Boletín Informático de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico

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20 de octubre de 2004

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Ponce, Puerto Rico

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Fotógrafos dedican calendario al ambiente Fruto de Centros Sor Isolina Ferré

miércoles, 20 de octubre de 2004

PONCE

 Doce meses de arte.

El esfuerzo y la preparación de nuevos fotógrafos educados en los Centros Sor Isolina Ferré de Ponce quedaron plasmados en un calendario dedicado a la preservación de la naturaleza.


Con la participación de diez estudiantes, en su mayoría adultos, se completó el trabajo que al igual que en años anteriores sirvió de taller preparatorio para nuevos diestros en el manejo de la cámara fotográfica.

El grupo fue preparado por los maestros Nelson García y Víctor Figueroa, fotoperiodista de El Nuevo Día, quienes enfocaron en la temática de rescatar imágenes ambientales. Además de ser un proyecto en defensa del ambiente, sirve como un taller educativo, según sus directivos.

Rafael Sulé, funcionario de los centros Tabaiba en La Playa de Ponce, explicó que el calendario se ha venido creando desde hace más de 20 años.

"Desde 1975 se ha estado haciendo, este calendario comenzó con fotografía en blanco y negro, hoy día con los adelantos en la tecnología los participantes no se quedan atrás", indicó.

Explicó que el proyecto será autosustentable, confiando que la venta del mismo pueda permitir recuperar la inversión para mantenerlo en años venideros.

"Éste es un proyecto educativo más que artístico aunque, claro, con el paso del tiempo se ha convertido en una obra de arte", añadió.

Entre los estudiantes se destacó Wanda Ivette Guzmán, de Juana Díaz, quien es ama de casa y tiene un hijo de 24 años. La nueva fotógrafa se expresó emocionada con ver uno de sus trabajos pasará a la historia de los Centros.

"No sabía ni siquiera tomar la cámara, ha sido una experiencia exquisita, es un medio de superación, tengo un hijo que está bien orgulloso", sostuvo.

El director de los Centros, José Luis Díaz, indicó que quedan varios proyectos por ponerse en marcha para el resto del año, como la colocación de la primera piedra del complejo multidisciplinario en Tabaiba.

"Además, tenemos la inauguración de la cancha de baloncesto en la Playa de Jobos, donde tenemos el Centro en Guayama", dijo.

Se espera que en los próximos meses se pueda inaugurar la oficina de la institución educativa en Canóvanas, explicando que se está contratando personal, y adelantó que el Centro estará representado el próximo jueves cuando se recuerde el primer aniversario del fallecimiento del ex gobernador y filántropo Luis A. Ferré, hermano de la fundadora de la institución sin fines de lucro.

(Primera hora)

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La beata Teresa de Calcuta sigue dejando su mensaje en una exposición
Se inaugura en Roma la muestra fotográfica «Madre»

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 18 octubre 2004 - La beata Teresa de

Calcuta (1910-1997), fundadora de las Misioneras de la Caridad, sigue dejando su mensaje de oración y paz en una exposición del fotógrafo argentino Mario Podestá, fallecido en Irak hace un año.

La muestra multimedia fue inaugurada el pasado viernes en la Galería de Arte Ta Matete por el sacerdote Miguel Castillejo Gorraiz, presidente de la entidad de ahorro española Cajasur, y por Marilena Ferrari, presidente del grupo FMR-Art’E'.

«Madre. Homenaje a Teresa de Calcuta», así se llama la exposición, es un ejemplo de alta tecnología aplicada a una exposición: nueve pantallas gigantes en una sola oval reproducen la última entrevista que la Madre Teresa concedió a este reportero gráfico, muerto en circunstancias todavía por esclarecer en 2003.

La exposición, cuya entrada es gratuita, empieza en unos pasillos oscuros de la galería, en la Vía della Pilotta, en el centro de Roma. El visitante se ve sumergido en un ambiente oscuro en el que únicamente sobresalen pequeñas luces verdes y el sonido de música india. Al final del recorrido se encuentra con la presencia abrumadora de la Madre Teresa en las pantallas gigantes.

Las 44 fotos, montadas en un documental, responden a tres momentos: la ciudad de Calcuta, la Madre Teresa y su obra.

El fotógrafo le pregunta a la misionera de la Caridad, entre otras cuestiones, por qué Dios permite guerras y situaciones como las de Rwanda, Somalia, Chechenia… a lo que la Madre responde: «No lo sé. Pero sé que nos ha dado la oportunidad de hacer algo por ello».

La Madre Teresa se despide del fotógrafo recordándole que rece en familia: «La familia que reza unida, diez minutos al día, permanece unida», dice con una sonrisa.

El autor dijo al preparar este homenaje que «deseaba compartir mis imágenes que obligan a tomar partido, molestan, disgustan», y añadió que «he intentado durante toda la vida explicar el lenguaje universal del dolor».

