APENDICE

 

226.            ESTIPENDIOS PARA LA CELEBRACION DE LA MISA Y ARANCELES

1) Es obligatorio aplicar tantas Misas distintas por las intenciones del oferente cuantos hayan sido los estipendios recibidos y aceptados numéricamente, aunque fuesen bajos.162 Con respecto a las Misas llamadas colectivas, la Congregación para el Clero, el 22 de febrero de 1991, en sus artículos 2 y 3, ha decretado lo siguiente:

a) En el caso de que los oferentes, previa y explícitamente advertidos estén de acuerdo libremente en que sus estipendios sean acumulados junto con otros para la celebración de una solo Misa, será lícito satisfacer esas ofertas con una única Misa, aplicada por la intención "colectiva". En este caso, es necesario que se indique públicamente el lugar y la hora en que esta Santa Misa se celebrará y no más de dos veces por semana. Los pastores en cuyas diócesis tienen lugar estos casos, han de darse cuenta de que este uso, que constituye una excepción a la vigente ley canónica, si llegara a difundirse excesivamente incluso como consecuencia de ideas erróneas sobre el significado de las ofertas destinadas a las santas Misas debería considerarse como un abuso, que podría llevar a que entre los fieles se pierda la costumbre de ofrecer estipendios para la celebración de distintas santas Misas según distintas intenciones particulares, con lo que desaparecería un uso antiquísimo y saludable para las almas y para toda la Iglesia.

b) En el caso al que se refiere el primer párrafo de a:, al celebrante sólo le será lícito conservar el estipendio fijado en la diócesis (cf. c. 946). La suma que exceda ha de ser entregada al Ordinario, conforme al c. 951.1, que la destinará a los fines establecidos por el derecho (cf. c. 946).

2) Todo sacerdote debe anotar cuidadosamente las Misas que recibió para celebrar, y las que ya ha celebrado (c. 955.4).

3)                Continúa la obligación de aplicar las Misas, aunque los estipendios se pierdan sin culpa del que estaba obligado a celebrar y aplicar (c. 949).

4) Si se ofrece una cantidad para Misas, sin indicar el número de ellas, se aplicaran tantas cuantas corresponden conforme al estipendio establecido en el lugar donde reside el oferente, a no ser que deba presumirse legítimamente que su intención fue otra (c. 950).

l62 C.  948 cic.

5) El sacerdote que celebra varias Misas en el mismo día puede aplicar cada una de ellas por la intención para la que se ha ofrecido estipendio; pero de tal modo que s6lo perciba para sí mismo el estipendio de una sola de las Misas, con excepción del día de la Navidad del Señor en que puede percibir estipendios por las tres (c. 951.1).

6) Todas las Misas binadas y trinadas (cuando se permite celebrar tres Misas en el mismo día ) serán celebradas "ad intentionem Episcopi", o, si se reciben estipendios por ellas, los sacerdotes los remitirán íntegros mensualmente al Administrador del Obispado por medio de su párroco (c. 951.1).

7) Desde que tome posesión de la parroquia, el párroco tiene obligación de aplicar la Misa por su pueblo, todos los domingos y días de precepto en su diócesis. Si está impedido, la ap1icará, o los mismos días por otro sacerdote, o él mismo en otros días (c. 534.1).

8) En virtud del rescripto de la Congregación de los Sacramentos y del Culto Divino, Prot. Nr. 349/94, del 5 de marzo de 1994, ad triennium, todos los sacerdotes podrán celebrar hasta 3 (tres) Misas en la vísperas de domingo y fiestas de precepto. Este prescripto se renueva cada tres años para todas las diócesis de Puerto Rico, por la Conferencia Episcopal.

9) En virtud del rescripto de la Congregación de los Sacramentos y del Culto Divino, ad triennium, tenemos permiso para celebrar una cuarta Misa los dorningos y dfas de precepto. Este rescripto lo renueva cada Obispe.

 

MISAS CON GRUPOS PARTICULARES163

227.   La Misa para los grupos particulares se ha de celebrar ordinariamente en lugar sagrado. La facultad para conceder la celebración eucarística para grupos particulares fuera del lugar sagrado esta reservada al Ordinario del lugar y al Ordinario religioso para sus propias casas. El lugar escogido para la celebraci6n deberá ser adecuado y conveniente, excluyendo siempre los dormitorios, tanto de las casas como de los Institutos.

228.   Los vasos sagrados, ornamentos y objetos del altar han de responder al número, forma y calidad que ha establecido la legislación vigente.

229.   Los gestos rituales, las ceremonias y las actitudes de los participantes, deben ser los prescritos para la celebración eucarística habitual.

163Cf, DVen. nn. 104, 119-146 para esta sección.


230.   Las asambleas en centros masivos urbanos, santuarios y en lugares de convergencia turística, exigen una atención especial, por constituir un fenómeno típico en la era de la movilidad.

