Boletín Informático de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico

Red Pionera
Ponce, Puerto Rico
15 de febrero de 2001
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Hombres y mujeres de Iglesia recuerdan legado de Vicario General del Sodalicio

LIMA, 15 Feb. 01 

Diversas personalidades, desde Cardenales hasta humildes fieles cristianos, pasando por militantes de movimientos laicales, recordaron el testimonio ejemplar de la vida de Germán Doig Klinge, Vicario General del Sodalitium Christianae Vitae y Coordinador General del Movimiento de Vida Cristiana (MVC), llamado por el Señor a su presencia el martes 13 de febrero en la ciudad de Lima, Perú.

Decenas de miles de personas, desde congresistas católicos hasta modestos habitantes de barrios marginales coparon las instalaciones de la parroquia Nuestra Señora de la Reconciliación para velar su cuerpo.

Un testimonio inolvidable

Entre quienes compartieron sus reflexiones en torno al legado de cristiano ejemplar dejado por Germán está el Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, Arzobispo de Santo Domingo y Primado de América, quien señaló que "no puedo sino sentir pesar por esta inesperada muerte del querido Germán".

"Yo puedo dar testimonio de sus cualidades humanas y espirituales, de su gran fidelidad como laico consagrado y de su gran amor a la Iglesia. Me unió a él una gran amistad que valoré mucho. Su partida es ciertamente un dolor para su comunidad y para la Iglesia en América Latina; pero puedo asegurar que, gozando en el cielo, no dejará de interceder por nosotros", agregó.

Por su parte, el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, destacó haber tenido "la satisfacción de conocer de cerca a Germán" y de haber atestiguado "su generosa y sacrificada entrega a la tarea de colaborar fielmente en los apostolados del Sodalicio desde el primer momento. Siempre lo recordaremos como un hombre bueno, sencillo, piadoso y con un gran amor a la Iglesia, ejemplo para todos".

"Comprendo –agregó el Primado peruano– el dolor que embarga en estos momentos a toda la familia sodálite, los acompaño con mis oraciones desde Roma –¡Junto a Pedro!–pidiendo al Señor, que siempre sabe más, que Germán sea un nuevo intercesor en el cielo".

Recordar a Santa Rosa

El Cardenal James Francis Stafford, Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, recordó que "fue a través de las plenarias del Consejo y de sus valiosos aportes a este Dicasterio como establecí con Germán una relación personal. Por eso, accedí a escribir la introducción del excelente libro que publicó, recogiendo y sintetizando muy bien el pensamiento del Papa Juan Pablo II sobre los movimientos y asociaciones laicales".

"Así pude conocer y apreciar sus numerosos dones intelectuales y personales, y especialmente, su profunda devoción al Papa", agregó.

"Su partida –dijo el Cardenal Stafford–, que parecía remota por su juventud, deja un enorme vacío para su comunidad y la Iglesia; pero es parte de los designios de Dios el tener a Germán con él, para así contar con un poderoso intercesor para el Sodalicio de Vida Cristiana, el Movimiento de Vida Cristiana, la Iglesia en América Latina y este Dicasterio".

"Su llamada temprana nos recuerda el misterio de Santa Rosa de Lima, también convocada por Dios en plena juventud; porque el Señor sabe cuándo los frutos están maduros para la siega", concluyó el Purpurado.

El Vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina, Mons. Cipriano Calderón Polo, recordó, por su parte, que "Germán fue un querido amigo, ejemplar laico consagrado, generoso servidor de la Iglesia, incansable apóstol de la Nueva Evangelización. La Comisión aprecia muchísimo lo que Germán ha realizado por la Evangelización de América Latina mediante su acción, sus escritos y su participación en simposios y reuniones". "Lo extrañaremos mucho, porque América Latina necesita mucha gente así", concluyó.

Durante una de las sucesivas Misas de cuerpo presente celebradas en la Parroquia de Nuestra Señora de la Reconciliación, Mons. Ricardo Durand Florez, Arzobispo Emérito del Callao y Ex Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, señaló que "hay momentos en que uno se siente golpeado por algo inesperado, como me pasó a mí ayer cuando me dijeron que Germán estaba ya con Dios".

"Yo conocía, estimaba y tenía un especial afecto por Germán. Me considero entre las personas que realmente tenían que sentir un impacto al saber que ya no estaba físicamente como nosotros. Pero he venido a decir que Germán, por su amor a Cristo resucitado, vive ahora con Dios en la eternidad. Para nosotros es un dolor, porque está separado de nosotros, pero él está unido espiritualmente y estará rogando por nosotros".

"Consolémonos y más bien encomendémonos a él, porque yo estoy sinceramente y plenamente convencido que Germán está ya mirando a Dios cara a cara. Dentro de la pena, sintamos el consuelo de saber que está unido a nosotros y que seguirá trabajando por nosotros. Germán está con nosotros y está con Dios. Encomendémonos a él", concluyó el Prelado.

En otra de las Misas celebradas en la parroquia confiada a los sodálites, Mons. José Ramón Gurruchaga, Obispo de Lurín –Perú–, señaló que "somos nosotros los que estamos al pie de Jesús Crucificado, junto a la Madre. Pero Germán, que ya ha muerto con Cristo, está con la Madre. Hace algunos años en esta misma Iglesia yo había dicho que vuestra comunidad había nacido de María. Pues bien, ahora Germán está junto a María".

El Prelado recordó que Germán "vivió una vida de amor y entrega a la Iglesia. Algún día la Iglesia lo proclamará beato o santo; mientras tanto, sabiendo que él ha participado de la Cruz de Cristo, consolémonos nosotros porque nos duele su partida, pero alegrémonos al saber que por su amor a la Iglesia, a los jóvenes, por su consagración, él goza del rostro de Dios e intercede por todos nosotros".

Gracias de la Iglesia en el Perú

Palabras especialmente emotivas fueron pronunciadas por Mons. Miguel Irizar Campos, Obispo del Callao y Secretario General de la Conferencia Episcopal Peruana.

