Boletín Informático de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico

Red Pionera
Ponce, Puerto Rico
13 de marzo de 2001
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"Al morir, si contabas con cinco buenos amigos entonces tuviste una vida grandiosa."

                                                            Lee Iacocca

 


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Sharon suaviza el bloqueo de Ramala bajo una fuerte presión internacional

Jerusalén. Agencias

Israel suavizó está mañana el bloqueo total impuesto a la ciudad de Ramala, capital de Cisjordania, debido a la fuerte presión internacional y ante las advertencias de que estas medidas generarán más violencia.

El Ejército comenzó a abrir dos de los puntos de entrada a Ramala poco antes de que el primer ministro, el «halcón» Ariel Sharón, se entrevistase con una delegación de la Unión Europea, que le pidió el levantamiento del cerco impuesto a las ciudades palestinas que está asfixiando a la población. La delegación está encabezada por la ministra sueca de Asuntos Exteriores, Anna Lindh, cuyo país preside este semestre la UE, y forma parte de ella el comisario de Exteriores, Chis Patten.

Sharón y su ministro de Defensa, Benjamin Ben Eliezer, insisten en explicar el bloqueo de Ramala por razones de seguridad, aduciendo que una célula terrorista pretende salir de la ciudad para cometer un atentado en Jerusalén y que nada tiene que ver la medida con un «castigo colectivo» a la población palestina.

Los palestinos han pedido que el Consejo de Seguridad de la ONU aborde el sitio de las ciudades palestinas y apruebe el envío de observadores internacionales a los territorios de Gaza y Cisjordania.

La Casa Blanca también ha criticado las últimas medidas de represión colectiva y responsables de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), de Yaser Arafat, han advertido a Israel de que los palestinos no se rendirán.

El ministro de Información palestino, Yaser Abed Rabó, dijo hoy que «Sharón no conseguirá romper nuestros huesos con la represión» y llamó a Israel a reanudar las negociaciones de paz. «El proceso de paz siempre debe tener una oportunidad. Hay que reanudar las negociaciones, pero no a partir de cero», dijo Abed Rabó, en una conferencia de prensa en Ramala. «No aceptaremos que cada primer ministro israelí ponga sus normas», dijo Abed Rabo, en referencia a la posición del «halcón» Sharón de que todos los entendimientos alcanzados anteriormente con los palestinos por el gobierno de Ehud Barak son nulos y hay que comenzar a negociar de cero.

(ABC)

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El juez Guzmán fija la libertad provisional bajo fianza a Pinochet

SANTIAGO.

El juez Juan Guzmán Tapia otorgó ayer la libertad provisional bajo una fianza de 3.500 dólares (poco más de medio millón de pesetas) al ex dictador Augusto Pinochet. La decisión —que fue adoptada por el magistrado antes de que la defensa la solicitara— deberá ser confirmada mañana por la Quinta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, aunque los abogados acusadores ya adelantaron que se opondrán a la resolución.

El magistrado Juan Guzmán Tapia, según trascendió ayer, habría decidido conceder la libertad provisional bajo fianza a Augusto Pinochet por consideraciones humanitarias al tener en cuenta el deteriorado estado de salud del ex dictador. También se trataría de una deferencia hacia la figura del acusado, dada la importancia de los cargos que ocupó Pinochet a lo largo de sus 85 años de vida.

Lo cierto es que el juez pudo dar la libertad «de oficio» (sin que ninguna de las partes lo solicitara), después de que el jueves pasado la Corte de Apelaciones, a través de su sala de verano, rebajara los cargos en contra de Pinochet, al quedar éste inculpado como «encubridor» y ya no como autor de los 75 homicidios y secuestros calificados que se atribuyen a la denominada «Caravana de la muerte».

El abogado defensor Gustavo Collao se mostró de inmediato complacido por la medida «de oficio» que adoptó el juez Guzmán y confirmó que en la tarde de ayer iba a solicitar la libertad de su defendido. Pero el juez se adelantó. Los abogados acusadores, sin embargo, recibieron con gran disgusto la decisión del juez Guzmán. Hugo Gutiérrez, uno de los querellantes, manifestó que mañana presentará alegaciones ante la Corte en contra de la libertad de Pinochet y calificó la resolución del juez como «poco oportuna e inapropiada».

DILIGENCIAS PENDIENTES

Sobre todo, dijo, porque «hay diligencias pendientes». Entre las que mencionó, sin embargo, hay una que destaca. Los abogados que han logrado poner bajo arresto a Pinochet quieren que éste sea sometido a un careo con el general retirado Sergio Arellano Stark, el alto oficial que en el mes de octubre del año 1973 recibió del ex dictador la orden de organizar la «Caravana de la Muerte», comitiva que recorrió cinco ciudades de Chile y ejecutó a 75 prisioneros.

