Boletín Informático de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico

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28 de octubre de 2003

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Red Pionera

Ponce, Puerto Rico

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"Las cosas siempre salen bien, aunque a nuestro juicio sea todo lo contrario."


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Al Carnegie Hall la UPR

martes, 28 de octubre de 2003

EL PROXIMO 18 de noviembre se repetirá lo que hace casi 50 años no sucede, la presentación del Coro de la Universidad de Puerto Rico en el Carnegie Hall de Nueva York. Esta vez será junto a la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico para interpretar la Misa de Réquiem, del compositor boricua José Ignacio Quintón.

En el marco de la celebración de los 100 años del primer centro docente del país, una masa coral compuesta por 115 estudiantes de todas las unidades universitarias del sistema se presentará en el prestigioso auditorio acompañados por la soprano June Anderson y la mezzo soprano Jossie Pérez.

"Los coros siempre han sido parte de nuestro estandarte cultural y en esta ocasión nuestra música estará en conversación con la gran creación musical del mundo", expresó ayer en rueda de prensa el presidente de la Universidad de Puerto Rico, Lcdo. Antonio García Padilla.

En lo que será la cuarta visita del coro al Carnegie Hall, pero la primera junto a la Sinfónica, el público disfrutará de un espectáculo de casi media hora con una pieza que se pasea por el estilo romántico y que la agrupación ha presentado en varias ocasiones a nivel local.

"Desde el pasado año académico se trabaja con este proyecto. La obra está montada y ahora lo que falta es repasar para seguir puliéndola", destacó Carmen Acevedo Lucío, directora del Coro Centenario.

Las cantantes invitadas, por su parte, comentaron que llevan tres semanas de preparativos y que se sienten seguras de que harán una excelente labor.

"Es un gran honor poder cantar algo que fue escrito en Puerto Rico. Por medio de este concierto será posible que cientos de personas sepan del talento vocal y de composición que hay en Puerto Rico", dijo Pérez, una caborrojeña de 26 años que radica en Nueva York y quien recientemente completó su tercer y último año en el Metropolitan Opera.

Así mismo, Anderson describió como "fascinante" este proyecto gracias al cual se ha dado cuenta del bagaje cultural tan amplio que tiene nuestra historia musical. Natural de Boston, la intérprete ha trabajado para compañías operísticas de Viena, París, Madrid, Venecia, Roma y Génova, entre otras.

(El nuevo día)

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Más países apoyan incluir la herencia cristiana en la Constitución Europea

El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Fratini, reconoció que el número de países a favor de incluir una alusión religiosa «ha aumentado sensiblemente»

BRUSELAS. La Presidencia italiana ha constatado que aumenta el número de países que apoyan la inclusión de una mención a la herencia cristiana en la Constitución Europea y prepara una propuesta en la que se conciliaría esta aspiración, junto a la proclamación del carácter laico de la estructura comunitaria. En la reunión de ministros de Asuntos Exteriores de ayer, al menos diez países intervinieron a favor de la idea de que el preámbulo recoja una referencia «histórica» al cristianismo

El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Fratini, reconoció que el número de países que se expresaron claramente a favor de incluir una alusión religiosa «ha aumentado sensiblemente» y lo puso como ejemplo de un caso en el que no se puede considerar que haya un consenso, pero que está siendo «seriamente apoyada» y se encuentra entre los temas que merecen que se busque una fórmula en la que encajen los gobiernos que ahora no están de acuerdo.

Por ello, Italia estaba buscando «una fórmula de compromiso» en la que tenga cabida al mismo tiempo el reconocimiento del papel del cristianismo en la formación de la cultura europea, como la reafirmación de que la Europa que se construye mantendrá su condición de laica. Frente a la decena de países que hablaron a favor, solamente se expresaron en contra dos: Turquía -se puede comprender- y Bélgica. Francia se sabe que está también en contra, aunque, como explicó Iñigo Méndez de Vigo, observador en representación del parlamento Europeo, podría aceptar «una propuesta que encuentre un equilibrio entre el reconocimiento histórico y la proclamación de la laicidad» de la construcción europea.