Durante la Misa que presidió a las 6:00 p.m. -hora local-, el Prelado destacó la futilidad de "buscar una respuesta humanamente razonable a un acontecimiento como este, la partida inesperada de nuestro querido hermano Germán". "Ponemos su tránsito a la casa del Padre en el corazón de Jesús, el Buen Pastor. Y lo he encontrado maduro para ese paso, como quien ha cumplido para nosotros prematuramente su tarea, el servicio y la misión que el Padre le confió dentro de vuestra familia del Sodalicio", agregó

El Prelado recordó especialmente "los momentos en que yo he recurrido a la ayuda fraterna de Germán para una colaboración, para un trabajo, para preparar un tema, una exposición", y destacó que "muchas veces están esos colaboradores ocultos que son los que han aportado su ciencia, sus conocimientos, su fe, su experiencia y también su carisma de vida".

"Por eso públicamente y ante todos ustedes, tengo que darle gracias a Germán. El no necesita anotar ahora esos méritos porque está escrito en el libro de la vida, en la casa del Padre, las veces que yo como otros hemos recurrido a él. El ha aportado su ciencia, su vocación, su servicio con mucha humildad y con mucho espíritu realmente eclesial", dijo.

"Así interpreto -dijo el Secretario del Episcopado peruano- la carta del Cardenal Stafford, Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, del que era miembro Germán Doig y donde colaboró con sus conocimientos, con sus propio carisma vivido en una Sociedad de Vida Apostólica laical reconocida y aprobada por el Santo Padre".

"Desde la Iglesia que está en el Perú, no sólo a título personal como Obispo del Callao, sino en nombre también de los Obispos del Perú y de la Conferencia Episcopal, agradezco a Germán y a todos ustedes por la colaboración humilde y sacrificada; a veces no aparente, silenciosa, que dais a la Iglesia".

Hablan los laicos

Don Vicente Espeche-Gil, Embajador de Argentina en la Santa Sede, señaló que "la muerte de una persona tan apreciada me deja simplemente sin palabras. Germán era un hombre de Dios, un buen amigo, un intelectual de fuste y estoy seguro que en el cielo estarán de fiesta por tenerlo con él".

Teresa de Bozzo, Secretaria ejecutiva de la Comisión Episcopal de Laicos, quien trabajó junto a Germán Doig durante varios años, señaló que "creo que tengo que agradecer a Dios el haber tenido la oportunidad de conocer y de tratar a un varón ejemplar, porque para mi Germán era como un santo. Una de las cosas que más me impresionaba de él era la limpieza de su mirada. Es impresionante el hecho de estar cerca de un hombre tan preparado, pero a la vez tan sencillo y tan humilde que se adecuaba a cualquier circunstancia y que jamás supo decir no a cualquier cosa que se le pedía".

Rino Chiaperin, responsable de Movimiento de los Focolares en el Perú, señaló recordar a Germán "como un hombre íntegro, de una visión sobrenatural, un hombre capaz, conocedor de muchas realidades y que vivía con mucha humildad". "Recuerdo sus palabras en el Encuentro preparatorio de Pentecostés y lo increíblemente impresionados que quedamos con la profundidad de su discurso. En ese momento confirmamos cómo Germán era un hombre de Dios".

Berta Veliz, encargada del Movimiento Legión de María señaló que "yo creo que Germán ha sido la persona más extraordinaria que he conocido en mi vida. Siempre fue una persona muy atenta, tan solícita para todo lo que se le pedía, siempre estaba dispuesto a ayudarnos. Él dio absolutamente todos sus talentos por el bien de la Iglesia".

Ruperto Escobar, del Movimiento Shönstatt, señaló que "Germán fue una persona muy cercana conmigo. Desde que llegó el movimiento de Shönstatt a Perú, él nos brindó su apoyo. Siempre tuvo una idea muy clara y difundió entre nosotros la importancia de los movimientos en la vida de la Iglesia y por supuesto que también promovió la figura del laico. Como persona para mí fue un amigo, un padre, una persona que siempre me acogió y que siempre te llevaba hacia Dios".

Angela Petrich, Encargada del Movimiento Familiar Cristiano, señaló por su parte que "a Germán siempre lo recordaré como una persona excepcional. A pesar de ser un intelectual y de tener un conocimiento tan grande, siempre nos hablaba con mucha naturalidad y sencillez y con esta misma manera respondía a cualquier pregunta. No podré olvidar su generosidad".

Berta de Rodríguez, Secretaria de la Comisión Episcopal de Familia recordó conocer a Germán a lo largo de 13 años, "y ha sido la oportunidad más hermosa que he tenido en mi vida. Además de enseñarme tanto, él transmitía una profunda tranquilidad y sencillez. Literalmente transmitía al Señor. El estar junto a él era aprender mucho y llenarme de una gran paz y reconciliación. Yo creo que uno de sus principales aportes a la Iglesia estuvo centrado en su brillante capacidad intelectual. Él pudo transmitir toda esa intelectualidad con gran sencillez y lo puso al alcance de todo el mundo".

Exequias

El cuerpo de Germán Doig partirá de la Parroquia Nuestra Señora de la Reconciliación, tras la última Misa, al Parque del Recuerdo.

Nacido en Lima el 22 de mayo de 1957, Luis Germán José Doig Klinge estudió en la Escuela Inmaculado Corazón y luego en el Colegio Santa María de esta ciudad.

Posteriormente cursó estudios de Filosofía en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, así como de Derecho en la Universidad San Martín de Porres. Fue iniciador y director del Instituto Vida y Espiritualidad y de la revista VE. Desde hace muchos años ha sido un infatigable colaborador de la Comisión Episcopal de Laicos de Perú, trabajando en la coordinación de los diversos movimientos eclesiales y en la promoción del laicado según las enseñanzas del Concilio Vaticano II.

Fue autor de numerosas obras, entre ellas "El Silencio: Una Pedagogía de la Voluntad", "Juan Pablo II y la cultura en América Latina", "Los derechos humanos y la Enseñanza Social de la Iglesia", el "Diccionario de Río, Medellín, Puebla y Santo Domingo", así como "El Desafío de la Tecnología: Más allá de Ícaro y Dédalo".

Germán Doig ha sido un testimonio ejemplar de las virtudes teologales y cardinales. Modelo de esfuerzo, generosidad, humildad, amor fraterno y dedicación absoluta al horizonte de la misión, contribuyó de manera decisiva en el crecimiento del Sodalicio de Vida Cristiana y del Movimiento de Vida Cristiana.

