SOBRE LA BIBLIA

LATINOAMERICANA  


Nosotros los Obispos de Puerto Rico, declaramos que a nuestro parecer la así llamada Biblia Latinoamericana no conlleva peligro para la fe, ni contiene ideologías contrarias al Evangelio.

Por tanto, no vemos incoveniente alguno a que dicha edición biblica sea usada en nuestras parroquias, en nuestros colegios y, en general, en todos los demás ambientes fuera de la liturgia oficial, con las mismas garantias de fidelidad y seguridad, de que gozan las demás ediciones católicas de la Sagrada Escritura.

Ultimamente han circulado rumores y publicaciones que califican de "marxista" una reciente edición católica de la Sagrada Escritura, comunmente conocida como la Biblia Latino­americana. La publicación de esta Biblia ya data del año 1971. Pero sólo a partir de este verano se oyen serias críticas contra ella.

Dicha edición lleva el "imprimatur" de Monsenor Manuel Sanchez, Arzobispo de Concepción, Chile, además de otra aprobación eclesiástica. Aún después de lanzarse la campaña en contra de esta edición, y en explícita respuesta a la misma, Monseñor Sanchez ha reiterado su total apoyo a la mencionada edición, respaldado en esta posición por la Conferencia Episcopal Chilena.

Nosotros, los Obispos de Puerto Rico, despue's de haber estudiado los méritos del caso, nos creemos en el deber pastoral de disipar mediante esta Declaración la confusión y las dudas que sobre dicha edición católica tambien en nuestro País se han originado, con el fin de orientar a nuestra feligresía sobre el uso del Libro Sagrado. Para ello hemos tenido en cuenta, entre otras, las consideraciones siguientes:

1.  Aunque el texto de todas las Biblias Católicas, desde luego, es el mismo, sin embargo hay diferencias en su presentación exterior y redaccional, debido a dos factores: los principios lingüísticos segun los cuales se ha realizado la traducción, y los principios teológico-pastorales que han guiado la formulación de las notas y comentarios.

En cuanto al primer factor (los principios lingüísticos de la traducción), la Biblia Latinoamericana se distingue de las traducciones tradicionales (que son más literales, por seguir otros principios de traducción) en que busca la mayor claridad posible para un publico de lectores no-universitarios, y una adaptación lo más cercana posible al habla normal de Latinoamérica.

Para lograr este propósito pedagógico y catequético, los traductores han seguido los nuevos principios lingüísticos que, para la "traducción dimámica" de la Escritura a los idiomas modernos, fueron desarrollados por cientificos anglosajones como Eugene A. Nida, Charles R. Taber y William L. Wonderley. El resultado es una traducción libre, muy inteligible y accesible al cristiano ordinano, y (aunque, desde luego, no siempre acierta del todo) es enteramente responsable.

2. El segundo factor son los principios teológico-pastorales que guían la redacci6n de las notas y comentarios. Aquí, naturalmente, cabe una mayor diversidad, especialmente cuando se los redacta dentro del contexto concreto de determinados problemas pastorales muy serios y profundos. De todos modos, es muy de tener en cuenta que es ley explicita de la Iglesia que ninguna Biblia Católica puede editarse sin que la misma vaya acompañada de notas, comentarios y explicaciones, que han de ser entresacados de los Santos Padres, de autores aprobados y, desde luego, del Magisterio de la Iglesia (canon 1391).

En este sentido, la Biblia Latinoamericana, además de aclarar los pasajes dificiles del texto sagrado, da comentarios y anotaciones que, de una manera generalmente lograda, dejan ver de que' manera en concreto se puede hacer "actual" para nuestro Siglo Veinte y para nuestro mundo latinoamericano el contenido de aquellos Libros ya tan antiguos y tan remotos.

