Boletín Informático de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico

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20 de agosto de 2003

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Red Pionera

Ponce, Puerto Rico

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"Despues de tanto buscar el porque de ser cristiano, la respuesta única brilla por su simpleza; porque Dios lo a querido así."


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Comienza hoy la exposición de los restos del primer obispo boricua

EL ARZOBISPO de San Juan, Roberto González Nieves, informó que inaugurará hoy los actos de exposición de los restos de Juan Alejo de Arizmendi, primer obispo puertorriqueño nacido en 1760.

Los actos tendrán lugar a partir de las 10:30 de la mañana en la sala capitular de la Catedral Metropolitana de San Juan, y culminarán el domingo 24 a las 5:00 de la tarde.

"Este bicentenario es una fecha singular para el pueblo puertorriqueño, ya que siendo obispo Juan Alejo de Arizmendi, en la sala capitular de la Catedral, entregó el 16 de agosto de 1809 su anillo episcopal al futuro diputado en las cortes de Cádiz, Ramón Power y Giralt, encomendándole en ese acto, el cuidado de los legítimos derechos de sus compatriotas puertorriqueños", señaló el arzobispo González Nieves.

LOS RESTOS del obispo fueron exhumados para verificar que fueron los del obispo, y fueron trasladados de Arecibo a San Juan en 1815 y enterrados en la Capilla de San Bernardo de la Catedral de San Juan y luego trasladados al nicho del altar de San Juan Bautista en el mismo lugar.

(El nuevo día)

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Fallece el Padre Agustín Griñenas, párroco de Tallaboa

20 de agosto de 2003

Ayer en la tarde falleció el Padre Agustín Griñenas, párroco de Sagrado Corazón del poblado de Tallaboa. Mañana a las dos de la tarde S.E.R. Mons. Félix Lázaro, Obispo de Ponce, ofrecerá una misa de requiem en la parroquia de Tallaboa. Que descanse en paz, padre Agustín.

P. Agustín Griñena Meliá, nació el 3 de abril de 1919 en Castellón, España. Sus Padres fueron Agustín y Antonia . Fue ordenado sacerdote el día 2 de agosto de 1946 en Masamagrell (Valencia) España Por S.E.R. Mons. Vicente Roig y Villaba. Llegó a Puerto Rico el 1 de mayo de 1972. Fue párroco de Corazón de Jesús, en el barrio Sabanetas de Ponce, durante muchos años y luego en el 1993 fue nombrado párroco de Sagrado Corazón en Tallaboa. En 1997 fue incardinado a la Diócesis de Ponce.

(Pionet)

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Irak: Sínodo de la Iglesia caldea para elegir un nuevo patriarca

BAGDAD, 19 agosto 2003

 Este martes se inauguró en Bagdad el Sínodo de la Iglesia caldea para la elección de un nuevo patriarca.

Los 22 obispos participantes tendrán que nombrar al sucesor del patriarca Raphael Bidawid, fallecido el pasado 7 de julio.

«Después de años de marginalidad y ausencia de la vida social, la comunidad católica caldea, bajo la guía del nuevo patriarca, quiere contribuir al futuro de Irak», explica «Radio Vaticano» al informar sobre el acontecimiento.

En el nuevo escenario político que se está delineando, en algunas regiones se da la preocupación entre cristianos por la presencia de corrientes radicales chiíes que hacen presión para instaurar una teocracia islámica.

Los cristianos en Irak son unos 800.000, es decir, en torno al 3 por ciento de la población. Entre ellos, los católicos caldeos constituyen más del 70%. En Bagdad se encuentra la sede del Patriarcado caldeo y la comunidad caldea más numerosas, con más de 350.000 fieles.

La Iglesia caldea se dedica sobre todo a la catequesis, a la educación, y a la asistencia de numerosas familias pobres, cristianas y musulmanas.

En la liturgia caldea, el idioma oficial es el arameo. Dado que los fieles hablan normalmente árabe, la celebración de la santa misa es bilingüe. Hay comunidades caldeas de la diáspora en América, Europa y Oceanía. En el año 2000, se instituyó en Roma una representación de la Iglesia caldea ante la Santa Sede.

(ZENIT.org)

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Encuentro de Feministas en Argentina concluye con agresiones a voces discrepantes

BUENOS AIRES, 19 Ago. 03

El 18º “Encuentro Nacional de Mujeres” en la ciudad argentina de Rosario  terminó como había comenzado: con un cerrado fanatismo anti-vida y el silenciamiento violento –incluso a golpes- de las voces discrepantes, incluyendo las voces católicas.

La cumbre feminista que cada año cumple un mismo libreto –reclamar el aborto absoluto-, concluyó en esta ocasión con el violento silenciamiento de las mujeres discrepantes, acalladas a golpes y empujones durante la “marcha democrática” que cerró el evento de “Mujeres autoconvocadas”  que son en realidad convocadas por las organizaciones feministas más radicales del país.

Durante la manifestación conclusiva hacia la Plaza de la Bandera de Rosario, todo lo que no fuera pañuelos verdes feministas, preservativos inflados como globos y consignas como  “¡Saquen sus rosarios de nuestros ovarios!”, fueron reprimidos por la mayoría feminista.

No sólo un grupo de mujeres católicas protestando contra el aborto fue acallado a golpes, sino que las feministas atacaron también a un centenar de militantes que llegaron silenciosas con una pancarta  que decía “No queremos preservativos ni anticonceptivos, pan y trabajo con mirada de mujer”. Las feministas destruyeron la pancarta aduciendo que ésta era “una provocación”.

