Boletín Informático de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico

Red Pionera
Ponce, Puerto Rico
19 de marzo de 2001
http://www.pionet.org http://www.pucpr.edu

Suscribir a un amigo

Compartir alguna noticia , documento o link favorito

No desea seguir recibiendo el boletín

"En la fiesta de San José le recomendamos este enlace

aciprensa.com"

 


ACTUALIDAD EN PUERTO RICO
DE TODO EL MUNDO
EL PAPA
DIGNIDAD Y VIDA HUMANA
PENSAMIENTO
VIVE HOY TU FE

El obispo recuerda que el EZLN no representa a todos los indígenas

MÉXICO. 

El obispo católico de San Cristóbal de las Casas, monseñor Felipe Arizmendi, recomendó ayer en su homilía dominical a los legisladores mexicanos que sean sensibles a las necesidades de los indígenas, pero que no se dejen presionar por las exigencias del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

«Dios conceda sabiduría y prudencia a los legisladores, para que sepan discernir los cambios que se requieren a favor de los más pobres», afirmó el obispo en su mensaje en el que al mismo tiempo aconsejó a los diputados y senadores que «no se dejen impresionar por quienes luchan por combatir la miseria de los indígenas».

Los comentarios de monseñor Arizmendi están muy lejos de los de su predecesor, Samuel Ruiz, jubilado, que cuando las condiciones políticas hacían muy difícil en México cualquier crítica al sistema, mantuvo una postura que algunos consideraron de respaldo al levantamiento de esta guerrilla.

Ahora, cuando el líder zapatista que se hace llamar subcomandante «Marcos» ha exigido que se le permita hablar con toda solemnidad en la tribuna de una sesión conjunta de las dos Cámaras, el obispo dice a los legisladores que «procedan con libertad, y no por presiones», y que escuchen también «a personas y grupos que no se sienten representados por el EZLN pues muchos miles de indígenas, incluso de Chiapas, no simpatizan con la forma de su lucha».

El obispo recuerda que en las pasadas elecciones presidenciales del 2 de julio, «algunas tendencias muy radicales no fueron aceptadas por la mayoría de los mexicanos» por lo que ahora esas ideologías «no se pueden imponer, aunque tengan elementos dignos de ser tomados en cuenta». También señala a los sectores económicos que «deben procurar que los pobres vivan como seres humanos e hijos de Dios, y no ser como el faraón de Egipto, a quien sólo le importaba tener esclavos a sus pies».

En cuanto al debate de fondo sobre la ley de Derechos y Culturas Indígenas, el obispo considera que los usos y costumbres ancestrales que se pretenden legitimar «contienen gran sabiduría, aunque no se puede desconocer que hay otros que son opresores, como la negación práctica de derechos de la mujer, las torturas inhumanas, la falta de respeto a la libertad religiosa y partidista en algunas comunidades».

Enrique Serbeto, corresponsal

(ABC)

Arriba

Castro reta a Estados Unidos por violación de patentes cubanas

LA HABANA -- El líder cubano Fidel Castro lanzó este fin de semana su primer desafío concreto al nuevo gobierno de Washington al anunciar que la isla está produciendo medicamentos con patentes de Estados Unidos, entre otras cosas como respuesta a la violación de patentes cubanas.

"Podemos producir muchas cosas, respuesta al bandidaje y el abuso", dijo Castro en un discurso pronunciado el sábado ante altos funcionarios y transmitido el domingo, en el que arremetió contra Estados Unidos y sus laboratorios por proteger ante la Organización Mundial de Comercio las patentes de medicamentos contra el sida.

Castro reiteró su apoyo a Sudáfrica y Brasil, que sostienen que las compañías locales deben producir genéricos más baratos contra el sida y anunció que Cuba ya produce el cóctel de drogas contra la epidemia, que incluye patentes estadounidenses.

El presidente cubano explicó que este uso de las patentes por Cuba no es sino una respuesta a las violaciones de Estados Unidos a patentes cubanas, como en el caso del famoso ron Havana Club.

"Nuestro país está produciendo ese famoso cóctel (contra el sida) .. me gustaría escuchar una protesta para reírme de oreja a oreja, de aquéllos que nos han robado la patente de Havana Club, que es cubana", afirmó.

