Boletín Informático de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico

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1 de julio de 2003

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Red Pionera

Ponce, Puerto Rico

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"El amor nos transforma en seres superiores, nos despierta nuestra capacidad de asombro, nos da la sensibilidad de la contemplación, nos impulsa a niveles infinitos, nos da la fuerza para recorrer nuestra vida con un espíritu invencible y nos impulsa a alcanzar lo imposible."


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Un Juan del Pueblo dedicado a su gente

Personaje de Primera

Detrás de sus espejuelos se esconde un ser idealista, desprendido y buena gente. Se ha convertido en Juan del Pueblo, en uno más, porque no quiere saltar al estrellato, pero su corazón es gigante y de esa forma ha bautizado su tienda: "La Tienda de Juan del Pueblo".

Hace apenas pocos meses el área de la carretera PR-165, a la altura del barrio Quebrada Cruz, entre Toa Alta y Corozal, era el lugar por donde vagaban de día y de noche drogadictos. En un ranchón abandonado, las jeringuillas usadas no eran cosa extraña, tampoco eran una rareza en la gomera de al lado.

Ese fue el lugar que escogió Celso Rivera, a sus 53 años, para establecer su tienda. Ya ahí comenzaba su labor social. Al establecer una tienda allí desarticularía ese oscuro paradero de enfermos por la droga, pero no sólo eso, se comprometió a adoptar a cada uno de ellos y llevarlos al centro de rehabilitación más cercano.

La idea de Celso fue establecer una tienda que fuera colmado, farmacia, cafetería, panadería, garaje de autos, ferretería y gomera, entre otras cosas. Todas esas cosas sin gastar mucho dinero, sin invertir demasiado.

"Y así fue… mi teoría dice que el tiempo parcial es la verdadera alternativa. Somos treinta personas que tenemos nuestras profesiones dando doce horas semanales para trabajar en la tienda sin cobrar", explica.

En un mundo donde el dinero es lo que mueve la vida de muchos, las palabras de Celso son como un aliciente, una esperanza de que todavía existen los buenos sentimientos.

En agosto pasado, la treintena de socios amigos, agricultores, panaderos, gomeros y conocidos de Celso pusieron $5,000 cada uno como capital inicial para establecer el negocio y el resto vendría de las ventas. Con ese dinero también se crearon siete empleos directos para personas que estuvieran fijas en el negocio.

Al momento ven con buenos ojos el futuro de la tienda y ya han comenzado a recobrar la inversión inicial. Y todo gracias a que Celso rescató la Ley General de Corporaciones Especiales Propiedad de Trabajadores Dueños, que dispone descuentos de patente municipal, exención contributiva y otros impuestos que aplican a comercios regulares donde de entrada los empleados cobran por su trabajo.

"Esto se trata de salirnos del patrón de deshumanización, de crear corporaciones de personas entregadas que den de su tiempo, se trata de una economía de esperanza en la cual muchas personas dan lo mejor de sí unas pocas horas, aportan algo inicialmente y luego ven las ganancias, es una nueva forma de retomar la vida", comenta Celso.

De acuerdo con Celso, la propiedad de trabajadores, fundada por trabajadores a tiempo parcial, es la alternativa del desarrollo comercial, industrial y agrícola sin invertir demasiado dinero y además cumpliendo con una función social.

Celso se compromete a traer a trabajar a la tienda a los drogadictos que se rehabiliten, de igual forma a confinados o personas de las comunidades aledañas. El único requisito es tener ganas de echar para adelante.

(Pirmera hora)

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Envían 76 misioneros puertorriqueños a países latinoamericanos

SAN JUAN, 27 Jun. 03

 En el marco de una solemne Misa, la Iglesia en Puerto Rico envió en misión “ad gentes” a 76 laicos puertorriqueños, provenientes de cinco diócesis.

La ceremonia, a la que asistió un gran número de feligreses, fue presidida por el Obispo de Caguas, Mons. Rubén  Antonio González Medina, en la catedral de la diócesis dedicada al “Dulce Nombre de Jesús”.

En declaraciones a la agencia Fides, el Padre Prisciliano M. Cárdenas, Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias –OMP– en Puerto Rico, recordó que desde hace 17 años la Dirección Nacional de las OMP a través de la Obra de  Propagación de la Fe, está comprometida en el campo de la formación, información y espiritualidad misionera, dirigida a todos los candidatos que serán enviados  en misión en el ámbito del programa conocido como “Verano Misionero”.

Luego, el Padre Cárdenas explicó que “el programa Verano Misionero está constituido  por un grupo de voluntarios laicos que  sin preocuparse de las dificultades, de la pobreza, de las incomprensiones, del trabajo con que se encontrarán, animados  por el mismo Espíritu Santo que en Pentecostés hizo nacer la Iglesia universal, deciden  dar un testimonio  cristiano en los nuevos areópagos del mundo actual. Saliendo  de las  propias fronteras personales y territoriales se dirigen  a diversos lugares, dentro y fuera  de la propia nación para  ir en busca de los hermanos mas  necesitados y olvidados".

Finalmente, el religioso informó que este año los laicos misioneros han sido enviados a Cuba, El Salvador, República Dominicana, Ecuador, Honduras, México, Nicaragua, Perú  y al mismo Puerto Rico. 

