Boletín Informático de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico

Red Pionera
Ponce, Puerto Rico
2 de febrero de 2001
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" La oración no cambia las cosas. 

La oración cambia a las personas y son éstas las que hacen cambiar las cosas."

 


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Crean doctorado conjunto en leyes y medicina

LOS RECTORES de las escuelas de Derecho y Medicina de la Universidad de Puerto Rico firmaron ayer un acuerdo para establecer un programa que permite la obtención conjunta de doctorados en ambos campos.

Los rectores del Recinto de Río Piedras, George W. Hillyer, y el de Ciencias Médicas, Pedro J. Santiago, dijeron que el programa interdisciplinario busca brindarle al estudiante la oportunidad de obtener el título en Derecho y Medicina, de manera concurrente.

La propuesta les ahorrará un año, toda vez que la obtención de los grados se logrará en seis meses, dijo el decano de la Escuela de Derecho de la UPR, Antonio García Padilla.

SEGUN EL decano de la Escuela de Medicina, Francisco M. Joglar, los solicitantes del programa deben ser admitidos a ambas escuelas de acuerdo con las normas y procedimientos de cada una. Los requisitos son los mismos que para el programa actual de cada una.

El estudiante del programa conjunto tendrá dos alternativas de progresión para la consecución de los grados: estudiar sus primeros dos años en la Escuela de Medicina o hacerlo en la de Derecho. Ambas comenzarán a ofrecer el programa para el año académico 2001-02. (EFE)

(El Nuevo Día) 

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Embajadores puertorriqueños en Turquía

LA RONDALLA de Niños y Jóvenes de Puerto Rico partirá hacia Turquía durante en abril para participar por séptima ocasión en el Festival Internacional del Niño fundado por la TRT (Radio y Televisión Turca).

En dicha actividad folclórica, más de cincuenta delegaciones de todos los rincones de nuestro globo terráqueo son recibidas por el Presidente, Primer Ministro, Presidente de la TRT, el presidente de la Asamblea Nacional Turca y otros dignatarios del gobierno. Luego de los saludos y la bienvenida protocolar, los niños y jóvenes son recibidos por un grupo preseleccionado de familias turcas que se encargan de transmitirle a más de 2,000 niños la esencia de la rica cultura turca.

El intercambio cultural que ocurre durante los diez días en la antigua Constantinopla es impresionante y los conciertos son transmitidos vía satélite a Europa, Africa, Latinoamérica y Asia. Ocasionalmente, Disney Channel ha incluído en su programación segmentos de los conciertos celebrados durante el colorido festival.

Nuestro país ha estado representado en dicho evento desde el 1989 por la Rondalla de Niños y Jóvenes de Puerto Rico, dirigida por Jorge L. Camacho. "Este año la sección elemental de la Rondalla viajará a Istambul del 14 al 26 de abril junto con una delegación de la Academia de baile Le Dance de Humacao. El programa musical estará compuesto por música típica y los compromisos artísticos serán alternados con visitas a los puntos de mayor interés cultural e histórico de la ciudad", explicó  Jorge L. Camacho, director musical del grupo.

En el pasado, figuras de gran relevancia internacional del mundo del espectáculo como Audrey Hepburn se unieron a esta máxima celebración cultural la cual cuenta con el respaldo de Unicef. "Estamos preparando siete piezas, tres guarachas, tres seis y una danza para ser interpretadas con el cuatro, un cuerpo de baile y una niña cantante. Nuestras pasadas interpretaciones han fomentado tanto interés en delegaciones de otros países que hay posibilidad de que al finalizar el festival nos traslademos en autobus a Bulgaria para presentarnos allá", anticipó Camacho con mucho entusiasmo.

El horizonte musical de La Rondalla de Niños y Jóvenes de Puerto Rico está matizado por su deseo de pasear nuestro instrumento nacional por cada rincón de esta aldea global. Las notas de estas cuerdas jíbaras, imantadas con nuestro más puro sentir campesino llegan al corazón de todos. Y como la música no conoce fronteras, el seis puertorriqueño capturará la atención hasta de las pirámides cuando la delegación intermedia de la rondalla viste Egipto en este próximo verano.

Marjorie Aponte Gómez

(El Nuevo Día) 

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Martín Patino: «He intentado dialogar con HB, pero no se lo recomiendo a nadie»

MADRID. Trinidad de León-Sotelo

Si José María Martín Patino tuviera que elegir algún milagro, seguro que se decidiría por alguno en cuya raíz estuviera el diálogo. Cree en él a pies juntillas y lo practica. Ayer recibió el premio Blanquerna, que concede la Generalidad de Cataluña a quienes se distinguen por la comprensión y difusión de la cultura de esa Comunidad. Le entregó el galardón Jordi Pujol.

Mantener una conversación con Martín Patino es descubrir que tiene como lema un pensamiento que podría resumirse como «escuchar al otro es esencial». Esa idea ha regido su vida y puede decirse que está en la base de la Fundación Encuentro (1984) de la que es fundador y presidente.