Mario Podestá había sido periodista durante treinta años y entrevistó a personajes como Indira Gandhi, Richard Nixon, Salvador Dalí o Nelson Mandela. Había trabajado para la NBC News y para la CNN. Según explican los organizadores de la exposición, «murió en un accidente de coche, cuando por causas todavía no explicadas, una rueda de su jeep explotó a 150 kilómetros de Bagdad», en abril del 2003.

El objetivo de las fotos de Podestá, según él decía, es que «la gente termine de ver y empiece a mirar y a comprometerse para un futuro de paz».

La exposición podrá ser visitada hasta el 5 de noviembre en Roma. Más tarde CajaSur la entregará al presidente de Albania para que permanezca en este país de manera permanente, según ha anunciado en un comunicado de prensa esta institución.

(ZENIT.org)

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Llamamiento católico-judío a favor del carácter sagrado de Jerusalén
Piden el respeto a evitar y denunciar todo lo que ofende a las comunidades religiosas

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 18 octubre 2004

 Publicamos el comunicado de prensa distribuido por la reunión del Comité bilateral formado por la Comisión de la Santa Sede para las Relaciones Religiosas con los Judíos y el Gran Rabinato de de Israel sobre el tema «Una visión común de la justicia social y del comportamiento ético».

* * *

De nuestra reunión en Grottaferrata, celebrada del 17 al 19 de octubre, publicamos esta declaración.

Conscientes de que en nuestras respectivas comunidades no hay bastante conocimiento del cambio momentáneo que ha tenido lugar en las relaciones entre católicos y judíos y, a la luz del trabajo de nuestros comités y de las recientes discusiones sobre la visión compartida de una sociedad justa y ética, declaramos:

1. No somos enemigos sino compañeros inequívocos en la presentación de los valores morales esenciales para la supervivencia y el bienestar de la sociedad humana.

2. Jerusalén tiene un carácter sagrado para todos los hijos de Abraham. Hacemos un llamamiento a todas las autoridades competentes para que respeten este carácter e impidan los actos que ofenden la sensibilidad de las comunidades religiosas que residen en Jerusalén y la aman.

3. Hacemos un llamamiento a las autoridades religiosas para que protesten públicamente siempre que se lleven a cabo acciones irrespetuosas contra las personas religiosas, los símbolos y los Santos Lugares, como por ejemplo la profanación de los cementerios o el reciente ataque al patriarca armenio de Jerusalén. Les pedimos que eduquen a sus comunidades a comportarse con respeto ante las personas y ante la fe que éstas profesan.

Delegación judía
1. Rabino Shar Yishuv Cohen, ex rabino jefe de Haifa
2. Rabino Rasson Arussi, rabino jefe de Kiryat Ono
3. Rabino Yossef Azran, Rabino Jefe de Rishon-Lezion
4. Rabino David Brodman, director general del Centro para la Educación Judía en Savyon
5. Rabino David Rosen, director internacional para los Asuntos Religiosos
6. Señor Oded Wiener, director general del Gran Rabinado de Israel en Jerusalén

Delegación católica
1. Cardenal Jorge María Mejía, , archivero y bibliotecario emérito de la Santa Iglesia Romana
2. Cardenal Georges Cottier, O.P., antiguo Teólogo de la Casa Pontificia
3. Arzobispo Pietro Sambi, delegado apostólico en Jerusalén
4. Monseñor Giacinto-Boulos Marcuzzo, obispo auxiliar del Patriarcado Latino de Jerusalén
5. Monseñor Pier Francesco Fumagalli, consultor de la Comisión de la Santa Sede para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo.
6. Padre Norbert Hofmann, S.D.B., secretario de la Comisión de la Santa Sede para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo.

(ZENIT.org)

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El relativismo, amenaza actual de la democracia; según Juan Pablo II
La verdad, sin embargo, es el antídoto contra el fanatismo, afirma

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 19 octubre 2004

El relativismo ético, según el cual no hay verdades morales objetivas, constituye una amenaza para las democracias actuales, constata Juan Pablo II.

En realidad, considera el pontífice en el mensaje que ha escrito a la Semana Social de los Católicos Italianos, celebrada en Bolonia del 7 al 10 de octubre 2004, la verdad es «el mejor antídoto» contra los «fanatismos ideológicos».

El tema de la edición de este año de la Semana Social italiana ha sido «Democracia: nuevos escenarios, nuevos poderes» y ha reunido a representantes de la jerarquía eclesiástica, de la cultura, de la política, del sindicalismo y de las asociaciones católicas de este país.

El Santo Padre comienza su misiva confirmando el aprecio de la Iglesia católica por la democracia, «en cuanto asegura la participación de los ciudadanos en las opciones políticas y garantiza a los gobernantes la posibilidad tanto de elegir y controlar a los propios gobernantes, como de sustituirles de manera pacífica».