La marcha de feministas no sólo dejó silenciadas a las voces discrepantes, sino también daños en el Arzobispado, la Catedral y otras iglesias de Rosario,  ensuciadas con pintura roja con lemas como  “Iglesia, basura, vos sos la dictadura”, “aborto legal” y  “ella abortó”, en alusión a una imagen de la Virgen María. 

Mons. Eduardo Mirás, Arzobispo de Rosario,  atribuyó la intervención a los grupos más radicalizados del feminismo, y dijo que “sentí un poco de lástima, porque nosotros siempre esperamos que el disenso pueda realizarse en paz”.

(Aciprensa)

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Mensaje del Papa a los scouts de Europa
Con motivo del Encuentro (jamboree) de la Unión internacional de guías y scouts de Europa

CIUDAD DEL VATICANO, 19 agosto 2003

 Se ha celebrado en Polonia, del 1 al 12 de agosto, el VI Encuentro (jamboree) europeo de la Unión internacional de guías y scouts de Europa. Los ocho mil participantes entre guías y scouts católicos, procedentes de veinte naciones, peregrinaron el día 7 al santuario de Czestochowa, donde asistieron a la celebración eucarística, presidida por el cardenal Jozef Glemp. Ofrecemos el mensaje que les dirigió el Santo Padre.

* * *

A los guías y scouts de Europa reunidos para el VI Encuentro europeo

1. Con ocasión del Encuentro europeo de la Unión internacional de guías y scouts de Europa, que se celebra en Polonia, me alegra dirigiros, queridos guías y scouts de Europa, un cordial saludo y aseguraros mi profunda unión en la oración. El tema de este "encuentro europeo", Duc in altum!, retoma las palabras de Jesús a Pedro: "Rema mar adentro" (Lc 5, 4). Os invita a profundizar en el itinerario espiritual que se propuso a los cristianos de todo el mundo al final del gran jubileo del año 2000 y a los jóvenes, en Toronto, el año pasado.

2. Queridos jóvenes, responded con generosidad a la llamada de Cristo, que os invita a remar mar adentro y a convertiros en sus testigos, descubriendo la confianza que Cristo deposita en vosotros para crear un futuro unidos a él. Para poder cumplir esta misión, que la Iglesia os confía, se requiere ante todo que cultivéis una auténtica vida de oración, alimentada por los sacramentos, especialmente por la Eucaristía y la reconciliación. Como destaqué en la reciente encíclica Ecclesia de Eucharistia, "todo compromiso de santidad (...) ha de sacar del Misterio eucarístico la fuerza necesaria y se ha de ordenar a él como a su culmen" (n. 60). Así pues, es importante que la santa misa constituya el centro y el culmen de este encuentro, como de todos vuestros encuentros y, de manera particular, de vuestras semanas en la celebración del día del Señor.
La experiencia escultista, itinerario privilegiado de crecimiento espiritual, es un camino de gran valor para permitir la educación integral de la persona. Ayuda a superar la tentación de la indiferencia y del egoísmo, para abrirse al prójimo y a la sociedad. Puede favorecer eficazmente la acogida de las exigencias de la vocación cristiana: ser "sal de la tierra y luz del mundo" (cf. Mt 5, 13-16). Os invito a ser fieles a la rica tradición del movimiento escultista, comprometido con la formación en el diálogo, en el sentido de la justicia, en la lealtad y en la fraternidad en las relaciones sociales. Este estilo de vida puede ser vuestra contribución original a la realización de una fraternidad mayor y más auténtica entre los pueblos de Europa, una aportación valiosa a la vida de las sociedades en las que vivís.

3. Queridos guías y scouts de Europa, sois un don valioso no sólo para la Iglesia, sino también para la Europa nueva que veis construirse ante vuestros ojos, y estáis llamados a "participar, con todo el ardor de vuestra juventud, en la construcción de la Europa de los pueblos, para que a todo hombre se le reconozca su dignidad de hijo amado por Dios y para que se construya una sociedad fundada en la solidaridad y en la caridad fraterna" (Discurso a los scouts de Europa durante la audiencia general, 3 de agosto de 1994: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 5 de agosto de 1994, p. 3).

4. En el santuario mariano de Jasna Góra, tan querido para mí, vais a renovar ante la Virgen de Czestochowa los compromisos de vuestro bautismo, vuestra promesa escultista y vuestra voluntad de ser verdaderos apóstoles del amor del Señor. Vais a repetir el acto de consagración a Nuestra Señora de la Anunciación, ya pronunciado hace casi veinte años en la catedral de Nuestra Señora de París, con ocasión de vuestro primer encuentro europeo. Desde entonces, el fiat con el que María respondió a la voluntad de Dios ha llegado a ser un elemento central de la espiritualidad de los guías y los scouts de Europa, de manera particular a través de la oración del Ángelus y del rosario. Que esos momentos de oración mariana, en este año consagrado a Nuestra Señora del Rosario, sigan impregnando vuestras jornadas, reavivando en vuestro corazón el recuerdo de la maravilla de la obra de la redención que Cristo cumplió por nosotros.

Cuando volváis a vuestros países, a vuestras familias y a vuestras comunidades, enriquecidos por la experiencia de esas jornadas, dejad que resuenen en vosotros las palabras de Jesús: "He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28, 20). Sostenidos por su gracia, tratad de vivir con un entusiasmo renovado vuestro compromiso; así, el escultismo será para vosotros "un medio de santificación en la Iglesia", que favorecerá y animará "una unión más íntima entre la vida concreta y vuestra fe" (Estatutos, art. 1, 2, 7). Este es el deseo que expreso para vosotros en la oración. Invocando sobre vuestro encuentro europeo, sobre los responsables de la Unión internacional de guías y scouts de Europa y sobre cada uno de vosotros, la intercesión de la bienaventurada Virgen de Czestochowa, de corazón os imparto a todos una afectuosa bendición apostólica.