El sendero testimonial de lo que significa ser un cristiano coherente de cara a un mundo en continuo cambio ha sido recogido por centenares de personas, especialmente jóvenes y pobres, para hacer realidad uno de los lemas más entrañables de la Familia Sodálite a la que pertenecía y que él vivió a plenitud en primera persona: "Oración para la vida y el apostolado; vida y apostolado hechos oración".

(Aciprensa)

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GUATEMALA: DECLARACIÓN DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL SOBRE EL CÓDIGO DE LA NIÑEZ Y LA JUVENTUD.

PATRIA POTESTAD Y DERECHOS DE LOS MENORES

Fuentes: Propias. Vid. Noticias Globales 384 a 393 y 396 a 400, entre otros.

Este año, como hemos informado, los organismo internacionales empeñados en el proceso de reingeniería social anticristiana, han tomado como objetivo del proceso de destrucción de la familia tradicional, el reconocimiento jurídico de una nueva definición de patria potestad que "independiza" a los menores de edad de sus padres. En América Latina se ha desatado una verdadera ola de reformas legislativas, para lograr este objetivo. Publicamos un comunicado de los Obispos de Guatemala, sobre el Código de la

Niñez y la Juventud.

  Comunicado del Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal de Guatemala en torno al Código de la Niñez y la Juventud

  1. El Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal de Guatemala ofrece este comunicado con el fin de CONTRIBUIR AL PROCESO DE DISCERNIMIENTO en torno al Código de la Niñez y de la Juventud. Como pastores de la Iglesia Católica nos corresponde pronunciarnos sobre las IMPLICACIONES ÉTICAS del Código, porque la rectitud moral es la que garantiza la dignidad de la persona humana y el bien común de la sociedad. Por lo tanto, el juicio que se emite respecto al mismo NO ES DE CARÁCTER POLÍTICO, el cual compete a la población en general y a las organizaciones políticas en particular. Se busca de este modo ofrecer criterios para que los responsables políticos tengan una referencia más que les permita tomar la decisión política de aplicarlo, modificarlo, aplazar su vigencia o revocarlo. Sin embargo, al final de esto documento haremos algunas propuestas concretas que se deducen de la doctrina que aquí presentamos.

  Principios doctrinales

  2. EL PRINCIPIO ÉTICO FUNDAMENTAL, que debe ser tomado en cuenta en la consideración de los derechos de la niñez y de la juventud, es LA FAMILIA entendida como forma básica y natural de la comunidad y la sociedad humanas (Catecismo de la iglesia católica, 2207, 1882). En numerosos textos del Nuevo Testamento se evidencia claramente la importancia de la familia (cfr. Efesios 5,21-6,4; Colosenses 3, 18-21; 1Pedro 3,1-7). Según la visión cristiana "la familia es una comunión de personas, reflejo e imagen de la comunión del Padre y del Hijo en el Espíritu Santo". A la luz de esta expresión teológica se entiende la afirmación sociológica de la familia como "célula original de la vida social". "Es la sociedad natural en la que el hombre y la mujer son llamados al don de sí en el amor y en el don de la vida. La autoridad, la estabilidad y la vida de relación en el seno de la familia constituyen los fundamentos de la libertad, de la seguridad, de la fraternidad en el seno de la sociedad" (cf. Catecismo de la Iglesia católica, 2205, 2207) "Un hombre y una mujer unidos en matrimonio forman con sus hijos una familia. Esta disposición es anterior a todo reconocimiento por la autoridad pública. Se impone a ella" (Catecismo de la iglesia católica, 2202).

  La familia es creación de Dios. "Él la dotó de su constitución fundamental. Sus miembros son personas iguales en dignidad. Para el bien común de sus miembros y de la sociedad, la familia implica una diversidad de responsabilidades, de derecho y de deberes" (Catecismo de la iglesia católica, 2203).

  Estas afirmaciones constituyen la fuente fundamental para juzgar cuales derechos y cuales deberes son objetivamente obligatorios y, por lo tanto, permitidos y recomendados para adquirir carácter de ley respecto a los niños y a los jóvenes.

  3. Los niños y los jóvenes son considerados MENORES tanto antropológica como legalmente. La MINORIDAD no es un dato meramente cuantitativo, es decir, no significa simplemente que la persona no ha alcanzado determinada edad. La minoridad es un dato antropológico CUALITATIVO y significa que la persona NO HA ALCANZADO LA MADUREZ NECESARIA PARA EJERCER SUS DERECHOS Y DEBERES DE FORMA AUTÓNOMA, sino que los ejerce y los disfruta BAJO LA GUÍA Y LA TUTELA DE LOS ADULTOS. Los adultos a quienes naturalmente corresponde la guía y tutela de los derechos y deberes del menos SON LOS PADRES DEL MISMO. A esta obligación y derecho se denomina PATRIA POTESTAD. El menor ejerce y disfruta de sus derechos y deberes en VINCULACIÓN NATURAL con la patria potestad (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 2214, 2221).

  4. El apoyo social y legal a la familia, tal como los concibe la visión cristiana, es el medio más seguro para garantizar el bien de la comunidad y de la sociedad y para evitar la tragedia de menores desamparados, abandonados y dejados a su cuenta en la calle (Catecismo de la iglesia católica, 2211). Según las tradiciones culturales de algunos pueblos, como el maya, este núcleo familiar se ve incrementado por la permanencia de los hijos varones casados en el mismo domicilio de sus padre, por lo que conviven abuelos, padres e hijos. Este núcleo familiar es considerado como UNA UNIDAD y los hijos solamente alcanzan la autonomía al casarse. Subsiste sin embargo el hecho de que la autoridad plena compete a los abuelos.

  5. Cuando por alguna razón faltan los padres naturales del niño, la patria potestad la ejercen las personas a quienes los padres naturales libremente han encargado la tutela de sus hijos. En caso de niños desamparados, ocurre con frecuencia, sobre todo en la cultura maya, que otros familiares o los padrinos de bautismo, se sienten espontáneamente responsables del cuidado de esos menores. En todo caso, la patria potestad la pueden adquirir aquellos adultos que, guardando el debido proceso legal, adopten al menor desamparado como hijo.