Aunque cree que no ha hecho nada para merecer el galardón que ayer recibió, lo cierto es que parte de sus trabajos de investigación los hizo en la abadía de Montserrat, una circunstancia que le llevó a conocer bien una tierra que ama y cuya cultura difunde. Así, en la biblioteca de culturas europeas de la que dispone la Fundación que dirige, buen número de volúmenes conforman una de las más completas bibliotecas catalanas. Por otra parte, en la etapa en la que trabajó en el Secretariado Nacional de Liturgia y había que coordinar las traducciones de libros vascos, gallegos y catalanes, recuerda que las mejores colaboraciones le llegaron de parte catalana. Evoca los tiempos en que trabajó junto al cardenal Tarancón, un hombre que le hizo comprender «que se podía ser catalán o valenciano siendo cada vez más español».

RECUERDO DE TARANCÓN

—Aquel cardenal, ¿nos haría falta hoy?

—Sí. Habría tenido iniciativas distintas, era hombre de escuchar a unos y otros, como demostró.

—¿Vivimos un momento más delicado que los que usted vivió con Tarancón?

—Las bandas criminales de ETA han hundido a muchos en el pesimismo y con las pistolas no se puede dialogar. Yo lo he intentado con HB, pero no se lo recomiendo a nadie. Es perder el tiempo porque no reconocen la lógica aristotélica. Aún así, quizá siga intentándolo.

—¿Y con Arzallus?

—Un hombre como él no es concebible en la vida política. Lo conocí como jesuíta y no dialogaba ni sobre el huevo frito.

—¿Nos enfrentamos a problemas insolubles?

—No hay ningún problema político que no se pueda solventar.

—¿A qué atribuye la falta de entendimiento que se da a veces entre Cataluña y otras regiones?

—De los catalanes tenemos la sospecha de que pretenden sólo sacar ventaja y para colmo hemos personalizado en Pujol ese defecto, aunque le hemos negado las virtudes que se atribuyen a su tierra como tener una sociedad bien estructurada, el mantenimiento de unas costumbres familiares y una lengua con una literatura muy rica. Y hay que decir que la lengua no es sólo un elemento de comunicación, sino el universo simbólico, lo que Unamuno llamó «el alma de la lengua». El pensador dijo que «obligar a un catalán a hablar castellano era como hacerle renunciar a su propia alma».

DESCUBRIR LA UTOPÍA

—¿Le parece bien como ha resuelto la Generalidad el llamado problema lingüistíco?

—El catalán fue perseguido por la dictadura de Primo de Rivera y por la franquista que a través de un decreto de 1939 prohibía incluso enseñar el catecismo en catalán. Todo esto provoca un mayor apego a esa lengua, por prohibida y relegada.

Patino, de 76 años, comenta que ahora son cooficiales el catalán y el castellano, algo que «Pujol defiende plasmándolo en una ley», porque según don José María «lo peor que puede suceder en una sociedad es que la lengua se tome como símbolo, ya que supone el peligro de que se formen dos comunidades».

LOS INDEPENDENTISTAS

Los independentismos se le antojan trasnochados, porque «ya no hay ningún país soberano, ni siquiera Estados Unidos. Y lo que importa es la historia y no la «verdad» vasca o castellana». Se niega a calificar a un nacionalismo de moderado, porque sólo lo ve como «bueno, malo, verdadero o no auténtico» y añade que desde el momento en que un nacionalismo es excluyente no es nacionalismo, porque una persona lo es en la medida en que sabe relacionarse con los demás.

¿Debe firmar la Iglesia el documento sobre el terrorismo? «La Iglesia ha prometido no identificarse con ningún partido, y sólo puede comprometerse con la justicia y la ética. Puede que algún cura o algún obispo hayan apoyado la violencia, pero no la Iglesia». Se confiesa utópico a la hora de analizar, pero teniendo en cuenta que «la utopía desde Tomás Moro para acá es una realidad escondida que hay que descubrir». Es sacerdote, pero declara una vocación específica para reconciliar.

(ABC)

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Médico brasileño relata su radical conversión pro-vida

RIO DE JANEIRO, 2 Feb. 01 

 En un testimonio a la emisora radial Rainha da Paz, un médico brasileño que efectuó durante años el aborto relató su dolorosa e intensa experiencia de conversión, iniciada luego de la muerte de su hija.

El médico comentó que es el único hijo hombre de una familia humilde del interior de Minas, y que "con sacrificio y unión" fue el único que tuvo la oportunidad de estudiar, "pues mis hermanas no terminaron la enseñanza secundaria".

"Mi madre era una simple costurera que trabajaba hasta las madrugadas para ayudar a mi padre. Mi padre era un guardia nocturno. Por eso se pueden imaginar el sacrificio que hicieron para tener un hijo médico. Luego escogí la ginecología y la obstetricia", afirmó.

