Boletín Informático de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico |
|
| Red Pionera | |
| Ponce, Puerto Rico | |
| 6 de febrero de 2001 | |
| http://www.pionet.org | http://www.pucpr.edu |
"Si experimentas tu propia debilidad,
es que estás siendo llamado por Dios a entregarte a su misericordia. "
| ACTUALIDAD EN PUERTO RICO |
| DE TODO EL MUNDO |
| EL PAPA |
| DIGNIDAD Y VIDA HUMANA |
| PENSAMIENTO |
| VIVE HOY TU FE |
Episcopado puertorriqueño inicia renovación con impulso a vocaciones
SAN JUAN, 6 Feb. 01
La Conferencia Episcopal Puertorriqueña (CEP) ha decidido iniciar una etapa de renovación pastoral impulsando el apostolado con los jóvenes y la promoción de las vocaciones sacerdotales.
Con 30 seminaristas en San Juan y 25 en la diócesis de Caguas, la Iglesia en Puerto Rico tiene como reto "ayudar a esta generación joven que está subiendo, que nosotros nos dediquemos con alma, vida y corazón a formarlos como verdaderos pastores", en palabras de Mons. Rubén González Medina, Obispo de Caguas, quien tiene 51 años.
El Obispo de Caguas y Mons. Roberto González Nieves, Arzobispo de San Juan y Presidente del Episcopado, son dos de los prelados más jóvenes de Puerto Rico.
Según Mons. González Medina "el joven anda buscando y una de esas opciones en su búsqueda es el servicio" y el camino religioso se presenta como una alternativa para el que quiere hacer "algo más".
Por su parte, Mons. González Nieves agrega que los principales desafíos al promover las vocaciones son la secularización de la sociedad, la aparente ausencia de Dios en la vida pública, la crisis por la que atraviesa la familia y la crisis de fe.
"En un mundo cada vez más controlado por la ciencia y la tecnología, el hombre parece que es más autosuficiente y tiene menos conciencia de su dependencia de Dios", explica Mons. González Nieves.
Los dos obispos coincidieron en la urgencia de renovar al Episcopado para dar a los jóvenes "un modelo de identidad". El Arzobispo de San Juan recordó que la Iglesia Católica "constantemente se está renovando; no ahora, sino siempre. Siempre renovándose, siempre creciendo en el proceso de conversión, siempre purificándose. Así es el ritmo, el tiempo en la historia".
En los tres próximos años, Mons. González Nieves ve su servicio como presidente, "precisamente, como un servir a los obispos en sus inquietudes pastorales y en nuestro deseo de llevar a cabo la misión de la Iglesia en Puerto Rico, en un espíritu de unidad, de fidelidad al Santo Padre y de hacer crecer nuestra fe en Cristo".
Inaugurado nuevo curso para Obispos en Rio de Janeiro
RIO DE JANEIRO, 6 Feb. 01 (ACI).- El Arzobispo de Rio de Janeiro, Cardenal Eugenio Araujo Sales inauguró este lunes 5, en el Centro de Estudios y Formación de Sumaré, el Curso para Obispos de Brasil que la Arquidiócesis carioca ofrece a prelados del país desde hace 11 años.
Los cursos, convertidos en un evento sumamente popular y significativo desde que se iniciaran en 1990 con la participación del Cardenal Joseph Ratzinger –Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe–, han convocado este año, del 5 al 9 de febrero, a 132 participantes, entre Cardenales, Arzobispos y Obispos.
Según Mons. Karl Joseph Romer, Auxiliar de Rio, explicó que el curso "se trata de una iniciativa estrictamente personal del Cardenal Eugenio Sales, como gesto fraterno de colaboración con los hermanos en el episcopado".
El tema del presente encuentro aborda el tema de la Evangelización y el ecumenismo. Los conferencistas del actual curso son el Cardenal Dario Castrillón Hoyos, prefecto de la Congregación para el Clero, el Cardenal Dionigi Tettamanzi, Arzobispo de Génova (Italia); el Cardenal electo Walter Kasper, Secretario del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, Mons. Angelo Scola, rector de la Universidad Lateranense de Roma.
