Boletín Informático de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico

Red Pionera
Ponce, Puerto Rico
1 de marzo de 2001
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"Perdón es la fragancia que la violeta suelta, cuando se levanta el zapato que la aplastó"

Mark Twain


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«Reconozco a esos inmigrantes por su olor; les corto la cabeza y luego me como su corazón»

BORNEO (INDONESIA).- Las lanzas han sido improvisadas con machetes anudados a cañas de bambú, los dardos embadurnados de veneno y las guadañas afiladas. Los guerreros dayaks están listos para una nueva batida encabezada por Acuk, uno de sus líderes. Tiene los ojos perdidos en su propio odio, la frente cubierta con una cinta roja y el cuchillo con el que ha decapitado a media docena de personas sujeto entre los dientes. «Reconozco a esos inmigrantes por su olor», afirma.

«Primero les corto la cabeza y después les arranco el corazón para comérmelo. Sólo así puedo volverme invencible en la batalla», dice Acuk pegándose golpes secos en el pecho y ordenando a los suyos preparar la partida. En este siglo XXI de Internet y nuevas tecnologías, los míticos cazadores de cabezas de la isla de Borneo han regresado de la nada para llevar a cabo la más brutal y primitiva de las limpiezas étnicas.

Todos los nativos dayaks de entre 14 y 60 años de la provincia indonesia de Kalimantan Central han sido llamados a recuperar los ritos de canibalismo y mutilación que aterrorizaron a los colonizadores blancos que se aventuraron en Borneo en el siglo XIX. «¡Guerra! ¡Guerra!», repiten decenas de hombres, jóvenes y niños mientras se suben en motocicletas y furgonetas en busca de nuevas víctimas.

El objetivo es encontrar y dar muerte a todos los colonos de la también indonesia isla de Madura, que comenzaron a establecerse en Borneo en los años 60 y hasta hace dos semanas controlaban el comercio y gran parte de las tierras de la región.

Ahora sus casas y tiendas arden en las calles de Palangkaraya, la capital provincial, y ni siquiera los miles de soldados enviados por el Ejército indonesio pueden salvarles de ser cazados como animales: los cuerpos de 128 refugiados madureses fueron encontrados ayer tras haber sido atacados cuando estaban siendo protegidos por un grupo de militares que huyó a la carrera. «Estaban como locos y eran demasiados, no pudimos hacer nada», se excusaba desde Yakarta el portavoz de la policía, T. Sianturi.

Inmortalidad

Los dayaks creen que con cada matanza y ritual caníbal se hacen más poderosos. Muchos de ellos aseguran haber alcanzado la inmortalidad tras pasear como trofeos las cabezas de inmigrantes de Madura, situada en la costa este de Java.

Las columnas de humo se divisan desde Palangkaraya hacia el este y el oeste, al norte y al sur. «Lo destrozamos todo para que no tengan nada por lo que volver», dice Acuk, campesino de 35 años convertido en líder de su grupo porque fue de los primeros dispuestos a matar. Las pocas paredes que siguen en pie en los barrios donde vivían los madureses han sido marcadas a fuego con las palabras «venganza» y «larga vida a los dayaks».

La ciudad de Sampit, a tres horas de Palangkaraya, presenta un aspecto fantasmagórico. Cuerpos decapitados y con el corazón arrancado yacen amontonados en pensiones que meses atrás eran ocupadas por mochileros occidentales en busca de aventura. La policía ha recuperado 428 cadáveres, pero las autoridades y ONG locales temen que las víctimas superen el millar cuando empiecen a aparecer los cuerpos desperdigados en ríos y bosques.

Al menos 20.000 personas lograron huir hacia la selva que rodea Sampit cuando las matanzas comenzaron hace 10 días. Los militares encontraron ayer a 13.000 de ellas, aterrorizadas y ocultas entre la densa selva de Borneo. La vida del resto depende de quién las encuentre antes, los soldados o los dayaks. «Nuestros machetes son mágicos y pueden detectar donde están los extranjeros», dice orgulloso un jovenzuelo de 13 años con la frente empapada en sudor. A pesar de las masacres, únicamente tres personas han sido detenidas y el Ejército sólo comenzó a desarmar a algunos indígenas ayer.

En Sampit, miles de refugiados tratan de coger un barco que los aleje del infierno, pero la evacuación se ha convertido en un caos. Policías y militares, enviados para frenar la violencia, se enfrentaron ayer a tiros en el puerto de la ciudad. Los desplazados, uno de los cuales murió en el tiroteo, aseguran que ambos grupos se disputaban el control de la mafia creada para cobrar dinero a los refugiados que quieran ser evacuados primero. «Estamos desesperados, si no abandonamos este lugar nos masacrarán a todos», imploraba un padre de familia que ha perdido a dos de sus tres hijos en las matanzas.

