Boletín Informático de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico

Red Pionera
Ponce, Puerto Rico
23 de febrero de 2001
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Si quieres tener vida eterna, piensa en Jesus y haz lo que tienes que hacer."

 


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La UPR crea un doctorado en farmacia

LA ESCUELA de Farmacia del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico anunció el inicio del programa de Doctorado en Farmacia.

El programa, que iniciará en agosto de este año, comprende un curr ículo profesional estructurado en cuatro años académicos. Las solicitudes se deben realizar en o antes del viernes 2 de marzo en la Oficina de Admisiones del RCM.

Los candidatos interesados en solicitar ingreso al programa deben haber aprobado un mínimo de 71 créditos de una institución de educación superior acreditada; poseer un índice académico de 2.7 ó más al mo mento de solicitar admisión; poseer un índice académico específico de 2.75 ó más en los cursos requisito de química, biología, matemáticas y física al momento de solicitar admisión; y tomar el examen de admisión a Farmacia -Pharmacy College Admission Test (PCAT)- en o antes del 20 de febrero del año en que solicita.

 Carmen Millán

(El Nuevo Día)

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Honra Ponce a seis ciudadanos ilustres

PONCE - La aportación médica, industrial, política, musical, deportiva y filantrópica que seis ponceños han brindado a este país será reconocida el próximo mes durante la gala: "Los seis ponceños más ilustre del siglo XX".

Los hermanos Sor Isolina y Luis A. Ferré, junto al ex gobernador Rafael Hernández Colón, el deportista Juan "Pachín" Vicéns, la cantante Ruth Fernández y el fenecido médico Manuel de la Pila Iglesia fueron seleccionados por la junta de directores del Club Deportivo de Ponce para recibir tal distinción.

Los fondos recaudados en la gala serán destinados para ofrecer becas a 10 estudiantes de la Escuela de Medicina de Ponce.

"Sé que el producto que va a devengar la Escuela de Medicina se va a utilizar en becas para estudiantes talentosos que puedan servirle adecuadamente a este país", dijo José A. Cangiano, presidente del Club. "Esa Escuela le ha dado la oportunidad a muchos ponceños de estudiar en su propia tierra", añadió.

Manuel Martínez Maldonado, presidente de la Escuela de Medicina de Ponce, agradeció la colaboración con los estudiantes de Medicina.

Explicó que a través de los años la Escuela de Medicina ha tenido dificultades económicas "porque no ha habido la involucración, que requiere una Institución como la nuestra, de la sociedad que la rodea. Esta región debiera entender que respaldando la Escuela de Medicina está respaldando una herencia ".

OTRA PARTE de los fondos será para los trabajos de remodelación del Club Deportivo de Ponce, en las que se proponen contar con la sala de espectáculos de mayor capacidad en la región, dijo Cangiano.

La gala se llevará a cabo el 17 de marzo en las facilidades del Club Deportivo de Ponce. El pintor ponceño Tato García realizará varias obras con estampas ponceñas para decorar el salón de actividades del Club Deportivo.

Cangiano señaló que la cena que se ofrecerá durante la gala será confeccionada con productos de Ponce. "Plátanos de (sector) Real Anón, café de la Hacienda Vives, panecillo de la panadería de (el sector) Coto Laurel, parchas de (barrio) Maragüez", dijo Cangiano. "Son identificaciones ponceñas, no es broma. Se van a embriagar de ponceñismo", añadió.

La parte musical de la Gala estará a cargo de la Coral Polifónica de Ponce y del conjunto de Clarinetes de Ponce.

 Sandra Caquías Cruz

(El Nuevo Día)

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Bajan de la montaña profesores de UPR

  Cansados de que las autoridades universitarias no atiendan sus reclamos, un grupo de profesores del Colegio Universitario de la Montaña, en Utuado, recurrió ayer a la Comisión de Educación del Senado y le pidió que investigue alegadas irregularidades administrativas y fiscales en dicho recinto de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

De paso, los profesores Ramón del Toro Cardona, José R. Vélez y Nilda Sánchez demandaron la renuncia inmediata del presidente de la UPR, Norman Maldonado; del presidente de la Junta de Síndicos, Salvador Alemañy, y del rector de la UPR en Utuado, Ramón Colón Murphy, "por su incapacidad en el desempeño del poder institucional".

Luego de reunirse con la presidenta de la Comisión de Educación del Senado, Margarita Ostolaza, los profesores señalaron que desde hace varios años han tratado de exponer a las autoridades universitarias las situaciones irregulares que están afectando la imagen y a la academia del Colegio, pero la gerencia de la UPR le ha hecho caso omiso.

De hecho, los académicos mostraron  varias cartas enviadas a Alemañy y Maldonado desde 1999 alertándolos de las irregularidades, pero que no obtuvieron respuesta.

Señalaron que el año pasado le pidieron audiencia al Presidente de la UPR "y nunca nos atendió".

Ostolaza les prometió que tomaría cartas en el asunto.

Los profesores, que son miembros del Senado Académico pero hicieron la salvedad de que las denuncias las hacían en su carácter personal, indicaron que en el Colegio de la Montaña hay un clima de represión, hostigamiento, formulación de cargos y de despidos por parte de la administración actual, lo que a su juicio ha contribuido al deterioro del ambiente de trabajo. Dijeron que en la institución reina un ambiente de hostilidad y no hay comunicación entre la Facultad y la Administración. Denunciaron también que el reclutamiento de personal docente se está haciendo en violación a las normas y procedimientos.

Señalaron que el Colegio se fundó en 1979 con miras al desarrollo académico en el área de la tecnología agrícola, pero hasta el momento no se ha creado ningún bachillerato en el área agrícola y se han quedado con grados asociados.

La institución, que tiene los índices de ingreso más bajos de todo el sistema de la UPR, sólo ofrece actualmente tres bachilleratos: en Administración de Empresas, Sistemas de Oficinas y Educación.

