier ministro  laico interesado deben leer la Orderiación General del Misal Romano por lo menos una vez al año. Esta se encuentra al principio del Misal. Es muy fácil desarrollar hábitos de celebración que se apartan del derecho litúrgico y esto ayudará a corregirlos.

 

MINISTERIO DEL DIACONO

50.  En general el diácono: a) asiste al sacerdote y está siempre a su lado. b) en el altar lo ayuda en lo referente al cáliz o al Misal. c) Si no hay ningún otro ministro, cumple los oficios de los demás, según sea necesario.42

 

RITOS INICIALES

51.  Vestido con los ornamentos, el diácono, si lleva el libro de los Evangelios, precede al sacerdote en su camino hacia el altar. Dc otro modo, ira a su lado.43

52. Hecha la debida reverencia al altar junto con el sacerdote, el diácono sube también con él al altar, y, poniendo allí el libro de los Evangelios, besa el altar, juntamente con el sacerdote. Luego, Si se emplea el incienso, asiste al sacerdote en la imposición del mismo y en la incensación del altar.44 Terminado esto, se dirige a su asiento acompañando al sacerdote, y allí permanece a su lado y le ayuda cuando hay necesidad.45

 

LITURGIA DE LA PALABRA

53.  Mientras se dice el Aleluya u otro canto, si se ha de usar el incienso, ayuda al sacerdote a ponerlo en el incensario; luego, inclinado ante él, le pide su bendición, diciendo en voz baja: "Padre, dame tu bendición" (sólo, sin añadir más). El sacerdote le da la bendición, diciendo: "El Señor está en tu corazón y en tus labios para que anuncies dignamente su Evangelio: en el nombre del Padre, y del Hijo +,  y del Espíritu Santo.

 

42OGMR 127.

43OGMR 128.

44 OGMR 129

45 OGMR 130

" El diácono responde: "Amén". Luego toma el libro de los Evangelios, si está en el altar, y se dirige al ambón, precedido por los ministros, si los hay, con candeleros y con incienso, Si se usan.  Allí saluda al pueblo: "El Señor esté con vosotros", con manos juntas,46 (introduce el Evangelio), inciensa el libro y proclama el Evangelio.  Terminado esto, besa con reverencia el libro, diciendo al mismo tiempo en secreto: "Las palabras del Evangelio ...", y vuelve al lado del sacerdote. Si no hay homilía ni se dice la profesión de fe, puede permanecer en el ambón para la oración universal, retirándose entonces los ministros."47

54.  "Una vez que ha pronunciado el sacerdote la introducción que le corresponde, el diácono recita las intenciones de los fieles o desde el ambón o desde algún otro sitio conveniente."48

LITURGIA EUCARISTICA

55.  Para el  ofertorio, mientras permanece el sacerdote en su sede, el diácono prepara ei altar, ayudándole los otros ministros; a él toca, en particular, tener cuidado de los vasos sagrados. Asiste también al sacerdote cuando recibe los dones del pueblo. Luego pasa al sacerdote la patena con el pan que se va a consagrar; vierte el vino y un poco de agua en el cáliz, diciendo en secreto: "El agua unida al vino ...", y luego lo prescrita al sacerdote. La preparación del cáliz y la infusión del vino y agua puede también hacerse en la credencia. Si se emplea el incienso, ayuda al sacerdote en la incensación de las ofrendas y del altar, y luego él u otro ministro inciensa al sacerdote y al pueblo."49

56.  Durante la Plegaria eucarística, el diácono está en pie junto al sacerdote, un poco retirado detrás de él, para ayudar cuando haga falta en el cáliz o en el Misal.50

57.  Para la doxología final de la Plegaria eucarística, de pie al lado del sacerdote, recibe el cáliz de manos del sacerdote y lo eleva, mientras aquél