CAREO DE DOS INCULPADOS

Los querellantes desean que los dos principales inculpados en la causa se encuentren cara a cara y despejen las dudas que hay en el proceso sobre el alcance de las órdenes que emitió el general Pinochet a su subordinado, así como si éste informó a su jefe cuando finalizó su macabra misión.

La otra diligencia que todavía queda pendiente de realizar es la de «prontuariar» a Pinochet, es decir, que la Policía tome sus huellas dactilares, se le hagan las fotografías de frente y perfil y se consignen en la ficha los delitos que se le imputan. Este trámite es ineludible desde el pasado jueves, que fue cuando los jueces confirmaron el procesamiento de ex dictador.

La Quinta Sala de la Corte, que verá mañana la libertad de Pinochet, está integrada por los jueces Rubén Ballesteros, Sergio Valenzuela Patiño y el propio Juan Guzmán. Este último, sin embargo, deberá inhibirse, por lo que su lugar podría ser ocupado por Hugo Dolmetch o Raymundo Díaz.

El general Pinochet, en tanto, espera la resolución en su casa campestre «Los Boldos», en Bucalemu, a unos 120 kilómetros al sur de la capital, hacia la costa, lugar donde está recluido desde el pasado 31 de enero, cuando el juez Guzmán Tapia lo sometió a proceso y ordenó su arresto domiciliario. 

Libio Pérez, corresponsal

(ABC)

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Momentos de emoción cuando cuatro hijos de los mártires presentaron las reliquias y ofrendas

La alegría rebosante de la fiesta de ayer alternó con momentos de emoción, sobre todo cuando el Santo Padre recordaba casos de particular heroismo. «¿Cómo no conmovernos profundamente -dijo- al escuchar los relatos de su martirio? La anciana María Teresa Ferragud fue arrestada a los 83 años de edad junto con sus cuatro hijas religiosas contemplativas. El 25 de octubre de 1936, fiesta de Cristo Rey, pidió acompañar a sus hijas al martirio y ser ejecutada en último lugar para poder así alentarlas a morir por la fe. Su muerte impresionó tanto a sus verdugos que exclamaron: “Esta es una verdadera santa”».

«NO PUEDO SENTIR PENA»

Recordó también el Papa que «no menos edificante fue el testimonio de Francisco Castelló Aleu, de 22 años, químico de profesión y miembro de la Acción Católica que, consciente de la gravedad del momento, no quiso esconderse sino ofrecer su juventud en sacrificio de amor a Dios y a los hermanos, dejándonos tres cartas, ejemplo de fortaleza, generosidad, serenidad y alegría, escritas antes de morir a sus hermanas, a su director espiritual y a su novia».

Aunque Juan Pablo II no lo mencionó, esas cartas hicieron saltar las lágrimas a su predecesor, Pío XI. En la misiva a su novia, María Pelegrí, el joven alicantino de origen catalán termina confesando: «No puedo sentir pena alguna por mi suerte. Una alegría extraña, interna, intensa, fuerte, me invade. Quisiera hacerte una carta triste de despedida pero no puedo. Estoy todo envuelto en ideas alegres, como de un presentimiento de la gloria». Un sentimiento parecido vertió el sacerdote de Enguera, José Aparicio Sanz, en un poema escrito en la «checa» horas antes de su fusilamiento: «Tú que el ejemplo de morir nos diste; Tú, que has sido Maestro de humildad; Tú, que la muerte más cruel sufriste, dame, Señor, serenidad». A lo largo de 56 versos, Aparicio Sanz escribió su última plegaria: «Que cada bala que en mi cuerpo claven más me aproxime a Tí, Señor; mis heridas sean bocas que te alaben con el místico fuego de tu ardor».

ACRIBILLADA JUNTO A SUS HIJAS

El poema, junto con otros textos de los nuevos beatos, figura en un documentadísimo libro que permitió acompañar la ceremonia. Pero a la emoción del recuerdo escrito se unió la del recuerdo vivo. El traslado de las reliquias al altar y la presentación de ofrendas corrió a cargo de familiares de los mártires, incluyendo la hija de Carlos Díaz Gandía, un comerciante de Onteniente fusilado a los 28 años, y los hijos de Ismael

Escrihuela Esteve, labrador de Tavernes de Valldigna, fusilado a los 34; de Vicente Galbis Girones, abogado de Onteniente, fusilado a los 26; y de Pascual Torres Lloret, un constructor de Carcagente, fusilado cuando tenía 51 años de edad.

Aparte del caso de María Teresa Ferragud, que murió junto a sus cuatro hijas, se dan muchos otros de martirio al lado de otro miembro de la familia. Herminia Martinez Amigó fue fusilada junto a su marido mientras ambos declaraban su fe. El abogado y periodista Pablo Meléndez, director de «La Voz de Valencia», de 60 años, fue fusilado junto con Alberto, uno de sus diez hijos, que se inmoló en lugar de una persona casada. María Ximéz

Ximénez fue acribillada junto con su hijo de cinco años, discapacitado por una parálisis infantil. Entre los ejemplos de caridad heroica figura una vez más el sacerdote poeta José Aparicio Sanz, cuyo nombre mencionó el Papa por encabezar el orden alfabético de causas.