Los profesores Del Toro, Vélez y Sánchez denunciaron que hace dos años el Colegio dejó perder dos propuestas en los renglones de ecoturismo y desplazados del café, que hubieran sido de gran impacto para la región central.

Indicaron que el Plan de Mejoras Permanentes ha sido prioridad para la administración, relegando la Academia a un plano inferior.

Además, dijeron que los cambios administrativos de decanos y directores de departamentos "han sido la orden del día".

Nydia Bauzá 

(Primera hora)

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El escándalo de los indultos se extiende como una mancha de aceite y alcanza a Hillary Clinton

NUEVA YORK. 

Los 140 perdones y las 36 conmutaciones de penas que Bill Clinton dictó horas antes de abandonar la Casa Blanca se están convirtiendo en una imparable mancha de aceite que amenaza no sólo al ex presidente sino también a su mujer, la senadora Hillary Clinton, que ayer negó rotundamente que tuviera nada que ver con los comprometidos indultos presidenciales.

Mientras trascendía que el tesorero de su campaña para el Senado había hecho valer sus contactos en la Casa Blanca para granjearle el perdón a dos convictos, Hillary Clinton confesó sentirse «muy disgustada» de que su hermano hubiera recibido 400.000 dólares (unos 70 millones de pesetas) por haber hecho labores de presión para conseguir que la magnanimidad presidencial de su cuñado alcanzara a Glenn Braswell, convicto de fraude postal y perjurio, y Carlos Vignali, traficante de cocaína.

NUEVAS INVESTIGACIONES

Aunque Hugh Rodham se apresuró a devolver el dinero a las agradecidas familias de Braswell y Vignali, el impacto de la revelación ha sido devastador. La Justicia está investigando nuevas felonías de Braswell. Preguntado reiteradamente ayer durante su primera conferencia de prensa en la Casa Blanca sobre los indultos, el nuevo presidente, George W. Bush, dijo que tenía mucho trabajo serio por delante para ocuparse de las decisiones de su predecesor, que había que mirar adelante.

Aunque Hillary Clinton, incapaz de desprenderse de la sombra pegajosa de las últimas acciones de su marido, aseguró ayer solemnemente que no ha tenido «nada que ver en los perdones que fueron concedidos o no», la sospecha está en el aire. La señora Clinton ya había hecho público en la noche del miércoles un comunicado dando cuenta de su conmoción al tener noticia, mientras estaba en el cine, de que su hermano había recibido comisiones para presionar en favor de dos perdones. «No habló conmigo acerca de esas peticiones», dijo Hillary, que no quiso pronunciarse sobre las decisiones tomadas por su marido cuando estaba a punto de abandonar la Presidencia, y que tampoco respondió a la pregunta de si Bill Clinton debería comparecer voluntariamente ante el comité del Congreso que analiza los indultos. La ex primera dama dijo que tenía el corazón destrozado, que no había hablado con su hermano ni, de momento, tenía ganas de hacerlo.

La senadora admitió que había oído rumores la semana pasada de que su hermano podría haber estado moviéndose entre bambalinas, pero dijo que no siguió el tema. Bill Clinton, que el domingo intentó sin éxito justificar en un artículo en «The New York Times» el porqué del indulto concedido al fugitivo de la Justicia Marc Rich, financiero acusado de defraudación fiscal y violación de embargo contra países como Irán, y otros perdones, «basados en méritos legales y razones humanitarias», no reveló si conocía o no las maniobras de su cuñado, ni tampoco si influyeron en su decisión. Lo único que negó rotundamente el ex presidente fue que supiera que Hugh Rodhman había cobrado por la faena. Bajo el título, «Otro desgraciado perdón», el propio «Times» reclamaba ayer una plena investigación por parte del Departamento de Justicia y del Congreso de los perdones de Clinton en el corredor de salida de la Casa Blanca, al tiempo que hacía hincapié en que el ex presidente dejaba sin responder la pregunta clave de si sabía de la participación de su cuñado en las delicadas gestiones.

PELIGRA LA CARRERA DE HILLARY

Pero a un frente que se abre y se cierra mal, se sucede otro, como si una presa de amargas sorpresas estuviera a punto de romperse en mil pedazos. A los fiscales federales que investigan en Nueva York los controvertidos indultos se les acumula el trabajo. La agencia Associated Press daba cuenta ayer de lo que puede acabar de resquebrajar la carrera senatorial de Hillary Clinton, cuyas ambiciones no confesadas acarician volver a la Casa Blanca, pero no como primera dama, sino como presidenta. Segun la agencia, el tesorero de la campaña que llevó a Hillary al Senado, William Cunningham III, pudo aportar también su saquito de influencia en la Casa Blanca para lograr que la misericordia presidencial alcanzara a dos republicanos condenados.

Cunningham es socio en el mismo despacho de abogados de un antiguo consejero de Clinton, Harold Ickes. En declaraciones a la citada agencia, Cunningham admitió que Ickes le había llamado para pedirle que hablara en favor de Robert Clinton Fain y James Lowell Manning, convictos en 1980 por fraude fiscal. El ex tesorero de la senadora dijo que no creía que su labor recaudadora durante la campaña para el Senado hubiera tenido el más mínimo efecto sobre la decisión del presidente y que no había discutido los perdones ni con Hillary ni con Bill Clinton, sino que habían remitido la petición de perdón al Departamento de Justicia.

Alfonso Armada, corresponsal

(ABC)

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Los pintores y escultores españoles del siglo XX, en un completo diccionario

MADRID. 

La Editorial Forum Artis eligió la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para presentar «Diccionario de Pintores y Escultores Españoles del Siglo XX». En total son quince volúmenes, resultado de diez años de trabajo e investigaciones de un centenar de expertos, que recogen la biografía y el estudio crítico de más de 20.000 artistas.

