DECLARACION SOBRE LOS COMICIOS ELECTORALES DE 1996

1. Los Obispos de la Iglesia Católica en Puerto Rico, conscientes de la importancia de los comicios electorales a los que será convocado nuestro pueblo en noviembre de este año, dirigimos un mensaje de reflexión y discernimiento a los católicos, líderes y políticos y a todas las personas de buena voluntad. En los pasados años hemos expuesto el pensamiento social cristiano en tomo a las elecciones y otros asuntos relacionados con la situación socio-política del país: moral publica, paz, orden publico, paternidad responsable, trabajo, educación, juventud, violencia, crisis económica, pobreza, aborto, refugiados, presos...

2. Estamos en vísperas de la penúltima elección antes del Tercer Milenio. Es hora de preguntarnos seriamente, con la firme esperanza en la Divina Providencia: ¿Hacia dónde queremos encaminar nuestros pasos como comunidad cristiana, política, social y económica? ¿Qué principios deben guiarnos en semejante peregrinación? En todo caso, el progreso general de Puerto Rico ha de levantar sus columnas sobre fundamentos espirituales profundos, si quiere ser sólido y permanente. El Gran Jubileo del año 2000 debería devolver la igualdad a todos los hijos de Borinquen, proteger a los débiles, establecer un gobierno más justo, como pretenderá el año jubilar de Israel (cf. Lev 25,8ss). "A las puertas del nuevo milenio los cristianos deben ponerse humildemente ante el Señor para interrogarse sobre las responsabilidades que ellos tienen en relación a los males de nuestro tiempo. (...) ¿Y no es acaso de lamentar, entre las sombras del presente, la corresponsabilidad de tantos cristianos en graves formas de injusticia y de marginación social? Hay que preguntarse cuantos, entre ellos, conocen a fondo y practican coherentemente las directrices de la doctrina social de la Iglesia" (Juan Pablo IT. Tertio Millennio Adveniente, 36, cf. 51). Ciertamente, la falta de discernimiento a veces se convierte en complicidad frente a la violaci6n de los derechos humanos. Cada año eleccionario supone para nuestro pueblo un nuevo reto, un nuevo análisis de la realidad, un momento difícil de decisiones que Se van haciendo en escala, cada día más trascendentales y definitorias de nuestro futuro. La realidad de Puerto Rico se hace cada vez más compleja por lo que las alternativas de soluciones a sus múltiples problemas sociales. económicos, políticos, culturales y éticos son menos evidentes y mal complicadas.

3. La tarea de intervenir directamente en la actividad política y en la organización de la vida social no corresponde a los pastores de la Iglesia.

El cristiano cumple una misión protagónica en el mundo de la política. En efecto, pertenece a los fieles laicos "animar, con su compromiso cristiano. las realidades y, en ellas, procurar ser testigos y operadores de paz y justicia” (Juan Pablo II, Sollicitudo Rei Socialis, 47 ef. 42). Según el Catecismo de la Iglesia Católica, esta encomienda 'forma parte de la vocación de los fieles laicos, que actúan por su propia iniciativa con sus conciudadanos. La acci6n social puede implicar una pluralidad de vías concretas. Deberá atender siempre al bien común y ajustarse al mensaje evangélico y a la enseñanza de la Iglesia" (Num. 2442). El cristiano sabe que ningún partido es perfecto en su estructura ni en sus funciones. Con su juicio libre y con su acción responsable, buscará la opción política que más se acerque al evangelio de Jesucristo. Hablamos de un proyecto social  orgánico que libere a toda la persona y a todas las personas, que edifique la paz sobre la justicia y encuentre la plenitud de la ley en el amor.