El buen don José abrazó afectuosamente a los milicianos que le iban a matar y después, junto con sus compañeros, quiso recibir la descarga de rodillas. Otro sacerdote, en cambio, estuvo a punto de ser fusilado por la espalda. Lo propuso uno de los milicianos explicando a sus compañeros que «No quiero que me vea la cara porque este hombre ha ayudado mucho a mi padre y no podré resistir su mirada». Se equivocaba. Carmelo Sastre Sastre les miró con cariño a todos y, antes de morir, les dijo que les perdonaba.

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BEATIFICACIÓN DE LOS SIERVOS DE DIOS JOSÉ APARICIO SANZ Y 232 COMPAÑEROS MÁRTIRES EN ESPAÑA

HOMILÍA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II

Domingo 11 de marzo de 2001

Amados hermanos y hermanas:

1. "El Señor Jesucristo transformará nuestra condición humilde, según el modelo de su condición gloriosa" (Flp 3,21). Estas palabras de San Pablo que hemos escuchado en la segunda lectura de la liturgia de hoy, nos recuerdan que nuestra verdadera patria está en el cielo y que Jesús transfigurará nuestro cuerpo mortal en un cuerpo glorioso como el suyo. El Apóstol comenta así el misterio de la Transfiguración del Señor que la Iglesia proclama en este segundo domingo de Cuaresma. En efecto, Jesús quiso dar un signo y una profecía de su Resurrección gloriosa, en la cual nosotros estamos llamados también a participar. Lo que se ha realizado en Jesús, nuestra Cabeza, tiene que completarse también en nosotros, que somos su Cuerpo.

Éste es un gran misterio para la vida de la Iglesia, pues no se ha de pensar que la transfiguración se producirá sólo en el más allá, después de la muerte. La vida de los santos y el testimonio de los mártires nos enseñan que, si la transfiguración del cuerpo ocurrirá al final de los tiempos con la resurrección de la carne, la del corazón tiene lugar ya ahora en esta tierra, con la ayuda de la gracia.

Podemos preguntarnos: ¿Cómo son los hombres y mujeres "transfigurados"? La respuesta es muy hermosa: Son los que siguen a Cristo en su vida y en su muerte, se inspiran en Él y se dejan inundar por la gracia que Él nos da; son aquéllos cuyo alimento es cumplir la voluntad del Padre; los que se dejan llevar por el Espíritu; los que nada anteponen al Reino de Cristo; los que aman a los demás hasta derramar su sangre por ellos; los que están dispuestos a darlo todo sin exigir nada a cambio; los que -en pocas palabras- viven amando y mueren perdonando.

2. Así vivieron y murieron José Aparicio Sanz y sus doscientos treinta y dos compañeros, asesinados durante la terrible persecución religiosa que azotó España en los años treinta del siglo pasado. Eran hombres y mujeres de todas las edades y condiciones: sacerdotes diocesanos, religiosos, religiosas, padres y madres de familia, jóvenes laicos. Fueron asesinados por ser cristianos, por su fe en Cristo, por ser miembros activos de la Iglesia. Todos ellos, según consta en los procesos canónicos para su declaración como mártires, antes de morir perdonaron de corazón a sus verdugos.

La lista de los que hoy suben a la gloria de los altares por haber confesado su fe y dado su vida por ella es numerosa. Hay treinta y ocho sacerdotes de la Archidiócesis de Valencia, junto con un numeroso grupo de hombres y mujeres de la Acción Católica también de Valencia; dieciocho dominicos y dos sacerdotes de la Archidiócesis de Zaragoza; cuatro Frailes Menores Franciscanos y seis Frailes Menores Franciscanos Conventuales; trece Frailes Menores Capuchinos, con cuatro Religiosas Capuchinas y una Agustina Descalza; once Jesuitas con un joven laico; treinta y dos Salesianos y dos Hijas de María Auxiliadora; diecinueve Terciarios Capuchinos con una cooperadora laica; un sacerdote dehoniano; el Capellán de Colegio La Salle de la Bonanova, de Barcelona, con cinco Hermanos de las Escuelas Cristianas; veinticuatro Carmelitas de la Caridad; una Religiosa Servita; seis Religiosas Escolapias con dos cooperadoras laicas provenientes éstas últimas del Uruguay y primeras beatas de ese País latinoamericano; dos Hermanitas de los Ancianos Desamparados; tres Terciarias Capuchinas de Nuestra Señora de los Dolores; una Misionera Claretiana; y, en fin, el joven Francisco Castelló i Aleu, de la Acción Católica de Lleida.