(Aciprensa)

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Religiosas crearán albergue para drogadictas en Puerto Rico

SAN JUAN, 27 Jun. 03

 El Centro Madre Dominga, fundado por la orden de las hermanas Dominicas de Fátima, anunció la próxima creación de un hogar temporal para mujeres con problemas de adicción a las drogas en Ponce.

La presidenta del Centro, sor Amada Ríos, explicó que realizarán una serie de actividades para completar los fondos necesarios para crear la residencia con el objetivo de suplir un servicio que en la actualidad se dirige más a los varones.

Luego, sor Ríos señaló que en dicho hogar se podrán recibir cerca de 15 mujeres con las que se utilizarían métodos sicológicos, medicinales y religiosos para alejarlas del vicio.

Tras indicar que el centro será bendecido con el nombre de “Casa de Belén”, la religiosa sostuvo que el hogar se añadiría a las oficinas que dan servicio ambulatorio en la urbanización San Jorge de dicha ciudad desde hace cerca de dos años.

(Aciprensa)

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Festividad del Papa en la Nunciatura Apostólica

El Nuncio de su Santidad en España, Manuel Monteiro de Castro (en la imagen, con Álvarez del Manzano), presidió anoche la tradicional recepción en la sede de la Nunciatura Apostólica en Madrid con motivo de la celebración del Día del Papa. A la misma asistieron representantes de embajadas, así como personalidades del mundo de la política, el Ejército, la cultura y la empresa. Por parte eclesiática acudieron los arzobispos de Burgos, Tarragona y Castrense, así como el nuevo portavoz del Episcopado, Juan Antonio Martínez Camino.

(ABC)

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La pérdida del sentido de la vida, eje de un congreso organizado por Cáritas española
Es el V Congreso Hispano-Latinoamericano y del Caribe de Teología sobre la Caridad

MADRID, 30 junio 2003

 Bajo el lema «¿Por qué y dónde está desposeída la vida? El horizonte para una nueva reflexión sobre la Caridad», 23 Cáritas nacionales de Latinoamérica y del Caribe participarán en el V Congreso de Teología sobre la Caridad que organiza Cáritas Española y el Secretariado Latinoamericano de Cáritas en El Escorial (Madrid).

Los participantes en el encuentro reflexionarán del 1 al 3 de julio sobre las situaciones de pérdida del sentido de la vida y de expropiación de la dignidad del ser humano.

La cita también se centrará en las claves teológicas y los compromisos para la afirmación de la vida, y reforzarán la relación de cooperación entre las Cáritas de Latinoamérica y Cáritas Española

La primera ponencia correrá a cargo de Luis de Sebastián, catedrático de ESADE –Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas, de España--, quien abordará el tema «El contexto de desposesión de la vida desde un enfoque integrador y estructural». Por su parte, Hernán Rodas, vicario de la archidiócesis de Cuenca (Ecuador), intervendrá sobre la aportación de la teología.

El obispo de la diócesis brasileña de Jales, Demetrio Valentini, hablará sobre «Perspectivas para la esperanza», mientras que la directora de Cáritas Jerusalén, Claudette Habesch, reflexionará acerca del menoscabo de la dignidad humana a causa de la violencia en Palestina.

En el congreso también se hará referencia a la desposesión de los recursos de biodiversidad en Panamá a través de la ponencia de Francisco Hernández, miembro de la Coordinadora Campesina Contra los Embalses.

Por otro lado, la coordinadora del área de Acción en los Territorios de Cáritas Española, Rosa Belda, llamará la atención en su ponencia sobre la «Desposesión de la dignidad y valores humanos en el mundo rico y en el Cuarto Mundo».

El congreso de Teología sobre la Caridad contará también con la participación de Ivanete Tonin, del «Movimiento Sin Tierra de Brasil», quien describir la «Resistencia ante la desposesión de la Tierra».

(ZENIT.org)

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Dos siglos de Concordatos de la Santa Sede, en un solo volumen
Los textos, presentados en su idioma original, han sido traducidos al italiano

ROMA, 30 junio 2003

«Enchiridion dei Concordati. Due secoli di storia dei rapporti Chiesa-Stato» (Enchiridion de los Concordatos. Dos siglos de historia en las relaciones Iglesia-Estado) ofrece por primer vez desde 1919 una visión de todos los concordatos estipulados por la Santa Sede con los Estados, desde el de Pío VII y Napoleón Bonaparte hasta el de Juan Pablo II con la República Checa en julio del 2002.

La novedad más importante del volumen, aparte de ser un compendio único, es que recoge los textos más recientes de la Santa Sede con los Estados de Europa Central y Oriental, que después de 1990 «han renacido a la libertad», como escribe en el prólogo el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado vaticano.

Manifestando su satisfacción por la iniciativa, el purpurado expresa su deseo de que «esta nueva obra contribuya a hacer conocer mejor el compromiso de la Santa Sede en la promoción de nuevas vías de colaboración con las autoridades civiles, dando así al César lo que es del César, y solicitando al Cesar que dé a Dios lo que es de Dios».