«Ha quedado claro que no se pretende crear un Estado cristiano, sino de reconocer un hecho histórico y mencionarlo en el preámbulo» dijo el diputado socialdemócrata alemán Klaus Hansch , el segundo observador en nombre del Parlamento Europeo. «Se trata de una de las fuentes de la cultura europea y se propone no como objetivo sino como herencia del pasado».

A falta de poco más de mes y medio para que los Gobiernos lleguen a un acuerdo sobre el Tratado Constitucional, ayer saltó la alarma ante la repetición de intervenciones que pretendían que se vuelva al recurso a la unanimidad en una larga lista de asuntos (fiscalidad, seguridad social, asuntos penales) a lo que la Presidencia italiana respondió con un «reflexionaremos». Méndez de Vigo aseguraba que no llegó a ver «masa crítica» en esta ofensiva que Italia piensa contrapesar con las opiniones que piden que haya aún mas temas que se decidan por mayoría (la política exterior), incluyendo la suya propia.

(ABC)

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Más calorías para los pacientes cardiacos

Las personas con insuficiencia cardiaca congestiva no consumen suficientes calorías y proteínas. Estos pacientes cuentan con una reducida cantidad de energía disponible para realizar las actividad habituales de su vida diaria. Su necesidad de estos nutrientes es superior a las de los individuos que no presentan ningún problema de corazón, según los resultados de un nuevo estudio.

La insuficiencia cardiaca congestiva es un problema cardiaco que puede producirse después de un infarto de miocardio. Con la ICC, el corazón es incapaz de bombear eficazmente lo que da lugar a un gran número de problemas, incluida la acumulación de líquidos en los pulmones y en las piernas. Esta patología generalmente se trata con fármacos que eliminan la retención de fluidos o que ayudan al corazón a bombear mejor, además de establecer unos hábitos de vida sanos y eliminar aquellos que perjudican gravemente al corazón, como el tabaco, la obesidad o la sal.

En el actual estudio, la doctora Ornella Pastoris, de la Universidad del Estudio en Pavia, Italia, y sus compañeros compararon la ingesta nutricional y el gasto energético de 57 pacientes con ICC y de otras personas de características similares pero sin este trastorno cardiaco. Todos los cardiópatas estaban estables, no eran obesos y vivían en su hogar.

Los investigadores encontraron que la ingesta de calorías y proteínas fue similar en ambos grupos. Sin embargo, en las personas con ICC el gasto energético total era superior a la ingesta de calorías. Esto significa que tales pacientes pasaban la mayor parte de su tiempo con muy poco o ninguna energía disponible para las diferentes actividades de la vida diaria.

Los resultados, publicados en 'Journal of the American College of Cardiology', sugieren que "los pacientes con insuficiencia cardiaca no comen suficiente para satisfacer su necesidades energéticas", según afirman los autores. Además, insisten en que sólo porque éstos consuman cantidades normales de calorías y proteínas, no significa que esas medidas sean adecuadas para ellos.

(El mundo)

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Sacerdotes y seminaristas detenidos en China por participar en un retiro
En la provincia de Hebei también se ordenó la demolición de una iglesia católica

GAOCHENG, 27 octubre 2003

 Mientras participaban en un retiro espiritual, una docena de sacerdotes y seminaristas católicos fueron arrestados el pasado 20 de octubre en Gaocheng (distrito de Shigiazhuang), provincia china de Hebei.

Una vez más se verifica un arresto sistemático del clero y miembros de la Iglesia católica simplemente porque este encuentro no estaba patrocinado por la Asociación Patriótica aprobada por el gobierno, denuncia «The Cardinal Kung Foundation» --con sede en Stamford (Connecticut)--.

Durante la redada en Gaocheng, fueron detenidos todos los asistentes al retiro espiritual. Entre ellos se encuentran el padre Li Wenfeng –de 31 años--, el padre Liu Heng –29 años--, el padre Dou Shengxia –37 años-- y los seminaristas Chen Rongfu –de 21 años--, Han Jianlu –24 años— y Zhang Chongyou, de 23 años. Por el momento, se desconoce el nombre del resto.

En la provincia, de acuerdo con la denuncia de «The Cardinal Kung Foundation», fue derribada además una iglesia católica «romana» el pasado 21 de junio, tan sólo dos semanas después de la finalización de su construcción.