Los dayaks contemplan la escena de la huida masiva de los enemigos con satisfacción: sus jefes han declarado «la victoria» sobre los madureses. Aunque en Borneo no ha habido guerra alguna, sólo una cacería.

DAVID JIMENEZ. Enviado especial

(El Mundo)

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La Iglesia incluirá a más de treinta municipios de Castellón en la región eclesiástica catalana

Treinta y tres municipios de la provincia de Castellón (Comunidad Valenciana) quedarán incluidos en la región eclesiástica catalana, cuyos estatutos serán aprobados por la Conferencia Episcopal Española en el mes de abril. Esto ha desatado una fuerte polémica entre los fieles de la zona, que hasta ahora pertenecen a la diócesis de Tortosa, porque no quieren depender de la Iglesia catalana.

La aprobación de la Región Eclesiástica Tarraconense (por ser Tarragona sede primada y cabeza de la Provincia Eclesiástica del mismo nombre), que no será definitiva hasta recibir el visto bueno de Roma, ha provocado bastante malestar en el seno de los fieles valencianos, quienes no entienden por qué no se realiza una redistribución de territorios para que dichos municipios -un tercio de los 99 que forman el obispado de Tortosa- pasen a depender canónicamente de la diócesis de Segorbe-Castellón, presidida por Juan Antonio Reig. La razón es bien sencilla: ellos no son catalanes y, por lo tanto, no quieren pertenecer a una Iglesia regional que no es la suya.

Según ha podido saber ABC, los estatutos de la nueva región en ningún caso recogerán esta reorganización, cuyo precedente más próximo se remonta al conflicto surgido, hace apenas dos años, entre las diócesis de Barbastro-Monzón y Lérida.

SEDE COMPARTIDA

Los estatutos de la región hablan de una sede compartida, de forma trianual, por el arzobispado de Barcelona y el de Tarragona. La región eclesiástica será una entidad jurídica propia, que englobará las cuatro provincias catalanas, además de la franja castellonense y Andorra, históricamente ligada con Urgell. Formarán parte de ella el arzobispado de Tarragona, que con las diócesis sufragáneas de Gerona, Urgell, Tortosa, Vic, Lérida y Solsona forman la Provincia Eclesiástica Tarraconense, y el arzobispado de Barcelona (dependiente de la Santa Sede).

En su día, monseñor Martínez Sistach ya afirmó que «la región eclesiástica no hará otra cosa que dar aspecto jurídico y estructural a la realidad actual», puesto que en la práctica las ocho diócesis ya trabajan de manera conjunta en el ámbito pastoral. De hecho, los prelados de las ocho diócesis se reúnen cuatro veces al año, y realizan documentos comunes.

Hace apenas dos semanas, el secretario de la Conferencia Episcopal, Juan José Asenjo, indicó que la próxima Asamblea Plenaria del Episcopado -a celebrarse del 23 al 27 de abril- tratará este asunto, que ya fuera solicitado por los obispos catalanes tras la celebración del Concilio Tarraconense, en 1995, y que hasta la fecha había sido aparcado. No obstante, las últimas declaraciones de significativos prelados (arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo; el de Barcelona, Ricard María Carles; y el de Tarragona, Lluis Martínez Sistach, además del portavoz de la Conferencia) a favor de esta figura eclesiástica, han dado el definitivo empujón para que esta cuestión no se demore más.

Ante esta tesitura, algunos expertos consultados por este diario se han mostrado en contra de una unión de tal calibre. Para José María Díez-Moreno, catedrático de Derecho Canónico en la Universidad de Comillas, «la Iglesia catalana se empobrecería al adoptar esta figura, puesto que no participaría de la generalidad geográfica». Díez-Moreno indicó que «las regiones están justificadas por la problemática diferenciada de la Conferencia Episcopal Española, y a mí me parece que debiéramos ir más hacia una globalización que hacia la particularización».

La estructura de región eclesiástica, regulada por el Código de Derecho Canónico en su canon 433, requiere que las diócesis sigan programas pastorales comunes y que formen parte de al menos dos provincias eclesiásticas. El caso de Cataluña será el primero en nuestro país, aunque puede afectar, en el futuro, a las diócesis vascas y andaluzas.

