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18 de noviembre de 2003 |
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"Hay que reconocer que si la vida de un cristiano no
termina en santidad es que ha fracasado. No ha contado con Dios para todo. No ha
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lo pone en nosotros."
Rev. P. Jesús Arteaga
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martes, 18 de noviembre de 2003
NUEVA YORK
El Coro de Concierto del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico comenzó la celebración del Centenario de la UPR en esta ciudad con un concierto en el Museo del Barrio.
La agrupación -dirigida por la profesora Carmen Acevedo Lucío- se unirá al Coro del Centenario de la Universidad de Puerto Rico para ofrecer un magno concierto junto a la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico en el Carnegie Hall esta noche, como parte de una serie de actividades para celebrar el Mes de la Herencia Puertorriqueña en Nueva York.
La presentación en el Museo del Barrio, en Harlem, fue el pasado sábado. Un nutrido grupo de personas se acercó hasta la sala del Teatro Heckscher, que sirvió de escenario con sus bellos vitrales y, majestuosos y coloridos murales que representan famosos cuentos de niños, para escuchar una pequeña muestra de lo que este grupo de jóvenes puertorriqueños puede lograr con el don que poseen y obviamente honran.
Bajo la experta dirección de la profesora Acevedo Lucío y el acompañamiento en el piano de su hermana Teresa, el Coro de Concierto interpretó una selección de temas de diferentes países, incluyendo a República Dominicana y Canadá, antes de presentar algunas de las más conocidas piezas de reconocidos compositores y arreglistas puertorriqueños.
El miniconcierto comenzó con el tema Matona Mia Cara del compositor italiano Orlando di Lasso y siguió con un bonito tema del compositor canadiense Donald Patriquin titulado J'entends le moulin (Oigo los molinos), interpretado magistralmente por el conjunto de jóvenes que componen el Coro de Concierto. Esta segunda pieza musical gozó del acompañamiento de la pianista Acevedo Lucío, virtuosa que comenzó sus estudios de piano a la corta edad de ocho años y quien además es la pianista de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico.
Acto seguido el Coro de Concierto se trasladó a República Dominicana con la interpretación del tema Chaflín, arreglado por Juan "Tony" Guzmán y con el joven Pedro Tirado en la tambora.
El recital siguió con tres conocidos temas de Puerto Rico, comenzando con Amanecer Borincano, del compositor Alberto Carrión y arreglos de Néstor Hernández. Seguidamente, interpretaron el famoso tema El Cumbanchero del maestro Rafael Hernández y un popurrí titulado Las Plenas, con arreglos de Angel Mallos y acompañado con las populares pleneras.
El recital finalizó con un despliegue de banderas puertorriqueñas por parte de todos los coristas al tiempo que cantaban Qué bonita bandera ante un público que respondió con fuertes aplausos el pequeño manjar musical que estos jóvenes presentaron en el museo fundado hace 35 años por un grupo de puertorriqueños.
El Coro de Concierto también se presentó brevemente el jueves en la noche en El Museo con motivo de la apertura de la exposición Voces y Visiones: Reflejos de la Colección Permanente del Museo del Barrio. La exhibición, que se celebra dentro del marco del trigésimoquinto aniversario de la institución, podrá ser vista hasta el 8 de febrero del 2004.
Sin embargo, el más importante evento dentro de esta gira musical será hoy en la noche, cuando el Coro de Concierto del Recinto de Río Piedras se una al resto de los integrantes del Coro Centenario de la Universidad de Puerto Rico en la Sala Isaac Stern del Carnegie Hall, localizado en la calle 57 en pleno corazón de Manhattan.
"Son alrededor de unas 115 voces que, junto a la Orquesta Sinfónica, cantarán la Misa de Réquiem del maestro José Ignacio Quintón la batuta del maestro Guillermo Figueroa, quien es el director titular de la Orquesta en Puerto Rico", dijo la profesora Acevedo Lucío. Indicó que mañana en la noche el Coro de Concierto presentará un programa completo "con todo el repertorio clásico que hacemos" en el templo Church of the Blessed Sacrament de la calle 71 en Manhattan.