"Por eso le hemos dado instrucciones a nuestra industria de empezar a producir Bacardí, que es nuestro y mejor que el que producen ellos", añadió, despertando aplausos de la audiencia.

Los tribunales de Estados Unidos dictaminaron en 1999 que Bacardí, una empresa de exiliados cubanos con sede en las Bermudas, podía distribuir ron con la marca Havana Club porque las destilerías de esa marca fueron nacionalizadas poco después de la revolución castrista de 1959.

Castro amenazó en ese entonces con tomar represalias produciendo artículos de marcas estadounidenses.

La marca Havana Club es reconocida internacionalmente como cubana y es distribuida en todo el mundo por el gobierno cubano en colaboración con la compañía francesa Pernod Ricard.

Los dueños de Bacardí son importante contribuyentes financieros al movimiento de exiliados cubanos en los Estados Unidos contra Castro, y han promovido leyes como la Helms-Burton de 1996 que reforzó el embargo contra la isla.

El anuncio de Castro este fin de semana sobre las patentes pudo haber estado calculado como respuesta a los planes del gobierno de George Bus de designar al conservador cubano-estadounidense Otto Reich como secretario de estado adjunto para asuntos del Hemisferio Occidental, el puesto más importante del gobierno en relación con América latina.

Reich, ex embajador estadounidense en Venezuela, también se desempeñó como lobbista de Bacardí en Washington para fortalecer el embargo.

(CNN)

Arriba

Durante el Angelus, el Papa recuerda las virtudes de San José

VATICANO, 19 Mar. 01 

 Al asomarse a la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico para dirigir la tradicional oración del Angelus, el Papa Juan Pablo II destacó las virtudes ejemplares de San José, cuya fiesta se celebra el lunes 19.

El Pontífice inició sus breves palabras recordando que la fiesta del Casto esposos de la Virgen se celebra "en el corazón de la Cuaresma", cuando la liturgia "nos señala este gran Santo como ejemplo a seguir y protector a invocar".

"San José es para nosotros, en primer lugar, modelo de fe", dijo el Papa, al recordar que "siempre vivió en actitud de total abandono a la Providencia divina y por esto nos ofrece un ejemplo alentador, especialmente cuando se nos pide confiar en Dios "sobre la palabra", es decir, sin ver claro su designio".

El Papa señaló además a San José como modelo de obediencia, un a virtud que le reluce en él en el estilo de silencio y de ocultamiento laborioso". "¡Cuán preciosa es la escuela de Nazaret para el hombre contemporáneo, asechado por una cultura que muy frecuentemente exalta la apariencia y el éxito, la autonomía y un falso concepto de libertad individual!", exclamó el Papa. "¡Cuánta necesidad hay, al contrario, de recobrar el valor de la sencillez y la obediencia, del respeto y de la búsqueda afectuosa de la voluntad de Dios!", agregó.

"San José vivió el servicio a su Esposa y a su Hijo divino" destacó el Santo Padre, señalando que por esta actitud de salir al encuentro en el servicio, el Casto custodio "se ha vuelto así para los creyentes en elocuente testimonio de como 'reinar' es 'servir'. A él pueden mirar, para una útil adaptación de su vida, especialmente los que en la familia, en la escuela y en la Iglesia tienen la tarea de ser 'padres' y 'guías'".

El Pontífice recordó especialmente a "los papás, que justo en el día dedicado a San José celebran su fiesta" (en Italia). Incluso pienso en todos cuantos Dios ha puesto en la Iglesia para ejercer una paternidad espiritual. Y, entre éstos, permítanme recordar a los nueve Obispos que mañana, en la Basílica de San Pedro, tendré la alegría de ordenar".

El Pontífice concluyó: "Que San José, a quien el pueblo cristiano invoca con confianza, conduzca siempre los pasos de la familia de Dios; ayude de manera muy especial a los que ejercen el papel de la paternidad física o espiritual".