Unos 150 fieles pertenecían a esta nueva iglesia --situada en Liu Gou, municipio de Jicun, en Shahe City--, en su mayor parte recién convertidos al catolicismo.

Joseph Kung, presidente de la Fundación, constató: «Durante los 25 años del pontificado de Juan Pablo II, el Papa ha expresado repetidamente su profundo respeto y amor por el pueblo chino. No parece que el gobierno chino respete al Papa con este severo trato hacia la Iglesia católica romana en China».

«Todos los líderes de los países libres deberían denunciar estos atroces arrestos de estos inocentes creyentes», exhortó.

(ZENIT.org)

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Intervención de la Santa Sede ante la ONU a favor de la prohibición de toda clonación humana

NUEVA YORK, 27 octubre 2003

Publicamos el discurso pronunciado por el arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en New York sobre el tema 172 del programa de la 58 Asamblea General: «Convención Internacional contra la clonación de seres humanos». La intervención, pronunciada el 21 de octubre, ha sido publicada este lunes por la Sala de Prensa de la Santa Sede.

* * *

Señor presidente:
Poco tiempo después de la intervención de mi delegación el pasado 29 de septiembre, estoy pidiendo la palabra de nuevo, con mucho gusto, en el actual debate sobre la clonación humana.

De hecho, es alentador constatar que este debate en el Sexto Comité está atrayendo una creciente atención y ganando contribuciones concretas de las delegaciones y de diferentes sectores de la sociedad civil representada en las Naciones Unidas.

Mi delegación ha presentado sus puntos de vista en un documento, circulado entre los grupos de trabajo con motivo de la primera sesión de este debate, hace dos semanas. Durante ese encuentro, mi delegación reafirmó la convicción de que sólo una convención global sobre la clonación humana puede afrontar todas las cuestiones ligadas y responder a los desafíos del siglo XXI en este tema.

Situaciones que plantean graves problemas a la dignidad humana sólo se pueden afrontar de manera efectiva con acuerdos internacionales que son globales, no parciales. Si bien una convención parcial podría afrontar temporalmente algunas de las cuestiones ligadas a la clonación humana, generaría mayores problemas, incluso más difíciles de resolver. La solución más duradera, por tanto, debería ser un instrumento legal que incluya todos los aspectos. Es más, una convención global puede ofrecer un instrumento legal vinculante que podría orientar y hacer que los Estados sean capaces de formular legislaciones nacionales apropiadas sobre clonación humana.

Mi delegación ha constatado con satisfacción que el tiempo de reflexión y el encuentro de ideas de las últimas dos semanas ha provocado un aumento entre los que se suman al co-patrocinio y apoyo de la propuesta presentada por Costa Rica.

También por este motivo mi delegación desea reafirmar la convicción de que el argumento que afrontamos puede resolverse a través de la prohibición desde el principio de la clonación de embriones humanos.

Hay que dejar claro que la posición tomada por mi delegación no es, en primera instancia, de tipo religioso. Es una postura informada por el proceso de la razón, que está informada a su vez por el conocimiento científico.

Hemos escuchado una serie de declaraciones de diversas delegaciones que afirman que se trata de un argumento «complejo». Hemos escuchado asimismo llamamientos a que evitemos divisiones, a que no impongamos puntos de vista, y a que deberíamos encontrar un consenso en esta materia por un breve período de tiempo. Se nos ha recordado también que el asunto de la investigación con embriones debe tener en cuenta los diferentes sistemas de creencias y perspectivas religiosas, culturas y circunstancias personales. Se ha afirmado en varias ocasiones que, si bien deberíamos movernos rápidamente para prohibir la clonación reproductiva, deberíamos por el contrario ir más lentos en lo que se refiere a la investigación sobre clonación humana.

Algunas delegaciones han presentado propuestas con el objetivo de promover la libertad ante una cierta regulación basada en las imposiciones de una obligación universal contra la clonación por motivos de investigación o terapéutica. El instrumento jurídico de una convención, que puede ser o no ser aceptada, garantiza esta libertad. De todos modos quisiera mencionar otra libertad importante. Señor presidente, hablo de la libertad por la vida misma que constituye el núcleo central de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Ser libre para proteger la vida humana es lo que apuntala nuestro trabajo aquí, en este Comité.