A pesar de que el Coro de la UPR se ha presentado en el Carnegie Hall en ocasiones anteriores -la primera vez hace medio siglo- ninguno de los actuales integrantes incluyendo a la profesora Acevedo Lucío, ha actuado en el lugar.
"Para mí es la primera vez", dijo la directora del coro y del Departamento de Música de la Facultad de Humanidades de la UPR.
"Me siento muy emocionada porque estamos hablando de una de las salas más importantes del mundo", agregó la catedrática Acevedo Lucío.
Tesoro de la Humanidad el Viejo San Juan
martes, 18 de noviembre de 2003
DURANTE LA colonización, Puerto Rico fue un punto clave en el Caribe para la defensa del imperio español en América, 510 años más tarde es un bastión turístico, histórico y atractivo para visitantes.
San Juan, capital de Puerto Rico, constituye uno de los primeros lugares que se descubrieron en el Nuevo Mundo y es la ciudad más antigua bajo el dominio de Estados Unidos, según autoridades oficiales.
El Viejo San Juan ha sido declarado como patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
La arquitectura sanjuanera, que incluye la impresionante muralla del Castillo San Felipe del Morro y el Castillo San Cristóbal, fue escenario de batallas, procesiones religiosas, actos oficiales y hermosas residencias durante la época colonial española.
Cerca de cuatro millones de personas visitan anualmente la capital puertorriqueña por sus lugares atractivos y de interés histórico.
El Morro consiste en una edificación que alcanza los 140 pies sobre el nivel del mar, su construcción se inició en 1540 y concluyó en 1783.
La instalación sirvió para defender a la ciudad de varios ataques de flotas inglesas y holandesas, ha sido motivo de estudio de historiadores y lugar de visita de excursionistas, como los estudiantes que participaron en la Ruta Quetzal 2004.
LA MURALLA protege la parte exterior de la Bahía de San Juan, mientras que en el interior se encuentra el Paseo de La Princesa, un bulevar peatonal que fue restaurado en 1992 para incorporarle elementos escultóricos y quioscos.
En este Paseo, que conduce hacia La Fortaleza, estaba la cárcel La Princesa construida en 1837 y que sirvió como penal del país hasta 1978.
Actualmente, el edificio es sede de la Compañía de Turismo, donde se realizan y se planifican actividades culturales.
En el Viejo San Juan se destaca La Fortaleza, primer fuerte que tuvo la Isla y la estructura más antigua del hemisferio oc cidental.
Fue construida en el siglo XVI y ha sido la residencia de gobierno más vieja en América utilizada por tiempo inin terrumpido desde el siglo XIX.
Otro lugar para visitar es el Fuerte de San Cristóbal, con siderado uno de los conjuntos militares más impresionantes construidos por España en el Nuevo Mundo.
En el Fuerte se disfruta de una vista panorámica de la ciudad, así como de murallas, escaleras, calabozos y fosos que fueron utilizados por los españoles.
LOS AMANTES del mar tienen la opción de visitar la Bahía de San Juan, en cuyo fondo descansan los restos de numerosos barcos hundidos en combate y donde actualmente anclan múltiples cruceros turísticos.
Frente a la bahía, lugar predilecto de los enamorados, se encuentra el Arsenal de la Marina, que ostenta uno de los patios más largos construidos en el Caribe.
Israel rechaza las críticas del Papa al muro de separación
ROMA. El primer ministro israelí, Ariel Sharón, inició ayer su viaje oficial a Italia, país que ha definido como «el mejor aliado europeo» y en el que Silvio Berlusconi, presidente de turno de la Unión Europea, constituye uno de los mayores defensores de su línea de firmeza frente al terrorismo. La visita de tres días tratará de relanzar las relaciones entre Israel y la UE, que pasan por un delicado momento.
