Boletín Informático de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico

Red Pionera
Ponce, Puerto Rico
26 de abril de 2001
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'Experiencia única' para los testigos de la beatificación

PARTICIPAR EN una ceremonia de beatificación será una experiencia "única" para los peregrinos puertorriqueños que estarán en la misa en la que Carlos Manuel Rodríguez será proclamado beato, según el cardenal Luis Aponte Martínez.

"Ha llegado el momento de la acción de gracias porque ya es un hecho la beatificación y ahora pues nos toca encomendarnos al nuevo santo para que nos ayude", expresó Aponte Martínez, antes de abordar el vuelo que lo llevará a Roma, con escala en Madrid.

El Cardenal presidirá la misa de acción de gracias que se celebrará en el Altar de la Cátedra, en la Basílica de San Pedro, el día después de la beatificación. El jerarca ha comparado este acontecimiento con la designación de la Virgen de la Providencia como patrona de la isla de Puerto Rico.

Aponte Martínez viajó junto al grupo de 100 personas de las parroquias San José de Villa Caparra y San Pedro Mártir, en Guaynabo, que salió ayer, pasadas las 6:00 de la tarde, con destino a la capital de Italia.

El alcalde de Guaynabo, Héctor O'Neill, también formó parte de este grupo. "Yo creo que es un acto importante, histórico para el pueblo puertorriqueño; no es escucharlo ni leerlo en El Nuevo Día, es verlo en persona", expresó el alcalde, quien dijo que viajó con sus ahorros. Luego de la beatificación, O'Neill y su esposa Alba se quedarán unos días más de vacaciones en otras partes de Italia.

EL ENTUSIASMO era evidente en los rostros de los peregrinos. "Siempre soñé con ir a una actividad de esta índole", dijo Aracelis Rodríguez, de Río Piedras, quien viaja con el grupo de San Pedro Mártir. Por eso, tan pronto comenzaron las promociones de las excursiones para la beatificación solicitó vacaciones en su trabajo, expresó.

"Voy por mis creencias religiosas", dijo Gladys Yumet, que ha seguido la vida de Carlos Manuel desde hace años.

Esta noche sale la delegación oficial de 305 personas del Arzobispado de San Juan, liderada por el arzobispo Roberto González Nieves. También viajarán en el avión fletado que vuela directo a Roma los obispos de Mayagüez y de Arecibo, Ulises Casiano Vargas e Iñaki Mallona, respectivamente.

Este será el grupo de peregrinos más grande que se traslada a Roma para participar de los actos relacionados con la beatificación.

 Yadira Valdivia

(El nuevo día)

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Presentan hoy el libro "Llama del agua"

El teólogo y poeta franciscano Ángel Darío Carrero presentará hoy su libro "Llama del agua", recién publicado por la prestigiosa editorial española Trotta.

El poemario místico será presentado por la doctora Luce López-Baralt, quien a su vez escribió el prólogo del libro, informó la distribuidora Merino & Sánchez, Inc.

El artista puertorriqueño Augusto Marín ilustró la portada del libro con una obra inspirada en el poemario mismo, obra que el público tendrá ocasión de ver durante la presentación. Danny Rivera y Nydia Caro han musicalizado varios de los poemas del padre Ángel Darío y los interpretarán en la ocasión. El músico persa Kamel, por su parte, acompañará con la cítara.

En vista de que se trata de literatura mística y de que fue publicada por la misma editorial, Trotta, se presentará también la obra sufí "Moradas de los corazones", de Nuri de Bagdad, editado en 1999. Este texto, traducido del árabe y editado por la arabista puertorriqueña Luce López-Baralt, mereció este año el premio del Pen Club de Puerto Rico como mejor edición crítica. La presentación estará a cargo de la profesora Lilliana Ramos Collado.

Se trata de dos textos que se adentran en la tradición mística, uno del siglo IX y del Oriente musulmán, el otro, de nuestro siglo y del cristianismo caribeño.

La presentación tendrá lugar en el Teatro Raúl Juliá del Museo de Arte de Puerto Rico, a las 7:00 de la noche. La entrada es libre.

(Primera hora)

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Beatificación sin trabas

El proceso hacia la beatificación de Carlos Manuel Rodríguez fue corto y sin complicaciones.

Ser laico y que no hubiera ningún otro beato ni santo en el país ni en la zona del Caribe, pudo ayudar. También ayudó lo fácil que fue demostrar la heroicidad en alto grado de las virtudes del cagüeño y el hecho de que el primer milagro presentado ante la Santa Sede resultase inexpugnable.

