Boletín Informático de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico

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29 de noviembre de 2004

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Red Pionera

Ponce, Puerto Rico

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"No pierdas el tiempo juzgando el actuar de los demás, quizás nunca cambien, mejor cámbiate a ti mismo y veras grandes cambios para todos ellos."


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UN JUEGO PELIGROSO

Un tenue rayo de esperanza brilló en el oscuro horizonte de Oriente Próximo cuando los ministros de Exteriores de Alemania, Francia y el Reino Unido arrancaron al régimen iraní el compromiso de paralizar el programa para enriquecer uranio que podía tener doble uso, es decir militar y energético. Sin embargo casi un año más tarde el OIEA y la comunidad internacional constatan con preocupación que no han cumplido el trato. Recuerdo a no pocos analistas de salón que aplaudieron ése como el método más apropiado para resolver las crisis que la proliferación de armas de gran capacidad destructiva ha provocado. No parece que la profecía, como tantas otras, se haya cumplido. Irán está jugando al peligroso juego de tres pasos adelante y medio atrás, los informes de la ONU (OIEA) son inquietantes, y nadie medianamente sensato puede creerse que el gigante pérsico tenga necesidad de producir energía eléctrica barata siendo uno de los principales productores de petróleo y gas del mundo. Hasta aquí todos de acuerdo. Sin embargo las discrepancias sobre el remedio pueden hacerse, una vez más, trágicamente presentes.

Primero conviene poner las cosas en su justo contexto, Irán es un país cuya vibrante sociedad lleva en un proceso de evolución efervescente ya muchos años. No hay sólo valerosos reformistas dentro del régimen; la sociedad iraní, y especialmente su juventud está deseosa, verdaderamente ansiosa, de cambios profundos en su país. Las mujeres quieren tener cada vez más protagonismo y desafían de forma casi imperceptible a ojos occidentales las rígidas normas de vestimenta impuestas por los mulás y los ayatolás. Los reformistas se atreven a convocar manifestaciones y a enfrentarse frontalmente con los conservadores y ultra conservadores. La evolución de la sociedad iraní puede ser un eficaz catalizador para disipar la tensión. No obstante será indispensable mantener una sólida y coherente presión internacional, un punto más intensa que la que la mantenida hasta ahora por los principales actores europeos, cuyos resultados invitan a seguir por ese camino pero de forma más contundente.

Por otra parte la prudencia y el sentido común, unidos a un análisis riguroso de la realidad geopolítica y geoestratégica iraní, indican de forma clara el camino de la cautela sin que ello suponga la más mínima cesión a un régimen que ha demostrado muchísimo interés en tener una clara superioridad militar sobre sus vecinos. Ya se sabe, las carreras armamentísticas no siempre conducen a la disuasión apocalíptica de la Guerra Fría y su doctrina de la MAD (destrucción mutua asegurada) que no funciona regionalmente, puesto que sus actores, especialmente si no son regímenes democráticos, pueden caer en la tentación de la doctrina del primer y devastador ataque. ¿Alguien se imagina en qué situación nos encontraríamos si Sadam Husein estuviese aún en el poder con una República islámica de Irán armada y preparada para no empatar (lo que para ellos fue perder) otra guerra del Golfo? Caos, destrucción, cientos de miles de muertos, el petróleo por encima de los 100 dólares, en fin el más absoluto desastre.

(ABC)

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El veneno de las abejas sirve para tratar más de 500 enfermedades

MADRID

El veneno de las abejas, la apitoxina, tiene una capacidad antiinflamatoria 100 veces superior a la de la cortisona y es aplicable a unas 500 enfermedades, entre ellas las que afectan a los huesos y al sistema respiratorio.

"Las propiedades del veneno de las abejas no son muy conocidas, pero después de hacer múltiples pruebas, llevo tres años trabajando con esta terapia y los resultados son satisfactorios en el tratamiento de un elevado número de enfermedades", aseguró Adela Pérez, especialista en terapia con abejas, ante la asociación de apicultores de Burgos.

La especialista en terapia con abejas explicó que el primer paso para la actividad es tener sus propias colmenas, "porque es muy importante saber en qué condiciones se encuentran las abejas".

Una vez llega a la consulta de la terapeuta en Barcelona, cada paciente se somete a pruebas para determinar su grado de sensibilidad al veneno de las abejas y para descartar el tratamiento en caso de personas alérgicas.

El tratamiento con abejas, indicado para unas 500 enfermedades, entre ellas las que afectan a los huesos y al sistema respiratorio, está también contraindicado para personas con diabetes de tipo uno y afecciones de hígado y riñón.

Una vez diagnosticada la afección que sufre el enfermo, se utilizan los mismos puntos de la acupuntura para poner sobre ellos una abeja y que inyecte el veneno con su aguijón.

"No es un tratamiento agresivo, porque muchas personas confunden las picaduras de abeja con las de avispa, mucho más dolorosas; las picaduras de abeja producen en las personas un efecto muy parecido al de una picadura de mosquito", explicó Adela Pérez.

Otro detalle curioso, según la especialista, es que el organismo humano se llega a acostumbrar externamente al veneno de las abejas, de manera que cada vez se aprecia menos la picadura en la epidermis, pero pese a la repetición del tratamiento, el veneno no pierde su capacidad reactiva en el enfermo.

(El mundo)

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Giro en lucha contra el SIDA... expertos ahora sí piden abstinencia y fidelidad

LONDRES, 27 Nov. 04

A pocos días de celebrarse la Jornada Mundial de Lucha contra el SIDA, la prestigiosa revista médica The Lancet ha publicado un documento firmado por expertos de 36 países que por primera vez reconocen ante la comunidad médica que la prevención de esta enfermedad pasa por promover la abstinencia y la fidelidad.