En palabras de Mario Antolín, director de la obra, el diccionario viene a cubrir «una importante ausencia bibliográfica en el arte español del último siglo». El tamaño de la obra se justifica en el esfuerzo que han realizado los autores para que en ella estuvieran presentes artistas «a menudo olvidados como son ilustradores, grabadores, diseñadores...», reconoce Antolín. Grandes creadores del pasado como Picasso, Gris o Blanchard, junto a las figuras consagradas de la talla de Tàpies o Chillida conviven en las páginas del diccionario con los más jóvenes valores del ámbito artístico nacional, como Barceló, Broto o Ciria.

Tampoco se olvida de los nombres de Unamuno, Lorca, Alberti, Murciano y tantos otros literatos consagrados, que encontraron en la pintura otras formas de expresión. Y como el arte no para de crecer, la editorial tiene preparados apéndices periódicos cada 2 o 3 años. El precio de cada uno de los tomos será de 6.500 pesetas y podrán ser adquiridos desde la próxima semana. No obstante, la editorial presenta una edición de bolsillo, que no superará las 15.000.

(ABC)

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El código de barras y el Anticristo: Debate en la Iglesia ortodoxa rusa
El patriarcado resuelve la disputa sobre el número 666

MOSCU, 22 feb 2001 

 En el código de barras no se esconde el «número de la Bestia», el famoso «666» mencionado en el Apocalipsis. Lo ha decidido, después de tres días de acaloradas discusiones, la Comisión teológica del patriarcado ortodoxo de Moscú, presidida por el sacerdote Kirill Pavlov.

La asamblea, en la que han participado metropolitanos, obispos, teólogos y algunos diputados de la Duma, el Parlamento de Rusia, tuvo lugar en el monasterio de la Trinidad y de San Sergio en la ciudad de Sergijev Posad (Zagorsk en los tiempos soviéticos).

La reunión tuvo que convocarse después de que numerosos exponentes del clero ortodoxo ruso habían expresado dudas al constatar que los códigos electrónicos (en especial, el de barras), se basan en tres claves al inicio, en medio y en representación del número 6. Estos códigos, de hecho, giran en torno a estos tres números base que conformarían el temido «666». Esta hipótesis provocó una gran polémica hasta el punto de que grupos de fieles ortodoxos rusos habían amenazado con un cisma.

En el último libro de la Biblia cristiana, el Apocalipsis (13, 17-18), describe la acción del Anticristo y afirma que ésta hace «que nadie pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la marca con el nombre de la Bestia o con la cifra de su nombre. ¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666».

Al final de la asamblea, se ha redactado un documento que será publicado después de ser aprobado por el patriarca Alejo II. «Hemos escuchado a los expertos y los exegetas --ha explicado el metropolitano Filaret-- y hemos llegado a la conclusión que en el código de barras y en otros códigos electrónicos no está presente el "666"». Pues «el sigilo del Anticristo, según la opinión de los Santos Padres viene impreso por el Anticristo mismo después de su aparición y después de que muchos le hayan reconocido como Dios». Pero hoy nadie diviniza el código de barras, de modo que el peligro no existe.

De todos modos, Filaret advirtió ante otro peligro: los procesos de globalización, de los que son un indicio los códigos electrónicos, pueden presentar realmente peligros espirituales. «Tenemos que seguirlos de cerca --ha dicho--, estudiarlos y advertir al pueblo de Dios. Pero hoy día sembrar el pánico es indigno del nombre de cristianos».

Estos temas serán tratados en un mensaje pastoral que el patriarca Alejo II dirigirá a los fieles con motivo de la Cuaresma.

Filaret dijo, asimismo, que hay que comprender el que surjan ciertos temores, que podrían parecer supersticiosos, pues son una consecuencia del «período del comunismo», cuando no había posibilidad de instruir a los fieles.

«Nosotros, sin embargo --concluyó--, no hemos prestado atención suficiente a estos procesos. Por esto tenemos que arrepentirnos».

(ZENIT.org)

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CONCELEBRACIÓN EUCARÍSTICA CON LOS NUEVOS CARDENALES

HOMILÍA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II

 Jueves 22 de febrero de 2001
Fiesta de la Cátedra de San Pedro

1. «"Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?". Simón  Pedro  contestó:  "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo"» (Mt 16, 15-16).

Este diálogo entre Cristo y sus discípulos, que acabamos de escuchar, es siempre actual en la vida de la Iglesia y del cristiano. En todas las horas de la historia, especialmente en las más decisivas, Jesús interpela a los suyos y, después de preguntarles sobre lo que piensa de él "la gente", limita el campo y les pregunta:  "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?".

Esta pregunta la hemos escuchado, en el fondo, durante todo el gran jubileo del año 2000. Y cada día la Iglesia ha respondido incesantemente con una profesión común de fe:  "Tú eres el Cristo, el Salvador del mundo, ayer, hoy y siempre". Una respuesta universal, en la que, a la voz del Sucesor de Pedro se han unido las de los pastores y los fieles de todo el pueblo de Dios.

2. Una única confesión de fe:  ¡tú eres el Cristo! Esta confesión de fe es el gran don  que  la Iglesia ofrece al mundo al inicio del tercer milenio, mientras se aventura en el "inmenso océano" que se abre ante ella (cf. Novo millennio ineunte, 58). La fiesta de hoy pone en primer plano el papel de Pedro y de sus Sucesores al guiar la barca de la Iglesia en este "océano". Por consiguiente, es sumamente significativo que en esta celebración litúrgica esté junto al Papa el Colegio cardenalicio con los nuevos cardenales, creados ayer en el primer consistorio después del gran jubileo.  Queremos dar todos juntos gracias a Dios por haber fundado su Iglesia sobre la roca de Pedro. Como sugiere la oración "colecta", deseamos orar intensamente para que "entre los peligros del mundo", la Iglesia no se turbe, sino que avance con valentía y confianza.