El padre Oscar Rivera, abad de San Antonio, en Humacao, y quien fue notario en los dos tribunales que se llevaron a cabo previo a la beatificación, apunta que además contribuyó el hecho de que fueran laicos los que presentaron la causa del boricua.

El llamado actor de la causa de Carlos Manuel estaba compuesto en su mayoría por personas relacionadas con la Universidad de Puerto Rico, en específico con el Círculo Universitario Católico, grupo en que el Siervo de Dios se destacó a principios de los años 60.

La presentación de la causa para la beatificación la haría la diócesis de San Juan porque, aunque el beato nació en Caguas, fue en la capital donde murió y es la diócesis donde se muere la que por derecho canónico viene obligada a iniciar el proceso.

La ruta hacia la beatificación y eventual canonización suele ser complicada y larga. Muchos casos suelen tardar siglos en ser considerados.

Históricamente, los primeros santos se convirtieron en tales por reclamo del pueblo. Los cristianos comenzarían a honrar a otros cristianos a partir del año 100 después de Cristo y para el siglo 4 después de Cristo la veneración se había difundido ampliamente.

Es en 1625 y 1634 que se promulgan las regulaciones para la canonización, que con algunas modificaciones existen hoy día.

En 1969 se dio la famosa depuración de la lista de santos de la Iglesia. En ella figuraban "santos" que nunca existieron o eran producto de un sincretismo religioso, tanto así que hubo un santo con las características de Buda.

En el caso de la beatificación, en su origen se concibe como un proceso privativo de las localidades. Ahora es sancionado por el Vaticano, aunque se supone que el culto al beato se circunscriba a las diócesis que así lo reclamen.

En el caso de la canonización, los santos son reconocidos por toda la Iglesia Universal como ejemplo de vida yfe en Cristo.

A los primeros, a los beatos, se les requiere la constatación de un milagro, aunque en el caso de los mártires este requisito se obvia.

Para la canonización, es necesario un segundo milagro y, según explicó el abad Rivera, en el caso de Carlos Manuel, el mismo tendría que darse después del día 29 de abril, fecha de la beatificación.

El proceso hacia la beatificación de Carlos Manuel Rodríguez se inició en 1987. La idea surgió de parte de un grupo compuesto principalmente por miem-bros del Círculo de Liturgia que el futuro beato organizó en la Universidad de Puerto Rico. Éstos entendían que había muerto en santidad.

Se comenzó con la biografía del candidato, recopilando testimonios. Se consultó a Roma y Roma dio el "nihil obstat", el visto bueno para iniciar la causa.

En 1992 se iniciaron los trabajos del primer Tribunal que laboró tanto en la diócesis de Caguas como en la de San Juan. El postulador diocesano fue el padre Mario Mesa, el promotor de justicia  fue el padre Edward Santana y el juez, el padre Reinaldo Sagardía.

El padre Oscar fungió como notario y Deliz Santana como notaria adjunta.

Ese primer tribunal evaluó cuidadosamente los testimonios de quienes conocieron a Carlos Manuel y analizó los puntos fuertes o débiles del candidato en términos de sus virtudes.

Más tarde se formalizaría un segundo tribunal para trabajar con "la curación que se atribuye a la intercesión del Siervo de Dios", cuerpo en el que participaron las mismas personas, excepto la notaria adjunta.

Ambos tribunales sesionaron dos o tres meses cada uno, período tras el cual se viajó a Roma para "defender" al candidato. Sorprendentemente, el trabajo realizado en Puerto Rico se aceptó sin objeciones.

Un proceso de cabildeo de parte de los obispos de la Isla logró que el caso fuese visto de inmediato, aunque la causa de Carlos Manuel superaba el número 200. "Nos aceptaron porque se trataba de un laico, porque era de un país sin santos y porque un grupo laico lo patrocinaba", concluye el padre Oscar, quien fue ante la Congregación de los Santos acompañado por el obispo de Arecibo, Iñaki Mallona.

Visto el caso por ocho teólogos y por los cardenales, el Papa declaró en 1997 a Carlos Manuel venerable, confirmadas ya sus virtudes heroicas.

En diciembre de 1999, Roma aceptó el milagro.

El próximo domingo

La beatificación de Carlos Manuel Rodríguez, que será vista en Puerto Rico en horas de la madrugada del domingo, contará con la participación de sobre dos mil peregrinos puertorriqueños que se trasladan a Roma con el fin de presenciar el histórico evento.

Carlos Manuel será beatificado en una ceremonia en la Plaza de San Pedro junto a un cura español y tres monjas italianas. Él será el último en ser reconocido como beato por el papa Juan Pablo II, y será el único beato de la jornada "en chaquetón", por su condición de laico.

