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DECLARACION
SOBRE LOS COMICIOS ELECTORALES (1984) Una
vez más nos encontramos en los umbrales de los comicios electorales
en Puerto Rico. Dada la importancia de este acontecimiento politico,
la Conferencia Episcopal Puertorriqueña desea dirigir un mensaje de
orientación moral a los fieles católicos y a todos los hombres de
buena voluntad. En
primer lugar, placenos felicitar a las personas honradas y altruistas
que aspiran a servir a nuestro pueblo a través de los puestos
electivos. Sabemos que una opción de esa naturaleza requiere grandes
sacrificios. Más aun
cuando, lamentablemente, algunos
han desprestigiado tan noble servicio a la comunidad civil.
Nuestro pueblo necesita hombres de gran calidad humana y de compromiso
serio en busqueda del bien comun. La
actividad política no debe ser considerada como el camino a la
opulencia o como un mal menor, sino que ha de brotar de una genuina
vocación a un servicio desinteresado para el bien común de nuestro
pueblo. Asi lo expresó el Concilio Vaticano II en la Constitución
sobre la Iglesia en el mundo actual (G.S.): "Quienes
son, o pueden llegar a ser, capaces de ejercer ese arte tan difícil y
tan noble que es la política, prepárense para ella y procuren
ejercitarla con olvido del propio interés y de toda ganancia venal.
Luchen con integridad moral y con prudencia contra la injusticia y la
opresión, contra la intolerancia de un solo hombre o de un sólo
partido político; conságrense con sinceridad y rectitud, más aún,
con caridad y fortaleza política, al servicio de todos." (n.
75). Vaya
tambien nuestra felicitación a los responsables de la pureza del
proceso electoral. Al mismo tiempo les exhortamos a conservar y
perfeccionar los mecanismos que garanticen la más pura expresión de
la democracia. Confiamos en que este año no surja ningún obstáculo
que ponga en entredicho la buena voluntad de los electores o que
afecte el escrutinio rápido y eficiente de los votos. Enhorabuena,
sobre todo, al electorado y al pueblo en general que exige participación
ordenada y respeto a sus derechos constitucionales. Las elecciones
generales constituyen un veredicto del pueblo que afecta no solamente
el desarrollo socio-político de los próximos cuatro años, sino
tambien la trayectoria histórica de Puerto Rico. Hoy
los políticos están en las manos de nuestra decisión; mañana parte
de nuestro destino estará en sus manos. Quiérase o no, en cada
elección elegimos, en cierto modo, nuestro futuro colectivo. Por
consiguiente, superemos la visión que reduce los comicios electorales
a una cruda competencia de mediocridad o a la busqueda de un puesto
rentable en el gobierno. Decía Su Santidad León XIII, de feliz
memoria, Por
lo menos una vez cada cuatro años, el ciudadano cuenta con un poder
enorme en su conciencia y en sus manos: el poder del voto libre y
secreto. Sobre él descansa gran parte del futuro del país. Se
fundamenta en la conciencia, y la conciencia responde a Dios. Dentro
de pocos meses sonará la hora de la verdad. No podemos enfrentarnos a
esa hora saturados de mentiras, medias verdades, odios,
superficialidades, venganzas y manipulaciones políticas de los Medios
de Comunicación Social, usando los trucos psicológicos de la
propaganda esclavizante para llevar al ciudadano a votar contra su
libre voluntad. En
esta ocasión, como lo hicimos en la "Declaración sobre los
Comicios Electorales" de 1980, exhortamos a los candidatos y a
los promotores partidistas a preservar la nobleza de espiritu en todo
momento. "Es necesario salvaguardar la pacífica convivencia del
pueblo puertorriqueño y la profundidad en el debate político. Si
bien es cierto que en una sociedad sofisticada las técnicas
publicitarias son instrumento de persuasión, también es cierto que
los ciudadanos deben alimentar una conciencia ilustrada para elegir de
una manera inteligente y recta. Más que a una publicidad superficial,
el electorado tiene derecho a un conocimiento claro
y completo de los programas de los partidos, del expediente de
servicio y conducta moral de los candidatos, del panorama sociológico
objetivo del país, de la dignidad y funcionalidad de las
opciones". En
cuanto a la dignidad y funcionalidad de las opciones políticas de
nuestro país, ya nos pronunciamos claramente en la "Declaración
sobre la situación política de Puerto Rico", firmada el 23 de
marzo de 1983. En dicho documento afirmamos que los pareceres
diferentes en materia politica pueden ser defendidos honesta y
legitimamente dentro de su propia esfera.
Tales preferencias deben armonizar, desde luego, con los
principios éticos de una sociedad cristiana. "Los criterios y
los principios cristianos juzgan las ideologias y las estructuras
politicas que se proyectan en los caminos de la historia, a partir de
unos valores fundamentales la dignidad de la persona humana, la
integridad de la vida familiar, la prioridad del bien comun y de las
realidades espirituales, la opción fundamental por los pobres, el
respeto a la vida, el servicio a la verdad, a la justicia y a Ia
libertad, el amor a la patria y a la cultura, la paz y la solidaridad
internacional". Ciertamente,
aspiramos a unas condiciones materiales óptimas, pero sin sacrificar
los valores religiosos, morales y culturales de nuestro pueblo. Y al
considerar el acontecimiento particular del proceso electoral, tenemos
en mente una amplia perspectiva en la que entran las experiencias del
pasado y las expectativas del Al
concluir esta breve exhortación hacemos un nuevo llamado a la paz y a
la concordia tanto entre los lideres de las diversas tendencias
politicas, como entre los ciudadanos. La dialéctica entre la posición
y la oposición ha de ser constructiva y no destructiva. La calidad de
la democracia, de los candidatos y de los electores se reflejará en
el nivel de respeto y nobleza que logremos infundir al proceso de los
comicios electorales. Lo
que sembremos durante estos meses de intensa actividad politica,
germinará en el futuro, para bien o para mal. Finalmente, debemos
recordar que si bien la politica es una dimensión importante de la
conciencia social, no sólo de politica vive el hombre. Cultivemos,
pues, todos los aspectos positivos de la comunidad humana, pensando
que las cosas son para |