Boletín Informático de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico |
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31 de julio de 2003 |
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LA AUTORIDAD de Energía Eléctrica (AEE) informó que el servicio eléctrico será interrumpido esta semana en sectores de Aguas Buenas, San Juan, Ponce, Guaynabo y Santa Isabel.
La AEE dijo que comunidades de Aguas Buenas y San Juan estarían sin servicio hoy; las de Ponce se verían afectadas mañana; las de Guaynabo el sábado y las de Santa Isabel el domingo.
Según un comunicado, los sectores de Aguas Buenas que se verán afectados de 6:00 a.m. a 6:00 p.m. son Minillas, Sumidero, Capilla, Bayamoncito y Pueblo Viejo.
MIENTRAS, LAS calles 2, 4, 8 y 10 de la Urbanización Caparra Terrace, en San Juan, no tendrán energía eléctrica de 9:00 a.m. a 6:00 p.m.
Asimismo, las comunidades ponceñas Valle Alto, La Ponderosa, Hacienda del Monte, Mansiones, Cuarta extensión de El Monte, Jardines de Ponce, la Carretera 505 y la Extensión Machuelo del Barrio Yuca, se afectarán mañana de 10:00 a.m. a 4:00 p.m.
En Guaynabo, los barrios Mamey I y II y las zonas aledañas a la Carretera 835 estarán sin el servicio eléctrico de 7:00 a.m. a 6:00 p.m. Y Valle Costero, Villa Serena, Brisas del Prado, parte del Barrio Paso Seco, Plaza Oasis y la Urbanización Praderas, en Santa Isabel, estarán sin el servicio de 6:00 a.m. a 4:00 p.m
Los ecologistas alcanzan a científicos y médicos en confianza
El estudio de la Fundación BBVA muestra que la ciencia es altamente valorada y genera expectativas positivas entre los ciudadanos europeos. Así, la ciencia es el área que, junto a la medicina y el medio ambiente, más interés suscita. Asimismo, los científicos y los médicos son los grupos profesionales que mayor credibilidad y confianza inspiran. Tras éstos se sitúan los ecologistas, que superan con holgura el aprobado en lo que a confianza de los ciudadanos se refiere y en algunos países igualan a científicos y médicos, como en Alemania y Polonia. En España también están bien valorados pues sólo se distancian una décima de los científicos y cinco de los médicos.
A estos grupos, les siguen los empresarios, religiosos y políticos, y hay que decir aquí que en ninguno de los nueve países analizados los políticos superan en confianza a los otros grupos. En cuanto a las aplicaciones de la ciencia, siete de una lista de diez generan expectativas positivas, entre ellos las telecomunicaciones, el computador, Internet, la energía solar y los nuevos materiales. Por contra, la clonación, la energía nuclear y la ingeniería genética resultan las áreas más problemáticas.
Un chií, al frente del Gobierno provisional
BAGDAD.Los miembros del Consejo de Gobierno de Irak acordaron ayer turnarse en la jefatura de este embrión de Ejecutivo respaldado por Estados Unidos. Por el momento, decidieron nombrar a un islamista chií, Ibrahim al Yafari, como primer primer presidente interino. Al-Yafari, médico y portavoz del partido Dawa, residió en el exilio en Londres durante veinte años y regresó a Irak cuatro días después de la caída del régimen de Sadam Husein, el 9 de abril. Después de que los veinticinco miembros del Consejo de Gobierno fueran incapaces de ponerse de acuerdo en la elección de un líder, acordaron crear un «Comité de Presidencia» de nueve miembros, en el que la mayoría son chiíes y entre cuyos integrantes figuran también dos sunníes y dos kurdos. La elección de Ibrahim al Yafari como primer presidente interino se rigió por criterios puramente alfabéticos, aunque los miembros del Comité de Presidencia no renuncian a la posibilidad de ponerse de acuerdo en la elección de un líder que les represente con mayor continuidad durante el actual e indeterminado periodo de transición. El Consejo de Gobierno intentará ahora designar a los ministros del Gabinete provisional y a los representantes que elaborarán una nueva Constitución.
Científicos investigan para desarrollar un prototipo de máquina de escribir mental
Entre las múltiples aplicaciones permitiría controlar prótesis con la mente o podría crearse una forma completamente nueva de disfrutar de los videojuegos
MADRID. Muchos grupos de Europa y Estados Unidos investigan para lograr una interfaz cerebro-ordenador, una tecnología conocida como BCI («brain computer interface», en inglés). Pero un equipo de Berlín, formado por científicos especializados en computación del Instituto Fraunhofer de Arquitectura y Tecnología de Software (First) y neurólogos de la clínica Benjamin Franklin de la Facultad de Medicina de Charié, desarrollan un software que interpreta y responde a las órdenes del usuario a través de las señales eléctricas que emite su cerebro. El mayor logro es que han sido capaces de identificar las señales neuronales relacionadas con el movimiento de la mano de entre las numerosas que emite el cerebro. Así, pueden determinar si la persona pretende mover su mano a la izquierda o a la derecha. Esta tecnología podría servir para que las personas tetrapléjicas o con los brazos amputados escribieran textos con el pensamiento, a través de una especie de máquina de escribir mental: el cursor se desplazaría sobre la pantalla según los deseos del pensamiento. De esta manera, también podría ayudar a controlar prótesis. En el campo del entretenimiento, en el de las consolas de videojuegos, podría dar lugar a una forma nunca antes vista de jugar.
El grupo de investigación mide la actividad eléctrica del cerebro a través de 128 electrodos que los científicos colocan en el cuero cabelludo de la persona, igual que se hace con un encefalograma. Sin embargo, los voluntarios reclutados para el proyecto no tienen necesidad de someterse a largas sesiones de entrenamiento para aprender cómo controlar sus procesos mentales. En los experimentos, el ordenador ha conseguido registrar hasta cincuenta instrucciones por minuto. «Es el trabajo del ordenador interpretar correctamente las señales neurofisiológicas», explica el doctor Gabriel Curio, neurocientífico de la clínica universitaria, quien junto con el profesor Klaus-Robert Müller del First dirige este proyecto financiado por el Ministerio de Investigación Alemán.
