San
Clemente María Hofbauer
Juan Hofbauer nació en Tassnitz (Checoslovaquia)
en 1751, de familia pobre. Era el noveno de doce hermanos. A los siete años
de edad perdió a su progenitor. Un día su madre lo colocó delante de un
crucifijo diciéndole: "Mira, hijo, este será tu padre; guárdate de
aflijirle con un pecado". Cuando Juan salió de la escuela, comenzó a
trabajar en una panadería.
Entró como hermano lego en un convento;
después fue ermitaño; más tarde oficial de panadero en Viena, hasta que por
último marchó a pie a Roma. Allí conoció a las hermanas von Maul, que
contribuyeron para que completara sus estudios. Ingresó en la orden de los
Redentoristas con el nombre de Clemente María y en 1775 recibió la ordenación
sacerdotal. Fue comisionado para implantar la orden en Polonia.
Comenzó en una modesta iglesia de Varsovia,
llamada de san Bennón, pero la gente no acudía. Se puso entonces a predicar
en las calles y plazas de la ciudad.
Fueron comienzos difíciles, en medio de
mucha pobreza y necesidades. Se las ingenió, empero, para fundar un
colegio-seminario de vocaciones sacerdotales, una escuela gratuita de primera
enseñanza para niños y niñas y un orfelinato, pidiendo limosnas a las
puertas de las casas para su mantenimiento. La concurrencia de los fieles a
sus sermones, algunos en alemán, otros en polaco, fue cada vez mayor, llegándose
a realizar en San Bennón cinco misas diarias.
Cuando en 1808 Napoleón Bonaparte expulsó
a los Redentoristas de Varsovia, el santo marchó a Viena, donde pasó cuatro
días en prisión. Al ser puesto en libertad, inició sus nuevo apostolado
como confesor y predicador, realizando numerosas conversiones sobre todo entre
los protestantes y judíos.
Su labor más destacada la realizó con la
juventud de Viena, a la que organizó en una especie de comunidad. Reunió un
numeroso grupo de estudiantes, escritores y artistas, en el que brillaron
muchas celebridades entre ellos Federico Schlegel, filósofo, poeta,
historiador y uno de los principales iniciadores del romanticismo alemán, que
había abjurado del protestantismo.
Quebranta su salud, en los primeros días
de marzo de 1820 Clemente María Hofbauer dejó predicar, para morir el 15 de
ese mes.
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16
DE MARZO
SANTORAL: San
Heriberto
Era muy frío aquel diciembre del
año 999. Gruesas copos de nieve caían sobre la ciudad de Colonia. Era el día
de nochebuena.
La procesión se puso en marcha.
Comerciantes, jurisconsultos, maestros, estudiantes, religiosos, monaguillos,
ricos ciudadanos, obreros, obispos con báculos y mitras.
Desembarcó el nuevo prelado: un
hombrecillo descalzo. Raídas traía las ropas. Las manos ateridas bendijeron
a los que serían sus futuros feligreses.
Así llegó Heriberto a la ciudad
de Colonia. ¿Qué edad tenía en aquel entonces? Treinta años. Había nacido
en Worms. Sus padres, nobles, se preocuparon por la formación humanística y
filosófica del hijo. Pero el joven se inclinó por el estudio de la teología
y fue sacerdote. Según la costumbre de aquel tiempo, ocupó cargos civiles.
El joven emperador Otón III reconoció sus aptitudes y lo nombró
archicanciller del Imperio.
Su sencillez, su bondad, su don de
profundizar los hechos, de un modo simple, presentando la verdad Divina,
ganaron el corazón de la gente de su diócesis. Heriberto ejercía la caridad,
visitando a los pobres y socorriéndolos.
Los enfermos fueron muchas veces
atendidos por el arzobispo, que llegaba a los humildes hogares, llevando
remedios, alimentos y ropas. También su palabra paternal obraba como medicina
en los enfermos del alma: "Dios lo ve", "Dios lo sabe"...
"Dios te recompensará".
Los ricos se acordaron de los
pobres, pues ésta fue la prédica del arzobispo: "Siempre hay algo de más
en vuestras bodegas y en vuestros palacios y castillos". Así, muebles y
vestidos fueron repartidos entre los necesitados.