231.          Sociológicamente, los jovenes constituyen hoy los grupos caracterizados por exigencias propias. Desde un punto de vista religioso, se nota una fuerte búsqueda de Cristo en el mundo juvenil. Por ello, debe procurarse promover celebraciones que hagan posible la expresión de su fe del modo más adaptado a sus inquietudes juveniles.

232.   El objetivo de estas celebraciones no puede reducirse a una mera atracción motivada por la presentación de espectáculos, variedades musi­cales, clima de euforia, sino por la participación en el Misterio de Cristo y en la vida eclesial. La finalidad es alcanzar una mayor autenticidad en la expresión de su fe.

  233.   El buen sentido pastoral debe llevar a que las celebraciones con los jóvenes no aumenten las tensiones generacionales, ni lleguen a ser círculos cerrados con perjuicio para la unidad eclesial de la comunidad.

234.   Escójanse los cantos y los instrumentos musicales que expresen el mensaje y favorezcan el clima de oración.

235.   La Iglesia tiene especial solicitud para con los niños bautizados que han de terminar su iniciación cristiana mediante los sacramentos de la Confirmación y de la Eucaristía. Por eso desea facilitar la participación de ellos en las celebraciones litúrgicas. Así se preocupa de estudiar qué elementos se pueden conservar, abreviar o suprimir y qué textos más adecuados se han de escoger en las celebraciones con los mismos.164

 

MISAS PARA ADULTOS CON PARTICIPACION DE NIÑOS

236.   En las Misas parroquiales, sobre todo los domingos y días festivos, suelen participar con los adultos no pocos niños. De esta participación surgen beneficios para unos y otros. El testimonio de fe de los adultos ejerce efecto positivo en los niños, los adultos se estimulan espiritualmente al ver la fe de los niños y el puesto que tienen en la comunidad cristiana; los padres se fortalecen en el espíritu de familia.

164 Cf.  DMN 3.

237.   Es necesario. sin embargo. procurar que en estas Misas los niños no se sientan desatendidos, por su incapacidad de participar y de comprender lo que se realiza y se proclama en la celebración. Hágase, pues, notar de alguna manera su presencia, por ejemplo, con ciertas moniciones apropiadas dirigidas a ellos (v. gr. al comienzo y al final de la Misa) y en alguna parte de Ia homilía. Mas aun, de vez en cuando, si lo permiten las circunstancias del lugar y de las personas, puede ser conveniente celebrar con los niños la Liturgia de la Palabra con su homilía en un lugar aparte, no muy distante, y luego, al iniciarse la Liturgia de la Eucaristía, se les reúne de nuevo con los adultos para proseguir la Santa Misa.165

238.   "Algunas veces, si son muchos los niños que participan en estas Misas, convendrá organizarlas de forma más adecuada a ellos. En ese caso, la homilía estará dirigida a ellos, pero en forma que sea también provechosa para los adultos. En estas Misas para adultos en las que participan también los niños, además de las adaptaciones previstas en el Ordinario de la Misa, Se pueden también introducir algunas de las que se indicaran en los números siguientes. Si el Obispo lo permite". 166

239.   "Además de la Misas en que toman parte los niños junto con sus padres y familiares, que no pueden tenerse siempre y en todas partes, se recomienda, sobre todo entre semana, la celebración de la Misa sólo para los niños, con la colaboración de unos pocos adultos. Desde el comienzo de la renovación litúrgica se vio la necesidad de adaptaciones especiales para estas Misas".167

240.   "Este tipo de celebración 'intrasemanal' deberá encarninarlos hacia su participación en las Misas de adultos, especialmente los domingos, cuando se reúne toda la comunidad cristiana.168

241.   El fomento de una participación mayor, más viva y profunda de los niños, requiere mayor esfuerzo y dedicación. Los mismos niños, debidamente preparados, son el mejor recurso. Para este fin conviene confiarles oficios especiales en la celebración: preparar el lugar y el altar; hacer de solista; cantar en el grupo. tocar instrumentos, proclamar la Palabra dc Dios, decir las intenciones de la oración de los fieles, llevar los dones al altar y otras acciones semejantes. Ciertas adiciones pueden ayudar a la

 

165 Ibid  17

1661bid  19

167 Ibid. 20.

168'Ibid. 21.

participación; por ejemplo dar motivaciones para la acción de gracias antes del diálogo del prefacio; introducir momentos de silencio.169

242.   Esmérese el celebrante de todo corazón, más que en las Misas de adultos, por realizar una celebración activa, festiva, fraterna, meditativa, reverente y devota; teniendo en cuenta la dignidad, claridad y sencillez de los gestos. Para tocar el corazón de los niños sen muy útil al celebrante emplear las palabras de los niños en las moniciones. Por ejemplo, al introducir el acto penitencial, la oración de las ofrendas, el abrazo de la paz, la distribución de la comunión. Pero, al procurar que lo entiendan, evitará expresiones pueriles; al estimular la participación con las moniciones facultativas, evitará las simples explicaciones didácticas.