El Gobierno israelí rechazó ayer las críticas que el Papa Juan Pablo II vertió el domingo contra la construcción del muro de separación con los territorios palestinos de Cisjordania, y descartó el desmantelamiento de las colonias. Durante su homilía, el Papa dijo que Oriente Próximo «no necesita muros sino puentes», ante los miles de creyentes que asistían a la ceremonia en la plaza de San Pedro. El
Pontífice afirmó también que, para muchos, la construcción de ese muro «representaba un obstáculo para la paz». «Al parecer, el Papa cedió al clima que se respira en Europa, que quiere que se condene a Israel si se condena el terrorismo», declaró un alto representante del Gobierno israelí, que pidió permanener en el anonimato.
Las palabras del Pontífice fueron criticadas ayer por el premio Nobel de la Paz, Elie Wiesel, quien definió el muro de separación que construye el Gobierno israelí como «una barrera temporal» que puede ser derribada. Según Israel, el objetivo de este muro es impedir acciones terroristas y proteger la población de las colonias judías. En cambio, para los palestinos se trata del «muro de la vergüenza». Berlusconi examirá con Sharón la política en Oriente Próximo, duramente criticada por el Papa. No se ha organizado ningún encuentro con autoridades del Vaticano, ya que se trata de una visita de «carácter bilateral», informaron fuentes diplomáticas israelíes ante la Santa Sede.
Exponentes católicos de Tierra Santa explican la oposición papal al «muro»
Divide la vida de las personas y de las familias, denuncia el nuncio apostólico
CIUDAD DEL VATICANO, 17 noviembre 2003Tras la intervención de este domingo de Juan Pablo II, en la que pidió que en Tierra Santa no se construyan «muros» sino «puentes», exponentes católicos en la región han explicado los motivos que han llevado al Papa a hablar sobre un argumento tan preciso.
El arzobispo Pietro Sambi, nuncio apostólico en Jerusalén, explica que este muro «separa las escuelas de los alumnos, enfermos de los centros de tratamiento, personas de su lugar de trabajo, familias de sus parientes».
«El muro nunca ha sido signo de paz, no lo ha sido y no lo es», añadió este lunes el prelado en declaraciones a «Radio Vaticano», constatando que ha hecho saber a las autoridades israelíes que la barrera que quiere dividir Israel y los territorios palestinos parte en dos monasterios, conventos, iglesias, cementerios, etc.
La construcción de la barrera, que en algunas de sus partes es un vallado eléctrico con alambres de púas y, en otras, un muro de hormigón busca, según el gobierno israelí, impedir que terroristas palestinos entren en Israel.
Los palestinos califican la barrera como un intento de usurpar territorios, señalando que la construcción no sigue el trazado de la frontera de antes de la Guerra de los Seis Días de 1967, reconocida por la comunidad internacional.
La prensa israelí en días pasados afirmó que monseñor Sambi había negociado con el gobierno israelí algunos tramos para que terrenos cristianos de los territorios palestinos quedaran del otro lado del muro, en la parte israelí.
El nuncio responde: «El artículo del diario "Mahariv" no era correcto. Nunca se ha pedido que las instituciones católicas de la zona de Betania fueran incluidas en Israel. Lo que pedí fue que se incluyeran en Jerusalén. Se trata de Jerusalén Este, es decir, de la parte árabe de Jerusalén». Por tanto, aclara, la información «no tiene ningún fundamento».
Por su parte, el padre Giovanni Battistelli, superior de la Custodia franciscana de Tierra Santa, en declaraciones a la emisora vaticana añadió: «Lo que necesitamos verdaderamente es un amor que una y no medios que separan, que no hacen más que aumentar el rencor, el odio y --me parece-- también la injusticia».
La Santa Sede propone a los musulmanes los fundamentos para construir la paz
En un mensaje del presidente de Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso
CIUDAD DEL VATICANO, 17 noviembre 2003Los valores de la verdad, la justicia, el amor y la libertad deben estar presentes para que existan «buenas y armoniosas relaciones entre pueblos y naciones», esto es, para que haya paz, recuerda el arzobispo Michael Louis Fitzgerald a los musulmanes.
En un mensaje enviado por la finalización del mes de Ramadán, el presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso reflexiona sobre la necesidad de construir la paz partiendo de esos cuatro valores que propuso cuarenta años atrás Juan XXIII en su encíclica «Pacem in Terris».