Heriberto (cuyo nombre significa "distinguido por su ejercito") creó
los comedores de los pobres. Colonia se pobló de hospitales, asilos de
ancianos y orfelinatos. Rezaba: "Muchos templos para orar y muchas casas
para estar".
Su fama como obispo de la caridad
se difundió por toda Europa. Él pregonaba: "La Iglesia de Cristo
es universal, Cristo es amor. No socorrer al necesitado es no corresponder al
amor de Cristo; es, entonces, desamor".
Los años envejecieron al poderoso
pastor de almas. "¡Qué no pasen necesidad los pobres! -pedía-. Nada me
resta que hacer en este mundo. Dios se apiade de mí".
Heriberto murió el 16 de marzo
del año 1041. Es un espejo del buen ministro de Dios. Practicó siempre la
caridad. Fue humilde, y como humilde llegó al reino de los cielos.
17
DE MARZO
SANTORAL: San
Patricio
San Patricio nació en Escocia, en la
segunda mitad del siglo IV. Su padre fue oficial del ejército romano: su
madre pertenecía a la familia de san Martín de Tours. Tenía dieciséis años
cuando fue apresado por unos piratas que lo vendieron en Irlanda, donde
aprendió el celta -lengua de la que se habría de servir para su apostolado-,
y conoció los horrores de la esclavitud.
Pudo escapar a Francia y se refugió en el
monasterio de Marmoutier, junto a su pariente san Martín de Tours, donde
empezó el estudio de las Sagradas Escrituras y se preparó -durante casi
treinta años- para su misión de apostolado. A la muerte del apóstol de las
Galias, completó su educación bajo la dirección de otro santo, Germán
Auxerre. Después practicó la vida monástica en la isla de Lerins y
posteriormente llegó a Roma, donde recibió su ordenación sacerdotal. Por último,
el papa Celestino I -quien le cambió su primitivo nombre de Succat por
el de Patricio que significa "noble" - lo envió a Irlanda a
predicar.
Tenía casi cincuenta años cuando
desembarcó en la isla, durante el verano de 433. Los druidas lo recibieron
como a un enemigo, pero él no se desalentó y pronto un grupo de nativos
empezó a reunirse en torno de él. Al primer irlandés que convirtió le puso
el nombre de Benigno, y éste con el tiempo llegó a ser su sucesor en el
obispado de Meath.
Patricio recorrió el país, organizó
parroquias, ordenó sacerdotes, formó comunidades, creó escuelas. Cuando
murió, cercano a los ochenta años, todos los habitantes eran
fervorosos cristianos; tanto, que Irlanda mereció ser llamada isla de los
Santos.
Muchos de los acontecimientos, vicisitudes
y detalles de su vida los conocemos por el mismo Patricio, quien escribió un
libro llamado Confesiones. Por él sabemos que no le faltaron sufrimientos y
persecuciones. Los sacerdotes de los ídolos fueron siempre sus adversarios. Más
de diez veces lo tomaron prisionero y en muchas otras peligró su vida; pero
en todas salió con bien, conquistando el título de invulnerable.
Cuéntase que un día se encontró con Ossián.
el gran poeta pagano, quien era ya un anciano venerable, y del diálogo que
sostuvieron se revela la estimación recíproca que se profesaron. Por su
santidad y sus hazañas, san Patricio, el apóstol de Irlanda, ha sido
comparado con los grandes profetas del Antiguo Testamento.
Murió el 17 de marzo del año 461, en un
monasterio de Saball. Fue sepultado en la iglesia catedral de la ciudad de
Down. Durante el reinado de Enrique VIII, dicha iglesia fue destruida por el
marqués de Dorset, virrey de Irlanda. Hoy Irlanda celebra su fiesta nacional.
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18
DE MARZO
SANTORAL: San
Cirilo de Jerusalén
Cirilo, cuyo nombre significa "señorial",
nació hacia el año 313 o 315 en Jerusalén. A la edad de treinta años san Máximo
lo ordenó presbítero. Su principal tarea fue la de instruir al pueblo y
prepararlo para el bautismo y la comunión, sobre todo a los gentiles
convertidos al cristianismo. A la muerte de san Máximo, en el año 348, fue
nombrado obispo de su ciudad natal.
Entristecido por las luchas teológicas de
su tiempo, no quiso mezclarse en las contiendas, sino instruir en la verdadera
doctrina, cuyos dos enemigos más grandes eran entonces el arrianismo y
sabelianismo.
