Boletín Informático de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico

Red Pionera
Ponce, Puerto Rico
14 de mayo de 2001
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"La gracia de dar no tiene nada que ver con tener buena situación económica"

                                        R.Kent Hughes


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Kennedy, King, McVeigh, munición para la teoría de la conspiración en EE.UU.

NUEVA YORK. Alfonso Armada, corresponsal

El FBI sustrajo 3.000 documentos de los ojos de los abogados de Timothy
McVeigh, el único responsable directo del atentado de 1995 en Oklahoma que tenía cita el próximo miércoles con una inyección letal. Si los devotos de la historia como conspiración —que ya habían puesto en duda que McVeigh actuara solo y no formara parte de un complot—, albergaban dudas de que tanto el reo como el Gobierno tenían mucho que ocultar, el traspié de la Oficina Federal de Investigación ha puesto gasolina al fuego.

«Cáspita, ¿cómo pudo ocurrir semejante cosa?», se preguntaba ayer en «The New York Times» Charles Key, ex miembro de la Cámara de Representantes de Oklahoma, alimentando la duda sobre el presunto «error» de una de las organizaciones policiales más famosas y filmadas del mundo. Estados Unidos, como todo imperio que se precie, es tierra pródiga en conspiraciones, y el «caso McVeigh» ya ha pasado a cautivar la imaginación popular sobre fuerzas oscuras detrás de grandes crímenes, como ya ocurrió tras el magnicidio de John F. Kennedy y el asesinato del líder negro Martin Luther King Junior.

Terry L. Nichols, condenado a cadena perpetua por colaborar con McVeigh y pendiente de un nuevo juicio, presentó una nueva apelación a raíz de los nuevos documentos. Su abogado argumenta que los informes de investigaciones del FBI que le fueron entregados para su examen abunda en su hipótesis de que la detención de Nichols como sospechoso dejó en vía muerta la búsqueda de otro cómplice caracterizado como «John Doe Nº 2».

RESIGNADO A SU SUERTE

McVeigh, por su parte, todavía no ha decidido si en función de los 3.000 documentos ahora aparecidos cuando iban a ser archivados presentará una apelación, ya que estaba resignado a su suerte y su único pesar no era por las 168 muertos, sino por no haber reducido a escombros todo el edificio federal de Oklahoma y no sólo una parte.

McVeigh, que «justificó» el mayor atentado terrorista en suelo estadounidense en la acción del FBI contra el rancho de los davidianos en Waco, Texas, en la que fallecieron 80 hombres, mujeres y niños tras una criticada acción del FBI, se considera un miembro de las milicias que luchan contra los «abusos e intromisiones» del Gobierno federal. En Oklahoma no faltan quienes, incluso entre familiares de las víctimas, consideran que la ejecución de McVeigh enterrará la verdad, y hasta quienes defienden la teoría de que el propio Gobierno plantó la bomba o supo de su existencia, pero no hizo nada para tener una buena excusa para reforzar la legislación antiterrorista y limitar las libertades civiles.

Stephen Jones, uno de los abogados de McVeigh, escribió en un libro que «la verdadera historia está plagada de claroscuros. McVeigh, como el Gobierno, tiene sus razones para guardar la verdad a buen recaudo».

Cuando el fiscal general, John Ashcroft, decidió aplazar un mes la ejecución de McVeigh para que sus abogados estudiaran los papeles misteriosamente desaparecidos, proclamó que era necesario para evitar que las sospechas se cernieran permanentemente sobre la integridad de la justicia estadounidense. Pero como en los casos de Luther King y su presunto asesino, James Earl Ray, o John Fitzgerald Kennedy y su ejecutor, Lee Harvey Oswald, eliminado a su vez por Jack Ruby, la sombra de la conspiración no se desvanecerá cuando McVeigh expire a manos del Estado.

(ABC)

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Mil personas se manifiestan en Moscú contra la visita del Papa a Ucrania
Organizados por partidos nacionalistas con apoyo ortodoxo

MOSCÚ, 13 mayo 2001 

 Alrededor de 1.000 personas se manifestaron este sábado en Moscú, convocados por representantes de la Iglesia ortodoxa rusa, en contra de la anunciada visita a Ucrania de Juan Pablo II, al que califican de «apóstol globalista».

