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DECLARACION
SOBRE LOS COMICIOS 1. Los Obispos de la Iglesia Católica en Puerto Rico,
conscientes de la importancia de los comicios electorales a los que será
convocado nuestro pueblo en noviembre de este año, dirigimos un mensaje de
reflexión y discernimiento a los católicos, líderes y políticos y a todas
las personas de buena voluntad. En los pasados años hemos expuesto el
pensamiento social cristiano en tomo a las elecciones y otros asuntos
relacionados con la situación socio-política del país: moral publica, paz,
orden publico, paternidad responsable, trabajo, educación, juventud,
violencia, crisis económica, pobreza, aborto, refugiados, presos... 2. Estamos en vísperas de la penúltima elección antes
del Tercer Milenio. Es hora de preguntarnos seriamente, con la firme esperanza
en la Divina Providencia: ¿Hacia dónde queremos encaminar nuestros pasos
como comunidad cristiana, política, social y económica? ¿Qué principios
deben guiarnos en semejante peregrinación? En todo caso, el progreso general
de Puerto Rico ha de levantar sus columnas sobre fundamentos espirituales
profundos, si quiere ser sólido y permanente. El Gran Jubileo del año 2000
debería devolver la igualdad a todos los hijos de Borinquen, proteger a los débiles,
establecer un gobierno más justo, como pretenderá el año jubilar de Israel
(cf. Lev 25,8ss). "A las puertas del nuevo milenio los cristianos deben
ponerse humildemente ante el Señor para interrogarse sobre las
responsabilidades que ellos tienen en relación a los males de nuestro tiempo.
(...) ¿Y no es acaso de lamentar, entre las sombras del presente, la
corresponsabilidad de tantos cristianos en graves formas de injusticia y de
marginación social? Hay que preguntarse cuantos, entre ellos, conocen a fondo
y practican coherentemente las directrices de la doctrina social de la
Iglesia" (Juan Pablo IT. Tertio Millennio Adveniente, 36, cf. 51). Ciertamente, la falta de discernimiento a veces se convierte en
complicidad frente a la violaci6n de los derechos humanos. Cada año
eleccionario supone para nuestro pueblo un nuevo reto, un nuevo análisis de
la realidad, un momento difícil de decisiones que Se van haciendo en escala,
cada día más trascendentales y definitorias de nuestro futuro. La realidad
de Puerto Rico se hace cada vez más compleja por lo que las alternativas de soluciones a
sus múltiples problemas sociales. económicos, políticos, culturales y éticos
son menos evidentes y mal complicadas. 3. La tarea de intervenir directamente en la actividad política
y en la organización de la vida social no corresponde a los pastores de la
Iglesia. El cristiano cumple una misión protagónica en el mundo de la política. En
efecto, pertenece a los fieles laicos "animar, con su compromiso
cristiano. las realidades y, en ellas, procurar ser testigos y operadores de
paz y justicia” (Juan Pablo II, Sollicitudo Rei Socialis, 47 ef. 42). Según el Catecismo de la Iglesia Católica, esta encomienda 'forma parte de la vocación de los fieles laicos, que actúan
por su propia iniciativa con sus conciudadanos. La acci6n social puede
implicar una pluralidad de vías concretas. Deberá atender siempre al bien
común y ajustarse al mensaje evangélico y a la enseñanza de la
Iglesia" (Num. 2442). El cristiano sabe que ningún partido es perfecto
en su estructura ni en sus funciones. Con su juicio libre y con su acción
responsable, buscará la opción política que más se acerque al evangelio de
Jesucristo. Hablamos de un proyecto social
orgánico que libere a toda la persona y a todas las personas, que
edifique la paz sobre la justicia y encuentre la plenitud de la ley en el
amor. 4. Hoy, con el corazón en el evangelio y el evangelio en
el corazón, deseamos encomendar esta comunidad política al Señor, mientras
compartimos algunas ideas que contribuyan al mejoramiento del proceso
electoral y de la gestión pública. Consideramos que la emisión del voto es
un momento privilegiado de la participación democrática en un contexto
social responsable y libre. Por consiguiente, insistimos en el estilo del
debate político y la campaña como experiencia educativa. Es evidente que
nuestro pueblo necesita nuevas fuerzas que promuevan un trabajo unitario.