Según Mons. Romer, "además del tema principal, el curso es una ocasión para la convivencia de los obispos en Sumaré, que ofrece a todos una experiencia de fraternidad y también un momento de profundidad espiritual, de oración y celebración litúrgica común.
La educación sexual centrada en la abstinencia consigue prevenir mejor los embarazos de adolescentes
En el Reino Unido los programas basados en el uso de preservativos no han tenido éxito
La mayoría de los programas para prevenir el embarazo de adolescentes, basados exclusivamente en la utilización del preservativo, no han sido muy exitosos en Gran Bretaña. Ante este fracaso, el Dr. Trevor Stammers, en un artículo publicado en el British Medical Journal (BMJ), presenta datos que avalan la utilidad de programas dirigidos a retrasar el ini-cio de las relaciones sexuales.
No hace falta ser un consumado experto para intuir que el mejor método para reducir los embarazos de adolescentes es retrasar el inicio de las relaciones sexuales, y lo ideal sería no tenerlas hasta alcanzar una situación matrimonial estable. Sin em-bargo,
pocas son las voces de políticos o responsables de la sanidad pública que se atrevan a lanzar tal mensaje a la juventud. Parece poco realista. Una excepción fue, hace unos meses, Tony Blair, primer ministro británico. Pues bien, parece que ahora se presentan datos que apoyan la iniciativa de Blair.
En efecto, en un reciente informe publicado en el British Medical Journal (321; 1520, 2000), el Dr. Trevor Stammers comenta que "las actuales tendencias en la salud sexual de los adolescentes son causa de preocupación en el Reino Unido". "Solamente en Inglaterra casi 90.000 adolescentes quedaron embarazadas en 1997 (...) y la mitad de los embara-zos terminaron en aborto".
En relación con las enfermedades de transmisión sexual, el panorama no parece más alentador. "Entre 1995 y 1997 el incremento de la gonorrea en las adolescentes entre 16 y 19 años fue del 45%. La incidencia de clamidia alcanzó el 53% y la de verrugas genitales, el 25%".
Cree el Dr. Stammers que "la contracepción como piedra angular de la educación sexual de los adolescentes ha fallado manifiestamente". "Más del 80% de los embarazos no deseados se deben a un fallo de la contracepción". Si se tiene en cuenta que 0la mayoría de las campañas de educación sexual orientadas a la prevención de embarazos y contagio de enfermedades de trasmisión sexual han estado centradas en promocionar la utilización de preservativos, los datos objetivos de la literatura científica no avalan el éxito de estas campañas. En efecto, "datos de 1975 a 1991 muestran una correlación positiva entre el incremento del uso de preservati-vos en la primera relación sexual y los índices más elevados de embarazos en adolescentes".
La abstinencia tiene sentido. Dice el Dr. Stammers que "no soy el primer doctor en afirmar en el BMJ que la actividad sexual dista mucho de ser apropiada entre los adolescentes más jóvenes", y da algunas referencias bibliográficas en apoyo de este aserto. Especialmente interesante es una reciente revisión que "recoge diversos estudios de programas destinados a educar en la abstinencia, que muestran una objetiva reducción en el número de embarazos entre los participantes en los mismos". "Los no participantes tenían una probabilidad 15 veces mayor de iniciar relaciones sexuales tempranas que los que habían participado".
Los datos presentados por el Dr. Stammers en el artículo del BMJ parecen confirmar que el mejor medio para conseguir ese fin es retrasar las relaciones sexuales, si es posible hasta que la pareja esté bien consolidada.
Justo Aznar
Decisivo encuentro del Papa con los obispos católicos rusos
Los cuatro prelados llegan a Roma para informarle de la coyuntura rusa
MOSCÚ, 5 febrero 2001Ocho años después del renacimiento de la Iglesia católica en Rusia, tras la caída del comunismo, los obispos católicos nombrados en estos años han venido a Roma para cumplir con la visita quinquenal que todos los prelados del mundo realizan al Papa y a la tumba de los apóstoles.