Ahora bien, aclara, es necesario ser conscientes de «los riesgos y amenazas que para una auténtica democracia pueden derivarse de ciertas corrientes filosóficas, visiones antropológicas o concepciones políticas con prejuicios ideológicos».

«Permanece, por ejemplo, la tendencia a considerar que el relativismo sea la actitud de pensamiento que corresponde mejor a las formas políticas democráticas, como si el conocimiento de la verdad y la adhesión a la misma constituyeran un impedimento», denuncia el mensaje pontificio.

«En realidad --añade--, con frecuencia se tiene miedo de la verdad porque no se la conoce. La verdad, tal y como Cristo la ha revelado, es garantía para la persona humana de auténtica y plena libertad».

«Si la acción política no tiene por referencia una instancia superior ética, iluminada a su vez por una visión integral del hombre y de la sociedad, acaba sirviendo a fines inadecuados, o incluso ilícitos».

«La verdad, por el contrario, es el mejor antídoto contra los fanatismos ideológicos, en el ámbito científico, político o incluso religioso».

«El mensaje evangélico --considera-- presenta el carácter central de la persona como ancla supra-ideológica que todos pueden tener como referencia».

«Sin arraigarse en la verdad, el hombre y la sociedad quedan expuestos a la violencia de las pasiones y a condicionamientos abiertos u ocultos», concluye.

(ZENIT.org)

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Consideraciones sobre la niña prematura inglesa a quien los médicos quieren dejar morir
El vicepresidente de la Academia Pontificia para la Vida habla del caso de Charlotte Wyatt

ROMA, martes, 19 octubre 2004

Publicamos el artículo del vicepresidente de la Academia Pontifica para la Vida, el obispo Elio Sgreccia, en «L’Osservatore Romano» (11-12 de octubre de 2004) sobre el caso de la niña inglesa Charlotte Wyatt, nacida prematuramente: a sus 11 meses de edad se haya en condiciones clínicas gravísimas y los médicos rechazan reanimarla en caso de que sufra una crisis respiratoria --opinión respaldada judicialmente--, en contra del deseo de los padres.


Breves notas sobre el caso de la niña inglesa Charlote Wyatt
(Por ELIO SGRECCIA)

El conmovedor caso de la pequeña Charlotte Wyatt, una niña inglesa nacida en estado sumamente prematuro (a las 26 semanas de gestación), ha copado las crónicas de estos días sacando en portada la cuestión, nunca del todo resuelta, de la difícil decisión médica en situaciones clínicas extremas, entre el rechazo del encarnizamiento terapéutico y el riesgo de deslizarse hacia la eutanasia.

La pequeña, que hoy tiene once meses, según lo referido por los medios de comunicación --no es posible un acceso directo a los datos clínicos de la niña--, se halla en condiciones clínicas gravísimas, sin una razonable esperanza de mejoría, al contrario, con claros signos de agravamiento. Ya tres veces los médicos que la atienden han tenido que reanimarla después de crisis respiratorias agudas que, con toda probabilidad, volverán a ocurrir.

Lamentablemente, en esta dramática situación humana, ha surgido un fuerte conflicto: por un lado la conciencia deontológica de los médicos, inclinados a no emprender más operaciones de reanimación en caso de crisis respiratoria aguda de la pequeña Charlotte, para no caer en lo que ellos considerarían un verdadero «encarnizamiento terapéutico»; por otro lado, la decidida voluntad de sus padres, que desearían al contrario la continuación de toda intervención médica que pueda mantener con vida a su hijita el mayor tiempo posible.

Estas dos posturas se han enfrentado duramente, hasta implicar por iniciativa de los padres de Charlotte la intervención de los jueces del Alto Tribunal londinense que ha decidido dar razón a los médicos, con la motivación de que prolongar artificialmente la vida de Charlote, en sus condiciones clínicas extremadamente comprometidas y sin esperanza razonable de mejoría, «no va en su interés».

Obviamente, además de las discusiones de tipo ético y deontológico, la intervención judicial orientada a determinar de forma directa la praxis médica --en éste como en otros casos clínicos conflictivos-- no ha dejado de suscitar ulteriores debates y polémicas.

¿Qué decir de todo ello? Consideramos adecuado limitarse a algunas breves consideraciones que sólo se basan en el caso clínico en cuestión, a fin de ofrecer algunas reflexiones más generales (por lo demás, sería del todo impropio pretender analizar bioéticamente un caso clínico tan complejo sin conocer de él todos los particulares).

