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14 de enero de 2004 |
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La Declaración de Nuevo León se hace eco, con sordina, de las demandas de Estados Unidos
MONTERREY.
El texto definitivo de la Cumbre Extraordinaria de las Américas recoge una mención al ALCA y a su aplicación «en las fechas previstas», es decir, enero de 2005
Con retraso, los jefes de Gobierno americanos llegaron a un acuerdo para redactar la Declaración de Nuevo León, con la que culminaba la Cumbre Extraordinaria de las Américas que se ha desarrollado en la ciudad mexicana de Monterrey. Horas antes de su publicación definitiva, el embajador de México ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Miguel Ruiz Cabañas, reveló que fueron agregados varios párrafos que mantuvieron en suspenso la firma del documento.
Según Ruiz Cabañas, se han alcanzado «consensos en lo que se refiere al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y a la corrupción, y se la dará mayor prioridad». También se ha incluido «la reducción del costo de los envíos de remesas por los emigrantes a sus países natales», y «se agrega la propuesta de Venezuela de crear un fondo de ayuda humanitaria».
Estos cuatro puntos habían salpicado de corchetes el borrador del texto, que debió haber sido concertado antes del comienzo de la conferencia. Las menciones al ALCA y a la corrupción fueron propuestas por EE.UU., que reclamaba la determinación de establecer una fecha para la implantación del mercado común americano y sanciones concretas para los corruptos.
Mayor carácter social
Brasil, junto a Venezuela y Argentina, se oponían a estos puntos, defendiendo que el comunicado tuviera un mayor carácter social que político o económico. El presidente argentino, Néstor Kirchner, advirtió de que su país no estaba dispuesto a asumir durante la cumbre la fijación de plazos en tanto no quedara perfilado el «contenido» del acuerdo comercial.
Finalmente, se alcanzaba un compromiso para que el ALCA entre en vigor «en las fechas previstas» sin que se subraye la del primero de enero de 2005, como pretendía Washington. Ese día fue el apalabrado por los ministros de finanzas de los miembros de la OEA en la pasada conferencia del ALCA celebrada en Miami.
En cuanto a la lucha contra la corrupción, la idea estadounidense de que sean expulsados del sistema interamericano los países que no «asuman con un grado de seriedad» este compromiso se encontró con una oposición generalizada y frontal. El motivo de que esta propuesta fracasara radica en la dificultad de evaluar qué países cumplen y cuáles no con esa determinación, con el peligro de que ese mecanismo sea utilizado de manera política. Finalmente, la drástica medida fue canjeada por otras más concretas contra los funcionarios deshonestos.
Según la declaración, los mandatarios americanos se comprometen «a denegar refugio a los funcionarios corruptos, a sus corruptores y a sus bienes», y prometen cooperar en su extradición, «recuperar y repatriar» los fondos desviados en este tipo de delitos y «devolverlos a sus propietarios legítimos». «Fortalecer una cultura de transparencia y garantizar una gestión pública más eficiente» es primordial para el desarrollo de las sociedades, concluyen.
La reducción del costo de las remesas de los emigrantes (más de 32.000 millones de dólares al año) suscitó la unanimidad, pero sigue abierto el debate sobre el establecimiento de un plazo para ponerla en marcha. En cuanto al fondo de ayuda humanitaria, queda pendiente de un posterior desarrollo.
Pese a este consenso, en la declaración final habría menciones encorchetadas o asteriscos, que expresarían las reservas de los diferentes países, según informó el vicecanciller mexicano, Miguel Hakim. Y es que la Cumbre no ha hecho sino resaltar las diferencias existentes entre la América del Norte y la del Sur.
Firma de un acuerdo migratorio
Por un lado, Canadá, EE.UU. y México han reforzado sus relaciones tripartitas, maltrechas tras la crisis iraquí. Anteayer, Fox y Bush sellaban la paz, plasmada en el desarrollo de un acuerdo migratorio. Ayer, el presidente de EE.UU. tendía la mano al canadiense, Paul Martin, y le ofrecía participar en la reconstrucción de Irak.
Por otra parte, «un eje se ha dibujado clarísimo entre los tres países» (Argentina, Brasil y Venezuela), afirmaba Hugo Chávez, al señalar que esta alianza constituye una «oleada de fuerza a favor» de Iberoamérica. «Hace 200 años hubo un eje en el que estaban los movimientos suramericanos de independencia que venían por el Pacífico y ahora el eje viene por el Amazonas, el Río de la Plata y el Orinoco», sostiene el mandatario venezolano.
En cuanto a los contactos bilaterales, Lula reconoce que la exigencia mutua de visados entre Brasil y EE.UU. y el sistema de identificación de turistas generan un clima negativo «en la opinión pública, con inevitables reflejos políticos que no interesan a ninguno de los dos países». En un golpe de efecto, el presidente brasileño propuso en su entrevista con Bush un acuerdo para suprimir dichas medidas.
«Brasil propone la suspensión inmediata del procedimiento de impresiones digitales y fotografías simultáneamente en EE.UU. y en Brasil», señala un documento difundido tras la reunión entre los dos dirigentes. En Brasil no hay ninguna actividad terrorista ni situación que la pudiera generar, (pero) podrían contemplarse medidas de seguimiento de visitantes, añade el texto.
El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, instaba a su homólogo chileno, Ricardo Lagos, a «buscar con nosotros una solución definitiva a nuestra demanda marítima». Lagos replicaría que éste no es «un foro pertinente» para discutir la mediterraneidad de Bolivia, pero ofreció a su interlocutor el restablecimiento de relaciones diplomáticas «aquí y ahora».
El país andino perdió su litoral oceánico después de ceder la región de Arica tras su derrota, junto a Perú, en la Guerra del Pacífico (1879-1883). «No tenemos nada que discutir sobre soberanía, porque no tenemos problemas de soberanía con Bolivia», insistió Lagos, quien propuso a La Paz, a cambio, la utilización de su territorio para exportar, sin costo alguno, sus reservas de gas y otras fómulas de cooperación.