El encuentro culminará el 10 de febrero. Juan Pablo II, en un discurso que publicará la Sala de Prensa de la Santa Sede, analizará con ellos los desafíos que plantea a la Iglesia ese inmenso territorio.
En Rusia, en estos momentos, hay cuatro obispos católicos residentes. En Moscú, se encuentra monseñor Tadeusz Kondrusiewicz, administrador apostólico de la Rusia europea septentrional. El obispo Clemens Pickel es administrador apostólica de la Rusia europea meridional con sede en Saratov. Las otras dos «diócesis» (todavía no tienen esta atribución jurídica) se encuentran en Siberia. En la región occidental, el administrador apostólico es el obispo Joseph Werth, con sede en Novosibirsk; mientras que en la Siberia oriental y Extremo Oriente se encuentra monseñor Jerzy Mazur con sede en Irkutsk. Se trata de las diócesis más extensas de la Iglesia católica.
Según recuerda un amplio informe publicado por la agencia misionera de la Santa Sede, Fides (http://www.fides.org), Juan Pablo II restableció las sedes canónicas de los católicos en Rusia y Kazakistán en abril de 1991, después de haber instituido en el curso de los años inmediatamente precedentes (1989-90) las estructuras canónicas en los otros países satélites de la ex Unión Soviética y en las otras regiones que se independizaron.
De este modo, explica Fides, se concluía la primera fase del renacimiento eclesiástico católico más allá de la cortina de hierro, tras su derrumbe.
«La urgencia era justificada sobre todo por el temor de que las vicisitudes políticas pudieran imposibilitar nuevamente el nombramiento de obispos y la reapertura de iglesias», indica la agencia vaticana.
No hay que olvidar que en agosto de 1991 tuvo lugar un intento de revancha por parte de los servicios especiales y de las fuerzas reaccionarias que se resistían a la política de Mijaíl Gorbachov, y que provocaron su caída tras el golpe de Estado fracasado, pasando el relevo a Boris Yeltsin.
«El proceso de democratización parece desde entonces irreversible, aun cuando la libertad de movimiento de la que gozó la Iglesia en el trienio 1989-1991 se ha ido reduciendo cada vez más», constata Fides.
Hace cinco años los obispos rusos, entonces sólo eran dos (no existían todavía las sedes de Saratov y de Irkutsk), ya habían ido a Roma ver al Papa en visita «ad limina». Su informe fue claro: la Iglesia había renacido pero le faltaba casi todo: «los fieles comenzaban a aprender de nuevo las oraciones de la misa --recuerda Fides--, la reforma postconciliar era desconocida para los pocos valientes que conservaban la fe en condiciones de clandestinidad y persecución».
Según la agencia misionera, en estos momentos, hay cerca de medio millón de católicos de rito latino en Rusia, aunque las estadísticas oficiales, que calculan los porcentajes según el origen étnico de la población, hablan de 1% de católicos, es decir, cerca de un millón y medio. De éstos, entre 50 y 60 mil están en contacto con la Iglesia.
La mayoría de la población (cerca del 60%) profesa la religión cristiana ortodoxa, con una participación en la misa dominical en torno al 5-6%. Las diversas comunidades protestantes (bautistas, pentecostales, luteranos adventistas y otras) alcanzan el 2-3% frente al 15% de musulmanes (cucásicos y asiáticos), 2 millones de budistas y un millón de hebreos.
En los últimos años, han aumentado también las creencias paganas, o neo-paganas con frecuencia ligadas a fenómenos locales o a pequeños grupos étnicos. Son muy activas también las «sectas» de relevancia mundial. Entre ellas, cabe destacar varias formas de New Age, Scientology y similares hasta otras más organizadas como la Iglesia de la Unificación, Testigos de Jehová, Mormones, Aum-Sinrikyo.
Los católicos han conseguido en estos años reabrir cerca de 190 parroquias, superando el número precedente a la primera persecución, que era de cerca de 150.
Los sacerdotes que trabajan en las cuatro administraciones («diócesis») son poco más de doscientos, la gran mayoría extranjeros, en buena parte polacos (lo que corresponde al origen polaco de muchos católicos rusos).
