Boletín Informático de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico

Red Pionera
Ponce, Puerto Rico
4 de abril de 2001
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"La vida es la única oportunidad que me da Dios para ganarme el cielo"

 


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Talento para las ciencias en la Sultana 

MAYAGUEZ - Un estudio sobre la presencia y disponibilidad de metales en los suelos de monte Carmelo y monte David, en Vieques, le valió al estudiante Christian Eugenio Sánchez Jordán el primer lugar en la feria de Ciencias de la región educativa de Mayagüez, y su participación en la feria científica de Intel que se celebrará del 5 al 13 de mayo en San José, California.

Sánchez Jordán es estudiante del colegio SESO (Southwestern Educational Society) de Mayagüez y, junto a otros estudiantes de la misma escuela, Williset del Valle Montalvo, Normarie Santiago Pérez y Cristina Luiggi, representará al área oeste de Puerto Rico en la reconocida feria científica.

Del Valle Montalvo y Santiago Pérez obtuvieron el primer lugar en la categoría de equipo de la feria del distrito de Mayagüez, con un estudio en el que comprobaron que la menta es el producto más rápido para controlar la flatulencia.

Mientras que Luiggi obtuvo el primer lugar en la categoría de medicina y salud por una investigación sobre los beneficios medicinales de la Peperomia pellucida, mejor conocida como la paletaria.

POR SU trabajo de los metales, Sánchez Jordán, de 16 años de edad, recibió también el primer lugar en la categoría Ciencia Ambiental de la competencia de la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental.

En su trabajo Sánchez Jordán midió la cantidad de los metales cadmio, cobre, plomo y zinc que se encuentran en los suelos de Vieques. También comparó cuántos de estos elementos están disponibles para que el ambiente los utilice, ya sea que las plantas los absorban, que pasen a ríos subterráneos o a otros animales.

"Se nos presenta que monte David tiene muchas más altas cantidades de todos los metales que monte Carmelo, pero esto no se le atribuye a la presencia de la Marina porque hay innumerables factores que pueden afectar la concentración del metal en un suelo, como materia orgánica, los animales que estén allí, actividad humana...", comentó el estudiante residente en Miradero de Mayagüez.

Aclaró que en su estudio no se determina si la presencia de estos metales representa un beneficio o un daño para el ambiente en los sectores analizados.

EN EL estudio para controlar el gas, Del Valle, de 16 años, y Santiago Pérez, de 15 años de edad y residente en Cabo Rojo, compararon varios productos comerciales y remedios caseros como la menta y el anís para determinar cuál funciona mejor. La menta resultó ser el remedio que más rápido eliminó la flatulencia.

Luiggi en su trabajo quiso probar que el té de la planta paletaria puede disolver piedras de riñón. No logró demostrarlo, pero la estudiante de 15 años espera comprobarlo en otros trabajos con otros tipos de piedra. Dijo que en la composición química de la planta encontró propiedades medicinales que no se han reportado antes, como componentes de actividad contra el cáncer, contra el acné, la pulmonía y el asma. "Eso creo que fue lo más impresionante", opinó la estudiante de la escuela SESO

Wanda Ivette Matías

(El nuevo día)

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Llega a Argentina el síndrome de ver por TV pasajes escabrosos de la vida cotidiana

BUENOS AIRES, 4 Abr. 01 

 Una asociación civil protestó esta semana contra el anunciado estreno de una serie que presentará vía televisión e Internet todos los detalles de la vida cotidiana de un grupo de doce jóvenes que convive en la promiscuidad.

En un remedo de la serie estadounidense-inglesa "Big Brother", una productora local presentará "Gran Hermano" donde se propone "exhibir todo lo que ocurra dentro de una casa, en la cual conviven promiscuamente seis mujeres y seis hombres, a lo largo de 110 días, filmados y escuchados por 29 cámaras y 60 micrófonos, incluso dentro del baño o durmiendo".

Según la Fundación Argentina del Mañana, la serie "sobrepasa todos los límites de lo soportable" y por eso pide adherir a la petición que la misma dirigió al Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) solicitando se apliquen las sanciones legales correspondientes a los responsables.

"La intimidad, ese es el bastión familiar contra el que apunta el programa Gran Hermano, un insólito y desvergonzado paso de la 'revolución cultural' televisiva en la Argentina, que en otras partes ya generó fuertes protestas y advertencias", precisó la Fundación.

Según el grupo, "una impertinente publicidad está incitando a los argentinos de todas las edades, lógicamente incluidos niños y adolescentes, a espiar a sus anchas todos los movimientos dentro de esa casa las 24 horas del día".

"Emisiones a través de Internet, televisión por cable, programa semanal de dos horas y lo más 'jugoso' en tandas diarias por Telefé, se encargan de cebar la curiosidad morbosa del público", explicó la asociación.

"Como los canales acaban de firmar un acuerdo 'consensuado' con el COMFER sobre los contenidos televisivos, el productor de Telefé declaró sin más que buscará la vuelta para no violar la reglamentación vigente... lo que no le impedirá mostrar 'absolutamente todo'", advirtió la Fundación.

(Aciprensa)

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México da signos de cambio en su política hacia Cuba

MÉXICO. 

La Asamblea de la Unión Interparlamentaria que se celebra en La Habana se ha convertido en un constante recordatorio de la situación de los derechos humanos en Cuba, por parte de representantes de países y partidos políticos críticos con el régimen castrista. La reunión con disidentes se ha convertido también en parte de la agenda de la convocatoria.

Los diputados de los principales países representados, incluyendo México cuyo voto en las Naciones Unidas puede ser crucial este mes, se han reunido con representantes de la oposición interior, que vuelve a recibir un apoyo político que no tenía desde hace meses.
Ayer fueron cuatro diputados del Partido Acción Nacional (PAN, en el Gobierno) los que se reunieron con un grupo de disidentes cubanos como un elemento para «conocer la realidad cubana y reflexionar para ver cual será la posición de México» en la Asamblea de Derechos Humanos de Ginebra, según declaró a la salida Marco Adame. Los diputados del PRI y del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) no quisieron participar en estas reuniones con los representantes de los opositores. El senador Fernando Margain, el cabeza de la delegación mexicana, y que también estuvo en la reunión con  Elizardo Sánchez Santacruz, Oswaldo Payá  y Héctor Palacios, dijo que  «los comentarios que recibimos de ellos fueron prácticamente todos negativos, señalaron cosas que sienten que son violaciones de sus derechos».