En su réplica, Mesa insistió en que «los 400 kilómetros de costa perdidos por Bolivia no son equiparables a ninguna otra ventaja» que Santiago le pueda ofrecer. La ausencia de una salida al mar supone «perder una cualidad esencial para el país, con un costo económico enorme». El dirigente condicionó el restablecimiento de relaciones a la solución de este conflicto.
Consiguen hibernar durante dos horas a una mujer para un trasplante de aorta
Un Hospital de Valencia implanta una prótesis de aorta con ramificaciones hacia el cerebro con la paciente sin actividad cerebral y en parada cardiocirculatoria
VALENCIA.«Sabía que era una operación con mucho riesgo, pero tenía que hacerla, no tenía otra opción». María José Riós, una valenciana de 53 años con un diagnóstico de aneurisma de aorta con resultado de aorta disecada, se sometió a una complicada intervención en la que se le mantuvo hibernada durante dos horas.
El servicio de Cardiología del Consorcio Hospital General de Valencia, con Anastasio Montero Argudo al frente, llevó a cabo la operación que consistió en instaurar una prótesis de aorta, que por primera vez incluía ramificaciones hacia las arterias que van al cerebro, y una válvula aórtica mecánica.
Hasta ahora las pacientes que se sometían a este tipo de intervenciones permanecían en hibernación un máximo de 45 minutos, mientras que en esta operación se mantuvo durante dos horas la parada cardiorespiratoria y cardiocirculatoria. Es decir la paciente permaneció a unos 16 grados de temperatura cerebral, con la circulación sanguínea fuera del cuerpo y sin actividad cerebral.
Montero explicó que esta operación ha sido posible gracias a un nuevo sistema de protección cerebral durante la hibernación, y confirmó que María José se recupera ahora de la operación, que se realizó el viernes, sin que se hayan registrado complicaciones graves.
Piden oraciones por conocido conductor de EWTN que sufrió accidente
BIRMINGHAM, 13 Ene. 04
El Padre Benedict Groeschel, CFR, escritor, conferencista y conductor de programas transmitidos por la cadena católica de televisión por cable EWTN, está hospitalizado debido a un serio accidente ocurrido en Orlando.
El P. Groeschel, quien vive en la ciudad de Nueva York, estaba de paso en Orlando para dar una conferencia. Cuando caminaba hacia un restaurante cerca del aeropuerto internacional de Orlando, fue atropellado por un vehículo y se encuentra en estado crítico en la unidad de cuidados intensivos del Centro Médico de Orlando.
Se confirmó que el sacerdote se ha fracturado ambas piernas y brazos, así como algunas costillas. Sufrió un derrame cerebral y un ataque al corazón.
El P. Groeschel es fundador de los Frailes Franciscanos de la Renovación, que tienen su sede en el barrio del Bronx de Nueva York, y tiene como acentos ayudar a los pobres, evangelizar y dar un testimonio a favor de la vida.
El sacerdote es autor de más de 20 libros, incluidos “La cruz sobre tierra cero” y “Una pequeña voz: guía práctica de revelaciones reportadas”.
Arzobispo de Boston pide a políticos “pelear con pasión” para defender matrimonio
WASHINGTON DC, 13 Ene. 04 .- Durante la Misa que cada año celebra para los políticos, el Arzobispo de Boston, Mons. Sean P. O'Malley, hizo un llamado a los legisladores a “luchar con pasión” para defender la definición tradicional del matrimonio en la Constitución.
El Prelado afirmó que “no podemos permitirnos estar dormidos en estos momentos. No podemos permitirnos correr para cubrirnos. Hoy les pido a ustedes, nuestros abogados católicos y legisladores, vivir su compromiso bautismal. Su bautismo y su profesión les dan una gran responsabilidad. Usen su sabiduría para defender la verdad, defender el matrimonio. Háganlo con pasión y hagan lo correcto”.
“El predominio del divorcio y la convivencia en las décadas pasadas ha hecho un gran daño a la institución del matrimonio, sacando del centro a los niños. Los matrimonios entre miembros del mismo sexo van a sólo llevarán más lejos la tendencia de ver el matrimonio sólo para el bien del adulto sin tener en cuenta a los niños y sus intereses”, agregó el Arzobispo.
“Vivimos en una época donde nuestro orgullo nos ha hecho cegarnos a la locura de nuestro alrededor, donde nuestros tribunales han minado el valor de vida en sí mismo y ahora intentan diluir el significado de matrimonio”, explicó el Prelado y concluyó diciendo que “en la dilución del significado de matrimonio, arriesgamos nuestra propia humanidad”.
«Domus Galilalae», en el Monte de las Bienaventuranzas, «estrena» iglesia
El Centro Internacional es una iniciativa del Camino Neocatecumental,
TIBERÍADES, martes, 13 enero 2004El patriarca latino de Jerusalén, Su Beatitud Michael Sabbah, presidió el domingo pasado en el Monte de las Bienaventuranzas en Tiberíades (Israel) el rito de dedicación de la iglesia del Centro Internacional «Domus Galilaelae», una iniciativa del Camino Neocatecumental orientada a ser «un puente con la tradición judía».
El nuncio apostólico en Israel --el arzobispo Pietro Sambi--, el custodio franciscano de Tierra Santa –padre Giovanni Battistelli--, algunos obispos y superiores de comunidades religiosas en Tierra Santa, profesores de las Universidades bíblicas de Jerusalén y representantes de movimientos eclesiales acudieron a esta celebración junto a los iniciadores del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, Carmen Hernández y el padre Mario Pezzi.
«Según muchos exegetas, desde este lugar [el Monte de las Bienaventuranzas] partieron los Apóstoles enviados por Jesucristo a todos los confines de la tierra para anunciar el Evangelio», explicó el director del Centro, el padre Rino Rossi, ante los micrófonos de «Radio Vaticana».
Recordando momentos importantes de la celebración, añadió: «El Señor nos ha dado también la gracia de tener muchas reliquias de mártires y de santos de numerosos lugares del mundo, entre ellos San Francisco de Asís, San Antonio, San Ignacio de Loyola, y era como si justamente en este lugar hubiera un eco de evangelización de los Apóstoles en todo el mundo, que ha dado frutos de santidad».