4. Hoy, con el corazón en el evangelio y el evangelio en el corazón, deseamos encomendar esta comunidad política al Señor, mientras            compartimos algunas ideas que contribuyan al mejoramiento del proceso electoral y de la gestión pública. Consideramos que la emisión del voto es un momento privilegiado de la participación democrática en un contexto social responsable y libre. Por consiguiente, insistimos en el estilo del debate político y la campaña como experiencia educativa. Es evidente que nuestro pueblo necesita nuevas fuerzas que promuevan un trabajo unitario. Nuevas fuerzas que presenten alternativas creativas, viables y reales para las soluciones de los problemas del país. Necesita nuestro mundo político las presiones saludables que le exijan una acción cada vez más responsable para resolver los problemas que nos agobian. Nuestros políticos tienen que estar dispuestos a sacrificar, si fuera necesario, aun sus visiones personales y partidistas, en bien de nuestro pueblo. Una vez más denunciamos las promesas incumplidas, la conducta impropia, los insultos, la difamación, la invasión de la intimidad personal, calumnias, medias verdades, manipulación de los sentimientos del pueblo, engaños, desenfoque escandaloso de los temas, explotación de los apetitos bajos y las necesidades apremiantes, tergiversación de las ideas y de las propuestas... A un nivel más práctico, nos referimos igualmente al ruido innecesario y contaminante que inunda particularmente a los centros urbanos durante la contienda partidista. Es hora de aprovechar el tiempo pre-leccionario en un diálogo sereno de análisis y discertimiento. También queremos hacer un señalamiento especial para que los católicos excluyan de su voto a cualquier candidato que insulte o falte a sus deberes éticos. Esto se aplica con más razón a los candidatos que hacen pública profesión de católicos.

5. Exhortamos a los lideres, a los partidos, a los encargados de la propaganda, a los medios de comunicación social y a todos los ciudadanos que preparen el camino hacia las urnas para que prevalezcan la verdad. el respeto y la noble concordia antes, durante y después de los comicios electorales. La Iglesia no se identifica con ningún partido, pero si tiene el derecho y el deber de apoyar los esfuerzos que repercutan en el bien integral de la comunidad política. Asimismo, algunas instituciones eclesiásticas proveen foros de alto diálogo político. Como defensores del derecho de los electores, recomendamos encarecidamente a los partidos políticos su deber de presentar información completa de sus respectivos programas y candidatos oportuna y diligentemente. De esta manera, el pueblo cuenta con tiempo suficiente para examinar los respectivos expedientes y las propuestas. ¿Cuántos electores conocen realmente las "plataformas" de los partidos y los proyectos de los candidatos? ¿Han ponderado el valor. la honradez y la dignidad de los candidatos? ¿Hasta qué punto dichos programas se reducen a propaganda retórica para atraer votos?

6. En esta perspectiva es necesario distinguir entre los problemas fundamentales y los asuntos menos importantes. Un ciudadano responsable e inteligente que se lanza al ruedo del debate publico está llamado a preparar sabiamente su agenda política. Se fijará tanto en el provecho práctico de la comunidad como en los principios que orientan la opción propuesta. Resulta evidente la falta de coherencia moral de algunos políticos que engañan a sus correligionarios, realidad que nos alerta sobre la corresponsabilidad en la ola de la corrupción. Nos parece sumamente escandaloso el que se usen los bienes del pueblo para responder a intereses particulares. Por su parte, quienes concurren a las urnas merecen condiciones óptimas para ejercer su derecho. Proponemos que se declare una "tregua" de varios días antes de las elecciones para asegurar un ambiente de paz y reflexión. Al igual que lo hicimos en el pasado, nosotros convocaremos, Dios mediante, a una jornada de oración en ocasión de las elecciones.

7. En las próximas elecciones se ventilarán varios temas que son recurrentes en nuestra controversia política y otros que se han agudizado últimamente. En el documento que nos ocupa deseamos señalar algunos asuntos que son de vital importancia a la hora de velar por el interés público.

7.1 El derecho a la vida de todo ser humano es fundamental. Sin este derecho se derrumban todas las prerrogativas de las personas y de las instituciones, incluido el ejercicio del sufragio universal. A este respecto suscribimos lo dicho en la instrucción de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (18.1. 1996): "Los partidos que incluyen en su programa medidas que favorecen el aborto, la eutanasia y la violencia están en abierta contradicción con el derecho a la vida, que es anterior al Estado, obligado a protegerlo y defenderlo." Por consiguiente, debemos negar el voto a quienes no amparen el derecho fundamental de la vida. Los partidos políticos y los candidatos han de comprometerse a revisar la ley pro aborto, como lo han hecho algunos Estados de Estados Unidos. En el capítulo de la violencia subrayamos además la triste secuela del narcotráfico. Para asegurar la calidad de vida y la convivencia tranquila con viene ir a la raíz del problema: eliminar las condiciones que aumentan la demanda de la droga. Si las autoridades y la comunidad ponen los medios para neutralizar la demanda, puede disminuir la oferta. La mano dura contra el crimen es insuficiente si prescinde de una visión completa del fenómeno social.