El texto está avalado por 150 especialistas y sostiene que “"ha llegado el momento de aunar esfuerzos para prevenir la transmisión sexual del VIH”.

Entre los firmantes destacan el Presidente de Uganda, Yoweri Museveni, representantes del Banco Mundial, del Fondo Global para la Malaria, la Tuberculosis y el SIDA, de cinco agencias de la ONU y directivos de los programas de VIH en países tan afectados como Etiopía, India, Jamaica y Uganda.

Los expertos sostienen que el VIH-SIDA “se ha convertido en una crisis sanitaria y humanitaria descontrolada que requiere una intervención urgente, especialmente en regiones con alta prevalencia, como el África subsahariana, donde se dan la mayoría de nuevas infecciones”.

Ante el imparable avance de la pandemia, los firmantes reconocieron que el uso de preservativos no basta por frenar la pandemia y precisan que entre los jóvenes “debe ser prioritario promover la abstinencia o el retraso en el inicio sexual en aquellos que no hayan tenido aún relaciones, haciéndose hincapié en evitar los riesgos como la mejor forma de prevenir la infección y otras ETS, así como los embarazos no deseados”.

“Si ya se ha producido el debut sexual, debe estimularse la vuelta a la abstinencia o la fidelidad mutua con una persona sana como la mejor forma de evitar la infección”, indican los firmantes.

Aunque los expertos consideran necesario aún promover el uso de los preservativos entre los “jóvenes sexualmente activos”, insisten en que éste no es 100 por ciento seguro.

“Jóvenes y adultos deben saber que el preservativo reduce el riesgo de infección de un 80 a un 90 por ciento, cuando se usa de forma sistemática”, indicaron.

Asimismo, proponen programas preventivos “dentro y fuera del ámbito escolar y los padres han de asumir su responsabilidad en la transmisión de valores y expectativas relacionados con el comportamiento sexual de sus hijos”.

Con respecto a los adultos sexualmente activos, “la primera prioridad ha de ser la promoción de la fidelidad mutua con una pareja sana. La experiencia en países donde se ha reducido la incidencia de la infección demuestra que la reducción en el número de parejas es fundamental para alcanzar este objetivo a gran escala”.

El caso Uganda
Según informó la publicación Diario Médico, en la última Conferencia Internacional del SIDA, en Bangkok, “se alzaron algunas voces críticas contra el programa de mayor abstinencia y fidelidad emprendido por el Gobierno ugandés y defendido por su presidente para otras naciones. No era políticamente correcto hablar en estos términos”.

Sin embargo, el documento de The Lancet, “la ineficacia de otras medidas y los llamativos resultados de Uganda significan un giro radical en las políticas de prevención, centradas hasta ahora casi exclusivamente en el preservativo, en especial desde las entidades internacionales”.

En 1991, Uganda tenía el 15 por ciento de su población infectada y en el año 2002 la cifra disminuyó a 5 por ciento. ONUSIDA ha reconocido que este descenso es “único en el mundo” y añade que Uganda está consiguiendo un efecto que se podría comparar a la “existencia de una vacuna eficaz en el 80 por ciento”.

(Aciprensa)

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¿Qué determina eliminar el sufrimiento y no a quien sufre?
Una experta en bioética responde

ROMA, domingo, 28 noviembre 2004

 Los cuidados paliativos no tienen propiamente una finalidad terapéutica, sino que se refieren a la «calidad de vida», un concepto de cuya apropiación depende que se elimine el sufrimiento o a quien sufre.

Es la alerta que lanza, en declaraciones a Zenit, la doctora Claudia Navarini, profesora de la Facultad de Bioética del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum (en Roma), subrayando el creciente interés que en las tres últimas décadas está desarrollando la asistencia a los enfermos terminales.

Se trata de un campo que progresivamente «ha adquirido nuevas posibilidades y ámbitos de intervención por varias razones» --explica--, tales como «la prolongación de la vida», que «ha generado un elevado número de personas (en su mayoría ancianos) con problemas de enfermedades crónicas y/o degenerativas incurables»; «el perfeccionamiento de las competencias en el tratamiento de los síntomas relativos a la fase terminal de la enfermedad, sobre todo del dolor»; «la sensibilidad de las sociedades occidentales» por la «calidad de vida»; o «la disponibilidad económica de los países industrializados de preparar personal, tecnología y estructuras también para quienes ya no tienen posibilidades realistas de mejorar o curar».

Así «ha crecido notablemente la cultura de los “cuidados paliativos”», esto es, «el conocimiento y la difusión de un tipo de asistencia –no únicamente sanitaria-- que se ocupa no sólo de intervenir en la evolución de una patología, ya en gravedad extrema, sino de controlar los síntomas que acompañan a la enfermedad y que son causa de molestia y de sufrimiento para el paciente», explica la doctora Navarini.

Pero paralelamente, los cuidados paliativos «promueven el bienestar del moribundo y de sus familiares prestando una atención específica a los aspectos psicológicos y espirituales», añade.

Por lo tanto aclara que «la medicina paliativa y los cuidados paliativos en general no tienen finalidad propiamente terapéutica, sino que se orientan a ayudar a las personas en el tiempo que señala la aproximación de la muerte y prepararse a ella».

Estamos, entonces, ante un ámbito «que se ocupa eminentemente de la “calidad de vida”, como subraya la más reciente definición de los cuidados paliativos propuesta por la Organización Mundial de la Salud en 2002» (cfr. C. Sepúlveda et al., Palliative Care. The World Health Organization’s Global Perspective, «Journal of Pain and Symptom management», 24, 2, Aug 2002, p. 91-96; y también www.who.int).