Fidel Castro había recibido poco antes a la delegación mexicana en pleno, durante más de cuatro horas, como una muestra de la importancia que éste concede a la posición de México en el debate de Ginebra. Precisamente el Secretario de Relaciones Exteriores de México, Jorge Castañeda, acaba de declarar en una entrevista a un diario mexicano que en las nuevas relaciones con La Habana «todo es muy complicado» y que con los dirigentes cubanos, «tenemos desacuerdo conceptuales y no pensamos que la situación de los derechos humanos en un país es una cuestión interna». México no ha desvelado cual será su posición en esta importante votación, donde tradicionalmente sostenía las tesis cubanas hasta que el ex presidente Ernesto Zedillo empezó a abstenerse con lo que facilitó la condena de Cuba el año pasado. Desde la llegada de Vicente Fox a la Presidencia el Gobierno mexicano trata de definir su postura en la que hasta ahora ha habido también señales conciliadoras como el envío como embajador a un conocido militante de izquierda, Fernando Pascoe. Los disidentes cubanos se han reunido también con legisladores españoles, incluyendo al ex presidente del Senado, Juan José Laborda, y con el popular Guillermo Gortazar. Anoche se estaba tratando de encontrar una fórmula para celebrar una reunión formal de los parlamentarios españoles con los líderes de la oposición interna. Gortazar y Sánchez Santacruz son miembros de la Fundación Hispano Cubana.

Enrique Serbeto, corresponsal

(ABC)

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El Papa pide a evangélicos discutir sobre el papel del obispo de Roma
Recibe a un grupo ecuménico presidido por el cardenal Lehmann

CIUDAD DEL VATICANO, 3 abr 2001

 Juan Pablo II ha puesto sobre el tapete de la discusión ecuménica con el mundo evangélico el análisis del papel del obispo de Roma, quien desde el primer siglo del cristianismo tenía como objetivo velar por la comunión y unidad de la Iglesia universal.

El pontífice presentó su propuesta esta mañana, que pretende dar un nuevo impulso al diálogo ecuménico, al recibir a un grupo de teólogos católicos y evangélicos alemanes constituido desde hace más de cincuenta años y que acaban de concluir un encuentro en Roma.

Se trata de unos cuarenta expertos, que con esta iniciativa han tratado de continuar en el camino para allanar las divisiones, después de la histórica declaración firmada por luteranos y católicos en 1999 sobre la doctrina de la justificación, argumento decisivo en el cisma provocado por Martin Lutero.

Para Juan Pablo II, el hecho de que teólogos evangélicos y católicos de Alemania se reúnan ahora en Roma constituye un auténtico signo de esperanza: «quizá un día --confesó el Papa hablando en buen alemán-- será posible, con un diálogo paciente, encontrar una fórmula a través de la cual se reconozca universalmente el ministerio petrino como servicio a la verdad y el amor».

El pontífice se refería precisamente al papel del obispo de Roma, contestado hoy día por los hijos de la Reforma y por las Iglesias ortodoxas, y que él mismo ha puesto a discusión en su ejercicio práctico --no en su papel originario de garantía de la comunión eclesial--, en la encíclica que consagró al ecumenismo, «Ut unum sint» (n. 95).

En este sentido, el Papa no quiso esconder que espera una ayuda concreta del Grupo ecuménico alemán, que hoy día tiene como presidente al nuevo cardenal, Karl Lehmann, presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, y como vicepresidente al obispo evangélico Harmut Löwe.

 (ZENIT.org)

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La Semana Santa de Juan Pablo II
El Papa preside todos los actos litúrgicos, como hizo en años anteriores

CIUDAD DEL VATICANO, 3 abr 2001

Juan Pablo II presidirá este año todas las celebraciones litúrgicas de la Semana Santa en Roma, al igual que ha acostumbrado a hacer en los 22 años de su pontificado, según ha confirmado hoy la Sala de Prensa de la Santa Sede.

Los ritos de la Semana Santa, que en este año, por coincidencia de calendarios, será celebrada al mismo tiempo por cristianos de Oriente y Occidente, comenzarán el Domingo de Ramos, 8 de abril, día en el que el obispo de Roma entregará a la juventud de Canadá la cruz de los jóvenes que desembarcará en ese país, anfitrión de las próximas Jornadas Mundiales de la Juventud, del 22 al 28 de julio del año 2002.

El Jueves Santo, 12 de abril, el Papa presidirá por la mañana la misa crismal, en la plaza de San Pedro del Vaticano. En la tarde, abrirá el Triduo Pascual celebrando la eucaristía de la cena del Señor y el rito del lavatorio de los pies, en la catedral del obispo de Roma, la Basílica de San Juan de Letrán.

El Viernes Santo, por la tarde, en la Basílica vaticana, el Papa presidirá la celebración de la pasión de Cristo. Luego, en el Coliseo, guiará el Viacrucis, cuyas meditaciones en este año están tomadas de un texto del cardenal John Henry Newman (1801-1890).

El sábado, 14 de abril, el Papa presidirá en la Basílica de San Pedro la vigilia pascual, una de las ceremonias litúrgicas más sugerentes, que comienza a oscuras con la bendición del cirio pascual y el canto del «Exultet».

El Papa presidirá por último la misa de Resurrección del domingo 15 de abril. Al final, impartirá la bendición «Urbi et orbi».

(ZENIT.org)

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JOAQUIN NAVARRO VALLS, A CORAZÓN ABIERTO
Es uno de los laicos más envidiados en el entramado de la jerarquía católica, pero no olvida su vocación de médico
"No puedo dejar de sentirme médico"

Aunque su posición como jefe de la Sala Stampa, la sala de prensa del Vaticano, le obliga a ser correcto y acertado en sus actuaciones las 24 horas del día, Joaquín Navarro Valls esconde detrás de su cargo una vida dedicada desde los 22 años al Opus Dei, y poco después al Papa, de quien dicen es su mano derecha. Todavía no ha subido a los altares, y con los pies en la tierra, este psiquiatra vocacional sigue demostrando su carácter humano y sencillo, cordial y simpático, como lo definen sus amigos.