Una primera consideración se refiere al hecho de que no se puede dar por descontada la coincidencia entre las deliberaciones vinculantes de los jueces de un tribunal, los deberes deontológicos de los médicos y las exigencias éticas ligadas al tratamiento de un determinado caso clínico. Los criterios del razonamiento ético, de hecho, son obviamente más exigentes y completos que los otros dos. En otras palabras, lo que los jueces establecen en casos de este tipo no se corresponde necesariamente con la solución más correcta desde el punto de vista ético. Las normas jurídicas de un Estado democrático moderno, de hecho, pueden no cubrir todo el área de interés de la ética.

En esta perspectiva, tienen en cambio un papel primario, sin duda más significativo, los deberes deontológicos y la conciencia personal de los médicos de cabecera, los cuales están ante todo llamados a establecer, con la máxima competencia y profesionalidad, si el tratamiento que intentan llevar a cabo es realmente «proporcionado», en la situación clínica dada, a los objetivos médicos prefijados: una intervención médica que carece de eficacia o cuyos beneficios son «desproporcionados» respecto a los eventuales efectos nocivos, riesgos, costes, etc., es una intervención, en línea de principio, moralmente reprobable.

Además del criterio de la proporcionalidad, cuya valoración es sustancialmente prerrogativa del personal médico, el paciente (si está en condiciones de hacerlo) debe valorar, en diálogo con el personal sanitario, si el tratamiento médico propuesto presenta en concreto para él elementos significativos de carácter extraordinario, en términos de sufrimiento físico y/o psicológico, de cargas humanas, económicas, etc. Si el paciente no es capaz de elaborar las propias consideraciones libres (como en el caso de la pequeña Charlotte), será un legítimo representante suyo quien valore en su lugar dichos elementos.

Puesto que está juego el sustentamiento de la vida, bien intrínseco de la persona, en general es necesario afirmar que una intervención médica valorada como proporcionada y ordinaria resulta también moralmente obligatoria tanto para el paciente como para los médicos. Por otro lado, una intervención proporcionada y extraordinaria, en línea de principio, deja al paciente la libre facultad de recurrir a ella o no.

Si este proceso valorativo se desarrolla en un clima de serio y de profundo diálogo entre paciente (o quien le represente legítimamente) y los médicos que le atienden, será posible con mayor facilidad y con buena probabilidad identificar el tratamiento que garantiza mejor la búsqueda del bien integral del paciente, en la situación clínica dada. A veces se tratará de emprender una terapia, en otras ocasiones de abstenerse de hacerlo.

Se caería en cambio en un grave y peligroso equívoco si los médicos pretendieran sobrepasar su «competencia» técnica e hicieran resbalar su valoración desde el plano de la proporcionalidad médica al del juicio de valor sobre la vida misma del paciente, en su globalidad: una cosa es afirmar que la utilización de un tratamiento, para ese paciente y en esa situación clínica, es médicamente desproporcionado (según los criterios antes expuestos) y por lo tanto abstenerse de su empleo, y otra es afirmar que, aún siendo proporcionado a la patología, una intervención médica no se realiza porque las condiciones de vida o de salud del paciente son consideradas de «baja calidad», hasta el punto de juzgar esa vida «disminuida» en su valor y en su dignidad. Tal juicio sería absolutamente arbitrario y arrogante y, por ello, moralmente inaceptable.

Sin pretensión de dar juicios definitivos sobre lo que no se conoce con detalle, por lo tanto se puede afirmar que, en el caso de la pequeña Charlotte, si los médicos han considerado que ya no deben proceder a su reanimación, valorando a ciencia cierta tal intervención como «médicamente desproporcionada» en la situación clínica dada, han actuado de forma moralmente correcta; si su juicio, en cambio, se ha basado en la valoración de lo que no les compete, es decir, del valor y de la dignidad que la vida de esta niñita puede revelar a sus ojos, entonces han cometido un grave error ético.

No creemos sin embargo que se pueda sostener como criterio único y decisivo sobre la actuación médica la voluntad de los padres; en el caso en cuestión, en efecto, ellos luchan valientemente para que se ponga por obra todo intento de mantener con vida a su hijita el mayor tiempo posible. Pero, ¿qué habríamos dicho en caso de que su decisión hubiera sido opuesta? La vida de cada persona debe ser reconocida y sostenida en su valor «objetivo», no dependiendo del reconocimiento de otros, ni siquiera cuando se tratara de la actitud rica de amor y de afecto de dos padres ante su hijita.

(ZENIT.org)

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¿Qué es el Cielo?

Lucrecia Rego de Planas

La definición del Cielo que nos da el Catecismo de la Iglesia Católica es:

"El Cielo es la participación en la naturaleza divina, gozar de Dios por toda la eternidad, la última meta del inagotable deseo de felicidad que cada hombre lleva en su corazón. Es la satisfacción de los más profundos anhelos del corazón humano y consiste en la más perfecta comunión de amor con la Trinidad, con la Virgen María y con los Santos. Los bienaventurados serán eternamente felices, viendo a Dios tal cual es."
Catecismo de la Iglesia Católica, 1023-1029, 1721-1722.