"Entre las mayores dificultades enfrentadas como médico recién formado, choqué con la realidad de lo que es mi profesión. En un largo tiempo los médicos se vuelven ricos, y yo quería más, quería enriquecerme y tener más dinero. Fue así como violé el juramento que hice cuando me formaba para dar la vida, para salvar la vida. Ayudé a muchos niños a venir al mundo, pero también a muchos de ellos no les permití nacer y me enriquecí escondido tras la máscara de la vitalidad", agregó el médico.

Sobre su vida abortista, el experto explicó que "puse un consultorio que en poco tiempo se convirtió en el más visitado de la región. Y saben ¿qué es lo que hacía?: abortos. Y como todos los que cometen el crimen, me decía a mi mismo que todas las mujeres tienen el derecho de escoger y que era mejor que sean ayudadas por un médico para no correr los riesgos de ir a una clínica clandestina donde los índices de muertes son alarmantes".

"Y fue así, en un ciego e inhumano oficio de medicina, que construí una familia con muchos bienes, muy rica y que nada le faltaba. Mis padres murieron con la ilusión de que su hijo era un doctor bien logrado, exitoso. Crié a mis hijas con el dinero manchado con la sangre de inocentes y fui el más despreciable de los humanos. Mis manos, que debieron ser bendecidas para la vida, trabajaron para la muerte", agregó.

Entrando al tema de su conversión, el médico explicó emocionado que "sólo paré cuando Dios en su sabiduría infinita, rasgó mi conciencia e hizo sangrar a mi corazón con la misma sangre de todos los inocentes que no dejé nacer. Mi hija menor, Leticia, dejó de respirar por una infección generalizada luego de haberse sometido a un aborto. Ella, de 23 años de edad, salió embarazada y buscó el mismo camino de tantas otras que me fueron a buscar: el camino del aborto. Y sólo supe de esto cuando ya nada se podía hacer".

"Al lado del lecho de muerte de mi hija, vi las lágrimas de todos esos angelitos que yo maté. Mientras ella esperaba la muerte, yo agonizaba junto a ella. Fueron seis días de sufrimiento para que en el sétimo día ella partiese hacia el encuentro con su hijo, al cual un médico asesino le impidió nacer", comentó.

"Cansado por las noches que pasé al lado de mi hija, yo soñé que andaba por un lugar absolutamente oscuro y muy húmedo, en el que quería respirar pero no podía, yo quería salir desesperadamente pero fui envuelto por un lugar en donde el estruendo me dejaba atónito. Eran los llantos dolidos de los niños que en mi pensamiento, como si un rayo me cortase por la mitad, veía en mi entendimiento: los llantos eran de dolor, eran los lamentos de los angelitos que yo no dejé nacer. Era la triste consecuencia de mis actos sin pensar, esos llantos que gritaban ¡asesino!, ¡asesino!", afirmó el médico.

"Asustado para salir de aquel lugar, pasé mi mano por mi rostro para secar mi sudor y mis manos se mancharon de sangre! Aterrorizado grité con toda la fuerza que me quedaba un pedido de perdón: ¡Dios me perdone! Sólo así logré respirar nuevamente y me acordé de que era tiempo de acoger y valorar el último respiro de mi hija, que murió por las consecuencias de la infección que le produjo el aborto. Yo sé eso a través de mi sueño", agregó.

El experto comentó que "Dios me hizo entender que a partir del momento de la fecundación del óvulo existe vida, por lo que entendí que soy un asesino. No sé si algún día Dios me va a perdonar, pero para restar mi culpa y mi dolor, vendí mi consultorio y todos los bienes que conseguí con la práctica del aborto y con ese dinero, construí una casa de amparo para madres solteras y me dedico hoy a atender y practicar ¡una medicina de verdad!".

"Hoy soy médico de los pobres, de los desamparados y desvalidos, y los niños que vienen al mundo a través de mis manos son hijos que adopto pues sé que tengo una sola misión: traer la vida al mundo y dar condiciones para que los niños tengan un lugar feliz donde el padre es Jesús. Recen por mí, recen para que Dios tenga piedad de mí y me perdone, porque tengo la seguridad de que participaré del juicio final", concluyó.

(Aciprensa)

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Lanzan nuevo portal católico en español

MADRID, 2 Feb. 01 

 Con el objetivo de ser un nuevo punto de referencia y encuentro de "lo católico", esta semana entró en línea el nuevo portal "Católico: Tu Portal", que se encuentra en la dirección http://www.catolicotupaginaweb.net .

Los impulsores del nuevo sitio afirman que "es nuestro deseo que estén a la vista del navegante, clasificados por temas, los contenidos católicos más relevantes de Internet".

"A su vez contamos con contenidos propios, desarrollados y en vías de desarrollo, realizados por numerosos colaboradores de todo el mundo, algunos de ellos de prestigio internacional", agregaron.

El nuevo portal tiene como objetivo "colaborar a que el navegante encuentre todo lo católico y a que se difundan todas las iniciativas católicas valiosas", y contará con diversos enlaces con los más importantes portales católicos en la red en español.

Además, el sitio tendrá una sección de "Novedades" en la que se incluirá información sobre las novedades en los principales recursos de los mayores portales católicos hispanos.