El compendio, publicado por Ediciones Dehonianas de Bolonia, ofrece cronológicamente todos los acuerdos de la Santa Sede con los Estados en los dos últimos siglos. Dichos concordatos se presentan en el idioma en que fueron redactados junto a su traducción al italiano.

Las modificaciones que han sufrido los concordatos también se recogen. Así, por ejemplo, de España figuran 18 textos entre concordatos, protocolos, convenciones, acuerdos o intercambios de notas.

El primer texto español presentado es el concordato entre Pío IX y la Reina Isabel II --16 de marzo de 1851--. El último es el acuerdo de la Santa Sede con el Reino de España sobre cuestiones de común interés en Tierra Santa, fechado el 24 noviembre de 1994.

¿Qué es un concordato?

Un concordato, como acuerdo entre las autoridades civiles y eclesiásticas sobre temas que les conciernen mutuamente, es un auténtico contrato internacional que vincula jurídicamente a las partes y que garantiza el derecho a la libertad religiosa y de culto de los católicos en los diferentes países.

Puede tratar de materias mixtas o específicas, tales como la asistencia religiosa a las fuerzas armadas, el matrimonio, la escuela católica, etc.

La Santa Sede ha estipulado convenciones con Estados o con sociedades políticas desde tiempos antiguos. Estos tipos de colaboración han recibido diferentes denominaciones: concordato --«sollemnis conventio», «capitula concordata», «pacta conventa»--, convención --«conventio», «modus vivendi»--, acuerdo --«concordia»-- o protocolo, en el sentido de acuerdo parcial más simple, entre otros.

En las estipulaciones, el Papa --o su plenipotenciario-- no actúa como soberano de la Ciudad del Vaticano, sino como cabeza de la Iglesia Católica (Santa Sede) con el fin de dar un carácter estable y jurídico a la cooperación entre autoridad religiosa y autoridad civil.

La Santa Sede ha desarrollado colaboraciones bilaterales y multilaterales para conseguir una concordia cultivada con el diálogo y orientada al bien común. En la mayoría de ellos, se garantiza que la Iglesia pueda gozar de libertad religiosa y de la necesaria autonomía que requiere su misión.

Actualmente la Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas con 174 estados, así como con la Unión Europea y con la Soberana Orden Militar de Malta. Con la Federación Rusa y con la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) tiene relaciones de naturaleza especial.

Todos estos pactos internacionales --según la introducción a «Enchiridion de los Concordatos»-- constituyen «el testimonio del reconocimiento internacional del papel moral, cultural, social y religioso que la Iglesia Católica desarrolla en el mundo».

El elevado número de concordatos de Juan Pablo II «demuestra que nuestro tiempo está viviendo una época fecunda de relaciones entre la Iglesia y los Estados», añaden los compiladores.

La estructura vaticana que se encarga de los concordatos es la segunda sección de la Secretaría de Estado, que tiene competencia en las relaciones diplomáticas de la Santa Sede con los Estados, incluida la estipulación de Concordatos o acuerdos similares.

Hasta este momento, existían publicaciones parciales con algunos de los concordatos. Una de las obras fundamentales en la historia concordataria es la de Angelo Mercati (1919), republicada en 1954 por la Tipografia Políglota Vaticana.

(ZENIT.org)

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La Iglesia, ante la comunidad internacional, es «la voz que la conciencia humana espera»
Los discursos de los representantes de la Santa Sede reunidos en «Words that Matter»

CIUDAD DEL VATICANO, 30 junio 2003

Treinta años de la «política de servicio» que la Santa Sede pone a disposición de las organizaciones internacionales. Es el contenido de «Words that Matter» --«Palabras que cuentan»--, un volumen presentado este lunes en la sala de prensa de la Santa Sede.

El libro, de cuya edición se ha encargado el arzobispo André Dupuy –nuncio apostólico en Venezuela--, recoge los discursos pronunciados por los representantes de la Santa Sede ante las organizaciones internacionales y durante conferencias y reuniones internacionales entre 1970 y 2000.

«Espero que estudiosos, diplomáticos y responsables de la sociedad se inspiren en este rico “corpus” en la búsqueda de soluciones razonables, pacíficas, equitativas e imparciales, capaces de promover la solución de los conflictos y de excluir la fuerza de la vida internacional», manifestó el arzobispo Jean-Louis Tauran, secretario vaticano para las Relaciones con los Estados, en la presentación del libro.

Monseñor Tauran expresó igualmente su deseo de que el volumen «pueda hacer comprender mejor el motivo fundamental de la presencia de la Santa Sede en la comunidad de las Naciones: ¡ser la voz que la conciencia humana espera!»

En sus casi 800 páginas, «Words that Matter» afronta temas que van «del derecho a la libertad religiosa al del desarrollo social, del derecho a la paz al derecho a la vida, de los derechos de las mujeres y de los niños a los derechos de los refugiados», explicó el arzobispo Renato Martino, durante muchos años observador de la Santa Sede ante la ONU y actualmente presidente del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz.

Refiriéndose al título de la obra, monseñor Martino advirtió que no encierra vanagloria, «sino sólo la humilde conciencia de estar siempre al servicio del hombre, iluminando las circunstancias históricas con la luz sobrenatural, según la específica competencia religiosa y moral propia de toda actividad eclesial».