Seguramente has de estar pensando: "¿Qué el Cielo es qué? ¡No entendí nada! Algo tan difícil de entender no debe ser tan bueno", o tal vez: "¡Qué aburrido suena eso de contemplar a Dios… y por toda la eternidad! A mí me gusta la actividad, eso de ángeles , querubines y cantos gregorianos… ¡como que no se me antoja!"

Realmente esta imagen del Cielo resulta muy poco atractiva para cualquiera, pero es que el Cielo no es como lo pintan los cuadros. ¿Qué tal si te digo que el Cielo es algo así como la suma de todos tus momentos felices, de todos tus deseos cumplidos, de todos tus "hobbies" realizables? Empieza a sonar interesante, pero aún se queda corto.

Ante la imposibilidad de explicar lo que es el Cielo, muchos autores y teólogos han intentado describirlo como lo que no es: en el Cielo no habrá sufrimiento, no habrá hambre, ni sed, ni cansancio, ni injusticias, no existirá el dolor y tampoco la muerte.
Esto es un buen comienzo, sin embargo, es demasiado pobre el describir el Cielo como la ausencia del mal, pues el Cielo es eso y mucho más.

El Cielo es felicidad que rebasa nuestros deseos, actividad sin cansancio, descanso sin aburrimiento, conocimiento sin velos, grandeza sin exceso, amor sin afán de posesión, perdón sin memoria, gratitud sin dependencia, amistad sin celos, compañía sin estorbos. En el Cielo, Dios nos concederá mucho más de lo que podemos pedir o imaginar y aún aquello que no nos atrevemos a pedir.

Realmente puedes imaginarte el Cielo como quieras: imagina el lugar más bello que hayas visto, llénalo de todo lo que te guste y quítale todo lo que te disguste, despúes pon en él todo lo bueno que te puedas imaginar, acompañado de gente extraordinariamente buena y simpática, haciendo aquello que más te guste. Cuando hayas terminado de visualizar así el Cielo, puedes estar seguro de que esa imagen es nada junto a lo que realmente será.

¿Por qué se usa el cielo como símbolo del Cielo?

La bóveda celeste, el firmamento, es el símbolo que desde siempre se ha utilizado para representar el Cielo. Este símbolo significa lo trascendente, lo inaccesible, lo infinito. Si observamos el cielo en una noche estrellada, forzosamente nos llenaremos de admiración y sobrecogimiento ante la belleza y la grandiosidad del mismo. Sin embargo, el Cielo, la felicidad eterna, sobrepasa este símbolo.

¿Es el Cielo un lugar? ¿En dónde se encuentra?

No lo podemos ubicar ni arriba ni abajo, ni delante ni detrás, pues el Cielo no es un lugar, sino un estado en el cual los hombres encontraremos la felicidad buscada y la conservaremos por toda la eternidad.

¿En el Cielo seremos como ángeles o tendremos también cuerpo?

Dios nos ha creado como hombres y nos ama como hombres, por eso, el premio que nos ofrece es para disfrutarlo como hombres, dotados de alma y cuerpo.
En el Cielo nuestra alma disfrutará al estar en contacto con Dios y, después de la resurrección de los cuerpos, también disfrutaremos con un cuerpo, aunque será un cuerpo distinto, un cuerpo glorioso que ya no estará limitado por el espacio y el tiempo, como el de Jesús resucitado, que podía aparecer y desaparecer en cualquier lugar. San Pablo habla de esto en I Cor 15, 40 ss.: Sonará la trompeta y los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que ese ser corruptible sea revestido de incorruptibilidad y que ese ser mortal sea revestido de inmortalidad.

¿Cómo podré ser feliz si alguna de las personas a quienes amo están en el infierno?

Por supuesto esto es un misterio, pero la felicidad que recibirás en el Cielo colmará todas tus necesidades y nada podrá limitarla.
Tendrás el conocimiento perfecto y una claridad absoluta acerca de las intenciones de los demás, te darás cuenta de que los condenados no están recibiendo un castigo injusto, sino que ellos mismos lo han escogido libre y voluntariamente. Su sufrimiento no afectará tu felicidad plena.


¿Existen diferentes tipos o niveles de felicidad en el Cielo?

Sí, pero esto no se debe a que el Cielo sea diferente, sino a que las personas que llegan a él son diferentes. La felicidad será plena para todo el que llegue al Cielo. No es que unos sean más felices que otros, todos serán totalmente felices en la intimidad con Dios , pues todos estarán totalmente llenos de Dios. La diferencia está en que, así como hay vasos grandes a los que les cabe más agua que a otros más pequeños, de la misma manera, hay almas más santas y otras menos, de acuerdo con la capacidad que cada uno desarrolló a lo largo de su vida.