243.   Dado que la Misa es acción de la comunidad, conviene que en esta celebración con niños participen algunos adultos, no como vigilantes, sino orando junto con ellos y ayudándoles en lo que sea necesario.

244.   El número excesivo de niños dificulta la participación atenta. Esto aconseja dividirlos, Según su nivel de formación religiosa y preparación catequística.

245.   "Para facilitar la participación de los niños en el canto del Gloria, el Credo, el Sanctus, el Cordero de Dios, se pueden emplear composiciones musicales apropiadas con versiones populares aceptadas por la autoridad competente, aunque no concuerden literalmente con el texto litúrgico".170

246.   "Los instrumentos musicales pueden resultar muy útiles, sobre todo si los ejecutan los mismos niños; ayudan a sostener el canto; inspiran el silencio de meditación y expresan el gozo fraterno de la fiesta y la alabanza de Dios". No obstante, la música no debe predominar sobre el canto y ha de emplearse en el momento oportuno dentro de la Misa. Igual circunspección ha de aplicarse en el empleo de la música reproducida por medios técnicos.

247.   La naturaleza de la liturgia exige que el hombre se exprese con todo su ser. La característica del niño es la manifestación corporal, más que la intelectual; por ello tienen máxima importancia los gestos, no sólo del celebrante, sino de los grupos de niños.

169 Ibid. 22.

170 1bid 31.

248.   Entre las acciones que merecen especial atención están las procesiones dentro de la celebración: la de entrada del sacerdote, de ofrendas, del Evangelio, de la comunión; todas acrecientan el sentido del vínculo de comunión y la piedad de los niños.

249.   La liturgia de la Misa contiene muchos elementos visuales a los que se debe dar gran importancia en las celebraciones para niños; esto principalmente sobre ciertos elementos visuales propios de los diversos tiempos del año litúrgico, como por ejemplo: la adoración de la cruz, el cirio pascual, las velas en la Fiesta de la Presentación de Señor, la variación de color en las vestiduras litúrgicas, y la diversidad de las mismas. Además de estos elementos visuales propios de la celebración e inherentes al lugar de la misma, pueden introducirse otros que ayuden a los niños a contemplar las maravillas de Dios en la creación y en la redención y a sustentar su oración por medio de la vista. Nunca la liturgia deberá aparecer corno algo árido y solamente intelectual.171

  250.   Puede ser útil el empleo de imágenes preparadas por los mismos niños, para ilustrar la homilía, las intenciones de la Misa o para inspirar la meditación.

251.   También la Misa con niños necesita del silencio; es una actitud del cuerpo y de la mente. Los niños son capaces de silencio meditativo, para concentrarse en la meditación y la alabanza de Dios en su corazón. La proclamación pausada de los textos litúrgicos debe concluir con un momento de silencio.

 

ENFERMOS

252.   Los agentes de pastoral deben proporcionar a los enfermos o inválidos frecuentes ocasiones de acceso a la Eucaristía, seguros de que es el medio más eficaz para que se reúnan y compartan su situación en la fe. Foméntese la distribución de la Eucaristía a domicilio, para enfermos e inválidos que no pueden asistir a las asambleas parroquiales.

 

MISAS EXEOUIALES

253.   La liturgia de las Exequias coloca a los pastores ante una situación compleja: las Misas encomendadas en ocasión de la muerte no pasan muchas  veces de ser un simple acto social; pero también ofrecen excelente ocasión de contacto pastoral con personas que raramente se acercan a la Iglesia. También para inculcar la necesidad de estar siempre preparados para el momento de la muerte. Para las Misas exequiales en las funerarias, se observarán las normas correspondientes a la celebración fuera del lugar sagrado.

1711bid. 35.

254.   Es indispensable que los presbíteros se abran a una mayor sensibilidad, a fin de no ser los únicos en no conmoverse por el hecho que reúne a la asamblea.

CELEBRACIONES EN CIRCUNSTANCIAS ESPECIALES

255.   El sentido que tiene la celebración del Memorial del Señor en la comunidad de los fieles, nos urge a un profundo examen de las celebraciones especiales. Generalmente no son actos comunitarios ni tienen sentido eclesial, sino que son actos públicos o partes integrantes de un programa. Es necesario que se estudie cada caso y que la autoridad eclesiástica las controle personalmente, para evitar acciones que no reúnan las condiciones mínimas que requiere una celebración fructuosa de la Misa. Existen otros tipos de celebraciones que pueden ser más adecuadas a las circunstancias.

MISAS TELEVISADAS

256.   Con frecuencia hay Misas que son transmitidas y la cantidad de personas que sintonizan tales programas es apreciable. Este hecho repercute de modo decisivo en la Pastoral Litúrgica. Es de suma importancia que se consideren todas las posibilidades desde el punto de vista técnico y litúrgico. En este sentido, se hace indispensable la preparación técnica de los liturgos y la preparación litúrgica de los técnicos.