Por su parte, el autor del compendio, el arzobispo Dupuy precisó que se trata de «un instrumento de trabajo destinado a los expertos en Derecho Internacional, un texto de consulta para los diplomáticos y para quienes deseen conocer mejor la posición de la Santa Sede sobre determinadas cuestiones internacionales".

En total, el libro reúne 1.310 documentos. «Los discursos pronunciados por el Santo Padre en el contexto de la diplomacia bilateral y multilateral se recopilarán en otra publicación», anunció el prelado.

En el CD que acompaña la publicación se recoge el texto completo de la mayoría de los discursos citados en las fuentes, ya que de algunos de ellos sólo existe un resumen.

(ZENIT.org)

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Juan Pablo II renueva su entrega al servicio de la unidad
Durante la Eucaristía en la solemnidad de San Pedro y San Pablo

CIUDAD DEL VATICANO, 30 junio 2003

 Ante la delegación del patriarca ecuménico de Constantinopla y en el marco de la celebración eucarística durante la cual impuso el sagrado palio a cuarenta arzobispos, Juan Pablo II renovó ayer su total disponibilidad al servicio de la comunión entre los discípulos de Cristo.

Según una tradición ya consolidada, con ocasión de la solemnidad de San Pedro y San Pablo, patronos de Roma, estuvo presente en la Santa Misa la delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla encabezada por el arzobispo greco-ortodoxo de América –S. E. Demetrios—, formada además por S. E. Teodoretos, obispo de Nazianzos, asistente del arzobispo greco-ortodoxo de Thyateira y Gran Bretaña, por el archimandrita Athenagoras del Fanar y por el diácono Panteleimon.

«El gozo de la fiesta de hoy –reconoció Juan Pablo II-- es más intenso por la presencia de la delegación enviada por Su Santidad Bartolomé I, Patriarca Ecuménico» --considerado como «primus inter pares» de la ortodoxia--.

El intercambio recíproco de delegaciones por la fiesta de San Andrés en Constantinopla y por la de los Santos Pedro y Pablo en Roma se ha convertido, con el paso del tiempo, en un «signo elocuente de nuestro empeño orientado a alcanzar la plena unidad», constató el Papa.

El Prefacio de la celebración --«Con diferentes dones edificaron la única Iglesia»--, referido a los apóstoles Pedro y Pablo, «parece poner en evidencia justamente el empeño de buscar con todo esfuerzo la unidad, respondiendo a la invitación tantas veces repetido por Jesús en el Cenáculo: “ut unum sint! –“¡que sean uno!”–», observó.

«Como obispo de Roma y Sucesor de Pedro renuevo hoy, en el sugestivo marco de esta fiesta, mi plena disponibilidad para poner mi persona al servicio de la comunión entre todos los discípulos de Cristo», afirmó el Santo Padre.

«El Señor, que conoce nuestras debilidades y vacilaciones –añadió el Santo Padre--, nos promete su ayuda para superar los obstáculos que impiden la concelebración de la única Eucaristía».

Al concluir la Santa Misa, S. E. Demetrios –al frente de la delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla— felicitó a Juan Pablo II por sus 25 años de pontificado, un ministerio caracterizado por «un esfuerzo constante para promover la paz en el nombre de Dios, la reconciliación entre los pueblos y para facilitar la superación de la trágica separación y división de nuestras Iglesias».

«Pasos considerables se han dado hacia la unidad y oramos para que haya más, de forma que nuestro mundo roto y caído tenga un testimonio aún mayor de la posibilidad de reconciliación, contemplando los bellos y fuertes vínculos de amor que nos unen en la fe y el servicio a Jesucristo», concluyó arzobispo greco-ortodoxo de América.

(ZENIT.org)

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La Universidad ante un nuevo horizonte

Con cerca de un milenio de existencia, la Universidad, como institución, sigue siendo el ámbito fundamental para la creación y transmisión del conocimiento. Tan prolongado período, ha supuesto un recorrido a través de modelos y estructuras diferentes para la institución universitaria. Las Universidades españolas, por ejemplo, atraviesan una etapa de adaptación a un nuevo marco legal (LOU), que supone un rediseño de sus estatutos, pero cuya principal novedad es la forma de selección y adscripción del profesorado, ya sea funcionario o contratado.

La LOU no ha modificado de manera sustancial la organización del gobierno y la gestión de nuestras Universidades. Ésta sigue basándose en la participación ponderada de los diferentes sectores -profesores, estudiantes, administradores y técnicos- en la conformación de las decisiones, incluida la elección de las autoridades académicas. La introducción de la votación directa de todos los integrantes de la comunidad universitaria para la elección de la máxima autoridad, el Rector, es objeto de comentarios y controversias, especialmente tras celebrarse este proceso en la Universidad Complutense, la más grande de las Universidades españolas. Pero, más importante que el análisis de las claves que han movido al electorado complutense, me parece la reflexión sobre el horizonte en el que nuestras Universidades han de actuar en el ejercicio de su autonomía y autogobierno.