FALTA DE COHERENCIA

Las provincias eclesiásticas, circunscritas a un territorio determinado -canon 431- sirven «para promover una acción pastoral común en varias diócesis vecinas». Estas circunscripciones cuentan con el problema de ser provincias modeladas sobre las delimitaciones civiles que, muy a menudo, se remontan a la organización del Imperio romano, y que están lejos de ser coherentes con la geopolítica actual.

Para corregir estas curiosidades históricas surgió la figura de las regiones apostólicas que, en teoría, deberían unir territorios físicos que no pudieran ser englobados por las provincias eclesiásticas. No obstante, en el caso que nos ocupa, no se evitará esta problemática, dado que un tercio de los municipios pertenecientes a la diócesis de Tortosa -incardinada en la Provincia Eclesiástica de Tarragona y en la futura región eclesiástica- están situados en la provincia de Castellón. Además, la diócesis de Urgell también abarca el territorio andorrano.

La creación de esta figura se produce en mitad de otra polémica acerca de si el Papa debería nombrar siempre a catalanes para que ocupen las sedes episcopales de dicha región. Durante este año, deberán presentar su renuncia al Santo Padre por motivos de edad los prelados de Solsona -monseñor Deig-, Barcelona -cardenal Carles- y Gerona -monseñor Camprodón-. En la actualidad, seis de las ocho diócesis catalanas están dirigidas por nacidos en Cataluña, mientras que el arzobispo de Barcelona y el propio obispo de Tortosa -Javier Salinas- nacieron en Valencia.

MADRID. Jesús Bastante

(ABC)

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La UE aprueba la directiva que prohíbe la denominación de tabaco «light» y endurece los mensajes de advertencia

Las nuevas normas dictan que, en el futuro, las cajetillas de tabaco se conviertan en un llamativo anuncio contra la reprobable manía de fumar. Así, las advertencias sobre los riesgos a la salud deben ocupar un 30 por ciento de la cara anterior de la cajetilla y un 40 por ciento de la posterior. Tales avisos, además, no sólo irán destinados al fumador, sino que, para alertar a quienes acompañan a éste, se advertirá también que «el tabaquismo pasivo daña a las personas que le rodean».

Varios sectores de la Eurocámara habían insistido en que las cajetillas incluyeran fotos de laringes cancerosas o dientes podridos para ilustrar más plásticamente sobre los efectos del vicio. Finalmente, la petición fue rechazada, pero se alcanzó el acuerdo de que la Comisión haga antes de 2003 una propuesta para que en los Estados que lo deseen se incluyan las descriptivas fotografías.

La norma aprobada ayer obliga a los fabricantes a reducir la cantidad máxima de alquitrán de cada cigarrillo a diez miligramos (hasta ahora, el umbral máximo estaba en doce miligramos); la de nicotina a un miligramo; y la de monóxido de carbono a diez miligramos. Asimismo, se prohíbe la utilización de amoniaco como aditivo, al considerarse que contribuye a intensificar los efectos de la nicotina y a aumentar la adicción. Así, todos los cigarrillos tendrán un contenido más suave que el actual. Pero, para evitar equívocos, se prohíbe la denominación de tabaco «light», «bajo en nicotina», «mild» o suave, por considerarla engañosa.

La aplicación de la nuevas medidas se hará de forma gradual entre el 30 de septiembre de 2002 y el 30 de septiembre de 2003; aunque se acepta una derogación sobre los productos de exportación hasta el año 2007.

BRUSELAS. Alberto Sotillo, corresponsal

(ABC)

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La radio estatal de la República Checa amordaza a la Iglesia
Recelos por el renacimiento de los católicos en el país

PRAGA, 28 feb 2001

 Un anuncio publicitario lanzado en la radio por los obispos católicos en la República Checa ha creado una situación que en algunos rasgos recuerda a los años del comunismo, en los que la Iglesia vivía amordazada por el régimen.

El texto de la cuña radiofónica no podía ser más sencillo: «La Iglesia no es un museo, sino una comunidad viva que cuenta contigo. Acuérdate de tu fe en el momento del censo».

El anuncio había sido ya lanzado en días anteriores en varias cadenas privadas. El problema surgió cuando fue transmitido por las frecuencias de la radio de Estado el jueves pasado. Para los responsables de esa cadena, el mensaje hace proselitismo, de modo que lo consideraron como contrario a las normas de la ley del país.

De este modo, el anuncio, que fue transmitido en una sola ocasión, no podrá volver a ser escuchado.