La manifestación comenzó a mediodía, en la plaza de Pushkin. Según el portavoz de prensa del Patriarcado ortodoxo moscovita, la manifestación se celebra en señal de protesta contra la visita que tiene programada el Papa a Ucrania y contra la expansión católica en las tierras ucranianas canonizadas por las iglesias del Patriarcado ortodoxo de Rusia.

Los organizadores de la protesta repartieron panfletos con la siguiente información y denuncia: «Dirigido a todos los cristianos ortodoxos de la Grande, Pequeña y Blanca Rusia. Nos dirigimos especialmente a vosotros para que, con todo los derechos que otorga la ley, impidáis la visita a Ucrania del Papa. Organizad "piquetes" cristiano-ortodoxos, mítines y procesiones».

También se invita a los ucranianos a movilizarse, dentro de la ley, en contra de la visita del Papa, que está programada para el día 23 de junio.

En la manifestación moscovita participaron unas mil personas, acompañadas con bandas de música y encabezadas por diferentes diputados del Parlamento ruso, en su mayoría pertenecientes al Partido Liberal Democrático, de extrema derecha, que en ocasiones ha realizado proclamas xenófobas.

Durante la manifestación se gritaba el siguiente lema: «No a la visita del apóstol Globalista». Las organizaciones que convocaron las protestas son la Asociación de Ciudadanos Ortodoxos y el Partido Liberal Democrático, encabezado por el conocido líder, diputado del Parlamento Ruso, Vladimir Zhirinovski.

(ZENIT.org)

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Texto íntegro de la histórica petición de perdón del Papa a la Ortodoxia
Discurso pronunciado el 4 de mayo en el arzobispado ortodoxo de Atenas

CIUDAD DEL VATICANO, 13 mayo 2001 

 La visita de Juan Pablo II a Atenas quedó marcada por la histórica petición de perdón que el pontífice presentó por los pecados y ofensas cometidos por cristianos católicos contra ortodoxos a través de la historia.

El texto, que fue leído por el Papa en la sede del arzobispado ortodoxo de Atenas, ante Su Beatitud Christodoulos, el 4 de mayo, pasará a la historia de las relaciones entre el catolicismo y la Ortodoxia.

Ofrecemos a continuación la traducción del texto que presenta «L'Osservatore Romano» en lengua española en su última edición (11 de mayo de 2001).

* * *



Beatitud; venerables miembros del Santo Sínodo;
reverendísimos obispos de la Iglesia ortodoxa de Grecia:

Christós anésti!
1. En la alegría de la Pascua, os saludo con las palabras del apóstol san Pablo a la Iglesia de Tesalónica: "el Señor de la paz os conceda la paz siempre y en todos los órdenes" (2 Ts 3, 16).
Me complace mucho encontrarme con usted, Beatitud, en esta sede primada de la Iglesia ortodoxa de Grecia. Saludo con afecto a los miembros del Santo Sínodo y a toda la jerarquía. Saludo al clero, a las comunidades monásticas y a los fieles laicos de esta noble tierra. ¡La paz esté con todos vosotros!

Una herencia común
2. Ante todo deseo expresaros el afecto y la estima de la Iglesia de Roma. Compartimos la fe apostólica en Jesucristo, Señor y Salvador. Tenemos en común la herencia apostólica y el vínculo sacramental del bautismo y, por consiguiente, todos somos miembros de la familia de Dios, llamados a servir al único Señor y a anunciar su Evangelio al mundo. El concilio Vaticano II exhortó a los católicos a considerar a los miembros de las demás Iglesias "como hermanos en el Señor" (Unitatis redintegratio, 3), y este vínculo sobrenatural de fraternidad entre la Iglesia de Roma y la Iglesia de Grecia es fuerte y permanente.

Ciertamente, llevamos el peso de controversias pasadas y actuales, y de incomprensiones persistentes. Sin embargo, con espíritu de caridad recíproca, podemos y debemos superarlas porque eso es lo que el Señor nos pide. Obviamente hace falta un proceso liberador de purificación de la memoria. Por las ocasiones pasadas y presentes, en las que los hijos e hijas de la Iglesia católica han pecado de obra u omisión contra sus hermanos ortodoxos, ¡que el Señor nos conceda el perdón que le suplicamos!