La dedicación de la nueva capilla tuvo lugar en el marco de un importante encuentro internacional de 250 «itinerantes» del Camino Neocatecumental procedentes de 108 países.
Pintado por Kiko Argüello el verano pasado, un gigantesco fresco en el ábside representa, en la tradición de la iconografía oriental, el Juicio Universal.
Al comienzo de los años ’80, la Custodia de Tierra Santa ofreció al Camino Neocatecumenal la posibilidad de construir sobre un terreno situado en el monte de las Bienaventuranzas un centro de formación, de estudios y de retiros, una obra de particular interés para la Iglesia y para Israel.
Desde que en 1994 fue informado del proyecto «Domus Galilaeae», Juan Pablo II se mostró entusiasmado, lo bendijo y lo apoyó, viendo en él un servicio para todos los pueblos y «para toda la Iglesia». El 24 de marzo de 2000, el Papa bendijo el Santuario de la Palabra en el Centro.
En «Domus Galilaeae» los cristianos, sobre todo seminaristas y presbíteros, podrán tener un contacto directo con la tradición viviente de Israel, siguiendo las huellas de San Justino, Orígenes, San Jerónimo y otros muchos Padres de la Iglesia, que volvieron a las fuentes hebraicas para comprender el sentido de la oración, de las fiestas y de las liturgias hebreas que fueron alimento cotidiano de Jesucristo.
«El Centro, sin preverlo, está además suscitando un gran interés de los judíos –reconoce el padre Rossi--. Hay muchísimos judíos que de hecho vienen a visitarnos, porque hay aspectos de la construcción que se refieren a nuestras raíces de cristianos y se sitúan en la tradición hebraica. Este centro quiere por lo tanto ser un puente con toda la tradición hebraica».
Con el tiempo «se están vislumbrando otras posibilidades --revela el director del centro--, porque hay muchas conferencias episcopales que están pidiendo disponibilidad para encuentros, conferencias o reuniones internacionales a nivel teológico y bíblico».
A la sorprendente progresión de las obras se une la comunión que se ha dado y se está dando entre obreros, técnicos y voluntarios de diferentes religiones, culturas y mentalidades que trabajan en su construcción: árabes cristianos, árabes musulmanes, drusos, maronitas y judíos, entre otros.
«Domus Galilaelae» está situada más arriba del actual Santuario de las Bienaventuranzas, hacia la cima de la montaña llamada de las Bienaventuranzas, que se levanta frente al lago de Tiberíades por encima de Tabgha, el lugar de la Primera Multiplicación de los panes, y Cafarnaum. El proyecto surge al lado de la carretera que antiguamente unía Korazím y Cafarnaum, a orillas del lago.
El Camino Neocatecumenal, «al servicio de los obispos diocesanos y de los párrocos como una modalidad para redescubrir el sacramento del Bautismo, y de educación permanente en la fe» está presente en más de 900 diócesis del mundo, con unas 17.000 comunidades en 6.000 parroquias.
El Camino, que surgió hace 35 años en uno de los barrios más pobres de Madrid (España), ha dado también origen a medio centenar de seminarios «Redemptoris Mater», donde se forman unos 1.500 seminaristas, y cientos de familias que comparten la espiritualidad del Camino han dejado sus casas para ser misioneras en los rincones más descristianizados del planeta.
Más información en www.domusgalilaeae.org.
La guía de la comunidad eclesial es misión de obispos y párrocos, aclara el cardenal Castrillón
Explica la función de los consejos pastorales y diocesanos
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 13 enero 2004La colaboración de los laicos a través de los consejos pastorales diocesanos y parroquiales son «una expresión de la comunión eclesial» y un modo de «participar en la responsabilidad de la Iglesia», pero el carisma de gobierno para discernir el camino de la comunidad «es tarea exclusiva del obispo o del párroco en la parroquia», aclaró el lunes el cardenal Darío Castrillón Hoyos, prefecto de la Congregación para el Clero.
El sábado pasado, Juan Pablo II recibió a los miembros del dicasterio al término de su asamblea plenaria --cuyos trabajos se han centrado en los organismos consultivos de la Iglesia a 20 años de su nacimiento— y subrayó la necesidad de actualizar estos organismos, pero en el respeto de las distintas vocaciones y sin confundir la estructura de la Iglesia con modelos políticos humanos.
«Los organismos consultivos son una expresión de la comunión eclesial –explicó dos días después el cardenal Castrillón ante los micrófonos de “Radio Vaticana”--. Estamos, por lo tanto, unidos en la llamada que Dios ha hecho a todos, estamos unidos en el Bautismo todos los miembros de la Iglesia (...). Existe una igualdad básica: llamados a ser hijos de Dios».
Durante los trabajos del dicasterio, «hemos constatado –continuó el purpurado-- que estos organismos representan una gran riqueza por la participación de los laicos, que ayudan a los pastores a ver la realidad humana, la realidad del mundo».
En la audiencia a los miembros de la Congregación para el Clero, al referirse a dichos consejos, el Santo Padre subrayó la necesidad de «salvaguardar una relación equilibrada entre el papel de los laicos y el que propiamente compete al ordinario diocesano o al párroco».
Además recordó que «los legítimos pastores, en el ejercicio de su oficio, no deben ser considerados nunca como simples ejecutores de decisiones que se derivan de opiniones surgidas por mayoría en la asamblea eclesial».
«La estructura de la Iglesia no puede ser concebida siguiendo modelos políticos simplemente humanos --subrayó--. Su constitución jerárquica se fundamenta en la voluntad de Cristo y, como tal, forma parte del “depósito de la fe”, que debe ser conservado y transmitido integralmente a través de los siglos».
«Tenemos experiencia –recalcó en cardenal Darío Castrillón Hoyos— de que a menudo se habla en nombre del Espíritu, pero no pocas veces también en nombre del espíritu malo, y es el Papa para la Iglesia universal y los obispos para las Iglesias locales quienes deben realizar este discernimiento. He aquí por qué es distinto el modo de participar en la responsabilidad de la Iglesia».