Si bien los directivos de la radio estatal aseguran que han tomado la decisión en plena independencia, lo cierto es que algunos sectores políticos protestaron por su transmisión.

«Se da la opinión de que los políticos han ejercido presiones con el objetivo de impedir la transmisión del anuncio», ha afirmado públicamente el padre Daniel Hermanns, portavoz de la Conferencia Episcopal de la República Checa.

«Los temores estarían causados--según sigue diciendo el portavoz—por la constatación de una excesiva presencia de los católicos en el país».

La respuesta de la radio pública no se ha hecho esperar. Mikhail Ritcher, director de la agencia encargada de recoger la publicidad para la emisora y responsable directo de la suspensión del anuncio ha negado toda injerencia política.

Según el portavoz de los obispos, la respuesta está precisamente en el potencial crecimiento que está experimentando la Iglesia católica en el país. Tras los años del régimen comunista, Chequia, considerado como uno de los países más ateos del mundo por las estadísticas (la práctica religiosa es inferior al 4 por ciento en Praga, en otras regiones es superior), está redescubriendo los valores del espíritu. El cardenal Miloslav Vlk, quien sufrió directamente la represión comunista, es considerado por algunos sondeos como el personaje más popular del país. La actividad caritativa y pastoral de la Iglesia, renacida en los diez últimos años, vuelve a convertirse en punto de referencia nacional.

Algo que, según el padre Hermanns no es muy bien visto por muchos de los ex comunistas que siguen activos reciclados en la política actual.

 (ZENIT.org)

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  AUDIENCIA GENERAL 

Miércoles 28 de febrero de 2001

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy inicia la Cuaresma que nos llevará hasta el triduo pascual, memoria viva de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. El rito de la ceniza nos recuerda la caducidad de la vida terrena y que el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, está destinado a la vida eterna. Por eso la Cuaresma nos ayuda a seguir un proceso de renovación personal para cambiar nuestro modo de pensar y obrar, fijando nuestra mirada en Cristo y tomando el Evangelio como norma ordinaria de vida.

"Velad y orad para no caer en la tentación" (Mt 26,41). Estas palabras de Cristo ayudan a la conversión y renovación espiritual. En efecto, la Cuaresma es una ocasión para reforzar la fe y nuestra relación con Dios. Es un camino ascético personal y comunitario mediante la oración, el ayuno, la penitencia y la limosna, abiertos a las necesidades del prójimo que sufre o está abandonado. Dispongámonos a traducir estas palabras de Cristo en gestos prácticos de conversión y de reconciliación con los hermanos. Sólo así seremos testigos de la esperanza y el amor será nuestro estilo de vida como creyentes.

(Vaticano)

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Juan Pablo II: ¿Cómo vivir la Cuaresma en un mundo secularizado?
Intervención del pontífice en la audiencia general de este miércoles

CIUDAD DEL VATICANO, 28 feb 2001 

 «Un amor más grande y universal» a Dios y a nuestros hermanos. Este es el objetivo de la Cuaresma que comenzó en este Miércoles de Ceniza, según explicó ayer en la mañana Juan Pablo II.

Cuarenta días «para vivir un despertar a la fe auténtica, para una recuperar la relación con Dios y para vivir un compromiso evangélico más generoso», aclaró el obispo de Roma a los cinco mil fieles que participaron en la tradicional audiencia general del miércoles.

Ofrecemos a continuación el discurso íntegro del Papa.

* * *


1. «Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones...»
Resuena en nuestro espíritu esta invitación de la liturgia, al comenzar hoy, Miércoles de Ceniza, el camino cuaresmal. Nos llevará al Triduo pascual, memoria viva de la pasión, de la muerte y de la resurrección del Señor, corazón del misterio de nuestra salvación.

El tiempo santo de Cuaresma, vivido desde siempre intensamente por el pueblo cristiano, evoca antiguos acontecimientos bíblicos, como los cuarenta días del diluvio universal, preludio del pacto de alianza sancionado por Dios con Noé; los cuarenta años de peregrinación de Israel en el desierto hacia la tierra prometida; los cuarenta días de permanencia de Moisés en el Monte Sinaí, donde recibió del Señor las Tablas de la Ley. Pero el período cuaresmal nos invita sobre todo a revivir con Jesús los cuarenta días que él transcurrió en el desierto, rezando y ayunando, antes de emprender su misión pública, que culminaría en el Calvario con el sacrificio de la cruz, victoria definitiva sobre el pecado y la muerte.