7.2 El problema de la adicción a drogas se ha transformado en un asunto de graves repercusiones. Es causa y efecto de crímenes, violencia dentro y fuera del hogar. Bajo el influjo de la narcomanía caen los hogares destruidos, el desempleo, la deserción escolar, la delincuencia juvenil, las malas comunicaciones sociales, el asistencialismo, las corrientes  migratorias... El Estado asigna sus recursos para eliminar los síntomas y las consecuencias inmediatas del fenómeno. Sin embargo, las raíces del mal son profundas: vienen del corazón de las estructuras de pecado enraizadas en la responsabilidad personal y de un subsuelo social que parece estar deteriorado. La obra de gobierno podría extraviarse en la miopía de un pragmatismo simplista en el que los valores espirituales ceden ante la presión de las preocupaciones materiales inmediatas. En esta situación, la familia, la escuela, el gobierno, y la Iglesia están llamados a aunar sus fuerzas para encontrar una salida satisfactoria.

7.3    El respeto a los valores de la persona humana supera infinitamente lo que la sociedad secular liberal nos presenta como la panacea universal: individualismo y consumismo. El aspecto social prevalece sobre el interés económico. Quienes controlan las estructuras de poder suelen caer en la tentación de moldear toda la vida a imagen de un reduccionismo economista. Existen, por lo menos, dos graves peligros en la estabilidad de los países dependientes, a saber: "...sectores decisivos de la economía siguen todavía en manos de grandes empresas de fuera, las cuales no aceptan un compromiso duradero que las vincule al desarrollo del país que las recibe" (Centesimus Annus n. 20). El segundo factor de crisis concierne al menosprecio de la cultura espiritual de los nuevos paradigmas económicos: "No es posible comprender al hombre, considerándolo unilateralmente a partir del sector de la economía, ni es posible definirlo simplemente tomando como base su pertenencia a una clase social. Al hombre se le comprende de una manera más exhaustiva si es visto en la esfera de la cultura a través de la lengua, la historia y las actitudes que asume ante los acontecimientos fundamentales de la existencia, como nacer, amar, trabajar, morir" (Ibib., 24) La interdependencia simétrica y la solidaridad entre las comunidades políticas fundan la convivencia universal en posturas éticas que traen consecuencias prácticas saludables.

7.4   Teniendo en mente el aporte de los empresarios, cabe subrayar la contribución de los trabajadores al bienestar del país. Conviene, en la medida de las posibilidades, establecer programas en los que los trabajadores participen activamente en las decisiones que afecten su desempeño laboral. Los esquemas del neoliberalismo y la secuela de la privatización desmedida no deben alejar a los obreros de la mesa de la abundancia. Favorecemos la legislación encaminada hacia el salario justo y el derecho de sindicación. La sindicalización ha de ser un esfuerzo en favor de la justicia social, y no una lucha "contra" los demás (cf. Laborem Exercens, 20). La subversión de la pobreza estalla -directa o indirectamente- entre aquellos que han perdido toda esperanza y apelan al expediente de la violencia. Además de la violencia, existe un volcán de destrucción interior que se ha acumulado en el espíritu del pueblo a raíz de! desorden colectivo y la lucha por la supervivencia.

7.5 El sentido de dignidad pide una formación sexual fidedigna y respetuosa. Mientras aumentan los embarazos precoces y los casos de SIDA, vemos cómo algunas oficinas del Gobierno menoscaban la fidelidad y la castidad, promoviendo la promiscuidad y otros males semejantes. La Iglesia predica y ejerce la compasión, pero también insiste en la seguridad del amor recto que no se funda en profilácticos ni en relaciones aberrantes.

En esta ocasión, y para beneficio de los jóvenes, la Iglesia renueva su petición relativa a una educación más justa y democrática. Se ha comprobado la calidad de las escuelas católicas y su servicio a la sociedad. Sería justo y razonable reconocer el derecho de los padres como primeros educadores, y el deber del Estado de proteger en la practica la libertad de enseñanza. De esta manera los estudiantes podrán escoger la escuela según su conciencia sin mayores gravámenes económicos. Los subsidios y vales educativos contribuyen al desarrollo de la verdadera democracia.

