DECLARACION SOBRE LA CRISIS ECONOMICA


Vivimos un momento difícil.  Se ha paralizado el ritmo de crecimiento de nuestra economía. La tasa de crecimiento de la producción se ha reducido.  El desempleo ha aumentado. Nos preocupan esos desempleados; pero nos llama la atención más aun que una tercera parte de los mismos son jóvenes en edad escolar que han abandonado sus estudios y carecen de la capacitación para el tipo de trabajo que exige la economía puertorriqueña.

Señalan los economistas y expertos que el absentismo del trabajo (las ausencias al trabajo, en días laborables, por enfermedad, vacaciones para realizar gestiones en las oficinas de gobierno y en sus agencias) y los muchos días feriados (ahora todos trasladados a días laborables, Si coinciden en fines de semana) han provocado un gran descenso en la productividad que reduce la capacidad competitiva de la empresa manufacturera local en los otros mercados.

Indican los expertos que estas han sido, entre otras, algunas causas por las cuales varias compañías manufactureras han cerrado sus industrias aquí. La solución a nuestra crisis necesita un frente comunitario con la aportación de todos Los sectores: Gobierno, empresas privadas y pueblo. Sugerimos, al respecto:

A)Gobierno: Desarrollar programas especiales de emergencia en Obras Públicas para tratar de absorber una parte del desempleo actual.

B)Empresa  Privada:  Iniciar por su cuenta programas de readiestramiento para la capacitación del empleado que requiera mayor destreza técnica y aumentar así la productividad. Entendemos por aumento en la productividad, además del esfuerzo personal del obrero, que se reúnan en forma económica aquel cúmulo de condiciones técnicas, físicas y de relaciones humanas que componen la empresa o la industria.

Iniciar, conjuntamente con el Gobierno, programas y talleres de readiestramiento para capacitar a los desempleados para el tipo de trabajo que exige nuestra economía.

Las Empresas Privadas, el Gobierno y la Educación Superior, desarrollen un plan de trabajo conjunto para la integración del futuro profesional en la economía y desarrollo del país.

En estos momentos la agricultura parece haber sido uno de los sectores que ha resistido los embates de la actual crisis económica y parece que ha aumentado su producción. Nos preocupa que haya, sin embargo, tierras baldías, tanto como propiedad gubernamental como en manos de particulares. Exhortamos, pues, al Gobierno, a la empresa privada y al pueblo a dedicar mas recursos para el desarrollo de nuestra agricultura y la utilización de todo el potencial territorial.

Nos hemos interrogado profundamente por el hecho siguiente. Mientras se escuchan los lamentos de la crisis, se aumentan las ventas de algunos renglones.  El pueblo no demuestra austeridad. Algunos aprovechan el beneficio de los programas de los cupones alimenticios para obtener artículos no esenciales.

Nuestro pueblo necesita enfrentarse comunitariamente a esta crisis y aceptar algunos sacrificios que nos ayuden a superarla. Señalamos, entre los mismos:

1. Aumentar la productividad. Reducir el absentismo del trabajo.

2. Procurar el readiestramiento para aumentar las oportunidades de una vida mejor.

3. Desarrollar la virtud del ahorro.

4. Reducir el consumo exagerado de artículos no esenciales.

5. El liderato político del país debe cooperar en los esfuerzos conjuntos para afrontar la crisis y debe no intentar hacer capital político de la grave crisis que atraviesa el pueblo.

6. Mejorar relaciones obrero patronales mediante dialogo constructivo.

Pedimos, sin embargo, a todo el liderato político, a la empresa y al pueblo en general, a unir sus esfuerzos para afrontar la presente crisis que atraviesa el país con serenidad, con valentía y esperanza.

La solución no está en un sector. La crisis alcanza a todos.  Cada uno debe reflexionar profundamente en su aporte constructivo. La unión de todos es necesaria y lo exige el bien común.

Las situaciones normales de paz y tranquilidad son buenas y deseables. La historia de los pueblos se reviste de gloria cuando en los momentos difíciles surgen con fuerza los valores autóctonos y cristianos para producir bienestar, calma, serenidad, equilibrio y solu­ciones positivas. Nuestro pueblo es rico en su nombre y generoso. Tiene un caudal de valores que sabe aprovechar. Son estos los momentos precisos para acudir a la fuerza de la oración; para encontrar la alegra a del vivir; para luchar por la paz de las familias; para procurar el bienestar de todos y compartir nuestra esperanza.

Bendecimos todos los esfuerzos conjuntos para buscar soluciones positivas; exhortamos a la unión; recomendamos la máxima austeridad cristiana y confiamos en los valores de nuestro pueblo.

1 de febrero de 1976

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