2. «Acuérdate de que eres polvo y en polvo te convertirás». Es siempre sumamente elocuente el tradicional rito de las cenizas que hoy se repite y son sugerentes las palabras que lo acompañan. En su sencillez, evoca la caducidad de la vida terrena: todo pasa y todo está destinado a morir. Nosotros somos viandantes en este mundo, viandantes que no tienen que olvidar su auténtica y definitiva meta: el Cielo. De hecho, aunque somos polvo y estamos destinados a convertirnos en polvo, no todo termina. El hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, es para la vida eterna. Al morir en la cruz, Jesús ha abierto el acceso a ella a todo ser humano.

Toda la liturgia del Miércoles de Ceniza nos ayuda a concentrarnos en esta verdad fundamental de fe y nos estimula a emprender un decidido itinerario de renovación personal. Tenemos que cambiar la manera de pensar y de actuar, fijando la mirada en el rostro de Cristo crucificado y haciendo de su Evangelio nuestra regla de vida diaria. «Convertíos y creed en el Evangelio»: que éste sea nuestro programa cuaresmal, entrando en un clima de orante escucha del Espíritu.

3. «Velad y orad, para que no caigáis en tentación; pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil» (Mateo 26, 41). Dejémonos guiar por estas palabras del Señor, en un esfuerzo decidido de conversión y de renovación espiritual. En la vida de todos los días se corre el riesgo de ser absorbidos por las ocupaciones y los intereses materiales. La Cuaresma es una ocasión favorable para vivir un despertar a la fe auténtica, para una recuperar la relación con Dios y para vivir un compromiso evangélico más generoso. Los medios a nuestra disposición son los de siempre, pero tenemos que recurrir a ellos de manera más intensa en estas semanas: la oración, el ayuno, la penitencia, así como la limosna, es decir, la capacidad para compartir lo que tenemos con los necesitados. Es un camino ascético personal y comunitario que, en ocasiones, resulta particularmente arduo a causa del ambiente secularizado que nos rodea. Pero precisamente por este motivo el esfuerzo apoyarse en una mayor fuerza de voluntad.

«Vigilad y orad». Si este mandamiento de Cristo vale en todo momento, se presenta más elocuente e incisivo al inicio de Cuaresma. Acojámoslo con docilidad humilde. Dispongámonos a traducirlo con gestos prácticos de conversión y reconciliación con los hermanos. Sólo de este modo la fe se refuerza, la esperanza se consolida y el amor se convierte en estilo de vida que caracteriza al creyente.

4. Un itinerario ascético de este talante tendrá que llevar necesariamente a una mayor apertura a las necesidades del prójimo. Quien ama al Señor no puede cerrar los ojos ante las personas y pueblos que experimentan el sufrimiento y la miseria. Después de haber contemplado el rostro del Señor crucificado, ¿cómo es posible no reconocerlo y servirlo en quien sufre el dolor y el abandonado? El mismo Jesús que nos invita a permanecer con él, velando y rezando, nos pide también que le amemos en nuestros hermanos, recordándonos que «cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mateo 25, 40). El fruto de una Cuaresma vivida intensamente será, por tanto, un amor más grande y universal. Que María, ejemplo de escucha dócil de la voz del Espíritu, nos guíe en el largo camino penitencial que hoy emprendemos. Que nos ayude a aprovechar todas las oportunidades que la Iglesia nos ofrece para podernos preparar dignamente a la celebración del Misterio pascual.

N. B.: Traducción realizada por Zenit.

(ZENIT.org)

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«Una divina manera de gobernar»

LLEVO setenta años de lector del maravilloso libro El Cortesano, de Baltasar Castiglione. El origen de esta tan antigua familiaridad con el gran escritor renacentista fue mi temprana afición a Juan Valera, que me acompañó con su obra entera desde mis años de bachillerato. Por ello le guardo gratitud. He leído siempre este libro en la admirable traducción al español del barcelonés Juan Boscán, amigo de Garcilaso y editor conjunto de las poesías de ambos.

El Cortesano es una larga serie de coloquios sobre el ideal renacentista del Caballero y sobre todo de la Dama. Es un libro precioso sobre la Europa y principalmente la Italia del siglo XVI. Pero hay libros que resultan inesperadamente nuevos y atractivos cuando se los lee desde una perspectiva que no es la primaria y habitual, sino en cierto sentido marginal. La mirada penetrante y perceptiva de Castiglione se fijó en aspectos políticos que pueden parecer marginales y secundarios, pero que atrajeron pronto mi atención. Ya en España inteligible reparé en un pasaje particularmente interesante de El Cortesano.