España afronta un futuro en el que la potenciación de la sociedad del conocimiento es la única respuesta razonable, si hemos de asegurar a todos los ciudadanos una calidad de vida digna de un país desarrollado y occidental. Aunque se demora más de lo deseable, estamos abocados a aumentar sustancialmente nuestro esfuerzo en I+D, multiplicando como mínimo por dos la inversión de recursos en esta actividad tan fundamental. El conjunto de las Universidades españolas aporta cerca de un 70 por ciento de la producción científica del país. Los nuevos recursos que se hayan de invertir no sólo serán determinantes desde el punto de vista cuantitativo. También la forma en que se apliquen afectará al éxito en la utilización de los mismos y a sus perspectivas de crecimiento.

Es un contexto que demanda el acierto de las instituciones universitarias, para formar, para investigar, para desarrollar e innovar y, en definitiva, para liderar el avance. Desde la Universidad reclamamos más atención por parte de la sociedad, más recursos, más instrumentos para desempeñar la misión docente e investigadora, mejores normativas y estructuras para llevarla a cabo. Desde muchos sectores sociales, o desde la propia administración, se nos devuelve la petición como exigencia de mejores rendimientos, de resultados eficaces para el desarrollo económico y el sistema productivo, de formación de los profesionales que la sociedad necesita.

La situación actual es de verdadera encrucijada, porque el autogobierno de la Universidad ha de proyectarla en un contexto cambiante. Las nuevas normativas europeas -declaración de Bolonia- obligan a acortar la mayor parte de las carreras, así como plantear nuevos esquemas para el postgrado y una potenciación de la formación continua. Se trata de un marco verdaderamente nuevo, no precisamente diseñado en función de las tradiciones arraigadas en nuestras instituciones de Enseñanza Superior, más acostumbradas a diseños curriculares de mayor duración. Una adaptación puramente mecánica a las nuevas exigencias no sería acorde con la potenciación de nuestras mejores posibilidades académicas y científicas.

El otro aspecto determinante de las nuevas circunstancias es la necesidad de abrirse a una situación de competitividad entre instituciones universitarias. La evolución demográfica, la diversificación de estudios, la saturación del mercado de trabajo de algunos titulados superiores, conduce cada vez más a que el estudiante no sólo procure determinados estudios sino que trate de elegir la institución en la que ha de cursarlos. La mutua elección, de Universidad por parte del estudiante y de estudiantes por parte de la Universidad, ya establecida hace tiempo en muchos países, será cada vez más una realidad entre nosostros. En estas condiciones, la cultura de la evaluación, así como la asignación de recursos en función de los rendimientos, se afianzarán sin duda y habrán de jugar un papel fundamental como ya prevé la LOU.

Abordamos, en definitiva, una etapa diferente de la actividad universitaria. Más que nunca hace falta que la institución aporte al ambiente y sea el soporte para las mejores iniciativas académicas y científicas. El éxito de la institución depende de la creatividad de su personal. La estructura y la organización son muy importantes, pero igualmente esencial es que favorezcan esa creatividad en un ambiente de libertad y debate sereno, no condicionados por una burocracia estéril. Las Universidades españolas cuentan hoy día con más personal académico y científico, y más preparado e intensamente dedicado que nunca. No hay motivos para el triunfalismo ingenuo porque hace falta seguir avanzando. Necesitamos que la Universidad sepa aprovechar todo su potencial en bien de la sociedad española y de su futuro.

CÉSAR NOMBELA. Catedrático de la Complutense

(ABC)

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«Superembriones»

Desde el sarcasmo el autor denuncia la imposición ideológica que se pretende sobre la Opinión Pública, de un discurso favorable a la manipulación genética que desprecie la dignidad intrínseca que tiene el ser humano desde su creacción

Es incomprensible que a estas alturas de la evolución humana algunos sigan empeñados en ponerle puertas al campo de los avances liberadores de la ciencia, y peor aún, es que encima se les preste atención. Hay que ver la que nos están dando últimamente con el tema de la experimentación con embriones humanos: que si han de tener un determinado número de días, que si no han de estar pasados de fecha, que si habría que contar con el consentimiento de los supuestos «padres», que si la investigación debe hacerse de forma muy controlada... Por no citar las objeciones de todos esos ayatolas fundamentalistas que se oponen radicalmente al asunto, alegando que los embriones son ¡seres humanos! Hasta ahí podíamos llegar. Mucha ignorancia y mucho Torquemada suelto es lo que hay. Cualquiera que tenga dos dedos de frente progresista sabe que no podemos detenernos en este tipo de disquisiciones pseudoéticas y que, de hacerles caso, todavía andaríamos pintando monigotes en las cuevas de Altamira, a mano y sin spray.

Este tema de los embriones debemos afrontarlo con apertura de criterio y con la misma sensibilidad científica con la que tratamos una muestra de heces o de orina (en realidad, no creo que los embriones, por muy humanos que sean, difieran mucho de esos otros elementos orgánicos y además, seguro que olerán mejor). Lo ideal sería que cuando la ciencia haya demostrado la viabilidad en el desarrollo de estas asociaciones celulares, su cultivo no quedase reservado a los laboratorios públicos o privados, sino que debiera democratizarse su uso para que cualquiera pudiera criar un embrión en casa, disponiendo así de sus propias piezas de recambio (por entendernos). De esta manera, no habría que importunar a nadie ni tener que esperar una lista de posibles donantes y otras molestias por el estilo.