Lo que Jesús nos dijo acerca del Cielo

Jesús nos habla en el Evangelio muchísimas veces acerca del Cielo y nos lo explica en un lenguaje que podemos entender:
A los hambrientos les hablaba de pan, a la samaritana de un agua que sacia definitivamente la sed (Jn 4, 1 ss). Hablaba de perlas preciosas (Mt 13, 45.), de onzas de oro, de una oveja perdida y recuperada. Nos habla de un banquete, de una fiesta de bodas, de redes colmadas de peces, de un tesoro escondido en el campo.
Todos estos símbolos que utiliza Jesucristo nos pueden dar una idea de la felicidad que tendremos en el Cielo, ya que las felicidades terrenas son una imagen de la felicidad
celeste.

Algunos testimonios de los que han visto lo que es el Cielo

Han existido muchos santos a los que Dios les ha concedido la gracia de poder ver lo que es el Cielo. He aquí algunos de sus testimonios, con los cuales han tratado de explicarnos con palabras terrenas lo que nos espera en el Cielo:

San Pablo: Dios es capaz de hacer indeciblemente más de lo que nosotros pedimos o imaginamos (Ef 3,20).
Nada son los sufrimientos de la vida presente, comparados con la gloria que nos espera en el Cielo (2 Cor 4,17).

Teresa de Jesús: Pude ver a Jesús en su Santa Humanidad completa. Se me apareció con una belleza y una majestad incomparables. No temo decir que, aunque no tuviéramos otro espectáculo para encantar nuestra vista en el Cielo, ya sería una gloria inmensa. (Vida de Santa Teresa).

San Agustín: Es más fácil decir qué cosas no hay en el cielo, que decir qué cosas hay:
En el Cielo contemplaremos y descansaremos, descansaremos y alabaremos, alabaremos y amaremos, amaremos y contemplaremos. (Confesiones).

San Juan de la Cruz: Tanto es el deleite de la vista de tu ser y hermosura, que no la puede sufrir mi alma, sino que tengo que morir viéndola, máteme tu vista y hermosura. (Cántico espiritual).

San Francisco de Asís: El bien que espero es tan grande, que toda pena se me convierte en placer.


¿Qué debo hacer para alcanzar el Cielo?

Jesús nos habla en el Evangelio del camino a seguir:
o Entrar por la puerta estrecha (Mt 7,13.).
o Tomar la cruz.
o Vender todo lo que tienes y dárselo a los pobres.
o Dejar a tu padre y a tu madre.
o Tomar el arado y no voltear hacia atrás.

¡Se oye muy fuerte! ¡Parece muy difícil! Sin embargo, si vuelves a leer los testimonios de los santos que han podido verlo, te darás cuenta de que vale la pena y que ningún sufrimiento es demasiado grande para evitar que luchemos por él.

Querer ganar el Cielo significa tratar de tenerlo desde ahora y eso, como ya vimos, se logra viviendo las Bienaventuranzas.

Tener el Cielo es tener a Dios y tener a Dios es vivir en gracia.

Entre la gloria y la gracia no hay diferencia en esencia: Quien tiene la bellota, ya tiene el encino; quien posee la gracia santificante, posee el Cielo, es decir a Dios. Las diferencias son en el modo de tenerlo: Aquí en la Tierra, quien tiene la bellota, tendrá más tarde el encino. La bellota no es aún el encino, pero llegará a serlo. En la tierra vemos el capullo, en el cielo la flor; en la tierra el amanecer, en el cielo el mediodía; aquí las sombras, allá la luz; aquí lo parcial, allá la plenitud; aquí la lucha, allá la victoria.
M.M. Arami, Vive tu vida.

Los medios para vivir siempre en gracia ya los conoces:
o la oración;
o la huida de las ocasiones de pecado;
o el sacrificio;
o la frecuencia en la recepción de los sacramentos;
o la devoción a la Virgen María,
o la vivencia de las Bienaventuranzas.

Para salir victoriosos en el Juicio Final: Jesús nos lo dice claramente:
"Venid benditos de mi Padre… porque tuve hambre y me disteis de comer, porque tuve sed y me disteis de beber, estuve desnudo y me vestisteis, forastero y me acogisteis, enfermo y me visitasteis… Todo lo que hicisteis a uno de estos pequeños, a mí me lo hicisteis."

(Catholics)

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EL SECRETO DE LA FELICIDAD

Cierto mercader envió a su hijo para aprender el secreto de la felicidad con el mas sabio de todos los hombres. El jóven anduvo durante cuarenta días por el desierto hasta llegar a un hermoso castillo, en lo alto de una montaña. Ahí vivía el sabio que buscaba. Sin embargo, en vez de encontrar a un hombre sabio, nuestro héroe entró en una sala, y vio una actividad inmensa; mercaderes que entraban y salían, personas conversando en los rincones, una pequeña orquesta que tocaba melodías suaves y una mesa repleta de los mas deliciosos manjares de aquella región del mundo.