¿De qué tiene vocación, de médico o de periodista?
-La Medicina marca de modo indeleble; a menudo da una forma mental que persiste aun en otras tareas. Siento una gran nostalgia por mi primer amor profesional. Prefiero ver una cierta forma de compatibilidad entre ambas ocupaciones.

En el Vaticano no ejerce de médico, pero empezó estudiando medicina. ¿Echa de menos tener más tiempo para ponerse al día en temas médicos?
-Por supuesto. Trabajé años como médico, pero ahora me queda sólo tiempo para alguna actualización en farmacología o en diagnóstica instrumental. Procuro, sin embargo, seguir las grandes líneas de la medicina de hoy. Internet es una gran ayuda.

¿Qué recuerda de sus años de estudiante en Granada y Barcelona?
-Fueron dos etapas diversas de una misma actividad. Conservo amigos tanto de Granada como de Barcelona. Y gracias a la inestimable colaboración de un compañero, me mantengo en contacto con los colegas de aquella promoción del 61 en la que me formé. De Barcelona recuerdo con agradecimiento a los profesores Soriano en Patología Médica, Piulachs en Quirúrgica, Cabot en Ortopedia y Sarró en Psiquiatría.
A mi regreso a Granada, trabajé con el profesor Julio Peláez, catedrático de Medicina Interna, primero como alumno interno y luego como médico. Y debo también citar al profesor Rojas, con quien me inicié en Psiquiatría. Y al profesor Escolar, que enseñaba una Anatomía extraordinaria paradójicamente humanista.

Durante la carrera, ¿recuerda alguna asignatura que se le atragantase o alguna con la que disfrutase más?
-Recibí un aviso con las Matemáticas en el curso selectivo que había entonces. Fue la única asignatura que suspendí de la carrera y eso me ayudó mucho. Luego me pareció que todo era fácil. Disfruté enormemente con la Clínica Médica que estudié en Barcelona con el profesor Soriano, y con la Quirúrgica, que enseñaba el profesor Piulachs. Recuerdo también con entusiasmo la Anatomía que nos enseñaba en Granada el profesor Escolar: era una anatomía viva, humana, que continuamente se preguntaba por la función y hasta por el sentido.

¿Qué es lo que más le gusta de la Medicina?
-La unión entre la teoría y la praxis. La Medicina se funda en una teoría bastante consistente, pero exige constantemente una verificación tanto en la investigación como en la práctica clínica. Se puede, y se debe, teorizar sobre el ser humano, pero luego el dolor, los límites que toda enfermedad impone a los proyectos personales, dan un toque de realismo a las ideas. La enfermedad, propia o ajena, enseña mucho. Empecé con la especialidad en Clínica Médica. Luego llegué a la Psiquiatría.

¿Cuántos años ejerció como médico?
-Unos catorce. Entonces, mi ejercicio comenzó a disminuir progresivamente, aunque siempre he procurado dedicar algo de tiempo a la lectura de actualización.

¿Ha dejado alguna vez de sentirse médico?
-No, no puedo dejar de sentirme médico. Me hubiera gustado continuar como tal, pero no me quejo de mi actividad profesional actual, que me parece extraordinaria.

¿Qué recuerdos tiene de su infancia? ¿Surgió entonces su vocación médica?
-Mi padre nos transmitió un gran sentido del humor y una pasión por el mar: navegación, pesca... También de eso he tenido que prescindir ahora. En cuanto al origen de mi vocación, eso es para mí un poco oscuro. Mi familia tenía una larga tradición de ciencia jurídica: magistrados, abogados, etc. Recuerdo que se empezó a despertar en mí una gran curiosidad por el ser humano concreto: cómo funciona, por qué enferma, qué es la muerte... Me pareció lógico entonces que la facultad de Medicina era mi paso sucesivo.

La idea de estudiar Periodismo después, ¿de dónde partió?
-De una pregunta ligada a la Psiquiatría: ¿en qué modo influyen los mensajes de la comunicación masiva -prensa, televisión, publicidad- en la configuración de las actitudes básicas de la persona?

Lleva 50 años en el Opus Dei y 17 al servicio del Papa. ¿Qué balance hace de todo este tiempo?
-Conocí el Opus Dei en la facultad de Medicina, poco tiempo antes de terminar la carrera. En él vi el itinerario particular, dentro de la geografía católica, en el que estaba mi lugar. Algo así, aunque en otro plano, a lo que se vive cuando uno descubre -a lo mejor sin buscarla- la propia vocación profesional. En 1984, mientras había sido elegido presidente de la Asociación Extranjera de Periodistas en Roma, y valorando la posibilidad de regresar del Periodismo a la Medicina, y de Italia a España, con gran sorpresa por mi parte, me preguntaron del Vaticano si aceptaba el nombramiento de director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede. Me di cuenta de que eso significaba, entre otras cosas, decir adiós a mi vuelta a la Medicina. Lo que he vivido desde entonces es rebelde a un balance: son demasiadas cosas y demasiado importantes. No cambiaría nada.

Su condición de médico, ¿le ha ayudado en su trabajo en el Vaticano?
-Creo que una profesión universitaria, independientemente de cuál sea, sirve siempre aunque se trabaje en algo distinto a lo que hay escrito en el título de las licenciaturas. Quizás lo más valioso de la universidad es que confiere ciertas metodologías y hábitos mentales que luego se aplican a múltiples actividades.

Su posición privilegiada le permite estar perfectamente informado. ¿Cómo ve la situación de la Medicina hoy en día?
-Es una situación paradójica. La Medicina tuvo siempre una pretensión humanística y hoy, a menudo, parece ver una carencia de base antropológica. En esto, desde luego, está en sintonía con el zeitgeist -el espíritu de la época, como dirían los alemanes- que es el propio de una época postmetafísica. Se corre el riesgo de saber todo sobre un hombre del que no se sabe quién es. Y no es sólo consecuencia de la superespecialización en medicina. Es más bien que se ha aceptado sin sentido crítico el aparato conceptual y terminológico elaborado por diversos saberes cuantitativos, y se está utilizando para referirse a una realidad cualitativamente tan distinta como es el ser humano, sano o enfermo. Es un error de metodología enorme.