«Los fieles lo hacen con la fuerza del Bautismo y de la Confirmación, porque también en ellos está presente el Espíritu Santo --aclaró el prefecto del dicasterio--, pero el carisma de gobierno para llevar a cabo este discernimiento –qué se puede mantener como cierto para toda la comunidad y por lo tanto gobernar para encaminar a toda la comunidad— es tarea exclusiva del obispo o del párroco en la parroquia».
«Es justamente en este terreno donde se encuentran problemas --reconoció--, porque no faltan consejos que querrían tener el poder de gobierno y por lo tanto dominar la parroquia o la Iglesia» y «esto no es obviamente aceptado por la Iglesia».
El Papa hace un balance de la situación internacional
Discurso al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede
CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 12 enero 2004Publicamos el discurso que pronunció este lunes Juan Pablo II ante el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede con motivo del encuentro de felicitación por el año nuevo.
* * *
Excelencias,
señoras y señores,
Siempre me complace, al alba de un nuevo año, encontrarme con vosotros con motivo del tradicional intercambio de felicitaciones. Agradezco particularmente los deseos que su excelencia el embajador Giovanni Galassi me ha expresado en vuestro nombre. De todo corazón os agradezco vuestros nobles sentimientos así como el interés benevolente con el que seguís cotidianamente la actividad de la Santa Sede. A través de vuestras personas, me siento cerca de los pueblos que representáis. ¡Todos pueden estar seguros de la oración y del afecto del Papa, que les invita a unir sus talentos y recursos para construir juntos un porvenir de paz y de prosperidad compartida!
Esta cita me ofrece también una ocasión privilegiada para echar junto a vosotros una mirada al mundo, tal y como lo modelan los hombres y mujeres de este tiempo.
La celebración de la Navidad nos recuerda la ternura de Dios por la humanidad, manifestada en Jesús, y ha hecho resonar una vez más el mensaje siempre nuevo de Belén: «¡Paz en la tierra a los hombres que ama el Señor!».
Este mensaje nos llega este año una vez más mientras muchos pueblos siguen experimentando las consecuencias de luchas armadas, padecen la pobreza, son víctimas de injusticias escandalosas o de pandemias difíciles de controlar. Su excelencia, el señor Galassi, se ha hecho eco de éstas con la agudeza que todos reconocemos en él. Por mi parte, yo quisiera compartir con vosotros cuatro convicciones que a inicios del año 2004 acaparan mi reflexión y oración.
1. LA PAZ SIEMPRE AMENAZADA
Estos últimos meses se ha visto dañada por los acontecimientos que se han sucedido en Oriente Medio, que se presenta, una vez más, como una región de contrastes y de guerras.
Los numerosos pasos dados por la Santa Sede para evitar el penoso conflicto acaecido en Irak son conocidos. Lo que hoy importa es que la comunidad internacional ayude a los iraquíes, que se han liberado de un régimen que les oprimía, para que estén en condiciones de retomar las riendas de su país, de consolidar su soberanía, de determinar democráticamente un sistema político y económico conforme a sus aspiraciones y que Irak vuelva a ser un socio creíble en la comunidad internacional.
La falta de resolución del problema israelo-palestino sigue siendo un factor de desestabilización permanente para toda la región, sin contar los inenarrables sufrimientos impuestos a las poblaciones israelí y palestina. No me cansaré jamás de repetir a los responsables de estos dos pueblos: la opción por las armas, el recurso por una parte al terrorismo y por otra parte a las represalias, la humillación del adversario, la propaganda del odio, no llevan a ninguna parte. Sólo el respeto de las legítimas aspiraciones de unos y otros, el regreso a la mesa de la negociación y el compromiso concreto de la comunidad internacional pueden llevar a un inicio de solución. La auténtica y duradera paz no se puede reducir a un simple equilibrio entre las fuerzas presentes; es sobre todo el fruto de una acción moral y jurídica.
Podría mencionar otras tensiones y conflictos, sobre todo en África. Su impacto sobre las poblaciones es dramático. A los efectos de la violencia se les añaden la pauperización y el deterioro del tejido institucional, haciendo que pueblos enteros caigan en la desesperanza. Habría que evocar asimismo el peligro que todavía representan la fabricación y el comercio de armas, que siguen surtiendo abundantemente a estas zonas en peligro.
Esta mañana quisiera rendir homenaje en particular a monseñor Michael Courtney, nuncio apostólico en Burundi, asesinado recientemente. Al igual que todos los nuncios y que todos los diplomáticos, quiso ante todo servir a la causa de la paz y del diálogo. Rindo tributo a su valor y su preocupación por apoyar al pueblo burundés en su camino hacia la paz y hacia una mayor fraternidad, en virtud de su ministerio episcopal y de su tarea diplomática. Recuerdo, asimismo, la memoria del señor Sergio Veira de Mello, representante especial de la ONU en Irak, asesinado en un atentado en el ejercicio de su misión. Quiero evocar también a todos los miembros del cuerpo diplomático que, a lo largo de los últimos años, han perdido la vida o han tenido que sufrir a causa de su mandato.
Y, ¿cómo no mencionar el terrorismo internacional que, al sembrar el miedo, el odio y el fanatismo, deshonra todas las causas a las que pretende servir? Me limitaré a decir que toda civilización digna de este nombre supone el rechazo categórico de las relaciones de violencia. Por este motivo, y lo digo ante un auditorio de diplomáticos, ¡no podemos resignarnos nunca a aceptar pasivamente que la violencia tome a la paz como rehén!
Es más urgente que nunca volver a una seguridad colectiva más efectiva que dé a la Organización de las Naciones Unidas el lugar y el papel que le corresponden. Hay que aprender más que nunca a sacar las lecciones del pasado lejano y reciente. En todo caso, hay una cosa clara: ¡la guerra no resuelve los conflictos entre los pueblos!
2. LA FE: FUERZA PARA CONSTRUIR LA PAZ
Si bien voy a hablar aquí en nombre de la Iglesia católica, sé que las diferentes confesiones cristianas y los fieles de otras religiones se consideran como testigos de un Dios de justicia y de paz.
Cuando creemos que toda persona humana a recibido del Creador una dignidad única, que cada uno de nosotros es sujeto de derechos y de libertades inalienables, que servir al otros es crecer en humanidad, y --con mayor razón-- cuado uno se dice discípulo de Aquel que ha dicho: «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros» (Juan 13, 35), se puede comprender claramente el capital que representan las comunidades de creyentes en la construcción de un mundo pacificado y pacífico.
