EXHORTACION PASTORAL DIRIGIDA A LA JUVENTUD

PUERTORRIQUENA

De parte de Jesucristo, el Amigo de los jóvenes, les saludamos con cariño en este Año Internacional de la Juventud, decretado por las Naciones Unidas con el lema "Participación, desarrollo, paz". El Papa Juan Pablo II tambien ha querido adherirse a este Año Internacional con su alocución "La paz y los jóvenes caminan juntos" en ocasión de la XVIII Jornada Mundial de la Paz.

Sigujendo el ejemplo del Papa, y en definitiva el ejemplo de Cristo, nosotros, los obispos católicos de Puerto Rico, queremos dirigirnos a ustedes porque los vemos "como una enorme fuerza renovadora, símbolo de la misma Iglesia" (Puebla 1178), y queremos animarlos en su peregrinaje (L.G. 8, 4), porque: "la Juventud huye de la mediocridad, vive la esperanza y quiere encontrar su debido puesto en la sociedad de hoy" (Juan Pablo II, Homilía en Plaza Las Américas, 10-XII-84).

El Vaticano II y Medellín se dirigieron a la juventud para que transformara la sociedad. Puebla hizo una opción preferencial por los jóvenes, que nosotros ahora queremos reiterar. Nos dirigimos a ustedes, porque "la Iglesia confía en los jóvenes. Son para ella su esperanza" (Puebla 1186). Constituyen el grupo más numeroso de nuestra sociedad y quienes, recogiendo lo mejor del ejemplo y de las enseñanzas de los mayores, formaran la sociedad del mañana y se salvarán ó perecerán con ella (Vaticano II, Mensaje a los J6venes [1]).

Sabemos que tienen muchas insatisfacciones con la sociedad y la Iglesia, de las que ustedes mismos forman parte. En gran parte tienen razón, porque en la sociedad que los adultos les hemos constituido prevalecen aun el discrimen, el egoísmo, el odio, la persecución, la injusticia, la guerra y la división. Males como la desintegración familiar, el desempleo y la hipocresia de tantos adultos llevan a muchos jóvenes a mirar el futuro con desaliento. Ustedes exigen autenticidad y sencillez y rechazan "con rebeldía una sociedad invadida por hipocresías y antivalores" (Puebla 1168). En estas insatisfacciones nos parece detectar el positivo anhelo de una sociedad nueva.

Es cierto que estas insatisfacciones inducen a muchos de ustedes a comportamientos que no se pueden aprobar. Hay jóvenes que escapan a los problemas existentes mediante una búsqueda desenfrenada del placer o de las drogas, otros abusan de la sexualidad so pretexto de ser modernos, muchos son manipulados por ideologías de diversos signos, por el consumismo y por doctrinas religiosas alienantes. Algunos de ustedes caminan por la vida mirando con indiferencia los problemas actuales y se convierten en meros engranajes de nuestra sociedad consumista.

Todas estas actitudes son antisignos para nuestra juventud, y constituyen, a la vez, expresiones desenfocadas de su protesta e insatisfacción con la sociedad. Les invitamos a traducirlas en una actitud de compromiso en la edificación de una nueva sociedad.  Sean portadores de la esperanza en una sociedad que está agobiada, angustiada y, en muchos aspectos, desesperada.

Vivan la profecía de ser antorchas en un mundo desorientado. Sean, según la Palabra de Jesus, luz y sal de esta tierra puertorriqueña (Mt. 5, 13-15). Construyan un nuevo orden social; sean artífices de la Civilización del Amor. Jóvenes puertorriqueños, nosotros les decimos:

Conviertanse en profetas de esa nueva civilización, cuya fuerza reside en el amor.

En esta empresa sólo debe animarles la fuerza del amor. No se pretende destruir, sino construir; no se busca un enfrentamiento generacional, sino una apertura a comprendernos mejor y a trabajar juntos (A.S. 12; 3).

Nosotros, los obispos de P.R., nos sentimos interpelados por sus inquietudes y protestas, y humildemente pedimos perdón por las veces que hayamos defraudado sus esperanzas. Mediante diferentes organismos de pastoral, hemos querido ayudarles, aunque no siempre hayamos podido complacerles y responder plenamente a sus inquietudes, debido, muchas veces, a la falta de recursos humanos y materiales. Queremos escucharles, pues sabemos que tienen algo que decirnos y el único medio para poder conocer sus inquietudes, lo que esperan de la vida y de la Iglesia, es ser iluminados por ustedes mismos.

Sugerimos que en cada diócesis de P.R. se organicen tertulias en las cuales los jóvenes puedan decirnos qué piensan, qué sienten, qué esperan de la sociedad y de la Iglesia. A ustedes, amados jóvenes, les invitamos a participar en estas tertulias que se puedan llevar a cabo en sus parroquias para culminar en un encuentro de jóvenes de toda la isla, con la esperanza de tener un congreso juvenil con la representaci6n de todas nuestras di6cesis.

Jóvenes, la Iglesia que vive en P.R. necesita del influjo dinamizador, de ustedes. "Los jóvenes deben convertirse en los primeros e inmediatos apóstoles de los jóvenes" (A.A. 12:2). La juventud de P.R., a su vez, necesita de la Iglesia porque necesita de Cristo para llenar el vacio desintegrador que tantos jóvenes experimentan. No olviden que ustedes son Iglesia por razón de su bautismo.  En la medida en que ustedes vivan más plenamente los valores evangélicos, estarán contribuyendo eficazmente a que P.R. salga de su escollo histórico actual.

Terminamos haciéndonos eco de las palabras de ese gran amigo de la juventud que es Juan Pablo II, con el les decimos: El futuro de P.R. depende "de las opciones morales fundamentales que la nueva generación de hombres y mujeres está llamada a tomar" (XVIII Jornada Mundial de la Paz). Con el les pedimos:

~No tengan miedo! No tengan miedo a su propia juventud y de los profundos deseos de felicidad, de verdad, de belleza y amor eterno que abrigan en ustedes mismos... Para construir la historia como ustedes pueden y deben, tienen que liberarla de los falsos senderos que sigue. Para hacer esto ustedes deben ser gente con una profunda confianza en el hombre y una profunda confianza en la grandeza de la vocación humana, una vocación a realizar con respeto de la verdad, de la dignidad y de los derechos inviolables de la persona humana (XVIII Jornada Mundial de la Paz).

 

30 de marzo de 1985, con motivo del Año Internacional de Ia Juventud