En su libro III se ocupa de los Reyes Católicos, con especial insistencia en la Reina Isabel, a quien no conoció y que ya había muerto. Y hay en él un párrafo de excepcional interés y lucidez:

«Afirman todos los que la conocieron haberse hallado en ella una manera tan divina de gobernar, que casi parecía que solamente su voluntad bastaba por mandamiento, porque cada uno hacía lo que debía sin ningún ruido, y apenas osaba nadie en su propria posada y secretamente hacer cosa de que a ella le pudiese pesar... Y desto nació tenelle los pueblos un estremo acatamiento mezclado con amor y con miedo, el cual está todavía en los corazones de todos tan arraigado, que casi muestran creer que ella desde el cielo los mira, y desde allá los alaba o los reprehende de sus buenas o malas obras, y así con solo su nombre y con las leyes establecidas por ella, se gobiernan aún aquellos reinos de tal manera, que aunque su vida haya fallecido, su autoridad siempre vive, como rueda que movida con gran ímpetu largo rato, después ella misma se vuelve como de suyo por buen espacio, aunque nadie la vuelva más».

¿Divina manera de gobernar? ¿Es esto posible? Y ¿ha sido real a comienzos del siglo XVI? Asombra la lucidez de Castiglione. En estas pocas líneas aparecen una serie de conceptos que compendian toda una teoría del gobierno civilizado que es posible entre los hombres. La autoridad, distinta del mero ejercicio del poder. La ejemplaridad, que impera sobre las conciencias de los que la descubren y acatan. La extraña y necesaria combinación del amor y el miedo, la admiración y el imperio. Pero hay algo más: la vigencia, la acción a distancia, la perpetuación de esa autoridad después de la muerte. Isabel la Católica no existe ya, no puede hacer nada, no ejerce ningún poder real; pero sigue actuando, está presente por su ejemplaridad. Los que fueron sus súbditos, los que siguieron sus orientaciones, no se atreven a discrepar de ellas ahora que no existe ni puede hacer nada.

Creo que Castiglione anticipa de manera espectacular, casi incomprensible en su tiempo, lo que ha llegado a ser un ideal político varios siglos después. De ese sencillo párrafo se podría extraer un tratado de política. En él se describe lo que es la legitimidad. Isabel la Católica tenía un evidente derecho a gobernar. No ya por sus títulos dinásticos, sino por la ejemplaridad de su ejercicio. Por eso su muerte, la terminación de su poder, de su capacidad de acción, de imperio, no afecta a su vigencia. Sigue ejerciendo esa potestad que le fue conferida por su conducta. Sigue teniendo un influjo que va más allá de los posibles medios de coacción. Nadie se atreve a discrepar de las normas de quien ya no puede imponerlas. Ese poder irreal al que se refiere Castiglione es una admirable descripción de la autoridad.

Se podría pensar que se trata de una forma de poder imaginada y elaborada siglos después, por supuesto debida a la democracia, respaldada por la voluntad expresa de los ciudadanos, ejercida desde la libertad de estos. Es asombroso que todo esto aparezca en unas cuantas líneas de un autor del Renacimiento. Esto nos lleva a concluir una importantísima verdad, obstinadamente desconocida y aun negada desde fines del siglo XVIII: la posible existencia de la libertad en cualquier época. No ciertamente a lo largo de toda la historia; más bien solamente en contados lugares y algunas épocas; pero la posibilidad ha sido permanente y se ha actualizado una vez y otra, ante la desatención de los que rara vez han reparado en ella y no la han echado de menos en sus largas y frecuentes ausencias.

Si se contempla la historia de Europa, desde el tiempo de Baltasar Castiglione, la del mundo occidental, que empieza a existir precisamente con él, presenta una figura bien distinta de la habitual. Y al mismo tiempo se advierte la peculiaridad de ese mundo, definido por la presencia o la ausencia de esa manera de ser y de gobernar, que sólo excepcionalmente y en contadas ocasiones se percibe en el resto del mundo.

Esto quiere decir que ha sido un grave error el suponer que la manera realmente humana de gobernar y de ser gobernado está ligada a ciertos cambios surgidos desde la Revolución Francesa, en la cual junto a algunos valiosos descubrimientos, se perdieron no pocas normas de convivencia que habían tenido frecuente existencia en los siglos anteriores.

Es urgente volver los ojos a la historia, con una mirada abierta, dispuesta a reconocer las ganancias y pérdidas de todos los tiempos, y a distinguir las épocas y los países en que ha existido un esfuerzo por conquistar y mantener la libertad, el vivir de una manera organizada digna de personas, eso que los hombres son siempre pero tantas veces olvidan, desconocen, niegan o destruyen.