Mucho por hacer
La técnica se basa en un procedimiento fisiológico normal: aproximadamente medio segundo antes de llevarse a cabo una acción se produce un cambio en los patrones de la actividad neuronal. Pero el cerebro humano produce constantemente grandes cantidades de señales eléctricas. ¿Cómo es posible, entonces, filtrar las que son relevantes? Ésa es, precisamente, la función del software desarrollado por los científicos del First, recoger las señales específicas dentro de esa masa nebulosa de información. «Para mantener una conversación es necesario distinguir una única voz de una persona por encima de la cacofonía general. Es lo que se conoce como el efecto «cóctel»», explica Müller. La capacidad del ordenador para autoaprender permite identificar patrones y mejorar constantemente su rendimiento.
La investigación está en una fase incipiente, todavía quedan muchos años de trabajo para lograr todas las aplicaciones. Los experimentos han sido positivos con personas sanas, pero no se ha probado con enfermas.
Los rayos solares podrían sustituir al láser en la cirugía
LONDRES
Los rayos solares podrían sustituir pronto al láser para extraer un tumor maligno o llevar a cabo cualquier otra operación quirúrgica, según un estudio publicado por la revista científica británica "Nature".
La publicación indica que un grupo de científicos de la universidad israelí de Ben-Gurion ha inventado un "bisturí de luz solar", que ya ha dado excelentes resultado con animales y supondría un gran ahorro económico respecto a la cirugía convencional.
No obstante, el artilugio sólo podría aplicarse en climas con abundancia de sol, tal y como explicó el equipo de expertos israelíes, dirigido por el profesor Jeffrey Gordon.
"Incluso teniendo en cuenta que el uso de las radiaciones solares para la cirugía debe restringirse a los periodos de cielos claros en climas soleados, la importancia de este avance reside en su bajo coste, en comparación con los tratamientos convencionales de fibra óptica láser", afirman los autores.
Para aplicar el "bisturí solar" -explican-, lo primero que hace falta es una especie de "concentrador solar", de modo que la luz solar se lleva hasta el interior de los hospitales mediante un sistema de fibras ópticas.
Los científicos de la Universidad Ben-Gurion (sur de Israel) han probado su nuevo sistema quirúrgico en ratas, con el fin de extraerles tejidos del hígado.
Los rayos aplicados en los órganos de los roedores ejercieron sobre ellos una potencia eléctrica que, medida en vatios por milímetro cuadrado, resultaba similar a la del láser que se usa habitualmente en este tipo de intervenciones.
Así, el tejido que se había seleccionado en la ratas como el "objetivo maligno" se destruyó de la misma forma que con el tratamiento de rayos láser.
"Mediante luz solar altamente concentrada -concluyen los científicos-, la cirugía con fibra óptica solar puede usarse para eliminar tejido en animales vivos. Este método produce el mismo efecto que lograría la cirugía láser".
CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE
CONSIDERACIONES ACERCA DE LOS PROYECTOS DE RECONOCIMIENTO LEGAL DE LAS UNIONES ENTRE PERSONAS HOMOSEXUALES
INTRODUCCIÓN
1. Recientemente, el Santo Padre Juan Pablo II y los Dicasterios competentes de la Santa Sede (1) han tratado en distintas ocasiones cuestiones concernientes a la homosexualidad. Se trata, en efecto, de un fenómeno moral y social inquietante, incluso en aquellos Países donde no es relevante desde el punto de vista del ordenamiento jurídico. Pero se hace más preocupante en los Países en los que ya se ha concedido o se tiene la intención de conceder reconocimiento legal a las uniones homosexuales, que, en algunos casos, incluye también la habilitación para la adopción de hijos. Las presentes Consideraciones no contienen nuevos elementos doctrinales, sino que pretenden recordar los puntos esenciales inherentes al problema y presentar algunas argumentaciones de carácter racional, útiles para la elaboración de pronunciamientos más específicos por parte de los Obispos, según las situaciones particulares en las diferentes regiones del mundo, para proteger y promover la dignidad del matrimonio, fundamento de la familia, y la solidez de la sociedad, de la cual esta institución es parte constitutiva. Las presentes Consideraciones tienen también como fin iluminar la actividad de los políticos católicos, a quienes se indican las líneas de conducta coherentes con la conciencia cristiana para cuando se encuentren ante proyectos de ley concernientes a este problema.(2) Puesto que es una materia que atañe a la ley moral natural, las siguientes Consideraciones se proponen no solamente a los creyentes sino también a todas las personas comprometidas en la promoción y la defensa del bien común de la sociedad.
I. NATURALEZA Y CARACTERÍSTICAS IRRENUNCIABLES DEL MATRIMONIO
2. La enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la complementariedad de los sexos repropone una verdad puesta en evidencia por la recta razón y reconocida como tal por todas las grandes culturas del mundo. El matrimonio no es una unión cualquiera entre personas humanas. Ha sido fundado por el Creador, que lo ha dotado de una naturaleza propia, propiedades esenciales y finalidades.(3) Ninguna ideología puede cancelar del espíritu humano la certeza de que el matrimonio en realidad existe únicamente entre dos personas de sexo opuesto, que por medio de la recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus personas. Así se perfeccionan mutuamente para colaborar con Dios en la generación y educación de nuevas vidas.
3. La verdad natural sobre el matrimonio ha sido confirmada por la Revelación contenida en las narraciones bíblicas de la creación, expresión también de la sabiduría humana originaria, en la que se deja escuchar la voz de la naturaleza misma. Según el libro del Génesis, tres son los datos fundamentales del designo del Creador sobre el matrimonio.
En primer lugar, el hombre, imagen de Dios, ha sido creado « varón y hembra » (Gn 1, 27). El hombre y la mujer son iguales en cuanto personas y complementarios en cuanto varón y hembra. Por un lado, la sexualidad forma parte de la esfera biológica y, por el otro, ha sido elevada en la criatura humana a un nuevo nivel, personal, donde se unen cuerpo y espíritu.