Los testimonios que nos han llegado hablan de personas honestas y ejemplares, cuyo martirio selló unas vidas entretejidas por el trabajo, la oración y el compromiso religioso en sus familias, parroquias y congregaciones religiosas. Muchos de ellos gozaban ya en vida de fama de santidad entre sus paisanos. Se puede decir que su conducta ejemplar fue como una preparación para esa confesión suprema de la fe que es el martirio.

¿Cómo no conmovernos profundamente al escuchar los relatos de su martirio? La anciana María Teresa Ferragud fue arrestada a los ochenta y tres años de edad junto con sus cuatro hijas religiosas contemplativas. El 25 de octubre de 1936, fiesta de Cristo Rey, pidió acompañar a sus hijas al martirio y ser ejecutada en último lugar para poder así alentarlas a morir por la fe. Su muerte impresionó tanto a sus verdugos que exclamaron: "Esta es una verdadera santa". No menos edificante fue el testimonio de los demás mártires, como el joven Francisco Alacreu, de veintidós años, químico de profesión y miembro de la Acción Católica, que consciente de la gravedad del momento no quiso esconderse, sino ofrecer su juventud en sacrificio de amor a Dios y a los hermanos, dejándonos tres cartas, ejemplo de fortaleza, generosidad, serenidad y alegría, escritas instantes antes de morir, a sus hermanas, a su director espiritual y a quien fuera su novia. O también el neosacerdote Germán Gozalbo, de veintitrés años, que fue fusilado sólo dos meses después de haber celebrado su Primera Misa, después de sufrir un sinfín de humillaciones y malos tratos.

3. ¡Cuántos ejemplos de serenidad y esperanza cristiana! Todos estos nuevos Beatos y muchos otros mártires anónimos pagaron con su sangre el odio a la fe y a la Iglesia desatado con la persecución religiosa y el estallido de la guerra civil, esa gran tragedia vivida en España durante el siglo XX. En aquellos años terribles muchos sacerdotes, religiosos y laicos fueron asesinados sencillamente por ser miembros activos de la Iglesia. Los nuevos beatos que hoy suben a los altares no estuvieron implicados en luchas políticas o ideológicas, ni quisieron entrar en ellas. Bien lo sabéis muchos de vosotros que sois familiares suyos y hoy participáis con gran alegría en esta beatificación. Ellos murieron únicamente por motivos religiosos. Ahora, con esta solemne proclamación de martirio, la Iglesia quiere reconocer en aquellos hombres y mujeres un ejemplo de valentía y constancia en la fe, auxiliados por la gracia de Dios. Son para nosotros modelo de coherencia con la verdad profesada, a la vez que honran al noble pueblo español y a la Iglesia.

¡Que su recuerdo bendito aleje para siempre del suelo español cualquier forma de violencia, odio y resentimiento! Que todos, y especialmente los jóvenes, puedan experimentar la bendición de la paz en libertad: ¡Paz siempre, paz con todos y para todos!

4. Queridos hermanos, en diversas ocasiones he recordado la necesidad de custodiar la memoria de los mártires. Su testimonio no debe ser olvidado. Ellos son la prueba más elocuente de la verdad de la fe, que sabe dar un rostro humano incluso a la muerte más violenta y manifiesta su belleza aun en medio de atroces padecimientos. Es preciso que las Iglesias particulares hagan todo lo posible por no perder el recuerdo de quienes han sufrido el martirio.

Al inicio del tercer milenio, la Iglesia que camina en España está llamada a vivir una nueva primavera de cristianismo, pues ha sido bañada y fecundada con la sangre de tantos mártires. Sanguis martyrum, semen christianorum! ¡La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos! (Tertuliano, Apol., 50,13: CCL 1,171). Esta expresión, acuñada durante las persecuciones de los primeros siglos, debe hoy llenar de esperanza vuestras iniciativas apostólicas y esfuerzos pastorales en la tarea, no siempre fácil, de la nueva evangelización. Contáis para ello con la ayuda inigualable de vuestros mártires. Acordaos de su valor, "fijaos en el desenlace de su vida e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre" (Hb 13,7-8).

5. Deseo confiar a la intercesión de los nuevos beatos una intención que lleváis profundamente arraigada en vuestros corazones: el fin del terrorismo en España. Desde hace varias décadas estáis siendo probados por una serie horrenda de violencias y asesinatos que han causado numerosas víctimas y grandes sufrimientos. En la raíz de tan lamentables sucesos hay una lógica perversa que es preciso denunciar. El terrorismo nace del odio y a su vez lo alimenta, es radicalmente injusto e acrecienta las situaciones de injusticia, pues ofende gravemente a Dios y a la dignidad y los derechos de las personas. ¡Con el terror, el hombre siempre sale perdiendo! Ningún motivo, ninguna causa o ideología pueden justificarlo. Sólo la paz construye los pueblos. El terror es enemigo de la humanidad.