La reforma educativa promoverá los valores inalienables de la persona humana en su dimensión individual y social. Que los educadores y los contenidos pedagógicos a imitar no provoquen conflictos, ni frustraciones que suelen desembocar en las drogas, el crimen y la ruptura familiar. Cuando los jóvenes se integran armoniosamente en los avances de la ciencia y de la técnica; cuando participan en un proceso educativo       fundado en los ideales más sublimes de la cultura, pueden beneficiarse de un desarrollo que supera los cánones del arribismo materialista. Los estudiantes han de iniciarse en la educación laboral y en el compromiso con los grupos sociales más necesitados. En cuanto a su compromiso político, como electores y miembros de las organizaciones partidistas, deben cuidarse de la manipulación, del engaño y la corrupción. A ellos se les aplica la misma advertencia válida para todos los electores: la acción política no es un mecanismo para asegurar empleos fáciles y asistencia gubernamental. Repetimos las palabras de John F. Kennedy: "No preguntes qué puede hacer el país por ti; sino qué puedes hacer tu por el país." También la juventud tiene la responsabilidad, junto al gobierno, de forjar opciones para asegurar la solvencia económica de la sociedad: trabajo, ahorro, estudio, empresas, reformas, investigación, sentido de dignidad y solidaridad...

7.6 El progreso integral de Puerto Rico incluye la "cuestión ecológica." ¿De qué valdría ganarlo todo si perdemos la pureza del aire, del agua y de la tierra? ¿Y de qué serviría esta limpieza del ambiente si perdemos la pureza del corazón? Aplaudimos la justa distribución de los servicios de salud, siempre y cuando respeten la ética de la procreación y no se truequen en negocio inescrupuloso y consumo descontrolado de medicinas. Cuidemos la "ecología personal y social" mientras luchamos por la calidad ambiental. "El problema ecológico se refiere al mismo tiempo a la naturaleza y al hombre, y no se podrá alcanzar una adecuada defensa del ambiente sin promover al mismo tiempo una acertada ecología del espíritu" (Discurso del Congreso Omnia Homini, 17.9.1990). Nos preocupa la grave contaminación de nuestro ambiente, la deforestación y el desarrollo ciego desequilibrado. Si no conjuramos las amenazas que van arruinando la vida gradualmente, multiplicaremos las enfermedades, los gastos de salud y los tratamientos inútiles. Una tierra superpoblada necesita proteger sus reductos agropecuarios, la pesca, los mangles, los regadíos, el turismo particularmente en las áreas subdesarrolladas. Una imaginación fecunda y responsable podría encontrar opciones saludables, limpias y pacificas que promuevan el empleo y un desarrollo permanente a tono con nuestros valores culturales. Para que un proyecto oficial sea realmente válido, no son suficientes los estudios, los permisos y el beneplácito de un sector social, sino que responda al bien común y a los valores de la vida, la justicia y la verdad: "...el hombre debe entrar en contacto con la naturaleza como custodio inteligente y noble, y no como explotador sin reparo" (R.H., 15).

7.7   Finalmente, amados hermanos, queremos referimos a los derechos del matrimonio y de la familia. Las instituciones del Estado deben estar al servicio de la familia y no desvincularla del matrimonio. Lamentablemente, las leyes y las prácticas oficiales tienden a desintegrar la célula esencial de la sociedad. Poco a poco se desvirtúa la instituci6n matrimonial con el reconocimiento de toda clase de uni6n y la plaga del divorcio. La familia queda a merced del gobierno, del comercio, del crimen, de las comunicaciones sociales, y paga muy caro por la salvaci6n de sus valores. Cualquier partido o político que pretenda redimir al país fracasará rotundamente si deja sucumbir la familia.

8. Concluimos nuestra declaración plenamente confiados en que la Madre de la Divina Providencia nos ilumina para que sea objeto del favor de Dios y herederos de la promesa divina en este momento de discernimiento. Su Hijo, Jesús, tiene poder en el cielo y en la tierra, y sus palabras no pasarán. Que sea El el modelo del servidor público íntegro. Al disponernos a atravesar el umbral del tercer milenio, os anunciamos con renovado ardor que El es el único Salvador del mundo, ayer, hoy y siempre.

En el espíritu del Año de Maria también engrandecemos al Señor y, en su Nombre, bendecimos esta tierra de promisión.

Dada en San Juan de Puerto Rico a los 19 días del mes de abril del año del Señor 1996.