Los católicos de origen alemán han disminuido mucho en estos años, pues aprovecharon en buena parte de la posibilidad de unirse a su madre-patria. Muchos de los sacerdotes pertenecen a comunidades religiosas, entre las que destacan por número y energía misionera los salesianos, franciscanos, jesuitas y misioneros del Verbo Divino.
Hay religiosas en casi todas las parroquias. Hay también varios misioneros de movimientos eclesiales, como los focolares, neocatecumenales, Comunión y Liberación, etc.
El seminario fue reabierto en 1993 y, desde 1995, ocupa nuevamente la sede histórica de San Petersburgo. En Novosibirsk, además, hay un pre-seminario bienal. Asimismo hay un College de teología para laicos en Moscú, con filiales en San Petersburgo, Kaliningrado, Novosibirsk, Saratov y Orenburg.
La Cáritas, institución que canaliza en buena parte la ayuda de promoción integral sostenida por la Iglesia, está bien expandida en todo el territorio.
Existe, además, un semanario católico, varias publicaciones mensuales o trimestrales, algunos grupos editoriales, una librería católica de las Paulinas en el centro de Moscú, un centro de TV en Novosibirsk; dos canales de radio, en San Petersburgo y Moscú.
No acepto lo peor bajo manto de progreso
En 1983 Juan Pablo II nombra cardenal al teólogo francés Henri de Lubac. En el primer encuentro que tuvieron, como nos cuenta Hans Urs von Balthasar, el Santo Padre se dirige al teólogo francés diciendo: Me arrodillo ante el padre de Lubac... Alfa y Omega ha selecionado algunos interesantes fragmentos de su libro Memoria en torno a mis escritos, recientemente publicado por Ediciones Encuentro, testimonio de una vida al servicio de la Iglesia.
Hace unos meses, el director de una revista italiana hacía la observación –y parecía reprochármelo– de que mis reservas con respecto a cierta teología posconciliar se habían acentuado. La observación era exacta, pero ignoraba la causa: esta teología se distancia cada vez más de las normas de la fe católica y de las enseñanzas mismas del Vaticano II. Esta teología no es, gracias a Dios, toda la teología posconciliar, pero, aunque no sea la parte más viva, sí es la que más ruido hace. Poderosamente orquestada por la mayor parte de los creadores de opinión, su acción destructora es considerable. No es exagerado afirmar que es una traición al Concilio: no lo prolonga, ni siquiera lo supera, en nombre de lo que ella llama a veces su dinámica o su espíritu: sobre todos los puntos esenciales, ya se trate de los misterios de la fe o de la constitución de la Iglesia, concretamente del episcopado, de la tradición, de la libertad religiosa, etc., defiende lo contrario. Sostiene y acelera ese amplio fenómeno, muchas veces denunciado desde hace unos diez años, de autodestrucción de la Iglesia y de la apostasía interna. Hay buenas personas que no le dan importancia. Incluso buenos teólogos parecen minimizar sus efectos y a veces apuestan por ella. No pongo en tela de juicio su buena fe, ni tampoco su valentía, pero deploro su aparente euforia. Varios propenden a creer que exagero y me cierro al hacerme viejo. Les respondo en sustancia que antaño, en circunstancias completamente distintas, me negué a doblar la rodilla ante sucesivos Baales, denominados maurrasismo, hitlerismo e integrismo; hoy veo que otros Baales, que han invadido el santuario, exigen también adoración, y sus servidores utilizan el mismo género de procedimientos que caracterizan al viejo integrismo de signo inverso, desde antes de 1914.
No me gustan ni la hipocresía, ni las intimidaciones de las presiones sociales, ni el terrorismo intelectual. No acepto que se cubran las peores empresas bajo el manto de las palabras mágicas de progreso, de marcha hacia delante, de apertura o de renovación. Lo mismo que el efecto de la edad: me parece que, por mi parte, no se trata en este asunto de simple talante individual, sino más bien de que siento una responsabilidad, ciertamente limitada pero grave.