Nuevas fuerzas que presenten alternativas creativas, viables y reales para las
soluciones de los problemas del país. Necesita nuestro mundo político las
presiones saludables que le exijan una acción cada vez más responsable para
resolver los problemas que nos agobian. Nuestros políticos tienen que estar
dispuestos a sacrificar, si fuera necesario, aun sus visiones personales y
partidistas, en bien de nuestro pueblo. Una vez más denunciamos las promesas
incumplidas, la conducta impropia, los insultos, la difamación, la invasión
de la intimidad personal, calumnias, medias verdades, manipulación de los
sentimientos del pueblo, engaños, desenfoque escandaloso de los temas,
explotación de los apetitos bajos y las necesidades apremiantes, tergiversación
de las ideas y de las propuestas... A un nivel más práctico, nos referimos
igualmente al ruido innecesario y contaminante que inunda particularmente a
los centros urbanos durante la contienda partidista. Es hora de aprovechar el
tiempo pre-leccionario en un diálogo sereno de análisis y discertimiento.
También queremos hacer un señalamiento especial para que los católicos
excluyan de su voto a cualquier candidato que insulte o falte a sus deberes éticos.
Esto se aplica con más razón a los candidatos que hacen pública profesión
de católicos. 5. Exhortamos a los lideres, a los partidos, a los
encargados de la propaganda, a los medios de comunicación social y a todos
los ciudadanos que preparen el camino hacia las urnas para que prevalezcan la
verdad. el respeto y la noble concordia antes, durante y después de los
comicios electorales. La Iglesia no se identifica con ningún partido, pero si
tiene el derecho y el deber de apoyar los esfuerzos que repercutan en el bien
integral de la comunidad política. Asimismo, algunas instituciones eclesiásticas
proveen foros de alto diálogo político. Como defensores del derecho de los
electores, recomendamos encarecidamente a los partidos políticos su deber de
presentar información completa de sus respectivos programas y candidatos
oportuna y diligentemente. De esta manera, el pueblo cuenta con tiempo
suficiente para examinar los respectivos expedientes y las propuestas. ¿Cuántos
electores conocen realmente las "plataformas" de los partidos y los
proyectos de los candidatos? ¿Han ponderado el valor. la honradez y la
dignidad de los candidatos? ¿Hasta qué punto dichos programas se reducen a
propaganda retórica para atraer votos? 6. En esta perspectiva es necesario distinguir entre los
problemas fundamentales y los asuntos menos importantes. Un ciudadano
responsable e inteligente que se lanza al ruedo del debate publico está
llamado a preparar sabiamente su agenda política. Se fijará tanto en el
provecho práctico de la comunidad como en los principios que orientan la opción
propuesta. Resulta evidente la falta de coherencia moral de algunos políticos
que engañan a sus correligionarios, realidad que nos alerta sobre la
corresponsabilidad en la ola de la corrupción. Nos parece sumamente
escandaloso el que se usen los bienes del pueblo para responder a intereses
particulares. Por su parte, quienes concurren a las urnas merecen condiciones
óptimas para ejercer su derecho. Proponemos que se declare una
"tregua" de varios días antes de las elecciones para asegurar un
ambiente de paz y reflexión. Al igual que lo hicimos en el pasado, nosotros
convocaremos, Dios mediante, a una jornada de oración en ocasión de las
elecciones. 7. En las próximas elecciones se ventilarán varios temas
que son recurrentes en nuestra controversia política y otros que se han
agudizado últimamente. En el documento que nos ocupa deseamos señalar
algunos asuntos que son de vital importancia a la hora de velar por el interés
público. 7.1 El derecho a la vida de todo ser humano es
fundamental. Sin este derecho se derrumban todas las prerrogativas de las
personas y de las instituciones, incluido el ejercicio del sufragio universal.