No creo que en un futuro todo esto resulte muy difícil, sino que será cuestión de instalar bancos de embriones en todos los municipios y que éstos se encarguen de su distribución, facilitando el pedigrí biológico de su procedencia (color de ojos y cabello, raza, tamaño del sexo, etc.), junto al instrumental pertinente para su cultivo y el correspondiente libro de instrucciones. Así, cada persona dispondría de un embrión en su propio domicilio, y allí mismo lo iría criando y engordando; claro que hay gente muy escrupulosa, y lo mismo esto de tener al embrión tan cerca le produce un poquillo de repelús porque no lo encuentran higiénico o porque se le pueda llenar la casa de moscas u otros insectos extraños. Bueno, en ese caso, a lo mejor sería cosa de habilitar un localito en cada comunidad de vecinos donde colocaríamos a todos los embriones, y de paso fomentaríamos las relaciones de solidaridad intervecinal; pero esto serían ya cuestiones secundarias.

Una vez que hubiéramos conseguido el pleno desarrollo de los embriones (que cuando estuvieran creciditos, y para evitar tiquismiquis moralistas, podríamos denominar «superembriones»), los mantendríamos en estado vegetativo, como en una especie de despensa sanitaria. ¿Que nos hace falta un riñón, un hígado o una próstata? Pues ahí tenemos al superembrión, que ni siente ni padece, para extraer de él todo lo necesario. Esto del cultivo doméstico facilitaría además, el libre intercambio entre ciudadanos, tipos de familias y polígonos convivenciales afectivos, sin innecesarios trámites burocráticos. Así por ejemplo, si en un futuro de progreso un matrimonio de lesbianas que hubiese estado cultivando un par de superembriones femeninos quisiese cambiar de opción sexual, incluyendo los correspondientes apéndices orgánicos, para pasar a ser un matrimonio de homosexuales masculinos, podrían intercambiar sus superembriones femeninos por una pareja de superembriones masculinos, a través de un simple anuncio en la sección de intercambio de superembriones de la prensa local. (Bueno, esto así contado parece un lío, pero en la práctica será más fácil; aunque seguro que con el tiempo también se pueden lograr superembriones hermafroditas y nos ahorramos problemas).

Lo importante es que todo lo que signifique un avance para la humanidad sea fomentado por los gobiernos de progreso, sin detenernos ante lo que digan los moralistones de tres al cuarto, que seguro que le encuentran algún reparo a todo esto. Y además, el que no esté de acuerdo, que no los cultive y en paz; pero después que no salga diciendo que necesita un trasplante. Si por mí fuera, a todos esos que se oponen a estos maravillosos avances de la humanidad, lo primero que haría sería trasplantarles el cerebro, porque lo único que demuestran con sus actitudes manifiestamente retrógradas y antiprogresistas es que carecen de una mínima sensibilidad con los seres humanos, con los auténticos seres humanos, claro; y no con los engendros celulares, ya sean de cultivo externo o de desarrollo intrauterino no deseado..

Miguel Ángel Loma

(Arbil)

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HOY

HOY NO HERIRÉ A NADIE:

Si alguien es descortés, si alguien es impaciente, si alguien es poco amable... Yo no responderé de la misma manera

HOY PEDIRÉ A DIOS QUE BENDIGA A MI ENEMIGO:

Si me encuentro con alguien que me trata ásperamente o injustamente, yo calladamente pediré a Dios que lo bendiga. Entiendo que el "enemigo" puede ser un miembro de la familia, vecino, compañero de trabajo o extraño.

HOY TENDRÉ CUIDADO CON MIS PALABRAS:

Elegiré cuidadosamente mis palabras, y tendré cuidado en no ser chismoso ni rudo.

HOY CAMINARÉ UNA MILLA EXTRA:

Buscaré la manera de compartir la carga de otra persona.

HOY PERDONARÉ:

Perdonaré cualquier ofensa o agravio que venga a mí.

HOY HARÉ ALGO REALMENTE HERMOSO PARA ALGUIEN, PERO LO HARÉ SECRETAMENTE: Me acercaré y bendeciré la vida de otros anónimamente.

HOY TRATARÉ A LOS DEMÁS COMO ME GUSTARÍA SER TRATADO: Practicaré la regla de oro: "Haz a otros lo que te gustaría que te hicieran a ti".

HOY LEVANTARÉ EL ÁNIMO DE ALGUIEN QUE ESTÉ DESANIMADO:

Mi sonrisa, mis palabras, mi expresión y mi apoyo pueden hacer la diferencia en alguien que esté en un mal momento.

HOY CUIDARÉ MI CUERPO:

Comeré comida sana. Comeré menos comida basura. Agradeceré a Dios por su obra en mí.

HOY CRECERÉ ESPIRITUALMENTE:

Hoy pasaré más tiempo en oración. Comenzaré leyendo algo espiritual e inspiracional; buscaré un lugar tranquilo y escucharé la voz de Dios.