  6. La patria potestad se fundamenta en la consideración de la cualidad de PERSONA que tiene EL MENOR y se ejerce en vistas a su EDUCACIÓN Y HUMANIZACIÓN (Catecismo de la iglesia católica, 2222). Por lo tanto al patria potestad NO AUTORIZA PARA EXPLOTAR, PROSTITUIR, COMERCIALIZAR O VIOLENTAR A LOS MENORES. La comunidad, preferiblemente aquella que está cerca de la realidad familiar, tiene la obligación de crear los medios que protejan al menor contra los abusos, que en nombre de la patria potestad, se ejerzan contra el mismo.

  7. No corresponde al estado, ni a nivel nacional, ni a nivel departamental, ni a nivel municipal, violentar el ejercicio normal del derecho de la patria potestad de los adultos sobre los menores bajo su cuidado (Catecismo de la Iglesia católica, 2209). Al contrario, las leyes de la nación, DEBEN PROTEGER Y FORTALECER LA INSTITUCIÓN FAMILIAR y, dentro de ella, EL DERECHO NATURAL DE LA PATRIA POTESTAD. Los abusos cometidos en nombre de la patria potestad deben ser considerados en la ley penal y, después de debido proceso, pueden ser causa de la pérdida de este derecho.

  8. De acuerdo con el PRINCIPIO DE SUBSIDIARIDAD (Cf, Catecismo de la iglesia católica, 1883), los organismos superiores no deben asumir las funciones que pueden realizar otros a nivel inferior. Por eso no se ve necesario crear nuevos entes de protección al menor, cuando ya existen en la legislación actual los organismos convenientes para ello. Urge solamente fortalecerlos y hacerlos eficaces.

  9. La educación de los niños y los jóvenes es un deber que recae primariamente sobre quienes ejercen sobre ellos la patria potestad (Catecismo de la iglesia católica, 2223). El estado es responsable subsidiario de la educación de los menores y siempre respeta las opciones culturales y éticas que los padres desean para sus hijos (Catecismo de la  iglesia católica, 2229). La educación consiste entre otras cosas, en la transmisión de la cosmovisión, es decir los conocimientos, formas culturales, valores éticos y religiosos, en fin, el acervo cultural propio de la familia del menor. Por lo tanto los padres tienen el derecho a exigir, durante la minoridad, que sus hijos vivan de acuerdo con los valores culturales en los que los educan (Catecismo de la iglesia católica, 2217).  Naturalmente el "derecho a exigir" respeta la condición personal del niño y excluye el trato denigrante, humillante, violento hacia el mismo.

  10. Los menores tienen derecho a exigir ante las autoridades competentes la debida protección frente a los actos delictivos, que falsamente amparados en la patria potestad, cometan sus padres o tutores contra ellos. Son crímenes contra los menores: la explotación laboral, la comercialización de sus personas, la prostitución y la violencia, entre otros. Pero no se puede considerar como delito el derecho que tienen los padres de pedir y exigir a sus hijos la colaboración en las tareas domésticas, así como el recurso a las privaciones o restricciones temporales de locomoción y diversión utilizadas tradicionalmente como métodos correctivos y educativos.

  11. No debieran existir los menores abandonados en la calle. Por lo tanto las acciones que se tomen para resolver este problema deben tener dos propósitos: eliminar las causas que producen esta tragedia humana y atender a los que desafortunadamente son víctimas del desamparo total. Corresponde a las comunidades locales crear los medios e instituciones necesarios para atender, educar y sostener a los niños que carecen de protección y amparo familiar, con el fin de que también ellos alcancen el grado de madurez y educación propios de un ser humano y sean protegidos de la prostitución, la drogadicción y otras formas de delincuencia. Estas organizaciones pueden funcionar con apoyo financiero público o privado, pero en todo caso la ley debe regular su funcionamiento para asegurar que cumplen sus objetivos. También en estos casos se aplica el principio de subsidiaridad, según el cual, organismos de más alta jerarquía no deben asumir lo que pueden realizar organizaciones de menor rango.

  12. La ley determinará lo relativo a los menores delincuentes. La ética cristiana recuerda que el delincuente es siempre un ser humano, que el crimen cometido no destruye su dignidad, y que debe ser tratado con el respeto debido a toda persona. El proceso penal, al que debe ser sometido el menor delincuente, debe tener carácter correctivo más que punitivo, pues está orientado a la recuperación del menor.

  Recomendaciones

  13. El tema de los derechos de la niñez y de la juventud deben ser tratados dentro de un Código de la Familia. Los casos del tráfico y comercialización con los niños, de los menores abandonados en la calle y de los menores delincuentes son hechos que se apartan de la norma, y no es legítimo tratar de resolver estos problemas por medio de leyes que afectan el funcionamiento normal de la institución familiar. Recordamos que la solución a los problemas en torno a la niñez y la juventud, se encuentra en la línea del fortalecimiento de la institución familiar y no en políticas que la debiliten.

  14. El problema del maltrato y abuso a los menores dentro de la familia debe encontrar solución en leyes, tribunales e instituciones cuyo objetivo sea la educación y corrección de la familia y no en el enfrentamiento de hijos contra padres.

  15. Las instituciones y organismos, que auxilian la familia, deben ser apolíticos e inspirarse para sus acciones en doctrina acerca de la familia, coherentes con el pensamiento ético y cultural de las familias que pretenden auxiliar. El Código no lo garantiza claramente.

  16. A la luz de lo anteriormente expuesto, juzgamos que el Código de la Niñez y de la Juventud contraviene, el algunos artículos, principios éticos fundamentales que rigen las relaciones entre padres y los hijos. Igualmente menoscaba la autonomía de la familia frente a los poderes públicos, al otorgarles amplia libertad para intervenir en ella. En consecuencia, creemos que el Código debe ser substancialmente revisado para ajustarse a los principios constitucionales que salvaguardan los principios éticos que hemos expuesto, y, posteriormente, debe ser integrado a una legislación general sobre al familia.

  17. Pedimos al Espíritu Santo que ilumine las mentes y los corazones de quienes tienen la responsabilidad mayor en este asunto de vital importancia para la sociedad.