Castelgandolfo, 30 de julio de 2003

(ZENIT.org)

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Cardenal Stafford: La crisis de la Iglesia es una crisis de la vida parroquial

BOSTON, 19 agosto 2003

 Para el cardenal que asiste a Juan Pablo II de manera particular en su ministerio episcopal al servicio de los laicos, la crisis que atraviesa la Iglesia en estos momentos es una crisis de la vida parroquial.

Así lo ha explicado el cardinal James Francis Stafford, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, en esta entrevista concedida a Antonio Enrique, director del semanario de la arquidiócesis de Boston, «The Pilot», publicada el 8 de agosto pasado.

--Usted trabaja muy de cerca con el Santo Padre en el Vaticano. ¿Puede informarnos de lo consciente que es el Santo Padre de la crisis de la Iglesia en Boston y en los Estados Unidos en general?

--Cardenal Stafford: El Santo Padre, personalmente, inauguró el encuentro en abril de 2002 entre los cardenales estadounidenses, él mismo y miembros de la Curia de Roma. Estuvo presente en cada uno de aquellos encuentros y lo escuchó todo personalmente. El Cardenal Law ponía al Papa al día con frecuencia, junto con otros cardenales de la Curia de Roma. El Obispo Lennon hizo lo mismo, especialmente a través del Cardenal [Giovanni Battista] Re y del nuncio apostólico aquí, en los Estados Unidos.

Pienso que el Santo Padre y los miembros de la curia, los jefes de los distintos dicasterios romanos, son muy conscientes de lo que ha sucedido en los Estados Unidos y, más específicamente, en Boston.

--Usted es el presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, el organismo vaticano que asiste al Papa en todos los asuntos concernientes a la contribución de los fieles laicos en la vida y misión de la Iglesia. ¿Cómo ve el papel de los laicos tras la crisis de abuso sexual?

--Cardenal Stafford: El desarrollo positivo más significativo desde el Concilio Vaticano II ha sido el florecimiento de movimientos laicos dentro de la Iglesia. Eso no significa que no hubiera movimientos laicos antes. Obviamente, tenemos grupos de ese tipo, como los Caballeros de Colón y las confraternidades, que se remontan a la Edad Media; pero su expresión auténtica, a través de las distintas asociaciones de fieles laicos, sólo se ha desarrollado desde la Segunda Guerra Mundial y tras el Concilio Vaticano II.

Han surgido para dar respuesta a necesidades muy específicas de los laicos – la necesidad de una espiritualidad más profunda que, a menudo, no sienten que la parroquia haya sido capaz de ofrecer. Y en segundo lugar, la necesidad de los laicos de mostrar su deseo de evangelizar el mundo – el mundo de la economía, el mundo de la política, el mundo de la universidad, el mundo del trabajo. Estos nuevos movimientos laicos muestran el deseo de los laicos de un mayor compromiso para ser discípulos de Jesús, en el mundo y en la Iglesia.

Más específicamente, estos movimientos laicos ayudan especialmente a los laicos a vivir su compromiso bautismal con Cristo en el Bautismo, la Confirmación y el Matrimonio. Desde luego, esto se logra a través de la vivencia de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, a través de la Eucaristía. Todo esto lo encuadran en un compromiso comunitario, de vida comunitaria.
Estas comunidades viven realmente la visión que Jesús expresó en Mateo 18, cuando habla del reto del perdón dentro de la comunidad cristiana. Pedro preguntó: “¿Cuántas veces deben los discípulos perdonarse mutuamente? ¿Siete veces?”. Y Jesús respondió: “Setenta veces siete”. Yo siento que ese perdón vivido, ese amor, que es un amor serio, está muy presente en los movimientos eclesiales de una forma que no veo tan fuertemente en las parroquias. Además, la visión de las primeras comunidades tras la Ascensión de Jesús, como se ve en Hechos 2 y 4, está mejor expresada, mejor realizada, en los nuevos movimientos laicos que, me parece, en la mayoría de las parroquias.
Así pues, los nuevos movimientos laicos son, de hecho, un compromiso para una koinonia [comunión] más profunda, una vivencia de los integrantes de la comunidad entre sí y con el presbiterado de tal forma que les ayuda a vivir y experimentar el significado de las bienaventuranzas en sus vidas, especialmente como hombres y mujeres casados. En segundo lugar, experimentan una gran tensión para vivir su compromiso con el Evangelio en su vida diaria, como en el trabajo. Estos nuevos movimientos laicos les ayudan también a vivir en la pobreza de espíritu que es el principio de todo discipulado, y que es, desde luego, la primera de las grandes bienaventuranzas del Evangelio de Mateo tal como lo expresó Jesús.

Así que los nuevos movimientos laicos tienen muchas cosas que ofrecer a la Iglesia: un sentido más profundo de comunidad en el Espíritu Santo, de compañerismo en el Espíritu Santo, de comunión en el Espíritu Santo y un sentido más profundo de compromiso con Cristo en el lugar de trabajo. También experimentan una fuerte ayuda para su vida como hombres y mujeres casados.

--Su dicasterio ha estado estudiando los sacramentos de iniciación --Bautismo, Confirmación y Eucaristía-- subrayando su importancia para la vida diaria del cristiano. En una entrevista, el pasado Noviembre, dijo usted que era importante para las parroquias modernas convertirse en centros de instrucción religiosa post-bautismal, de forma que los católicos puedan experimentar mejor la conexión entre los sacramentos y su vida diaria. Profundizando un poco, ¿podría describir cómo deberían las parroquias afrontar el reto de la formación en la fe de los adultos y la nueva evangelización?