(Valores)

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SANTORAL: San Simeón el Loco

Lectura del libro del Génesis 19, 15-29
 
Los ángeles instaron a Lot, diciéndole: «¡Vamos! Saca a tu mujer y a tus dos hijas que están aquí, para que no seas aniquilado cuando la ciudad reciba su castigo.» Como él no salía de su asombro, los hombres lo tomaron de la mano, lo mismo que a su esposa y a sus dos hijas, y lo sacaron de la ciudad para ponerlo fuera de peligro, porque el Señor tuvo compasión de él.
 Después que lo sacaron, uno de ellos dijo: «Huye, si quieres salvar la vida. No mires hacia atrás, ni te detengan en ningún lugar de la región baja. Escapa a las montañas, para no ser aniquilado.»
 Lot respondió: «No, por favor, Señor mío. Tú has sido bondadoso con tu servidor y me has demostrado tu gran misericordia, salvándome la vida. Pero yo no podré huir a las montañas, sin que antes caigan sobre mí la
 destrucción y la muerte. Aquí cerca hay una ciudad -es una población
 insignificante- donde podré refugiarme. Deja que me quede en ella, ya que es tan pequeña, y así estaré a salvo.»
 Entonces él le respondió: «Voy a complacerte una vez más: no destruiré la ciudad de la que hablas. Pero apúrate; refúgiate en ella, porque no podré hacer nada hasta que llegues allí.» Por eso la ciudad recibió el nombre de Soar, que significa «pequeño poblado.»
 Cuando el sol comenzó a brillar sobre la tierra, Lot entró en Soar.
 Entonces el Señor hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego que descendían del cielo. Así destruyó esas ciudades y toda la extensión de la región baja, junto con los habitantes de las ciudades y la vegetación del suelo. Y como la mujer de Lot miró hacia atrás, quedó convertida en una columna de sal.
 A la madrugada del día siguiente, Abraham regresó al lugar donde había estado en la presencia del Señor. Cuando dirigió su mirada hacia Sodoma, Gomorra y toda la extensión de la región baja, vio un humo que subía de la tierra, como el humo de un horno.
 Así, cuando Dios destruyó las ciudades de la región baja, se acordó de Abraham, librando a Lot de la catástrofe con que arrasó las ciudades donde él había vivido.
 
Palabra de Dios.
 

SALMO Sal 25, 2-3. 9-10. 11-12 (R.: 3a)
 
R. Tu amor, Señor, está siempre ante mis ojos.
 
 Examíname, Señor, y pruébame,
 sondea hasta lo más íntimo de mi ser;
 porque tu amor está siempre ante mis ojos,
 y yo camino en tu verdad.  R.
 
 No me incluyas entre los pecadores
 ni entre los hombres sanguinarios:
 ellos tienen las manos llenas de infamia,
 y su derecha está repleta de sobornos.  R.
 
 Yo, en cambio, procedo íntegramente:
 líbrame y concédeme tu gracia.
 Mis pies están firmes sobre el camino llano,
 y en la asamblea bendeciré al Señor.  R.
 
 X Lectura del santo Evangelio según san Mateo 8, 23-27
 
Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. Acercándose a él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: «¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!»
El les respondió: «¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?» Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma.
Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?»
 
Palabra del Señor.
 
Reflexión  
 
El evangelio de hoy nos presenta el pasaje de la tempestad calmada, que nos enseña a tener serenidad frente a las dificultades que aparecen en nuestras vidas, depositando nuestra confianza en el Señor:
 
San Mateo relata que al levantarse la tormenta en el lago de Genezaret, mientras los discípulos luchaban contra la tormenta, Jesús dormía. No fue suficiente la habilidad de los apóstoles para superar la situación. Fue necesaria la intervención del Señor para calmar al viento y a las olas.
 
Con frecuencia también se levanta la tempestad a nuestro alrededor o dentro de nosotros. Parece que nuestra pobre barca no aguanta más y que corre el riesgo de hundirse. Y puede darnos la impresión de que Dios guarda silencio; y las olas se nos vienen encima. Las dificultades de nuestra vida nos superan. Puede tratarse de enfermedades, dificultades económicas, la falta de un trabajo, problemas con los hijos o en el matrimonio.
 
Pero si por encima de la tempestad que nos ensordece, acudimos al Señor con confianza, por más malo que parezca el momento que estamos pasando, El nos ayudará a superarlo.
 
Si depositamos nuestra confianza en el Señor podremos encarar los problemas con serenidad.
La virtud de la serenidad es una rara virtud que nos enseña ver las cosas desde el ángulo de la fe y darles su verdadero valor.
 
Nos falta la serenidad cuando deformamos la realidad y hacemos de un grano de arena una montaña. Cuantas veces, los problemas que hoy nos parecen insalvables, al cabo de un tiempo nos damos cuenta de  su insignificancia.
 
La confianza en el Señor nos va a dar la serenidad de la mente, para no ser esclavos de nuestros nervios, o víctimas de nuestra imaginación.
La confianza en el Señor nos va a dar la serenidad del corazón, para no vernos consumidos por la ansiedad ni por la angustia.
La confianza en el Señor nos va a dar también la serenidad en nuestra acción, para evitar el derroche inútil de nuestras fuerzas.
 