La verdad «incluye reconocer que los seres humanos no son dueños de sí mismos, sino que están llamados a cumplir la voluntad de Dios, Creador de todos, el cual es la Verdad Absoluta», recuerda el prelado en su mensaje «Construir hoy la paz», difundido este lunes por la Sala de Prensa de la Santa Sede.
«En las relaciones humanas la verdad implica sinceridad, esencial para la confianza recíproca y un diálogo fructífero que lleve a la paz», además de que «lleva a cada uno a reconocer los propios derechos, pero también los propios deberes hacia los demás», constata.
Como añade el prelado, «la paz no puede existir sin la justicia, el respeto por la dignidad y los derechos de toda persona», y la justicia reclama «ser moderada por el amor».
Ello implica a su vez «reconocer que pertenecemos todos a una única familia humana y ver así a nuestros semejantes como nuestros hermanos y hermanas». El amor, además, «sabe comprender la debilidad y hace capaces de perdonar», advierte monseñor Fitzgerald.
«El perdón es esencial para reconstruir la paz tras un conflicto –apunta--, porque abre la posibilidad de recomenzar, sobre nuevas bases, una relación restaurada».
«Todo esto presupone la libertad –reconoce--, una característica esencial de la persona» que permite «actuar según la razón y asumir la responsabilidad de las propias acciones».
«De hecho, cada uno de nosotros es responsable ante Dios de la propia contribución hacia la sociedad», recuerda.
La oración es el «quinto pilar» que monseñor Fitzgerald añade a las bases de la construcción de la paz. Y es que, «conscientes de nuestra debilidad» para «permanecer fieles a estos ideales», «tenemos necesidad de la ayuda de Dios», observa.
Según cita el prelado, así lo indicó Juan Pablo II en la Jornada Mundial de Oración por la Paz en Asís, el 24 de enero del 2002: «Edificar la paz en el orden, en la justicia y en la libertad requiere el empeño prioritario de la oración, que es apertura, escucha, diálogo y finalmente unión con Dios, fuente originaria de la paz verdadera».
«El mes de Ramadán no es sólo un tiempo de ayuno, sino también un período de intensa oración –constata monseñor Fitzgerald--. Deseo aseguraros, queridos amigos musulmanes, que estamos cerca de vosotros en la oración a Dios Omnipotente y Misericordioso».
«Que Él os bendiga a cada uno de vosotros», desea el prelado británico al concluir, «y que esta bendición sea fuente de consuelo en especial para los que han sufrido o aún padecen a causa de conflictos armados. Que el Dios de bondad nos dé a todos la fuerza para ser verdaderos constructores de paz».
Las sectas y la desesperanza actuales llaman a la «nueva evangelización»
Según explica el Papa a un grupo de obispos de la India
CIUDAD DEL VATICANO, 17 noviembre 2003La expansión de sectas fundamentalistas y de la desesperanza que caracteriza a la sociedad contemporánea implican para la Iglesia un llamamiento a la «nueva evangelización», considera Juan Pablo II.
Según el Santo Padre, este fenómeno típico de «sociedades modernas», se debe al hecho de que «buena parte de la población se encuentra en situaciones desesperadas que le llevan a buscar soluciones rápidas y fáciles a problemas complicados».
«Este sentido de falta de esperanza explicaría, en parte, el motivo por el cual muchas personas --tanto jóvenes como ancianos-- sienten el atractivo de sectas fundamentalistas, que les ofrecen un fervor emocional pasajero y la seguridad de riqueza y de éxitos mundanos», constató al encontrarse este lunes con el último grupo de obispos católicos de la India en visita «ad limina apostolorum» a Roma.
Según explicó el obispo de Roma en el discurso que les entregó en inglés, la respuesta de la Iglesia a estas demandas debe ser la «nueva evangelización».
«El éxito depende de la capacidad para mostrar a la gente el vacío de estas promesas, demostrándoles que Cristo y su Cuerpo comparten sus sufrimientos», añadió.