6. Amados en el Señor, también a nosotros la voz del Padre nos ha dicho hoy en el Evangelio: "Este es mi Hijo, el escogido; escuchadle" (Lc 9,35). Escuchar a Jesús es seguirlo e imitarlo. La cruz ocupa un lugar muy especial en este camino. Entre la cruz y nuestra transfiguración hay una relación directa. Hacernos semejantes a Cristo en la muerte es la vía que conduce a la resurrección de los muertos, es decir, a nuestra transformación en Él (cf. Flp 3,10-11). Ahora, al celebrar la Eucaristía, Jesús nos da su cuerpo y su sangre, para que en cierto modo podamos pregustar aquí en la tierra la situación final, cuando nuestros cuerpos mortales sean transfigurados a imagen del cuerpo glorioso de Cristo.

Que María, Reina de los mártires, nos ayude a escuchar e imitar a su Hijo. A Ella, que acompañó a su divino Hijo durante su existencia terrena y permaneció fiel a los pies de la Cruz, le pedimos que nos enseñe a ser fieles a Cristo en todo momento, sin decaer ante las dificultades; nos conceda la misma fuerza con que los mártires confesaron su fe. Al invocarla como Madre, imploro sobre todos los aquí presentes, así como sobre vuestras familias los dones de la paz, la alegría y la esperanza firme.

               

(El Vaticano)

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Silencios

ES tal que aun de mi silencio / vivo tal vez temeroso; / porque me han dicho que saben / con silencio hablar los ojos. Bonito ejemplo del enfoque sustitutivo de la metáfora de estos versos de Calderón, en «Los cabellos de Absalón», con esa fuerza creadora que aporta al lenguaje, reconocida ya por Aristóteles cuando afirma: «La cosa más grande es, con mucho, poseer el dominio de la metáfora. Esto es lo único que no puede ser impartido por otro; es la marca del genio». Más aún, Chesterton asegura «toda metáfora es poesía»; y sir Herbert Read concluye que «siempre debiéramos estar dispuestos a juzgar a un poeta por la fuerza y originalidad de sus metáforas». Hasta tal punto que Proust llega a afirmar: «Yo creo que la metáfora puede dar una suerte de eternidad al estilo». En su obra «La ciencia del significado», Ullmann relata la importancia decisiva de la metáfora en el lenguaje y la literatura de esta forma: «La metáfora está tan estrechamente entretejida con la textura misma del habla humana que ya la hemos encontrado bajo varios aspectos: como un factor capital de la motivación, como un artificio expresivo, como un escape para las emociones intensas...». Lo que no quita para que la naturaleza creativa de esta figura se vincule también con la expresión de los hechos de la ciencia. A este propósito se ha afirmado: «la metáfora y el símil son los tropos característicos del pensamiento científico; no la validez del argumento...». E, incluso, se ha llegado a clasificar el pensamiento de los hombres según que entienda por medio de metáforas o por medio de fórmulas. Distinción que replantea la amputación cultural de nuestros días; la de unos, al presentar la cultura de las humanidades como vestigios fósiles de un gran pasado, y, la de otros, incapaces de concebir las ciencias naturales como expresión de una cultura común. Y, ya que cuanto más remotas sean las cosas acopladas mayor será la tensión creada, un buen ejemplo de la comprensión conjunta de metáforas y fórmulas es un tipo muy singular de silencio: el silencio de los genes.

Si la eficacia de la metáfora, su calidad expresiva, puede medirse por la mayor creatividad que supone el enfrentamiento sorprendente de objetos dispares, lo más lejanos posibles, ninguna, seguramente, como la creación poética para ponerla de manifiesto. De esta forma, el silencio ha engarzado el hablar poético de todos los tiempos. Así, lo encontramos con frecuencia en el «Rimado»: «(...) pues así en vano él solo trabajaba, / mejor le era callar, e el silençio loaba»; y «(...) por ende en estos fechos lo mejor será callar, / e en tales pesquisas, siempre silençio guardar». También Lope de Vega, en «El desdén vengado»: «En que será cierto / que si me mandas callar, / pondré perpetuo silençio / a mis labios hasta quando / me mandes hablar». Y en nuestros días, en «La destrucción o el amor» de Aleixandre: «Tú, pobre hombre que duermes /(...) tú, que viajas postrero / con la corteza seca que rueda entre tus brazos, / no beses el silencio sin falla por donde nunca / a la sangre se espía».

El discurso literario nos brinda una abundante siembra de silencios; porque el silencio reina, habla, grita, clama y pasa; el silencio se hace, se guarda, se pide, se rompe, se oye, se rasga, se interrumpe, se turba, se altera, se alaba, se escucha, se siente, se pasa y se impone; el silencio es oro, eterno, mudo, duro, largo, caliente, sagrado, profundo, admirado, soberano, plácido, piadoso, melancólico, perpetuo, monacal, interior, sublime, sepulcral, íntimo y hasta administrativo; puede ser el silencio de la noche, de la casa, del bosque, del castillo, de la clase política, de las autoridades y hasta de los genes.