  + Víctor Hugo Martínez Contreras, Arzobispo de los Altos y Presidente de la CEG;

+ Rodolfo Quezada Toruño, Obispo de Zacapa y Prelado de Esquipulas y Vicepresidente de la CEG;

+ Mario Enrique Ríos M., Obispo Auxiliar de Guatemala y Tesorero de la CEG;

+ Gerardo Flores Reyes, Obispo de La Verapaz;

+ Alvaro Ramazzini Imeri, Obispo de San Marcos;

+ Pablo Vizcaíno Prado, Obispo de Suchitepéquez-Retalhuleu y Secretario de la CEG.

(Noticias Globales)

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HOMILÍA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

Domingo 4 de febrero de 2001

1. "Duc in altum, rema mar adentro" (Lc 5, 4). Esta invitación que Jesús dirigió al apóstol san Pedro constituye el motivo dominante de la liturgia de hoy, V domingo del tiempo ordinario.
Recogí estas mismas palabras en la carta apostólica Novo millennio ineunte, que firmé durante la celebración conclusiva del Año santo. En ella, después de repasar los elementos fundamentales que caracterizaron la experiencia jubilar, tracé las líneas guía para la vida de la Iglesia y su misión evangelizadora en el tercer milenio.

"Maestro..., por tu palabra, echaré las redes" (Lc 5, 5). Así responde Simón Pedro a la invitación de Cristo. No oculta su desilusión por el trabajo infructuoso realizado durante toda la noche y, sin embargo, obedece al Maestro:  abandona sus convicciones de pescador, que conoce bien su oficio, y se fía de él. Conocemos la continuación de la historia. Al ver las redes rebosantes de peces, Pedro toma conciencia de la distancia que lo separa a él, "pecador", de aquel a quien ahora reconoce como el "Señor". Se siente transformado interiormente y, ante la invitación del Maestro, deja las redes y lo sigue. Así, el pescador de Galilea se convierte en el apóstol de Cristo, la piedra sobre la que Cristo funda su Iglesia.

2. Hoy tengo la alegría de realizar mi primera visita pastoral a una parroquia romana, después del extraordinario acontecimiento de gracia del gran jubileo. Vuestra iglesia está situada a poca distancia del lugar llamado Saxa Rubra, donde en el año 312, como narra la tradición, se apareció misteriosamente la cruz. "In hoc signo vinces":  estas palabras, que conocéis muy bien, se unen idealmente a las que acabamos de escuchar:  "Duc in altum, rema mar adentro". Confiar en Cristo lleva a compartir con él el camino del sufrimiento y de la muerte. Pero lo que humanamente parece una derrota, expresada significativamente en el misterio de la cruz, se convierte en garantía de victoria segura y definitiva.

Estas consideraciones me llevan a recordar a don Eulogio Carballido Díaz, pastor generoso y amado, que guió esta comunidad durante veinticinco años. Solía ir en peregrinación todos los años a Saxa Rubra, acompañado por muchos de vosotros, para venerar la imagen de la Virgen inmaculada, Madre de Dios, que yo mismo tuve la alegría de coronar. El Señor, que hace un año lo llamó repentinamente a sí, le conceda el premio celestial reservado a sus servidores buenos y fieles.

3. Amadísimos hermanos y hermanas de la parroquia de San Alfonso María de Ligorio, os saludo a todos con afecto. Dirijo un saludo especial al cardenal vicario, al obispo auxiliar del sector norte, a vuestro párroco, don Stefano Alberici, a los sacerdotes que colaboran con él y a los representantes de los niños y de los jóvenes, a quienes agradezco las amables palabras de bienvenida pronunciadas al comienzo de la celebración. También saludo cordialmente a las religiosas de las dos comunidades femeninas presentes en la parroquia:  las Franciscanas de Susa y las Pequeñas Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y María.

Os saludo especialmente a vosotros, amadísimos feligreses de San Alfonso, que habéis venido en tan gran número a esta misa dominical, así como a todos los habitantes de la zona, que durante estos años han visto crecer, junto a los primeros asentamientos rurales y a los reconstruidos después de la terrible riada de 1965, nuevos y modernos centros residenciales.

4. "Duc in altum, rema mar adentro". ¿Qué significa para vosotros, amadísimos hermanos y hermanas de esta parroquia, remar mar adentro al comienzo del nuevo milenio? Los primeros habitantes de esta periferia romana, que emigraron de la Italia central y meridional, trajeron consigo una fe sencilla y sincera, con tradiciones religiosas bien consolidadas. Así, se fue construyendo, bajo la guía de un párroco celoso, una comunidad activa y vigilante en el ámbito de la fidelidad a Cristo y de la solidaridad con quienes atraviesan situaciones difíciles.

Ciertamente, aquí, como en otras partes, no han faltado y no faltan dificultades y pruebas. Sin embargo, con san Pablo, podéis repetir hoy que la gracia de Dios no se ha frustrado en vosotros (cf. 1 Co 15, 10). Las numerosas semillas de bien sembradas a lo largo de los años están dando frutos abundantes. Gracias al nuevo complejo parroquial, inaugurado el 1 de octubre del año pasado, vuestra parroquia dispone ahora de un lugar adecuado para acoger y formar a los habitantes del barrio, prestando especial atención a los niños y a los jóvenes.

Por tanto, al considerar el gran bien ya realizado entre vosotros, os digo:  remad mar adentro. Convertíos, individualmente y como comunidad, en misioneros del amor del Señor. Preocupaos por todo hombre y toda mujer que vive y trabaja en este territorio, siguiendo el ejemplo de vuestro patrono celestial, san Alfonso, que sintió un celo constante por la evangelización.

5. Ensanchando nuestra mirada, podemos preguntarnos:  ¿qué significa remar mar adentro para nuestra comunidad diocesana? ¿No significa, acaso, recomenzar desde Cristo para llevar a todos el anuncio de la salvación?

A este propósito, sé que toda la diócesis se está preparando con empeño para el congreso que se celebrará el próximo mes de junio. Yo mismo lo he deseado como un gran encuentro útil para delinear, sobre la base de la experiencia de la Misión ciudadana, las líneas fundamentales de una "movilización" constante al servicio del Evangelio.