--Cardenal Stafford: Uno de los dones más grandes que nos ha dado el Espíritu desde el Concilio Vaticano II es la renovación del catecumenado.

El catecumenado tiene varias etapas. Yo diría que el aspecto más importante para la renovación parroquial es contemplar la catequesis post-bautismal, es decir, una catequesis o instrucción en los misterios de Cristo y de la Iglesia para todos los bautizados, la parte de las etapas de la RICA que se denomina «mystagogia» --que es catequesis post-bautismal--. Estas etapas [de la RICA] tratan de profundizar en la comprensión que tienen los bautizados de los misterios de la fe, especialmente los sacramentos, y de llamarles a un sentido más profundo de comunidad dentro de la Iglesia Católica, especialmente en la parroquia, y de llamarles a dar un testimonio fiel de Cristo en el mundo.
Para afrontar ese reto de una «mystagogia» renovada – catequesis post-bautismal en la parroquia – se requiere esa visión de la comunidad que ya indiqué brevemente, que Jesús tenía en Mateo 18, que es que la vida comunitaria en la parroquia se viva como una comunidad de amor, como una comunidad dispuesta a perdonar a los demás, aún cuando se les vea pecadores. La parroquia debe ser una comunidad que llame a otros a una conversión de vida más profunda, del pecado a la luz de Jesús. Eso, según mi criterio, debería conducirnos a una exploración más intensa de la restauración del «Ordo Poenitentium» --la Orden de los Penitentes, que estaba presente en la Iglesia patrística--.
Muchos de los problemas que experimentamos en el sacerdocio, creo yo, especialmente el abuso sexual, se deben a una crisis, no sólo una crisis aguda, sino a una crisis larga y profunda en la parroquia y en la comunidad de las parroquias que la viven. Una parte tiene sus raíces en el hecho de que la gente no experimenta en realidad el amor en la parroquia; es un lugar en el que, en realidad, no confían unos en otros lo suficiente como para poder experimentar el amor y el perdón de Jesús por mediación de la comunidad.

Una reestructuración, una renovación, un redescubrimiento del «Ordo Poenitentium», como en la Iglesia primitiva, por ejemplo, sería una oportunidad para que los sacerdotes y la gente reconocieran sus pecados, se sometieran en su vulnerabilidad al amor serio de la comunidad dando a conocer su debilidad, su naturaleza pecadora, y pidieran una penitencia pública. Pero esto no debería ser sólo para los sacerdotes; debería ser también para los hombres y mujeres laicos en su propia experiencia de fidelidad o infidelidad en el matrimonio, o como padres, o su falta de testimonio, o sus pecados en su trabajo, en sus negocios, en sus sindicatos, en su entorno universitario, de modo que su parroquia sea realmente una comunidad en la que la gente experimente el perdón de Jesús. Eso, creo yo, es clave para la renovación de la parroquia, para que la parroquia se convierta de nuevo en un sacramento, en un signo del amor y del perdón de Dios para el pecador, de la misericordia de Dios para todos los que se reconocen pecadores. Eso nos incluye a todos – sacerdotes, diáconos, laicos, obispos.

Así que, ¿cómo veo yo el desarrollo de la renovación de la parroquia? Lo veo desarrollándose a través de la renovación de la «mystagogia», la catequesis post-bautismal en comunidad, llamando a la gente a redescubrir el amor de Jesús, o sea, ese amor que perdona y que habla de la reconciliación con el Padre en Cristo. No va a ser una tarea fácil.

--El Consejo Pontificio para los Laicos está trabajando para dar reconocimiento formal a algunos de los nuevos movimientos y comunidades eclesiales. Entre ellos, su dicasterio ha dado recientemente reconocimiento formal, por primera vez, a un catecumenado post-bautismal. ¿Qué utilidad puede ofrecer el Neocatecumenado como herramienta para llevar esa renovación a las parroquias?

--Cardenal Stafford: Hay muchos movimientos laicos en la Iglesia que han sido llamados por el Espíritu para llevar a cabo la renovación de las comunidades, de las parroquias. Puede que no lo llamen mystagogia, pero, no obstante, es una mystagogia, es una catequesis sobre el amor y el perdón de Jesús, una catequesis a través de la cual la parroquia aprende a ser una comunidad de amor y perdón.

Según mi criterio, y llevo siendo obispo desde 1976, el Neocatecumenado es una de las expresiones más fuertes de este tipo que el Espíritu nos ha dado en la Iglesia que tiene la capacidad de crear una comunidad de perdón, la capacidad de crear una comunidad de amor serio enraizado en la Cruz de Jesús.

Conozco el Neocatecumenado desde 1980. Les invité a venir a la Arquidiócesis de Denver y establecimos allí un seminario «Redemptoris Mater». Me he familiarizado mucho más con el Neocatecumenado desde que estoy en Roma. Según mi criterio, es una de las mejores expresiones, una de las mejores proclamaciones del Misterio Pascual que nos ha dado el Espíritu en la Iglesia moderna.