3. Sin embargo, permitidme ante todo expresar mi alegría y gratitud al Señor precisamente por vosotros, amadísimos y venerados hermanos, que acabáis de entrar a formar parte del Colegio cardenalicio. A cada uno le renuevo mi más cordial saludo, que extiendo a vuestros familiares y a los fieles aquí reunidos, así como a las comunidades de las que procedéis y que hoy se unen espiritualmente a nuestra celebración.

Considero providencial celebrar con vosotros y con todo el Colegio la fiesta de la Cátedra de San Pedro, porque se trata de un singular y elocuente signo de unidad, con el que juntos comenzamos el período posjubilar. Un signo que es, al mismo tiempo, invitación a profundizar la reflexión sobre el ministerio petrino, al que se refiere de forma particular vuestra función de cardenales.

4. "Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia" (Mt 16, 18).

En el "hoy" de la liturgia, el Señor Jesús dirige también al Sucesor de Pedro esas palabras, que se convierten para él en el compromiso de confirmar a sus hermanos (cf. Lc 22, 32). Con gran consuelo y con vivo afecto os llamo a vosotros, venerados hermanos cardenales, a uniros a la Sede de Pedro en el peculiar ministerio de unidad que se le ha encomendado.

"Como Obispo de Roma soy consciente -lo afirmé en la encíclica Ut unum sint sobre el compromiso ecuménico-, de que la comunión plena y visible de todas las comunidades, en las que, gracias a la fidelidad de Dios, habita su Espíritu, es el deseo ardiente de Cristo" (n. 95). Para esa finalidad primaria los cardenales, sea como Colegio sea de forma individual, pueden y deben brindar su valiosa contribución, pues son los primeros colaboradores del ministerio de unidad del Romano Pontífice. La púrpura con que están revestidos recuerda la sangre de los mártires, especialmente la de san Pedro y san Pablo, sobre cuyo supremo testimonio se funda la vocación y la misión universal de la Iglesia de Roma y de su Pastor.

5. ¡Cómo no recordar que el ministerio de Pedro, principio visible de unidad, constituye una dificultad para las demás Iglesias y comunidades eclesiales! (cf. Ut unum sint, 88). Sin embargo, ¡cómo no recordar, al mismo tiempo, el dato histórico del primer milenio, cuando la función primacial del Obispo de Roma fue ejercida sin encontrar resistencias en la Iglesia tanto de Occidente como de Oriente! Hoy quisiera orar al Señor de modo particular, junto con vosotros, para que en el nuevo milenio, en el que ya nos encontramos, se supere pronto esta situación y se vuelva a la comunión plena. El Espíritu Santo dé a todos los creyentes la luz y la fuerza necesarias para realizar el ardiente anhelo del Señor. A vosotros os pido que me asistáis y colaboréis conmigo de todos los modos posibles en esta comprometedora misión.

Venerados hermanos cardenales, el anillo que lleváis y que dentro de poco voy a entregar a los nuevos miembros del Colegio, pone de relieve precisamente el vínculo especial que os une a esta Sede apostólica. En el "inmenso océano" que se abre ante la nave de la Iglesia, cuento con vosotros para orientar su camino en la verdad y en el amor, a fin de que, superando las tempestades del mundo, resulte cada vez más eficazmente signo e instrumento de unidad para todo el género humano (cf. Lumen gentium, 1).

6. "Así dice el Señor:  Yo mismo buscaré a mis ovejas y cuidaré de ellas" (Ez 34, 11).
En la fiesta de la Cátedra de San Pedro, la liturgia nos vuelve a proponer el célebre oráculo del profeta Ezequiel, en el que Dios se revela como el Pastor de su pueblo. En efecto, la cátedra es inseparable del báculo pastoral, porque Cristo, Maestro y Señor, vino a nosotros como el buen Pastor (cf. Jn 10, 1-18). Así lo conoció Simón, el pescador de Cafarnaúm:  experimentó su amor tierno y misericordioso, y quedó conquistado por él. Su vocación y su misión de apóstol, resumidas en el nuevo nombre, Pedro, que recibió del Maestro, se basan totalmente en su relación con él, desde el primer encuentro, al que lo llamó su hermano Andrés (cf. Jn 1, 40-42), hasta el último, en la ribera del lago, cuando el Resucitado le encargó que apacentara a su rebaño (cf. Jn 21, 15-19). En medio, el largo camino del seguimiento, en el que el Maestro divino llevó a Simón a una profunda conversión, que experimentó horas dramáticas en el momento de la pasión, pero que desembocó luego en la alegría luminosa de la Pascua.

En virtud de esta experiencia transformadora del buen Pastor, Pedro, escribiendo a las Iglesias de Asia menor, se define a sí mismo "testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse" (1 P 5, 1). Exhorta a "los presbíteros" a apacentar el rebaño de Dios, siendo sus modelos (cf. 1 P 5, 2-3). Esta exhortación se dirige hoy de modo especial a vosotros, amadísimos hermanos, a quienes el buen Pastor ha querido asociar del modo más eminente al ministerio del Sucesor de Pedro. Sed fieles a vuestra misión, dispuestos a dar la vida por el Evangelio. Esto os pide el Señor y esto espera de vosotros el pueblo cristiano, que hoy os acompaña con alegría y afecto.

7. "Yo he orado por ti, para que tu fe no desfallezca" (Lc 22, 32). Lo dijo el Señor a Simón Pedro durante la última Cena. Estas palabras de Jesús, fundamentales para Pedro y para sus Sucesores, difunden luz y consuelo también sobre quienes colaboran más de cerca en su ministerio. Hoy, a cada uno de vosotros, venerados hermanos cardenales, Cristo os repite:  "Yo he orado por ti", para que tu fe no desfallezca en las situaciones en que pueda ponerse más a prueba tu fidelidad a Cristo, a la Iglesia y al Papa.