El matrimonio, además, ha sido instituido por el Creador como una forma de vida en la que se realiza aquella comunión de personas que implica el ejercicio de la facultad sexual. « Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y se harán una sola carne » (Gn 2, 24).
En fin, Dios ha querido donar a la unión del hombre y la mujer una participación especial en su obra creadora. Por eso ha bendecido al hombre y la mujer con las palabras: « Sed fecundos y multiplicaos » (Gn 1, 28). En el designio del Creador complementariedad de los sexos y fecundidad pertenecen, por lo tanto, a la naturaleza misma de la institución del matrimonio.
Además, la unión matrimonial entre el hombre y la mujer ha sido elevada por Cristo a la dignidad de sacramento. La Iglesia enseña que el matrimonio cristiano es signo eficaz de la alianza entre Cristo y la Iglesia (cf. Ef 5, 32). Este significado cristiano del matrimonio, lejos de disminuir el valor profundamente humano de la unión matrimonial entre el hombre la mujer, lo confirma y refuerza (cf. Mt 19, 3-12; Mc 10, 6-9).
4. No existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia. El matrimonio es santo, mientras que las relaciones homosexuales contrastan con la ley moral natural. Los actos homosexuales, en efecto, « cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso ».(4)
En la Sagrada Escritura las relaciones homosexuales « están condenadas como graves depravaciones... (cf. Rm 1, 24-27; 1 Cor 6, 10; 1 Tim 1, 10). Este juicio de la Escritura no permite concluir que todos los que padecen esta anomalía sean personalmente responsables de ella; pero atestigua que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados ».(5) El mismo juicio moral se encuentra en muchos escritores eclesiásticos de los primeros siglos,(6) y ha sido unánimemente aceptado por la Tradición católica.
Sin embargo, según la enseñanza de la Iglesia, los hombres y mujeres con tendencias homosexuales « deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta ».(7) Tales personas están llamadas, como los demás cristianos, a vivir la castidad.(8) Pero la inclinación homosexual es « objetivamente desordenada »,(9) y las prácticas homosexuales « son pecados gravemente contrarios a la castidad ».(10)
II. ACTITUDES ANTE EL PROBLEMA DE LAS UNIONES HOMOSEXUALES
5. Con respecto al fenómeno actual de las uniones homosexuales, las autoridades civiles asumen actitudes diferentes: A veces se limitan a la tolerancia del fenómeno; en otras ocasiones promueven el reconocimiento legal de tales uniones, con el pretexto de evitar, en relación a algunos derechos, la discriminación de quien convive con una persona del mismo sexo; en algunos casos favorecen incluso la equivalencia legal de las uniones homosexuales al matrimonio propiamente dicho, sin excluir el reconocimiento de la capacidad jurídica a la adopción de hijos.
Allí donde el Estado asume una actitud de tolerancia de hecho, sin implicar la existencia de una ley que explícitamente conceda un reconocimiento legal a tales formas de vida, es necesario discernir correctamente los diversos aspectos del problema. La conciencia moral exige ser testigo, en toda ocasión, de la verdad moral integral, a la cual se oponen tanto la aprobación de las relaciones homosexuales como la injusta discriminación de las personas homosexuales. Por eso, es útil hacer intervenciones discretas y prudentes, cuyo contenido podría ser, por ejemplo, el siguiente: Desenmascarar el uso instrumental o ideológico que se puede hacer de esa tolerancia; afirmar claramente el carácter inmoral de este tipo de uniones; recordar al Estado la necesidad de contener el fenómeno dentro de límites que no pongan en peligro el tejido de la moralidad pública y, sobre todo, que no expongan a las nuevas generaciones a una concepción errónea de la sexualidad y del matrimonio, que las dejaría indefensas y contribuiría, además, a la difusión del fenómeno mismo. A quienes, a partir de esta tolerancia, quieren proceder a la legitimación de derechos específicos para las personas homosexuales conviventes, es necesario recordar que la tolerancia del mal es muy diferente a su aprobación o legalización.
Ante el reconocimiento legal de las uniones homosexuales, o la equiparación legal de éstas al matrimonio con acceso a los derechos propios del mismo, es necesario oponerse en forma clara e incisiva. Hay que abstenerse de cualquier tipo de cooperación formal a la promulgación o aplicación de leyes tan gravemente injustas, y asimismo, en cuanto sea posible, de la cooperación material en el plano aplicativo. En esta materia cada cual puede reivindicar el derecho a la objeción de conciencia.
III. ARGUMENTACIONES RACIONALES CONTRA EL RECONOCIMIENTO LEGAL DE LAS UNIONES HOMOSEXUALES
6. La comprensión de los motivos que inspiran la necesidad de oponerse a las instancias que buscan la legalización de las uniones homosexuales requiere algunas consideraciones éticas específicas, que son de diferentes órdenes.
De orden racional
La función de la ley civil es ciertamente más limitada que la de la ley moral,(11) pero aquélla no puede entrar en contradicción con la recta razón sin perder la fuerza de obligar en conciencia.(12) Toda ley propuesta por los hombres tiene razón de ley en cuanto es conforme con la ley moral natural, reconocida por la recta razón, y respeta los derechos inalienables de cada persona.(13) Las legislaciones favorables a las uniones homosexuales son contrarias a la recta razón porque confieren garantías jurídicas análogas a las de la institución matrimonial a la unión entre personas del mismo sexo. Considerando los valores en juego, el Estado no puede legalizar estas uniones sin faltar al deber de promover y tutelar una institución esencial para el bien común como es el matrimonio.