Esto pone al descubierto «una encrucijada decisiva que trae su origen precisamente del debate sobre la noción de “calidad de vida”», alerta la doctora Navarini.

Y es que «la línea de pensamiento que más frecuentemente se ha apropiado de tal noción pretende valorar a través de un “juicio de calidad” –potencialmente arbitrario en cuanto subjetivo— la dignidad y el valor de la vida humana, sosteniendo por ejemplo que en algunas situaciones de enfermedad grave o de compromiso de la vida relacional haya que preferir la muerte, que hay que buscar como medio para eliminar tales condiciones de sufrimiento», de tal forma que «tales vidas comprometidas “no valdría la pena vivirlas”».

«Al contrario –prosigue la doctora Navarini--, la noción de “sacralidad de la vida” reconoce un valor intrínseco e imprescindible en cualquier vida humana con independencia de sus condiciones, en virtud de la dignidad personal humana presente en cada instante desde la concepción a la muerte».

Aquí «tal valor no es “atribuido” por una voluntad finita –por el sujeto u otros individuos o la sociedad--, sino que es “hallado” y “recibido” como dato contenido en la ley natural accesible al hombre mediante la reflexión intelectual», precisa.

Así que «la encrucijada en que se sitúa la “calidad de vida”» también «arrastra a una doble interpretación el significado de los cuidados paliativos, por una parte entendiéndolos como baluarte contra la eutanasia, por otra como posible justificación de la eutanasia misma», revela.

Es éste un «punto esencial» de la ética del final de la vida, abordado en el XIX Congreso Internacional del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud sobre «Los cuidados paliativos» al proponer «explícitamente indagar “qué son” y “qué no son”», «o bien formas –también camufladas— de eutanasia», informa la especialista.

Asimismo recuerda que de las reflexiones y testimonios de los expertos mundiales convocados hace 15 días por el dicasterio, se puso de manifiesto «una vez más cómo los cuidados paliativos pueden representar un verdadero antídoto a las peticiones eutanásicas, y cómo por el contrario, la introducción de normativas favorables a la eutanasia determinan una drástica disminución de la prestación de cuidados paliativos a los moribundos, más rápidamente “gestionados” a través de su eliminación».

Y éste «es un dato que viene de Holanda –apunta--, primer país en el mundo que legalizó la eutanasia en 2002» (Fenigsen R., Dutch euthanasia: the new government ordered study, “Issues Law Med.”, 20(1), Summer 2004, p. 73-79).

Ambigüedades al descubierto

La doctora Navarini hace otra advertencia denunciando «algunas posturas ambiguas» actualmente «entre aquellos que propugnan la difusión de los cuidados paliativos con función anti-eutanásica»: son posiciones que «combaten una eutanasia desde la definición bastante limitada, obteniendo el efecto más o menos consciente de avalar otras formas de “asesinato piadoso” y alimentando la confusión terminológica y conceptual que rodea las cuestiones éticas del final de la vida».

Por ejemplo, la Asociación Europea de Cuidados Paliativos (EAPC) difundió en 2003 un documento en el que «expresa oficialmente su postura sobre la eutanasia, definida como “la acción de matar intencionalmente a una persona, efectuada por un médico, por medio de la suministración de fármacos, secundando la petición voluntaria y consciente de la persona misma”» (Materstved L.J. et al., «Eutanasia and physician-assisted suicide: a view from an EAPC Ethics Task Force», “Palliative medicine”, 17, 2003, p. 97-101,; tr. it. en “Rivista Italiana di Cure Palliative”, 1/2004, p. 42-46).

«Con esta definición –puntualiza la especialista-- se admite la ficticia diferencia ética entre acción y omisión, mientras que debería parecer obvio que se realiza un acto análogo por naturaleza e intención cuando se provoca la muerte a través de la administración de un fármaco letal o a través de la suspensión (o la abstención) del tratamiento debido».

En ello hizo hincapié Juan Pablo II en su discurso a los participantes en el Congreso Internacional del dicasterio: «La eventual decisión de no emprender o de interrumpir una terapia se considera éticamente correcta cuando ésta resulte ineficaz o claramente desproporcionada respecto de los fines de sostener la vida o de la recuperación de la salud».

O sea, «el único tipo de abstención o suspensión terapéutico lícito es el rechazo del encarnizamiento terapéutico –subraya la especialista--, esto es, de tratamientos inútiles, gravosos y onerosos para el paciente que ya ha llegado inexorablemente al término de la existencia».

Recordaba entonces el Papa que «el rechazo del encarnizamiento terapéutico no es un rechazo del paciente ni de su vida. [... El] objeto de la deliberación sobre la oportunidad de iniciar o continuar una práctica terapéutica no es el valor de la vida del paciente, sino el valor de la intervención médica sobre el paciente».

Frente a esto restringir la eutanasia a aquella «activa voluntaria» –denuncia la doctora Navarini-- haría «aceptable la falta de administración de terapias necesarias para la vida –por ejemplo la insulina para un diabético o la diálisis para una persona con insuficiencia renal— y hasta la abstención de cuidados ordinarios que no representan actos médicos, como la alimentación y la hidratación, también artificiales».

Llegados a este punto se puede comprender --dice-- «cómo la misma duplicidad de actitud se encuentra en la determinación de cuáles sean concretamente los cuidados paliativos inadecuados o desproporcionados: los que no se corresponden a las necesidades reales del paciente, o porque no se ocupan eficazmente de hacer soportable el malestar del enfermo (dolor físico, ansiedad, soledad) o porque van “más allá” de las necesidades de la enfermedad, resolviéndose en una forma de anticipar voluntariamente la muerte de los pacientes».