Y el futuro de la Medicina, ¿hacia dónde se dirige?
-Esto es más difícil de prever. Por una parte, hay la tendencia a aceptar ciertos determinismos implícitos, por ejemplo, en algunos proyectos de biología molecular y de ingeniería genética. Por otra, hay una voluntad de diálogo intelectual riguroso con otras ciencias del hombre: filosofía, antropología, ética. El problema es que falta una síntesis entre datos empíricos y reflexión metafísica. Espero que, de un día a otro, aparezca un libro como el que escribió en los años cincuenta el Nobel Alexis Carrel y con un título análogo al suyo: L' homme, cet unconnu. Sería un timbre de alarma muy saludable.

En su opinión, ¿cuál es la situación actual en el campo de la bioética y de las ciencias humanas?
-Es, a la vez, una situación de penuria y de gran creatividad. Penuria porque hay una aceleración en las técnicas de laboratorio relacionadas con la vida humana y falta la reflexión ética previa que permitiría convalidarlas. Pero al mismo tiempo hay gran creatividad por la necesidad que se siente en completar esa reflexión. Los gobiernos y los parlamentos están en una situación incómoda porque se les pide una legislación sobre algunos de esos nuevos temas que no pueden ser resueltos con fórmulas pasadas. De la ciencia no puede salir más que el dato positivo, experimental, que, por su propia naturaleza, permanece mudo ante la pregunta ética. De nuevo, el problema de base es antropológico: quien trabaja en temas relacionados con el hombre ha de tener una idea de quién es el hombre.

Su vida y su trayectoria, ¿son resultado del azar, de un proyecto, de una ilusión?
-No creo en el azar; me resultaría demasiado difícil. ¿De un proyecto? No, hay cosas que no se pueden programar. ¿De una ilusión? No, las ilusiones están demasiado peligrosamente próximas a los estados de ánimo. ¿Recuerda aquel poema de Machado que dice: "Nadie elige su propio amor..."? Parece una contradicción que el acto más libre del ser humano, el amor, parezca no elegible. Y sin embargo, en la vida a veces aparecen trayectorias no buscadas que, al hacerse visibles, son reconocidas como el "propio amor" que diría Machado. Es decir, como aquello que se buscaba o, al menos, se habría buscado. Son aquellos aspectos de la propia dedicación que nunca se habían programado y, sin embargo, coinciden plenamente con la propia disposición.

Le definen como una persona culta, conservadora, brillante, conocedora de muchos idiomas...
-Cuando se hace este tipo de trabajo es inevitable que aparezcan valoraciones y juicios en la prensa. Tanto si son positivos como si son negativos, procuro no dejarme influir por ellos. Y esto, por simple sentido común: nada de lo que digan de uno añade o disminuye algo a lo que se es. Además, esas apreciaciones son siempre muy relativas. Esa cualificación de conservador: en realidad son poquísimas las cosas de hoy que me gustaría conservar para mañana, por ejemplo la sensibilidad vivísima hacia el tema de los derechos humanos.

Un médico entre los poderosos

Navarro Valls llegó a Roma como corresponsal de ABC. Con el cambio de Papa, llegó el cambio en su vida. Entonces, el cardenal Eduardo Martínez Somalo le dio tan sólo 24 horas para decidir si quería convertirse en el primer laico que cogía los mandos de la Sala Stampa, la sala de prensa del Vaticano. Fiel a sus creencias, aceptó. Pero sus comienzos estaban muy alejados del Vaticano. Inició sus estudios en la facultad de Medicina, en Granada, movido por una profunda curiosidad por el ser humano. Su espíritu y sensibilidad de artista y algo bohemio le movió entonces a formar parte del grupo de teatro de la universidad. Sin embargo, lo que resulta más difícil de hilar en esta trayectoria es su dedicación al Periodismo. Y aunque se niega a afirmar que ha colgado la bata de forma definitiva, lo cierto es que la Medicina perdió a un gran humanista y psiquiatra. Tal debió ser su "pérdida" que incluso el ya desaparecido Julio Peláez, uno de sus grandes maestros, osó escribir una carta a los máximos cargos del Opus Dei en la que pedía que Navarro Valls no abandonara la profesión médica porque, en tal caso, se dejaría marchar a un gran médico.

Sus grandes amores han sido y son Dios, la Obra y el Papa. Entre sus aficiones destaca el tenis y la música clásica. Además, disfruta leyendo filosofía, y dedicando los fines de semana a reencontrarse con su amada vocación: la medicina. Su vida no es resultado del azar ni de un proyecto. Lo que está claro es que su educación, su saber estar, sus tablas periodísticas y su eterna dedicación a sus tres grandes amores le han colocado en un lugar privilegiado, siendo uno de los hombres mejor informados del mundo y uno de los laicos con más poder en el Vaticano. Ahora sólo queda saber cuál será su futuro cuando Karol Wojtyla toque a su fin, aunque hay quien dice que el propio Papa se está encargando de buscarle un puesto a su más fiel portavoz.

(Diario médico)

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QUE NO NAZCA

La historia de Emilia es uno de esos casos difíciles de discernir. Su último embarazo presentó tantas dificultades que hoy en día lo transformarían en opción segura por el aborto. Aquí está su historia, ¿Usted qué habría hecho en su situación?

Emilia pertenecía a una familia de clase media en un país europeo que sufría estragos y carestías después de una prolongada guerra nacional. Hambre y epidemias amenazaban a toda la población. Emilia desde pequeña había tenido una salud delicada, que no había podido mejorar por las condiciones en las que vivía.

Siendo muy joven, se casó con un obrero textil y se establecieron en una población nueva lejos de familiares y conocidos. Poco tiempo después nació su primer hijo, Edmundo, un chico atractivo, buen estudiante, atleta y con gran personalidad. Unos años más tarde, Emilia dio a luz a una niña, que sólo sobrevivió pocas semanas por las malas condiciones de vida a la que la familia estaba sometida.