(Aciprensa)

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No más aberraciones

En este mes de enero, que ha visto la conclusión del Gran Jubileo, habéis trabajado sobre el tema del diálogo entre las diversas culturas, que he propuesto en el mensaje del primero de enero para la Jornada Mundial de la Paz. Es importante que los niños y jóvenes, especialmente los cristianos, crezcan con una mentalidad abierta al encuentro con cada persona, aprendiendo a reconocer en cada uno un hermano. Y así se llega a ser apóstoles de la paz. Os digo a vosotros y a todos los jóvenes que la Iglesia cuenta con vosotros, para que la Humanidad no conozca más las aberraciones del odio racial, étnico y religioso.

Con este propósito, varios países católicos del mundo, entre los que se encuentra Italia, han celebrado el 27 de enero el Día de la Memoria, solemnidad instituida, justamente, para que no se olviden los horrores de la Shoah del pueblo judío, y de cualquier otra aberración humana, que nace del rechazo al diálogo entre culturas y religiones diferentes. Las palomas que vuestros representantes harán volar desde esta ventana, son un augurio de solidaridad y de paz para el nuevo año que acaba de comenzar.

Juan Pablo II (28-I-2001)

(Alfa y Omega # 245)

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DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A LAS RELIGIOSAS AGUSTINAS SIERVAS DE JESÚS Y DE MARÍA

Lunes 22 de enero de 2001

Amadísimas hermanas: 

1. Me alegra acogeros hoy y daros mi cordial bienvenida, al final de las celebraciones con motivo del 150° aniversario del fallecimiento de la madre María Teresa Spinelli, fundadora de vuestra congregación religiosa. Os saludo con afecto a todas y, en especial, a la superiora general, madre Atanasia Buhagiar, a sus consejeras y a cuantos, con diferentes funciones, componen el comité organizador de las fiestas conmemorativas. Con esta visita deseáis reafirmar vuestra sincera devoción al Vicario de Cristo y vuestra plena adhesión a su magisterio, según el espíritu de vuestra fundadora, que os ha dejado como herencia la consigna de una fidelidad sin reservas al Sucesor de Pedro.

Justamente contempláis a esta mujer extraordinaria con profunda admiración. Nació en Roma en 1789. Habiendo abrazado la vida religiosa en 1827, fue humilde y generosa imitadora de santa Rita de Casia. Estoy seguro de que el estudio, que habéis realizado durante este año, de las fuentes de su espiritualidad y de su obra suscitará en cada una de vosotras, sus hijas espirituales, una viva conciencia de la validez y la actualidad de su método apostólico. Así podréis dar una significativa contribución al esfuerzo de la nueva evangelización, que implica a toda la comunidad eclesial.

2. Con ocasión de este importante aniversario, tenéis el propósito de reflexionar en las intuiciones carismáticas que caracterizaron el nacimiento de vuestra familia religiosa. Esta vuelta a las raíces, que la Iglesia propone con insistencia a los institutos religiosos, no consiste en mirar con nostalgia al pasado. Más bien se trata de reanudar en nuestros días, con renovado entusiasmo, el compromiso de los orígenes, manteniendo inalterado el espíritu de los fundadores, aunque con las oportunas adaptaciones que imponen las nuevas situaciones.

Acaba de concluir el Año santo y con la carta apostólica Novo millennio ineunte he querido invitar a la Iglesia a "remar mar adentro". Amadísimas hermanas, os lo repito a vosotras:  ¡es preciso recomenzar desde Cristo! Sí, también para vosotras ha de ser el compromiso principal. No apartéis vuestra mirada del rostro del Señor:  contempladlo en la oración continua y servidlo mediante la acción caritativa entre los humildes y los necesitados.

Esforzaos por armonizar la dimensión contemplativa y el impulso misionero, que constituyen los dos pilares fundamentales de vuestra identidad religiosa, según el ejemplo comprometedor de la madre Spinelli.

3. Quien permanece en contacto incesante con el Señor es capaz de responder mejor a las expectativas de los hombres, especialmente de los que atraviesan dificultades. "El Cristo descubierto en la contemplación es el mismo que vive y sufre en los pobres" (Vita consecrata, 82). Lo comprendió muy bien vuestra fundadora, que se sintió impulsada a brindar el calor de una familia a numerosas criaturas privadas de la natural. Sólo quien se ha encontrado personalmente con Cristo puede hablar de él con eficacia al corazón de sus hermanos y llevarlos a hacer una experiencia tan profunda de su amistad que se sientan interiormente tocados y transformados.
Vuestra madre fundadora y sus primeras compañeras, impregnadas de espiritualidad agustiniana, pudieron realizar un modelo de comunión basado en el de la primera comunidad apostólica. También vosotras debéis seguir caminando en esa dirección, recordando muy bien que la centralidad de la vida fraterna, expresada en la Regla de san Agustín de Hipona, consiste en ser realmente "cor unum et anima una in Deum".