Al Santo Padre se le obsequiará un cáliz y una medalla de Carlos Manuel Rodríguez. Durante la ceremonia se develará un retrato en tela del beato y el arzobispo de San Juan, Roberto González Nieves, leerá un documento en el que pedirá la beatificación del boricua. 

Maritza Díaz Alcaide  

(Primera hora)

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Nuncio Apostólico recuerda situación del Opus Dei en Perú

LIMA, 26 Abr. 01 

 El Nuncio Apostólico en el Perú, Mons. Rino Passigato, recordó que el Opus Dei es una institución de la Iglesia Católica erigida como Prelatura Personal por el Papa Juan Pablo II cuyos miembros y apostolado merecen respeto.

A través de un comunicado oficial, la Nunciatura Apostólica rechazó "algunas afirmaciones difundidas en ciertos medios de comunicación escritos" en las que se ofende y distorsiona la labor del Opus Dei en el país.

"Al deplorar los ataques injustos opuestos a la verdad, hacia esta institución eclesial, la Nunciatura Apostólica manifiesta su reconocimiento al trabajo apostólico, que realiza a lo largo y ancho del Perú la Prelatura del Opus Dei desde el año 1953, e invita a todos los católicos a respetar a los hermanos miembros de la Prelatura del Opus Dei y a su apostolado", señala el comunicado.

Mons. Passigato recuerda que la Prelatura Personal del Opus Dei "es una Institución de la Iglesia Católica, erigida por Su Santidad el Papa Juan Pablo II mediante la Constitución Apostólica «Sanctae Crucis et Operis Dei» el día 28 del mes de noviembre del año 1982".

El Nuncio cita la Constitución Apostólica, para precisar que "desde sus comienzos, en efecto, esta Institución se ha esforzado, no sólo en iluminar con luces nuevas la misión de los laicos en la Iglesia y en la sociedad humana, sino también en ponerla por obra; se ha esforzado igualmente en llevar a la práctica la doctrina de la llamada universal a la

santidad y en promover entre todas las clases sociales la santificación del trabajo profesional y por medio del trabajo profesional".

"Además, mediante la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, ha procurado ayudar a los sacerdotes diocesanos a vivir la misma doctrina, en el ejercicio de su sagrado ministerio", indica el comunicado.

Finalmente, precisa que en el Perú "la Prelatura del Opus Dei goza de todos los reconocimientos civiles otorgados por el Estado Peruano, en el marco del Acuerdo entre la Santa Sede y la República del Perú".

(Aciprensa)

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Francia: Juicio a la Orden del Templo Solar
Dudas sobre los autores materiales de la masacre

GRENOBLE, 24 abril 2001 

 En estos momentos tiene lugar en Grenoble (sureste de Francia) el primer juicio contra la secta de la Orden del Templo Solar. Por el momento sólo hay un acusado: el director de orquesta franco-suizo Michel Tabachnik.

La Orden del Templo Solar es una organización en la que 74 de sus adeptos murieron en supuestos «suicidios colectivos» en Suiza, Francia y Canadá entre 1994 y 1997.

Tabachnik, supuesto «número tres» de la secta apocalíptica, fue acusado el 17 de abril oficialmente por la justicia francesa de «asociación de malhechores con vistas a la preparación de asesinatos». El músico, de 59 años, reconoce haber tenido lazos con la Orden, pero niega categóricamente el papel que le imputa la Justicia en la doctrina y la «dinámica homicida» que desembocarían en los supuestos «suicidios colectivos».

En dos reuniones en Aviñón en 1994, poco antes del primero de los cinco «suicidios colectivos» Tabachnik anunció el fin de la secta y «la irreversible etapa de regreso hacia el padre». Ahora afronta un máximo de diez años de cárcel y una multa de unos 152.450 euros.

El abogado de la familia Vuarnet, Alain Leclerc, planea presentar cuatro «conclusiones de incidentes» con el fin de obtener un aplazamiento de la vista y la reapertura de la instrucción.

El 23 de diciembre de 1995, en Vercors (sureste de Francia), aparecieron en «el Pozo del Infierno» cadáveres calcinados de dieciséis personas, incluidos tres niños de 19 meses, cuatro y seis años, con impactos de bala y colocados en forma de estrella.

Según la primera reconstrucción de los investigadores, dos de ellos fueron los «ejecutores»: el policía francés Jean-Pierre Lardanchet y el arquitecto André Friedli. Tras asesinar a los compañeros sectáreos se suicidaron de un tiro en la boca. Los forenses descubrieron que dos mujeres, madres de niños víctimas, sufrieron graves lesiones antes de su muerte (fractura del cráneo o del rostro).