Señor presidente, la ciencia puede ser compleja, pero esta materia es para nosotros simple y clara. El tema de la clonación humana que implica la creación de embriones humanos es la historia del comienzo de la existencia humana, un argumento que no sólo es local, que no es sólo nacional o regional. Es ante todo una cuestión universal, porque un embrión es un ser humano independientemente de su geografía. Si la clonación reproductiva de seres humanos contraviene las leyes de la naturaleza --un principio con el que todas las delegaciones parecen estar de acuerdo-- también las contraviene la clonación del embrión humano que es sacrificado por motivos de investigación. Un embrión clonado, que no está destinado a ser implantado en un seno, sino que es creado con el único objetivo de la extracción de sus células y de otros materiales, está destinado a la destrucción programada.

Algunos argumentarían, señor presidente, que si bien debemos actuar rápidamente para prohibir la clonación reproductiva, debemos tomarnos más tiempo para estudiar todos los aspectos ligados a la clonación con objetivos de investigación, procedimiento que intencionalmente destruye la vida humana. ¿Cuántas vidas humanas pensamos destruir en este proceso? Dado que este proceso innecesario requeriría más de un embrión por paciente, cientos de millones de seres humanos clonados serían necesarios para afrontar una sola enfermedad, como el diabetes, en cualquier país desarrollado.

Para terminar mi delegación quiere recordar a esta distinguida asamblea que una de las misiones fundamentales de las Naciones Unidas es defender los derechos de todos los seres humanos. Si las Naciones Unidas prohibiesen la clonación reproductiva sin prohibir la clonación con fines de investigación, este organismo estaría implicado por primera vez en la legitimación de algo increíble: la creación de seres humanos para el expreso propósito de destruirlos.

Si los derechos humanos significan algo, en todo momento y en todo lugar del mundo, entonces nadie puede tener el derecho de hacer algo así. Los derechos humanos surgen del reconocimiento de que los seres humanos tienen una dignidad intrínseca, que se basa en el hecho de que son humanos. Los seres humanos son humanos, incluso cuando sean clonados. Si todos nosotros gozamos de derechos que surgen del reconocimiento de esta dignidad, entonces tenemos que actuar para prohibir la clonación humana en todas sus formas

Gracias, señor presidente.

(ZENIT.org)

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El comportamiento en Misa

El ser humano es una unidad de cuerpo y alma. Con la totalidad de lo que somos, hemos de tributar a Dios el “culto razonable”: la alabanza al Padre, por la mediación de Jesucristo, en la unidad del Espíritu Santo. La celebración de la Santa Misa constituye el “sacrificio de alabanza” por excelencia. Por ello, no podemos participar de cualquier modo en la celebración eucarística, sino que nuestra actitud, interna y externa, ha de ser la propia de quienes reconocen la grandeza de Dios, la majestad de su Gloria.

La pureza interior, la humildad y la devoción, la fe conmovida ante el misterio de Dios son disposiciones del corazón; pero estas disposiciones se transparentan exteriormente. Así como decimos que el rostro es el espejo del alma, podemos decir también que la actitud corporal manifiesta lo que hay en nuestro corazón.

Si una persona que no compartiese nuestra fe asistiese ocasionalmente a una celebración de la Santa Misa, ¿cuál sería su impresión? ¿Podría sospechar, por la piedad del sacerdote, que realmente aquel hombre está prestando a Jesucristo su voz, sus manos, sus gestos, para que se actualice sobre el altar el Sacrificio del Calvario? ¿Podría intuir, contemplando a los fieles, que verdaderamente creen en lo que dicen creer?

No estaría mal que nos preguntásemos estas cosas de vez en cuando. Por aquí y por allá se oye decir que lo importante es el interior, que lo que Dios ve es el corazón, y que lo externo carece de relieve. No comparto esta reducción “espiritualista” del hombre, ni tampoco la correlativa reducción del culto a una cuestión de mera interioridad. Dios nos creó “corpore et anima unus”, y en su pedagogía quiere salvarnos mediante signos sacramentales; es decir, realidades visibles que remiten a realidades invisibles. Por medio de esos signos sensibles el Señor nos da su gracia.