Y ello también lo puntualizó el Santo Padre: «Mientras que no se debe privar a los pacientes que lo necesitan del alivio de los analgésicos, su administración debe ser efectivamente proporcionada a la intensidad y al tratamiento del dolor, evitando toda forma de eutanasia como se tendría suministrando ingentes dosis de analgésicos con el objetivo de provocar la muerte».

(ZENIT.org)

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Juan Pablo II: Comienza el Adviento del Año de la Eucaristía
Tiempo para contemplar «el rostro de Cristo presente en la Eucaristía»

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 28 noviembre 2004

 Publicamos la intervención pronunciada por Juan Pablo II este domingo desde la ventana de su estudio antes de rezar el Ángelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.

* * *

1. Comienza hoy, primer domingo de Adviento, un nuevo año litúrgico, durante el que contemplaremos con particular fervor el rostro de Cristo presente en la Eucaristía. Jesús, Verbo encarnado, muerto y resucitado, es el centro de la historia. La Iglesia lo adora y descubre en él el sentido último y unificador de todos los misterios de la fe: el amor de Dios que da la vida.

2. Precisamente en estos días, en Italia, comienza el camino de preparación al vigésimo cuarto Congreso Eucarístico Nacional, que se celebrará en Bari del 21 al 29 de mayo de 2005. «Sin el domingo no podemos vivir», es el tema de este importante encuentro eclesial que, por providencial coincidencia, realza aún mas al Año de la Eucaristía.

Invito a la comunidad eclesial de Italia a prepararse con gran cuidado para esta cita espiritual redescubriendo «con nueva fuerza el sentido del domingo: su "misterio", el valor de su celebración, su significado para la existencia cristiana y humana» (carta apostólica «Dies Domini» , 3).

3. Que María santísima, «mujer eucarística» y virgen del Adviento, nos ayude a disponernos para acoger con alegría a Cristo que viene, y a celebrar dignamente la presencia sacramental del misterio eucarístico.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
Saludo a los peregrinos de lengua española, especialmente a los fieles de las parroquias de San Antonio, San Francisco y la Asunción, de Murcia. Os exhorto a continuar el camino hacia el encuentro con Cristo en este tiempo de Adviento ¡Gracias!

(ZENIT.org)

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Carta del Papa al patriarca de Constantinopla en la entrega de reliquias
De los santos Gregorio Nacianceno y Juan Crisóstomo

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 28 noviembre 2004

 Publicamos la carta que Juan Pablo II envió al patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, al entregarle este sábado las reliquias de los santos Gregorio Nacianceno y Juan Crisóstomo en una celebración ecuménica celebrada en la Basílica Vaticana.

* * *

Al amado hermano Bartolomé I, patriarca de Constantinopla:

1. Se mantiene viva en mi corazón la alegría de nuestro encuentro en el atrio de esta Basílica Vaticana, el 29 de junio de este año, con motivo de la fiesta de los santos apóstoles Pedro y Pablo. Y ahora el Señor, en su benevolencia, nos vuelve a dar la posibilidad de vivir aquí, ante la tumba del apóstol Pedro, otro encuentro fraterno en el amor, en la oración y en la voluntad de caminar juntos hacia esa unidad plena y visible que Cristo quiere para sus discípulos.

Nos ofrece esta oportunidad la común veneración por las reliquias de los santos Gregorio el Teólogo y Juan Crisóstomo, dos padres de la Iglesia de Oriente, dos santos patriarcas de Consantinopla, dos doctores de la Iglesia que, junto a san Basilio el Grande, siempre han sido honrados con una fiesta en la Iglesia católica. Y nosotros, cada vez que «nos encontramos con estos padres nuestros, somos confirmados en la fe y alentados en la esperanza» (carta apostólica «Patres Ecclesiae», 1).

2. Ahora algunas de sus reliquias --restos de aquellos cuerpos que vivieron el seguimiento de Cristo, sufrieron la persecución por su Nombre y fueron templo del Espíritu Santo-- regresan a Constantinopla.

En el traslado de estas reliquias tan santas percibimos una oportunidad bendita para purificar nuestras memorias heridas, para reforzar nuestro camino de reconciliación, para confirmar que la fe de estos santos doctores nuestros es la fe de las Iglesias de Oriente y de Occidente. Vemos, al mismo tiempo, la hora propicia para « mostrar con palabras y gestos de hoy las inmensas riquezas que nuestras Iglesias conservan en los cofres de sus tradiciones» («Orientale lumen», 4).

Este es el «momento propicio» para unir a su intercesión nuestra oración para que el Señor apresure la hora en la que podamos vivir juntos, en la celebración de la santa Eucaristía, la comunión plena, y contribuir así de manera más eficaz a hacer que el mundo crea que Jesucristo es el Señor.

3. Amado hermano, no me cansaré nunca de buscar firme y decididamente esta comunión entre los discípulos de Cristo, pues mi deseo, en respuesta a la voluntad del Señor, consiste en ser siervo de la comunión «en la verdad y en el amor para que la barca --hermoso símbolo que el Consejo Ecuménico de las Iglesias eligió como emblema-- no sea sacudida por las tempestades y pueda llegar un día a puerto» («Ut unum sint», 97).

El Señor, que viene entre sus santos (Cf. Zacarías 14, 5), confirme nuestros propósitos y nos preserve en el compromiso del cumplimiento cotidiano del mandamiento nuevo. En la paciencia de Cristo y en la caridad de Dios, con afecto fraterno.