Los obispos y los sacerdotes de los Estados Unidos debemos afrontar lo primero de todo que esta crisis que salió a la luz en el 2002 es una crisis de vida comunitaria en la parroquia, no sólo de los sacerdotes, sino de la forma en que los sacerdotes se relacionan con la gente en las comunidades parroquiales. Se debe reconocer que las parroquias se enfrentan a una crisis en los Estados Unidos, y esa crisis no se debe sólo al tema de los abusos sino también al declive generacional (desde 1967/68) de los signos sacramentales vitales de la Iglesia. Los signos vitales también han declinado en cuanto al número de ordenaciones al ministerio sacerdotal en la Iglesia de los Estados Unidos.
Una vez reconocida esa crisis, los sacerdotes, los obispos y los laicos de la Iglesia deben entonces empezar por preguntarse a sí mismos: «¿Qué nos llama a hacer el Espíritu Santo para reformar la Iglesia?». Yo creo que uno de los instrumentos que el Espíritu nos ha dado son estas nuevas comunidades laicas, incluyendo el Neocatecumenado. A pesar del hecho de que muchos tienen objeciones contra el Neocatecumenado en los Estados Unidos, estoy convencido de que los medios para renovar la Iglesia están en las nuevas comunidades y también en el Neocatecumenado.

--Los crecientes conflictos contemporáneos entre cultura y fe parecen impedir a muchos católicos aceptar las enseñanzas de la Iglesia en temas de moral. ¿Cómo puede subsanarse esa ruptura entre el Magisterio y la cultura contemporánea?

--Cardenal Stafford: Creo que los laicos tienen mucho que enseñarnos en esto. Estoy pensando en laicos como Alasdair MacIntyre, Charles Taylor, David Schindler, Tracey Rowland en Australia -- una gran teóloga--, algunos teólogos laicos de Gran Bretaña.

Ellos nos indican que tenemos que mejorar nuestra comprensión de la teología de la cultura. Entiendo que dicen que el Concilio Vaticano fue demasiado optimista en sus aseveraciones, «Gaudium et Spes» especialmente, sobre la compatibilidad entre la cultura post-moderna y la fe católica. Estoy totalmente de acuerdo con esa conclusión.

Así pues, la primera tarea que la Iglesia debe afrontar es aquilatar, críticamente, la compatibilidad entre las facetas de la cultura liberal-Nitzcheana tal como se vive en occidente, es decir, Estados Unidos, Canadá, Europa occidental y, cada vez más, en muchas otras partes del mundo, y establecer a la luz del Evangelio si esta cultura liberal Nitzcheana es, de hecho, compatible u hostil al Evangelio. Estoy pensando sobre todo en las áreas de la sexualidad humana, de la economía, de la libertad académica, especialmente en la universidad y los colegios.

Es importante para la Iglesia, no simplemente para la Iglesia jerárquica, sacerdotes y obispos, sino para los laicos, todos juntos, analizar el concepto de individualismo de la cultura occidental, no sólo desde un punto de vista sociológico, sino sobre todo desde un punto de vista evangélico, y desde la tradición de la Iglesia enraizada en esa tradición evangélica, especialmente los escritos y enseñanzas de Santo Tomás de Aquino. Examinar detenidamente el concepto de la libertad americana contemporánea y examinar detenidamente sus orígenes filosóficos, especialmente en Hegel. La libertad académica que se da en Estados Unidos vino a través de Johns Hopkins, y Johns Hopkins recibió una gran influencia de la filosofía hegeliana.

Tenemos que examinar con atención el significado, desde un punto de vista evangélico, de la globalización económica y de lo que está haciendo a los países del Tercer Mundo, especialmente Latino-América y África, y cuánta responsabilidad tiene el sistema económico de los Estados Unidos en la creación de situaciones que muchos perciben como crecientemente injustas.
Lo que quiero decir es que la crisis de la Iglesia continuará hasta que la Iglesia Católica tenga una conciencia más profunda – y sobre todo un criterio – sobre la compatibilidad de los elementos de la cultura moderna y la fe católica. Estoy convencido de que hasta que no lleguemos a esa claridad de criterio, a ese juicio crítico de la relación entre cultura y fe, la crisis crónica seguirá adelante en la Iglesia, en el sacerdocio y en la parroquia.

Para concretar, ¿es la cultura moderna una «praeparatio evangelica» [preparación para el Evangelio] o no? Y ¿qué elementos de la cultura moderna no son «praeparatio evangelica»? Según mi criterio, creo que muchos elementos de esta cultura se revelarán como hostiles al matrimonio cristiano, al concepto cristiano de la justicia, a la caridad y al concepto cristiano de la virtud.

--¿Es ahí donde la nueva evangelización tiene que dar un paso al frente?

--Cardenal Stafford: La nueva evangelización, ante todo, depende de esta voluntad de llegar a un criterio claro sobre la compatibilidad o incompatibilidad entre cultura post-moderna y fe católica. Todo, creo yo, depende de ese criterio.

--Duras palabras, Su Eminencia...

--Cardenal Stafford: Bueno, duras palabras que requieren una voluntad valiente de hacer frente a ese tema. Si los obispos de los Estados Unidos promueven algún tipo de reunión, bien sea un concilio plenario o un sínodo nacional de obispos bajo la presidencia del Santo Padre, creo que los obispos deben tener el coraje, sobre todo, de afrontar este tema.

Un aspecto de la relación entre fe y cultura post-moderna es la relación entre la política y la conciencia cristiana. La Santa Sede ha publicado un documento, «Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales». Afirma que los políticos católicos están obligados a oponerse al reconocimiento legal de las uniones homosexuales, calificando el no hacerlo como «gravemente inmoral». Algunos políticos locales han reaccionado ante el documento, diciendo que es improcedente que la Iglesia dé instrucciones a los políticos.

--¿Quiere hacer algún comentario?