Los arrianos negaban la unidad, la
consustancialidad e igualdad de las tres personas de la santísima
Trinidad; los sabelianos, por su parte, creían en un solo Dios que se revela
bajo tres nombres diferentes; también negaban, por lo tanto, la distinción
de las tres personas y el misterio de la Trinidad. Los herejes de ambas partes
odiaban a Cirilo, pués veían en el a un enemigo. Y aunque a pesar de su
admirable fogosidad, él era sobre todo un espíritu pacificador, tres veces
fue separado de su diócesis y enviado al destierro.
Siendo Cirilo obispo de Jerusalén, ocupó
el trono imperial Juliano de Apóstata, en el año 360. El emperador favoreció
a los herejes. Entre los perseguidos estaba Cirilo, quien en su tercer
destierro peregrinó por Asia, desde 367 a 378. Pero al final de su vida tuvo
la alegría de asistir al triunfo de la ortodoxia, como partícipe del tercer
concilio ecuménico de Constantinopla, celebrado en el año 382.
Se lo llama el príncipe de los catequistas.
El fondo de su doctrina es irreprochable. Hablando de la Trinidad dice: "Nuestra
esperanza esta en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo. No predicamos
tres dioses. No admitimos en la Trinidad confusión alguna como Sabelio,
ni separación, como lo hacen otros. El Padre perfecto engendra al hijo
perfecto. No podemos decir: Hubo un tiempo en que el Verbo no existía".
San Cirilo de Jerusalén no fue un teólogo,
sino un catequista. En su principal obra, titulada Catequesis, expone con gran
sencillez y precisión la doctrina cristiana.
Murió el 18 de marzo del año 386. En 1882
León XIII le confirió el título de doctor de la Iglesia.
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19
DE MARZO
SANTORAL: San
José
El 19 de Marzo se celebra una fiesta
solemne para la cristiandad: la fiesta del patriarca san José. Se lo llama el
hombre de la obediencia, el hombre del silencio, el más oculto de los santos.
Su vida estaba escondida en Dios.
Este año, las lecturas de la misa
corrresondientes a la fiesta de San José se leen el día siguiente, por ser
el 19 día Domingo.
El nombre de José significa "aumento"
y en verdad su vida entera fue un continuo aumento de virtudes. El evangelio
lo designa así: "varón justo". Fue esposo de la Madre de Dios y
padre nutricio de Jesús, a quién tuvo en sus brazos. Sustentó y protegió a
la sagrada familia, cuya cabeza era. Su vida es, así, un sagrado misterio de
comunión y participación en el plan de Dios.
Este varón, el más prudente, generoso y
justo, trabajó en el humilde oficio de carpintero. Tal vez en Nazaret no
hubiera otros carpinteros por ser una pequeña aldea de labradores.
Lo poco que sabemos de su persona y de su
vida se halla en los evangelios de san Mateo y de san Lucas. La Sagrada
Escritura no dice la fecha en que murió José. Los autores sagrados discurren
que ya no existía en el tiempo de la pasión de su Hijo, pues de lo contrario
el Salvador, en la cruz, no hubiese encomendado su Madre a Juan; tampoco
se lo nombra en el Calvario. Se cree que falleció a avanzada edad, que Jesús
y María lo asistieron en el momento de su muerte y que fue sepultado en el
valle de Josafat. Eminentes doctores, como el padre Suárez y san Francisco de
Sales, piensan que resucitó el mismo día que el Salvador. El Evangelio señala
que perteneció a la tribu real de Judá y a la casa y familia de David.
Según el evangelista san Mateo, fue José
quien recibió el anuncio de la encarnación del Verbo. En sus manos de hombre
de confianza tuvo la suerte del Salvador niño y de su madre santísima.
Todo lo que sabemos de José habla de
disponibilidad a la voluntad de Dios, por lo cual soportó privaciones de
muchas cosas legítimas. El evangelio modela su figura sobre la de los
patriarcas de Israel, pero en él se perfila claramente el modelo de santidad
que Jesucristo describirá en el sermón de la montaña.
Sin duda, José fue un buen padre para el
Señor. Como éste mismo dijo en otro orden de cosas, por su fruto se conocen
los árboles; la personalidad de Jesús, tal como nos la revela el evangelio
todo, demuestra que en lo humano las primeras experiencias filiales de Cristo
han de haber sido robustas y puras.