4. Amadísimas hermanas, sois parte viva de la Iglesia, y vuestra madre fundadora solía repetir:  "Entrego de corazón mi vida a Dios para gastarme por el bien de la Iglesia y de los pobres pecadores". Seguid su ejemplo; caminad tras sus huellas, orando a diario en comunidad por cuantos trabajan en favor de la preservación de la fe y la difusión del mensaje evangélico.

Imploro sobre cada una de vosotras la continua asistencia de la Virgen santísima, para que, con la ayuda de ella, Madre y modelo de toda consagración, podáis ser fieles a vuestra vocación.

Con estos deseos, os imparto de corazón una especial bendición apostólica a vosotras, al consejo general, a los miembros de vuestra familia religiosa y a cuantos se unen a vosotras en esta significativa celebración jubilar.

(El Vaticano)

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Se necesitan samaritanos

Mensaje de los obispos, a la sociedad española, ante la Jornada por la Vida

Con motivo de la próxima Jornada por la vida, a celebrar el domingo 4 de febrero, en todas las diócesis españolas, los obispos de la Subcomisión episcopal para la Familia y la defensa de la vida, de la Conferencia Episcopal Española, dirigen este mensaje a todos los cristianos y a todas las personas que aman la vida y desean promoverla

Todos los seres vivos participan de la vida del Creador. Las perfecciones y belleza de las criaturas remiten al ingenio, destreza e inspiración del Artista que las ha formado. El maravilloso mundo vegetal y animal son lenguaje, cántico, sinfonía de alabanza a la majestad del Dios todopoderoso, el Autor de la vida. Pero el ser humano, como criatura personal, participa de un modo peculiar y especialísimo en la intimidad personal de la vida divina, que es comunión de amor. Por eso todo hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios, posee una dignidad sagrada, que sobrepasa de modo absoluto al resto de las criaturas no personales. El reconocimiento y respeto de esa dignidad personal es el fundamento de las relaciones verdaderamente humanas.

Amarás..., y vivirás. La respuesta que el hombre debe ofrecer al don de la vida se encuentra en el núcleo de la ley de Dios: amar a Dios por encima de todo y al prójimo como a uno mismo. Este mandato revelado se halla, además, inscrito en el corazón de todo hombre. Es un imperativo razonable. Aquel hombre, queriendo justificarse, le hace una segunda pregunta a Jesucristo: ¿Y quién es mi prójimo? La respuesta de Jesús –Un hombre... despojado, golpeado, medio muerto– es una de sus enseñanzas más luminosas, como un compendio de todo el Evangelio: la parábola del buen samaritano. También podríamos denominarla la parábola del hombre despojado.

Mi prójimo es un hombre cualquiera que me encuentro tirado en el camino, herido, abandonado. Ese hombre concreto está apelando a la conciencia de quien lo encuentra: para que reconozca en el rostro desfigurado y en el cuerpo contrahecho, dolorido, la imagen del hermano, del otro yo que pide una ayuda efectiva, una mano cercana.

Intentemos ahora comprender nuestra sociedad a la luz de este evangelio. Así, podríamos afirmar que esa persona concreta despojada es hoy uno de los miles de niños –la criatura más débil e inocente– que son eliminados en el seno materno. La cuna natural de la vida se convierte para él en el corredor de la muerte. Una sociedad que legitima un crimen tan abominable como el aborto está perdiendo el sentido mismo de la dignidad humana, base de los derechos fundamentales y de la verdadera democracia. Esa persona concreta despojada en nuestra sociedad puede ser una de las madres que, ante las dificultades para sacar adelante al hijo de sus entrañas, es dejada sola. En ese período en el que necesita más ayuda muchas veces no encuentra el apoyo efectivo al que tendría derecho.

Esa persona concreta despojada puede ser también hoy, en nuestra sociedad, uno de los emigrantes pobres que acuden a nuestras tierras –quizá tras sobrevivir a una penosa travesía–, buscando una oportunidad en la vida. En ocasiones encuentra que el bienestar no es repartido entre todos. Esa persona concreta despojada puede ser hoy, en nuestra sociedad, uno de esos muchos ancianos abandonados. La sociedad los considera cada día más como una carga insoportable. Se llega a la aberración de la aceptación cultural y legal de la llamada eutanasia, forma gravísima de insolidaridad. La enumeración de formas de despojo podría seguir. Continúa la parábola: Casualmente pasó junto al hombre herido un sacerdote y después un levita. Ambos lo vieron, pero dieron un rodeo. Esta mención debió ruborizar a su interlocutor y al resto de las autoridades religiosas que escuchaban en ese momento a Jesús.

También nosotros, pastores de la Iglesia, y todos los discípulos de Cristo, hemos de sentirnos directamente interpelados por esta indicación del Maestro. No podemos pasar de largo ante ese hombre que encontramos, hoy, despojado, en nuestro camino, en nuestras calles. La Palabra de Dios nos llama a un profundo examen de conciencia y revisión de vida. La coherencia y la credibilidad de nuestro anuncio cristiano requiere que amemos con obras.