El abogado de las víctimas habla de «una red mafiosa con ramificaciones en el medio policial», ha insinuado que el móvil era financiero. Entre los fundadores de la Orden había tres secretarios de conocidos políticos franceses. Decenas de millones de francos transitaron en las cuentas de la secta, que además había acumulado un vasto patrimonio inmobiliario y uno de cuyos adeptos era el rico directivo de los relojes Piaget de Ginebra Camille Pillet.

De hecho, el juez instructor Luc Fontaine afirma que la Orden estaba estructurada como «una multinacional», era «un gigantesco negocio comercial» con intereses financieros en Europa, Canadá y Australia.

La pisoterapeuta Rejuta Paulais de Burdeos, quien pudo haber sido la víctima número 17 de Vercors, ha enviado un fax al diario italiano «La Repubblica» para contradecir la tesis actual de la acusación. Según Paulais en Vercors no se dio un asesinato y un suicidio entre los miembros del grupo, sino que fue un auténtico atentado.

Esta tesis podría estar avalada por los testimonios presentados al tribunal. Según estas fuentes, unos coches dejaron el lugar después de la matanza. El supuesto uso de fósforo para quemar los cuerpos prueban, según los defensores de la tesis de un complot, la implicación de asesinos profesionales.

La secta hunde sus orígenes en la Masonería, los templarios y los rosacruces. La doctrina se basaba en la teoría del «tránsito»: al acercarse el Apocalipsis, una «elite» de iniciados debe dejar su «envoltura carnal y transitar hacia (la estrella) Sirio con el fin de preservar "el espíritu de la humanidad"».

El «gurú» era Joseph Di Mambro y el predicador y «número dos», Luc Jouret. Sus cadáveres aparecerían en chalets de Cheiry y Salvan (Suiza), donde 48 personas murieron el 4 de octubre de 1994.

Cuatro días antes en Morin Heights (Canadá) cinco adeptos murieron acuchillados y el 22 de marzo de 1997 tuvo lugar el último «suicidio colectivo» conocido de la Orden: cinco muertos en Saint-Casimir (Canadá).

(ZENIT.org)

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El Papa beatificará en su propia tierra a 26 mártires ucranianos
Víctimas de la persecución comunista

CIUDAD DEL VATICANO, 24 abril 2001 

 Juan Pablo II beatificará durante su próximo viaje a Ucrania a 26 mártires del comunismo de ese país. La ceremonia será sin duda el momento más emocionante de la vista pontificia (21 al 24 de junio) para los católicos ucranianos que hace tan sólo diez años salieron de las catacumbas.

El anuncio se hizo esta mañana, cuando en presencia de Juan Pablo II, se promulgaron en el Vaticano esta mañana los decretos de martirio, virtudes heroicas y reconocimiento de milagros de 52 hijas e hijos de la Iglesia.

El encargado de presentar al pontífice, así como a cardenales, obispos y superiores religiosos presentes en la ceremonia la conclusión de las investigaciones canónicas que exigen este paso fue el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

Al hablar de los mártires de Ucrania, el purpurado portugués explicó que se trata de cristianos «que testimoniaron heroicamente su fidelidad a Cristo y al Romano Pontífice durante la segunda guerra mundial y en los años sucesivos, cuando la Iglesia y la jerarquía ucraniana fueron perseguidas por el régimen comunista».

«Los recientes cambios políticos, acaecidos en Europa del Este --añadió--, han permitido finalmente recoger las pruebas de su martirio».

Se trata de Nicolas Carneckyj, obispo, exarca apostólico de Volyn y Pidljashja, y de 25 compañeros de martirio: 7 obispos, 14 sacerdotes diocesanos o religiosos, 3 religiosas y un laico, padre de familia.

A ellos, se les añade el joven obispo ruteno, Teodoro Romzas, de rito bizantino, administrador apostólico de Munkacs en Ucrania.

La preparación del viaje de Juan Pablo II se ha caracterizado por la oposición que ha expuesto el patriarca ortodoxo de Moscú, Alejo II.

(ZENIT.org)

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  AUDIENCIA GENERAL 

Miércoles 25 de abril de 2001

Queridos hermanos y hermanas:

Reflexionamos hoy sobre el Salmo 62, en el cual se ensalza el amor místico y se canta el anhelo de una adhesión total a Dios. La oración aquí se hace deseo, hambre y sed, porque abarca al alma y al cuerpo.

