COMUNIÓN EN LA MANO

La Conferencia Episcopal Puertorriqueña (CEP), reunida en Asamblea Plenaria Extraordinaria el 26 de enero de 1993, decidió adoptar la practica de dar La Sagrada Comunión en la mano a los fieles que deseen comulgar de esa manera La decisión requería la confirmación de la Santa Sede, que file solicitada por el Presidente de la CEP el 28 del mismo mes.

La Congregación del Culto Divino y de la Disciplina de los Sacramentos tuvo a bien otorgar la confirmación requerida por Decreto del 26 de abril de 1993, Prot. 688/93/L.

Las condiciones y la manera de distribuir la Sagrada Comunión en la mano están descritas en una Notificación acerca de la Comunión en la mano. Publicada por la misma Congregación con fecha de 3 de abril de 1985 y que sigue inmediatamente a esta nota.

  El Decreto es de vigencia inmediata. Sin embargo, antes de ponerlo por obra, los sacerdotes deberán conocer bien y explicar a sus fieles el contenido de la NOTIFCACION.

 

NOTIFICACION ACERCA DE LA COMUNION EN LA MANO

CONGREGACION PARA EL CULTO DIVINO Y LA

DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS

La Santa Sede, a partir de 1969, aunque manteniendo en vigor para toda la Iglesia la manera tradicional de distribuir la Comunión, acuerda alas Conferencias Episcopales que lo pidan y con determinadas condiciones, la facultad de distribuir la Comuni6n dejando la Hostia en la mano de los fieles.

Esta facultad está regulada por las Instrucciones Memoriale Domini e Immensae caritatis (29 de mayo de 1968: AAS 61, 1969,541-546; 29 de enero de 1973: AAS 65, 1973, 264-271), así como por el Ritual De sacra Communione publicado el 21 de junio de 1973, n. 21. De todos modos parece útil llamar la atenci6n sobre los siguientes puntos:

1)                   La Comunión en la mano debe manifestar, tanto como la Comunión recibida en la boca, el respeto a la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Por esto se insistirá, tal como lo hacían los Padres de la Iglesia, acerca de la nobleza que debe tener en sí el gesto del comulgante. Así ocurría con los recién bautizados del siglo IV, que recibían la consigna de tender las dos manos haciendo «de la mano izquierda un trono para la mano derecha, puesto que ésta debe recibir al Rey» (5a catequesis mistagógica de Jerusalén, n. 21: PG 33, col. 1125, o también Sources achret., 126, p.171; 5 Juan Crisóstomo, Homilía 47: PG 63, col. 898, etc.). *

2) De acuerdo igualmente con las enseñanzas de los Padres; se insistirá en el Amén que pronuncia el fiel, como respuesta a la fórmula del ministro: «El Cuerpo de Cristo»; este Amén debe ser la afirmaci6n de la fe:

«Cum ergo pefieris, dicit tibi sacerdos 'Corpus Christi et tu dicis 'Amen', hoc est 'verum'; quod confitetur lingua, teneat affectus» (S. Ambrosio, De Sacramentis 4, 25: SC 25 bis, p.116).

3. El fiel que ha recibido la Eucaristía en su mano, la llevará a la boca, antes de regresar a su lugar, retirándose lo suficiente para dejar pasar a quien le sigue, permaneciendo siempre de cara al altar.

4) Es de la Iglesia que el fiel cristiano recibe la Eucaristía, que es comunión en el cuerpo de Cristo y en la Iglesia; por esta razón no se ha de tomar el pan consagrado directamente de la patena o de un cesto, como se haría con el pan ordinario o con pan simplemente bendito, sino que se extienden las manos para recibirlo del ministro de la Comunión.

5) Se recomendará a todos, y en particular a los niños, la limpieza de las manos, como signo de respeto hacia la Eucaristía.

6) Conviene ofrecer a los fieles una catequesis del rito, insistiendo sobre los sentimientos de adoración y la actitud de respeto que merece el sacramento (cf. Dominicae cenae n. 11). Se recomendará vigilar para que posibles fragmentos del pan consagrado no se pierdan (cf. S. Congr. para la Doctrina de la Fe, 2 de mayo de 1972: Prot. n. 89171, en Notitiae 1972, p.227).

7) No se obligara jamás a los fieles a adoptar la práctica de la Comunión en la mano, dejando a cada persona la necesaria libertad para recibir la Comunión o en la mano o en la boca.  

Estas normas, así como las que sedan en los documentos de la Sede Apost6lica citados mas arriba, tienen como finalidad recordar el deber de respeto hacia la Eucaristía, independientemente de la forma de recibir la Comunión.

Los pastores de almas han de insistir no solamente sobre las disposiciones necesarias para una recepción fructuosa de la Comunión - que, en algunos casos exige el recurso al sacramento de la Penitencia,- sino también sobre la actitud exterior de respeto. que. bien considerado, ha de expresar ha fe del cristiano en la Eucaristía.

Dado en la Congregación para el Culto Divino, el 3 de abril de 1985.

+ Agustín Mayer, O.S.B. Arzob. tit. de Satriano Pro- Prefecto

+ Virgilio Noé

Arzob. tit. de Voncaria Secretario

*De hecho, conviene aconsejar a los fieles más bien colocar la mano izquierda sobre la derecha, para poder tomar fácilmente la Hostia con la mano derecha y llevarla a la boca.