Se podría preguntar cómo puede contrariar al bien común una ley que no impone ningún comportamiento en particular, sino que se limita a hacer legal una realidad de hecho que no implica, aparentemente, una injusticia hacia nadie. En este sentido es necesario reflexionar ante todo sobre la diferencia entre comportamiento homosexual como fenómeno privado y el mismo como comportamiento público, legalmente previsto, aprobado y convertido en una de las instituciones del ordenamiento jurídico. El segundo fenómeno no sólo es más grave sino también de alcance más vasto y profundo, pues podría comportar modificaciones contrarias al bien común de toda la organización social. Las leyes civiles son principios estructurantes de la vida del hombre en sociedad, para bien o para mal. Ellas « desempeñan un papel muy importante y a veces determinante en la promoción de una mentalidad y de unas costumbres ».(14) Las formas de vida y los modelos en ellas expresados no solamente configuran externamente la vida social, sino que tienden a modificar en las nuevas generaciones la comprensión y la valoración de los comportamientos. La legalización de las uniones homosexuales estaría destinada por lo tanto a causar el obscurecimiento de la percepción de algunos valores morales fundamentales y la desvalorización de la institución matrimonial.
De orden biológico y antropológico
7. En las uniones homosexuales están completamente ausentes los elementos biológicos y antropológicos del matrimonio y de la familia que podrían fundar razonablemente el reconocimiento legal de tales uniones. Éstas no están en condiciones de asegurar adecuadamente la procreación y la supervivencia de la especie humana. El recurrir eventualmente a los medios puestos a disposición por los recientes descubrimientos en el campo de la fecundación artificial, además de implicar graves faltas de respeto a la dignidad humana,(15) no cambiaría en absoluto su carácter inadecuado.
En las uniones homosexuales está además completamente ausente la dimensión conyugal, que representa la forma humana y ordenada de las relaciones sexuales. Éstas, en efecto, son humanas cuando y en cuanto expresan y promueven la ayuda mutua de los sexos en el matrimonio y quedan abiertas a la transmisión de la vida.
Como demuestra la experiencia, la ausencia de la bipolaridad sexual crea obstáculos al desarrollo normal de los niños eventualmente integrados en estas uniones. A éstos les falta la experiencia de la maternidad o de la paternidad. La integración de niños en las uniones homosexuales a través de la adopción significa someterlos de hecho a violencias de distintos órdenes, aprovechándose de la débil condición de los pequeños, para introducirlos en ambientes que no favorecen su pleno desarrollo humano. Ciertamente tal práctica sería gravemente inmoral y se pondría en abierta contradicción con el principio, reconocido también por la Convención Internacional de la ONU sobre los Derechos del Niño, según el cual el interés superior que en todo caso hay que proteger es el del infante, la parte más débil e indefensa.
De orden social
8. La sociedad debe su supervivencia a la familia fundada sobre el matrimonio. La consecuencia inevitable del reconocimiento legal de las uniones homosexuales es la redefinición del matrimonio, que se convierte en una institución que, en su esencia legalmente reconocida, pierde la referencia esencial a los factores ligados a la heterosexualidad, tales como la tarea procreativa y educativa. Si desde el punto de vista legal, el casamiento entre dos personas de sexo diferente fuese sólo considerado como uno de los matrimonios posibles, el concepto de matrimonio sufriría un cambio radical, con grave detrimento del bien común. Poniendo la unión homosexual en un plano jurídico análogo al del matrimonio o la familia, el Estado actúa arbitrariamente y entra en contradicción con sus propios deberes.
Para sostener la legalización de las uniones homosexuales no puede invocarse el principio del respeto y la no discriminación de las personas. Distinguir entre personas o negarle a alguien un reconocimiento legal o un servicio social es efectivamente inaceptable sólo si se opone a la justicia.(16) No atribuir el estatus social y jurídico de matrimonio a formas de vida que no son ni pueden ser matrimoniales no se opone a la justicia, sino que, por el contrario, es requerido por ésta.
Tampoco el principio de la justa autonomía personal puede ser razonablemente invocado. Una cosa es que cada ciudadano pueda desarrollar libremente actividades de su interés y que tales actividades entren genéricamente en los derechos civiles comunes de libertad, y otra muy diferente es que actividades que no representan una contribución significativa o positiva para el desarrollo de la persona y de la sociedad puedan recibir del estado un reconocimiento legal específico y cualificado. Las uniones homosexuales no cumplen ni siquiera en sentido analógico remoto las tareas por las cuales el matrimonio y la familia merecen un reconocimiento específico y cualificado. Por el contrario, hay suficientes razones para afirmar que tales uniones son nocivas para el recto desarrollo de la sociedad humana, sobre todo si aumentase su incidencia efectiva en el tejido social.
De orden jurídico
9. Dado que las parejas matrimoniales cumplen el papel de garantizar el orden de la procreación y son por lo tanto de eminente interés público, el derecho civil les confiere un reconocimiento institucional. Las uniones homosexuales, por el contrario, no exigen una específica atención por parte del ordenamiento jurídico, porque no cumplen dicho papel para el bien común.
Es falso el argumento según el cual la legalización de las uniones homosexuales sería necesaria para evitar que los convivientes, por el simple hecho de su convivencia homosexual, pierdan el efectivo reconocimiento de los derechos comunes que tienen en cuanto personas y ciudadanos. En realidad, como todos los ciudadanos, también ellos, gracias a su autonomía privada, pueden siempre recurrir al derecho común para obtener la tutela de situaciones jurídicas de interés recíproco. Por el contrario, constituye una grave injusticia sacrificar el bien común y el derecho de la familia con el fin de obtener bienes que pueden y deben ser garantizados por vías que no dañen a la generalidad del cuerpo social.(17)
IV. COMPORTAMIENTO DE LOS POLÍTICOS CATÓLICOS ANTE LEGISLACIONES FAVORABLES A LAS UNIONES HOMOSEXUALES
10. Si todos los fieles están obligados a oponerse al reconocimiento legal de las uniones homosexuales, los políticos católicos lo están en modo especial, según la responsabilidad que les es propia. Ante proyectos de ley a favor de las uniones homosexuales se deben tener en cuenta las siguientes indicaciones éticas.