Catorce años después del nacimiento de Edmundo y casi diez de la muerte de su segunda hija, Emilia se encontraba en una situación particularmente difícil. Tenía cerca de cuarenta años y su salud no había mejorado: sufría severos problemas renales y su sistema cardiaco se debilitaba poco a poco debido a una afección congénita. Por otro lado, la situación política de su país era cada vez más crítica, pues había sido muy afectado por la recién terminada primera guerra mundial. Vivían con lo indispensable y con la incertidumbre y el miedo de que estallase una nueva guerra.

Y justamente en esas terribles circunstancias, Emilia se dio cuenta de que nuevamente estaba embarazada. A pesar de que el acceso al aborto no era sencillo en esa época y en ese país tan pobre, existía la opción y no faltó quien se ofreciera para practicárselo. Su edad y su salud hacían del embarazo un alto riesgo para su vida. Además su difícil condición de vida le hacía preguntarse: ¿qué mundo puedo ofrecer a este pequeño? ¿Un hogar miserable? ¿Un pueblo en guerra? ¿Vale la pena que le dé la vida?

A esta situación tan difícil que enfrentaba Emilia, se sumaría otra problemática que ella aún no conocía, pero de saberla, le haría cuestionar aún más la conveniencia de que este hijo naciera. Emilia morirá tan sólo diez años después a causa de sus problemas de salud. Trágicamente, también Edmundo, el único hermano del bebé que esperaba, vivirá sólo dos años más. Algunos años más tarde, estallaría la segunda guerra mundial, en la que el padre de la creatura que estaba por nacer también perderá la vida.

Si a Usted le tocara juzgar la conveniencia del nacimiento del hijo de Emilia, tendría que tomar en cuenta que, además de una situación sumamente crítica, a este niño le esperaba una vida en la completa orfandad: ni su padre, ni su madre, ni su único hermano podrían acompañarle en medio de las condiciones espantosas de la segunda guerra mundial que estaba por venir.

¿Para qué traer al mundo a un niño que desde el momento de nacer conocerá el sufrimiento?… ¿Qué futuro puedo ofrecerle?… ¿Será una insensatez llevar adelante mi embarazo?, serían preguntas que cualquier mujer se haría en la situación de Emilia. Afortunadamente, ella optó por la vida de su hijo, a quien puso el nombre de Karol.

Hoy, en pleno siglo XXI, este niño sería seguramente una víctima del aborto. Pero, gracias al valor de una mujer llamada Emilia, se encuentra entre nosotros Karol Wojtyla, a quien todo el mundo conoce como S.S. Juan Pablo II.

“Hermanos y hermanas, -grita la voz del que ha podido nacer- ¡No tengan miedo!, con frecuencia el hombre actual no sabe lo que lleva dentro, en lo profundo de su ánimo, de su corazón. Muchas veces se siente inseguro sobre el sentido de su vida en este mundo e invadido por la duda que se transforma en desesperación. Ustedes, todos los que todavía buscan a Dios y también ustedes, los que están atormentados por la duda, ¡No tengan miedo!”.

Demos una oportunidad a todos esos niños que nacerán también en situaciones difíciles, y que como él, están grandemente necesitados de la valentía de una madre. No olvidemos que cada niño que es concebido viene con una una misión qué cumplir, una misión insustituible que ha de realizarse, aun cuando sea en medio del sufrimiento.

Jorge Samaniego

(Mujer nueva)

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El supermercado de los seres humanos

Nuestra especie se encuentra ante un terrible dilema. Ante nosotros se presenta la perspectiva inminente de clonación de un ser humano. Mediante semejante proeza, jugamos a ser Dios con nuestro destino evolutivo y nos exponemos a ominosas consecuencias para el futuro de la civilización. Los investigadores están ya poniendo a punto los experimentos preliminares y el mundo aguarda con ansiedad este «segundo advenimiento», sólo que, en esta ocasión, el niño habrá sido producido por la ciencia y a imagen y semejanza de un determinado ser humano.

Este hecho provoca escalofríos de espanto en mucha gente pero, tal y como sostienen sus partidarios, ¿por qué no? Si una pareja estéril, por ejemplo, desea legar su herencia genética mediante la producción de clones de uno de los dos o de ambos, ¿acaso no debería permitírseles el ejercicio de su derecho a poner en práctica esta posibilidad? Es más, se nos ha dicho que no tenemos que preocuparnos en demasía porque, incluso aunque el clon vaya a tener idéntica composición genética que el original, él o ella se desarrollarán de manera diferente porque el contexto social y medioambiental en el que transcurra su vida no será el mismo que el del donante.

Por otra parte, algunos moralistas profesionales mueven consternados la cabeza en señal de negativa y susurran entre dientes acerca del factor rechazo, esa repugnancia que, en un primer momento, experimentan las personas ante la posibilidad de clonación de un ser humano pero, cuando se les insiste, no son capaces de oponer más allá de unas poquitas razones convincentes, si acaso, a lo que consideran que es inevitable e incluso digno de consideración bajo determinadas circunstancias. Sus únicos recelos parecen centrarse en aspectos como si el proceso será seguro o no y si el niño correrá riesgo de malformaciones. Los movimientos pro vida temen que, en los intentos por producir un clon con garantías de salir adelante, se desperdicien o se desechen algunos embriones de los utilizados en el proceso. Desgraciadamente, se han despachado a toda prisa las cuestiones de mayor calado en torno a la clonación de seres humanos o no se les ha prestado la más mínima atención.