Ese importante momento de reflexión y comunión conferirá una impronta misionera estable a la pastoral diocesana. Servirá, además, para aumentar la sensibilidad hacia el tiempo actual, en el que es posible y necesario vivir de modo coherente como cristianos en todos los ambientes de vida, de actividad y de servicio.

6. "He trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo" (1 Co 15, 10). Estas palabras del apóstol san Pablo, que hemos escuchado en la segunda lectura, nos ayudan a comprender correctamente el valor de nuestros esfuerzos:  la realización de cuanto nos proponemos depende ciertamente de nuestra buena voluntad; pero depende, sobre todo, de la gracia de Dios. Por tanto, el camino pastoral de vuestra parroquia, así como el de la diócesis y el de toda la Iglesia, debe ser esencialmente un camino de santidad, con una adhesión cada vez más profunda a Aquel que es, por antonomasia, el tres veces santo (cf. Is 6, 3).

En este itinerario de fe, esperanza y caridad nos acompaña la Virgen santísima, aurora luminosa y guía segura de nuestros pasos por los caminos del mundo y de la historia. Imitémosla en la contemplación, meditando en nuestro corazón el misterio de Cristo (cf. Lc 2, 51). Sigámosla en la oración perseverante y concorde, en comunión con los Apóstoles y con toda la comunidad eclesial (cf. Hch 1, 14). Acojamos su invitación a tener confianza en su Hijo:  "Haced lo que él os diga" (Jn 2, 5).

Y tú, María, Estrella del nuevo milenio, ruega por nosotros. Amén.

(El Vaticano)

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Corea del Norte acepta «vacas locas» para paliar la hambruna

CIUDAD DEL VATICANO. Efe

Corea del Norte está dispuesto a correr el riesgo de que su población contraiga la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) con tal de hacer frente a la terrible hambruna que azota al país desde 1994, según informó la agencia vaticana Fides. De hecho, según la misma fuente, las autoridades han pedido ya al Gobierno alemán que les done las 400.000 reses que serán sacrificadas.

Según Kathi Zellweger, directora de los proyectos de Caritas Hong Kong, agencia humanitaria que opera en Corea del Norte desde 1994, esta petición no es un reclamo publicitario, sino que es la demostración de la gravedad del problema en el país asiático. «La alimentación de la población está desequilibrada, sobre todo en los niños, donde hay graves carencias de proteínas. Sacrificar miles de reses cuando la gente se muere de hambre es un pecado. Hay que controlar las vacas y utilizar las que no están infectadas. El llamamiento es la señal de la desesperación de Corea del Norte», dijo a la agencia Fides Zellwerg. El secretario general de Caritas Internationalis , dijo que hace ya tiempo se propuso destinar parte de esa carne, la considerada segura, a las poblaciones más pobres de Europa y que duda de que se pueda enviar a Corea.

(ABC)

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Cuesta abajo

DENTRO de muy pocos días va a empezar en la Cámara de Comercio un curso organizado por Fundes con el título «El ejercicio de la libertad en la España actual». Hay en él dos palabras que le dan un interés particular: «ejercicio» y «actual». No se trata de hablar de la libertad en general o históricamente, sino de algo bastante distinto: de su ejercicio real, y no de la historia, tan rica y aleccionadora, ni de las esperanzas para el futuro, sino de la actualidad.

Esto responde a una situación nueva y por demás interesante, que debería sorprender y entusiasmar a los españoles: la holgura en la cual están viviendo; la dilatación de la vida en todas sus dimensiones; la prosperidad y relativa abundancia en que se encuentra, con pocas excepciones, el conjunto de la sociedad española; las posibilidades accesibles realmente a ese conjunto. El hecho es nuevo, resultado de esfuerzos colectivos, imaginados, dirigidos, coordinados por minorías e individuos inteligentes y responsables, dispuestos por una vez a hacer lo que hay que hacer, lo que la realidad reclama, y hacerlo bien. El resultado, inesperado hasta hace poco, significa una orientación excepcionalmente favorable, que debería servir para despertar todas las energías de la sociedad, ya que significa la llamada a una empresa, a una tarea que hay que realizar y que requiere esfuerzo, rigor, acierto y grandes dosis de eso que parece elemental y con tanta frecuencia falta: decencia.

El elemento capital de ésta se llama veracidad. Consiste en ver las cosas y decir lo que son; en evitar toda falsedad, toda ocultación de lo real, toda tergiversación. ¿Cuál es el estado actual de todo esto? Bastante satisfactorio. Los españoles se están enterando de lo que pasa en España y en el resto del mundo. No sin excepciones. Es constante la atribución desleal a España de lo que nada tiene que ver con ella, o a lo sumo en cuanto es parte de un mundo más amplio cuyo destino comparte. Existen innumerables problemas que pertenecen a la condición humana o a las grandes porciones de la humanidad, sobre los cuales no cabe sino la participación en la medida en que un país particular puede actuar. Considerar responsabilidad particular la que es colectiva, acaso universal, es la forma extrema de falsificación.

Ahora bien, hay grupos muy bien organizados que se dedican a hacer el inventario minucioso de cuanto negativo se puede encontrar en el mundo, para justificar una actitud de permanente e incurable descontento. Por supuesto, se limitan a la queja, al rechazo, a la hostilidad. No hay temor de que expresen un camino distinto, un intento de solución de esos problemas o deficiencias que no saben, ni probablemente intentan, superar.

El instrumento que se usa principalmente es la palabra, hábilmente combinada con el silencio. Sería interesante precisar de qué cosas y personas se habla y sobre aquellas otras que se calla sistemáticamente. Existe una escrupulosa censura de lo que resulta innombrable, con la esperanza de que resulte inexistente. Hay una fórmula que puede servir: se habla de las cosas en razón inversa de su interés. Cuando algo está todos los días en los periódicos, en las radios, en la televisión, puede inferirse que su interés es muy escaso. Para que parezca existente hay que hacerle la respiración artificial. Las grandes ausencias de publicidad suelen ser indicio de importancia y calidad.