(Aciprensa)

Arriba

El Seminario, corazón de la diócesis

El Concilio Vaticano II, en el Decreto Optatam totius, destaca la importancia del Seminario para la vida de las parroquias y el afecto y apoyo que ha de recibir por parte de toda la comunidad diocesana. Dice así: Todos los sacerdotes deben considerar al Seminario como el corazón de la diócesis y prestarle gustosamente su ayuda. Los próximos días 18 y 19 de marzo, coincidiendo con la fiesta de San José, como es tradicional, la mayoría de las diócesis españolas celebran el Día del Seminario. Ilustran estas páginas diversos momentos de la vida de los seminaristas

La campaña del «Día del Seminario» invita a fijarnos en un aspecto fundamental para la Iglesia: el ministerio sacerdotal. Con una catequesis y una liturgia especial pensada para las celebraciones eucarísticas de este día, se busca acercar el Seminario diocesano tanto el Mayor, como el Menor, y el Preseminario– a toda la diócesis, de modo que se conozca más y se le tenga más afecto. Durante esta Jornada se quiere sensibilizar a la sociedad, en general, y, particularmente, a la comunidad cristiana sobre la necesidad de la vocación sacerdotal y el vital servicio que prestan los sacerdotes.

Motivar a los sacerdotes y demás responsables de pastoral, catequistas, etc…, para que estén atentos a los jóvenes y a los niños que se plantean la vocación al sacerdocio, es otro aspecto que nos recuerda esta Jornada, para que así puedan animarles y prepararles para ir al Seminario. Pero todo esto no es posible sin la oración por la vocaciones, sin «pedir al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies», como Jesús nos indica en el evangelio.

Ofrecemos a continuación varios testimonios que nos acercan más una realidad apasionante como es la vida del Seminario: el de tres seminaristas, y asimismo el de un sacerdote que ahora cumple 50 años de toda una vida dedicada a la formación de seminaristas, y el de una familia que ha visto cómo su hijo a dicho «Sí» al plan que Cristo tenía para la plenitud de su vida:

¿Cómo se iba a fijar Dios en un alejado?

Tengo 27 años y curso sexto de Teología en el Seminario Mayor de la Inmaculada, en Moncada (Valencia). Permitidme que comience este testimonio vocacional dando gracias a Dios por haberme concedido el don de nacer en el seno de una familia cristiana, donde ya desde pequeño mis padres se preocuparon de una mínima formación religiosa, formación que no fue aumentando conforme iba creciendo en edad, lo que provocó un enfriamiento en mi fe, aunque siempre he tenido a Dios como mi mejor amigo y confidente, pero era un Dios montado a mi manera.

Durante mi juventud estuve alejado de la Iglesia, en el sentido que sólo me dedicaba a cumplir y, al final, ese cumplimiento acabó en abandono. En este contexto de apatía y dejadez empecé a sentir algo que, aunque no sé muy bien cómo explicarlo, me invadía llenando mi existencia de inquietudes y preguntas. La historia vocacional se despertó (a raíz de una confesión) una vez finalizado el curso de COU, y en vistas a iniciar la carrera de Derecho (entre el jaleo universitario, los ideales políticos, las ganas de diversión, el ansia de descubrir cosas, la búsqueda de novia…) En este contexto notaba cómo mi corazón no estaba conforme con muchas cosas, no podía quedarme igual ante las injusticias de la vida, el sufrimiento del mundo y la impasibilidad de la sociedad (en la cual yo me sentía implicado). Pero, claro, en todo este jaleo no sabía cuál era mi papel.

Intenté apagar y olvidar estas historias con otras preocupaciones y excusas. Dejé la carrera de Derecho, ingresé en una academia de bomberos para prepararme oposiciones y, más tarde, al no convocarse oposiciones, me llamaron a cumplir el servicio militar a Cartagena, donde, a pesar de ser el año de más rebote y perdición, más claro experimenté la voz de Dios invitándome a una gran misión que debía descubrir. Pensé en mil historias, en grupos de acción humanitaria, en el voluntariado, en ir a la aventura a algún país del tercer mundo, e incluso se me pasó por la cabeza la vida sacerdotal, pero, claro, ¿cómo se iba a fijar Dios en un alejado de su Iglesia para realizar tal misión? La lucha se iba incrementando mientras yo buscaba evadirme entre los amigos y la fiesta. Pensaba que Dios bromeaba, o experimentaba conmigo, o no era consciente de lo que me proponía; no sé muy bien lo que pasaba, pero mi corazón no podía descansar.