La clonación de seres humanos plantea interrogantes fundamentales que afectan a la naturaleza esencial de lo que significa ser un ser humano. Ningún otro acontecimiento singular de la historia de la Humanidad habrá tenido unas consecuencias tan trascendentales en el futuro de nuestra especie. He aquí las razones de ello. Para empezar, nuestra mismísima idea de en qué consiste la vida se encuentra enraizada en la sexualidad y en la atracción biológica entre machos y hembras. Una parte considerable de la historia de la civilización ha transcurrido conforme a unas pautas de comportamientos sexuales, desde rituales de apareamiento hasta los conceptos de familia, grupo, tribu y nación. Desde tiempos inmemoriales, hemos considerado el nacimiento de nuestros descendientes como un regalo con el que Dios o la benéfica naturaleza nos favorecían. La conjunción de esperma y óvulo representa un momento de sometimiento a fuerzas que están más allá de nuestro control. La fusión de masculinidad y femineidad da como resultado una nueva creación, irrepetible y finita. La razón por la que la mayor parte de las personas experimenta hacia la clonación una repugnancia casi instintiva consiste en que, en lo más profundo de su ser, tienen la sensación de que la clonación representa el punto de partida de un viaje sin precedentes en el que el regalo de la vida es algo que, de manera decidida, se deja al margen y de lo que, en último término, se prescinde. En su lugar, estos descendientes de nuevo cuño pasan a convertirse en la más moderna forma de ir de compras: diseñados de antemano, fabricados a medida y adquiridos en el supermercado biológico.

La clonación es, en primer lugar y sobre todo, un acto de «fabricación», no de creación. Mediante el empleo de nuevas biotecnologías, se produce un ser viviente con el mismo grado de mecanización que damos por hecho que existe en una línea de montaje. Cuando pensamos en maneras de producción, lo que se nos viene inmediatamente a la cabeza son controles de calidad y productos terminados que desde el primer momento tenemos en mente. En eso es exactamente en lo que consiste la clonación de un ser humano. Por primera vez en la historia de nuestra especie, estamos en condiciones de dictar la constitución genética final de nuestra descendencia. Un niño no será ya nunca más una creación irrepetible, única en su especie, sino una reproducción. La clonación humana abre las puertas de par en par al nacimiento de una civilización de eugenesia comercial, un mundo feliz en el que las nuevas tecnologías aceleran el proceso de mejora de nuestros descendientes, lo que nos permite la creación de un segundo génesis. Esta vez, cada persona tiene la posibilidad de convertirse en un dios particular y fabricarse su descendencia a su propia imagen y semejanza. En el futuro, con toda seguridad, cuando los niños de hoy alcancen la edad adulta, será posible realizar modificaciones genéticas de la célula donante o embrión y empezar a crear variaciones del original al gusto de cada cual. Ian Wilmut, del Roslin Institute, en las cercanías de Edimburgo, ha culminado ya una hazaña de ese tipo con la segunda de las ovejas que ha clonado. Aunque menos celebrado que el de Dolly, el nacimiento de Polly es infinitamente más inquietante. Con Polly, el equipo de Wilmut implantó un gen humano en una célula de oveja y, a continuación, procedió a la clonación de la oveja, lo que ha hecho de ella el primer auténtico animal de diseño. Mediante la utilización del clon como modelo, los científicos pueden producir ahora innumerables variaciones a discreción, adaptadas a los requisitos de sus clientes. ¿Se le habrá planteado a alguien por un momento la más leve duda de que lo que Wilmut ha conseguido hacer con Polly no lo vaya a poner el sector de la biotecnología a disposición de los padres que quieran fabricarse unos niños clonados de diseño? Una vez más, tal y como sostienen sus partidarios, ¿por qué no? Si unos futuros progenitores supieran que lo más probable es que transmitan una predisposición genética a las enfermedades del corazón, a la apoplejía, o al cáncer, ¿no se sentirían obligados a evitarle todo eso a su clon, mediante la eliminación de esos determinados genes en la célula donante o embrión? Pero la clave reside en por dónde trazamos la raya. ¿Qué pasaría si los progenitores supieran que es probable que él o ella transmitan una predisposición genética a la depresión maniaca bipolar, o a la dislexia, o a una carencia de la hormona del crecimiento, o a malformaciones como el paladar hendido? ¿No van a querer todos los padres la mejor de las vidas posibles para sus hijos?

En el futuro, llegarán a sostener algunos, la responsabilidad y la intervención de los progenitores deberían empezar ya en la etapa de diseño, en la célula donante o embrión clonado. La clonación de seres humanos a gusto del consumidor agita el fantasma de una nueva forma de inmortalidad.

Cada generación con un genotipo particular puede llegar a convertirse en el artista definitivo, aquel que sin cesar readapta y mejora el modelo con nuevos rasgos genéticos, al objeto tanto de perfeccionar como de perpetuar para siempre el genotipo. Sería ingenuo pensar que no habrá montones de personas que vayan a dejar pasar semejante oportunidad. Los investigadores de las clínicas de fertilidad aseguran que ya se les solicitan con insistencia servicios de clonación. La auténtica amenaza que representa la clonación humana consiste en algo de lo que, por lo que yo sé, nunca se habla entre los científicos, los moralistas, las empresas de biotecnología o los políticos. En una sociedad en la que cada vez un mayor número de gente clona y, en último término, configura su genotipo conforme a especificaciones teóricas y a normas de ingeniería, ¿de qué forma vamos a mirar a aquel niño que no haya sido clonado o hecho a medida? ¿Qué va a pasar con aquel niño que nazca con una incapacidad? ¿Acogerá el resto de la sociedad con tolerancia a ese niño o se inclinará a considerarle un error del código genético, en pocas palabras, un producto defectuoso? De hecho, es posible que las generaciones futuras se vuelvan mucho menos tolerantes con aquellos que no hayan sido producidos de manera industrial y que se desvíen de las pautas y normas genéticas comúnmente aceptadas conforme a «las prácticas más exigentes» del mercado bioindustrial. Si esto llegara a ocurrir, perderíamos el don más precioso de todos, la capacidad que tenemos los seres humanos de interrelacionarnos los unos con los otros. Cuando nos relacionamos con otro ser humano es porque sentimos y experimentamos su vulnerabilidad, su fragilidad y su sufrimiento y la singular batalla que libra en reivindicación de su condición de ser humano.

Sin embargo, en un mundo en el que lo que ocurre es que se da por hecho la perfección de los descendientes, ¿será posible que realmente sobreviva la capacidad de interrelación? La clonación humana representa el definitivo trato de Fausto. En nuestro deseo por convertirnos en arquitectos de nuestra propia evolución, nos exponemos a la muy real posibilidad de que perdamos nuestra humanidad.