Por lo que se refiere a la sed, utiliza el símbolo de la tierra árida, que parece muerta hasta ser regada por la lluvia, para indicar que el fiel anhela a Dios para llenarse de Él y poder así vivir y crecer en su gracia. Al recordar los sacrificios de comunión que se ofrecían en el templo, el salmista alude al hambre de Dios, que sólo se sacia al escuchar su palabra y recibirle a Él mismo como alimento. Todo ello nos lleva a pensar hoy en la última Cena y en la Eucaristía, en la que Jesús nos da su Cuerpo y su Sangre como pan de vida y bebida de salvación.

S.S. Juan Pablo II

(El Vaticano)

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Ruanda: Religiosas acusadas de genocidio; la Iglesia no teme la justicia
Habla el sacerdote ruandés Venuste Limguyeneza

BRUSELAS, 24 abril 2001 

 El padre Venuste Limguyeneza (50 años), es un sacerdote ruandés de la diócesis de Butare. Amenazado de muerte en su país, desde febrero de 1995 vive en Bélgica como párroco de Waterloo. Conoce personalmente a Sor Gertrude y a Sor Marie Kisito, las dos benedictinas acusadas de genocidio en el proceso en curso estos días en un tribunal civil de Bruselas.

La agencia misionera de la Santa Sede, Fides, ha planteado al sacerdote ruandés interesantes preguntas sobre lo que sucedió (Cf. Zenit, 23 de abril de 2001) y sobre la posición de la Iglesia.

--¿Cuál es su impresión sobre el proceso a las religiosas acusadas de participación en el genocidio?

--Venuste Limguyeneza: Tras la tragedia del genocidio se siguió una serie de acusaciones, a veces exageradas, a veces falsas o inventadas. Dentro de la Iglesia lo que hace daño y duele es ver que, en este caso, hay algunas religiosas que acusan a otras religiosas. Es bueno que se haga este proceso. En Bélgica se ha escrito mucho sobre la culpabilidad de la Iglesia en general y sobre las acusaciones a estas religiosas, algunas verdaderas, otras falsas. El proceso nos acercará a la verdad.

--¿Quiere decir esto que la Iglesia no teme la verdad?

--Venuste Limguyeneza: La Iglesia no tiene miedo de la verdad que emerja de una justicia independiente. Si se demuestra la culpabilidad de sus hijos, la Iglesia respetará también las conclusiones del proceso. No, la Iglesia no teme la verdad. En el pasado y en estos meses, la Iglesia ha sido acusada de querer encubrir a los culpables, pero, en realidad, la Iglesia no ha encubierto a nadie.

--Se ha dicho también que la Iglesia ha tratado de esconder a estas dos religiosas…

--Venuste Limguyeneza: La acusación fue lanzada sobre todo por la revista «Golias» en Francia. Ante la opinión pública mundial se ha hablado del poder de la Iglesia, del intento de esconder y substraer al personal religioso de la justicia y, por tanto, de una Iglesia que quiere falsificar la verdad. Es una acusación completamente gratuita.

--Usted es ruandés, de la diócesis de Butare, la misma de las religiosas implicadas en el proceso. ¿Conoce a estas religiosas?

--Venuste Limguyeneza: Sí, las conozco desde hace tiempo. Son religiosas muy comunes, nada de extraordinario. Sor Gertrude, la superiora, era estimada por sus religiosas. Fue superiora por elección, por sus cualidades humanas, de buen sentido: no me parece una «genocidiaria»…

--¿Por qué se interesa el gobierno belga por este proceso?

--Venuste Limguyeneza: Bélgica sigue todo lo que sucede en África central, parte de su pasado imperio colonial. En Bélgica hay muchos ruandeses exiliados, de todas las tendencias, y muchos belgas que han conocido Ruanda. Hay también otros que no conocen la realidad y son más feroces que los ruandeses en el afrontar nuestros problemas. Bélgica está tratando también de construirse una imagen de país que tutela los derechos humanos, que persigue a quienes cometen crímenes internacionales. Ha apoyado el proceso a Augusto Pinochet y ahora se ocupa del Ruanda.

--¿Qué puede ganar Ruanda con este proceso?

--Venuste Limguyeneza: Después del genocidio, todos tenemos derecho de saber lo que sucedió. Y es necesario que los responsables de los asesinatos respondan ante la justicia. Se trata de una cuestión de verdad y de justicia. Cuando se habla de reconciliación es importante pensar también en las víctimas, en sus familias heridas, así como en los inocentes acusados injustamente. Es asimismo urgente que sean exculpados los acusados injustamente.