Esta oración, que brota incesantemente del corazón del buen Pastor, sea siempre, amadísimos hermanos, vuestra fuerza. No dudéis de que, como sucedió con Cristo y con san Pedro, así acontecerá también con vosotros:  vuestro testimonio más eficaz será siempre el marcado por la cruz. La cruz es la cátedra de Dios en el mundo. En ella Cristo dio a la humanidad la lección más importante, la de amarnos los unos a los otros como él nos amó (cf. Jn 13, 34):  hasta el don supremo de sí.

Al pie de la cruz está siempre la Madre de Cristo y de los discípulos, María santísima. A ella el Señor nos encomendó cuando dijo:  "Mujer, he ahí a tu hijo" (Jn 19, 26). La Virgen santísima, Madre de la Iglesia, como protegió de modo especial a Pedro y a los Apóstoles, seguramente protegerá al Sucesor de Pedro y a sus colaboradores. Esta consoladora certeza os aliente a no temer las pruebas y las dificultades. Más aún, con la seguridad de la protección constante de Dios, cumplamos juntos el mandato de Cristo, que con vigor invita a Pedro, y con él a la Iglesia, a remar mar adentro:  "Duc in altum" (Lc 5, 4). Sí, amadísimos hermanos, rememos mar adentro, echemos las redes para la pesca y "avancemos con esperanza" (Novo millennio ineunte, 58).

Cristo, el Hijo de Dios vivo, es el mismo ayer, hoy y siempre. Amén.

(El Vaticano)

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La rebelión del pequeño burgués

LA POESIA es la más transparente expresión del corazón humano. Sale como quiere. No necesita refinamientos ni rimas ni formas. Así sale el agua del nacimiento en el manantial. Ella brota limpia para enfrentar las adherencias en el cauce que se le dio. Y se le pegan. Pero no la desvirtúan. No le restan a su carisma de agua; ni a su libertad auténtica y bella de fondo y esencia. Porque aunque arrastre fealdad, ella es agua pura. Renueva purezas una y otra vez en el cauce de la vida de las pasiones. Su curso es sin discurso... sin explícitas fórmulas de razón. Así humedece la tierra agostada, reseca y estéril. La prepara. La remueve para la oportuna fecundación.

Me ha llegado al tuétano del alma la publicación del poemario "Veinte", del muchacho poeta Guillermo Rebollo Gil. Posee frescura como toda poesía verdadera; y también -como toda poesía- el carácter disolvente de la más burda, desnuda y vergonzante realidad. Desmiente la gran mentira de nuestro tiempo. Dice, sin decirlo, que el dolor pare belleza; y que es engañoso el placer; y que el amor no acaba. Que transforma. Edifica. Da alas para elevarse sobre el absurdo.

En el desierto de la desenfrenada y enloquecida sociedad pequeño burguesa que nos influye, aparece esta acequia joven, fresca, franca de autoanálisis, autocrítica y autocorrección.

"La rebelión del pequeño burgués -dice- es un evento de chaquetón y corbata: / 300 chicos y chicas del ámbito universitario / emperifollándose para derrocar / el régimen bárbaro de sus modistas oligárquicos. / Nosotros creemos en la igualdad y en la accesibilidad / de suficientes tiendas en el mall con numerosas ofertas / en pantalones y blusas rojas y negras / para colorear nuestra afrenta. / Giorgio, Versace, Calvin Klein / todos / nos acompañan en protesta de los altos precios / (...) ¿Cómo van a poner a la venta / adornos de Navidad cuando todavía / no ha pasado Acción de Gracias?, / ¿qué valor se les está dando a las cosas? / ¡Comerciantes reaccionen! ¿Qué va a / pasar con nuestra lista de regalos de / boda si aumenta el precio por cuchara / con cada unión rota? / (...) Estas cosas son importantes, / ¿qué hay de nuestros derechos como familia tradicional?, / qué hay de nuestro aire acondicionado, los trajes a la medida, / el BM Z3, la computadora, el sexo fácil (...) Qué iría a pasar si de repente tuviésemos / que ser y valer por nosotros mismos / (...) Nosotros protestamos, / defendemos nuestra ventaja / y privilegio a todo costo. / (aunque, claro, siempre se prefiere una ganga)".

El poeta describe el mundo de superficialidades idiotas que pretenden como el cáncer- vivir dentro de nuestra vida personal y social.

ESAS QUE se defienden de nuestros resortes morales con nuestras propias defensas, con nuestros anticuerpos culturales. Pero lo que más conmueve es que el cáncer haya llegado a la médula, al centro mismo de la identidad: "Nosotros no nos conocemos dice de sí mismo y de su generación, el autor-, no nos respetamos, / nos mantenemos alejados de nosotros mismos / porque tenemos prohibido hablar con extraños".

Este poemario es, a mi juicio, una de las acusaciones más contundentes contra la adherencia putrefacta de mentiras y traiciones y promesas rotas.

Las que enturbian el agua en las corrientes del río desenfrenado de la sociedad de consumo dentro de la que vivimos. Pero sale agua del nacimiento en el manantial de la poesía... limpia, pura. Lista para enfrentar las adherencias en el cauce que se le dio. Desmiente la gran mentira de nuestro tiempo. Dice, sin decirlo, que el dolor pare belleza, que es engañoso el placer y que el amor no acaba.

¡La tierra agostada, reseca y estéril, con cada unión rota, ha sido humedecida para la oportuna fecundación!