Ante esta situación hice lo que creo que hemos hecho todos los seminaristas: acudir a un sacerdote amigo para pedirle ayuda y consejo. Este amigo mío, primero, me encaminó a vivir mi fe en el seno de una comunidad parroquial y, después, me ayudó a discernir mi vocación en el seno de Iglesia. Después de hablar con el Delegado de orientación vocacional y con el Rector, entré en el Seminario para madurar y modelar esa posible vocación que Dios había sembrado en mi vida.

Ahora, seis años más tarde, sólo puedo dar gracias a Dios por la historia de amor que ha hecho y está haciendo conmigo. Estoy convencido de que sólo el amor de Dios, manifestado en su Hijo Jesucristo, es capaz de colmar de forma radical la existencia del hombre.

Esto es lo que yo he experimentado, y esto es lo que quiero compartir desde el ministerio sacerdotal. El próximo día 31 de marzo seré ordenado diácono y el 30 de junio recibiré el ministerio presbiteral. ADios le pido que me permita ser fiel a la vocación a la que he sido llamado y que, a pesar de todas mis debilidades y pecados, pueda servir a la Iglesia, a la que he descubierto como Madre y Maestra.

Puedo afirmar, con toda rotundidad, que me siento plenamente realizado. Esto no significa que no existan momentos de duda, ten-tación y sufrimiento…, pero, a pesar de todo esto, nunca antes he experimentado tanta felicidad. Es el mejor tesoro que jamás me han dado, y por nada en el mundo lo cambiaría, es más, si mil veces naciera, mil veces pediría a Dios la vocación.

En Valencia celebramos el Día del Seminario el domingo 25 de marzo, ya que el día 19 estamos en pleno ambiente de las fiestas de las Fallas. En este día los seminaristas estamos invitados a dar testimonio, principalmente en las celebraciones eucarísticas de nuestras parroquias de origen, de pastoral o en otras. Estoy convencido de que muchos jóvenes en nuestras parroquias no se atreven a concretar su vocación invadidos por un falso temor, de ahí la importancia y urgencia que tenemos todos los cristianos por despertar nuevas vocaciones al servicio de la Iglesia. La pastoral vocacional, aunque debe estar coordinada por un equipo de trabajo, no puede realizarse exclusivamente de esta forma. Todos en la Iglesia estamos llamados a anunciar el Evangelio de la vocación.

La intención de esta Jornada es la de hacer presente, en las comunidades cristianas, la vida del Seminario; lanzar en el corazón de los jóvenes la pregunta vocacional: ¿Te has planteado alguna vez la vocación sacerdotal?; pedir con esmero la oración de los feligreses para que los seminaristas perseveren y para que muchos jóvenes respondan con generosidad al Señor; e invitar a la generosidad en ayudar al Seminario.

Espero que os sirva de provecho, y no dudéis en poneros en contacto con nosotros para cualquier consulta.

Álvaro Almenar Picallo. Valencia

He visto clara, palpable la mano de Dios

Pocos compromisos he tenido tan complejos como éste. Me piden que resuma en dos cuartillas mis vivencias de 50 años de dedicación a la labor formativa en el Seminario. Se me agolpan tantos recuerdos en este momento que no es fácil resumirlo en tan corto espacio. Además, las vivencias de estos 50 años son muy heterogéneas. No es lo mismo la época anterior al Concilio con el Seminario clásico, la del Concilio con los nuevos horizontes y la posterior al Concilio con la problemática tan variopinta que ha suscitado y que ha habido que asimilar y encajar. Los 50 años son toda una historia, y la historia se divide en etapas, que tienen distintas características y suscitan vivencias también distintas.

Tres etapas en mi relación con el seminario:

- La guerra civil me sorprendió cuando acababa de terminar el primer curso de Seminario, en Burgos. Imposible olvidar muchas vivencias de aquellos comienzos tan azarosos. Esta circunstancia lamentable, que cerró momentáneamente el Seminario, y algunos problemas de salud adyacentes, hicieron que continuara los estudios en Comillas (Santander) desde 1939 a 1951.