Por lo que ella se refiere, la Iglesia católica pone a la disposición de todos el ejemplo de su unidad y de su universalidad, el testimonio de muchos santos que han sabido amar a sus enemigos, de muchos hombres políticos que han encontrado en el Evangelio el valor para vivir la caridad en los conflictos. Allí donde la paz está en causa, hay cristianos testimoniando con palabras y hechos que la paz es posible. Este es el sentido, los sabéis bien, de las intervenciones de la Santa Sede en los debates internacionales.
3. LA RELIGION EN LA SOCIEDAD: PRESENCIA Y DIÁLOGO
Las comunidades de creyentes están presentes en todas las sociedades como expresión de la dimensión religiosa de la persona humana. Por tanto, los creyentes esperan legítimamente poder participar en el diálogo público. Por desgracia, hay que constatar que no siempre es así. Somos testigos, en los últimos tiempos, en ciertos países de Europa, de una actitud que podría poner en peligro el respeto efectivo de la libertad de religión. Si bien todo el mundo está de acuerdo en respetar el sentimiento religioso de los individuos, no se puede decir lo mismo del «hecho religioso», es decir, la dimensión social de las religiones, al olvidar los compromisos asumidos en el marco de lo que entonces se llamaba la «Conferencia sobre la Cooperación y la Seguridad en Europa». Con frecuencia se invoca el principio de laicidad, en sí mismo legítimo, si es comprendido como la distinción entre la comunidad política y las religiones (Cf. «Gaudium et spes», n. 76). Pero, ¡distinción no quiere decir ignorancia! ¡La laicidad no es el laicismo! No es otra cosa que el respeto de todas las creencias por parte del Estado, que asegura el libre ejercicio de las actividades de culto, espirituales, culturales y caritativas de las comunidades de creyentes. En una sociedad pluralista, la laicidad es un lugar de comunicación entre las diferentes tradiciones espirituales y la nación. Las relaciones Iglesia-Estado pueden y deben dar lugar a un diálogo respetuoso, que transmita experiencias y valores fecundos para el porvenir de una nación. Un sano diálogo entre el Estado y las Iglesias --que no son corrientes, sino socios-- puede sin duda favorecer el desarrollo integral de la persona y la armonía de la sociedad.
La dificultad para aceptar el hecho religioso en la vida pública se ha verificado de manera emblemática con motivo del reciente debate sobre las raíces cristianas de Europa. Algunos han hecho una relectura de la historia a través del prisma ideologías reductivas , olvidando lo que ha aportado el cristianismo a la cultura y a las instituciones del continente: la dignidad de la persona humana, la libertad, el sentido de lo universal, la escuela y la universidad, las obras de solidaridad. Sin subestimar a las demás tradiciones religiosas, es un hecho que Europa se afirmó al mismo tiempo en que era evangelizada. Y es un deber de justicia recordar que hasta hace poco tiempo, los cristianos, al promover la libertad y los derechos del hombre, han contribuido a la transformación pacífica de regímenes autoritarios, así como a la restauración de la democracia en Europa central y oriental.
4. CRISTIANOS, TODOS JUNTOS, SOMOS RESPONSABLES DE LA PAZ Y DE LA UNIDAD DE LA FAMILIA HUMANA
Sabéis que el compromiso ecuménico es uno de los intereses de mi pontificado. En efecto, estoy convencido de que si los cristianos fueran capaces de superar sus divisiones, el mundo sería más solidario. Por este motivo siempre he favorecido los encuentros y declaraciones comunes, viendo en cada uno de ellos un ejemplo y un estímulo para la unidad de la familia humana.
Cristianos, tenemos la responsabilidad de que «el Evangelio de la paz» (Efesios 6, 15). Todos juntos podemos contribuir eficazmente al respeto dela vida, a la tutela de la dignidad de la persona humana y de sus derechos inalienables, de la justicia social y de la preservación del ambiente. Además, la práctica de un estilo de vida evangélico hace que los cristianos puedan ayudar a sus compañeros en humanidad a superar los instintos, a vivir gestos de comprensión y de perdón, a salir juntos en ayuda de los que lo necesitan. No se valora suficientemente la fuerza pacificadora que los cristianos unidos podrían tener en el seno de su propia comunidad, así como en el seno de la sociedad civil.
Si digo esto, no es sólo para recordar a todos los que invocan a Cristo la imperiosa necesidad de emprender con resolución el camino que lleva a la unidad como Cristo la quiere, sino también para indicar a los responsables de las sociedades los recursos disponibles en el patrimonio cristiano y en aquellos que lo viven.
En este campo, se puede citar un ejemplo concreto: la educación en la paz. Habéis podido reconocer en estas palabras el tema de mi Mensaje para el 1 de enero de este año. A la luz de la razón y de la fe, la Iglesia propone una pedagogía de la paz para preparar tiempos mejores. Desea poner a disposición de todos sus energías espirituales, convencida de que «la justicia ha de complementarse con la caridad» (n. 10). Esto es lo que proponemos humildemente a todos los hombres de buena voluntad porque, «los cristianos sentimos, como característica propia de nuestra religión, el deber de formarnos a nosotros mismos y a los demás para la paz» (n. 3).
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Estos son los pensamientos que quería compartir con vosotros, excelencias, señoras y señores, al comenzar un nuevo año. Han madurado ante el pesebre, ante Jesús que ha compartido y amado la vida de los hombres. Sigue siendo contemporáneo a cada uno de nosotros y a cada uno de los pueblos aquí representados. Confío a Dios en la oración sus proyectos y realizaciones, e invoco para vosotros mismos y para vuestros seres queridos la abundancia de sus bendiciones. ¡Feliz año nuevo!
¿Qué es la disparidad de culto?