José Alberto Morales
Pres. de la Pontificia Universidad Católica

(El Nuevo Día)

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La Iglesia llega, pero con frecuencia tarde

La negativa de la Conferencia Episcopal a firmar el pacto antiterrorista ha desatado un aluvión de críticas muy duras a la Jerarquía de la Iglesia. Se le ha recordado su inveterada querencia de quitarse de en medio cuando llegan momentos comprometidos. Se le acusa de utilizar —¿estará llegando al cinismo?— dos medidas descaradamente distintas de moral y de política. Se le critica porque en ocasiones y según convenga estira los principios de la moral hasta llegar a convivir muy pacíficamente con poderes fácticos o políticos de todas clases y en cambio otras veces se pierde —¿deliberadamente?— en las cimas de los «sagrados principios morales». Estas acusaciones, muy antiguas y muy recientes, están en la mente de todos.

Acudimos al debate con esta pequeña aportación. Estas líneas se echan a la corriente, que baja bastante crecida. Intentaremos con todo agarrarnos a alguna rama de la orilla para no ser arrastrados del todo por la riada.

1. Nos fijamos, en primer lugar, en la Iglesia. La discusión o si se quiere las acusaciones a la Iglesia tienen un trasfondo que viene de lejos. No nos refugiemos los católicos a toda prisa en el tan citado «anticlericalismo español» que va detrás de los curas o con una vela en las procesiones o con un palo en los motines. La historia de la Iglesia, por lo que se refiere a su relación con las sociedades civiles y los poderes públicos, está llena de heridas, algunas sangrantes. Y no hay que remontarse a los tiempos de Constantino. Si los católicos nos miramos en el espejo del siglo XX podremos descubrir en nuestro rostro de Iglesia no pocas cicatrices. Es cierto que seríamos culpables de un estrabismo consentido si no recordáramos a los testigos ahorcados en las cárceles nazis o gaseados en las cámaras de gas, a los católicos que han pasado buena parte de sus vidas aislados en celdas de castigo soviéticas, en jaulas de bambú vietnamitas o en trabajos forzados en China. Pero demasiadas veces los católicos —la Iglesia— hemos convivido sin especiales remordimientos de conciencia con regímenes impresentables.

LA IGLESIA LLEGA TARDE

Junto a nuestra historia pasada, el timing. Un ritmo pausado y hasta cansino y un estilo matizado a veces hasta la exasperación hacen que la Iglesia con frecuencia llegue —lleguemos— tarde. Nos acercamos a las convocatorias con comunicados de Prensa cuidadosamente redactados cuando los manifestantes hace tiempo que pasaron y ya van mucho más allá. La Nota del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española de 20 de febrero, clarificadora, serena y firme, ve la luz pública cuando ya se producían unas ciertas inflexiones en algunos comentarios sobre la actuación de la Iglesia y sobre todo cuando otros hechos, más de última hora, ya habían desplazado la «no firma» del pacto a segundas o terceras filas de la actualidad. Y a esto hay que añadir una cierta ¿ingenuidad o torpeza? a la hora de dar razones. Para explicar el hecho de no haber firmado el pacto se han esgrimido por parte de la Iglesia algunas razones puramente formales que al primer pequeño soplo ya no se tenían de pie. «Como no se nos había invitado»..! Si hubiese habido invitación formal, entonces la Iglesia no habría tenido más remedio que echar mano de sus razones reales para no firmar. Se alimenta así la sospecha de que la Iglesia, antes de sacar sus cartas verdaderas, intentaba «entretener» como fuera a sus impacientes interlocutores.

MOTIVOS PARA LA CRÍTICA

De todo esto una primera conclusión. En la Iglesia, antes de sentirnos víctimas de la sociedad civil laicizada, deberemos examinar si hemos dado motivos reales para que nos critiquen. Juan Pablo II con sinceridad y en público, se ha atrevido, al parecer en contra de su entorno cercano, a pedir perdón por las faltas de nuestro pasado. Pero el hecho de pedir perdón se quedaría en gesto inútil si no va bien agarrado de la mano de un visible propósito de enmienda.

Hay por tanto que evitar, ya hoy, lo que mañana pudiera ser otra vez motivo para pedir perdón. Y los católicos —obispos y fieles de a pie— tenemos que limpiar de estorbos nuestros caminos, aquellos que nos llevan hacia los poderes públicos, a las sociedades civiles, a los ciudadanos de a pie.

2. Las críticas y los críticos.

¿Debía firmar la Iglesia, representada por la Jerarquía, el Pacto Antiterrorista?

Al leer los grandes principios del pacto nos parece que la Iglesia no puede negarse a firmar. Al repasar el texto completo del pacto y su contexto creemos que la Iglesia no debe estampar su firma en el pacto. Diciendo esto, entiendo personalmente que no estoy utilizando una salida de emergencia para zafarme del compromiso.

Nos ha parecido leer en el pacto dos niveles de afirmaciones. Unas, las que condenan sin grietas la violencia, el asesinato, el terrorismo y los ataques a una sociedad que aspira y tiene el derecho a vivir en libertad, en paz y en solidaridad. O la afirmación en positivo de que la paz, la convivencia libre y el respeto a los derechos humanos son valores no negociables. A esas condenas y la adhesión a esos principios la Iglesia no debe ni puede ni quiere negarse. Ni puede limitarse a susurrar en voz baja una semicondena cansina, o perderse en una serie de distingos conceptuales o resguardarse en un campo neutral por si en un algún momento fuese necesario un árbitro. La Iglesia ha condenado el terrorismo y la violencia muchas veces y con frases muy enérgicas. Insinuar que la Iglesia española en su conjunto en este momento, por no concitar enemistades, o por vender una imagen de «apacible concordia entre los obispos» ha aguado su oposición frontal al terrorismo nos parece que es faltar a la verdad.