Merecen un apartado especial estos doce años vividos en Comillas a la sombra de ilustres profesores y formadores, y de un santo, el padre Nieto. Años de formación intensa, con recuerdos imborrables, que hemos revivido sin interrupción los 40 compañeros sacerdotes y 15 seglares, que aún vivimos. Nos ha servido de enlace una comunicación epistolar, que envío a todos dos veces al año. Un buen número nos venimos reuniendo todos los años. Ahora estamos empeñados en celebrar juntos las Bodas de Oro sacerdotales, proyecto ya concretado para los días 16 al 19 de julio en Valladolid, con el fin de revivir el pasado, considerar el presente y preparar el futuro. Otros 17 compañeros sacerdotes, ya fallecidos, y 15 que fallecieron antes de ordenarnos, se unirán a nosotros desde el cielo.

- En 1951 salgo de Comillas, ordenado sacerdote, y comienzo mi andadura en el Seminario de Jaén, como formador del Semina-rio Menor y profesor del Mayor y del Menor. En 1959, monseñor Félix Romero me nombra Rector del Seminario Menor. Los 20 años en el Seminario de Jaén están llenos de vivencias y de recuerdos entrañables, de hechos, de personas y de colaboradores. Fueron unos años de ilusión juvenil, de trabajo a tope, de ambiente familiar y cercano, de esfuerzos por adaptarse a los nuevos aires del Vaticano II. El hecho de haber acompañado en esos años a más de un centenar de sacerdotes, y haber convivido con un número diez veces mayor de muchachos, que me contagiaron su alegría y su juventud, es motivo para sentirse plenamente compensado por el trabajo realizado. Con ellos sigo manteniendo contactos y los recuerdo y me recuerdan con cariño.

- En 1971 el obispo de Jaén es nombrado arzobispo de Valladolid y me ruega e insiste que le acompañe como Secretario y Familiar. Me nombra también profesor en el Seminario. Yen 1976, monseñor José Delicado me encomienda la Dirección de Estudios del Seminario y me pide que me incorpore al equipo formador. Dejo la Dirección el año 2000.

Estos 30 años en Valladolid se caracterizan por haberme centrado más en el aspecto académico, y por mantener una relación muy cercana con todos los Seminarios y con la Comisión episcopal de Seminarios. Nunca podré y sabré agradecer la confianza con que me han honrado y distinguido.

En los diez últimos años, las vivencias de la etapa anterior se entremezclan con momentos de preocupación, a veces angustiosa, por la escasez de vocaciones y por la situación casi agónica del Seminario Menor, mitigada un tanto por la incorporación de jóvenes al Seminario Mayor. Los que estáis en el tajo no os desaniméis; rogad al Señor de la mies y seguid trabajando.

En resumen, me considero un privilegiado por estos 50 años de dedicación principal al Seminario, siempre contagiado por el en-tusiasmo y la juventud de tantos muchachos, ayudado y enriquecido por tantos y tan valiosos colaboradores en la labor formativa y, sobre todo, orientado y alentado por tres obispos que me encomendaron esta labor tan trascendental en sus diócesis: don Rafael García y García de Castro, don Félix Romero y don José Delicado.

En este largo itinerario pesan infinitamente más los buenos recuerdos y satisfacciones que los problemas y dificultades, que tampoco han faltado y en las que he descubierto mis limitaciones y he visto clara y palpable la mano de Dios. AÉl sea la gloria.

Victoriano Renedo Hinojal. Valladolid

(Alfa y Omega # 251)

Arriba

¿Se puede pedir más?

Lo había soñado? Él había oído: Salve, muchacha; Ave, María. ¿Quién había sido? De acuerdo, estaría soñando; pero él juraría que el nombre de la muchacha, de su adorada muchacha, desde luego, lo había oído con toda claridad… ¡Dios, cuánto la amaba!

Te quiero más que una madre o que una hermana, pero nunca seré madre de los hijos que tú querrías. Lo más profundo de mi co-razón no te pertenece, ni me pertenece a mí. Mi alma sólo engrandece a Uno, a Él. Pero, cuando estés triste, quiero que sepas, José, que tú eres para mí el predilecto, partícipe conmigo de Quien está a punto de nacer. Que Él te llene con la Verdad. Rezaré para que sufras siempre menos que yo.

María se agachaba, exhausta, a unos pasos de la mula y del buey, en aquel rincón de la cueva donde hacía algo más de calor. El silencio era casi material. José echó mano de unos sarmientos para encender fuego. Arriba, las estrellas. Lo preparó todo. Ella gemía. José se acurrucó a su lado y, rendido, entornó los ojos un instante. Cuando los volvió a abrir, ella tenía en brazos al pequeño, y lo limpiaba y acariciaba. Él, nervioso, no sabía qué hacer, pero enseguida se puso a hacerlo todo.