(ZENIT.org)

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Distinguir de personas

CADA vez se habla menos de personas, y por supuesto se piensa menos sobre ellas. El mundo actual está lleno de cosas, y las mentes de nuestros contemporáneos apenas se ocupan más que de ellas. No por afán de llevar la contraria, sino por necesidad de entender la realidad, llevo algo más de treinta años en que mis libros, y además gran parte de mis artículos, tratan primordialmente de qué es persona, de personas concretas. Desde Antropología metafísica (1970), esto y la indagación sobre esa realidad que llamamos España y el mundo al que pertenece ocupan la máxima parte de mis escritos.

Tengo conciencia de que el saber vital más importante es el arte de distinguir de personas. Los errores en este campo se pagan con el desacierto que lleva a la desorientación y en casos graves a la infelicidad. Predomina la impresión de la decepción, del error, de no entender a las personas. Esto es muy grave, pero no sorprendente porque la persona es radicalmente distinta de las cosas, y los conceptos que sirven para manejar estas son inoperantes para la comprensión de lo personal. Hay que renunciar a los conceptos «algo» y «qué» y sustituirlos por «alguien» y «quién». Sin esto no se entiende nada personal. Pero no solamente personas y cosas son dispares, sino que dentro de la primera categoría hay una diferencia capital: varón y mujer. La mujer es absolutamente personal, lo que tantas veces se ha olvidado; pero es persona femenina, a diferencia de la persona masculina que es el hombre. Si no se tienen presentes las dos características, no se entiende a la mujer, y ciertamente tampoco al hombre. Pero ni siquiera esta distinción basta, sino que la persona está condicionada por su época, por la sociedad a que pertenece, por sus proyectos constitutivos y, sobre todo, por lo que llamamos su personalidad, por el quién que es, por el que intenta ser y va siendo en medio de azares, logros, decepciones, rectificación, fracasos. En suma, la persona es una realidad argumental, que es menester imaginar, contar, comparar en su realidad efectiva con sus proyectos.

Esto explica la dificultad de ese conocimiento, la frecuencia del error acerca de personas. Como la vida de cada uno de nosotros está entretejida con otras, vinculada a ellas, y el hombre, sobre todo el actual, es especialmente sensible a lo negativo, la impresión abrumadora es lo difícil que es entender de personas y la dimensión de fracaso de nuestras vidas. Así ocurre en considerable proporción, pero creo que hay que revisar y en gran parte rectificar esa impresión dominante. No se suele llevar la cuenta de los aciertos, del gran número de personas a quienes se entiende bastante bien, que constituyen para cada uno de nosotros la sal de la vida y el principal factor de felicidad. Lo que pasa es que la dificultad de ese conocimiento es evidente y requiere una actitud y un esfuerzo distintos de nuestro trato con las cosas.

Lo decisivo es que la persona tiene argumento. No «es» simplemente, sino acontece; no es un mero desarrollo temporal, sino una realidad dramática a la que hay que asistir, que hay que ir comparando en cada instante con un proyecto que tampoco está dado, sino que va naciendo, se va descubriendo, vuelve sobre sí mismo y es dramático también en su realización. Su carácter extremadamente circunstancial añade dificultades; pero también interés, dramatismo, condición que puede ser apasionante, que da sabor a la vida. ¿Cuántos hombres hacen siquiera un intento de balance de esta dimensión de la vida? La calidad de ésta, su valor, depende en parte esencial de esta perspectiva. Casi nadie hace la cuenta de lo que los demás le han dado y le siguen dando, de la contribución de hombres y mujeres a la constitución de la vida propia. El habitual descontento de ese entender de las vidas ajenas parte de una atención desmesurada a los fracasos y al olvido del predominio de los aciertos, de la percepción recta, del resultado favorable de la convivencia.

La variedad de las vidas humanas, de las diversas formas de persona, del carácter en alguna medida arcano de toda vida, incluso de la propia, es la principal dificultad y el principal factor de interés. La sorpresa es algo consustancial con la vida humana, sin excluir la propia, la fuente de la inevitable y preciosa posibilidad de los descubrimientos que se hacen a cada paso.

Para poder asistir realmente a las vidas, de los demás y de uno mismo, es menester imaginarlas —es la manera primaria de percibirlas— y atender cuidadosamente a ellas. Creo que la atención es el factor capital de todo conocimiento, no digamos del humano y personal. Si se resbala sobre las realidades, si se las da por supuestas y no se repara en lo que son, en lo que tienen de constante novedad y sorpresa, se pierde lo que tienen de propio, de enriquecedor, de causa de nuestro incremento.