Desde el Vaticano, 27 de noviembre de 2004

IOANNES PAULUS II

(ZENIT.org)

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Kiko Argüello: La parroquia, un medio para comprender qué es ser cristiano
El iniciador del Camino Neocatecumenal participó en la Asamblea Plenaria del Consejo para los Laicos

ROMA, domingo, 28 noviembre 2004

Fundadores y exponentes de nuevos movimientos y comunidades eclesiales participaron este viernes en una mesa redonda sobre la parroquia organizada por la Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio para los Laicos

El argumento «Asociaciones, movimientos y nuevas comunidades en la parroquia» congregó al peruano Luis Fernando Figari, fundador de Movimiento de Vida Cristiana;
Paola Bignardi, presidente de Acción Católica Italiana; Andrea Riccardi presidente de la comunidad de San Egidio; Giorgio Feliciani, vicepresidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación, y Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal.

Durante la intervención en la Asamblea Plenaria, Kiko Argüello puntualizó: «A este título que ha propuesto la asamblea: "Descubrir el verdadero rostro de la parroquia", hay que ponerle otro título debajo, que es incluso anterior: "¿Qué significa hoy ser cristiano?" ,porque la parroquia es un medio para ayudar a los cristianos. Es una pregunta crucial».

«Ser cristiano --explicó Kiko Argüello para Veritas--, es algo inmenso, porque quiere decir que participa de la naturaleza de Dios. Y esto ¿en qué se concretiza? Ese es el punto importante».

El iniciador del Camino Neocatecumenal repasó otros aspectos tratados durante la asamblea: «Para mí una de las ponencias más importantes ha sido cuando se ha hablado de la parroquia como comunidad de comunidad y movimientos --dada por el profesor Arturo Catteneo--. Se explicó la necesidad de que los fieles vivan en una comunidad cristiana frente a la sociedad que está desestructurada, que desestructura a la familia. Es necesario vivir la fe en comunidad».

«Esto se dice igual de los movimientos --continuó explicando--, que han recibido un carisma de Dios y un reconocimiento de la Iglesia y deben estar presentes en la parroquia, respetando los dos ámbitos, tanto la pastoral del obispo como el ámbito propio del carisma sin entrar en contraposición. Simplemente reconociendo el papel que cada uno tiene dentro de la Iglesia».

(ZENIT.org)

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Vivir el Adviento

Felipe Borau

  • Vivir el Adviento no es tan fácil. Para muchos apenas adquiere relevancia, ni la palabra en sí y mucho menos su contenido.

    Apenas una suma pequeña de domingos que nos conduce a la Navidad.

    Es necesario reivindicar el sentido pleno del Adviento como actitud cristiana fundamental: esperar a Dios y esperarlo en Jesús; creer en su venida progresiva, misteriosa pero real, a nosotros, al mundo. El Adviento es ese tiempo concreto que rompe nuestra inconcreción y nuestra monotonìa para ponernos en camino de conversión, para centrar nuestra vida no en una irrealidad, sino en la realidad maravillosa de Jesús que se acerca a la vida de los hombres como nuestro Salvador.

    Cada día esperábamos, a veces hasta acomodados en un sueño profundo; oíamos voces, ecos; alguien que viene, que vendrá...

    También nos habíamos cansado de esperar... casi siempre todos los días eran lo mismo, subía el egoísmo de los hombres y el panorama era un puro desierto de soledad. Cada día era una continua espera desde los solitarios valores de los hombres. Parecía que el cielo estaba más lejos de nosotros. Nuestra espera se había convertido en una actitud inútil. Aunque las fiestas de la Iglesia recuerdan algo pasado, son también presente, realización viva, pues lo que ha ocurrido una vez en la historia, debe volver a ocurrir una y otra vez en la vida de los creyentes. Cada uno de nosotros debe vivir la expectación, la llegada del Señor desde su propia realización y su propia lucha para obtener con ello la Salvación. ¿Qué es eso de esperar a Alguien que viene de otra parte? ¿Qué hay más importante que encontrar en mi vida al Amigo? Un amigo es algo grande y precioso. Pero, ¿me lo puedo hacer yo mismo? Ciertamente, no. Puedo estar vigilante y receptivo, para notar cuando se me acerca una persona que puede ser importante para mí; pero tiene que venir. Venir, desde ese ámbito, inabarcable con la vista, que es la vida humana. En cualquier ocasión nos encontramos, entramos en conversación, y entonces se desarrolla esa cosa fecunda y hermosa que se llama amistad... Alguien que viene a nosotros desde la amplitud de los cielos, desde la inmensidad... hemos extendido las manos, hemos abierto las puertas... Alguien ha penetrado profundamente en nuestra vida.

    Nuestra salvación descansa en una venida. Aquel que viene, no lo han podido inventar ni producir los hombres mismos; ha venido a ellos desde el misterio de la libertad de Dios. ¡Cuántas veces lo han intentado! En todos los pueblos y en todas las épocas surgen las figuras de salvadores y redentores que apenas pueden modificar la realidad humana. Por haber nacido del mundo, no pudieron llevar el mundo a la libertad; y por estar hechos de la materia de su tiempo desaparecieron.

    El auténtico Redentor, Aquél a quien esperamos, ha procedido de la libertad de Dios: ha surgido en una pequeña nación, en una época que nadie podría demostrar que era la apropiada y en figura ante la cual nos invade el asombro: ¿por qué precisamente ésta? La decisión de la fe consiste en buena medida en prescindir de qué es lo correcto y apropiado, y recibir al que proviene de la libertad de Dios: "Bendito el que viene en el nombre del Señor".

    Este es el comienzo de la Buena Nueva, de la Buena Noticia.

    Estamos ya en el camino de la esperanza.