José tenía miedo. Había escapado, pero los soldados a caballo podían alcanzarlos en poco tiempo… En compensación, el Niño le miraba –¿pero todos los niños mirarán así?– y le sonreía. Y él sentía, allá dentro del alma, una ternura inédita, que no sabía ni cómo ni dónde le había nacido.

...y el Niño crecía

…pero ¿qué significaban aquellas palabras que murmuraba Simeón?: Este niño que tienes en tus brazos será signo de contradic-ción. Y a ti, una espada te traspasará el alma… Pero, ¿qué querían decir aquellas palabras, Señor?

El chaval crecía como un árbol limpio, y derecho, y fuerte. Ella los ha puesto guapos a los dos. El carpintero lo coge de la mano para dar una vuelta, y piensa para sus adentros: Es como los demás, pero tan diferente… ¿Y aquel día que se perdió en la caravana? –él creía que iba con su madre, la madre creía que iba con él… ¡Dios, qué amargura!–; y cuando se lo encuentran en el templo y le preguntan:

¿Por qué nos has hecho esto a tu padre y a mí?, va y les contesta: ¿Pero, por qué me buscábais? ¿No sabíais que me tengo que ocupar de las cosas de mi Padre?

Es un chico fascinante, María. Te digo que las chicas no paran de mirarlo. Y ¡cómo lee en la sinagoga! ¿No lo has oído? Obediente, trabajador, alegre… Yo no sé qué dirás tú, pero a mí, a veces, me deja con la boca abierta. Habla con seguridad, como con una au-toridad…

Hasta me parece que le noto algo que no sé explicar cuando parte el pan y nos lo da en la mesa. La otra noche me dijo: «Padre –¡cómo me gusta que me llame padre!–, ¿me puedo quedar un rato más escuchando la lluvia?» Me quedé con él un largo rato…, y hablamos. Yo le dije que no sabía de dónde sacaba tantas cosas. A veces me gustaría contradecirle, pero no encuentro manera. Le conté cómo le recordaba, de pequeño, jugando con los tarugos y las virutas del taller; y le quise explicar que la vida…, que hay amigos y hay enemigos, que no se deje engañar… Se me puso a decir que hay que amar a todos y no supe qué decir. Dice que quiere ir a soltar todo eso en la sinagoga. No sabe lo que le espera, si lo hace… ¿Sabes qué digo? A veces siento como una angustia rara… –También yo, José, también yo…

Recuerdo el día en que se fue al desierto... María me dijo: «Me parece que nuestra tarea con él ha terminado…» Cuando volvió, me dijo: «Si vives muchos años, verás el desprecio y la humillación y la muerte de tu hijo». Y yo le corté: «No, mejor la muerte».

Ahora que se moría, entendía José las palabras, de treinta años antes, del viejo sacerdote Simeón. María le tenía cogidas las manos, y le recordaba cosas… De repente, se abrió la puerta y entró el extranjero. Eso le pareció a José. Pero, aquel extranjero… No, no; era Él… Jesús. Le cogía también las manos… y, en el último instante, José, el Varón Justo, juraría que había visto lágrimas en los ojos de los dos, de la Madre y del Hijo. ¿Se puede pedir más?

(Alfa y Omega # 251)

Arriba

NO CAMBIES NUNCA

Mi mujer y un grupo de su parroquia habían iniciado un programa de autosuperación. Me pidió que le escribiera en un papel una lista de seis cosas que le gustaría que cambiara para ser mejor esposa.

Lógicamente, se me ocurrían muchas cosas que decir (y seguro que ella también tendría cosas que decir), pero en lugar de lanzarme a por un papel le dije: "Déjame pensarlo y mañana te daré una respuesta."

Al día siguiente me levanté temprano y llamé a la florería. Encargué seis rosas rojas para mi mujer y una nota que decía: "No se me ocurren seis cosas que querría que cambiaras. Te quiero tal como eres".

Cuando llegué a casa esa tarde, mi mujer me recibió en la puerta; estaba al borde de las lágrimas. No necesito decir que me alegré de no haberla criticado como me había pedido.