Pero nadie puede ser sereno sino tiene fe en Jesús y no lucha por adquirir esta virtud cristiana, que nace de la fe y se fundamenta en la fortaleza y la templanza.
Las pasiones son una realidad en nosotros.
La imaginación puede turbar nuestras mentes.
Los nervios existen en todos nosotros.
El dominio de nuestro propio ser, el equilibrio en nuestros juicios y el control de los nervios y la imaginación exigen confianza, lucha y firmeza.
Ese es el precio de la serenidad.
 
Pidamos a María, ella que frente a las muchas dificultades y dolores que debió pasar durante su vida mantuvo siempre la confianza en el Señor, y la serenidad del corazón y de la mente, que nos ayude a luchar con firmeza y perseverancia para adquirir la virtud de la serenidad, con la seguridad de que siempre vamos a contar con el auxilio del Señor para calmar la tempestad que nos amenaza.
 
Comienzan los relojes
a maquinar sus prisas;
y miramos el mundo.
Comienza un nuevo día.
 
Comienzan las preguntas,
la intensidad, la vida;
se cruzan los horarios.
Qué red, qué algarabía.
 
Más tú, Señor, ahora
eres calma infinita.
Todo el tiempo está en ti
como una gavilla.
 
Rezamos, te alabamos,
porque existes, avisas;
porque anoche en el aire
tus astros se movían.
 
Y ahora toda la luz
se posó en nuestra orilla. Amén.
 
Himno de la Liturgia de las Horas

 

SANTORAL: San Simeón el Loco

La vida de san Simeón, apodado el loco, es una de las más desconcertantes y originales del santoral. Había nacido en Emesa, antigua ciudad de Siria, a orillas del río Orontes, actualmente llamado Hems, hacia el año 522. Profundamente religioso, en su juventud fue a visitar los santos lugares, con un amigo llamado Juan. En el viaje de regreso, después de pasar por la ciudad de Jericó, decidieron probar la vida de los monjes. Llegados a un monasterio, el abad Nicón los admitió como postulantes. Al poco tiempo, deseosos de mayor perfección, pasaron el Jordán y se establecieron en un yermo, en las cercanías del mar Muerto, para practicar la vida eremítica. Cada uno construyó su ermita algo distante de la del otro, para no importunarse en sus oraciones, y ambos tuvieron visiones y arrebatos místicos.
A los veintinueve años de vida de ermitaño, Simeón, cuyo nombre significa "el que obedece", determinó volver al mundo para emprender la salvación de las almas. Separándose de su amigo, regresó a su ciudad natal, pasando antes por Jerusalén. Frente al santo Sepulcro, meditó profundamente sobre sí mismo y los peligros a que podía enfrentarlo su empresa. Había dominado todas las tentaciones que lo asaltaron en aquellos largos años. Solamente de una cosa dudaba: del amor propio, el orgullo. Se preguntaba si detrás de la aceptación total de las humillaciones, de su desprecio de si mismo, de sus austeridades y rigores, no se escondía la soberbia de la virtud, el deseo de ser considerado uno de los mayores santos. Para que esto no ocurriese, ideó un método excéntrico, original: hacerse pasar por necio, o por loco. Fue así como entró en Emesa arrastrando de su cinturón un perro muerto que encontró en el camino. El domingo siguiente, ingresó en la basílica provisto de nueces y comenzó a arrojarlas contra las velas, que fue apagando, y luego, subido al púlpito, tiró las que le quedaban a las mujeres. Y de este modo siguió haciendo los mayores disparates.
Compadecido de su locura, un tabernero le ofreció un empleo en su comercio. Simeón debía vender los comestibles y servir a la mujer del dueño en lo que ella mandase. Al cabo de unos días los estantes estaban vacíos. pero no había dinero; Simeón había regalado todo a los pobres.
No lo despidieron porque, atraída por sus locuras y el vivo ingenio de sus respuestas, cada vez iba más gente a la taberna. Hasta que en una ocasión colmó la medida y fue arrojado a puntapiés a la calle.
Algunos reían con sus salidas, otros lo amenazaban con los puños. Y Simeón se burlaba de sí mismo y con sus sentencias hacía que muchos examinaran por primera vez su vida y se pusiesen serios.
De san Simón el Loco dice un erudito: "Nadie probó más sabiamente que despreciaba al mundo; nadie más ingeniosamente se burló llorando o lloró riendo sus locuras como este loco sublime (...), mereciendo el elogio que de él hace el Martirologio romano: Se hizo necio por Cristo, pero Dios reveló con milagros su alta sabiduría (...). Juan Clímaco, decía que el orgullo del espíritu es la bestia más feroz de los desiertos. Como reacción contra los extravíos, encontramos en san Simeón esa preocupación constante de encubrir su santidad bajo el velo despreciable de la locura".
El eremitismo y el mismo monacato sirio fueron profundamente originales. Vocaciones como la de Simeón -aun en lo puramente humano- no eran extrañas en aquel pueblo, cuyo genio cultural predisponía a la excentricidad y aún al exceso.
Después de haber realizado numerosos milagros, murió alrededor del año 590. Su contemporáneo, el historiador Evagripo, escribió sobre su vida, y también Leoncio, obispo de Chipre, un siglo más tarde.

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