San Bernardino de Siena, santa Brígida de
Suecia y santa Teresa de Ávila fueron grandes propagadores de su devoción
entre el pueblo católico. El papa Pío IX lo declaró patrono de la Iglesia
universal y entre sus grandes amigos en nuestros días se cuentan Charles de
Foucauld y Juan XXIII.
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20 DE
MARZO
SANTORAL: San
Martín de Dumio
Cuando las invasiones de los pueblos bárbaros
destruyeron el Imperio Romano, en el siglo V entraron en España -entre otros-
los suevos, quienes mezclándose con la población íbero-romana dieron origén
a la estirpe gallega. Los suevos eran arrianos y entre ellos se desplegó su
actividad Martín de Dumio, de cuya labor apostólica nos dan referencias san
Gregorio de Tours y Venancio Fortunato -que fueron sus coetáneos- y
posteriormente san isidro de Sevilla.
De su niñez y juventud nada se sabe. Se
hizo peregrino y recorrió Palestina, donde se ejercitó en la vida monacal
con los padres del desierto. Visitó después los santuarios romanos y se
internó en las Galias, donde conoció a san Gregorio de Tours y a Venancio
Fortunato. Se hallaba en Tours cuando llegó al lugar una embajada enviada por
el rey de los suevos, con el fin de obtener algunas reliquias que curaran al
príncipe heredero, con la promesa de abjurar la herejía arriana si el
milagro se cumplía. Obtenidas éstas, volvieron por mar a Galicia y con ellos,
al parecer, viajó también Martín.
Simultáeamente al recibimiento se operó
el milagro. El rey y los dignatarios de la corte se convirtieron y con ellos
el pueblo; nuestro santo pudo bautizarlos en el nombre del Padre y del Hijo y
del Espíritu Santo.
Los reyes suevos tenían su corte en la
ciudad de Braga y Martín se estableció en un lugar cercano. pronto lo
rodearon numerosos fieles, deseosos de iniciarse en la vida monacal; para ello
levantó una iglesia consagrada a san Martín de Tours y varios monaterios, el
más importante el de Dumio, que le sirvió de base para sus tareas misionales.
En le año 561, siendo ya obispo de Dumio,
convocó un concilio en Braga. Más tarde fue nombrado arzobispo de la
capital.
Con su predicación y el ejemplo de su vida
realizó una intensa labor apostólica. Reunió concilios y dejó una
importante obra escrita, en la que se cuentan una colección de cánones o
Sentencia de los padres egipcios, donde se resume sus experiencias con los
monjes de Oriente, y otra de concilios españoles y africanos; para el rey, a
su pedido, redactó un tratado de moral llamado Formula de la vida honesta y
para la gente del pueblo una obra titulada De la correción de los rústicos,
donde hace una breve exposición de la doctrina cristiana y una relación de
las supersticiones de la gente del campo y de las prácticas idolátricas de
su tiempo.
San Martín de Dumio, llamado el apóstol
de los suevos, murió el 20 de marzo del año 580. Su epitafio, que él mismo
compuso, dice así: "Nacido en Panonia, atravesando los anchos mares y
movido por un impulso divino, llegué a esta tierra gallega, que me acogió en
su seno. Fui consagrado obispo de esta tu Iglesia, oh glorioso confesor de
Tours; retauré la la religión y las cosas sagradas, y habiéndome esforzado
en seguir tus huellas, yo, siervo tuyo, que tengo tu nombre pero no tus
meritos, descanso aquí en la paz de Cristo".
ARRIBA
21 DE
MARZO
SANTORAL:
Nicolás
de Flüe, confesor (1417-1497)
Suiza
en los siglos XIV y XV está empapada de corrientes espirituales que
son
propicias para la ascesis y para las visiones. Y no solamente se dan
entre
los clérigos o en los claustros de los monasterios; han trascendido
también
al laicado y en cualquier esquina o iglesia puede uno toparse con
gente
que transmita experiencias sobrenaturales habidas en la intimidad de
la
oración.
Nicolás
de Flue es un santo suizo y de esta época. Soporta sobre su figura,
no
legendaria sino bien probada por la historia, la dignidad nacional tanto
por
parte de los protestantes como de los católicos, dada la curiosa
complejidad
que desde siglos lleva consigo el pueblo suizo, aunque
ciertamente
unos y otros lo tienen como personaje emblemático por distintos
motivos;
los que se llaman reformadores lo miran desde la cara política y
los
católicos añaden el matiz espiritual.