El domingo siguiente en la iglesia, después de que ella hubo informado del resultado de su tarea, varias mujeres del grupo se me acercaron y me dijeron: "Fue lo más bonito que he oído nunca".

Entonces comprendí el poder de aceptarla y amarla tal como es; y así lo seguiré haciendo, por amor.

(Valores org.)

Arriba

Lectura del segundo libro de Samuel 7, 4-5a. 12-14a. 16

 

 Pero aquella misma noche, la palabra del Señor llegó a Natán en estos términos:
 «Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: Cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. El edificará una casa para mi Nombre, y yo afianzaré para siempre su trono real. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre.»

 

Palabra de Dios.

 


SALMO Sal 88, 2-3. 4-5. 27 y 29 (R.: 37)

 

R.  Su descendencia permanecerá para siempre.

 

 Cantaré eternamente el amor del Señor,
 proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones.
 Porque tú has dicho: «Mi amor se mantendrá eternamente,
 mi fidelidad está afianzada en el cielo.  R.

 

 Yo sellé una alianza con mi elegido,
 hice este juramento a David, mi servidor:
 "Estableceré tu descendencia para siempre,
 mantendré tu trono por todas las generaciones."»  R.

 

 El me dirá: «Tú eres mi padre,
 mi Dios, mi Roca salvadora.»
 Le aseguraré mi amor eternamente,
 y mi alianza será estable para él.  R.

 


 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 4, 13. 16-18. 22

 

 Hermanos:
 En efecto, la promesa de recibir el mundo en herencia, hecha a Abraham y a su posteridad, no le fue concedida en virtud de la Ley, sino por la justicia que procede de la fe.
 Por eso, la herencia se obtiene por medio de la fe, a fin de que esa herencia sea gratuita y la promesa quede asegurada para todos los descendientes de Abraham, no sólo los que lo son por la Ley, sino también los que lo son por la fe. Porque él es nuestro padre común como dice la Escritura: Te he constituido padre de muchas naciones. Abraham es nuestro padre a los ojos de aquel en quien creyó: el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que no existen.
 Esperando contra toda esperanza, Abraham creyó y llegó a ser padre de muchas naciones, como se le había anunciado: Así será tu descendencia. Por eso, la fe le fue tenida en cuenta para su justificación.

 

Palabra de Dios.

 

 

 X Lectura del santo Evangelio según san Mateo 1, 16. 18-21. 24a

 

 Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.
 Este fue el origen de Jesucristo:
 María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.
 Mientras pensaba en esto, el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados.»
 Al despertar, José hizo lo que el Angel del Señor le había ordenado.

 

Palabra del Señor.


 
 
Reflexión   
 

La Iglesia hoy interrumpe de cierto modo hoy la práctica cuaresmal para recordar a San José, esposo de María. El, junto con Nuestra Señora,  cuidó de Jesús niño.<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

Esta festividad se fijó en esta fecha durante el siglo XV y luego se extendió a toda la Iglesia en 1621. El Papa Pío IX nombró a San José patrono de la Iglesia universal en 1847. La paternidad de San José alcanza no sólo a Jesús - de quien hizo las veces de padre - sino a la misma Iglesia, continúa en la tierra la misión salvadora de Cristo.

El texto del Evangelio recalca especialmente que José está entroncado en la casa de David, depositaria de las promesas a los patriarcas.
 
José fue un hombre sencillo que Dios cubrió de gracias y de dones para que cumpliera una misión singular y entrañable en los planes de la salvación. Tuvo alegrías enormes al tener junto a él a Jesús y a María. Pero también sufrió incertidumbres y sufrimientos: perplejidad ante el misterio obrado en María, que en un comienzo desconocía; la pobreza extrema en Belén; la profecía de Simeón en el Templo sobre los sufrimientos de Jesús; la angusticia huida a Egipto.
 
Pero José fue siempre fiel a la voluntad de Dios, dejando de lado sus planes y razones para seguir el camino trazado por el Padre. San José fue firme como una roca y contó siempre con la ayuda de Dios. Nada desvió a José de su senda. Fue la persona a quién Dios, confiándose en él, puso al frente de su familia
 
El centro de la vida de José fueron siempre Jesús y María, y el cumplimiento de la misión que Dios le había confiado. Esposo de la Virgen María, padre legal de Jesús, consumió su cida con la atención puesta en ellos, entregado al cumplimiento de la voluntad del Padre.  Su fiesta es, por eso, un buen momento para que todos renovemos nuestra entrega a la vocación de cristianos, que a cada uno de nosotros nos ha concedido el Señor.
 