Traición al Concilio
Ésta es la razón de que, en la misma medida en que repruebo todo tipo de oposición cerril, de dogmatismo estéril, de tradicionalismo oscurantista, de bloqueo político-religioso, y todo rechazo de evolución controlada y guiada por el magisterio vivo –todo lo que Blondel designaba antaño con el nombre de veterismo–, así también me alegro, aunque no siempre vea en ello el motivo esencial de mi esperanza, por las reacciones sanas que surgen del pueblo cristiano, incluso cuando son un tanto simplistas.
Los manejos destructores encuentran una doble complicidad, que favorece sus estragos. Por una parte, hay una falsa idea de la apertura al mundo, descaradamente predicada como si fuera el pensamiento del Concilio, que quita a la masa de los fieles lo que siempre fue la fuerza de los cristianos más metidos en el mundo: la conciencia de su obligación de ser el alma vivificadora del mismo, para hacer de ellos unos pobres seres sin identidad, a los que arrastran a remolque. Hay, por otra parte, especialmente entre numerosos clérigos, una espantosa carencia de formación intelectual y de cultura, que los entrega sin defensa a las especulaciones más contradictorias, a las fantasías más pretenciosas, a veces brillantes como bisutería de pacotilla; las visitas a las librerías católicas y la recepción de innumerables multicopias, provenientes de oficinas privadas e incluso oficiales, lo atestiguan sobreabundantemente.
La fe de las madres
Mis padres no eran ricos. Éramos seis hermanos. Nos educaron dentro de los principios de una estricta economía, pero estábamos envueltos por su ternura. Mi madre era una mujer sencilla. Había recibido toda su educación en el campo y en el claustro de un monasterio de la Visitación, según se acostumbrada entonces. Toda su cultura consistía básicamente en la tradición y en la piedad cristiana.
Nunca vi en ella otra cosa que olvido de sí misma y bondad. Tras la muerte de mi padre, agotado por el constante trabajo, me dijo un día: Nosotros jamás tuvimos la menor discrepancia. Al quedar viuda, durante un cuarto de siglo la intimidad entre nosotros fue incrementándose.
Cuando, en torno a 1950, un religioso indiscreto creyó que hacía bien inquietándola a propósito de mi ortodoxia y de mi conducta, ella le replicó dulcemente: Conozco a mi hijo y sé que será siempre un hijo sumiso de la santa Iglesia. Cuando supo que me habían elegido para el Instituto de Francia y, poco después, que me habían llamado a Roma para el Concilio, inquieta por lo que le parecían honores, las dos cartas que me dirigió me decían más o menos en los mismos términos: Ruego a nuestro Señor que te conserve en la humildad. Murió a los 95 años.
Henri de Lubac
Después del homicidio, al parque de atracciones
La historia de tres chicas que asesinaron a una religiosa
ROMA, 5 febrero 2001Esta es la historia no sólo de tres chicas italianas, sino de otros muchos jóvenes del «primer mundo», satisfechos de bienes materiales, aburridos de la vida, que buscan emociones cada vez más fuertes.
Emociones de verdad, no las que da la televisión, porque a esa edad ya saben distinguir la realidad de la ficción. Las tres jóvenes comparecen ahora ante los tribunales en una historia que tiene todo los ingredientes necesarios para dar qué hablar a la opinión pública y, quizá, para reflexionar.
De hecho, en la pequeña población de Chiavenna, las relaciones entre adultos y jóvenes han cambiado desde la tragedia. El párroco, por una parte, y el capellán de la prisión de menores donde están las jóvenes, están también ayudándolas a salir del túnel. Una de ellas, Ambra, quiere reconstruir su vida con la ayuda de la Iglesia. Es ya un primer fruto de la oración de sor María Laura, la religiosa asesinada por las tres amigas en lo que parecería ser un ritual satánico.
3 de junio de 2000.