Pero hay que ver que ni siquiera se trata del egoísmo que lleva a favorecer lo que trae cuenta, lo que interesa a alguien o a un grupo. Lo decisivo es lo negativo, lo destructor. Casi todo lo que se hace en nombre de algo pone en peligro a los que pretenden defenderlo. Lo que se busca es destruir la libertad, la prosperidad, el bienestar de aquellos a quienes se dice defender. Si se mira bien, se descubre invariablemente que se está procurando la decadencia, la ruina, el malestar de las regiones a las que se exalta hasta el más demencial exclusivismo, a las que se identifica con el mundo entero, con el único mundo que cuenta; a las que no se puede considerar admirables, ni siquiera estimables, sino despreciables. O a los grupos sociales en cuyo nombre se cometen todas las falsificaciones, cuya consecuencia inevitable es el descenso de los que pertenecen a ellos, a los que se intenta despojar de su actual bienestar, libertad, dignidad y satisfacción interna.

Hay grupos, fácilmente reconocibles, que lo que están procurando es ir cuesta abajo. No les importa que lo que dicen sea enteramente falso y rechazado por los que son objeto de esa constante desfiguración. No se busca ni se espera ninguna mejora, ni siquiera parcial y egoísta, de grupos parciales; lo único que se busca es el descenso, la decadencia, el descontento que termina por engendrar el desprecio propio. Es fácil reconocer a aquéllos cuyo único rumbo conocido sea ir cuesta abajo, en un intento de alcanzar niveles ínfimos de vida, bienestar y libertad, cuya única justificación era la imposibilidad de lograr otros más altos. Cuando éstos son en su mayor parte reales, la actitud que estoy describiendo es un intento de suicidio. 

                                                                                                                                            Julián Marías, de la Real Academia Española

(ABC)

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TE HICE A TI

En la calle vi a una niñita temblando de frio con un vestidito ligero, con poca esperanza de encontrar una comida decente.

Me enojé y le dije a Dios:

- "¿Por qué permites esto? ¿Por qué no haces algo para remediar esto? "

Por un rato Dios no dijo nada y esa noche, El respondió de pronto diciendo:

- "Ya hice algo para remediarlo...Te hice a TI"

Muchas veces culpamos a Dios por todas las cosas que pasan, y le recriminamos que permite que pasen, y no pensamos en que realmente Dios confía en nosotros para hacer de este un mundo mejor.

Dios no nos anula, nos permite ser parte de su creación, demostrando al mismo tiempo que tenemos la capacidad para ayudar a los demás.

La próxima vez que veas una injusticia, no digas "Pobre!" o "¿Por qué Dios permite esto?", sino actúa, pues tu fé se demuestra con tus actos según lo dice Santiago en una de sus cartas...vamos, demuestra a otros que Dios se acuerda de ellos...por medio de tí.

(Valores org.)

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Lecturas del 15-2-01 (Jueves de la Sexta Semana)

SANTORAL: San Claudio de la Colombiere

Lectura del libro del Génesis 9, 1-13

 Entonces Dios bendijo a Noé y a sus hijos, diciéndoles:
 «Sean fecundos, multiplíquense y llenen la tierra. Ante ustedes sentirán temor todos los animales de la tierra y todos los pájaros del cielo, todo lo que se mueve por el suelo, y todos los peces del mar: ellos han sido puestos en manos de ustedes. Todo lo que se mueve y tiene vida les servirá de alimento; yo les doy todo eso como antes les di los vegetales.
 Sólo se abstendrán de comer la carne con su vida, es decir, con su sangre. Y yo pediré cuenta de la sangre de cada uno de ustedes: pediré cuenta de ella a todos los animales, y también pediré cuenta al hombre de la vida de su prójimo. Otro hombre derramará la sangre de aquel que derrame sangre humana, porque el hombre ha sido creado a imagen de Dios.
 Ustedes, por su parte, sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y domínenla.»
 Y Dios siguió diciendo a Noé y a sus hijos:
 «Además, yo establezco mi alianza con ustedes, con sus descendientes, y con todos los seres vivientes que están con ustedes: con los pájaros, el ganado y las fieras salvajes; con todos los animales que salieron del arca, en una palabra, con todos los seres vivientes que hay en la tierra. Yo estableceré mi alianza con ustedes: los mortales ya no volverán a ser exterminados por las aguas del Diluvio, ni habrá otro Diluvio para devastar la tierra.»
 Dios añadió: «Este será el signo de la alianza que establezco con ustedes, y con todos los seres vivientes que los acompañan, para todos los tiempos futuros: yo pongo mi arco en las nubes, como un signo de mi alianza con la tierra.

Palabra de Dios.


SALMO Sal 101, 16-18. 19-21. 29 y 22-23 (R.: 20b)

R. El Señor miró a la tierra desde el cielo.

 Las naciones temerán tu Nombre, Señor,
 y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:
 cuando el Señor reedifique a Sión
 y aparezca glorioso en medio de ella;
 cuando acepte la oración del desvalido
 y no desprecie su plegaria.  R.

 Quede esto escrito para el tiempo futuro
 y un pueblo renovado alabe al Señor:
 porque él se inclinó desde su alto Santuario
 y miró a la tierra desde el cielo,
 para escuchar el lamento de los cautivos
 y librar a los condenados a muerte.  R.

 Los hijos de tus servidores tendrán una morada
 y su descendencia estará segura ante ti,
 para proclamar en Sión el nombre del Señor
 y su alabanza en Jerusalén,
 cuando se reúnan los pueblos y los reinos,
 y sirvan todos juntos al Señor.  R.


X Lectura del santo Evangelio según san Marcos 8, 27-33

Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?».
Ellos le respondieron: «Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas.»
«Y ustedes, ¿ quién dicen que soy yo?»
Pedro respondió: «Tú eres el Mesías.» Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de él.
Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar después de tres días; y les hablaba de esto con toda claridad.
Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo. 
Pero Jesús, dándose vuelta y mirando a sus discípulos, lo reprendió, diciendo: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.»

Palabra del Señor.


 
Reflexión   
 
El Evangelio de la misa de hoy nos presenta a Jesús con sus discípulos en Cesarea de Filipo. Mientras caminan, Jesús pregunta a los apóstoles: «¿Quién dice la gente que soy yo?»,
No tenía el Señor necesidad de hacer esta pregunta pues Él conocía bien las opiniones y conversaciones del pueblo; pero el Señor preparaba el terreno para  otra cuestión más definitiva. La respuesta que dieron los apóstoles fue sencilla: «Algunos dicen que eres Juan Bautista, otros que Elías o alguno de los profetas.»
 