Pero sigue aún el relato de Jesús. Yes en este momento oscuro cuando brota la luz. La historia de una tragedia fratricida de cruel-dad e indiferencia se transforma en historia de amor fraterno, hermoso. Es precisamente un samaritano –considerado habitualmente por los contemporáneos de Jesús como un infiel despreciable– quien se mueve a compasión ante el hombre malherido y se desvive por él. El buen samaritano es la figura de la persona que vive para los demás, abierto a compartir los sufrimientos de los otros.

Gracias a Dios en nuestra sociedad son muchos, miles, –cristianos o no– los que reviven con infinidad de gestos ocultos la actitud generosa, hondamente humanitaria, del que se acercó al hombre maltrecho. Son muchos los que acogen con amor sacrificado al niño por nacer, a la madre en apuros, al emigrante desamparado, al anciano desvalido. Ese amor hecho obras de misericordia es el que hoy edifica eficazmente la civilización del amor y la cultura de la vida.

Acabada la narración, Jesús le devuelve la pregunta a su docto interlocutor. Pero cambia los términos. La cuestión sobre la identidad del prójimo –¿Quién es mi prójimo?– tiene una respuesta obvia: todo hombre. La cuestión decisiva es otra: ¿Quién fue prójimo del hombre despojado? La respuesta debe darla cada ser humano con sus obras. Esa respuesta decide, juzga, el auténtico valor de su vida.

En su contestación el interlocutor no se atreve a mencionar el nombre samaritano, pero acierta igualmente. Fue verdaderamente prójimo del hombre despojado el que practicó misericordia con él. Hasta un niño habría sabido contestar a una pregunta tan fácil. El Evangelio de la misericordia predicado por Jesús llega –sencillamente– al corazón del hombre, de todo hombre. La conclusión del diálogo y de la parábola no requiere más comentarios. Requiere, simplemente, que cada uno la convirtamos en norma de vida: Vete y haz tú lo mismo.

(Alfa y Omega # 245)

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De vuelta a la civilización

            Hay un proceso siempre inconcluso de crecimiento humano, que avanza y retrocede y volverá a avanzar, hasta que se acabe el tiempo y empiece la eternidad.  Se trata de un asunto que cada uno decide.  Pero el que no realiza su propio y personal aporte al proceso, rompe el entretejido de las voluntades humanas en su específica ubicación.  Y será juzgado por ello... ¡claro que sí!  ¡Cómo que no!  Aunque se piense que nadie se entera.  Aunque lo sufran sólo los de su más discreta intimidad.  Somos todos un hilo único, determinante, que entrelaza la civilización o la deshace.  De allí nace la responsabilidad moral.

            De este asunto ya no se habla casi, por muy buenas razones.  En tiempos recientes, hablar de civilización llegó a ser anatema.  Evocaba el imperialismo más burdo de principios del siglo pasado; el de los países que se abrogaron la misión de llevar su “civilización” a los “salvajes” de la tierra.  Entonces la palabra pasó a ser sinónima de explotación.  Más tarde, cuando se hablaba, con muy buena voluntad –a mediados del siglo— de “ingeniería social” la palabra pasó a ser sinónima de manipulación.  En aras de una supuesta civilización, pueblos enteros creyeron los dogmas del desarrollo material –fueran los de la sociedad de consumo o los del Estado benefactor—, hasta que el mito se vino abajo a ambos lados del Muro de Berlín.  Ahora que la vida social ha quedado definida, a escala global, como “living la vida loca”, podemos recobrar esa palabra.

            Me trae a este tema el tragicómico incidente entre legisladores, la pasada semana.  Es interesante ver políticos, mujeres y hombres, proponiendo pautas de moralidad.  Lo que no resulta tan convincente es su motivación.  ¿Quisieron realmente influir en la conducta de personas y su efecto social?  O ¿más bien apuntaron hacia una continuación de la controversia partidista y el ataque entre adversarios?  Si fue esto último, creo que interpreto el sentimiento de quizás la totalidad de nuestro pueblo, si les pido que paren ya.  Que ya hartan.  Que el partidismo tiene su tiempo.  Ahora es tiempo de trabajar.  Si fue lo primero, la fórmula fue incorrecta.  Pretendieron mantener en sigilo su vida personal. 

            Les propongo aquí una fórmula para establecer pautas morales: la civilización.  Esta palabra tiene que ver con la persona privada y su ciudadanía, o sea, su aportación a su ciudad.  Arranca de esa intimidad personal que ahora se defiende tanto.  La conducta humana en la vida privada de los más discretos vínculos personales y familiares, civiliza o hace retroceder a los pueblos.  Repercute como un eco, como olas, como el viento en las velas de la ciudad.  Es el típico caso del político que logra ocultar sus amoríos –su propia versión de la “vida loca”—, del periodismo paparazzi.  ¡Pero de su pueblo no!  Todos se enteran.  Es el tema de conversación entre los que le acompañan a él, y a su legítima esposa, en la misa de toma de posesión.  Y repercute... ¡cómo que no!  Podemos gastar ríos de tinta promulgando la más exigente moral social.  Pero serán los actos personales privados, no los públicos, los que establecerán en serio, la aportación de cada uno a la calidad de la vida moral de la ciudad.