    Esto nos dice el Adviento. Todos los años nos exhorta a considerar el prodigio de esta Venida. Pero nos recuerda también que su sentido sólo puede adquirir su plenitud si el Redentor no viene sólo para la humanidad en su conjunto, sino para cada uno de nosotros en particular: en sus alegrías y miserias, en sus convicciones, perplejidades y tentaciones, en todo lo que constituye su ser y su vida. Descubrir desde lo hondo de nuestras conciencias que Cristo es mi Redentor y viene a mi vida, es ponerse en el camino de Adviento. El auténtico Adviento procede del interior. Del interior del corazón creyente del hombre y, sobre todo, de la hondura del amor de Dios. Debemos preparar el camino a su Amor y descubrir formas nuevas que nos pongan en disposición de recibir "al Salvador de Dios". De nuevo volverá a tener vigencia y sentido este bello deseo y oración: "Ven, Señor Jesús".

  • (Catholics)

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  • ¿Tiene la ciencia experimental el derecho a clonar y el deber de hacerlo?

     Sarah Cleary

    "Un área de investigación tan prometedora y que ya está procurando esperanza en la curación de enfermedades no podía estar sometida a prejuicios sin base científica alguna... no sólo no atenta contra el principio ético, sino que en opinión del Gobierno es exactamente lo contrario: no es ético poner obstáculos ni dificultades a los científicos que están prestando su talento y conocimiento para mejorar nuestra capacidad de respuesta a la enfermedad," ha dicho una política española. Defendía la decisión de su gobierno de abrir la investigación con células madres embrionarias y la clonación terapéutica por el supuesto derecho de investigación que tienen los científicos, y por el “deber” de continuar aumentando el conocimiento humano. Son las palabras que se repiten en favor de la aprobación de la clonación. ¿Pero tienen los científicos el derecho y el deber de avanzar sin dejarnos juzgar sus pasos?

    ¿El derecho a clonar?

    Un derecho reconoce una cualidad humana, intrínseca a nuestra vida como seres humanos. Pues los mismos científicos son los primeros en reconocer que el ser humano existe desde el momento de la concepción. Por ello, dan tanto valor al estudio del ser humano en sus inicios porque les permite conocer mucho mejor este ser que apenas se está desarrollando, no porque les interesa como una masa de células cualquiera sino pero ser este entramado tan particular de células al que ya se le pone el adjetivo de “humano”. Poder experimentar con el embrión humano es la primera “ventaja” que se obtiene cuando se busca aprobar la clonación.

    La pregunta que nos hacemos es: ¿cómo pueden justificar la utilización de un ser humano para experimentar con él? Muchos opinan que no es lo mismo ser humano que ser persona humana. Consideran que se es persona sólo cuando ya se manifiestan ciertas señales de humanidad (algunos dicen que la conciencia, otros el desarrollo del sistema nervioso...) Cuando lo consideran persona, y sólo entonces, se le respetan sus derechos. Pero la misma presencia de vida humana es la presencia de un ser humano que tiene derechos. ¿Puede el científico privar a otro del derecho a la vida defendiendo su derecho a la experimentación? Si aceptamos este presupuesto, tenemos que aceptar que los derechos de unos valen más que los de otros. Estaríamos en una sociedad en la que el derecho se ejerce por poder. Como dicen en ingles: “Might is right”

    La ciencia progresa cuando beneficia a cada ser humano, porque el ser humano es quien la construye para mejorar su existencia. Dado que la clonación no beneficia al ser humano clonado, sino que lo destruye, sería irónico defender que la clonación humana es un progreso científico.

    ¿El deber a la experimentación con la clonación?

    Un deber viene de una necesidad natural que se da por y para nuestro existir. No cumplir con un deber siempre tiene consecuencias desfavorables para el ser, como se ve claramente en nuestros deberes físicos. Un deber físico es el de comer; Si no comimos, morimos.

    “Ética” es el nombre que hemos dado al estudio de los deberes que vienen del hecho de ser humano. Nuestra razón parte del “quién es” este ser para encontrar una ciencia práctica que oriente sus acciones. Se dice que la ética tradicional ya no toca a la ciencia médica porque no tienen los mismos criterios y métodos; incluso se dice que la ética no es una ciencia, sino una abstracción filosófica sin base en la realidad. La ciencia médica, pues se rige por sus criterios propios.

    ¿Cuáles son, entonces, los criterios para la investigación científica? La ciencia experimental consiste en observar efectos, y después de observar muchos casos similares, concluye: “En tales circunstancias, cuando pasa x, causa y”. Este es el método empírico-teórica. Para evaluar si se sigue avanzando, no se puede esperar hasta una observación posterior, sobre todo cuando se trata de la vida de los seres humanos. Por ejemplo, se ha observado que el uso de las células madres embrionarias en ratones para tratamientos produce tumores cancerosos en la mayoría de los casos. Una cosa es que suceda en ratones y otra en los seres humanos, pero ¿cómo podemos saber si pasará sin hacer la prueba? Decir que sólo la ciencia experimental debe juzgar la ciencia es esperar demasiado de ella porque es ponerla por encima de la misma razón humana.

    El último criterio de la ciencia no es si aporta o no un nuevo conocimiento, no puede serlo. Si se rechazase la clonación reproductiva sólo porque no aportase un beneficio a la ciencia natural, no habría ninguna objeción para que se aceptara en caso de que se descubriese algo que sirviese para ayudar a alguien o simplemente para mejorar los propios conocimientos. Y ese no es el fondo del problema; no es un punto de anclaje estable para establecer un juicio sobre cualquier experimento científico en su relación con el hombre real.