Ante la grandeza admirable de la Eucaristía, el corazón del creyente se estremece y no puede más que hacer suyas las palabras del Centurión: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme”. Pero esa humildad y fe ardientes se expresan también en la actitud corporal.

Particularmente cuando nos acercamos a la Comunión, debemos prepararnos para un momento tan grande y santo. Ante todo, examinando nuestra conciencia, para no recibir indignamente el Cuerpo del Señor (cf 1 Corintios 11, 27-29). Sabemos que, si estamos en pecado grave, debemos acudir al sacramento de la Penitencia antes de acercarnos a comulgar. La fe nos dice que no comemos un pan cualquiera, sino que comulgamos con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, verdaderamente presente en la Eucaristía bajo las especies del pan y del vino.

Hasta el cuerpo se prepara para este encuentro con nuestro Dios y Señor guardando el ayuno prescrito por la Iglesia. Y nuestros gestos y nuestro modo de vestir deben manifestar, como nos recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica, el respeto, la solemnidad y el gozo de ese momento en el que Cristo se hace nuestro huésped.

P. Guillermo Juan Morado

(Catholics)

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El encuentro de dos sucesores de Pedro

Considero cada uno de mis encuentros con el Papa Pablo VI como una fecha importante en mi vida; de cada uno salí enriquecido y fortalecido, y todos permanecerán impresos para siempre en mi memoria. Recuerdo particularmente el que se produjo antes de la llamada para que formara parte del colegio cardenalicio. Estábamos en abril de 1967; como yo formaba parte de una comisión preparatoria de la encíclica Humanae vitae, Pablo VI encaminó rápidamente la conversación hacia ese tema, y después añadió: «Ojalá haya en Polonia, en Cracovia, alguna persona que quiera ofrecer sus plegarias a Dios, y, sobre todo, sus sufrimientos, por esta difícil cuestión. Es algo en lo que tengo mucho interés». Hubo muchas personas que hicieron esto. Entonces comprendí cuál era el peso del problema ante el que se encontraba Pablo VI, como supremo maestro y pastor de la Iglesia.

Siempre me impresionó cómo se preparaba el Papa, de forma escrupulosa, para las audiencias, cómo deseaba que fueran fructíferas: quería entrar en los problemas que le eran expuestos, responder a las expectativas, instaurar un contacto personal.

El momento más conmovedor era cuando él mismo empezaba a hablar de los problemas de la Iglesia –a menudo incluso de la Iglesia en Italia, en la misma Roma–; cuando lo que decía tomaba la forma de un coloquio confidencial; cuando se desahogaba contando las cosas que le pesaban, que le dolían. El interlocutor se sentía entonces particularmente comprometido, participando de este modo en la sollicitudo omnium Ecclesiarum realmente paulina, en las preocupaciones por toda la Iglesia, por los problemas más urgentes de la Iglesia.

Era cordial; a menudo, repartía gustosamente regalos, rosarios e imágenes. «Esto siempre puede alegrar a alguien», decía. Nunca se negaba a recibir a los sacerdotes que me acompañaban, aunque yo trataba de no abusar de su disponibilidad.

Naturalmente, el recuerdo más fuerte está ligado a aquel encuentro excepcional con Pablo VI, al que me invitó él mismo en la Cuaresma de 1976. Se trataba de predicar los Ejercicios espirituales de ese año para el Santo Padre, los cardenales y otros colaboradores suyos. Durante las charlas, el Papa estaba con una actitud de gran recogimiento, bajo las reliquias de san Sebastián. El último día me dio las gracias, recibiéndome en audiencia privada apenas terminados los Ejercicios. Recordé más tarde que había tomado apuntes de las charlas.

Nowa Huta y el último encuentro

Mucho se podría decir de los regalos que he recibido de él con ocasión de los distintos encuentros. Pero, de todos ellos, recordaré sólo uno, especialmente significativo: fue también durante el Concilio. El Santo Padre se interesó mucho por el problema de la iglesia de Nowa Huta.