Algunos recuerdos son particularmente dolorosos, y algunos acontecimientos del pasado lejano han dejado profundas heridas en la mente y en el corazón de las personas hasta hoy. Pienso en el desastroso saqueo de la ciudad imperial de Constantinopla, que fue durante mucho tiempo bastión de la cristiandad en Oriente. Es trágico que los asaltantes, que habían prometido garantizar el libre acceso de los cristianos a Tierra Santa, luego se volvieran contra sus hermanos en la fe. El hecho de que fueran cristianos latinos llena a los católicos de profundo pesar. No podemos por menos de ver allí el mysterium iniquitatis actuando en el corazón humano. Sólo a Dios toca juzgar y, por eso, encomendamos la pesada carga del pasado a su misericordia infinita, suplicándole que cure las heridas que aún causan sufrimiento al espíritu del pueblo griego. Debemos colaborar en esta curación si queremos que la Europa que está surgiendo sea fiel a su identidad, que es inseparable del humanismo cristiano compartido por Oriente y Occidente.

Un gran patrimonio de la Iglesia entera
3. En este encuentro, deseo garantizarle, Beatitud, que la Iglesia de Roma contempla con sincera admiración a la Iglesia ortodoxa de Grecia por el modo como ha conservado su patrimonio de fe y vida cristiana. El nombre de Grecia resuena dondequiera que se anuncia el Evangelio. Los nombres de sus ciudades son conocidos por los cristianos en todas partes, puesto que los leen en los

Hechos de los Apóstoles y en las Cartas de san Pablo. Desde la época apostólica hasta hoy, la Iglesia ortodoxa de Grecia ha sido una fuente rica de la que también la Iglesia de Occidente ha bebido para su liturgia, su espiritualidad y su jurisprudencia (cf. Unitatis redintegratio, 14). Los santos Padres, intérpretes privilegiados de la tradición apostólica, y los concilios, cuyas enseñanzas son un elemento vinculante de toda la fe cristiana, constituyen un patrimonio de la Iglesia entera. La Iglesia universal no podrá olvidar nunca lo que el cristianismo griego le ha dado, ni deja de dar gracias por la influencia duradera de la tradición griega.

El concilio Vaticano II recordó a los católicos el amor que la Iglesia ortodoxa tiene por la liturgia, a través de la cual los fieles «entran en comunión con la santísima Trinidad, y se hacen "partícipes de la naturaleza divina"» (ib., 15). La Iglesia ortodoxa de Grecia, en el culto litúrgico tributado a Dios a lo largo de los siglos, en el anuncio del Evangelio incluso en tiempos oscuros y difíciles, y en la presentación de una inquebrantable didascalia , inspirada en las Escrituras y en la gran Tradición de la Iglesia, ha engendrado multitud de santos que interceden por todo el pueblo de Dios ante el trono de Gracia. En los santos vemos realizado el ecumenismo de la santidad que, con la ayuda de Dios, nos llevará a la comunión plena, que no es ni absorción ni fusión, sino encuentro en la verdad y en el amor (cf. Slavorum apostoli, 27).

Búsqueda de la unidad

4. Por último, Beatitud, deseo expresar la esperanza de que podamos avanzar juntos por las sendas del reino de Dios. En 1965, el patriarca ecuménico Atenágoras y el Papa Pablo VI, con un acto conjunto, cancelaron y borraron de la memoria y de la vida de la Iglesia la sentencia de excomunión entre Roma y Constantinopla. Ese gesto histórico es una invitación a trabajar cada vez con mayor empeño con vistas a la unidad, que es la voluntad de Cristo. La división entre los cristianos es un pecado ante Dios y un escándalo ante el mundo. Es un obstáculo a la difusión del Evangelio, puesto que hace menos creíble nuestro anuncio. La Iglesia católica está convencida de que debe hacer todo lo posible para «preparar el camino del Señor» y «enderezar sus sendas» (Mt 3, 3) y comprende que es preciso hacerlo juntamente con los demás cristianos, en diálogo fraterno, en cooperación y en oración. Si algunos modelos de reunión del pasado no corresponden ya al impulso hacia la unidad que el Espíritu Santo ha suscitado recientemente por doquier en los cristianos, todos debemos estar más abiertos y atentos a lo que el Espíritu dice ahora a las Iglesias (cf. Ap 2, 11).