Tres chavalas, de entre 16 y 17 años, llaman por teléfono a sor María Laura Mainetti, religiosa de las hijas de la Cruz. Una de ellas pide ayuda. Dice que tiene un problema y necesita contarlo a alguien. La religiosa, siempre disponible para ayudar a los más necesitados de la población, acepta encontrarse con ella a las 21,30. Media hora más tarde, sor María Laura se encuentra con una de ellas, que dice llamarse Erica. Le dice que ha sido violada y que está embarazada. La llegada imprevista de una persona salva por esta vez la vida de la religiosa.
6 de junio de 2000.
A las 21,45, la religiosa recibe una nueva llamada y se fija un nuevo encuentro. Sor María Laura se ve con la misma joven y esta le pide si puede pasar la noche en el convento. Mientras la chica se aleja «para coger la maleta», llega el padre Ambrogio Balatti, arcipreste de San Lorenzo. Sólo después éste sabrá que ha sido una posible víctima, señalado por el trío de jóvenes, pero descartado porque era «demasiado robusto». El sacerdote y la religiosa se saludan y ésta alcanza a la joven. Entonces, según los indicios, aparecen las dos cómplices. Juntas, se adentran en vía Poiatengo, donde se supone que está el coche con el equipaje. Es un camino de tierra estrecho y oscuro.
Allí, las tres adolescentes atacan a la religiosa, primero con una piedra y luego con un cuchillo. Sor Maria Laura está de rodillas. Indefensa. Impotente contra tanta ferocidad. Primero les pide que no la maten: «No os he reconocido, no diré nada». Luego empieza a rezar, no sólo por ella sino también por quienes en ese momento le están quitando la vida de manera tan cruel. La religiosa mira al cielo: «Señor, perdónalas», alcanza a pronunciar, en un último acto de amor, mientras siente que se acerca la muerte. Las chicas, fríamente, como en un macabro ritual, se pasan el cuchillo de mano en mano para que ninguna pueda decir que no ha participado en el homicidio. Consumado el delito, se enjuagan las manos en una fuente cercana. Luego, se van al parque de atracciones con un amigo.
7 de junio de 2000.
A las 6,30 un señor jubilado encuentra el cuerpo de la religiosa y da la alarma. Empieza la investigación policial.
9 de junio de 2000.
Durante los funerales de sor María Laura, el obispo de Como, monseñor Alessandro Maggiolini, afirma: «Esta hermana nuestra es la segunda alma, junto al padre Renzo Beretta [párroco de Ponte Chiasso, también asesinado] que el Señor nos arrebata».
29 de junio de 2000.
Los carabineros [fuerzas armadas italianas] detienen a las tres amigas con la acusación de homicidio voluntario y premeditado. Entre los móviles, se sugieren creencias satánicas de al menos una de ellas.
Septiembre de 2000.
Según un informe de los carabineros, «el satanismo es la clave de lectura de todo el asunto» y «no han salido a la luz elementos que puedan hacer pensar en la implicación de ninguna otra persona». Las adolescentes habrían actuado por su cuenta.
Olvidemos lo que nos hace daño
Dos monjes iban caminando por el campo al atardecer; mientras caminaban, oraban y reflexionaban. Un poco antes de acercarse a un río que tenían que cruzar, el cual no tenía puente para hacerlo, se les acercó una mujer de baja estatura, pidiéndoles que le ayudaran a cruzar el río. Uno de ellos inmediatamente dijo que sí, mientras el otro lo veía con mirada de desaprobación. El que se apuntó para ayudar a la pequeña mujer la subió en sus hombros y terminado el río la bajó de sus hombros, la mujer quedó muy agradecida con ese monje. Los monjes siguieron su camino y el que no aprobó la decisión empezó a reclamarle al monje que ayudó a la mujer a cruzar el río acerca de su comportamiento: ¿Porqué subiste a esa mujer a tus hombros?, ¿no sabes que en el convento nos tienen prohibido mantener contacto con mujeres? El moje que había ayudado a la mujer no respondía a las preguntas del otro monje. Siguieron su camino y el monje insistía en sus preguntas, a lo que el otro monje no respondía. Poco antes de llegar al convento, el monje le volvió a cuestionar acerca de lo que había hecho y por fin el monje respondió: Hace más de cuatro horas que esta mujer ya no está cerca de mi cabeza, pero sigue en la tuya. ¿Qué ganas con hacerte daño al tener en tu mente cosas del pasado?, ¿qué ganas con tener en tu mente cosas que a ti no te afectan?