Y, cambiando de agujas, hay que asegurar que el pasado año ha sido, en efecto, de excepcional trascendencia en la investigación biológica. DNA, genes, cromosomas y genomas, han llenado montones de rigurosas páginas para mostrar una colección de resultados, entre los que se encuentra el silencio de los genes, que están cambiando con profusión nuestro conocimiento del hombre y de los seres vivos. A este silencio, sin embargo, hay que llegar a través de la actividad de los genes en la información de cuanta función biológica existe. Es bien sabido que el DNA constituye el fundamento molecular con que se elabora el resto de las entidades, comenzando por la de los genes, cuya función consiste en codificar -si queremos, informar- la doble especificidad de las proteínas, tanto la que es propia de cada particular actividad biológica, como la que se refiere a la naturaleza de cada especie de ser vivo. Para ello, pequeños lotes fijos de genes se agrupan en cada uno del corto número de cromosomas, privativo de cada especie; y, así, el hombre posee 23 pares de cromosomas, incluyendo el de los cromosomas sexuales, X e Y -el par XX en la hembra y el par XY en el varón-. Y en los cromosomas de cada especie se integra un conjunto de genes: el genoma. La obligación de cada uno de estos genes es, pues, la de codificar la información necesaria para que las correspondientes proteínas gobiernen específicamente el metabolismo, el transporte, la respuesta hormonal o inmunitaria, el crecimiento, la morfogénesis y la diferenciación. Ahora bien, ¿cómo tiene lugar el suministro de esta información molecular que descansa en la secuencia del DNA de los genes? Pues, de modo aparentemente muy simple, a través de dos etapas sucesivas: la primera de transcripción que da lugar a los RNA mensajeros sin cambio esencial en la naturaleza de las unidades constituyentes; y luego la de traducción, en la que un código grabado en los anteriores mRNAs legisla el orden con arreglo al que los nuevos tipos de unidades -los aminoácidos- deben situarse en el seno de las más o menos largas secuencias de las proteínas. Merced a lo cual, las proteínas van a gozar de complicadas y bellas estructuras tridimensionales en las que descansa la extraordinaria especificidad de la multitud de sus funciones. Y todo ello se encuentra sometido a un delicado repertorio de sistemas de regulación cuya claudicación conduce a alteraciones en la estructura y en la función de las proteínas, al estilo de las estructuras anormales de tanta actualidad como las de los priones patológicos y las de los b-amiloides neurodegenerativos del Alzheimer. Y ya podemos comprender cómo de variaciones -a través de mutaciones, por ejemplo- en la estructura normal de los genes pueden resultar proteínas anormales que son la base de toda una colección de enfermedades de muy diversa índole.

El conocimiento actual de los genomas, el del hombre sobre todo, está cambiando la visión misma de la naturaleza, que puede ser estudiada desde nuevos campos del conocimiento: la genómica y la proteómica. Y, como ingredientes importantes, las nuevas funciones de algunos genes, las modificaciones de su expresión, su frecuente inestabilidad, los métodos computacionales de estudio, las redes y conexiones funcionales de las proteínas, y toda una colección de posibles aplicaciones biotecnológicas. Pero, ¿por qué algunos genes guardan silencio?, ¿cómo influye este silencio sobre el comportamiento de los seres vivos? Puede, quizás, que hoy tengamos que estar a la espera con otros versos de Calderón: «Antes el silencio amaba,/pero ya no amo el silencio;/que hablar en tiempo es virtud,/si es vicio el hablar sin tiempo». 

                                                                                                                                Ángel Martín Municio, de la Real Academia Española

(ABC)

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REFLEXION SOBRE EL DIA DE NUESTRA MUERTE

Imagínense que es el día de su funeral, allí está usted, frío, muerto, metido en un ataúd de madera, su alma todavía no se despega del cuerpo, por lo que tiene oportunidad de ver lo que está sucediendo, puede ver a las personas que están alrededor de su cuerpo inmóvil, puede sentir lo que ellos sienten por usted, puede escuchar hasta la conversación más escondida de aquella habitación. Tomando en cuenta su conducta actual puesto que usted murió ayer, ¿Quién asistió a su funeral? ¿Están presentes las personas que usted hubiera querido? ¿Qué sentimientos descubrió en aquellas personas, admiración, cariño, o solamente están allí por compromiso? ¿Qué se murmura de usted en ese cuarto?

En pocas palabras, ¿Es el funeral que usted hubiera querido?

Si lo que nosotros queremos para nuestro funeral es un salón enorme, abarrotado de gente sin importar la hora que sea, lleno de coronas de flores, todos expresando con lágrimas el enorme cariño que nos tenían, tendremos que trabajar muy duro, dar amor, comprensión y apoyo a todos los que nos rodean, brindar nuestra amistad sincera y desinteresada a los demás, ser justos y generosos sin esperar nada a cambio, ésto nos dará una riqueza espiritual inimaginable, que no se puede comparar con la riqueza material.

(Valores org.)