Todos reconocían en Jesús, cuando menos, que era comparable a los hombres más ilustres de la historia de Israel.
 
Y después que ellos dijeran las diversas opiniones de la gente, Jesús les hace la pregunta fundamental,  directamente a ellos: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?»
 
El Papa, al comentar este pasaje dice que “todos nosotros conocemos ese momento en que no basta hablar de Jesús repitiendo lo que otros han dicho..., no basta recoger una opinión, sino que es preciso dar testimonio, sentirse comprometido por el testimonio, y después llegar hasta los límites de las exigencias de ese compromiso. Los mejores amigos, apóstoles de Jesús fueron siempre los que percibieron un día dentro de sí la pregunta definitiva, que no tiene vuelta de hoja, ante la cual, todas las demás resultan secundarias: “Para ti, ¿quién soy Yo?. Juan Pablo II nos dice que la vida y todo el futuro dependen de esa respuesta, nítida y sincera; sin retórica ni subterfugios, que pueda darse a esa pregunta”
 
Pedro contestó categóricamente: “Tú  eres el Mesías”.
 
Cuando el Sumo Sacerdote pregunta al Señor, en los momentos previos a su Pasión: ¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios?, Jesús le contesta: “Yo soy, y verás al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Padre, y venir sobre las nubes del cielo”.
En esta respuesta, Jesús no solo da testimonio de ser el Mesías esperado, sino que aclara la trascendencia divina de su misión.
 
En ese momento y ahora, sólo existe una única respuesta verdadera a la pregunta de Jesús: “Tú eres el Cristo, el Mesías, el Hijo Unigénito de Dios. La Persona de la que dependen todas nuestras vidas, nuestros destinos, y nuestra felicidad”. 
 
Sabemos muy bien, -son palabras del Papa-, que ante Jesús no podemos contentarnos con una simpatía simplemente humana, ni es suficiente considerarlo sólo como un personaje digno de interés histórico, teológico, espiritual, social o como fuente de inspiración artística. Jesucristo nos compromete absolutamente y por enteros. Nos pide que al seguirle renunciemos a nuestra propia voluntad para identificarnos con Él.
 
En este año Santo, en que la Iglesia nos invita a una verdadera conversión del corazón, pidamos a María, nuestra Madre, que renovemos con firmeza nuestra decisión de seguir de cerca a Jesús, para que nos acoja como a uno de sus discípulos más próximos.
 

Te diré mi amor, Rey mío,
en la quietud de la tarde,
cuando se cierran los ojos
y los corazones se abren.
 
Te diré mi amor, Rey mío,
con una mirada suave,
te lo diré contemplando
tu cuerpo que en pajas yace.
 
Te diré mi amor, Rey mío,
adorándote en la carne,
te lo diré con mis besos,
quizá con gotas de sangre.
 
Te diré mi amor, Rey mío,
con los hombres y los ángeles,
con el aliento del cielo
que espiran los animales.
 
Te diré mi amor, Rey mío,
con el amor de tu Madre,
con los labios de tu Esposa
y con la fe de tus mártires.
 
Te diré mi amor, Rey mío,
¡oh Dios del amor más grande!
¡Bendito en la Trinidad,
que has venido a nuestro valle! Amén.
Himno de la Liturgia de las Horas

SANTORAL:  San Claudio de la Colombiere
 
En la ciudad de Viena, en el Delfinado, antigua provincia de Francia cuya capital es Grenoble, nació en 1641 Claudio de la Colombiere, en un hogar muy cristiano y de posición acomodada.
Los primeros estudios los realizó con los jesuitas, en su ciudad natal. Ingresó después en el colegio de la Santísima Trinidad que los mismos padres tenían en Lyon.
En un comienzo sentía cierta aversión por la vida religiosa. Más tarde, el trabajo con sus maestros y superiores fue modificando este sentimiento, hasta lograr despertar su vocación. Así, a los dieciocho años de edad, ingresó en el noviciado que la compañía tenía en Aviñón.
Durante dos años estudió con ahínco filosofía y desde 1661 a 1666 se ejercitó en la enseñanza de la gramática y de las humanidades. Su sermón, con motivo de la canonización de san Francisco de Sales, llamó la atención de sus superiores, quienes lo enviaron a París a estudiar teología. Después regresó a Lyon y, en el colegio de la Santísima Trinidad, ejerció durante cuatro años como profesor.
En 1675 recibió los hábitos y fue destinado, como superior del colegio, al pueblo de  Pary-le-Monial, donde iba a encontrar su destino. En efecto, en este lugar, en el monasterio de la Visitación, una monja, Margarita María Alacoque, luchaba por la fundación de una nueva orden dedicada a la devoción del Sagrado Corazón de Jesús.
El padre La Colombiere se acercó a ella como confesor y Margarita María le contó sus visiones y revelaciones, y también sus frustraciones. El sacerdote la apoyó de inmediato.
El padre La Colombiere se dedicó a agrupar a los católicos de la región para oponerlos a la acción de los protestantes. En esta tarea se hallaba, cuando recibió la orden de trasladarse a Londres, para desempeñarse como confesor de María Beatriz d'Este, una católica que era hija del duque de Módena y esposa del duque de York, futuro rey de Inglaterra con el nombre de Jacobo II.
Llegó a la capital inglesa y vivió en el palacio (son sus propias palabras) "como si estuviera en un desierto". Se dedicó intensamente a la oración y la predicación, y su deseo más vivo era extender la devoción al Corazón de Jesús. Logró que numerosas personas se convirtieran al catolicismo y esto le acarreó pronto el odio y la persecución. Falsamente acusado de estar complicado en un intento de conspiración contra el rey, fue recluido en la cárcel el 24 de noviembre de 1678. En una parodia de juicio, fue condenado. Gracias a la intervención de Luis XIV, logró regresar a París en enero de 1679.
Volvió enfermo, afiebrado, exhausto. En Lyón, en el colegio de la Santísima Trinidad, trabajó, después de unos meses de descanso, en la devoción al Sagrado Corazón. Pero ya estaba gravemente enfermo. En 1681 se hallaba otra vez en Paray-le Monial, donde falleció el 15 de febrero de 1682

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