En este tiempo pascual, pienso en el encuentro que se produjo en el camino a Emaús. Sin saberlo, los dos discípulos estaban caminando con el Señor resucitado, el cual se convirtió en su maestro al interpretarles las Escrituras, «empezando por Moisés y continuando por todos los profetas» (Lc 24, 27). Sin embargo, al inicio no captaron su enseñanza. Sólo comprendieron cuando se abrieron sus ojos y lo reconocieron. Luego reconocieron la fuerza de sus palabras, diciéndose mutuamente: «¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?» (Lc 24, 32). La búsqueda de reconciliación y comunión plena significa que también nosotros debemos escrutar las Escrituras para ser instruidos por Dios (cf. 1 Ts 4, 9).

Beatitud, con fe en Jesucristo, «el primogénito de entre los muertos» (Col 1, 18) y con espíritu de caridad fraterna y viva esperanza, deseo asegurarle que la Iglesia católica está irrevocablemente comprometida en el camino de unidad con todas las Iglesias. Sólo así el único pueblo de Dios resplandecerá en el mundo como signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano (cf. Lumen gentium, 1).

(ZENIT.org)

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"El reconocimiento legal de las parejas de hecho en EE.UU. conlleva una discriminación de la familia"

Hace dos años un estudio realizado por una empresa de opinión en Estados Unidos reveló que alrededor de un 80% de la población americana estaba a favor de los matrimonios heterosexuales. Sin embargo, los partidarios de la legalización de las parejas de hecho tienen una presencia mucho mayor en los medios de comunicación. En opinión de David Orgon Coolidge, director de un programa para la defensa del matrimonio en la Universidad Católica de América (Washington D.C.), esta paradoja ha derivado "en un estado de confusión con graves consecuencias sociales".

Este experto jurista intervino en un seminario organizado por el Instituto Martín de Azpilcueta de la Universidad de Navarra. A su juicio, la generalización del reconocimiento legal del matrimonio entre personas del mismo sexo implicaría la marginación de la familia tradicional. "Aunque a menudo sus defensores lo presenten como un paso más en una cultura de libre elección, no podemos olvidarnos de que esa ley conllevaría una redefinición del actual concepto de matrimonio, lo cual tiene un claro impacto en la cultura. ¿Y cuál sería el siguiente paso? ¿Uniones de tres o de cuatro personas? ¿No se estaría discriminando a los matrimonios heterosexuales? Nos jugamos mucho en cada caso y tenemos que ser conscientes de ello".

David Coolidge, casado y con tres hijos, trabaja en asuntos relacionados con la familia desde 1994. Según explicó, su interés por estas cuestiones surgió como respuesta a un caso en Hawai en el que una pareja de homosexuales pretendía formalizar legalmente su unión. "Su estrategia consiste en cambiar la ley en diferentes estados a través de casos en los que recurren al Tribunal Constitucional. Hasta hace unos años ellos eran los únicos que reivindicaban sus derechos; no existía una defensa del matrimonio que tuviera en cuenta la diferencia entre hombre y mujer. Ante esta situación, nos unimos un grupo de personas, religiosas y laicas, preocupadas por los efectos a largo plazo de estas decisiones legales".

Datos erróneos sobre la adopción de niños por homosexuales

En 1996, este doctor en Leyes se pone al frente de un programa de la Universidad Católica de América que busca reafirmar la definición legal del matrimonio desde una perspectiva interdisciplinar. Entre las actividades y congresos desarrollados por estos profesionales destaca el apoyo legal prestado en el país. "El Estado de Vermont fue el primer lugar donde las parejas de hecho obtuvieron reconocimiento legal. El problema surgió cuando esas parejas se desplazaron a otros puntos. Ante la posibilidad de que se reconociera su estatus, 34 de los 50 estados de EE.UU. lo rechazaron. Todavía quedan otros por definirse y ahí tenemos mucho que decir".

El programa en el que trabaja David Coolidge también lleva a cabo estudios y evaluaciones sobre cuestiones familiares, como la adopción de niños por parejas de homosexuales. "Un reconocido sociólogo analizó la calidad metodológica de todos los trabajos publicados sobre esa materia y concluyó que la mayoría presentaba errores fundamentales que cuestionaban su fiabilidad. Curiosamente, en los casos de Hawai y Vermont estos estudios se utilizaron como pruebas argumentales, y eso es algo con los que hemos de tener mucho cuidado. La ley debe recoger sólo la verdad porque si no contribuimos a difundir ideas contradictorias que se traducen en una mayor infelicidad".