El sabio conversaba con todos, y el jóven tuvo que esperar dos horas hasta que le llegara el turno de ser atendido. El sabio escuchó atentamente el motivo de su visita, pero le dijo que en aquel momento no tenía tiempo de explicarle el secreto de la felicidad. Le pidió que diese un paseo por el palacio y regresara dos horas más tarde. .-Pero quiero pedirte un favor-completó el sabio, entregándole una cucharita de té, en la que dejo caer dos gotas de aceite,.-mientras estés caminando, llévate esta cucharita cuidando de que el aceite no se derrame-.

El jóven empezó a subir y bajar las escalinatas del palacio, manteniendo siempre los ojos fijos en la cuchara. Pasadas dos horas retorno a la presencia del sabio.

.-¿Qué tal?-preguntó el sabio.-¿Viste los tapetes de Persia que hay en mi comedor? ¿Viste el jardín que el maestro de los jardineros tardó diez años en crear? ¿Reparaste en los bellos pergaminos de mi biblioteca?

El jóven, avergonzado, confesó que no había visto nada. Su única preocupación había sido no derramar las gotas de aceite que el sabio le había confiado.

.-Pues entonces vuelve y conoce las maravillas de mi mundo -dijo el sabio .- No puedes confiar en un hombre si no conoces su casa.

Ya más tranquilo, el jóven cogió nuevamente la cuchara y volvió a pasear por el palacio, esta vez mirando con atención todas las obras de arte que adornaban el techo y las paredes. Vio los jardines, las montañas a su alrededor, la delicadeza de las flores, el esmero con que cada obra de arte estaba colocada en su lugar. De regreso a la presencia del sabio le relató todo lo que había visto.

.-¿Pero dónde están las dos gotas de aceite que te confié? –preguntó el sabio. El jóven miró la cuchara y se dio cuenta que las había derramado. .-Pues es el único consejo que tengo para darte –le dijo el sabio de los sabios-. El secreto de la felicidad está en mirar todas las maravillas del mundo pero nunca olvidarse de las dos gotas de aceite en la cuchara.

(Valores)

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Lecturas del 20-10-04 (Miércoles de la Semana 29)

SANTORAL: Santa Eduviges

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Efeso 3, 2-12

Hermanos:
Seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes. Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras. Al leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo, que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas.
Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio. De este Evangelio, yo fui constituido ministro por el don de la gracia que recibí de Dios, en virtud de la eficacia de su poder.
Yo, el menor de todos los santos, he recibido la gracia de anunciar a los paganos la insondable riqueza de Cristo, y poner de manifiesto la dispensación del misterio que estaba oculto desde siempre en Dios, el creador de todas las cosas, para que los Principados y las Potestades celestiales conozcan la infinita variedad de la sabiduría de Dios por medio de la Iglesia.
Este es el designio que Dios concibió desde toda la eternidad en Cristo Jesús, nuestro Señor, por quien nos atrevemos a acercarnos a Dios con toda confianza, mediante la fe en él.

Palabra de Dios.

SALMO Is 12, 2-3. 4abcd. 5-6 (R.: 3)

R. Sacarán agua con alegría
de las fuentes de la salvación.

Este es el Dios de mi salvación:
yo tengo confianza y no temo,
porque el Señor es mi fuerza y mi protección;
él fue mi salvación.
Ustedes sacarán agua con alegría
de las fuentes de la salvación. R.

Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,
anuncien entre los pueblos sus proezas,
proclamen qué sublime es su Nombre. R.

Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso:
¡que sea conocido en toda la tierra!
¡Aclama y grita de alegría habitante de Sión,
porque es grande en medio de ti
el Santo de Israel! R.

X Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 39-48

Jesús dijo a sus discípulos: «Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada.»
Pedro preguntó entonces: «Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?»
El Señor le dijo: «¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? ¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.
Pero si este servidor piensa: "Mi señor tardará en llegar", y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.
El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo. Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente.
Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.»

Palabra del Señor.

Reflexión

Los primeros cristianos esperaron, casi físicamente la última venida-la Parusía- de Jesús... la deseaban con ardor y rogaban para adelantar esa venida.
Ellos decían con confianza y deseo: Ven Señor Jesús.

Desde el Concilio, en la plegaria eucarística, ha retornado a nosotros esa petición: Esperamos tu venida... Ven, Señor Jesús.

Pero ¿realmente esa plegaria, entró en nuestra vida?
¿O simplemente la expresamos como fórmula?