P. Miguel Ángel Fuentes, V.ESe distingue entre “matrimonio mixto” estricto (matrimonio entre un católico y un cristiano no católico) y matrimonio “dispar”, a veces también llamado “mixto” en sentido amplio (católico con un no-cristiano). El Catecismo de la Iglesia Católica, en el número 1634, señala que para el caso de los matrimonios mixtos, la “diferencia de confesión entre los cónyuges no constituye un obstáculo insuperable para el matrimonio, cuando llegan a poner en común lo que cada uno de ellos ha recibido en su comunidad, y a aprender el uno del otro el modo como cada uno vive su fidelidad a Cristo”. Pero al mismo tiempo indica que “las dificultades... no deben tampoco ser subestimadas”. ¿Cuáles son esas dificultades? Ante todo, “los esposos corren el peligro de vivir en el seno de su hogar el drama de la desunión de los cristianos”.
En el caso en que el matrimonio sea entre una parte católica y otra no cristiana (disparidad de culto), se “puede agravar aún más estas dificultades”. Es evidente porque aquí tenemos no sólo divergencias en algunos puntos de la doctrina cristiana, sino incluso divergencias “en la fe” y “en la concepción misma del matrimonio”. Piense, tomando el caso que usted me consulta del matrimonio con un cónyuge musulmán, en la dificultad que implica el que la otra parte del matrimonio no acepte ni el matrimonio monógamo, ni indisoluble, ni la igualdad sustancial entre el hombre y la mujer, ni el derecho a la educación cristiana de los hijos, y ni siquiera (en algunos casos) se permita la práctica de la religión. Como indica muy bien el catecismo, “una tentación que puede presentarse entonces es la indiferencia religiosa”.
Por este motivo, la Iglesia con sabiduría exige la licencia del ordinario del lugar (obispo o quien hace las veces de él) para la licitud del matrimonio mixto y la dispensa de disparidad de culto para la validez del matrimonio dispar. El fundamento de este requisito radica en “el peligro para la parte católica de perder la fe y de que los hijos habidos en el matrimonio no sean educados conforme a las pautas doctrinales y morales de la religión católica. A estos peligros se añade que la diversidad de religión constituye un obstáculo para establecer el ‘consorcio de toda la vida’ o ‘la íntima comunión de vida’ que es el matrimonio, dadas las diversas concepciones sobre el mismo que tienen el contrayente católico y los que profesan otras religiones cristianas o no cristianas” (Manzanares, Mostaza, Santos, “Nuevo Derecho Parroquial”, B.A.C., Madrid 1990, p. 458).
El enemigo invencible
Erase una vez un castillo abandonado. Antigua morada de grandes y generosos reyes. Estaba casi derruido, la humedad hacía que las piedras de los muros brillaran ante la tenue luz de algunas antorchas. En una parte recóndita de aquella fortificación prácticamente arruinada, estaba la habitación del príncipe, asegurada dentro de la roca misma de la montaña que le servía de cimientos. Y ahí estaba él, solo, mordisqueando sus furias y resentimientos. El rostro que alguna vez había sido bello estaba lleno de cicatrices, y la crueldad de aquellos ojos era rivalizada únicamente por una sonrisa amargada que le daba ese aspecto tan feroz como nocturno.
El soberano esperaba impaciente la llegada del prisionero. Había sido una larga cacería. Todas la astucia del príncipe (que no era poca) fue necesaria para atrapar a su odiado disidente. Las frenéticas tropas habían acosado a su objetivo desde tiempos que ya no podía ni siquiera recordar. Sin embargo su adversario parecía invencible. De todos los obstáculos que hábilmente le había colocado salía siempre librado misteriosamente.
La corte entera esperaba la acariciada promesa de aquel mercenario: “Yo lo
mataré”.
Junto al príncipe merodeaban nerviosos guerreros de un aspecto estremecedor. En una esquina, se encontraba un personaje con un martillo. Sus golpes eran contundentes, tenía una fuerza portentosa. Sus sorpresivos ataques eran de una efectividad sorprendente, particularmente ante oponentes de corazón débil. Él había tratado de aniquilar una y otra vez al enemigo del príncipe, pero su martillo y sus ataques sorpresivos mellaban las fuerzas del contrincante, pero no le destruían.
Mientras el guerrero del martillo daba vueltas por la habitación del príncipe, otro mercenario más temible observaba sus manos, perfectamente cuidadas. Nadie podría creer que era un guerrero, y en eso estaba su fuerza. Su rostro femenino, las maneras dóciles, un lenguaje sutil y penetrante eran suficientes para que sus contrincantes quedaran rendidos a los pies sus perfumados encantos. Sin embargo, tras aquel rostro bello y atrayente había un corazón podrido.
Había muchos otros servidores y combatientes que también habían intentado destruir al enemigo del príncipe. Estaba el gigante de piedra que aplastaba cualquier cosa a su paso, la mujer de hielo que congelaba cuanto tocaba, la mendicante que robaba todos los recursos materiales de sus enemigos y los dejaba sin medios para combatir, también estaba la peste, que a los corazones más curtidos acababa haciéndolos caer en la desesperación.
Y a pesar de tan feroces adversarios, el enemigo del príncipe siempre había salido airoso de todos los combates. Maltrecho, herido, lastimado en lo más profundo, pero vivo, y es que bastaba con que quedara un pequeñismo aliento de vida para que volviera a crecer y, peor aún, a fortalecerse.
Todos los intentos habían sido vanos, hasta que llegó un nuevo mercenario de una región alejada. Cuando le vieron entrar a la corte del príncipe todos se burlaron de él. Su aspecto no tenía nada de temible. Parecía un campesino común y corriente. Pasaba desapercibido por donde merodeaba. Aquel aspecto ordinario era su escudo, más efectivo que uno de hierro forjado. Cuando se presentó al príncipe prometiendo que mataría al enemigo todos rieron con excéntricas carcajadas. Sin embargo, nadie rió cuando extendió su mano y mostró unos pequeñísimos alfileres. El guante que protegía las manos de aquel mercenario de aspecto vulgar contenía miles de millones de diminutos alfileres. Al instante los arrojó hacia uno de los soldados de la corte. Nadie vio aquellas insignificantes agujas volar por el aire. Ninguno vio tampoco cómo penetraron la armadura del soldado. Ni siquiera la víctima sintió cómo se clavaron aquellas puntas afiladas en su carne. El personaje dijo al príncipe “No tengo prisa. Puedo matar a tu enemigo como ya he matado a tu soldado. Lo ves de pie, y no siente nada. Volveré en seis meses y me dirás si crees que puedo aniquilar a tu adversario.”