(Universidad de Navarra)

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Otro eufemismo del aborto

Ante el anuncio, de la ministra de Sanidad, de la comercialización en España de la píldora del día siguiente, vale la pena conocer que es un producto químico sintético que, al actuar sobre el sistema hormonal femenino, impide la implantación del óvulo fecundado en la matriz, si es que llega a darse su fecundación. Es un producto, pues, anticonceptivo y abortivo: si falla su efecto contra la fecundación, ejercerá sus propiedades antimplantatorias para producir un aborto. Se supone que debe ser el médico quien haya de recetarla; pero el médico es –con palabras tan sencillas y reconocidas como las del Diccionario de la Real Academia Española– la persona que se halla legalmente aceptada para profesar y ejercer la Medicina, y la Medicina es la ciencia y arte de precaver y curar las enfermedades del cuerpo humano.

Como se puede observar, recetar una píldora de éstas no es un acto médico, porque dichos productos no curan ni previenen ninguna enfermedad, ya que el embarazo no es ninguna falta de salud. Y los embarazos de alto riesgo son otras cuestiones muy minoritarias, a tratar o prevenir, como es debido, por especialistas en ginecología. Por otro lado, tampoco se puede argumentar que deba ser el médico quien lo prescriba porque se trate de un medicamento. La píldora del día siguiente no responde al concepto de medicamento –cualquier sustancia, simple o compuesta, que, aplicada interior o exteriormente al cuerpo del hombre o animal, puede producir un efecto curativo– ya que no cura nada, su acción no es curativa. Ahí radica precisamente el problema, en que los médicos estamos –o, mejor dicho, somos– para curar, respetar y luchar por la vida; por eso, cuando se nos pide la anticoncepción, el aborto, la eutanasia, la esterilización o incluso otras prácticas como pueda ser la aplicación de torturas o penas de muerte… comienzan los problemas.

No se trata, pues, de razones religiosas ni de cuestiones de conciencia, para que hayan de recurrir a la objeción –con las posibles represalias laborales, aislamientos o al menos a la significación dentro del grupo– en el ejercicio de la actividad clínica. Hay una serie de actividades, algunas veces relacionadas directamente con los actos fallidos del amor, como es la anticoncepción, el aborto, la esterilización no te-rapéutica y otras que no son actos médicos, aunque tengan por objeto el cuerpo humano y requieran ciertos conocimientos.

El juramento de Hipócrates –Y no daré ninguna droga letal a nadie, aunque me la pidan, ni sugeriré un tal uso, y, del mismo modo, tampoco a ninguna mujer daré pesario abortivo… – tiene un valor universal, y sigue tan vivo como hace veinticinco siglos, porque tiene valor eterno, el mismo que siempre ha tenido la dignidad humana, aunque haya lugares y épocas que no sepan reconocerlo.

Ángel García Prieto

(Alfa y Omega #258)

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¿QUE BIEN LE HA HECHO?

Un mercader inglés llegó a una de las islas del océano Pacífico. Un nativo se le ofreció para llevarle el equipaje desde el bote hasta el hotel. Durante el camino conversaron sobre los misioneros y su obra evangélica; el negociante, que además era ateo, le preguntó con tono despectivo:

-¿Qué bien le ha hecho a usted ser cristiano?

-Yo puedo resaltar algo bueno que le ha hecho "a usted" el que yo sea cristiano. ¿Ve allí aquella gran piedra plana?

-Si, claro que la veo.

-Que bien, porque si usted hubiese venido cuando yo era pagano, le habría degollado sobre aquella piedra plana y luego mis amigos y yo nos lo habríamos comido. En cambio, ahora, le ayudo a transportar su equipaje muy contento de servirle.

(Valores org.)