Es una realidad para todos los hombres que la vida en la tierra tiene un final que es la muerte.
Y al hombre no le está dado conocer el momento de su muerte, ni tampoco el del fin del mundo.
Por eso es que Jesús dice a sus discípulos y nos dice a nosotros, que estemos preparados, porque no conocemos el momento en que vamos a rendir cuentas a Dios

San Agustín dice que cada cual será juzgado en el estado que salga de este mundo; y por esto ha de velar todo cristiano, para que la llegada del Señor no le encuentre dormido; y le encuentra dormido al que en el último día de su vida le encuentra desprevenido.

Dios nos ha dado a cada uno de nosotros una misión acá en la tierra, y por la que debemos responder al final de nuestra vida.

Cuando habla el Señor de la vigilancia, del estar alerta para cuando venga, no habla sólo de un momento, sino de una actitud permanente.
La respuesta de Jesús a Pedro, debe movernos a la reflexión. Nadie puede sentirse seguro de poseer el Reino de Dios, porque el Señor nos dice: que al que mucho se le dio, mucho se le exigirá.

Vamos a rendir cuentas conforme a la mayor o menor responsabilidad que hayamos tenido.
El juicio dependerá del grado de culpabilidad..., porque se puede ser inconsciente del daño causado y eso disminuye nuestra responsabilidad, dice Jesús.

Hoy el Señor nos dice que va a exigir más a aquellos que han recibido más. Cada uno de nosotros, puede haber recibido de Dios, más bienes materiales, o culturales, una mayor formación religiosa o profesional..., pero además todos hemos recibido en el Bautismo el Espíritu Santo, sus dones y carismas, para ser miembros activos del cuerpo de Cristo y colaborar en el servicio del reino de Dios en el mundo.


El Señor nos pide hoy, que los pongamos al servicio de su Reino
Pidamos a María que nos ayude siempre a cumplir lo que su hijo nos ha encomendado a cada uno de nosotros, para que ninguna ocasión nos encuentre mal preparados.

Hoy, para rondar la puerta
de vuestro santo costado,
Señor, un alma ha llegado
de amores de un muerto muerta.

Asomad el corazón,
Cristo, a esa dulce ventana,
oiréis de mi voz humana
una divina canción.

Muerto estáis, por eso os pido
el corazón descubierto
para perdonar despierto,
para castigar dormido.

Si decís que está velando
cuando vos estáis durmiendo,
¿quién duda que estáis oyendo
a quien os canta llorando?

Y, aunque él se duerma, Señor,
el amor vive despierto;
que no es el amor al muerto,
¡vois sois el muerto de amor!

Que, si la lanza, mi Dios,
el corazón pudo herir,
no pudo el amor morir,
que es tan vida como vos.

Anduve de puerta en puerta
cuando a vos no me atreví;
pero en ninguna pedí
que la hallase tan abierta.

Pues, como abierto os he visto,
a Dios quise entrar por vos:
que nadie se atreve a Dios
sin poner delante a Cristo.

Y aún éste, lleno de heridas,
porque sienta el Padre eterno
que os cuestan, Cordero tierno,
tanta sangre nuestras vidas.

Gloria al Padre omnipotente,
gloria al Hijo Redentor,
gloria al Espíritu Santo:
tres personas, sólo un Dios. Amén.

Himno de la Liturgia de las Horas

SANTORAL: Santa Eduviges

La vida de Eduviges, niña rica e hija de príncipes, fue una letanía de sufrimientos.
Sufrió con el esposo, hombre violento y vulgar. Enrique fue varias veces prisionero de guerra. Una vez, lo trajeron a casa derramando sangre por las heridas. Fue muerto a puñaladas, pocos meses después, durante la celebración de la misa.
Sufrió con los hijos. Uno de ellos se rebeló contra el papa y tuvo muerte violenta. Otro hijo, Enrique, murió en la guerra. Ella misma fue a recoger su cuerpo mutilado, en medio de otros cadáveres esparcidos por el campo de batalla.
Sufrió con sus parientes.Su hermana Inés, reina de Francia, tuvo muchas frustraciones en su matrimonio. Otra hermana, reina de Hungría, murió apuñalada. Sus hermanos fueron acusados de traicionar y matar al emperador. La sobrina, santa Isabel de Hungría, fue arrojada del castillo y murió en la miseria.
Sufrió con la situación de su tiempo. Corría el siglo XIII y los campesinos y los pobres eran oprimidos por los nobles. Eduviges, se dedicó enteramente al servicio de los necesitados: protegía a los huérfanos y a las viudas, visitaba hospitales, amparaba a la juventud necesitada, educándola e instruyéndola en la fe cristiana, cuidaba los leprosos...
Andaba descalza por las calles, con los pies agrietados por la nieve, haciendo penitencia.
Cuando su esposo murió, se retiró al convento donde su hija Gertrudis era abadesa.
Pasó el resto de sus días en austeridad. Murió en el año 1243
Santa Eduviges es la patrona de los afligidos y deudores.

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