Y, efectivamente, pasaron seis meses. El soldado comenzó a sangrar a las pocas semanas. Eran gotas imperceptibles. Las puntas de los alfileres se habían clavado en su carne creando millones de heridas imperceptibles, tan menudas que era imposible verlas y por tanto curarlas. El soldado sufrió una agonía larga, aunque indolora. Simplemente moría un poco cada segundo. Hasta que un día, sin que nadie pudiera evitarlo, el soldado cayó muerto ante el irremediable mal que el mercenario había arrojado sobre él.
El príncipe, con mueca maligna, esperaba ansioso la llegada del cautivo, su perenne enemigo había caído en su trampa, creyendo que aún estando preso nada podrían contra él. “Muy equivocado” meditó el príncipe.
Las horas de espera fueron largas y llenas de agitación. El mismo aire escapaba de los pulmones del soberano que esperaba ansioso la llegada del cautivo.
De pronto, se abrieron las puertas del recinto y los soldados arrojaron al centro de la pieza una figura de deslumbrante belleza. Ni siquiera los golpes brutales habían podido empañar aquel rostro resplandeciente. No era esa belleza lo que enervaba al príncipe, era aquel poder que tenía de rejuvenecer a quien tocara, de llenar de esperanza el corazón que acariciaba. El soberano del castillo detestaba profundamente el brillo que aquel enemigo imprimía en aquellos a los que se acercaba.
El príncipe se puso de pie y se acercó al prisionero macilento. Sin tocarlo
(no podría soportarlo) le habló muy cerca del oído.
-Te has burlado de mí. Me has humillado, has hecho lo que has querido en lo que me pertenece. Has resistido todos mis ataques. El Mal Carácter, con su martillo te debilitó, pero seguiste en pie. La ambición con su belleza sensual te arrebató pero no te mató. Y lo mismo ocurrió con la Enfermedad, la Pobreza, y con todos mis aliados.
El príncipe sonrió malévolo y mientras caminaba en círculos contra su contrincante, paladeando el momento de su triunfo.
-Creíste que todo lo podías... mmmm... Amor... Amor... –repitió el príncipe diciendo aquel nombre casi con asco- ¿Quién te crees tú que eres? ¿De donde has salido? ¿Por qué osas meterte en mis dominios? ¿No sabes que tengo poder en toda la tierra? ¿No sabes que soy mas astuto, más viejo, más inteligente y más poderoso que tus seres humanos, a los que tanto cuidas? Amor... Qué nombre tan repugnante. “Nada puede contra el amor” –dijo el príncipe con expresión burlona- “El amor lo puede todo, el amor rompe barreras” ¡Basura! –la expresión del príncipe se volvió rabiosa y atroz y mientras hablaba sus manos temblaban de la ansiedad con las que las pronunciaba. “Este es MI tiempo, MI momento, MI mundo...”
El príncipe se desplomó pesadamente en su trono.
-Pero ha llegado tu fin. ¡Traigan al mercenario!
Las órdenes fueron cumplidas de inmediato, y ahí apareció la ordinaria figura del interesado. Caminó hasta donde estaba el amor. Con rostro flemático le observó.
El príncipe dijo entonces “¡Hazlo!”. El guerrero de aspecto normal metió su mano enguantada en una bolsa y extrajo una miríada de sus artefactos mortales. Hizo el ademán necesario para arrojarlo cuando el príncipe interrumpió la ejecución.
-¡Espera! Antes de que lo hagas... ¿Cuál es tu nombre?
El combatiente ordinario solo pronunció dos palabras.
-La rutina.
Lecturas del miércoles 14-1-2004 (Primera Semana tiempo ordinario)
SANTORAL: San Felix de Nola
Lectura del primer libro de Samuel 3, 1-10. 19-20
El joven Samuel servía al Señor en la presencia de Elí. La palabra del Señor era rara en aquellos días, y la visión no era frecuente.
Un día, Elí estaba acostado en su habitación. Sus ojos comenzaban a debilitarse y no podía ver. La lámpara de Dios aún no se había apagado, y Samuel estaba acostado en el Templo del Señor, donde se encontraba el Arca de Dios. El Señor llamó a Samuel, y él respondió: «Aquí estoy.» Samuel fue corriendo adonde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado.» Pero Elí le dijo: «Yo no te llamé; vuelve a acostarte.» Y él se fue a acostar.
El Señor llamó a Samuel una vez más. El se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado.» Elí le respondió: «Yo no te llamé, hijo mío; vuelve a acostarte.»
Samuel aún no conocía al Señor, y la palabra del Señor todavía no le había sido revelada. El Señor llamó a Samuel por tercera vez. El se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado.» Entonces Elí comprendió que era el Señor el que llamaba al joven, y dijo a Samuel: «Ve a acostarte, y si alguien te llama, tú dirás: Habla, Señor, porque tu servidor escucha.» Y Samuel fue a acostarse en su sitio.
Entonces vino el Señor, se detuvo, y llamó como las otras veces: «¡Samuel, Samuel!» El respondió: «Habla, porque tu servidor escucha.»
Samuel creció; el Señor estaba con él, y no dejó que cayera por tierra ninguna de sus palabras. Todo Israel, desde Dan hasta Berseba, supo que Samuel estaba acreditado como profeta del Señor.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 39, 2 y 5. 7-8. 9. 10 (R.: cf. 8 y 9c)
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Esperé confiadamente en el Señor:
él se inclinó hacia mí
y escuchó mi clamor.
¡Feliz el que pone en el Señor
toda su confianza,
y no se vuelve hacia los rebeldes
que se extravían tras la mentira! R.
Tú no quisiste víctima ni oblación;
pero me diste un oído atento;
no pediste holocaustos ni sacrificios,
entonces dije: «Aquí estoy.» R.
«En el libro de la Ley está escrito
lo que tengo que hacer:
yo amo, Dios mío, tu voluntad,
y tu ley está en mi corazón.» R.