46 Cf., CO 141

47 OGMR 131

48 OGMR 132

49 OGMR 133

50 OGMR 134

eleva la patena con el pan consagrado, hasta el momento en que el pueblo ha dicho ya su "Amén".51

58. Una vez que el sacerdote ha dicho la oración dc la paz y: "La paz del Señor sea siempre con Ustedes", y el pueblo haya respondido: "Y con tu espíritu", el diácono, si se practica este rito, hace la invitación a la paz diciendo: "Dense fraternalmente la Paz”, o una frase equivalente. El la recibe directamente del sacerdote y puede darla a los ministros mas cercanos.52

59.  Terminada la comunión del sacerdote, él la recibe bajo las dos especies, y luego ayuda al sacerdote a distribuir la comunión al pueblo. Si la comunión se da bajo las dos especies, él ofrece ci cáliz a los que van comulgando, y sume el cáliz en último lugar.53

60.  Terminada la comunión, el diácono vuelve al altar con el sacerdote. Recoge los fragmentos, si los hay, y luego lleva el cáliz y demás vasos sagrados a la credencia, y allí los purifica y coloca como de costumbre, mientras el sacerdote vuelve a su sede. Sin embargo, puede también cubrir decorosamente los vasos, dejarlos en la credencia sobre el corporal y purificarlos después de la Misa, una vez despedido el pueblo.54

 

RITO DE CONCLUSION

61.  Dicha la oración después de la comunión, el diácono hace, si es necesario, y con brevedad, los oportunos anuncios o advertencias al pueblo, a no ser que prefiera hacerlo personalmente el sacerdote.55

62.  Una vez dada la bendición por el sacerdote, el diácono se encarga de despedir al pueblo, diciendo: "Pueden ir en paz", o una frase equivalente.56 Luego, juntamente con el sacerdote, venera el altar haciendo la debida reverencia y se retira en el mismo orden en que había llegado.57 El Obispo o el sacerdote celebrante principal besa el altar al retirarse, los concelebrantes y el diácono hacen la debida reverencia.58

 

51OGMR 135

52 OGMR 136.

53 OGMR 137

54 OGMR 138

55OGMR 139

56 Cf., CO 140.

57OGMR 141.

58CO 170 y Proemio n. 2.

63.  Condiciones en que pueden ejercer su ministerio extraordinario:

a)  que no haya sacerdote, diácono o acólito;

b) o que, habiéndolos, no puedan administrar la comunión, por impedírselo otro ministerio pastoral, o falta de salud, o  edad avanzada;

c)  que sean tantos los fieles que se acercan a la comunión que sería preciso alargar demasiado la Misa o la distribución de la comunión fuera de ella.59

El ministro extraordinario de la Sagrada Comunión designado de acuerdo con los cc. 910.2 y 230.3 no puede ejercer su oficio supletorio cuando se hallan presentes en la iglesia, aunque no estén participando en la celebración, ministros ordinarios que no estén de algún modo impedidos.60

64.  Todos los ministros extraordinarios recibirán la Sagrada Comunión del celebrante y a continuación, los asignados, distribuirán la Comunión con el copón que recibirán de manos dcl celebrante. Se deberán purificar siempre los dedos después de la distribución. Si no hay diácono, ni acólito, el ministro extraordinario puede purificar los vasos sagrados en la credencia.61

65. En los casos de verdadera necesidad, en que los sacerdotes puedan designar a personas idóneas "ad actum" para distribuir la Sagrada Comunión durante la Misa, lo que no es aplicable en oratorios de religiosas ni en Misas para grupos particulares pequeños, el sacerdote deberá dar a dicha persona la Sagrada Comunión, si es que va a comulgar.  Y dcspués bendecirle con estas palabras: EL SENOR TE BENDIGA PARA DISTRIBUIR A TUS HERMANOS EL CUERPO DE CRISTO. Esta responde: AMEN.62

 

MINISTERIO DE LOS SERVIDORES DEL ALTAR (MONAGUILLOS)

