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DECLARACION
SOBRE LA CRISIS
UNIVERSITARIA Los
Obispos Católicos de Puerto Rico, reunidos en su Asamblea Anual
durante los días 1,
2
y 3 de diciembre del ano en curso, acordamos hacer pública la
siguiente declaración: Sentirnos
profunda preocupación ante los acontecirnientos que han tenido lugar
en el recinto riopedrense de la Universidad de Puerto Rico. Al igual
que la inmensa mayoría del pueblo puertorriqueño, larnentarnos el
hecho de que la crisis universitaria haya degenerado en varios actos
de violencia. Sabemos
que muchas personas esperan una voz de aliento y de cordura de parte
de la Iglesia Católica, en medio de esta caótica encrucijada. La
Conferencia Episcopal Puertorriqueña, consciente de los graves
efectos del actual conflicto universitario, quiere expresar no sólo
sus deseos de una solución satisfactoria, sino tambien el anhelo de
servir a todos los integrantes de la cornunidad universitaria,
respetando en todo momento la legítima autonomía de la institución. Esta
voluntad de servicio ya se ha plasmado a través de diversas
iniciativas, particularmente en la persona del Sr. Cardenal Luis
Aponte Martinez, Presidente de la Conferencial Episcopal Puertorriqueña,
quien ha tornado la iniciativa de reunirse con varios representantes
de los sectores involucrados en la polémica
y se ha ofrecido corno intermediano o como parte de cualquier comité
de reconciliación que pueda contribuir a superar la crisis. Volvemos, una vez más, a manifestar nuestra voluntad de
colaboración y nos ofrecemos como Conferencia en pleno, o cada Obispo
en particular, para realizar este cometido. Exhortamos vehementemente
a la reflexión serena y a la búsqueda de un feliz desenlace de la crítica
coyuntura actual, ya que esta es la ocasión de expresar nuestros más
altos sentimientos cristianos y de pueblo amante de la paz. Esto es
asi, no sólo porque se acerca la sagrada fiesta de Navidad, sino
tambien porque la educación superior está llamada a fomentar la
unidad verdadera y la paz. Así lo afirmaron los Padres Conciliares en
la Declaración sobre la Educación "Todos los hombres, de cualquier raza, condición y
edad, por poseer la dignidad de persona, tienen derecho inalienable a
una educación que responda al propio fin, al propio carácter, al
diferente sexo y acomodada a la cultura y a las tradiciones patrias,
y, al mismo tiempo, abierta a las relaciones fraternas con otros
pueblos, para fomentar en la tierra la unidad verdadera y la paz"
(Gravissimum Educationis, 1). Finalmente, pero no de menos importancia, deseamos manifestar nuestro testimonio de gratitud y nuestra sincera felicitación a aquellos grupos que, aun exponiéndose a ser mal interpretados, han tratado de aportar una solución justa y han llamado a la cordura y a la paz. Vaya nuestra felicitación especial al grupo de jóvenes universitarios de la Juventud de Acción Católica. Abrigamos la esperanza de que nuestras
palabras muevan los corazones y las inteligencias de todos los que
puedan redimir esta crítica situación. De otra manera, Puerto Rico
lamentará las cuantiosas perdidas económicas, sicológicas y morales. Los Obispos de Puerto Rico aprovechamos la
oportunidad para hacer llegar un saludo de Navidad bien cálido y bien
cariñoso a todos ustedes, con nuestra bendición y oraciones para que
el Niño Dios, Príncipe de la Paz, nos traiga la paz a todos. 3 de diciembre de 1981 |