«La Iglesia ha recibido la misión única de servir al Reino y de extender por el mundo los "valores del Evangelio" que son expresión del Reino y que ayudan a la gente a aceptar el plan de Dios», subrayó.
Células madre: verdades y mentiras
Por Natalia López Moratalla
Catedrática de Bioquímica y Biología molecular
Universidad de Navarra
www.PiensaunPoco.comEL uso terapéutico de las células madre ha surgido, en los últimos años, como un nuevo modo de la medicina: sustituir o regenerar aquellas células destruidas por la enfermedad degenerativa (diabetes juvenil, Parkinson, esclerosis múltiple, etc.) o a causa de un accidente, como el infarto de miocardio o la lesión de la médula espinal. Esta investigación surge y da sus primeros pasos en un contexto muy complejo: el hecho de usar inicialmente como fuente de células madre, las que forman la masa interna del embrión humano de cinco días. En principio, aquellos embriones que son calificados como “sobrantes” de la práctica de las técnicas de reproducción humana asistida. Y por ello, este campo biomédico de una excepcional importancia, ha estado envuelto en el debate sobre la investigación destructiva de embriones humanos y sobre el destino de los que están crioconservados. Con frecuencia, se reduce y desvirtúa la problemática científica y ética en un simple “embriones humanos para curar de enfermedades regenerativas: sí o no”. Pero la cuestión no es esa.
Una investigación para estudiar enfermedades y buscarles soluciones no puede, ni ética ni técnicamente, tener como material de partida el que conlleve destrucción de vidas humanas. La ciencia está a otro nivel mucho más avanzado. Un ser humano, de menos o de más de 14 días, implantado en el útero materno o congelado, deseado para procreación o abandonado, es un ser humano que nadie puede arrogarse el poder de matarlo para usarlo como medio, por muchos beneficios para la humanidad que se derivasen de ello. Esta no es una cuestión de prejuicios religiosos. Ni la investigación biomédica debe dejarse manipular de opciones o presiones políticas, o intereses meramente económicos. Ha pasado el tiempo de los discursos demagógicos que usan la sensibilidad de todo buen nacido hacia el dolor ajeno. Si hace unos pocos años podría caber alguna duda de la necesidad de estas preciadas y polémicas células hoy sabemos, con rigor científico, que no hay enfermos cuyas vidas estén dependientes de que se permita legalmente descuartizar embriones para que les sean suministradas, injertadas o inyectadas estas células.
Las cuestiones que se han ido planteando están resueltas afortunadamente y son de hecho una esperanza fundada de curar esas enfermedades graves; en este campo se ha traspasado ya el ámbito de la mera promesa o aspiración utópica. En primer lugar, contamos con la presencia en la sangre y en la médula ósea, en la grasa y en todos los órganos y tejidos de nuestro organismo, con células madre capaces porque esa es su función propia y natural de regenerar o sustituir aquellas células destruidas o dañadas. En los tres últimos años, y con una frecuencia casi semanal, ha ido conociéndose cómo son y cómo funcionan estas células propias y en muchos casos qué tenemos que hacer para que se sitúen en su lugar propio y cumplan su función. Pacientes con infarto o con la enfermedad de Parkinson están siendo ya curados con éxito gracias a sus propias células madre. Ciertamente queda mucho por saber de ellas y de su eficacia a largo plazo, pero hoy por hoy su uso no ha presentado aún ningún problema.
También es bien cierto que los trabajos pioneros con las células madre procedentes de embriones han sido muy útiles para poner en el tapete estas nuevas terapias. Tras varios años de trabajo quedan muy claras las tres conclusiones siguientes:
En primer lugar, los experimentos con embriones de ratones han puesto de manifiesto que estas células madre embrionarias no pueden ser transferidas a ningún paciente: son tan poco “domesticables” que producen tumores en el organismo en que se introducen y actúan en él demasiado por libre. No vale la pena, ni tiene sentido, seguir por esa vía de convertir célula embrionarias en células del tipo diferenciada e inmadura que ya de por sí tiene el cuerpo y las tiene además situadas en su sitio.