    En cambio, la ética ofrece un punto de referencia estable que guía las acciones y elecciones hechas. La ética y nuestra experiencia propia nos dicen que el ser humano es siempre un fin, nunca un medio. Este principio dirige la ciencia no a la conquista de un avance técnico, sino al bien integral del ser humano. Cuando la ética rige la ciencia, se ve con claridad que es injustificable manipular a un ser humano para el supuesto bien de otros. Por ello, experimentar con embriones clonados que no han consentido ser utilizados en esta experimentación ni reciben un beneficio imprescindible para su salud, no puede justificarse simplemente por un aumento del conocimiento.

    ¿Tiene la ciencia el deber de proceder a la clonación para ampliar el conocimiento humano o buscar tratamientos para la enfermedad? Se contesta con un ejemplo: ¿Los científicos tenían el deber de hacer una bomba atómica susceptible de ser usada contra otros seres humanos sólo para aumentar el conocimiento humano? Einstein pensaba que no, y fue él quien investigó sobre las formulaciones del poder nuclear. La ciencia tiene ciertos límites éticos que son su mejor garantía para ser una ciencia humana y no técnica deshumanizada.

  • (Mujer nueva)

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    ACTITUD FRENTE A LA VIDA

    Esto puede resultarte chocante, pero yo creo que la más importante decisión que puedo tomar, día a día, es la actitud que yo elija tener. Es más importante que mi pasado, la instrucción que he recibido, mi cuenta bancaria, mis éxitos o mis fracasos, la fama o el dolor, lo que los demás piensen o hablen de mí, mis circunstancias, o la posición en que me encuentre.

    La actitud es lo que me mantiene funcionando o lo que me impide avanzar. Alimenta mi fuego o me destroza la esperanza. Cuando mis actitudes son correctas, no existen barreras altas, ni valles profundos, ni sueños imposibles, ni esfuerzo demasiado grande.

    Estoy convencido que la vida es 10% lo que me pasa y 90% la manera cómo reacciono a ella. Y lo mismo es contigo...nosotros decidimos cuáles son nuestras actitudes. Charles Swindoll

    (Valores)

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  • Lecturas del 28-11-04 (Domingo de la Primera Semana de Adviento)

    SANTORAL: Beata María Elena Stollenwerk

    Lectura del libro del profeta Isaías 2, 1-5

    Palabra que Isaías, hijo de Amós, recibió en una visión, acerca de Judá y de Jerusalén:
    Sucederá al fin de los tiempo. que la montaña de la Casa del Señor será afianzada sobre la cumbre de las montañas y se elevará por encima de las colinas. Todas las naciones afluirán hacia ella y acudirán pueblos numerosos, que dirán:
    «íVengan, subamos a la montaña del Señor, a la Casa del Dios de Jacob! El nos instruirá en sus caminos y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la Ley, y de Jerusalén, la palabra del Señor.
    El será juez entre las naciones y árbitro de pueblos numerosos. Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra. íVen, casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor!

    Palabra de Dios.

    SALMO Sal 121, 1-2. 4-5. 6-7. 8.9 (R.: cf. 1)

    R. Vamos con alegría a la Casa del Señor.

    íQué alegría cuando me dijeron:
    «Vamos a la Casa del Señor»!
    Nuestros pies ya están pisando
    tus umbrales, Jerusalén. R.

    Allí suben las tribus,
    las tribus del Señor
    -según es norma en Israel-
    para celebrar el nombre del Señor.
    Porque allí está el trono de la justicia,
    el trono de la casa de David. R.

    Auguren la paz a Jerusalén:
    «íVivan seguros los que te aman!
    íHaya paz en tus muros
    y seguridad en tus palacios!» R.

    Por amor a mis hermanos y amigos,
    diré: «La paz esté contigo.»
    Por amor a la Casa del Señor, nuestro Dios,
    buscaré tu felicidad. R.

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 13, 11-14a

    Ustedes saben en qué tiempo vivimos y que ya es hora de despertarse, porque la salvación está ahora más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está muy avanzada y se acerca el día. Abandonemos las obras propias de la noche y vistámonos con la armadura de la luz. Como en pleno día, procedamos dignamente: basta de excesos en la comida y en la bebida, basta de lujuria y libertinaje, no más peleas ni envidias. Por el contrario, revístanse del Señor Jesucristo.

    Palabra de Dios.

    X Lectura del santo Evangelio según san Mateo 24, 37-44

    En aquél tiempo Jesús dijo a sus discípulos:
    Cuando venga el Hijo del hombre, sucederá como en tiempos de Noé. En los días que precedieron al diluvio, la gente comía, bebía y se
    casaba, hasta que Noé entró en el arca; y no sospechaban nada, hasta que llegó el diluvio y los arrastró a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. De dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro dejado. De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y la otra dejada.
    Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor.
    Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a
    llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.

    Palabra del Señor.

    Reflexión

    Hoy comenzamos el tiempo de Adviento.
    El Adviento es una espera. Es un tiempo litúrgico que prepara la venida del Señor en la Noche Buena. No es muy largo, ya que dura menos de cuatro semanas, desde hoy hasta Navidad.
    No es que el Adviento sea fundamentalmente un tiempo de penitencia, pero es un tiempo de privaciones, como lo es cualquier tiempo de preparativos.
    El Adviento es una espera activa. Somos invitados a preparar el ambiente y a disponernos nosotros mismos para poder recibir en plenitud al que va a llegar.
    Por eso este tiempo es tiempo para acompañar la vida. Nuestra memoria tiene guardados muchos momentos de espera ya vividos, y la Biblia nos ha dejado muchos textos que narran esperas cumplidas. La Iglesia en este tiempo de Adviento nos va a hacer reflexionar sobre esas esperas cumplidas.