Proclamé gozosamente tu justicia
en la gran asamblea;
no, no mantuve cerrados mis labios,
tú lo sabes, Señor. R.
X Lectura del santo Evangelio según san Marcos 1, 29-39
Jesús salió de la sinagoga, y fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato. El se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos.
Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados, y la ciudad entera se reunió delante de la puerta. Jesús curó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a estos no los dejaba hablar, porque sabían quién era él.
Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando. Simón salió a buscarlo con sus compañeros, y cuando lo encontraron, le dijeron: «Todos te andan buscando.»
El les respondió: «Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido.» Y fue predicando en las sinagogas de toda la Galilea y expulsando demonios.
Palabra del Señor.
Reflexión
El pasaje del evangelio de hoy nos presenta a Jesús haciéndo numerosas curaciones. Y después de todo el trabajo apostólico, nos dice el evangelio, salió y se puso a orar.
Con esto nos enseña que el poder de Jesús sobre las enfermedades y los demonios proviene de su constante e ininterrumpida comunión con el Padre a través de la oración, de la conversación personal con El.
Nos enseña también que Jesús ha venido a salvar a todos los hombres; cura a los enfermos toda clase de males, sin exceptuar a los mismos poseídos del demonio.
Pero detengámonos en el mensaje del evangelio que veíamos al principio:.
La búsqueda del Señor.
Los apóstoles, no sin una íntima y mal disimulada satisfacción, le dicen a
Jesús unas breves pero significativas palabras: "Todos te andan buscando".
Esta frase tiene hoy la misma vigencia que hace dos mil años.
También hoy todos tenemos "hambre" de Dios. Continúan siendo actuales las palabras que San Agustín escribió al comienzo de sus Confesiones: "Nos has creado, Señor, para tí y nuestro corazón no encuentra sosiego hasta que descansa en Ti".
El corazón del hombre está hecho para buscar y amar a Dios.
Y el Señor facilita ese encuentro, pues El busca también a cada persona.
Hay, han habido y habrán muchos hombres y mujeres en el mundo, pero ni a uno solo de ellos lo deja de llamar el Señor.
Han pasado unas pocas semanas desde que hemos contemplado al Niño-Jesús en la gruta de Belén, pobre e indefenso, habiendo tomado nuestra naturaleza humana para estar muy cerca de los hombres y salvarlos.
Nosotros, como Jesús nos lo enseña en el Evangelio, vayamos a su encuentro en la oración, que es nuestro diálogo personal con El.
Busquemos a Jesús en todos los momentos de nuestras vidas. Busquemos conocer más a Jesús. Busquemos servirle cada vez con mayor entrega. Busquemos amarlo con toda nuestra alma, porque si lo buscamos, lo encontraremos, y con Él encontraremos su gracia, su paz y la infinita felicidad.
Señor, tú me llamaste
para ser instrumento de tu gracia,
para anunciar la Buena Nueva,
para sanar las almas.
Instrumento de paz y de justicia,
pregonero de todas tus palabras,
agua para calmar la sed hiriente
mano que bendice y que ama.
Señor, tú me llamaste
para curar los corazones heridos,
para gritar, en medio de las plazas,
que el Amor está vivo,
para sacar del sueño a los que duermen
y para liberar al cautivo.
Soy cera blanda entre tus dedos,
haz lo que quieras conmigo.
Señor, tú me llamaste
para salvar al mundo ya cansado,
para amar a los hombres
que Tú, Padre, me diste como hermanos.
Señor, me quieres para abolir las guerras
y aliviar la miseria y el pecado;
hacer temblar las piedras
y ahuyentar a los lobos del rebaño. Amén
Liturgia de las Horas - Laudes - Jueves de la Segunda Semana
SANTORAL: San Felix de Nola
Nola es una pequeña y antiquísima ciudad, situada a unos 20 kilómetros de Nápoles. Allí vio la luz san Félix, cuyo nombre significa "feliz", en el siglo III. Su padre Hermias era sirio, de profesión militar. Nuestro
Santo, en cambio, prefirió ser soldado de Cristo.
Poco sabemos de su infancia y juventud. Padeció las terribles persecuciones desatadas por Decio y por Valeriano. Por estas circunstancias carecemos de actas que hubieran podido proporcionar noticias precisas. Los rasgos más exactos que conocemos a través de san Paulino, poeta y obispo de Nola, quien escribió su biografía a fines del siglo IV y lo tuvo como santo protector. También escribieron sobre él Beda, san Agustín y Gregorio Turonense. El papa san Dámaso le dedicó un poema.
Para destruir la Iglesia, el emperador Decio ordenó prender y procesar principalmente a los obispos, presbíteros y diáconos. Gobernaba entonces la grey de Nola el obispo Máximo, cargado de años, quien se refugió en las montañas de los Apeninos. Félix, que era presbítero, se quedó en la ciudad para vigilar y proteger a los fieles.
No duró mucho tiempo la seguridad de Félix, pues Nola era una pequeña ciudad donde todos se conocían y él no disimuló su condición de cristiano.
Arrestado y conducido a la cárcel, lo ataron con cadenas, y así permaneció durante meses. Por su parte, en las montañas, el obispo Máximo padecía hambre, frío, tristeza y dolor.
Félix fue un ejemplo de devoción al obispo. Socorrió a Máximo corriendo gravísimos riesgos y compartió con él la dura experiencia de la persecución.
Habiendo escapado de la furia desatada por Decio, Félix se vio nuevamente amenazado, junto con toda su comunidad, por las disposiciones que contra los cristianos dictó el emperador Valeriano, entre los años 256 y 257.
Al morir Máximo quisieron forzar a Félix a ocupar la silla episcopal, pero él rehusó tal dignidad, prefiriendo continuar como presbítero su misión evangelizadora. Murió el 14 de enero, se cree que del año 260. Fue
enterrado en Nola y su sepulcro se convirtió en lugar de peregrinación. En Roma le fue consagrada una basílica.
Los campesinos de su tierra invocan a san Félix de Nola como protector de los ganados. San Gregorio de Tours ha escrito sobre los numerosos milagros operados junto a su tumba.