Jeremy Rifkin es autor de The Biotech Century (El siglo de la biotecnología) y presidente de The Foundation on Economic Trends (Fundación sobre Tendencias de la Economía) de la ciudad de Washington.

(El mundo)

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EMPIEZA POR TI

Las siguientes palabras fueron escritas en la tumba de un obispo anglicano (1,100 D.C.) en las criptas de la abadía de Westminster:

Cuando era joven y libre, y mi imaginación no tenía límites, soñaba con cambiar el mundo.

Al volverme más viejo y más sabio, descubrí que el mundo no cambiaría, entonces, acorté un poco mis objetivos y decidí cambiar sólo mi país. Pero también, él parecía inamovible.

Al ingresar en mis años de ocaso, en un último intento desesperado, me propuse cambiar sólo a mi familia, a mis allegados; pero, por desgracia, no me quedaba ninguno.

Y ahora que estoy en mi lecho de muerte, de pronto me doy cuenta: Si me hubiera cambiado primero a mí mismo, con el ejemplo habría cambiado a mi familia; a partir de su inspiración y estímulo, podría haber hecho un bien a mi país y quién sabe, tal vez incluso habría cambiado el mundo.

Anónimo

(Valores org)

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Lecturas del 4-4-01 (Miércoles de la Quinta Semana de Cuaresma)

 
SANTORAL: San Isidoro de Sevilla
 
Lectura de la profecía de Daniel 3, 14-20. 24-25. 28
 
Nabucodonosor tomó la palabra y dijo: «¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed Negó, que ustedes no sirven a mis dioses y no adoran la estatua de oro que yo erigí? ¿Están dispuestos ahora, apenas oigan el sonido de la trompeta, el pífano, la cítara, la sambuca, el laúd, la cornamusa y de toda clase de instrumentos, a postrarse y adorar la estatua que yo hice? Porque si ustedes no la adoran, serán arrojados inmediatamente dentro de un horno de fuego ardiente. ¿Y qué Dios podrá salvarlos de mi mano?»
Sadrac, Mesac y Abed Negó respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: «No tenemos necesidad de darte una respuesta acerca de este asunto. Nuestro Dios, a quien servimos, puede salvarnos del horno de fuego ardiente y nos librará de tus manos. Y aunque no lo haga, ten por sabido, rey, que nosotros no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que tú has erigido.»
Nabucodonosor se llenó de furor y la expresión de su rostro se alteró frente a Sadrac, Mesac y Abed Negó. El rey tomó la palabra y ordenó activar el horno siete veces más de lo habitual. Luego ordenó a los hombres más fuertes de su ejército que ataran a Sadrac, Mesac y Abed Negó, para arrojarlos en el horno de fuego ardiente.
El rey Nabucodonosor quedó estupefacto y se levantó rápidamente. Y tomando la palabra, dijo a sus cortesanos: «¿No eran tres los hombres que fueron atados y arrojados dentro del fuego?»
Ellos le respondieron, diciendo: «Así es, rey.»
El replicó: «Sin embargo, yo veo cuatro hombres que caminan libremente por el fuego sin sufrir ningún daño, y el aspecto del cuarto se asemeja a un hijo de los dioses.»
Nabucodonosor tomó la palabra y dijo: «Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Negó, porque ha enviado a su Angel y ha salvado a sus servidores, que confiaron en él y, quebrantando la orden del rey, entregaron su cuerpo antes que servir y adorar a cualquier otro dios que no fuera su Dios.»
 
Palabra de Dios.
 

SALMO Dn 3, 52a y cd. 53. 54-55. 56
 
 Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres.
 Bendito sea tu santo y glorioso Nombre.
R. Alabado y exaltado eternamente.
 
 Bendito seas en el Templo de tu santa gloria.
R. Aclamado y glorificado eternamente
      por encima de todo.
 
 Bendito seas en el trono de tu reino.
R. Aclamado por encima de todo
      y exaltado eternamente.
 
 Bendito seas tú, que sondeas los abismos
      y te sientas sobre los querubines.
R. Alabado y exaltado eternamente por encima de todo.
 
 Bendito seas en el firmamento del cielo.
R. Aclamado y glorificado eternamente.
 
 
X Lectura del santo Evangelio según san Juan 8, 31-42
 
Jesús dijo a aquellos judíos que habían creído en él:
«Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos: conocerán la verdad y la verdad los hará libres.»
Ellos le respondieron: «Somos descendientes de Abraham y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir entonces: "Ustedes serán libres"?»
Jesús les respondió: «Les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado. El esclavo no permanece para siempre en la casa; el hijo, en cambio, permanece para siempre. Por eso, si el Hijo los libera, ustedes serán realmente libres. Yo sé que ustedes son descendientes de Abraham, pero tratan de matarme porque mi palabra no penetra en ustedes.
Yo digo lo que he visto junto a mi Padre, y ustedes hacen lo que han aprendido de su padre.»
Ellos le replicaron: «Nuestro padre es Abraham.»
Y Jesús les dijo: «Si ustedes fueran hijos de Abraham obrarían como él. Pero ahora quieren matarme a mí, al hombre que les dice la verdad que ha oído de Dios. Abraham no hizo eso. Pero ustedes obran como su padre.»
Ellos le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de la prostitución; tenemos un solo Padre, que es Dios.»
Jesús prosiguió: «Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque yo he salido de Dios y vengo de él. No he venido por mí mismo, sino que él me envió.»
 
Palabra del Señor.
 
 
 
Reflexión   
 
Muchos de los judíos que oían a Jesús creyeron en Él.
Sin embargo, no basta decir sí a Jesús, para ser verdaderos discípulos suyos.
 
Además de aceptar la palabra, hay que vivirla,... hay que permanecer en ella, como dice Jesús.
Y eso nos hará libres.
Y los judíos se enojaron, con Jesús, se sintieron heridos, porque consideraban que eran el pueblo de  Abraham y  siempre se habían sentido libres a pesar de haber estado dominados por naciones extranjeras.
Ellos pensaban que la verdadera libertad estaba basada en el hecho de pertenecer al pueblo elegido.
El Señor les hace ver que ser hijos de Abraham sólo, no basta. Que la verdadera libertad consiste en no ser esclavos del pecado. Jesús les hace ver que si bien son hijos de Abraham por la carne, no lo son por ser fieles a las actitudes de Abraham. Ese pueblo se había olvidado de la inquebrantable fidelidad de Abraham a Dios.
 