66.  (Es recomendable que todos los servidores del altar consigan y estudien una copia de "Llamado a Servir”, un directorio escrito por Rev. Albert J. Neviris, M.M.) Los servidores del altar tienen muchas acciones en la celebración eucarística que ayudan a poner todo en orden. Pero más importante que las cosas que hacen es el ejemplo que dan. Los monaguillos son líderes de oración. Ayudan a la gente a orar. Como parte de la celebración dan ejemplo de oración por su atención en escuchar y responder y en su comportamiento. Los monaguillos son personas 'públicas' y son observados. Sus acciones no deben ser negligentes, descuidadas ni rígidas.

59 Inmensae cantatis, 1.1.

60 Repuesta de la Pontificia Comisión para la auténtica interpretación del Código de Derecho Canónico, comunicada por la Congregación para los Sacramentos el 11 de septiembre de 1987. Prot. N 881/87. Tal interpretación auténtica de 20 de febrero de 1987 fue aprobada por el Santo Padre 15 de junio de 1987, quien autorizó a la Congregación para que la comunicara a las Conferencia, Episcopales.

61 Not 149(1978) 197-198, no. 15

62Immensae canitatis 1.

67.  El monaguillo se vista con cuidado. Su alba debe ser blanca y limpia. Puede vestirse con sotana negra o de otro color ya en uso y sobrepelliz blanca. Usa zapatos y pantalones oscuros (negro, marrón, etc.). No usa 'tenis’ ni 'mahones'. El monaguillo debe ser puntual y prepararse bien.

68.  Durante la celebración, cuando no se usan las manos, éstas deben estar juntas, excepto cuando se está sentado. La señal de la cruz es el resumen de la fe cristiana, el signo de nuestra salvación. Por lo tanto, debe hacerse con reverencia, estando consciente de lo que se hace. No se hace esta señal si se está cargando algo (libro, mitra o báculo).

69.  Si hay un tabernáculo ubicado en la parte central de la pared trasera, se hace la genuflexión antes y después de la Misa y cada vez que se pase frente al tabernáculo. La inclinación sencilla (inclinación despacio de la cabeza) se hace cada vez que se despide del celebrante después de hacer una acci6n, pero no cada vez que camina enfrente del celebrante. La inclinación profunda (incliriaci6n del cuerpo desde la cintura con las manos juntas) debe hacerse despacio y con reverencia: frente al altar cuando el tabernáculo no esta presente, después de las elevaciones de la consagración, en el Credo cuando dice"... y por obra del Espíritu Santo ..." hasta"... Se hizo hombre..."

70.  Cuando hay más de un monaguillo se hacen los gestos con uniformidad. Al darse vuelta, por ejemplo, después de dar al sacerdote  al diácono el vino y el agua, lo hacen mirándose el uno al otro. Cuando caminan deben andar con garbo y gentileza. El paso no debe ser muy despacio ni muy rápido. Las manos deben estar juntas y el cuerpo derecho, sin arrastrar los pies. Cuando hay más de dos monaguillos, ocurre un desbalance en el número de ministros y hace la disciplina y la ubicación en el presbiterio más difícil.

71.  El que lleva la cruz debe ser el monaguillo más alto y el que puede balancear la cruz mejor. La meta debe ser tratar de cargar el asta de la cruz en ángulo recto con el piso, sin oscilarla hacia cualquier dirección. La mano derecha aguanta el asta al nivel de la garganta y la mano izquierda al nivel de un pie más abajo. El cuerpo (figura de Cristo) siempre mira hacia afuera. Cuando el que lleva la cruz se acerca al altar, no hace genuflexión. El que lleva la cruz o el líder de la procesi6n (el turiferario si se usa incienso) tiene que recordar que los demás le siguen y debe andar con cuidado.