En el caso de que en una Asamblea legislativa se proponga por primera vez un proyecto de ley a favor de la legalización de las uniones homosexuales, el parlamentario católico tiene el deber moral de expresar clara y públicamente su desacuerdo y votar contra el proyecto de ley. Conceder el sufragio del propio voto a un texto legislativo tan nocivo del bien común de la sociedad es un acto gravemente inmoral.
En caso de que el parlamentario católico se encuentre en presencia de una ley ya en vigor favorable a las uniones homosexuales, debe oponerse a ella por los medios que le sean posibles, dejando pública constancia de su desacuerdo; se trata de cumplir con el deber de dar testimonio de la verdad. Si no fuese posible abrogar completamente una ley de este tipo, el parlamentario católico, recordando las indicaciones dadas en la Encíclica Evangelium Vitæ, « puede lícitamente ofrecer su apoyo a propuestas encaminadas a limitar los daños de esa ley y disminuir así los efectos negativos en el ámbito de la cultura y de la moralidad pública », con la condición de que sea « clara y notoria a todos » su « personal absoluta oposición » a leyes semejantes y se haya evitado el peligro de escándalo.(18) Eso no significa que en esta materia una ley más restrictiva pueda ser considerada como una ley justa o siquiera aceptable; se trata de una tentativa legítima, impulsada por el deber moral, de abrogar al menos parcialmente una ley injusta cuando la abrogación total no es por el momento posible.
CONCLUSIÓN
11. La Iglesia enseña que el respeto hacia las personas homosexuales no puede en modo alguno llevar a la aprobación del comportamiento homosexual ni a la legalización de las uniones homosexuales. El bien común exige que las leyes reconozcan, favorezcan y protejan la unión matrimonial como base de la familia, célula primaria de la sociedad. Reconocer legalmente las uniones homosexuales o equipararlas al matrimonio, significaría no solamente aprobar un comportamiento desviado y convertirlo en un modelo para la sociedad actual, sino también ofuscar valores fundamentales que pertenecen al patrimonio común de la humanidad. La Iglesia no puede dejar de defender tales valores, para el bien de los hombres y de toda la sociedad.
El Sumo Pontífice Juan Pablo II, en la audiencia concedida al Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 28 de marzo de 2003, ha aprobado las presentes Consideraciones, decididas en la Sesión Ordinaria de la misma, y ha ordenado su publicación.
Dado en Roma, en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 3 de junio de 2003, memoria de San Carlos Lwanga y Compañeros, mártires.
Joseph Card. Ratzinger
Prefecto
Angelo Amato, S.D.B.
Arzobispo titular de Sila
Secretario
(1) Cf. Juan Pablo II, Alocución con ocasión del rezo del Angelus, 20 de febrero de 1994 y 19 de junio de 1994; Discurso a los participantes en la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para la Familia, 24 de marzo de 1999; Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2357-2359, 2396; Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración Persona humana, 29 de diciembre de 1975, n. 8; Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, 1 de octubre de 1986; Algunas consideraciones concernientes a la Respuesta a propuestas de ley sobre la no discriminación de las personas homosexuales, 24 de julio de 1992; Pontificio Consejo para la Familia, Carta a los Presidentes de las Conferencias Episcopales de Europa sobre la resolución del Parlamento Europeo en relación a las parejas de homosexuales, 25 de marzo de 1994; Familia, matrimonio y « uniones de hecho », 26 de julio de 2000, n. 23.
(2) Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política, 24 de noviembre de 2002, n. 4.
(3) Cf. Concilio Vaticano II, Constitución pastoral Gaudium et spes, n. 48.
(4) Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2357.
(5) Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración Persona humana, 29 de diciembre de 1975, n. 8.
(6) Cf. por ejemplo S. Policarpo, Carta a los Filipenses, V, 3; S. Justino, Primera Apología, 27, 1-4; Atenágoras, Súplica por los cristianos, 34.
(7) Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2358; Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, 1 de octubre de 1986, n. 12.
(8) Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2359; Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, 1 de octubre de 1986, n. 12.
(9) Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2358.
(10) Cf. Ibid., n. 2396.
(11) Cf. Juan Pablo II, Carta Encíclica Evangelium vitæ, 25 de marzo de 1995, n. 71.
(12) Cf. ibid., n. 72.
(13) Cf. Sto. Tomás de Aquino, Summa Theologiæ, I-II, p. 95, a. 2.
(14) Juan Pablo II, Carta Encíclica Evangelium vitæ, 25 de marzo de 1995, n. 90.
(15) Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción Donum vitæ, 22 de febrero de 1987, II. A. 1-3.
(16) Cf. Sto. Tomás de Aquino, Summa Theologiæ, II-II, p. 63, a.1, c.
(17) No hay que olvidar que subsiste siempre « el peligro de que una legislación que haga de la homosexualidad una base para poseer derechos pueda estimular de hecho a una persona con tendencia homosexual a declarar su homosexualidad, o incluso a buscar un partner con el objeto de aprovecharse de las disposiciones de la ley » (Congregación para la Doctrina de la Fe, Algunas consideraciones concernientes a la Respuesta a propuestas de ley sobre la no discriminación de las personas homosexuales, 24 de julio de 1992, n. 14).
(18) Juan Pablo II, Carta Encíclica Evangelium vitæ, 25 de marzo de 1995, n. 73.
La educación sexual como educación de los sentimientos
Dos facetas de un procesoEducar es comunicar conocimientos y promover actitudes. Lo primero significa que en toda educación hay una cierta cantidad de enseñanza que se acumula, que se va sumando poco a poco y hace que se vaya conociendo paulatinamente ese algo concreto. Después viene una tarea importantísima: ¿cómo actuar frente a todo ese caudal de conocimientos adquiridos? Son dos etapas sucesivas, pero complementarias.
Educar es convertir a alguien en persona más libre e independiente, con más criterio. Ser individuo capaz de pilotar la propia vida con arreglo a unas normas humanísticas. Por eso toda educación positiva humaniza y libera al hombre, llenándolo de amor.