«VERDADES DE SEGUNDO ORDEN»

Pero en el pacto hay otra serie de afirmaciones, escritas con letras del mismo tamaño que las anteriores aunque nos parecen «verdades de segundo orden». Se declara «fracasada la estrategia promovida por el PNV y por EA». Se afirma que «la condición evidente y necesaria para la reincorporación de estas fuerzas políticas a la unidad de los partidos democráticos es la ruptura formal con el Pacto de Estella», se dice que esto es un requisito imprescindible para alcanzar cualquier acuerdo político o pacto institucional con el PNV y EA. Todas estas afirmaciones pertenecen a la arena política y al juego y confrontación de los partidos. Son legítimamente defendibles. Hasta muchos las pueden considerar políticamente correctas y para bastantes ciudadanos pudieran parecer imprescindibles. En una manifestación contra el terrorismo, la cúpula de la Iglesia española, codo a codo con otras instituciones, como la Universidad o algunas asociaciones civiles, tiene su sitio llevando la pancarta. En una manifestación en la que se pidiese la ruptura del Pacto de Estella y el cambio de gobierno en el País Vasco, pensamos que el sitio de la Iglesia no es la calle sino su casa, que en rigor no es suya. Es de Dios. Y si es del Dios anunciado por Jesús de Nazaret, es también la casa del pueblo y la casa de todos los pueblos.

AL SERVICIO DE LA HUMANIDAD

Un jesuita ahorcado en las cárceles nazis, Alfred Delp, escribió: «El destino de la Iglesia en el futuro no dependerá de lo que sus prelados puedan aportar de inteligencia y “habilidad política”. Dependerá del retorno de la Iglesia al servicio de la humanidad...Esto no quiere decir huida de la sociedad, sino hacerse más consciente de la propia limitación y realizar así la tarea como una diaconía cultural».

La Iglesia al condenar el terrorismo ha hecho un servicio. Y al «quedarse en casa» no firmando el pacto nos parece que ha cumplido con su obligación. Aunque a veces se mueva por la sociedad con pasos tan lentos que defrauden expectativas legítimas de sociedades rápidas y la Iglesia corra así el peligro de llegar a los sitios casi siempre un poco tarde.

                                                                                                                 Juan GARCÍA PÉREZ, S. J. Profesor de Teología. Universidad Pontificia Comillas. Madrid.

(ABC)

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EL CALEIDOSCOPIO

Existía un hombre que a causa de una guerra en la que había peleado de joven, había perdido la vista. Este hombre, para poder subsistir y continuar con su vida, desarrolló una gran habilidad y destreza con sus manos, lo que le permitió destacarse como un estupendo artesano; sin embargo, su trabajo no le permitía más que asegurarse el mínimo sustento.

Cierta Navidad quiso obsequiarle algo a su hijo de cinco años, quien nunca había conocido más juguetes que los trastos del taller de su padre con los que fantaseaba reinos y aventuras. Su papá tuvo entonces la idea de fabricarle, con sus propias manos un hermoso calidoscopio como alguno que él supo poseer en su niñez. Por las noches fue recolectando piedras de diversos tipos que trituraba en decenas de partes, pedazos de espejos, vidrios, metales, ...

Al cabo de la cena de Noche Buena pudo, finalmente imaginar a partir de la voz del pequeño, la sonrisa de su hijo al recibir el precioso regalo. El niño no cabía en sí de la dicha y la emoción que aquella increíble Navidad le había traído de las manos rugosas de su padre ciego.

Durante los días y las noches siguientes el niño fue a todo sitio portando el preciado regalo, y con él regresó a sus clases en la escuela del pueblo. En el receso entre clase y clase, el niño exhibió y compartió lleno de orgullo su juguete con sus compañeros que se mostraban fascinados con aquella maravilla.

Uno de aquellos pequeños, tal vez el mayor del grupo, finalmente se acercó al hijo del artesano y le preguntó con mucha intriga: "Oye, que maravilloso calidoscopio te han regalado...¿dónde te lo compraron?, no he visto jamás nada igual en el pueblo..."

Y el niño, orgulloso de poder revelar aquella verdad emocionante desde su pequeño corazón, le contestó: "No, no me lo compraron en ningún sitio... me lo hizo mi papá"

A lo que el otro pequeño replicó con cierto tono incrédulo: "¿Tu padre?...imposible...¡si tu padre está ciego!"

Nuestro pequeño amigo se quedó mirando a su compañero, y al cabo de una pausa de segundos, sonrió como solo un portador de verdades absolutas puede hacerlo, y le contestó: "Sí ... mi papá esta ciego ... pero de los ojos...SOLAMENTE DE LOS OJOS..."

El amor solo se puede ver con el corazón ..."LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS"

(Valores org.)

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SANTORAL: San Policarpo, obispo y mártir (69-155)

Lectura del libro del Eclesiástico 6, 5-17

 Las palabras dulces multiplican los amigos y un lenguaje amable favorece las buenas relaciones. Que sean muchos los que te saludan, pero el que te aconseja, sea uno entre mil.
 Si ganas un amigo, gánalo en la prueba, y no le des confianza demasiado pronto. Porque hay amigos ocasionales, que dejan de serlo en el día de tu aflicción.
 Hay amigos que se vuelven enemigos, y para avergonzarte, revelan el motivo de la disputa. Hay amigos que comparten tu mesa y dejan de serlo en el día de la aflicción.
 Mientras te vaya bien, serán como tú mismo y hablarán abiertamente con tus servidores; pero si te va mal, se pondrán contra ti y se esconderán de tu vista.
 Sepárate de tus enemigos y sé precavido con tus amigos.
 Un amigo fiel es un refugio seguro: el que lo encuentra ha encontrado un tesoro.
 Un amigo fiel no tiene precio, no hay manera de estimar su valor.
 Un amigo fiel es un bálsamo de vida, que encuentran los que temen al Señor. El que teme al Señor encamina bien su amistad, porque como es él, así también será su amigo.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 118, 12 y 16. 18 y 27. 34-35 (R.: 35a)

R. Condúceme, Señor, por la senda de tus mandamientos.

 Tú eres bendito, Señor:
 enséñame tus preceptos.
 Mi alegría está en tus preceptos:
 no me olvidaré de tu palabra.  R.