Recuerdo que le conté cómo participaban los parroquianos en la santa misa, a cielo abierto, a menudo bajo la lluvia o el hielo. La conclusión de estas conversaciones fue que el mismo Pablo VI bendijo la primera piedra de la iglesia de Nowa Huta –la piedra provenía de la antigua basílica constantiniana de San Pedro– e hizo llegar un generoso donativo para la construcción de aquella iglesia.

La última vez que vi a Pablo VI fue el 19 de mayo de este año, en la audiencia del Secretariado General del Sínodo de los Obispos. No imaginaba que aquella sería la última vez que me encontrara con el Papa y le hablara. Sabía que estaba débil de salud, que las piernas no le sostenían y caminaba con mucha dificultad.

Pero al mismo tiempo me asombraba siempre su lucidez y agilidad mentales, la precisión y la concisión de sus discursos, y su inagotable fuerza de voluntad. La noticia de su fallecimiento, que me dieron la tarde del 7 de agosto, me llegó por sorpresa y fue un duro golpe. Directamente desde el aeropuerto, el 11 de agosto, el obispo Andrzej Deskur me condujo a la basílica. Arrodillado, recé y contemplé aquel rostro con el que tantas veces había dialogado. Los ojos, siempre tan vivos, estaban cerrados. Reposaba en medio de la basílica, frente a la Confessio de San Pedro. Él contempla ahora otro Rostro. La muerte fue el lugar del último recogimiento en el cual le he visto sobre esta tierra.

Karol, cardenal Wojtyla (21 de agosto de 1978)

(Alfa y Omega # 372)

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Como hijo pobre

Es absolutamente necesario que se comprenda el error de aquellos padres que se proponen darle al hijo la felicidad, como quien da un regalito.
Lo más que se puede hacer, es encaminarlo hacia ella, para que él la conquiste. Difícil, casi imposible, será después.

Cuanto menos trabajo se tomen los padres en los primeros años, más, muchísimo más, tendrán en lo futuro. Habitúalo, madre, a poner cada cosa en su sitio y a realizar cada acción a su tiempo. El orden es la primera ley del cielo.
Que no esté ocioso; que lea, que dibuje, que te ayude en alguna tarea, que se acostumbre a ser atento y servicial. Deja algo en el suelo para que él te lo recoja; incítalo a limpiar. arreglar, cuidar o componer alguna cosa, que te alcance ciertos objetos que necesitas. Bríndale en fin, las oportunidades para que emplee sus energías, su actividad, su voluntad y lo hará con placer. ¡Críalo como hijo pobre y lo enriquecerás! ¡Críalo como hijo rico y lo empobrecerás para toda la vida!

(Valores)

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Lecturas del 28-10-03 (Martes de la Semana 30)

SANTORAL: Santos Simón y Judas Tadeo, apóstoles

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Efeso 2, 19-22

Hermanos:
Ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo.
En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor. En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.

Palabra de Dios.


SALMO Sal 18, 2-3. 4-5 (R.: 5a)

R. Resuena su eco por toda la tierra.

El cielo proclama la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos:
un día transmite al otro este mensaje
y las noches se van dando la noticia. R.

Sin hablar, sin pronunciar palabras,
sin que se escuche su voz,
resuena su eco por toda la tierra
y su lenguaje, hasta los confines del mundo. R.


X Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 12-19

Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles: Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas, hijo de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, para escucharlo y hacerse curar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban curados; y toda la gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

Palabra del Señor.

Reflexión

En el evangelio de hoy se nos narra la ocasión en que el Señor elige a sus apóstoles, lo que en forma solemne conoce la Iglesia como la institución del Colegio Apostólico.

Empieza San Lucas este pasaje diciendo que: "En esos días, Jesús se retiró a una montaña para orar; y pasó toda la noche en oración"

Con frecuencia hemos reflexionado sobre los numerosos textos del evangelio que nos dice que Jesús se retira a orar. Lo hace siempre, y especialmente antes de los grandes acontecimientos.
Es continua la prédica de Jesús que nos enseña que debemos rezar siempre, y que en los momentos importantes de nuestra vida debemos de rezar con especial intensidad: “pasó toda la noche en oración” nos dice San Lucas del Señor.
La oración es necesaria para querer cada vez más a Jesús, para no separarnos nunca de El.
Sin oración se pierde la alegría y las fuerzas para seguirlo.