Cardenal Stafford: El principio general es éste: Si pensamos que la religión es irrelevante para la política, entonces estamos reconociendo que el ámbito de la política no es ya parte del ámbito de Dios. Si separamos lo religioso, lo sacro, de lo secular, limitamos seriamente, dentro de confines muy estrechos, la acción de Dios en la vida del mundo. Pero no es eso lo que confesamos en nuestra fe como católicos. Dios no es simplemente el Dios limitado a un área muy específica de la vida. Él es el Creador de todo lo que vemos y de lo que no vemos. Para el político católico que vive plenamente su Bautismo, es imposible que Dios sea simplemente una etiqueta para el sistema, sea político o económico. Ése no es el concepto católico de Dios. Él es el Señor de la Vida. Confesamos en el Credo [que] Él es el Espíritu, Señor y Dador de Vida.

El Gobernador [Mario] Cuomo y el Presidente John Kennedy, ambos católicos, sirvieron muy mal a los laicos católicos abriendo un camino que limita a Dios en su función de Creador y Redentor de toda la humanidad. Y para los políticos católicos de hoy, creer que ellos [Cuomo y Kennedy] son guías para su conciencia, les pone en conflicto total con el Magisterio de la Iglesia y con la tradición católica.

(ZENIT.org)

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La vocación al sacerdocio: Don y Misterio

1) Para saber

El Cardenal Wyszinski fue arzobispo de Varsovia y primado de Polonia. Fue un ejemplo de sacerdote y una guía para su pueblo, incluyendo al Papa Juan Pablo II a quien le tuvo un gran afecto. El Cardenal tuvo que padecer bajo la dictadura comunista varias torturas, a las que el llamó una "muerte civil", en un libro que tituló: "Diario de la cárcel". Estuvo recluido en diversos lugares del territorio del país por espacio de tres años: de 1953 a 1956. No le hicieron juicio, ni lo dejaron que se comunicara al exterior. Estuvo completamente aislado. La población al darse cuenta, estaba muy indignada ante tal injusticia. El gobierno, al ver que podrían causar mayores problemas, decidieron por fin dejarlo libre. No obstante todo ello, al salir, el Cardenal manifestó que no le guardaba el mínimo rencor a nadie. En una entrevista

declaró: "Es cierto que estos señores del gobierno han cometido una gran injusticia conmigo, al privarme de mis derechos de ciudadano libre. Sin embargo yo no les deseo a ellos otro tanto... No creo mentir si digo que nunca he faltado al amor, no sólo respecto a mis amigos sino también respecto a mis enemigos, a quienes transformo en mi corazón en hermanos".

Y en su Diario de la Cárcel, escribió el 25 de octubre de 1955, estando en la

cárcel: "Si hoy tuviera que volver a escoger el camino de mi vida, volvería a escoger el sacerdocio, aunque al final me esperara la guillotina. Si tuviera que escoger entre la biblioteca entera del Museo Británico y el misal, preferiría el misal".

Efectivamente, la vocación al sacerdocio es un don muy grande que hay que agradecer a Dios: quien lo ha recibido, por el don inmerecido, y quien no lo recibe, también ha de agradecer a Dios que haya sacerdotes que le acerquen las maravillas de Dios.

2) Para pensar

El Papa Juan Pablo II cuando celebró sus cincuenta años de sacerdote escribió sobre su vida un libro. Ahí hace referencia al don del sacerdocio, donde vislumbra su grandeza. Así nos dice: "la vocación sacerdotal es un misterio. Es el misterio de un "maravilloso intercambio" entre Dios y el hombre. Este ofrece a Cristo su humanidad para que Él pueda servirse de ella como instrumento de salvación, casi haciendo de este hombre otro sí mismo. Si no se percibe el misterio de este "intercambio" no se logra entender cómo puede suceder que un joven, escuchando la palabra "¡sígueme!", llegue a renunciar a todo por Cristo, en la certeza de que por este camino su personalidad humana se realizará plenamente. ¿Hay en el mundo una realización más grande de nuestra humanidad que poder representar cada día in persona Christi -en la persona de Cristo- el Sacrificio redentor, el mismo que Cristo llevó a cabo en la cruz?" (Don y Misterio, p.71). El Papa nos hace ver la grandeza de la vocación sacerdotal, al poder celebrar la Santa Misa.

El Papa nos señala una de las prioridades que tiene la Iglesia y en la que todos podemos contribuir: "Se ha de hacer ciertamente un generoso esfuerzo -sobre todo con la oración insistente al Dueño de la mies (Cf. Mt 9, 38)- en la promoción de las vocaciones al sacerdocio y a la vida de especial consagración. Éste es un problema muy importante para la vida de la Iglesia en todas las partes del mundo" ("Al comenzar el Nuevo Milenio",n. 46).

Pensemos cuanto contribuimos con nuestras oraciones para apoyar esta importante intención de la Iglesia.

3) Para vivir

En toda nuestra vida es necesario el acompañamiento sacerdotal. Lo podemos observar desde que nace un niño, ya necesita del bautismo; luego, a lo largo de su vida, requiere recibir el perdón de sus pecados y, sobre todo, alimentarse espiritualmente del Señor en la Eucaristía; y así, hasta que llega el momento de la muerte requerirá de los últimos sacramentos. Y, además de los Sacramentos, qué gran ayuda supone tener guía espiritual que nos ayude a seguir el camino hacia Dios. Es por ello que no podemos olvidarnos de pedir diariamente al Señor para que no falten sacerdotes santos y envíe los que haga falta. Un buen propósito sería tener una oración diaria con esta intención.

José Martínez Colín es sacerdote, Ingeniero en Computación por la UNAM y Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra

(Encuentra)

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¿Dónde esta el plan de Dios reflejado en mi hijo?