En segundo lugar, sí merece la pena continuar investigando con ellas y sacándoles sus valiosos secretos. Pero esa investigación puede hacerse en células animales y en último caso de los cadáveres de los embriones “sobrantes”, que la reforma actual de la ley permitirá para llevar a cabo los proyectos para los que sean imprescindibles. Y por último, aquellas investigaciones que exijan que las células sean del tipo embrionario y además humanas (y además sin el riesgo de que tengan defectos genéticos por proceder de embriones de progenitores con problemas de esterilidad), hoy podemos ya ir a ellas con paz: somos capaces de conseguirlas sin producir ni destruir embriones. Años de fuerte esfuerzo han dado sus resultados: el 30 de septiembre pasado la prestigiosa revista PNAS publica las impresionantes fotos de células de diversos tejidos derivadas de las del tipo madre embrionarias de una partenogénesis; sin tocar un embrión humano.
Aun sigue sumida en la demagogia la necesidad de llevar a cabo el eufemismo acientífico de la “clonación terapéutica”. No existe hoy por hoy ninguna posibilidad de clonar un mono y menos aún un ser humano. Va siendo hora de llamar a las cosas por su nombre; y pasar el núcleo de una célula a otra, sin más reprogramación del material genético, no es clonar es simplemente hacer una transferencia nuclear. Los científicos trabajamos a fondo para producir células del tipo deseado manipulando células y no manipulando seres humanos. Los primeros descubrimientos en esta línea están ya conseguidos. De esta forma, para aquellas enfermedades degenerativas, pienso por ejemplo en la ceguera de la retinosis pigmentaria, que no pueden ser curadas con las células propias del paciente empezamos a contar con material celular sano híbrido: mitad suyo y mitad ajeno.
Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, todo por la envidia que le tuvo al ver el éxito que este había alcanzado.
Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo:
"Quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?", a lo que el hombre respondió: "Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas y suelta una donde vayas".
El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado todas.
Volvió donde el sabio y le dijo: "Ya he terminado",
a lo que el sabio contestó: "Esa es la parte más fácil.
Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste. Sal a la calle y búscalas".
El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y no pudo juntar casi ninguna.
Al volver, el hombre sabio le dijo:
"Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho. Lo único que puedes hacer es pedirle perdón a tu amigo, pues no hay forma de revertir lo que hiciste".
"Cometer errores es de humanos y de sabios pedir perdón".
Lecturas del 18-11-03 (Martes de la Semana 33)
SANTORAL: Dedicación de las basílicas de San Pedro y San Pablo en Roma
Lectura del segundo libro de los Macabeos 6, 18-31
Eleazar, uno de los principales maestros de la Ley, de edad muy avanzada y de noble aspecto, fue forzado a abrir la boca para comer carne de cerdo. Pero él, prefiriendo una muerte honrosa a una vida infame, marchó voluntariamente al suplicio, después de haber escupido la carne, como deben hacerlo los que tienen el valor de rechazar lo que no está permitido comer, ni siquiera por amor a la vida.
Los que presidían este banquete ritual contrario a la Ley, como lo conocían desde hacía mucho tiempo, lo llevaron aparte y le rogaron que hiciera traer carne preparada expresamente para él y que le estuviera permitido comer. Asimismo le dijeron que fingiera comer la carne del sacrificio, conforme a la orden del rey. Obrando de esa manera, se libraría de la muerte y sería tratado humanitariamente por su antigua amistad con ellos. Pero él, tomando una noble resolución, digna de su edad, del prestigio de su vejez, de sus venerables canas, de la vida ejemplar que había llevado desde su infancia y, sobre todo, de la santa legislación establecida por Dios, se mostró consecuente consigo mismo, pidiendo que lo enviaran de inmediato a la morada de los muertos.