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Lecturas del 13-3-01 (Martes de la Segunda Semana de Cuaresma)

 
SANTORAL:  San Nicéforo
 
Lectura del libro del profeta Isaías 1, 10. 16-20
 
¡Escuchen la palabra del Señor, jefes de Sodoma! íPresten atención a la instrucción de nuestro Dios, pueblo de Gomorra!
¡Lávense, purifíquense, aparten de mi vista la maldad de sus acciones! íCesen de hacer el mal, aprendan a hacer el bien! íBusquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda!
Vengan, y discutamos -dice el Señor-. Aunque sus pecados sean como la escarlata, se volverán blancos como la nieve; aunque sean rojos como la púrpura, serán como la lana.
Si están dispuestos a escuchar, comerán los bienes del país; pero si rehúsan hacerlo y se rebelan, serán devorados por la espada, porque ha hablado la boca del Señor.
 
Palabra de Dios.
 

SALMO Sal 49, 8-9. 16bc-17. 21 y 23 (R.: 23b)
 
R. Al que va por el buen camino,
 le haré gustar la salvación de Dios.
 
 No te acuso por tus sacrificios:
 ítus holocaustos están siempre en mi presencia!
 Pero yo no necesito los novillos de tu casa
 ni los cabritos de tus corrales.  R.
 
 «¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos
 y a mencionar mi alianza con tu boca,
 tú, que aborreces toda enseñanza
 y te despreocupas de mis palabras?  R.
 
 Haces esto, ¿y yo me voy a callar?
 ¿Piensas acaso que soy como tú?
 Te acusaré y te argüiré cara a cara.
 El que ofrece sacrificios de alabanza,
 me honra de verdad;
 y al que va por el buen camino,
 le haré gustar la salvación de Dios.»  R.
 
 
X Lectura del santo Evangelio según san Mateo 23, 1-12
 
Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:
«Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.
Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse llamar "mi maestro" por la gente.
En cuanto a ustedes, no se hagan llamar "maestro", porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen "padre", porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco "doctores", porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías.
Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado.»
 
Palabra del Señor.
Reflexión   

 Los fariseos pretendían vivir según las normas mas estrictas de la ley, se creían los justos.

Muchos de los maestros de la ley, eran también fariseos. Jesùs aconseja al pueblo que cumplan lo que ellos les aconsejan, pero que no los imiten.....
 
Y al mismo tiempo que Jesùs azota a los dirigentes de Israel, se dirige también a sus discìpulos y les traza un camino muy distinto del de los fariseos.
 
En la comunidad cristiana debe haber un gran sentido de igualdad y fraternidad.
Cuando Jesùs dice: todos ustedes son hermanos, todos tienen un mismo Maestro......nos está pidiendo que  vivamos como hermanos, que entre nosotros no haya celos, no haya envidia.
Es cierto que en todo grupo humano hay distintas capacidades, pero la mayor capacidad, no debe ser motivo para querer destacarse, sino para servir.
Jesùs establece una sólida norma de vida comunitaria, Él inculca que la verdadera grandeza, la mayor dignidad es el servicio a los hermanos.
 
Dice el Señor: porque el que se ensalce será humillado y el que se humille será ensalzado.
Muchas veces nuestro esfuerzo por elevarnos ante los hombres, nos hace rebajarnos ante Dios.
El servicio debe ser el lema de un cristiano. Y cuando al cristiano le toca ejercer algún puestos de mayor jerarquía, con mas razón aún.
 
En este tiempo de cuaresma,  especialmente, tenemos que reflexionar sobre nuestra actitud, a la luz de la palabra de Dios, y producir los cambios necesarios.
Este es un tiempo en que la Iglesia, nos invita a convertir nuestro corazón, para llegar a la pascua, habiendo experimentado en nuestra vida algún cambio.
 
Por eso, cada día que pasa, estamos invitados a revisar alguna actitud de vida, y proponernos cambiar. Jesùs murió y resucito históricamente hace casi 2000 años,  pero Jesùs resucita cuando cada hombre se transforma en un hombre nuevo conformado a su imagen. Por eso para que el día de Pascua, podamos desearnos una Feliz Pascua de Resurrecciòn, cada uno de nosotros debe haberse esforzado por  ser un hombre nuevo.
 
Hoy, vamos a tomarnos unos momentos, y ver cómo está  nuestra  vida.
 
¿ Me siento realmente hermano?   ¿Si, hermano de este que me hizo esto? ¿De esa que habló mal de mí? ¿De esas personas que trabajan con nosotros o para nosotros y que a veces ni miramos? ¿O me siento superior? ¿Me siento distinto?
 
Vamos Hoy a buscar de hacer un gesto que haga sentir a ese otro, a alguno, que yo soy su hermano en Cristo
Hagàmoslo hoy, y digamos tal vez, solo por hoy. Es asì, como de a poco, vamos a ir cambiando nuestra vida.
Pidamos a Marìa la fuerza para que en esta cuaresma haya en nuestra vida verdadera conversión. No pensemos como los fariseos, que son los otros los que tienen que cambiar, todos.......tenemos que cambiar, y en este tiempo, el Señor nos acompaña con especiales gracias, para que logremos ese cambio.
 