    Alguna vez quizás nos haya pasado de tener que caminar en la noche, y ver una luz en la lejanía sin poder decir si está a unos pocos cientos de metros o nos faltan todavía kilómetros para llegar a ella. En esta situación se encontraban los profetas del antiguo testamento cuando miraban para adelante, en espera de la redención de su pueblo. No podían decir, ni con una aproximación de cien años, cuando habría de venir el Mesías. Sólo sabían con certeza que la luz que divisaban como un punto débil en el horizonte, se ensancharía al fin hasta convertirse un día perfecto de pleno sol. El pueblo de Dios debía estar a la espera.

    Esa misma actitud expectante el la que tenemos que tener nosotros en nuestra vida. La Iglesia nos alienta a que caminemos como pastores, en plena noche, vigilantes, dirigiendo nuestra mirada hacia aquella luz que sale de la gruta de Belén.

    Este tiempo de Adviento debe ser para nosotros un tiempo de atención y de oración.

    Y en el evangelio, San Mateo nos recuerda los tiempos de Noé, en que poco antes del diluvio la gente inadvertidamente seguía comiendo y bebiendo, el Señor representa el estado de despreocupación y de insensibilidad de los hombres frente a lo sobrenatural. Y estas circunstancias no corresponden solo a aquel entonces, ni son exclusivas tampoco del momento actual. Son de siempre. Pero el Señor nos predice que así como fue en tiempos del diluvio, así será el final del mundo. El tiempo final para el mundo o para cada uno de nosotros, se cumplirá en un momento inesperado, sorprendiéndonos a cada uno en lo que estamos haciendo, sea bueno o malo. Y es tentar al Señor esperar al último instante para cambiar nuestra disposición.

    El Señor dice que de dos hombres que estén en el campo, o de dos mujeres que estén juntas moliendo trigo, una será tomada y la otra no. Jesús nos enseña que en medio de los trabajos más corrientes de la vida, -las labores en el campo, los trabajos en casa, etc.- tiene lugar el llamado de Dios y la respuesta del hombre. Se decide allí el destino final de cada uno de nosotros. Para alcanzar la vida eterna no hacen falta condiciones o circunstancias extraordinarias de la vida. Sólo basta ser todos los días fieles al Señor en medio de nuestra vida y nuestro trabajo normal.

    Y agrega Jesús: Por eso estén despiertos, porque no saben en qué día vendrá su Señor.
    La consecuencia que saca el mismo Jesucristo de esta revelación sobre el final de los tiempos es que todos nosotros, como cristianos, debemos vivir vigilantes cada día, como si fuera el último de la vida.

    Lo importante no es elucubrar sobre cuándo y cómo serán los acontecimientos últimos, sino vivir de tal forma que nos encuentren en gracia de Dios.

    En este día de comienzo del Adviento, vamos a proponernos a utilizar todos sus días como preparación para la venida del Señor. María, nuestra madre nos va ayudar a mejorar y a acercarnos más al Señor. Junto a ella nos será fácil disponer nuestra alma para que la llegada del Señor no nos encuentre dispersos en otras cosas, que tienen poca o ninguna importancia ante Jesús.

    Este es el tiempo en que llegas,
    Esposo, tan de repente,
    que invitas a los que velan
    y olvidas a los que duermen.

    Salen cantando a tu encuentro
    doncellas con ramos verdes
    y lámparas que guardaron
    copioso y claro el aceite.

    ¡Cómo golpean las necias
    las puertas de tu banquete!
    ¡y cómo lloran a oscuras
    los ojos que no han de verte!

    Mira que estamos alerta
    Esposo, por si vinieres,
    y está el corazón velando
    mientras los ojos se duermen.

    Danos un puesto a tu mesa,
    Amor que a la noche vienes,
    antes que la noche acabe
    y que la puerta se cierre.
    Liturgía de las Horas, vísperas hasta el 16 de diciembre

    SANTORAL: Beata María Elena Stollenwerk

    Elena Stollenwerk nació el 28 de noviembre de 1852 en Alemania. De pequeña leía con gran interés las revistas de la Obra Misionera de los Niños, lo que despertó en ella al entusiasmo de poder entregarse un día al servicio de los niños de China o de Africa.
    Su sueño recién pudo concretarse en 1881 cuando llegaron a sus oídos noticias de Arnoldo Janssen y su obra en Stey, Holanda. Hacia allá oriento su vida. No obstante, sus ilusiones no se vieron enseguida concretadas; desde hacia años Arnoldo Janssen acariciaba la idea de fundar un instituto misionero femenino, pero aún no veía llegada la hora.
    Por invitación de Arnoldo Janssen, permaneció en Steyl para servir en los trabajos elementales de la Casa Misional.
    El 8 de septiembre de 1889 , Arnoldo Janssen funda la Congregación de las Misioneras Siervas de Espíritu Santo, y María Elena pasa a integrar, con otras compañeras, la naciente comunidad.
    El 17 de enero de 1892, dieciséis reciben el hábito; entre ellas, María Elena, quien es designada Superiora de la nueva fundación; dos años después emite sus primeros votos.
    Convencido de que la dimensión fundamental de la actividad misionera era la oración, Arnoldo Janssen funda las Hermanas Siervas del Espíritu Santo de la Perpetua Adoración. Para dirigir la nueva comunidad, fue llamada María Elena.
    Antes de terminar el tiempo prescripto para su profesión perpetua, el Señor la llamó, falleciendo el 3 de febrero de 1900.
    Fue beatifica por el Papa Juan Pablo II el 7 de Mayo de 1995.

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