Hay que distinguir por tanto dos facetas en este terreno; por un lado la información y por otro, la formación. Mientras el primero consiste tan solo en la suma de una serie de datos, observaciones y manifestaciones específicas, el segundo va más allá. Trata de ofrecer unas pautas de conducta de acuerdo con una cierta orientación humana, se preocupa de que a todo ese saber se le saque el mejor partido, favoreciendo la construcción de un hombre más maduro, más hecho, con más solidez... más humano y más dueño de sí mismo.
No cabe pensar en una educación neutraMuchos libros sobre educación sexual no son tales, ya que sólo cubren la parcela informativa, pretendiendo ser asépticos en la vertiente formativa. Algo parecido puede suceder cuando ésta se imparte de modo colectivo y termina siendo una especie de clase de anatomía y fisiología a la vez, en donde se relata como se realizan las relaciones sexuales, las distintas técnicas y estilos que existen, pero no hay un fondo moral o ético adecuado. Porque no hay educación sexual neutra. Es imposible. Es una pieza de museo pedagógica, imposible en su esencia. Habrá unas educaciones más cargadas de orientaciones y otras más ligeras. Unas en la línea de la liberación sexual o apuntando hacia el marxismo, hacia las corrientes del psicoanálisis de Freud o siguiendo las directrices de Jung o de Adler o del conductismo o inspiradas en el humanismo cristiano... pero vacías de criterio no es posible que se den, ya que a eso se le llamaría clase de anatomía o de fisiología o de ginecología, pero en ningún caso educación sexual. Ahí está el matiz diferencial.
Educar es instruir, formar, guiar, sacar lo mejor que hay dentro de una persona; irla puliendo y limando para hacerla más dueña de sí misma. Es provechoso repasar las etimologías. Esta palabra procede de dos derivaciones latinas: e-ducare, que significa ir conduciendo de un sitio a otro; y e-ducere, que quiere decir extraer, sacar hacia fuera lo que hay dentro. Una y otra apuntan en la misma dirección. Educar es aquella operación que se lleva a cabo con alguien y que tiende a la realización más completa de la persona. Esto se produce mediante un progreso gradual y ascendente. Toda educación del tipo que sea necesita tiempo. O dicho de otro modo; es necesario que vaya asimilando paulatinamente todo lo que de palabra y obra ha ido llegando hasta él. Acumulación de contenidos intelectuales, afectivos y técnicos que se aprietan en una síntesis que debe ser realizada por el educador.
Resumiendo: educar es promover el desarrollo de una persona para que alcance un cierto nivel de conocimientos teóricos, que le lleven poco a poco a una actitud práctica que le conduzca a su mayor bien posible. Vemos que consta ésta de una dimensión teórica y de otra práctica . Toda educación es como una labor de orfebrería: labrar a golpe de martillo y de cincel, para sacar del material con que se cuenta lo mejor.
Mostrar una jerarquía de valores en la sexualidadLa educación debe estar presente a todo lo largo de la vida; pero la educación integral tiene su punto de partida en la infancia y en la adolescencia.
¿Cuáles son los principales elementos de la educación?: podemos resumirlos así: el primer lugar el tema específico de que se trate (hay educación física, psicológica, artística, para el tenis, el golf, el inglés, las artes marciales y un larguísimo etcétera); después está la figura del educador que tendrá una enorme trascendencia, la motivación que se ponga en juego, el amor con que se enseñe esa materia y la disciplina que será necesaria para que ésta se vaya consolidando y no sea flor de un día. Enseguida entraremos en cada uno de ellos.
La educación sexual consiste en la consecución de un conocimiento adecuado de lo que es la sexualidad, que va desde su desarrollo hasta la culminación del encuentro físico entre un hombre y una mujer, que apunta hacia la madurez psicológica y la plenitud de la persona, en el marco de lo que debe ser la dignidad humana. Ese conocimiento no descuida ningún aspecto del hombre: va de la anatomía al plano físico, de los aspectos psicológicos a los sociales y culturales, pasando por el terreno espiritual y el entorno en donde ésta se desarrolla o las etapas evolutivas que ésta va a tener. Educación plena, completa, integral. Allí quedan convocados todos sus ingredientes. La gran tarea del educador es proponer unos fines concretos, haciéndolos sugerentes y atractivos, aunque en un principio sean costosos y se presenten como una cuesta empinada. Todo lo grande del hombre, es hijo del esfuerzo y la renuncia.
El éxito de la educación consiste en proporcionar un conocimiento equilibrado de uno mismo y de la realidad, promoviendo una adecuada jerarquía de valores. La educación sexual fracasa cuando sólo es información técnica y cuando hay un claro desajuste o una falta de armonía en lo que se enseña. No hay verdadero progreso humano si éste no se realiza con un fondo moral.
Por tanto, una buena educación de la sexualidad se dirige a conocer y disponer adecuadamente de la propia vida sexual, siendo capaz de pilotarla hacia el mejor desarrollo personal. Su meta es la integración de estas tendencias en una personalidad cada vez más madura, de modo que todos los impulsos sexuales se encaucen de forma ordenada y enriquecedora.
Por delante de los problemas y en tono positivo y humanoA los niños hay que iniciarlos a medida que avanza su edad. Son explicaciones sencillas y conformes a su psicología, pero sin falsear la verdad. Sabiendo servirla como algo normal, natural, positivo.
En la adolescencia sugerimos a los padres la postura de adelantarse y así, ir trazando unos criterios que le ayuden a comprender lo que en esos momentos experimentan dentro de sí. Cada caso necesitará una estrategia distinta. Siempre las formas elegantes y prudentes le darán al tema más calidad. En esta edad hay que huir de dos posturas negativas bastante habituales: 1) El rechazo radical y represivo, que nos hace volver a la época victoriana, jansenista, montanista o a un puritanismo de mal pronóstico; en todas esas concepciones late un no querer abordar la cuestión, un dejarla pasar de largo por diversos motivos; 2) La antropología, materialista (biologismo) reduce la visión del hombre a lo puramente material, no admitiendo las otras dimensiones (psicológica, espiritual y cultural); un ejemplo sería el pansexualismo. Ambas posturas son reduccionistas y ofrecen una visión estrecha del ser humano.