 
 
Omipotente, altísimo, bondadoso Señor,
tuyas son la alabanza, la gloria y el honor;
tan sólo tú eres digno de toda bendición,
y nunca es digno el hombre
de hacer de ti mención.
 
Loado seas por toda criatura, mi Señor,
y en especial loado por el hermano sol,
que alumbra, y abre el día,
y es bello en su esplendor,
y lleva por los cielos noticia de su autor.
 
Y por la hermana luna, de blanca luz menor,
y las estrellas claras, que tu poder creó,
tan limpias, tan hermosas,
tan vivas como son,
y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!
 
Y por la hermana agua,
preciosa en su candor,
que es útil, casta, humilde: ¡loado mi Señor!
Por el hermano fuego,
que alumbra al irse el sol,
y es fuerte, hermoso,
alegre: ¡loado mi Señor!
 
Y por la hermana tierra,
 que es toda bendición,
la hermana madre tierra,
que da en toda ocasión
las hierbas y los frutos y flores de color,
y nos sustenta y rige: ¡loado mi Señor!
 
Y por los que perdonan
y aguantan por tu amor
los males corporales y la tribulación:
¡felices los que sufren en paz con el dolor,
porque les llega el tiempo de la consolación!
 
Y por la hermana muerte: ¡loado mi Señor!
Ningún viviente escapa a su persecución;
¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!
¡Dichosos los que cumplen
la voluntad de Dios!
 
¡No probarán la muerte de la condenación!
Servidle con ternura y humilde corazón.
Agradeced sus dones, cantad su creación.
Las criaturas todas, load a mi Señor. Amén.
Himno de la Liturgia de las Horas

 

SANTORAL:   San Nicéforo

 
Nicéforo, cuyo nombre significa "el que trae la victoria", fue secretario en segundo concilio de Nicea. Con gran inclinación a la vida religiosa y con ansias de saber, gustador de bellas artes y buen músico, investigó en filosofía, astronomía, matemáticas..., disciplinas adquiridas muchas de ellas cuando, por voluntad propia, se aisló en una gruta en Bósforo.
El patriarca en Constantinopla, Tarasio, abrió el segundo concilio de Nicea y séptimo universal, que perseguía el fin de terminar con la herejía de los iconoclastas llenos de furor contra las imágenes, las reliquias de los santos y hasta los mismos templos.
Constantino y la emperatriz Irene fueron presentados a Nicéforo, a quien se conocía en la corte como opositor de los iconoclastas. La pareja imperial restableció la costumbre de venerar las santas imágenes. En las sesiones del concilio, él, que era poeta, ensalzó el triunfo de la doctrina de Jesús y el respeto de las imágenes de la Iglesia, y envió al pontífice León III sus cartas sobre el sínodo.
Más tarde, abandonó sus cargos y resolvió vivir en una gruta cerca del mar Negro, para hacer penitencia y meditación. En esta etapa de su existencia fundó un monasterio.
Al morir Tarasio, a instancias del emperador y de su hijo, se vio obligado a aceptar el patriarcado de Constantinopla. Con la ayuda de San Teodoro, restauró la disciplina y la moral las distintas casas religiosas, estableciendo el régimen de vida más austera y humilde para el clero.
Aparece en la vida del nuevo patriarca un soldado, León el Armenio, quien derrotó y desterró al emperador en el año 813, nombrándose su sucesor. Con maliciosa astucia, pensó atraer a Nicéforo para terminar con las imágenes. Al comprenderlo, el patriarca le habló desde su sede: "En mi Iglesia se veneran las imágenes sagradas, el libro de los evangelios y el signo de la cruz".
Toda Constantinopla acudió a su llamado para rezar en una adoración nocturna, pidiendo por la fe y para que Dios diera luces a los iconoclastas a fin de que vieran la verdad. Se enojó con esto el emperador, considerando el movimiento como una sedición contra él. La Puerta de Bronce de Constantinopla lucía una imagen de Crucificado. El déspota contrató a unos soldados impíos; éstos, vociferando insultos, cometieron la infamia de destruirla.
Entre tanto, había reunido en el palacio a varios obispos iconoclastas, pidiendo la presencia del patriarca, quien no acudió. "Los asuntos eclesiásticos -mandó a decirle- deben ser discutidos en la Iglesia, no en el palacio".
Se atentó contra la vida de Nicéforo, quien fue encarcelado, y León el Armenio le dictó orden de destierro.
Nicéforo, el patriarca de las imágenes -como se lo llamaba-, murió en el año 828. Su cuerpo fue llevado a Constantinpla, depositándoselo en la iglesia de los Apóstoles, el 13 de marzo del año 846.

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