72.  Los monaguillos rnantienen silencio todo el tiempo, excepto cuando están contestando las partes correspondientes de la Misa. No hay nada que distraiga más al sacerdote y a la gente que ver a los monaguillos susurrando entre sí. Cuando están sentados se sientan derechos con las palmas de las manos planas sobre las piernas y con las puntas de los dedos cerca de las rodillas. Cuando están de pie no se agachan, se paran derechos con las manos juntas y los pies firmes. En los momentos en que el monaguillo no hace nada trata de evitar movimientos nerviosos que puedan distraer a los demás.

73.  Se recomienda el uso de la campanilla, especialmente en las iglesias con muchos fieles, para que todos permanezcan recogidos. atentos, alertas y se den cuenta de que ha llegado el momerito de la consagración o Comunión. Para todos el sonido de la campana es un llamado a la atención y adoración del misterio.

MUJERES AL SERVICIO DEL ALTAR

74.  Al Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos se le preguntó Si el Canon 230 § 2 'incluía el servicio de mujeres al altar.

El 30 de junio de 1992 los Padres de dicho Consejo contestaron que sí, "según instrucciones que daría la Sede Apost6lica." El 11 de julio del mismo año el Santo Padre confirmó esa decisión y ordenó que fuera promulgada.

La Congregación del Culto Divino y de la disciplina de los Sacramentos, por oficio del 15 de marzo de 1994, Prof. 2482/93, dirigido a los Presidentes de las Conferencias Episcopales comunica la inierpretación auténtica del c. 230 § 2 y precisa algunos aspectos, de los cuales el siguiente es un resumen:

1)  El canon 230 § 2 tiene carácter permisivo y no preceptivo. Por tanto el permiso dado a este propósito por algunos Obispos, en modo alguno puede ser invocado como obligatorio para los otros Obispos.

2)  Cada Obispo, oído el parecer de la Conferencia Episcopal, decidirá si permitirá en su diócesis que mujeres sirvan al altar.

3)  La Santa Sede recuerda que siempre existirá la obligación de continuar el uso de monaguillos para el servicio del altar.

4)  Si el Obispo decide permitir en su diócesis que mujeres desempeñen el servicio al altar, deberá explicarlo convenientemente a la luz de otros servicios que ya ellas prestan: ministros extraordinarios de la Eucaristía, lectoras, etc.

5)  Los mencionados servicios de los laicos, varones y mujeres, son por designación temporal del Obispo y no se basan en un derecho a desempeñarlos.

 

MINISTERIO DEL LECTOR

75.  "Los Lectores deberán ser preparados debidamente, tanto en lo técnico como en lo espiritual. La preparación espiritual presupone, por lo menos, una doble instrucción: bíblica y litúrgica. La instrucción bíblica debe apuntar a que los Lectores estén capacitados para percibir el sentido de las lecturas en su propio contexto y para entender a la luz de la fe, el núcleo central del mensaje revelado. La instrucción litúrgica debe facilitar a los lectores una cierta percepción del sentido y de la estructura de la Liturgia de la Palabra y las razones de la conexión entre ésta y la Liturgia Eucarística. La preparación técnica debe hacer que los Lectores sean cada día más aptos en el arte de leer delante del pueblo, ya sea de viva voz, ya sea con ayuda de los instrumentos modernos de amplificación de la voz."63

76.  "No se trata, por tanto, sólo de una función material de lectura; el Lector debe asumir su función sacramental, ya que a través de su servicio "es Dios mismo el que nos habla."64

 

RITOS INICIALES

77.  "En la procesión al altar, en ausencia del diácono, el lector puede llevar el libro de los Evangelios: en este caso, antecede al sacerdote; de lo contrario va con los otros ministros."65 "Al llegar al altar, hecha la debida reverencia, junto con el sacerdote, sube al altar. deja sobre él el libro de los Evangelios y se coloca en el presbiterio junto con los otros ministros."66

 

 63 0LM 55

64 Cf., SC 7, La Celebración, 14.

65OGMR 148

66 0GMR 149.  