Es perfectamente comprensible que los editores de esta Biblia, en sus comentarios, han enfocado especialmente la situación de gran injusticia social que prevalece en casi todos los paises latinoamericanos, y que conflige trágicamente con el ideal que la Escritura misma nos propone. Esta situación, tanto más vergonzosa cuanto se da en un Continente que se considera cristiano y católico, fue denunciada proféticamente por el Magisterio de la Iglesia en la reunión del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en Medellín en 1968, cuyos pronunciamientos fueron firmados tambien por el Episcopado Puertorriqueño.  Ahora bien, son especialmente los documentos de esta reunión de Medellín, los que en gran parte han servido de inspiración y fuente a los editores de esta Biblia. Y aunque en Puerto Rico la situación no es sin más igual a la que reina en muchos otros paises latinoamericanos, sin embargo hay mucho en estas notas que tambien a nosotros nos puede estimular a una mayor sensibilidad por la justicia Evangélica, por una preocupación desinteresada por el prójimo necesitado y, en general, por la actualidad vibrante del mensaje Bíblico no sólo para nuestra vida personal, sino también y aun más, para nuestra vida social y nacional.aunque en Puerto Rico la situación no es sin más igual a la que reina en muchos otros paises latinoamericanos, sin embargo hay mucho en estas notas que tambien a nosotros nos puede estimular a una mayor sensibilidad por la justicia Evangélica, por una preocupación desinteresada por el prójimo necesitado y, en general, por la actualidad vibrante del mensaje Bíblico no sólo para nuestra vida personal, sino también y aun más, para nuestra vida social y nacional.

3. Los que critican esta edición, dicen en general que es "marxista" y, por ende, condenable.  De hecho, se usan términos todavia mucho más fuertes que, tal vez, pueden ser explicables subjetivamente en el ambiente politizado y trágicamente polarizado de otras latitudes. Pero un examen objetivo de la edici6n no da pie a tales acusaciones.

Es notable que los que lanzan esta critica tan seria no suelen citar, para substanciarla, la traducción misma. Más bien se refieren a ciertas fotos que ilustran el texto, ciertos recuadros con frases no-bíblicas, y en general el tono de los comentarios.

Ahora bien, en cuanto a las fotos es de saber que la foto más criticada es la de un mitin en La Habana, que no fue incluida en todas las impresiones de esta Biblia, sino sólo en una edición especial de 20,000 ejemplares para los católicos en Cuba, con el comentario de que el cristiano, bajo cualquier regimen que viva, ha de contribuir lo que pueda para lograr el bienestar de todos. Varios miles de ejemplares de esta edición especial, sin embargo, no pudieron ser importados en dicho país y fueron vendidos en otras partes.  Y aunque cuestionamos la prudencia de insertar esta foto y alguna más, no por esto creemos condenable esta Biblia. Adema's, en ediciones posteriores se tiende a sustituirlas por otras ilustraciones.

En cuanto a los recuadros con textos de Medellín, nos sorprende que alguien pueda tomar ofensa por ellos. Pues éstos son textos oficiales del Magisterio de la Iglesia (aprobados por la Santa Sede, y firmados tambien por los entonces Obispos de Puerto Rico) que, en cuanto tales, de ninguna manera pueden estar fuera de contexto en una edición católica de la Sagrada Escritura, a tenor del canon 1391 del Derecho Canónico vigente.

Por fin, el tono general de los comentarios no es marxista, pues las enseñanzas características y condenables de la ideología marxista falta en ellos: ateísmo, fomento de la lucha de clases, incitación o justificación de la violencia, menosprecio por la persona individual y por la persona "inutil", negación del elemento espiritual del ser humano, etc. Al contrano, la gran inspiración de estos comentarios es su compasión enteramente evangélica por el prójimo que sufre: el anciano, el desvalido, el nino, el pobre, el desheredado, el enfermo, etc.  Condenar esto como "marxismo" es condenar a Jesucristo y su Evangelio.

Los editores, por tanto, se ponen en un punto de vista "tercermundista", es decir: que denuncian las injusticias y el sufrimiento que, en sus paises, el orden socio-económico y politico actual (basado en formas de capitalismo) está infligiendo a los indefensos.  Por eso, abogan por un ordenamiento mas cristiano, más social y menos egoista del mundo.  En esto, ciertamente, son "pragmáticos", lo cual puede ser del desagrado de quienes (tal vez con cierta razón también) tienen una visión diferente de estos aspectos. Pero por esto condenar la Biblia Latinoamericana en los términos como se viene haciendo, no se justifica.

4.  Por tanto, con esta Declaración no queremos "canonizar" todos los aspectos de la Biblia Latinoamericana, pero esto no lo hacemos tampoco con ninguna otra edición de la Escritura. Pues todas ellas tienen sus más y sus menos, sus logros y sus fallos. Pero dentro de lo que razonablemente puede esperarse de una edición biblica que pedagógicamente se ponga al alcance de todos y que quiera ser "actual" en las circunstancias concretas de la vida, manteniendose fiel a la integridad del texto sagrado, nos parece esta edición bien lograda, a pesar de ciertos fallos, y esperamos mucho fruto de su uso contínuo entre nuestros feligreses.

16 de diciembre de 1976