 Lic. Ricardo Rodriguez

En una cena de recaudación de fondos para una escuela que da servicios a los niños con algún tipo de pedimento o problema de aprendizaje, el padre de uno de ellos ofrecería un mensaje que ninguno de los asistentes olvidaría.

Luego de exaltar a la escuela y a su dedicado personal, hizo una pregunta:

Todo lo que hace Dios, lo hace a la perfección. Sin embargo, mi hijo Juan no puede aprender de la misma manera que aprenden otros niños. No puede entender las cosas como otros niños.

¿Dónde esta el plan de Dios reflejado en mi hijo?

La audiencia se paralizó ante tal pregunta.

El padre continuó. Creo, contesto el propio padre, que cuando Dios trae a un hijo como Juan al mundo, la oportunidad para llevar a cabo el Plan Divino se presenta por sí sola y viene en la forma en que la gente trata a ese niño.

Entonces, procedió a contar la siguiente historia.

Un día Juan y su padre pasaban por un parque donde jugaban pelota unos niños que Juan conocía. Éste le preguntó a su padre, ¿crees que me dejarán jugar?

El padre sabía que los muchachos no querrían tenerlo en su equipo. Pero el padre comprendió que si a su hijo se le permitía jugar le daría un gran sentido de aceptación.

El padre de Juan se acercó a uno de los muchachos en el campo de juego y le preguntó que si podía permitir que Juan jugara.

El muchacho miró a su alrededor para orientarse con sus compañeros de equipo y no obtuvo respuesta.

Entonces tomó el asunto en sus propias manos y dijo "Estamos perdiendo por seis carreras y el juego está en la octava entrada. Creo que puede entrar al equipo y trataremos de ponerlo al bate en la novena.

Al final de la octava entrada, el equipo anotó varias carreras, pero estaba perdiendo por tres. En la primera parte de la novena entrada, Juan se puso el guante y jugó en el outfield". Aunque ningún "hit" vino en su camino, obviamente, este se sentía extasiado por tan sólo estar en el terreno de juego, saludando con una sonrisa de oreja a oreja a su padre quien le saludaba desde las gradas.

En la última parte de la novena entrada, el equipo de Juan anotó nuevamente.
Ahora con dos "outs" y las bases llenas, la potencial carrera ganadora estaba en base. Juan estaba pautado para el próximo turno al bate.

¿Permitiría verdaderamente el equipo que Juan bateara en esta coyuntura y permitiría dejar pasar su oportunidad de ganar el juego?

Sorpresivamente le dieron el bate a Juan. Todos sabían que un "hit" era imposible porque Juan ni tan siquiera sabía como agarrar el bate de forma apropiada, mucho menos conectar con la bola.

Sin embargo, según Shay se paró en el plato, el "pitcher" se movió varios pasos y le lanzó suavemente la bola a Juan de manera que este, por lo menos, hiciera contacto con la misma.

Llegó el "pitcheo" y Juan tontamente lo perdió. Otra vez el "pitcher" caminó unos pasos para lanzar suavemente la bola hacia Juan. Juan logró darle suavemente a la bola enviándola al "pitcher".

Fácilmente el pitcher" atrapo la misma y pudo haberla lanzado al primer hombre en base. Juan quedaría afuera y eso hubiese terminado el juego.

Pero, en lugar de eso, el "pitcher" la lanzó en un alto arco al jardín de la derecha, mucho más lejos del alcance del hombre en primera. Todos comenzaron a gritar, "Juan, corre a primera, corre a primera."

Nunca en su vida Juan podría correr a primera. El torpemente corrió a lo largo de la línea de la base con ojos desorbitados y confuso. Todo el mundo gritó: "Corre a segunda, corre a segunda."

Para el momento en que Juan estaba rodando la primera base, el jardinero de derecha tenía la pelota. La pudo haber lanzado al hombre en segunda, pero el jardinero entendió las intenciones que había tenido el "pitcher, así que lanzó la bola alto y por encima de la cabeza del hombre en base.

Juan corrió hacia la segunda base. Cuando Juan logro llegar a segunda, el "shortstop" del equipo opuesto corrió hacia él y lo dirigió a tercera y le gritó: "corre a tercera." Según corría a tercera los muchachos de ambos equipos estaban gritando. Juan corre a "home". Juan corrió al "home", llegó y fue vitoreado como el héroe.

"Ese día," dijo el padre suavemente con lágrimas corriendo por su mejillas, "los muchachos de ambos equipos ayudaron a colocar un pedazo del Plan Divino en este mundo."

 Lic. Ricardo Rodriguez

(Catholic)

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Lecturas del 20-8-02 (Miércoles de la Semana 20)

SANTORAL: San Bernardo

Lectura del libro de los Jueces 9, 6-15

Se reunieron todos los señores de Siquém y todo Bet Miló, y fueron a proclamar rey a Abimélec, junto a la encina de la piedra conmemorativa que está en Siquém.
Cuando le llevaron la noticia a Jotám, este se puso en la cima del monte Garizím, y gritó con voz potente: «Escúchenme, señores de Siquém, y que Dios los escuche a ustedes: Los árboles se pusieron en camino para ungir a un rey que los gobernará. Entonces dijeron al olivo: "Sé tú nuestro rey." Pero el olivo les respondió: "¿Voy a renunciar a mi aceite con el que se honra a los dioses y a los hombres, para ir a mecerme por encima de los árboles?"
Los árboles dijeron a la higuera: "Ven tú a reinar sobre nosotros." Pero la higuera les respondió: "¿Voy a renunciar a mi dulzura y a mi sabroso fruto, para ir a mecerme por encima de los árboles?" Los árboles dijeron a la vid: "Ven tú a reinar sobre nosotros." Pero la vid les respondió: "¿Voy a renunciar a mi mosto que alegra a los dioses y a los hombres, para ir a mecerme por encima de los árboles?."
Entonces, todos los árboles dijeron a la zarza: "Ven tú a reinar sobre nosotros." Pero la zarza respondió a los árboles: "Si de veras quieren ungirme para que reine sobre ustedes, vengan a cobijarse bajo mi sombra; de lo contrario, saldrá fuego de la zarza y consumirá los cedros del Líbano."»