El Papa Juan Pablo II dice que “La oración es un diálogo misterioso, pero real, con Dios, un diálogo de confianza y amor.”

Continúa el Evangelio con el relato de la elección que hace el Señor de los apóstoles. Dice el Concilio Vaticano sobre este texto que: “Jesús, después de haber hecho oración al Padre, llamando a Sí a los que El quiso, eligió a doce para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar el Reino de Dios; a estos Apóstoles los instituyó a modo de colegio, es decir, de grupo estable, al frente del cual puso a Pedro, elegido de entre ellos mismos.
Esta divina misión, confiada por Cristo a los Apóstoles, ha de durar hasta el fin del mundo, puesto que el Evangelio que ellos deben propagar es en todo tiempo el principio de toda la vida para la Iglesia. Por esto los Apóstoles establecieron sucesores. El Papa y los Obispos que suceden a los Apóstoles.

El Señor llamó a los que El quiso. La vocación es siempre, y en primer lugar, una elección divina. “No me han elegido ustedes a mí, sino que yo los elegí a ustedes”, les dice Jesús a sus Apóstoles en otra parte del Evangelio. Ellos no se habían distinguido por ser sabios, poderosos o importantes. Fueron hombres normales y corrientes que respondieron con generosidad la llamada del Señor, y a quienes Dios les dio las fuerzas y las ayudas necesarias para cumplir su misión.

Para los apóstoles, comenzó aquel día una vida nueva junto al Señor. Al pasar los años recordarían aquel momento de su elección como el más trascendental de sus vidas.

Jesús también llama hoy a sus apóstoles para que estén con El. Nos invita a recibir los sacramentos, a hacer oración frecuente. Nos invita al apostolado. Y este llamado es para todos los cristianos.

Pidamos a María, nuestra Madre, que sepamos decirle muchas veces a Jesús que cuenta con nuestra buena voluntad de seguirle, allí donde nos encontremos, sin límites ni condiciones.

Voceros de Dios,
heraldos de amor,
apóstoles santos.

Locura de cruz,
de Dios es la luz,
apóstoles santos.

Mensaje del Rey,
de amor es la ley,
apóstoles santos.

De Cristo solaz,
sois cristos de paz,
apóstoles santos.

Sois piedra frontal
del reino final,
apóstoles santos. Amén.
Himno de la Liturgia de las Horas

SANTORAL: Santos Simón y Judas Tadeo, apóstoles

San Judas, hermano de Santiago el Menor, era hijo de Cleofás y María, probablemente primo de la Virgen.
Simón que lleva el sobrenombre de Zelote es seguramente el menos conocido de los apóstoles. Se lo llamaba así porque había pertenecido en un tiempo a la secta de los zelotes, quienes, bajo la opresión romana, se proponían conseguir por la fuerza, la liberación de aquella servidumbre.
Judas, a su vez, tomó el sobrenombre de Tadeo -que significa "valiente"- para distinguirse de Judas Iscariote.

El Señor los eligió como apóstoles, y después de Pentecostés, Simón y Judas se dedicaron con afán a la predicación del evangelio. Según la tradición, realizaron maravillas y convirtieron a la nueva fe a numerosa gente.

San Simón predicó en Egipto la palabra divina, con tanto fruto que con el tiempo aquella tierra había de convertirse en morada de millares de anacoretas.
Recorrió además varias regiones de África.

San Judas fue a predicar a la Mesopotamia y Libia. Escribió una carta donde condena a numerosos herejes, conocidos comúnmente con el nombre de gnósticos. Según su palabra, la fe es el fundamento de la vida cristiana, pero debe ir necesariamente unida a la caridad.

Los dos apóstoles, después de haber recorrido diversos países durante casi treinta años, decidieron ir a Persia, donde fundaron y formaron Iglesias o comunidades cristianas, una de las cuales fue la de Babilonia.

Al enterarse del martirio de Santiago el Menor, se encaminaron a Jerusalén donde fue elegido san Simón como nuevo obispo. Más tarde ambos apóstoles se dirigieron nuevamente a Persia donde sufrieron el martirio.

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