Urge poner de relieve, reclamar, defender, intentar salvar la condición personal de la vida humana. Bastaría leer con los ojos abiertos esas pocas, aladas líneas, de este libro de Baltasar Castiglione.

                                                                                                                         Julián Marías, de la Real Academia Española

(ABC)

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LA MESA

Había una vez un matrimonio joven. El 38 años, su mujer de 36 y un pequeño de 6 años. Vivía también en la casa una anciana de 80 años, madre del padre de familia.

Todo transcurría con normalidad salvo a la hora del almuerzo y cena, en donde la anciana sin querer tropezaba las cosas, tirando a veces las copas servidas o ensuciando el mantel.

Después de un tiempo, ella le pidió a su marido que comprara una mesa para poner a su madre separada de donde ellos comían.Y así fué. A partir del siguiente día la "abuela" empezó a comer sola sin molestarlos a ellos.

Pasó algún tiempo, hasta que un día el hijo de la anciana se preparaba para almorzar cuando notó que su propio hijo tenía en el piso del comedor un par de maderas, clavos sueltos y martillo.

Se acerco a él y le preguntó:

"¿qué es lo que estas haciendo con esas cosas, hijo?".

Y el niño le respondió:

"estoy haciendo una mesa para cuando tú y mamá sean grandes como la abuela".

Que esta historia nos sirva para entender que la paciencia, el amor y la presencia son fundamentales en nuestra relación con nuestros familares mayores.

(Valores org.)

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SANTORAL: San Rosendo    
 
Lectura del libro del Deuteronomio 30, 15-20
 
Moisés habló al pueblo diciendo:
Hoy pongo delante de ti la vida y la felicidad, la muerte y la desdicha. Si escuchas los mandamientos del Señor, tu Dios, que hoy te prescribo, si amas al Señor, tu Dios, y cumples sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos, entonces vivirás, te multiplicarás, y el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde ahora vas a entrar para tomar posesión de ella.
Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, si te dejas arrastrar y vas a postrarte ante otros dioses para servirlos, yo les anuncio hoy que ustedes se perderán irremediablemente, y no vivirán mucho tiempo en la tierra que vas a poseer después de cruzar el Jordán.
Hoy tomo por testigos contra ustedes al cielo y a la tierra: yo he puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, y vivirás, tú y tus descendientes, con tal que ames al Señor, tu Dios, escuches su voz y le seas fiel. Porque de ello depende tu vida y tu larga permanencia en la tierra que el Señor juró dar a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob.
 
Palabra de Dios.
 

SALMO Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6 (R.: 39, 5a)
 
R. íFeliz el que pone en el Señor toda su confianza!
 
 ¡Feliz el hombre
 que no sigue el consejo de los malvados,
 ni se detiene en el camino de los pecadores,
 ni se sienta en la reunión de los impíos,
 sino que se complace en la ley del Señor
 y la medita de día y de noche!  R.
 
 El es como un árbol
 plantado al borde de las aguas,
 que produce fruto a su debido tiempo,
 y cuyas hojas nunca se marchitan:
 todo lo que haga le saldrá bien.  R.
 
 No sucede así con los malvados:
 ellos son como paja que se lleva el viento.
 Porque el Señor cuida el camino de los justos,
 pero el camino de los malvados termina mal.  R.
 
 
X Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 22-25
 
Jesús dijo a sus discípulos:
«El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.»
Después dijo a todos: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?»
 
Palabra del Señor.
 
Reflexión   
Después de la confesión de Pedro: Tú eres el Cristo el Hijo de Dios vivo; Jesús les anuncia a sus discípulo la pasión.
Este anuncio de la pasión les muestra que el Mesías esperado no es un Mesías triunfante. La gloria de Cristo pasará por la Cruz.
El triunfo de Cristo no es un triunfo al modo de los hombres. Los hombres no esperaban ese modo de triunfar.
En el anuncio de la Pasión Cristo habla de sufrir, de ser rechazado y morir para después resucitar.
 
El sufrimiento, el rechazo y la muerte, también van a ser la condición de todo el que quiera seguir a Jesús.
 
Y Jesús nos invita a seguirlo, no nos obliga, nos invita. Jesús dice: si alguno quiere......
 
Y seguir a Cristo es seguirlo por el camino que recorrió que paso por la cruz para alcanzar luego la gloria de la resurrección.
 