Palabra de Dios.


SALMO Sal 20, 2-3. 4-5. 6-7 (R.: 2a)

R. Señor, el rey se regocija por tu fuerza.

Señor, el rey se regocija por tu fuerza,
¡y cuánto se alegra por tu victoria!
Tú has colmado los deseos de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios. R.

Porque te anticipas a bendecirlo con el éxito
y pones en su cabeza una corona de oro puro.
Te pidió larga vida y se la diste:
días que se prolongan para siempre. R.

Su gloria se acrecentó por tu triunfo,
tú lo revistes de esplendor y majestad;
le concedes incesantes bendiciones,
lo colmas de alegría en tu presencia. R.

X Lectura del santo Evangelio según san Mateo 20, 1-16

Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
«El Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña.
Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: "Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo." Y ellos fueron.
Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: "¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?." Ellos les respondieron: "Nadie nos ha contratado." Entonces les dijo: "Vayan también ustedes a mi viña."
Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: "Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros."
Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: "Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada."
El propietario respondió a uno de ellos: "Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?"
Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.»

Palabra del Señor.

Reflexión

Nos puede sorprender esta parábola. Parece injusto que se dé lo mismo a todos, sin tomar en cuenta sus obras y sus sacrificios.

Bien es cierto que Jesús quiso sacarnos la idea que tengamos méritos que Dios debe premiar.

Pero también conviene mirar con más atención las enseñanzas de la parábola, pues Jesús establece una comparación, no entre varios trabajadores, sino entre diversos grupos de trabajadores. Cada grupo puede representar un pueblo, un país, o un continente y, mientras unos recibieron la Palabra de Dios hace muchos siglos, otros recién llegan a la fe.

A lo largo de la historia, Dios llama a los diversos pueblos a que vengan a trabajar a su viña.

Para empezar llamó a Abraham y le encargó, a él y a sus descendientes, su obra en el mundo.

Más tarde, en tiempo de Moisés, mucha gente se juntó a su grupo para salir de Egipto, y lo mismo sucedió en los siglos siguientes.

Los antiguos reivindican constantemente su derecho a ser tratados mejor que los demás, pero la viña no les ha sido encargada en forma exclusiva.

Después, con la venida de Cristo, el Evangelio fue llevado a otros pueblos, hasta entonces paganos. Entraron en la Iglesia y formaron la cristiandad. También ellos pensaron que el Reino de Dios y la Iglesia eran cosa suya.

Hasta nuestros días no han faltado las familias que se extrañan cuando la Iglesia critica sus privilegios y ya no les concede los primeros asientos en el templo. Dicen que la Iglesia los traiciona, porque siempre han pensado que la Iglesia era de su propiedad.

En la parábola todos somos puestos en un pie de igualdad y recibimos el mismo denario, la moneda de plata del sueldo diario. ¡Debemos alegrarnos por haber sido llamados a trabajar cuando estábamos desocupados!

Vamos a pedir hoy a Jesús que nunca nos sintamos con privilegios dentro de la Iglesia por hacer alguna tarea especial, o por haber estado sirviéndola desde más tiempo, porque el Señor acoge en su viña a todos, y recompensa de la misma forma a los recién llegados.

Hora de la tarde,
fin de las labores.
Amo de las viñas,
paga los trabajos
de tus viñadores.

Al romper el día,
nos apalabraste.
Cuidamos tu viña
del alba a la tarde.
Ahora que nos pagas,
nos lo das de balde,
que a jornal de gloria
no hay trabajo grande.

Das al vespertino
lo que al mañanero.
Son tuyas las horas
y tuyo el viñedo.
A lo que sembramos
dale crecimiento.
Tú que eres la viña,
cuida los sarmientos.
Himno de la Liturgia de las Horas

SANTORAL: San Bernardo

Nació en la Borgoña, en el castillo de Fontaines. A los veinte años se le ocurrió entrar en un monasterio, pero la familia se opuso; le dejaron que comenzara la carrera sacerdotal. Salió de casa y fue hacia el norte, buscando alguna escuela alemana. Y empieza una nueva vida que le va a llevar por dos caminos aparentemente contradictorios: la vida solitaria y el celo por la gente. A los 22 años, acompañado de 30 jóvenes de su edad, entra en el monasterio benedictino de Císter. Con el trabajo de este joven, el Císter empieza a recobrar una vida que estaba perdiendo. Pero a los tres años, se lo piensa bien, y sale del monasterio para fundar una rama especializada que se llamará Claraval. Y allí vive más de 40 años el hombre más grande del siglo XII.
La vida allí es austera por demás. Y empieza una actividad apostólica capaz de destrozar a cualquiera. Los doce primeros monjes se han convertido en 500. Nuevas colonias de frailes salen en todas las direcciones. Funda más de 70 monasterios. Predica por todas partes y se convierte en el apóstol más grande de su siglo. Se hace el apóstol de la segunda cruzada. Organiza la campaña contra el cisma, y el mismo antipapa viene a postrarse a sus pies. Predica como un luchador y escribe como un poeta. Hace al mismo tiempo vida monástica, política, apostólica y contemplativa.

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