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SANTORAL: San Matías, apóstol
 
 
Lectura de los Hechos de los apóstoles 1, 15-17. 20-26
 
 Uno de esos días, Pedro se puso de pie en medio de los hermanos -los que estaban reunidos eran alrededor de ciento veinte personas- y dijo:
 «Hermanos, era necesario que se cumpliera la Escritura en la que el Espíritu Santo, por boca de David, habla de Judas, que fue el jefe de los que apresaron a Jesús. El era uno de los nuestros y había recibido su parte en nuestro ministerio. En el libro de los Salmos está escrito: Que su casa quede desierta y nadie la habite. Y más adelante: Que otro ocupe su cargo.
 Es necesario que uno de los que han estado en nuestra compañía durante todo el tiempo que el Señor Jesús permaneció con nosotros, desde el bautismo de Juan hasta el día de la ascensión, sea constituido junto con nosotros testigo de su resurrección.»
 Se propusieron dos: José, llamado Barsabás, de sobrenombre el Justo, y Matías. Y oraron así: «Señor, tú que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de los dos elegiste para desempeñar el ministerio del apostolado, dejado por Judas al irse al lugar que le correspondía.»
 Echaron suertes, y la elección cayó sobre Matías, que fue agregado a los once Apóstoles.
 
Palabra de Dios.
 

SALMO Sal 112, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8 (R.: cf. 8)
 
R. El Señor lo hizo sentar entre los nobles de su pueblo.
 
 Alaben, servidores del Señor,
 alaben el nombre del Señor.
 Bendito sea el nombre del Señor,
 desde ahora y para siempre.  R.
 
 Desde la salida del sol hasta su ocaso,
 sea alabado el nombre del Señor.
 El Señor está sobre todas las naciones,
 su gloria se eleva sobre el cielo.  R.
 
 ¿Quién es como el Señor, nuestro Dios,
 que tiene su morada en las alturas,
 y se inclina para contemplar
 el cielo y la tierra?  R.
 
 El levanta del polvo al desvalido,
 alza al pobre de su miseria,
 para hacerlo sentar entre los nobles,
 entre los nobles de su pueblo.  R.
 
 
X Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 9-17
 
 Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
 Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.
 Este es mi mandamiento: Amense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
 No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.
 Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.
 
Palabra del Señor.
 
Reflexión   
 
En el evangelio de hoy, Jesús dice:  
Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto
 
Jesús había hablado previamente a sus discípulos de su partida, y ellos estaban tristes.
Jesús ahora los invita a estar alegres, a vivir la alegría cristiana. Jesús con su Ascensión al Padre, nos da el fundamento de nuestra alegría. Porque Jesús va al Padre para esperar allí a sus discípulos y unirse a ellos para siempre.
 
Este es el fundamento de nuestra alegría .
 
Nada ni nadie, puede arrebatar al cristiano la causa de la alegría de su vida, pues su alegría no se fundamenta en nada terreno, sino en la seguridad de la felicidad eterna. De que su destino está en el Reino de Dios, y esto nadie se lo puede arrebatar
 
San Pablo nos dice:
ESTÉN SIEMPRE ALEGRES EN EL SEÑOR, LES REPITO, ESTÉN ALEGRES.
 
La alegría es uno de los frutos de la presencia del Espíritu Santo en el cristiano.
 
A qué llamamos fruto del Espíritu Santo?
Los frutos son como la cosecha, el efecto total, el resultado final de la Presencia del Espíritu Santo en el alma.
 
El Espíritu Santo, se manifiesta así, en las actitudes y en las actividades de cada uno de nosotros, poniéndoles a ellas su sello.
 
Estamos cerca de Pentecostés. Ese domingo, celebramos, la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles reunidos junto a María en el cenáculo. Nosotros también debemos implorar al Espíritu Santo que venga a nosotros, que cada uno de nosotros pueda tener su propio Pentecostés.
 
Dice la escritura que la mañana de Pentecostés, todos los apóstoles estaban alegres, tan alegres, que algunos curiosos los tomaron por borrachos.
 
Cuando el Espíritu viene, trae consigo la alegría, o mejor dicho, El mismo es la alegría.
 
Y al darse, comunica esa alegría de su ser, a quienes se abren a su venida y a sus dones.
 
En nosotros,   ¿cómo está la alegría?
 
¿Cuándo nos hemos reído con ganas por última vez?
 
No nos referimos a esa risa de compromiso, estruendosa quizás, pero vacía, sino a esa risa sincera, sana, espontánea, que nos  brota de dentro. Que nace de sabernos Hijos de Dios y Herederos de la Vida Eterna.
 
No es que tengamos que reír siempre, pero sí hay que manifestar siempre el fruto del Espíritu que es la alegría. El Cristiano es esencialmente una persona optimista que ve el lado positivo en los aconteceres diarios
 
Santo Tomás de Aquino nos dice: El andar con cara larga no redunda en honra a Dios, a quien profesamos servir y nos gloriamos de amar.
 