78.  "Las lecturas deben ser proclamadas. La proclamación obedecerá al estilo literario del texto: es muy diferente leer una narración histórica, recitar una poesía lírica o dramática, proponer un salmo de meditaci6n o cantar un himno (o salmo) de alabanza gozosa, anunciar un hecho pedagógico, leer un escrito exhortativo, dar avisos o invitar a la participación en un acto comunitario."67

79 "El lector lee en el ambón las lecturas que preceden al Evangelio. Cuando no hay salmista, después de la primera lectura puede proclamar el salmo responsorial."68

"En ausencia del diácono, el lector puede proclamar las intenciones de la oración universal. después que el sacerdote ha hecho la introducción a la misma."69

80.  "Para que los fieles lleguen a adquirir una estima suave y viva de la Sagrada Escritura por la audición de las lecturas divinas, es necesario que los lectores que ejercen tal ministerio, aunque no hayan sido instituidos en él, sean de veras aptos y diligentemente preparados.70

81.  El lector debe leer claramente con énfasis, pausas y apropiado tono de voz a las partes correspondientes, y tener contacto ocular con la asamblea de vez en cuando. "Es necesario adiestrarse en el uso del micrófono. Por todo esto, es indispensable que se organice una verdadera escuela de lectores."71

82.  Debe tener claro en la mente cómo debe vestir, cómo comportarse cuando camina y cuando lee, y cómo hacer las reverencias. Ante el tabernáculo se hace una genuflexión sólo cuando se pasa en frente, al Obispo una inclinación sencilla, y una inclinación al altar sólo cuando se pasa en frente.

83.  No hay razón de decir números de capítulos ni versículos antes de la lectura ni lo que en el Leccioriario está en letra roja o cursiva. Tampoco se dice: "Primera lectura", "Segunda lectura". Sólo se dice lo que está escrito, por ejemplo: "Lectura de la carta de San Pablo a los ...". Después de la proclamación de una lectura se dice: "Palabra de Dios" nada más, sin cosas añadidas. Por ejemplo, no se dice "Hermanos, esto es Palabra de Dios". Debe haber una pausa de silencio entre la lectura en sí y la conclusión: "Palabra de Dios". Es recomendable no levantar el libro cuando se dice: "Palabra de Dios", porque la palabra de Dios en ese momento no está en el libro sino en lo que ha sido proclamado.

 

67La Celebración, 4

68OGMR 150

69OGMR 151

70 OGMR 66

     71La Celebración. 57

 

84. Se usa la conclusión y aclamación para el evangelio: "Palabra del Señor", "Gloria a tí Señor Jesús." Si se canta una aclamación ésta toma el lugar de la aclamación recitada; no se debe recitar una y después cantar otra. Por lo tanto la gente debe saber, antes del comienzo de la Misa, la aclamación, debe entenderla y saber cuándo empezarla.

85. Nunca se lee la palabra de Dios de un papel escrito a maquinilla o de un folleto. "No es conveniente llamar de improviso a posibles lectores voluntarios:'72

MINISTERIO DEL SALMISTA

86. “Al salmista corresponde proclamar el salmo u otro canto bíblico interleccional. Para cumplir bien con este oficio, es preciso que el salmista posea el arte de salmodiar y tenga dotes para emitir bien y pronunciar con claridad."73

87. "El Salmo Responsorial, parte integral de la Liturgia de la Palabra, debería ser cantado o proclamado en tono lírico: no se trata de una lectura más."74

88.  El salmista debe leer de tal forma que la gente sepa cuándo responder; normalmente se baja el tono de voz al final de cada verso. Debe evitarse decir: "Todos". Tampoco debe decir: "Salmo Responsorial" al principio del Salmo.

 

COMENTARISTA

89.  "El comentarista es el que hace las explicaciones y da avisos a los fieles, para introducirlos en la celebración y disponerlos a entenderla mejor. Conviene que lleve bien preparados sus comentarios, bajo la supervisión del celebrante principal, con una sobriedad que los haga asimilables.