Educar en y para la libertad siempre es un riesgo. Pero es una tarea noble, que contribuye a introducirle a uno en la realidad y que pretende en último término, desarrollar todas las estructuras de un individuo buscando su realización integral. Dominar y ser señor de la propia sexualidad, gobernándola con amor, para entregarla a otra persona, a través de una donación comprometida. Cuando no ocurre así, los impulsos sexuales van ganando terreno según su capricho, llegando a tiranizar la conducta, marcándole una línea obsesiva y machacona, que no libera al hombre, sino que lo rebaja. De ahí que amor y sexualidad formen conjunto recíproco: no se puede dar el uno sin el otro en la relación hombre-mujer. ENRIQUE ROJAS. Catedrático de Psiquiatría Diario ABC 2003-07-10.
El ciéntifico que quería "arreglar" el mundo
Un cientifico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas. Cierto día, su hijo de 7 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar.
El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que
pudiese darle con el objetivo de distraer su atención.
De repente se encontró con una revista, en donde había un mapa con el mundo, justo lo que precisaba. Con unas tijeras recorto el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta se lo entrego a su hijo diciendo:
- "Como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin ayuda de nadie". Entonces calculo que al pequeño le llevaría 10 días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escucho la voz del niño que lo llamaba calmadamente.
- "Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo".
Al principio el padre no creyó en el niño. Penso que seria imposible que, a su edad haya conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes. Desconfiado, el científico levanto la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares. ¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz? - "Hijito, tu no sabias como era el mundo, ¿cómo lo lograste?
- Papa yo no sabia como era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre. Así que di vuelta los recortes y comencé a recomponer al hombre, que si sabia como era. Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta la hoja y vi que había arreglado al mundo.
Lecturas del 31-7-03 (Jueves de la Semana 17)
SANTORAL: San Ignacio de Loyola
Lectura del libro del Exodo 40, 16-21. 34-38
Moisés realizó exactamente todo lo que el Señor le había ordenado. En el segundo año, el primer día del primer mes, se procedió a la erección de la Morada. Para ello, Moisés asentó sus bases, colocó sus bastidores, dispuso sus travesaños y levantó sus columnas. Después extendió la carpa por encima de la Morada, y sobre ella colocó la cobertura de la carpa, como el Señor se lo había ordenado. En seguida tomó las tablas del Testimonio y las puso en el arca; sujetó las andas en el arca, y sobre ella colocó la tapa. Entonces condujo el arca hasta el interior de la Morada, colgó el velo que la protegía y así cubrió el Arca del Testimonio, conforme a la orden que el Señor le había dado.
Entonces la nube cubrió la Carpa del Encuentro y la gloria del Señor llenó la Morada. Moisés no podía entrar en la Carpa del Encuentro, porque la nube se había instalado sobre ella y la gloria del Señor llenaba la Morada.
En todas las etapas del camino, cuando la nube se alzaba, alejándose de la Morada, los israelitas levantaban el campamento. Pero si la nube no se alzaba, ellos no se movían, hasta que la nube volvía a hacerlo. Porque durante el día, la nube del Señor estaba sobre la Morada, y durante la noche, un fuego brillaba en ella, a la vista de todo el pueblo de Israel. Esto sucedía en todas las etapas del camino.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 83, 3. 4. 5-6a y 8a. 11 (R.: 2)
R. ¡Qué amable es tu morada, Señor del universo!
Mi alma se consume de deseos
por los atrios del Señor;
mi corazón y mi carne claman ansiosos
por el Dios viviente. R.
Hasta el gorrión encontró una casa,
y la golondrina tiene un nido
donde poner sus pichones,
junto a tus altares, Señor del universo,
mi Rey es mi Dios. R.
¡Felices los que habitan en tu Casa
y te alaban sin cesar!
¡Felices los que encuentran su fuerza en ti!
Ellos avanzan con vigor siempre creciente. R.
Vale más un día en tus atrios
que mil en otra parte;
yo prefiero el umbral de la Casa de mi Dios
antes que vivir entre malvados. R.
X Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 47-53
Jesús dijo a la multitud: «El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.
¿Comprendieron todo esto?»
«Sí», le respondieron.
Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo.»
Cuando Jesús terminó estas parábolas se alejó de allí.
Palabra del Señor.
Reflexión
Jesús, en esta parábola nos habla de una realidad: El final de los tiempos cuando serán separados los buenos de los malos. Una realidad que por más que tratemos de soslayar, ocurrirá, antes o después, para todo el mundo y para cada uno de nosotros.
Dios se hizo hombre para salvar a la humanidad. Jesús vino al mundo para traer la buena noticia de las bienaventuranzas. Lo primero que debe movernos para vivir según las enseñanzas de Jesús, es el amor a Dios y a nuestro prójimo. Ese es el primero de los mandamientos, el mandamiento nuevo que nos dió el Señor.
El amor a Dios y a nuestros hermanos es también el camino que nos lleva al Reino de Dios. Ese es el camino que nos permite instaurar el Reino aquí en la tierra, y entrar plenamente en el Reino de los Cielos, en la vida futura. Entre todos los logros que cada uno de nosotros nos podemos proponer en la vida, uno solo es verdaderamente necesario: llegar hasta la meta que Dios mismo nos ha fijado, y esa meta es la vida eterna en el Cielo. Sobre lo que nos espera en la vida eterna San Pablo decía que “ni ojo vió, ni oído oyó, ni pasó a hombre por su pensamiento cuales son las cosas que tiene preparadas Dios para los que lo aman”.
El Señor, en este Evangelio nos presenta una única alternativa que tendrá lugar al final de nuestro paso por la tierra: o el Cielo, que es la vida eterna. O el Infierno: el horno ardiente donde será el llorar y el rechinar de dientes.
Repetidamente Jesús nos habla sobre la existencia del castigo eterno.