«A nuestra edad, decía, no está bien fingir. De lo contrario, muchos jóvenes creerán que Eleazar, a los noventa años, se ha pasado a las costumbres paganas. Entonces también ellos, a causa de mi simulación y de mi apego a lo poco que me resta de vida, se desviarán por culpa mía, y yo atraeré sobre mi vejez la infamia y el deshonor. Porque, aunque ahora me librara del castigo de los hombres, no podría escapar, ni vivo ni muerto, de las manos del Todopoderoso. Por eso, me mostraré digno de mi vejez entregando mi vida valientemente. Así dejaré a los jóvenes un noble ejemplo, al morir con entusiasmo y generosidad por las venerables y santas leyes.» Dicho esto, se encaminó resueltamente al suplicio. Al oír estas palabras, que consideraban una verdadera locura, los que lo conducían cambiaron en crueldad la benevolencia que antes le habían demostrado.
Pero él, a punto ya de morir bajo los golpes, dijo entre gemidos: «El Señor, que posee el santo conocimiento, sabe muy bien que, pudiendo librarme de la muerte, soporto crueles dolores en mi cuerpo azotado; pero mi alma los padece gustosamente por temor a él.»
De este modo, Eleazar dejó al morir, no sólo a los jóvenes, sino a la nación entera, su propia muerte como ejemplo de generosidad y como recuerdo de virtud.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 3, 2-3. 4-5. 6-8b (R.: 6b)
R. El Señor me sostiene.
Señor, ¡qué numerosos son mis adversarios,
cuántos los que se levantan contra mí!
¡Cuántos son los que dicen de mí:
«Dios ya no quiere salvarlo»! R
Pero tú eres mi escudo protector y mi gloria,
tú mantienes erguida mi cabeza.
Invoco al Señor en alta voz,
y él me responde desde su santa Montaña. R.
Yo me acuesto y me duermo,
y me despierto tranquilo
porque el Señor me sostiene.
No temo a la multitud innumerable,
apostada contra mí por todas partes.
¡Levántate, Señor! ¡Sálvame, Dios mío! R.
X Lectura del santo Evangelio según san Lucas 19, 1-10
Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad. Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era el jefe de los publicanos. El quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura. Entonces se adelantó y subió a un sicomoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí.
Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.» Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría.
Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Se ha ido a alojar en casa de un pecador.» Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: «Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más.»Y Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham, porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»
Palabra del Señor.
Reflexión
No sólo los pobres son marginados, lo son también muchos ricos esclavizados por la riqueza y acosados por la conciencia.
Zaqueo era muy rico pero estaba marginado por la gente porque era cobrador de impuestos.
Esto lo hacía ser un pecador público en aquella pequeña ciudad de Jericó.
Además era muy bajo., por eso se sube a un árbol para ver a Jesús.
Jesús alza los ojos y se hace invitar, y Zaqueo lo recibe contento.
Jesús hoy también quiere encontrarse con nosotros, y alojarse en nuestro hogar, con nuestra familia.
Zaqueo da el primer paso, busca encontrarse con Jesús, y nosotros también tenemos necesidad de dar el primer paso. Entonces el Señor se nos va a invitar hoy a nuestras casas. Nosotros, igual que Zaqueo, tenemos que disponer todo para servirle.
Cuando alguien recibe en su casa a quien más quiere, lo recibe con alegría, como Zaqueo a Jesús. Por eso en nuestro hogar, debemos experimentar la alegría de recibir a Jesús
Pero Zaqueo nos prueba que no bastan los buenos deseos para convertirse de veras a Dios. Hay que tomar decisiones y ponerlas en práctica.
Zaqueo había robado y promete devolver cuadruplicado a los que ha perjudicado, y del resto de los bienes dar la mitad a los pobres.
Zaqueo ha dicho sí al llamado de Jesús y ha recibido la salvación. En Zaqueo, surge un hombre nuevo y surge la necesidad de reparar el mal que se ha hecho.
Jesús también alcanza su salvación a los ricos, que muchas veces como Zaqueo, viven esclavizados por la injusticia. Allí también se necesita la salvación de Dios y Jesús la ofrece.
Tal vez nos sintamos un poco envidiosos de Zaqueo. Pero nosotros podemos recibir a Jesús en nuestra casa, gozar de su compañía, recibir sus consejos.
Cristo vienen a nosotros en la Sagrada Comunión y nosotros como Zaqueo tenemos que preparar nuestra casa para recibir bien al Señor.