            La civilización es el proceso siempre inconcluso de construir, con actos propios, privados y públicos, la vida moral de los pueblos.  Cada uno la lleva a cabo.  El que rompe el entretejido de las voluntades humanas que nos hacen crecer, le quita a su pueblo su única y determinante aportación.  Y será juzgado por ello... ¡claro que sí!  ¡Cómo que no!  Aunque se crea que nadie se entera y que lo sufren sólo los de su más discreta intimidad.  Somos todos un hilo único, determinante, entrelazando civilización.  Nuestra más seria responsabilidad moral es aportar a ese crecimiento humano que, aunque retroceda, siempre volverá a avanzar.  Hasta que se acabe el tiempo y empiece la eternidad.

                                        El autor es  José Alberto Morales, presidente de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico 

(El Nuevo Día) 

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HOY, MI MEJOR AMIGO ME DIO UNA BOFETADA (VERDADERA AMISTAD)

Dice una linda leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron. El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena: "HOY, MI MEJOR AMIGO ME DIO UNA BOFETADA."

Continuaron su camino y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomó un cincel y escribió en una piedra: "HOY, MI MEJOR AMIGO ME SALVO LA VIDA”..

Intrigado, el amigo preguntó: "¿Por que después de que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?"

Sonriendo, el otro amigo respondió:

“Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena, donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y desaparecerlo.

Por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón, donde ningún viento del mundo podrá borrarlo".

(Valores org.)

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Lecturas del 2-2-01 (Viernes de la Cuarta Semana)


SANTORAL: Presentación del Señor; solemnidad
 
Lectura de la profecía de Malaquías 3, 1-4

Así habla el Señor Dios.
Yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino delante de mí. Y en seguida entrará en su Templo el Señor que ustedes buscan; y el Ángel de la alianza que ustedes desean ya viene, dice el Señor de los ejércitos.
¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién permanecerá de pie cuando aparezca? Porque él es como el fuego del fundidor y como la lejía de los lavanderos. El se sentará para fundir y purificar: purificará a los hijos de Leví y los depurará como al oro y la plata; y ellos serán para el Señor los que presentan la ofrenda conforme a la justicia.
La ofrenda de Judá y de Jerusalén será agradable al Señor, como en los tiempos pasados, como en los primeros años.

Palabra de Dios.


SALMO Sal 23, 7. 8. 9. 10 (R.: 10b)

R. El Rey de la gloria
 es el Señor de los ejércitos.

 ¡Puertas, levanten sus dinteles,
 levántense, puertas eternas,
 para que entre el Rey de la gloria!  R.

 ¡Y quién es ese Rey de la gloria?
 Es el Señor, el fuerte, el poderoso,
 el Señor poderoso en los combates.  R.

 ¡Puertas, levanten sus dinteles,
 levántense, puertas eternas,
 para que entre el Rey de la gloria!  R.

 ¿Y quién es ese Rey de la gloria?
 El Rey de la gloria es
 el Señor de los ejércitos.  R.


Lectura de la carta a los Hebreos 2, 14-18

Ya que los hijos tienen una misma sangre y una misma carne, él también debía participar de esa condición, para reducir a la impotencia, mediante su muerte, a aquel que tenía el dominio de la muerte, es decir, al demonio, y liberar de este modo a todos los que vivían completamente esclavizados por el temor de la muerte.
Porque él no vino para socorrer a los ángeles, sino a los descendientes de Abraham. En consecuencia, debió hacerse semejante en todo a sus hermanos, para llegar a ser un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel en el servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo.
Y por haber experimentado personalmente la prueba y el sufrimiento, él puede ayudar a aquellos que están sometidos a la prueba.

Palabra de Dios.


X Lectura del santo Evangelio según san Lucas 2, 22-40

Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:
«Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido,  porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos.»
Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
 Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.

Palabra del Señor.


 
Reflexión   

Hoy la iglesia festeja la presentación de Nuestro Señor Jesucristo.
Esta fiesta se llama también de la Purificación de Nuestra Señora o Virgen de la Candelaria
Es una de las fiestas más antiguas de la Iglesia católica, es del siglo IV.
Recuerda el día en que la Virgen y San José, presentan ante Dios a su hijo Jesús.
Se llama también la fiesta de la Purificación de Nuestra Señora, porque según la costumbre de los judíos, solamente 40 días después del parto, la mujer podía frecuentar de nuevo el Templo. En esa ocasión debía cumplir la ofrenda prescripta por la ley.
En esta fiesta contemplamos muy especialmente a María, que estaba perfectamente insertada en la sociedad religiosa de su tiempo.
Los cirios o candelas, que se bendicen al comenzar la liturgia eucarística son signo de la presencia iluminadora de Jesús.
Jesús es la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene a este mundo.
 