Por eso  pedimos especialmente al Señor, con las palabras de la oración de las ofrendas de la misa de hoy,  el deseo eficaz de cumplir la voluntad de Dios en todo, en una entrega alegre, generosa y sin condiciones: “Concédenos Señor que podamos servirte con un corazón  puro como San José, que se entregó para servir a tu hijo.”
 
Porque fue varón justo,
le amó el Señor,
y dió el ciento por uno
su labor.
 
Humilde magisterio
bajó el que Dios aprende:
¡Que diga, si lo entiende,
quien sepa de misterio!
Si Dios es cautiverio
se queda en aprendiz,
¡aprende aquí la casa de David!
 
Sencillo, sin historia,
de espalda a los laureles,
escalas los niveles
más altos de la gloria.
¡Qué asombroso, hacer memoria,
y hallarle a tu ascensión
tu hogar, tu oficio y Dios como razón!
 
Y, pues que el mundo entero
te mira y se pregunta,
dí tú como se junta
ser santo y carpintero,
la gloria y el madero,
la gracia y el afán,
tener propicio a Dios y escaso el pan.

Himno de la Liturgia de las Horas

 

SANTORAL: San José

 
El 19 de Marzo se celebra una fiesta solemne para la cristiandad: la fiesta del patriarca san José. Se lo llama el hombre de la obediencia, el hombre del silencio, el más oculto de los santos. Su vida estaba escondida en Dios.
Este año, las lecturas de la misa corrresondientes a la fiesta de San José se leen el día siguiente, por ser el 19 día Domingo.
El nombre de José  significa "aumento" y en verdad su vida entera fue un continuo aumento de virtudes. El evangelio lo designa así: "varón justo". Fue esposo de la Madre de Dios y padre nutricio de Jesús, a quién tuvo en sus brazos. Sustentó y protegió a la sagrada familia, cuya cabeza era. Su vida es, así, un sagrado misterio de comunión y participación en el plan de Dios.
Este varón, el más prudente, generoso y justo, trabajó en el humilde oficio de carpintero. Tal vez en Nazaret no hubiera otros carpinteros por ser una pequeña aldea de labradores.
Lo poco que sabemos de su persona y de su vida se halla en los evangelios de san Mateo y de san Lucas. La Sagrada Escritura no dice la fecha en que murió José. Los autores sagrados discurren que ya no existía en el tiempo de la pasión de su Hijo, pues de lo contrario el Salvador, en la cruz, no hubiese encomendado su Madre a  Juan; tampoco se lo nombra en el Calvario. Se cree que falleció a avanzada edad, que Jesús y María lo asistieron en el momento de su muerte y que fue sepultado en el valle de Josafat. Eminentes doctores, como el padre Suárez y san Francisco de Sales, piensan que resucitó el mismo día que el Salvador. El Evangelio señala que perteneció a la tribu real de Judá y a la casa y familia de David.
Según el evangelista san Mateo, fue José quien recibió el anuncio de la encarnación del Verbo. En sus manos de hombre de confianza tuvo la suerte del Salvador niño y de su madre santísima.
Todo lo que sabemos de José habla de disponibilidad a la voluntad de Dios, por lo cual soportó privaciones de muchas cosas legítimas. El evangelio modela su figura sobre la de los patriarcas de Israel, pero en él se perfila claramente el modelo de santidad que Jesucristo describirá en el sermón de la montaña.
Sin duda, José fue un buen padre para el Señor. Como éste mismo dijo en otro orden de cosas, por su fruto se conocen los árboles; la personalidad de Jesús, tal como nos la revela el evangelio todo, demuestra que en lo humano las primeras experiencias filiales de Cristo han de haber sido robustas y puras.
San Bernardino de Siena, santa Brígida de Suecia y santa Teresa de Ávila fueron grandes propagadores de su devoción entre el pueblo católico. El papa Pío IX lo declaró patrono de la Iglesia universal y entre sus grandes amigos en nuestros días se cuentan Charles de Foucauld y Juan XXIII

Arriba

Pionet.org