Para preparar nuestra casa, recurramos frecuentemente a la oración, y a la lectura de la palabra de Dios, y por cierto, no desaprovechemos los sacramentos, que Cristo nos dejó para perfeccionar nuestra vida..., para preparar adecuadamente nuestra alma para hospedarlo.
Libra mis ojos de la muerte;
dales la luz que es su destino.
Yo, como el ciego del camino,
pido un milagro para verte.
Haz de esta piedra de mis manos
una herramienta constructiva;
cura su fiebre posesiva
y ábrela al bien de mis hermanos.
Que yo comprenda, Señor mío,
al que se queja y retrocede;
que el corazón no se me quede
desentendidamente frío.
Guarda mi fe del enemigo
(¡tantos me dicen que estás muerto!)
Tú que conoces el desierto,
dame tu mano y ven conmigo.
Himno de la Liturgia de las Horas
SANTORAL: Dedicación de las basílicas de San Pedro y San Pablo en Roma
Las iglesias más veneradas por los católicos se hallan en Roma. Son las basílicas de San Pedro y San Pablo, cuya consagración se celebra hoy, viendo en ellas un signo y un anticipo del santuario celestial hacia el que caminamos.
El culto de los mártires comenzó en el siglo III. Sobre las mismas tumbas se celebraba la eucaristía. En el siglo IV, con la paz de Constantino, cesaron las persecuciones contra el cristianismo; se levantaron entonces basílicas en honor de los mártires, y éstas se erigieron sobre sus sepulcros.
San Pedro y san Pablo fueron martirizados en Roma en el año 67. El príncipe de los apóstoles fue crucificado y los cristianos le dieron sepultura en un cementerio de la colina Vaticana, mientras que san Pablo, por ser ciudadano romano, fue decapitado, siendo enterrado en la vía Ostiense.
Los emplazamientos de estas dos tumbas jamás cayeron en el olvido; los cristianos frecuentaban estos lugares para orar en ellos.
Siendo Papa san Silvestre, el emperador Constantino el Grande se dirigió al cementerio de la vía Vaticana, depuso su corona sobre la tumba del apóstol y tomando el azadón comenzó a abrir los cimientos de la futura basílica. El papa la consagró en el año 326, erigiendo en ella un altar de piedra, sobre las reliquias de Pedro.
Mil años más tarde, se echó abajo el viejo templo y se edificó la nueva basílica que aún subsiste. El diseño y el plan representan la figura de una cruz; el altar, en el centro de los brazos, está en el mismo sitio que ocupaba el anterior, pero en un plano más elevado. La longitud total es de doscientos once metros y medio; la nave transversal tiene ciento cuarenta metros y la cúpula se eleva a ciento treinta y tres metros del suelo. Ocupa un espacio de más de quince mil metros cuadrados. Es la mayor iglesia del mundo. en la cripta lucen continuamente noventa y cinco lámparas, y en ella se guardan las sagradas reliquias del primer vicario de Cristo en la tierra; la autenticidad de las mismas es segura.
La construcción de la actual basílica de San Pedro fue iniciada por el papa Nicolás V en 1456. La obra duró varios pontificados con muchas reformas, hasta ser consagrada el 18 de noviembre de 1626 por el Papa Urbano VIII. Trabajaron en ella los más famosos artistas y arquitectos, entre ellos Bramante, Rafael de Urbino, Miguel Ángel Buonarroti, Jacobo Barozzi, Jacobo La Porta; Maderna y el caballero Bernini, quien la terminó en el pontificado de Pablo V.
Fue también Constantino quien mandó edificar la basílica de San Pablo, sobre la tumba de este apóstol, emplazada en el camino de Ostia, junto al Tíber. Era un templo más bien pequeño, el cual fue derruido para edificarse en el mismo sitio otro mayor, de cinco naves, conservándose aún hoy la mesa del altar y los incensarios.
Desapareció arrasado por un incendio en 1823. León XII ordenó su reedificación y al cabo de treinta años surgió uno mucho más amplio y bello. Lo consagró el Papa Pío IX.