Hay que incluir la posibilidad de corrección, de rectificación, de nuestra propia vida y de aquellas con las que se realiza la nuestra. Una acumulación excesiva de errores descubre una inadecuada conducción de la vida propia. Cuando un político, por ejemplo, muestra una serie excesiva de errores personales, ajenos a la política propiamente dicha, los ciudadanos tienen derecho a desconfiar. Si se ha equivocado con anormal frecuencia, esto sugiere que no distingue bien de personas. Si en la amistad o el amor suele equivocarse, es lícito pensar que lo hará también en la selección de sus colaboradores, de aquellos en que confía para regir los destinos de su país, en cuyas manos va a poner el manejo delicado y complejo de las diversas dimensiones de la vida colectiva. Se suele pensar que la vida privada del político tiene poco o nada que ver con su gestión. Creo todo lo contrario. La función de gobernar es sumamente personal y requiere un conocimiento profundo de los hombres, concretamente de lo que es persona, de sus diferentes formas, de su condición sexuada, del cambio de las edades, de las exigencias de cada una de ellas, de su formación, y por tanto de la educación y la enseñanza. Es capital la idea que se tiene de los niños, de los jóvenes, de la anticipación y cumplimiento de las diversas edades; y, por supuesto, de los varones y mujeres que tendrán que ser, que podrán y en alguna medida deberán llegar a ser.

Esto da una idea de lo delicada y difícil que es la función de gobernar, la política en las épocas y lugares en que está en manos de ciertos profesionales que deben ser responsables. La dignidad de la política, por razones estrictamente reales, antropológicas, es muy grande y justifica la actitud exigente frente a sus condiciones. El acierto vital, la capacidad de distinguir de personas, aparte precisamente de la política, es la última condición de su legitimidad y justificación. 

Julián Marías, de la Real Academia Española

(ABC)

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HELADO PARA EL ALMA

La semana pasada llevé a mis niños a un restaurante. Mi hijo de 6 años de edad preguntó si podía dar las gracias. Cuando inclinamos nuestras cabezas el dijo: "Dios es bueno, Dios es grande. Gracias por los alimentos, yo estaría aún más agradecido si Mamá nos diese helado para el postre. Libertad y Justicia para todos. Amén"

Junto con las risas de los clientes que estaban cerca, escuché a una señora comentar: "Eso es lo que está mal en este país, los niños de hoy en día no saben como orar, pedir a Dios helado... ¡Nunca había escuchado esto antes!" Al oír esto, mi hijo empezó a llorar y me preguntó: "¿Lo hice mal? ¿Está enojado Dios conmigo?

Sostuve a mi hijo y le dije que había hecho un estupendo trabajo y Dios seguramente no estaría enojado con él.

Un señor de edad se aproximó a la mesa. Guiñó su ojo a mi hijo y le dijo: "Llegué a saber que Dios pensó que aquella fue una excelente oración".

¿En serio? - Preguntó mi hijo. - ¡Por supuesto! Luego en un susurro dramático añadió, indicando a la mujer cuyo comentario había iniciado aquel asunto: "Muy mal, ella nunca pidió helado a Dios. Un poco de helado, a veces es muy bueno para el alma".

Como era de esperar, compré a mis niños helado al final de la comida. Mi hijo se quedó mirando fijamente el suyo por un momento y luego hizo algo que nunca olvidaré por el resto de mi vida. Tomó su helado y sin decir una sola palabra avanzó hasta ponerlo frente a la señora. Con una gran sonrisa le dijo: "Tómelo, es para usted. El helado es bueno para el alma y mi alma ya está bien".

(Valores org)

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SANTORAL: San Esteban, obispo de Perm
 
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 5, 27-33
 
Los guardias hicieron comparecer a los Apóstoles ante el Sanedrín, y el Sumo Sacerdote les dijo: «Nosotros les habíamos prohibido expresamente predicar en ese Nombre, y ustedes han llenado Jerusalén con su doctrina. íAsí quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre!»
Pedro, junto con los Apóstoles, respondió: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que ustedes hicieron morir suspendiéndolo del patíbulo. A él, Dios lo exaltó con su poder, haciéndolo Jefe y Salvador, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que le obedecen.»
Al oír estas palabras, ellos se enfurecieron y querían matarlos.
 
Palabra de Dios.
 

SALMO Sal 33, 2 y 9. 17-18. 19-20 (R.: 7a)
 
R. El pobre invocó al Señor, y él lo escuchó.
 
 
 Bendeciré al Señor en todo tiempo,
 su alabanza estará siempre en mis labios. 
 ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! 
 ¡Felices los que en él se refugian!  R.
 
 El Señor rechaza a los que hacen el mal
 para borrar su recuerdo de la tierra.
 Cuando ellos claman, el Señor los escucha
 y los libra de todas sus angustias.  R.
 