Nosotros también muchas veces, nos contentamos con una religión de herencia y nos olvidamos de ser fieles a la Palabra viva de Dios que nos habla por su Hijo Jesús.
 
El ser católico, como antes el ser judío, no es garantía de que seamos verdaderos hijos de Dios y discípulos de Jesús. Vamos a ser verdaderamente libres, si como Jesús nos dejamos llevar del espíritu de amor que impulsa a Jesús.
Este Espíritu de libertad que Cristo derrama en nuestros corazones nos hace sentirnos hijos con el Hijo y hermanos unos de otros.
 
Nos dice Jesús que la verdad no hará libres: la verdad es toda la Palabra de Dios que reclama al hombre liberarse de formas tramposas y mentirosas de vivir, para hacer de su existencia un servicio total a Dios y a los hermanos.
  
Por eso a la luz de la Palabra de Dios, vamos a revisar nuestra vida y sin engañarnos, vamos a ver si en realidad nos creemos libres, y somos realmente esclavos.
Esclavos del dinero,... esclavos del poder,... esclavos de nuestros intereses egoístas,...
 
Y en este tiempo que resta de la Cuaresma, vamos a seguir arreglando nuestro interior, y vamos a pedirle al Señor que nos limpie, que limpie nuestro corazón.
Que limpie nuestro corazón no solamente de los grandes pecados, también los pequeños, porque no hay nada que se oponga más al amor de Dios que el pecado.
No esperemos que se acerque más la Semana Santa, acudamos al sacramento de la reconciliación para purificarnos y llegar a la pascua reconciliados con Dios y con nuestros hermanos. 
Jesús de María,
Cordero Santo,
pues miro vuestra sangre,
mirad mi llanto.
 
¿Cómo estáis de esta suerte,
decid, Cordero casto,
pues, naciendo tan limpio,
de sangre estáis manchado?
La piel divina os quitan
las sacrílegas manos,
no digo de los hombres,
pues fueron mis pecados.
 
Bien sé, Pastor divino,
que estáis subido en lo alto,
para llamar con silbos
tan perdido ganado.
Ya os oigo, Pastor mío,
ya voy a vuestro pasto,
pues como vos os dais
ningún pastor se ha dado.
 
¡Ay de los que se visten
de sedas y brocados,
estando vos desnudo,
sólo de sangre armado!
¡Ay de aquellos que manchan
con violencia sus manos,
los que llenan su boca
con injurias y agravios!
 
Nadie tendrá disculpa
diciendo que cerrado
halló jamás el cielo,
si el cielo va buscando.
Pues vos, con tantas puertas
en pies, mano y costado,
estáis de puro abierto
casi descuartizado.
 
¡Ay si los clavos vuestros
llegaran a mí tanto
que clavaran al vuestro
mi corazón ingrato!
¡Ay si vuestra corona,
al menos por un rato,
pasara a mi cabeza
y os diera algún descanso!
Himno de la Liturgia de las Horas

 

SANTORAL:  San Isidoro de Sevilla

 
En la familia de Severiano, descendiente de romanos y emparentados con reyes visigodos, nació hacia el año 560 - no se sabe de cierto si en Cartagena o en Sevilla - un cuarto hijo, a quien bautizaron con el nombre de Isidoro.
Isidoro, cuyo nombre significa "pensador", era inteligente y alentaba deseos de superación. Gustaba de las ciencias y las letras, y con el tiempo su erudición llegó a ser universalmente reconocida.
Leandro y Fulgencio, sus dos hermanos - más tarde canonizados -, sufrieron el destierro por orden del rey Leovigildo. Isidoro trabajó con tesón; se opuso a los herejes arrianos y éstos intentaron, sin éxito, matarlo. Su saber, unido a su elocuencia, formaba nuevos adeptos; y cuando Leandro - el hermano mayor - murió, fue aclamado para sucederlo en la Iglesia de Sevilla, otorgándosele la silla episcopal.
"Otro Salomóm" lo llamó por su saber el papa Gregorio Magno, y lo nombró metropolitano de toda la Iglesia de España.
Recopiló un libro litúrgico conocido con el nombre de Gótico isidoriano, que había comenzado san Leandro y utilizaron los cristianos que vivieron entre los moros, y que por tal razón se llamó mozárabe.
Isidoro presidió el cuarto concilio toledano y el segundo de Sevilla, éste en 619 y aquél en 633. Fue autor de numerosas obras. La llamada Etimologías es una especie de enciclopedia o resumen de las ciencias hasta su época. También se destacan su célebre Historias de los godos, vándalos y suevos, la Crónica mayor y el Libro de los varones Ilustres. Con estas obras transmitió a Europa los tesoros de la cultura antigua, que habría de integrarse en el conocimiento medieval, en un tiempo en que gran parte de los países europeos se sumía en la barbarie. A la vez, adoctrinaba al pueblo desde su púlpito catedrático y daba sabios consejos para el mejoramiento de las costumbres.
En Sevilla creó una escuela superior. Se interesó grandemente en la educación. Trazó planes de estudios, organizándolos sistemáticamente, y aconsejaba a la juventud la lectura y la oración frecuentes. Fueron alumnos de esta escuela san Ildefonso y san Braulio. Por sus obras, adoptadas como textos clásicos hasta el siglo XVI, se considera a san Isidoro como el pedagogo de la edad media y el hombre más docto de su siglo.
Fueron cuarenta años de ininterrumpida labor episcopal. El tiempo había transcurrido también para Isidoro.Y un día, en la iglesia, habló a sus fieles sobre su próxima muerte.
Se trasladó a la iglesia de San Vicente. Sintiéndose morir, él mismo se cubrió de ceniza, símbolo de la fugacidad de lo terreno.
Su feligresía lo lloró el 4 de abril del año 636.

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