A este respecto suscribimos lo dicho en la instrucción de la Comisión
Permanente de la 7.2 El problema de la adicción a drogas se ha
transformado en un asunto de graves repercusiones. Es causa y efecto de crímenes,
violencia dentro y fuera del hogar. Bajo el influjo de la narcomanía caen los
hogares destruidos, el desempleo, la deserción escolar, la delincuencia
juvenil, las malas comunicaciones sociales, el asistencialismo, las corrientes
migratorias... El Estado asigna sus recursos para eliminar los síntomas
y las consecuencias inmediatas del fenómeno. Sin embargo, las raíces del mal
son profundas: vienen del corazón de las estructuras de pecado enraizadas en
la responsabilidad personal y de un subsuelo social que parece estar
deteriorado. La obra de gobierno podría extraviarse en la miopía de un
pragmatismo simplista en el que los valores espirituales ceden ante la presión
de las preocupaciones materiales inmediatas. En esta situación, la familia,
la escuela, el gobierno, y la Iglesia están llamados a aunar sus fuerzas para
encontrar una salida satisfactoria. 7.3
El respeto a los valores de la persona humana supera
infinitamente lo que la sociedad secular liberal nos presenta como la panacea
universal: individualismo y consumismo. El aspecto social prevalece sobre el
interés económico. Quienes controlan las estructuras de poder suelen caer en
la tentación de moldear toda la vida a imagen de un reduccionismo economista.
Existen, por lo menos, dos graves peligros en la estabilidad de los países
dependientes, a saber: "...sectores decisivos de la economía siguen
todavía en manos de grandes empresas de fuera, las cuales no aceptan un
compromiso duradero que las vincule al desarrollo del país que las
recibe" (Centesimus Annus n. 20). El segundo factor de crisis
concierne al menosprecio de la cultura espiritual de los nuevos paradigmas
económicos: "No es posible comprender al hombre, considerándolo
unilateralmente a partir del sector de 7.4 Teniendo
en mente el aporte de los empresarios, cabe subrayar la contribución de los
trabajadores al bienestar del país. Conviene, en la medida de las
posibilidades, establecer programas en los que los
trabajadores participen activamente en las decisiones que afecten su
desempeño laboral. Los esquemas del neoliberalismo y la secuela de la
privatización desmedida no deben alejar a los obreros de la mesa de la
abundancia. Favorecemos la legislación encaminada hacia el salario justo y el
derecho de sindicación. La sindicalización ha de ser un esfuerzo en favor de
la justicia social, y no una lucha "contra" los demás (cf. Laborem
Exercens, 20). La subversión de la pobreza estalla -directa o indirectamente- entre
aquellos que han perdido toda esperanza y apelan al expediente de la
violencia. Además de la violencia, existe un volcán de destrucción interior
que se ha
acumulado en el espíritu del pueblo a raíz de! desorden colectivo y la lucha
por la supervivencia. 7.5
El sentido de dignidad pide una formación sexual
fidedigna y respetuosa. Mientras aumentan los embarazos precoces y los casos
de SIDA, vemos cómo algunas oficinas del Gobierno menoscaban la fidelidad y
la castidad, promoviendo la promiscuidad y otros males semejantes. La Iglesia
predica y ejerce la compasión, pero también insiste en la seguridad del amor
recto que no se funda en profilácticos ni en relaciones aberrantes. En esta
ocasión, y para beneficio de los jóvenes, la Iglesia renueva su petición
relativa a una educación más justa y democrática. Se ha comprobado la
calidad de las escuelas católicas y su servicio a la sociedad. Sería justo y
razonable reconocer el derecho de los padres como primeros educadores, y el
deber del Estado de proteger en la practica la libertad de enseñanza. De esta
manera los estudiantes podrán escoger la escuela según su conciencia sin
mayores gravámenes económicos. Los subsidios y vales educativos contribuyen
al desarrollo de la verdadera democracia. La
reforma educativa promoverá los valores inalienables de la persona humana en
su dimensión individual y social. Que los educadores y los contenidos pedagógicos
a imitar no provoquen conflictos, ni frustraciones que suelen desembocar en
las drogas, el crimen y la ruptura 7.6 El
progreso integral de Puerto Rico incluye la "cuestión ecológica."