 El Señor está cerca del que sufre
 y salva a los que están abatidos.
 El justo padece muchos males,
 pero el Señor lo libra de ellos.  R.
 
 
X Lectura del santo Evangelio según san Juan 3, 31-36
 
El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del cielo da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio. El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz.
El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos. El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.
 
Palabra del Señor.
 
 
Reflexión      
 
 
Dice la escritura que de la abundancia del corazón habla la boca. Por eso cuando se tiene a Dios en el corazón se hablará de Dios.
Cuando a nosotros nos preocupan las cosas del Señor, entonces es habitual que hablemos de ellas.
 
En cambio cuando somos demasiado terrenales, cuando nuestra vida está lejos de Dios, no podemos hablar de las cosas de Dios porque no nos sale, hablamos de las cosas de la tierra.
 
Este Evangelio dice que aquel a quien Dios ha enviado, habla las palabras de Dios.
Tal vez alguno de nosotros ha sido enviado por Dios como discípulo,  a enseñar, a trasmitir su palabra. Pero para poder hacerlo, nuestro corazón tiene que estar previamente lleno de Dios.
En caso contrario trasmitiremos palabras sin contenido, palabras que no convencerán a nadie.
 
Cada vez que necesitamos trasmitir la Palabra de Dios tenemos que prepararnos. Y prepararnos es pedir a Dios  su auxilio. Sólo cuando es el Espíritu de Dios el que inspira las palabras que salen de nuestra boca, pueden llegar a los demás como Palabra de Dios y penetrar el corazón de quienes nos escuchan.
 
Y no caigamos en el error de pensar que para trasmitir la Palabra de Dios  hace falta saber mucho, ser muy preparado. Lo que sí hace falta  es contar con el auxilio del Espíritu de Dios. Y ese auxilio nos es dado siempre que nosotros lo pedimos lo pedimos con humildad.
 
Por eso, no trasformemos el mensaje de Jesús o su Palabra en una mera transmisión de información, la Palabra de Dios es mucho más que eso.
 
 
Finalmente debemos entender también a la luz de este evangelio, que en nuestra vida, no puede haber una forma de hablar y de comportarnos cuando estamos trasmitiendo el mensaje de Jesús o cuando estamos en una reunión, o en un ambiente donde Dios no tiene cabida.
 
La forma en que debemos hablar es conforme a lo que tenemos adentro. Por tanto, es importante que hagamos el esfuerzo de usar en toda circunstancia un lenguaje adecuado. Debemos poner freno a nuestra lengua porque en caso contrario como dice el Apóstol Santiago en su carta estamos engañando nuestro propio corazón y nuestra religión es vana.
 
Hoy vamos a pedirle a María que ore con nosotros, para que en todo momento el Espíritu Santo sea el que inspire lo que sale de nuestra boca.
El esfuerzo y la tenacidad de nuestra parte y la ayuda de la gracia harán que lo que decimos los discípulos de Jesús, sea digno de Dios. 
El mundo brilla de alegría.
Se renueva la faz de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
 
Esta es la hora
en que rompe el Espíritu
el techo de la tierra,
y una lengua de fuego innumerable
purifica, renueva, enciende, alegra
las entrañas del mundo.
 
Esta es la fuerza
que pone en pie a la Iglesia
en medio de las plazas
y levanta testigos en el pueblo,
para hablar con palabras como espadas
delante de los jueces.
 
Llama profunda,
que escrutas e iluminas
el corazón del hombre:
restablece la fe con tu noticia,
y el amor ponga en vela la esperanza,
hasta que el Señor vuelva.
Himno de la Liturgia de las Horas

 

SANTORAL:  San Esteban, obispo de Perm

 
Esteban vivió en el siglo XIV. Era de nacionalidad rusa. Poco se sabe de sus primeros años. Predicaba la doctrina de Jesús en Rostov, y hacia el año 1370 comenzó su obra misionera con los zirios, que ocupaban una región, al este del Volga.
Esteban pensaba que, siendo Dios el creador de todas las lenguas, cada pueblo podía adorarlo en la suya propia. Como carecían de escritura, les enseñó un alfabeto de su invención. Con el fin de elevar las instrucciones de aquella gente, hizo edificar un monasterio y lugares donde se enseñaba. Al mismo tiempo, realizaba la predicación pública, al aire libre, y paulatinamente fue atrayendo verdaderas muchedumbres. El campo de sus correrías misionales se extendió largamente.
En 1383 fue nombrado primer obispo de Perm. Extendió su apostolado a los gentiles, que en gran número se convirtieron, y también desplegó gran celo en combatir las herejías.
San Esteban, obispo de Perm, murió  en Moscú, en 1396.

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