Reflexión:
Tenemos en nuestra mente acontecimientos o hechos que ya pasaron, que no
nos gustaron y que nos siguen haciendo daño, cuando lo mejor es, si no
podemos borrarlos totalmente de nuestra memoria, al menos hacerlos a un
lado o recordarlos como un hecho del cual podemos aprender.
SANTORAL: San Pablo Miki y compañeros mártires
Lectura del libro del Génesis 1, 20-2, 4a
Dios dijo: «Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen pájaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo.» Dios creó los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y Dios vio que esto era bueno. Entonces los bendijo, diciendo: «Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen sobre la tierra.» Así hubo una tarde y una mañana: este fue el quinto día.
Dios dijo: «Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado, reptiles y animales salvajes de toda especie.» Y así sucedió. Dios hizo las diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y todos los reptiles de la tierra, cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era bueno.
Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo.» Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer.
Y los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra.»
Y continuó diciendo: «Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento. Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde.» Y así sucedió. Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el sexto día.
Así fueron terminados el cielo y la tierra, y todos los seres que hay en ellos. El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo día y lo consagró, porque en él cesó de hacer la obra que había creado.
Este fue el origen del cielo y de la tierra cuando fueron creados.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 8, 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 2a)
R. ¡Señor, nuestro Dios,
qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!
Al ver el cielo, obra de tus manos,
la luna y la estrellas que has creado:
¿qué es el hombre para que pienses en él,
el ser humano para que lo cuides? R.
Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y esplendor;
le diste dominio sobre la obra de tus manos,
todo lo pusiste bajo sus pies. R.
Todos los rebaños y ganados,
y hasta los animales salvajes;
las aves del cielo, los peces del mar
y cuanto surca los senderos de las aguas. R.
X Lectura del santo Evangelio según san Marcos 7, 1-13
Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús, y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar. Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados; y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.
Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: «¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?»
El les respondió: «¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos. Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres.»
Y les decía: «Por mantenerse fieles a su tradición, ustedes descartan tranquilamente el mandamiento de Dios. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y además: El que maldice a su padre y a su madre será condenado a muerte. En cambio, ustedes afirman: "Si alguien dice a su padre o a su madre: Declaro corbán -es decir, ofrenda sagrada- todo aquello con lo que podría ayudarte..." En ese caso, le permiten no hacer más nada por su padre o por su madre. Así anulan la palabra de Dios por la tradición que ustedes mismos se han transmitido. ¡Y como estas, hacen muchas otras cosas!»
Palabra del Señor.
Reflexión
Hoy también podemos caer en la tentación de darle más valor a los preceptos de los hombres que al precepto con mayúscula de Dios, el precepto del amor.
El pueblo judío, con el tiempo, se había cargado de normas, en cuyo origen había estado el cumplimiento de obligaciones para con Dios. Pero en la época de Jesús, muchas de esas normas, eran solo signos exteriores, que perdían de vista lo verdaderamente importante.
Jesús les repite las palabras del profeta Isaías: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
A Dios no se le puede honrar sólo con manifestaciones exteriores, se le debe honrar en espíritu y en verdad.
Y el Señor, no se pronuncia “contra la ley” ni “contra las exteriorizaciones de la ley”. Jesús, fue respetuoso de las leyes de su pueblo, como lo fueron José y María, pero siempre antepuso “el hombre” a la “ley”. Siempre antepuso el amor.
A la luz de este evangelio, tenemos que analizar ¿qué ve en nosotros Jesús hoy?
¿Cómo actuamos?. ¿Cumplimos con los ritos sólo exteriormente, o verdaderamente lo que nos mueve es el amor?.
Cumplir con los ritos exteriores cuando son verdaderamente expresión de lo que tenemos en nuestro corazón es realmente bueno y agradable a Dios.