 
 
En esta fiesta de la Presentación del Señor, conmemoramos el encuentro de Cristo con el pueblo creyente y lo hacemos con candelas encendidas en nuestras manos.
En la candela encendida hay un doble misterio, el misterio de Cristo y nuestro propio misterio.
Por una parte, la candela ilumina..., como ilumina Cristo.
Por otra parte la candela encendida se va consumiendo..., como se consumió Cristo en su muerte y nos vamos consumiendo nosotros cada día.
 
Por eso el encuentro del Señor con su pueblo es jubiloso y al mismo tiempo melancólico, porque la luz ilumina, pero la candela se consume.
 
María y José van al Templo con el fin de cumplir con un rito de la religión judía: consagrar a Dios el primer varón nacido.
Los dos ancianos con los que se encuentran son fieles servidores de Dios.
Simeón y Ana, representan al pueblo, nos representan también a nosotros
Y esas dos personas, reconocen a Dios en ese niño, antes de que él pudiera expresarse.
Para ellos, Jesús es la luz de Dios, y no necesitaron muchas palabras ni mucho razonamiento para descubrirlo así.
 
Esto nos enseña a nosotros, que el que de verdad espera a Dios, sabe reconocer su presencia aún en las cosas más pequeñas y sencillas.
 
Nosotros vamos a pedirle al Señor, que su Espíritu nos ilumine como lo hizo con Simeón y con Ana para que reconozcamos la luz de Cristo.
Si la buscamos sin desfallecer, Dios saldrá a nuestro encuentro.
 

En el templo entra María,
más que nunca pura y blanca,
luces del mármol arranca,
reflejos al oro envía.
Va el Cordero entre la nieve,
la Virgen nevando al Niño,
nevando a puro cariño
este blanco vellón leve.
 
Las dos tórtolas que ofrece
ya vuelan y ya se posan.
Ana y Simeón rebosan
gozo del tiempo que crece,
que estalla, que está; no hubo
quien, viendo al blanco alhelí,
dijera, -por ti, por mí-
que al hielo esta noche estuvo.
 
Ya ha cesado la nevada;
y el Niño, tan blanco, blanco,
oye que va a ser el blanco
de contradicción, la espada,
ay, para su Madre, y mueve
hacia ella sus ojuelos,
regalando desconsuelos,
como si él no fuera nieve.
 
Gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos. Amén.

Himno de la Liturgia de las Horas - Primeras Vísperas de la Fiesta de la Presentación del Señor.
 

SANTORAL:  Presentación del Señor; solemnidad
 
En esta solemnidad del Señor, la Iglesia celebra a Jesús como luz del mundo.
Recuerda cuando José y María acuden al templo para dar cumplimiento a los ritos que prescribía la ley de Moisés en relación con el rescate de los primogénitos y la purificación de las parturientas.
El Espíritu Santo es protagonista destacadísimo de esta solemnidad. El Padre lo derrama sobre Simeón, quien saluda al niño Jesús no sólo como rey mesiánico de Israel, sino como luz y vida de todos los pueblos.
La piedad cristiana contempla hoy muy especialmente a María, que se asocia desde este primer acto de culto de Cristo, a la ofrenda perfecta que su hijo efectuará en la cruz; la Virgen comienza esta misión en el templo, por el misterio de su dolor y su solidaridad absoluta, de corazón a corazón, con los sentimientos del Señor Jesús.
La Iglesia ha celebrado esta fiesta desde el siglo V en adelante, aunque su introducción en Occidente es algo más tardía (siglo VII). El Señor fue conducido al templo por José y María no sólo para cumplir las exigencias de la ley antigua, que Jesús no había venido a abolir, sino a plenificar- espiritualizándola-, pero sobre todo para salir al encuentro de los creyentes.
El pueblo fiel se congrega hoy, como Simeón y Ana en aquellos días, por inspiración del Espíritu y busca el encuentro de su Salvador en la fracción del pan eucarístico, mientras espera su venida gloriosa.
Los cirios, o candelas, que se bendicen al comenzar la liturgia eucarística son signo de la presencia iluminadora de Jesús y simbolizan el propósito de los fieles de cumplir la ley nueva de Cristo.
Juan Pablo II enseña que cada una de las velas "recuerda el sacramento del bautismo con el que Cristo comenzó a alumbrar nuestra vida con la luz del Evangelio"; es una luz que debe purificarnos, porque Jesús llevado al templo es también ese "signo de contradicción", que profetizó el anciano Simeón, ante el cual los hombres habrán de tomar necesariamente partido. Las candelas encendidas hoy deben simbolizar, pues, nuestro anhelo de consumirnos para Cristo, siendo, como él, luz del mundo.
Con las luces encendidas en las manos, suele realizarse una procesión hacia el altar, que representa plásticamente lo que la solemnidad conmemora. Cristo está en medio de los suyos vestido de luz.
Con anterioridad a la reforma litúrgica, se conocía esta fiesta con el nombre de la purificación de nuestra Señora y también con el de nuestra Señora de la Candelaria.

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