¿De qué valdría ganarlo todo si perdemos la pureza del aire, del agua y de
la tierra? ¿Y de qué serviría esta limpieza del ambiente si perdemos la pureza del corazón? Aplaudimos la justa
distribución de los servicios de salud, siempre y cuando respeten la ética
de la procreación y no se truequen en negocio inescrupuloso y consumo
descontrolado de medicinas. Cuidemos la "ecología personal y
social" mientras luchamos por la calidad ambiental. "El problema
ecológico se refiere al mismo tiempo a la naturaleza y al hombre, y no se
podrá alcanzar una adecuada defensa del ambiente sin promover al mismo tiempo
una acertada ecología del espíritu" (Discurso del Congreso Omnia
Homini, 17.9.1990). Nos preocupa la grave contaminación de nuestro ambiente,
la deforestación y el desarrollo ciego desequilibrado. Si no conjuramos las
amenazas que van arruinando la vida gradualmente, multiplicaremos las
enfermedades, los gastos de salud y los tratamientos inútiles. Una tierra
superpoblada necesita proteger sus reductos agropecuarios, la pesca, los
mangles, los regadíos, el turismo particularmente en las áreas
subdesarrolladas. Una imaginación fecunda y responsable podría encontrar
opciones saludables, limpias y pacificas que promuevan el empleo y un
desarrollo permanente a tono con nuestros valores culturales. Para que un
proyecto oficial sea realmente válido, no son suficientes los estudios, los
permisos y el beneplácito de un sector social, sino que responda al bien común
y a los valores de la vida, la justicia y la verdad: "...el hombre debe
entrar en contacto con la naturaleza como custodio inteligente y noble, y no
como explotador sin reparo" (R.H., 15). 7.7
Finalmente, amados hermanos, queremos referimos a los derechos del
matrimonio y de la familia. Las instituciones del Estado deben estar al servicio
de la familia y no desvincularla del matrimonio. Lamentablemente, las leyes y
las prácticas oficiales tienden a desintegrar la célula esencial de la
sociedad. Poco a poco se desvirtúa la instituci6n matrimonial con el
reconocimiento de toda clase de uni6n y la plaga del divorcio. La familia queda
a merced del gobierno, del comercio, del crimen, de las comunicaciones sociales,
y paga muy caro por la salvaci6n de sus valores. Cualquier partido o político
que pretenda redimir al país fracasará rotundamente si deja sucumbir la
familia. 8.
Concluimos nuestra declaración plenamente confiados en que la Madre de la
Divina Providencia nos ilumina para que sea objeto del favor de Dios y herederos
de la promesa divina en este momento de discernimiento. Su Hijo, Jesús, tiene
poder en el cielo y en la tierra, y sus palabras no pasarán. Que sea El el
modelo del servidor público íntegro. Al disponernos a atravesar el umbral del
tercer milenio, os anunciamos con renovado ardor que El es el único Salvador
del mundo, ayer, hoy y siempre. En el espíritu
del Año de Maria también engrandecemos al Señor y, en su Nombre, bendecimos
esta tierra de promisión. Dada en
San Juan de Puerto Rico a los 19 días del mes de abril del año del Señor
1996. |