Pero el Señor, nos pide coherencia.
Muchas veces vemos en nuestro pueblo, que se le da demasiada importancia a fórmulas, ritos y costumbres, pero se disocia la religión de la vida.
Eso es lo que Jesús criticó a los fariseos y nos critica también a nosotros hoy.
El Señor quiere y espera de nosotros que pongamos empeño en ser limpios de corazón. Los ritos de purificación, de limpieza del pueblo judío, eran simples manifestaciones exteriores, y Jesús les muestra que lo que verdaderamente es importante no es tener “limpias” las manos, sino el corazón. Centrarse sólo en los ritos es vivir una religión exterior vacía, una religión que reemplaza a la auténtica fe.
El Señor nos quiere libres, dispuestos a cambiar aquello que haya que cambiar, para no perder lo verdaderamente importante. Lo que debe gobernar nuestros actos es el amor al prójimo y la rectitud de intención en toda circunstancia.
Hoy vamos a pedirle a María que nos ayude a ser coherentes y a mantener limpio nuestro corazón.
Libra mis ojos de la muerte;
dales la luz que es su destino.
Yo, como el ciego del camino,
pido un milagro para verte.
Haz de esta piedra de mis manos
una herramienta constructiva;
cura su fiebre posesiva
y ábrela al bien de mis hermanos.
Que yo comprenda, Señor mío,
al que se queja y retrocede;
que el corazón no se me quede
desentendidamente frío.
Guarda mi fe del enemigo
(¡tantos me dicen que estás muerto!)
Tú que conoces el desierto,
dame tu mano y ven conmigo. Amén.
Himno de la Liturgia de las Horas
SANTORAL: San Pablo Miki y compañeros mártires
En el siglo XVI lo que hoy constituye el Japón, estaba dividido en numerosos y pequeños estados independientes. La evangelización del territorio comenzó con la llegada de san Francisco Javier en 1549, quien realizó una amplia obra misionera. Se calcula que treinta años después había en el Japón más de 150.000 cristianos y medio centenar de sacerdotes jesuitas.
En 1582, facciones contrarias lucharon por el dominio político del país, y del desorden consiguiente supo sacar partido un general, quien se coronó emperador. Alcanzado el poder, decretó la abolición de los templos y entidades cristianas y la deportación de los misioneros.
Poco después, procedentes de Filipinas, llegaron los primeros franciscanos, quienes a la predicación juntaron las obras de caridad en bien de los pobres y los enfermos. El 8 de diciembre de 1596, el emperador ordenó el encarcelamiento de todos los misioneros, contra los que se dictó sentencia de muerte.
Al enterarse los fieles de lo que ocurría, por los bandos pregonados en las calles, corrieron donde se hallaban los presos para ponerse a su servicio.
Temiendo que se interrumpiera el comercio con los portugueses, que tantos beneficios le reportaba, el emperador resolvió que el edicto se aplicara sólo a los que habían llegado de Filipinas y a sus acompañantes.
Así, pues, en la lista de las personas a ejecutar quedaron solamente seis franciscanos, cuatro de ellos españoles: san Pedro Bautista, san Francisco Blanco, san Martín de Aguirre y san Francisco de San Miguel y también san Felipe de las Casas, mejicano y san Gonzalo García, nacido en India de padres portugueses. Se incluían, además en la lista: un coreano y dieciséis japoneses bautizados (entre los que había un médico, un soldado y tres muchachitos que ayudaban a los sacerdotes en la misa); a éstos se añadieron otros tres japoneses más, que se encontraban con los jesuitas en Osaka: Pablo Miki, Juan de Goto y Diego Kisai.
Antes de ejecutarlos, se los llevó en carreta por varias ciudades, con el objeto de infundir temor hacia el cristianismo, pero el resultado fue totalmente contrario.
El gobernador en persona se encargó de dirigir la ejecución. Todos fueron crucificados. A una señal, las veintiséis cruces se izaron en una colina situada frente a la ciudad, que desde entonces se llama Colina de los mártires.
Era el 6 de febrero de 1597. Fueron canonizados en 1862.