 

72OGMR 136.

73OGMR 137.

74OGMR 138.

 

90.  En el cumplimiento de su oficio, el comentarista ocupa in lugar adecuado ante los fieles, que, a ser posible, no conviene que sea el ambón.75

MINISTERIO DEL EQUIPO DE ACOGIDA

  91.  Este grupo de cristianos se escoge por su talento natural de hacer sentir a los demás en su casa, y de formar comunidad. Reciben a los fieles a la puerta de la iglesia, los acomodan en los puestos que les corresponden y ordenan las procesiones de la presentación de dones (ofertorio), comunión y otras procesiones especiales. Ponen esmero especial para con los ancianos, enfermos e impedidos.

LA COLECTA

92.  "Es conveniente que la participación de los fieles se manifieste en la presentación del pan y del vino para la celebración de la Eucaristía o de dones con los que se ayude a las necesidades de la iglesia o de los pobres. Las ofrendas de los fieles las recibe en lugar adecuado el sacerdote, ayudado por los ministros, y las colocan en sitio conveniente; el pan y el vino para la Eucaristía se llevan a' altar."76 La colecta de dinero se debe hacer en la forma más rápida pero muy organizadamente.

MAESTRO DE CEREMONIAS

93.  "Conviene, y esto sobre todo en las iglesias y comunidades de mayor importancia, que haya alguien designado para la preparación adecuada de las acciones sagradas y para que los ministros las ejecuten con decoro, orden y piedad."77

94.  "Para que la celebración, especialmente la que preside el Obispo, resplandezca por su decoro, simplicidad y orden, es necesario un maestro de ceremonias que la prepare y dirija en estrecha cooperación con el Obispo y los demás que tienen el oficio de organizar sus partes, sobre todo bajo el aspecto pastoral.

75OGMR 68a

76OGMR 101

77OGMR 69.  

El maestro de ceremonias debe ser verdaderamente perito en sagrada liturgia, su historia y su índole, sus leyes y preceptos. Pero, además, debe ser versado en pastoral, para que sepa cómo se han de ordenar las sagradas celebraciones, a fin de fomentar tanto la participación activa del pueblo, como para promover su belleza.

El maestro de ceremonias debe procurar que se observen las leyes de las sagradas celebraciones, según su espíritu verdadero y las legítimas tradiciones de la Iglesia particular, que sean de utilidad pastoral."78

95 "Coordine oportunamente con los cantores, asistentes, ministros, celebrantes, aquellas cosas que deben hacer y decir. Dentro de la celebración obre con máxima discreción; no hable nada superfluo: no ocupe el lugar de los diáconos y de los asistentes al lado del celebrante. Hágalo todo con piedad, con paciencia y con diligencia."79

96.  El maestro de ceremonias se reviste con alba, o sotana y sobrepelliz. Si es diácono, dentro de la celebración puede revestir la dalmática y las demás vestiduras de su orden."80

EL EQUIPO DE LITURGIA

97.  Estos equipos, que se deben establecer en cada parroquia, preparan y ordenan la celebración litúrgica, esto es: ministros, lectores, coro, etc., de manera que todos ejerzan su función adecuadamente.  

MINISTERIO DE CUIDADO DE NIÑOS

98.  Siempre hay que valorizar la presencia de los niños en la liturgia porque allí empiezan a sentir los primeros deseos de comunión en la fe. Pero hay veces que es difícil para los padres poder participar bien por los bebes que lloran. En estos casos una solución es proveer cuartos separados por cristal donde las familias jovenes puedan asistir a Misa más cómodas. Otra solución sería la de un grupo de laicos responsables (por ejemplo catequistas) que pudiera tener los niños e infantes en otro salón cuidándolos durante la Misa.  

78Co 34

79C0 35.

80 CO 36.