Porqué no nos preguntamos:
 
¿Qué rostros ven los demás en nosotros?
 
NO ENTRISTEZCAN AL ESPÍRITU SANTO, dice San Pablo en su carta a los cristianos de Efeso.
 
Es muy posible que el Espíritu no se encuentre muy a gusto tras rostros serios y expresiones amargadas.
 
Si llevamos a Dios dentro, debería notársenos en la cara.
 
No se trata de forzar una sonrisa, de fingir alegría.
 
Hay que devolverle al mundo la capacidad de alegrarse por dentro y por fuera. Y esa es la labor del Espíritu en nuestras almas.
Tenemos que convertirnos en apóstoles de la alegría.
 
Con la ayuda del Espíritu Santo debemos crear y cultivar en nuestros hogares y familias un
ambiente de alegría.
 
Tagore escribió:
 
Yo dormía y soñaba que la vida era alegría
Desperté y vi que la vida era servicio
Serví y vi que el servicio era alegría.
 
Busquemos la verdadera alegría, dándonos a los demás
 
En esta luz del nuevo día
que me concedes, oh Señor,
dame mi parte de alegría
y haz que consiga ser mejor.
 
Dichoso yo, si al fin del día
un odio menos llevo en mí,
si una luz más mis pasos guía
y si un error más yo extinguí.
 
Que cada tumbo en el sendero
me vaya haciendo conocer
cada pedrusco traicionero
que mi ojo ruin no supo ver.
 
Que ame a los seres este día,
que a todo a trance ame la luz,
que ame mi gozo y mi agonía,
que ame el amor y ame la cruz 
Amén.
 
Himno de la Liturgia de las Horas

 

SANTORAL:  San Matías, apóstol

 
Se cree que san Matías había nacido en Belén y fue desde el comienzo uno de los setenta y dos discípulos. Lo poco que conocemos con seguridad de él está referido en los Hechos de los Apóstoles. Al comienzo de su libro, dice san Lucas que, después de la ascensión de Jesús a los cielos, volvieron los apóstoles y discípulos del monte de los olivos a Jerusalén y se reunieron en el cenáculo - como el Maestro les había dicho que hicieran - para esperar la venida del Espíritu Santo. Entre ellos estaban también la Virgen María y las otras piadosas mujeres que fueron fieles a él.
Allí perseveraban en la práctica de la oración, cuando en uno de esos días se levantó Pedro en medio de los hermanos y dijo convenir que se cumpliese la Escritura, en la cual el Espíritu Santo, por boca de David, había profetizado la acción de Judas, "que fue guía de los que prendieron a Jesús". Aludió a la traición del indigno apóstol y su fin desdichado y luego prosiguió: era necesario que de entre los que estaban juntos desde el principio, es decir, desde el bautismo de Juan hasta que el Mesías subió a los cielos, uno fuera hecho testigo de la resurrección.
Realizada la elección, surgieron dos nombres: José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo, y Matías. Los dos eran hombres llenos de virtudes y parecidos en méritos. ¿A cuál nombrar?
Decidieron por último que fuera el Señor quien eligiese. "Y orando dijeron: 'Tú, Señor que conoces los corazones de todos, muestra cuál escoges de estos dos...' Y lo echaron a suertes, y cayó la suerte sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles".
Matías es, por tanto, el único apóstol no elegido directamente por Jesús, lo mismo que Pablo; pero éste  no perteneció al número de los doce.
Parece que Matías predicó en Judea y también en Egipto y Etiopía. Al cabo de muchos años de actividad misional, selló sus palabras con su sangre, al ser bárbaramente apedreado, según unos; decapitado, según otros. Predicaba insistentemente la necesidad de seguir a Cristo en sus sufrimientos.  Una frase suya se ha conservado a través de Clemente de Alejandría: "Extenuad el cuerpo con la mortificación - exhortaba - para que el espíritu se someta al Crucificado".
La tradición refiere que la emperatriz santa Elena, madre de Constantino el Grande, hizo trasladar una parte de sus restos a Alemania, a la ciudad de Tréveris. Se hallan en un templo que lleva su nombre, levantado junto a la ribera del río Mosela, que por esta causa se convirtió en la edad media en centro de peregrinaciones.
La principal parte de sus reliquias se encuentra en Roma, en la iglesia de Santa María la Mayor.

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