 Abre mis ojos,
 para que contemple las maravillas de tu ley.
 Instrúyeme en el camino de tus leyes,
 y yo meditaré tus maravillas.  R.

 Instrúyeme, para que observe tu ley
 y la cumpla de todo corazón.
 Condúceme por la senda de tus mandamientos,
 porque en ella tengo puesta mi alegría.  R.

X Lectura del santo Evangelio según san Marcos 10, 1-12

 Jesús fue a la región de Judea y al otro lado el Jordán. Se reunió nuevamente la multitud alrededor de él y, como de costumbre, les estuvo enseñando una vez más.
 Se acercaron algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: «¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?.»
 El les respondió: «¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?.»
 Ellos dijeron: «Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y
 separarse de ella.»
 Entonces Jesús les respondió: «Si Moisés les dio esta prescripción fue
debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer. Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido.»
Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar
sobre esto. El les dijo: «El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquella; y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio.»

Palabra del Señor.

Reflexión   

Jesús en este evangelio, hace una verdadera llamada a favor de la indisolubilidad del matrimonio.

La unión matrimonial, transforma a un hombre y una mujer, en compañeros de eternidad.

El Señor dice: Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.

Los fariseos, no discutían el derecho al divorcio, ellos discutían solamente sobre cuales podían ser las razones suficientes para que un hombre pudiera despedir a su mujer.

Algunos creían que podían hacerlo por cualquier causa, otros, que tenía que haber una falta grave por parte de la mujer.

Los fariseos daban por descontado que el varón tenía derecho y punto.

Y efectivamente en el Deuteronomio, está establecida la ley sobre el divorcio. Allí, para que un hombre pueda despedir a su mujer, no se exige más que la escritura de un documento, para que así conste que la mujer ya es libre.

Cuando le preguntan a Jesús, el Señor volvió a asentar firmemente el plan original de Dios para el matrimonio: un solo hombre casado con una sola mujer, para toda la vida.

Ésta es la voluntad de Dios y ya aparece en el libro del Génesis.Y el Señor, no niega que el divorcio haya sido tolerado en el Antiguo Testamento. Y les explica la razón. Moisés lo toleró por la dureza del corazón. Esa dureza del corazón que hace que el hombre se niegue a obedecer la voluntad de Dios.

La ley de Moisés no presenta en nada el ideal, trata de administrar una situación de bancarrota, para evitar mayores injusticias aún, pero no se trata de lo que Dios quiso cuando creó al hombre y a la mujer.

 

La intención de Dios es que el hombre y la mujer se unan por amor en el matrimonio, de modo que ya no sean dos personas, sino una sola. La unión de los esposos no es una unión sólo a nivel genital, tiene que ser una unión en todos los niveles de la vida en común.

En una unión de esa clase, no queda lugar para pensar en el divorcio.

Donde los fariseos hablan de las causas de divorcio, Jesús habla de la FUERZA del AMOR que une.

Vamos a pedirle hoy al Señor, que conceda a los jóvenes que van a unirse en matrimonio, la convicción que ese matrimonio que van a constituir, es para toda la vida, que piensen en el paso que van a dar, que no tomen decisiones a la ligera. Que pidan siempre la ayuda del Señor para no equivocarse, y que sean conscientes que van a tener que luchar para conservar ese amor.

Y vamos a pedirle hoy también por los esposos cristianos para que sepan ver a Dios en medio de ellos. Por el sacramento del matrimonio, el Señor está en medio de los esposos. A veces no lo reconocemos. Pidámosle al Señor que ayude a los esposos a resolver todos los conflictos que la convivencia trae y a mantener puro su amor.

  

Mirad qué aposentadores

tuvo la divina cámara:

verdín por tapicerías

y por cortinajes zarzas.

 

Pobre, desnudo, sin fuego,

quien fuegos nos abasta,

está aquí el Niño. Un pesebre

de humildes bestias por cama.

Ved, puro Amor, que sois fuego

y estáis sobre un haz de pajas.

La Virgen, llanto en los ojos:

a incendio tal, tales aguas.

José, que goza y que gime

agridulces de naranja,

riéndose ya ha quedado

dormido bajo su capa. Amén.

 

SANTORAL:  San Policarpo, obispo y mártir (69-155)

Cuando san Pablo pasó por Esmirna, dejó asentada una comunidad cristiana. Allí nació Policarpo a la fe.

Conservamos dos impresionantes cartas que nos hablan de él. La primera se la escribió san Ignacio de Antioquía; la segunda la escribió él mismo a los cristianos de Filipos. Era Policarpo el personaje más importante de la cristiandad oriental. San Jerónimo le llamó "príncipe del Asia". Había conocido a Juan Evangelista y a muchos de los que habían visto al Señor.

Un año antes de morir, Policarpo se presentó en Roma, y el papa le cedió todos los honores en la asamblea de los fieles. Tal era su prestigio.

Tenía que morir de mala manera. Se levantó en Esmirna la persecución de cristianos y fueron a apresar al obispo Policarpo. Cuando le echaron mano, les pidió que le dejaran rezar un rato. Dos horas pasó pidiendo por la Iglesia. Lo llevaron al circo, lo forzaron a renegar de la fe cristiana.

"Ochenta y seis años hace que le sirvo. Nunca me ha hecho el menor mal. ¿Cómo podría injuriar a mi Salvador?". Le prendieron fuego, y por si fuera poco, lo remataron a puñaladas en el corazón.

Toda esta historia ha llegado a nosotros por una carta que la iglesia de Esmirna envió a todas las partes del mundo, dando cuenta de tan horribles hechos.

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