El infierno no es un símbolo que resultaba útil para la predicación en la antigüedad, en que la humanidad era menos evolucionada. Es una realidad dada a conocer por el Señor, y reafirmada por la Iglesia nuevamente en el Concilio Vaticano II. Juan Pablo II nos dice que la Iglesia no puede excluir de su catequesis, cuatro realidades del hombre: muerte, juicio, infierno y gloria.
La realidad de la existencia del infierno tiene algo en común con esta historia:
Dos amigos conversando sobre distintos hechos de la vida, encontraron total coincidencia en la conveniencia para mantener una vida feliz, de evitar todas las deudas y a los prestamistas. Pero mientras que uno ponía en práctica esta filosofía, tratando de contraer la menor cantidad de deudas posibles, el otro en cambio, creía que era suficiente huir de los acreedores e ignorarlos.
Resulta natural que nos sobrevenga una gran repulsión, cada vez que oímos hablar del infierno. Pero no es la solución ignorar esta realidad, o convencernos de que es un mito de otros tiempos. Dios nos ha creado para la vida eterna, y siguiendo las enseñanzas que Jesús nos dejó en el Evangelio, podemos alcanzarla.
El Señor quiere que nos movamos por amor a Dios y a nuestro prójimo. Pero nos enseña sobre el premio de la vida eterna, que nos espera después de la muerte. Y conociendo nuestra debilidad, también ha querido revelarnos adónde conduce el pecado, para que tengamos un motivo más para apartarnos de él, y proponernos cada día, seguir a Jesús.
Pidamos a María que nos ayude a vivir siempre conforme a las enseñanzas que nos dejó Jesús, movidos por el amor a Dios y a nuestro prójimo, y por la esperanza de la gloria que nos espera en la vida futura.
Este es el día del Señor.
Este es el tiempo de la misericordia.
Delante de tus ojos
ya no enrojeceremos
a causa del antiguo
pecado de tu pueblo.
Arrancarás de cuajo
el corazón soberbio
y harás un pueblo humilde
de corazón sincero.
En medio de las gentes
nos guardas como un resto
para cantar tus obras
y adelantar tu reino.
Seremos raza nueva
para los cielos nuevos;
sacerdotal estirpe,
según tu Primogénito.
Caerán los opresores
y exultarán los siervos;
los hijos del oprobio
serán tus herederos.
Señalarás entonces
el día del regreso
para los que comían
su pan en el destierro.
¡Exulten mis entrañas!
¡Alégrese mi pueblo!
Porque el Señor que es justo
revoca sus decretos:
La salvación se anuncia
donde acechó el infierno,
porque el Señor habita
en medio de su pueblo.
Himno de la Liturgia de las Horas
SANTORAL: San Ignacio de Loyola
Hacia el año 1521, Francia estaba en guerra con España y sus ejércitos intentaron asaltar Pamplona. Sus antagonistas eran buenos combatientes y la lucha fue cruenta. En el batallón se distinguió por su valor un joven sobre cuyo pecho brillaba el blasón de Loyola, con sus dos lobos. Pero en esa sangrienta lucha, el 20 de mayo de 1521, las esquirlas de un cañonazo hirieron la pierna derecha de don Ignacio de Loyola, que ya llevaba herida también la izquierda.
El cirujano que lo atendía resultó poco experto. Se lo sometió, pues, a una nueva operación y después se le recomendó reposo, ¿Cómo pasaría ese tiempo de inactividad? Pidió libros. Según el gusto de la época, los libros de caballería eran los más leídos. Pero él únicamente tenía a mano una Vida de Cristo y Vidas de santos. Receloso comenzó la lectura. Tal cambio se operaría en él, que dejaría la carrera de las armas para luchar bajo la bandera de Cristo.
Ignacio, cuyo nombre significa "hombre de fuego" , aunque su verdadero nombre era Íñigo, estaba ya repuesto. Lo vemos en el monasterio de Montserrat, en Cataluña. Veló toda una noche, como hacían los escuderos antes de recibir el espaldarazo, y depuso su espada sobre el altar de la Virgen. Comenzó luego su vida de peregrino vistiendo un burdo sayal y mendigando pan en compañía de los pobres. Construyó una ermita entre las rocas y vivió en diálogo con Dios.
Sintió imperiosa necesidad de escribir, para advertir a las personas extraviadas en el camino de la vida que pueden otra vez encauzarla en la oración, la penitencia y el amor de Dios. De este modo nació el libro Ejercicios espirituales, del cual dijo Pío XI que es "el código más sabio y universal de la dirección espiritual de las almas". Fue un texto de educación para todos los tiempos, del que se afirma que ha hecho más santos que letras contiene.
Recorrió toda Italia como peregrino y después, en 1523, se dirigió a los santos lugares, para regresar al año siguiente a España. A los treinta y tres años de edad aprendió gramática latina y completó sus estudios en las universidades de Alcalá de Henares y Salamanca.
A comienzos de 1528 ingresó en la universidad de París y en 1534 obtuvo el título de maestro en artes o doctor en filosofía. Se ordenó sacerdote en 1537. Queriendo formar un pequeño ejército, cuyo jefe sería Cristo, reunió un grupo de jóvenes, con los que fundó después la compañía de Jesús. Esta orden, célebre por las grandes obras llevadas a cabo en todos los campos, en la educación de la juventud y en el ministerio apostólico, fue baluarte providencial en la lucha religiosa del siglo XVI.
La Compañía fundó colegios y organizó misiones. En 1551 Ignacio creó el colegio romano, que después se llamaría universidad gregoriana.
El capitán de Pamplona envejecía; sus fuerzas se debilitaban. Pero cada mañana reanudaba su labor al alba, en alabanza de Dios y como soldado de la compañía de Jesús. Su divisa era: "Todo para la mayor gloria de Dios"-
Así fue el gran campeador de Dios, san Ignacio de Loyola, nacido en 1491 en Azpeitía (España) y fallecido en Roma el 31 de julio de 1556.