Cuando cada una de nosotros llevamos esa nuestra cruz de cada día con amor y por amor a Cristo, estamos profesando nuestra profunda fe en Jesús.
 
Cuando Cristo nos invita a seguirlo tomando nuestra cruz, nos está indicando que la vida cristiana es una vida con cruz.
En el bautismo nos han signado con la señal de la Santa Cruz, porque nuestro destino de cristianos está ligado indisolublemente al de Cristo, que llego a la resurrección pero por la Cruz.
 
Por eso no pensemos en saltear la cruz y adelantar la Resurrección.  Lo normal en una vida cristiana es que se encuentren anticipo de la resurrección dentro de nuestra vida diaria cargando nuestra cruz.
 
Algunas veces puede ser que encontremos nuestra cruz en una gran dificultad, en una enfermedad grave y dolorosa, en la muerte de un ser querido. En esos casos, debemos abandonarnos en las manos de Dios, con la certeza que si el permite nuestro dolor es para hacernos mas semejantes a Él. Si el Señor permite nuestra cruz, nos va a dar las gracias necesarias para llevarla y daremos fruto abundante.
 
Pero lo normal, es que encontremos la cruz de cada día en las pequeñas contrariedades en nuestra familia, en el trabajo, en nuestro grupo, con nuestros vecinos.....
Tenemos que recibir esas contrariedades con ánimo y ofrecerlas al Señor sin quejarnos.
La queja es una forma de rechazo a la cruz.
 
Esta actitud nos va a ayudara perfeccionarnos, a ser mas comprensivos, a ser pacientes , a comprender...
Vamos a pedirle hoy a María, en los comienzos de este tiempo de cuaresma, que no permita que rechacemos la cruz de Cristo. Queremos encontrar a Dios, queremos encontrar la felicidad y el camino es aceptar por amor a Cristo nuestra cruz de cada día. 
 
Cuando la luz del sol es ya poniente,
gracias, Señor, es nuestra melodía;
recibe, como ofrenda, amablemente,
nuestro dolor, trabajo y alegría.
 
Si poco fue el amor en nuestro empeño
de darle vida al día que fenece,
convierta en realidad lo que fue un sueño
tu gran amor que todo lo engrandece.
 
Tu cruz, Señor, redime nuestra suerte
de pecadora en justa, e ilumina
la senda de la vida y de la muerte
del hombre que en la fe lucha y camina.
 
Jesús, Hijo del Padre, cuando avanza
la noche oscura sobre nuestro día,
concédenos la paz y la esperanza
de esperar cada noche tu gran día. Amén.
 Himno de la Liturgia de las Horas
 

SANTORAL:  San Rosendo    

 
Rosendo, cuyo nombre significa "camino de la gloria" , nació en el 907. Asturias, Galicia y Portugal se disputan su cuna. Según la tradición, vio luz en el pueblo de Salas, en la provincia de Orense, donde su  padre, Gutierre de Arias, que pertenecía a la nobleza, tenía extensas posesiones.
Su primera educación la recibió Rosendo en los claustros de la iglesia episcopal de Mondoñedo; después perfeccionó sus estudios en un convento benedictino, donde ahondó en la sagrada escritura y los escritos de los santos padres.
Por un tiempo fue obispo de Dumio. Se desempeñó con tal eficacia en esa dignidad que logró imponer la paz entre los miembros del clero, los nobles, los plebeyos y los esclavos, en continuas luchas. Afligido por los abusos que  se cometían con estos últimos (los moros cautivos) bregó por la abolición de aquella servidumbre y dio libertad a los suyos.
Hacia el año 934 tuvo una revelación divina, conforme con la cual debía fundar un monasterio en la provincia de Orense, en un lugar llamado Villar.
Ocho años trabajaron sus monjes para levantarlo. La inauguración se llevó a cabo en el año 942 y se llamó a la casa San Salvador de Celanova.
En mayo de 955, por mandato del rey Ordoño III, tomó el gobierno de la provincia que había mandado su padre. En 968 los moros invadieron Portugal y los normandos, Galicia.
Dos años más tarde, quedó vacante la silla episcopal de Compostela. Todos lo señalaron a él para ocuparla. En el breve tiempo que la rigió, desplegó su actividad, reformando la disciplina monacal y asistiendo a un concilio celebrado en León.
En el año 974 fijó su definitiva residencia en Celanova, donde, renunciando al obispado y pidiendo su humilde hábito de benedictino, pasó sus últimos años en el retiro, la plegaria y la contemplación.
San Rosendo murió el 1° de marzo del año 97

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