Nació
en el 1417, justo el año en que termina el Cisma de Occidente con la
elección
de Martín V como Papa por el concilio de Constanza. En familia de
católicos
campesinos, se ocupa de los trabajos del campo, pero es asiduo a
la
oración y practica el ayuno como cosa habitual cuatro días por semana. Se
casa
cuando tiene treinta años con Dorotea Wyss. La unidad familiar dura
veinte
años, tienen 10 hijos, uno de ellos llega a frecuentar la universidad
y
el mayor consigue ser presidente de la Confederación. Siendo Nicolás un
hombre
de paz, tuvo que intervenir en tres guerra, en la de liberación de
Nüremberg,
en la vieja de Zurich y en la de Turgovia contra Segismundo.
En
el año 1467 da comienzo la parte de su vida que, aunque llena de
contradicciones,
es la forja de su santidad y de su fecundidad política.
Veámosla.
Tiene cincuenta años y con el permiso de su esposa y de sus hijos
se
retira a vivir como eremita en la garganta de Ranft. Vive entregado a la
meditación
preferentemente de la Pasión del Señor que contempla siguiendo
los
distintos episodios, como hicieron Juan Ruysbroeck y Enrique Suso.
Obtiene
un alto y profundo conocimiento de la Santísima Trinidad. Hace
notable
penitencia y practica riguroso ayuno. La celda que le han construido
los
paisanos solo dispone de una ventana para ver los oficios del sacerdote
y
otra para contemplar la naturaleza de Unterwald. El obispo de Constanza va
a
bendecir el lugar que se convierte en centro de peregrinación. El
contenido
será el culto a la Eucaristía y el motivo el hecho milagroso del
ayuno
absoluto y prolongado de Nicolás. No prueba bocado en veinte años;
sólo
ingiere la Eucaristía y una vez come porque lo manda su obispo para
probar
su obediencia, humildad y el carácter sobrenatural del ayuno. Aquí
tiene
visiones sobrenaturales y de aquí arranca su energía y acierto para
enfocar
los asuntos políticos que darán a Suiza estabilidad y forma de
gobierno
peculiar.
El
místico pacificador y salvador de la patria suiza fue juez y consejero en
su
cantón; también Diputado en la Dieta federal en 1462 y rechazó la
jefatura
del Estado. En 1473 propicia y consigue se firme el tratado de paz
perpetua
con Austria. En la Dieta de Stans del 1478 evita la guerra civil,
consiguiendo
el milagro de la reconciliación. Su obra política no fue sólo
coyuntural,
sino que hizo técnicamente posible la realidad de la patria
común
suiza.
Se
cierra su vida con una enfermedad cargada de dolor y de sufrimiento que
lleva
con paciencia tan grande como su pobreza. Después de recibir el Cuerpo
y
la Sangre de Cristo, muere el 21 de marzo de 1487.
Desde
el siglo XVI tanto los protestantes como los católicos requieren su
patronazgo;
unos por sus recomendaciones de mantenerse dentro de las
fronteras,
por los razonamientos que les ayudan a lo mezclarse en políticas
extranjeras
y por la cuasi prohibición de mostrar interés por la política
europea;
los otros, por ser un gran político que saca su genio de la
condición
de santo y fiel.
Sea
como sea, Nicolás supo articular, unir y compaginar de un modo
asombrosamente
original lo que a la mayoría de los mortales nos parece un
imposible
contradictorio: Cuidó con esmero las cosas de la tierra y amó
intensamente
las del cielo; fue un hombre con una actividad incansablemente
eficaz,
sin dejar de ser contemplativo; es a la vez casado y eremita;
resulta
al mismo tiempo el primer político y el más grande santo; tiene la
extraña
sabiduría que valora lo poco nuestro y la inmensidad de lo divino.
Los católicos comenzaron en el 1591 el proceso de canonización que no llega
a
promulgarse -un dato contradictorio más- hasta el 1947 por el papa Pío
XII,
el mismo día de la Ascensión. Han pasado más de 350 años y es que la
santidad,
antes de ser oficialmente reconocida, está supeditada a las
contingencias históricas.
Otros santos cuya fiesta se celebra el 21 de Marzo: Endeus, Lupicino, abades;
Serapión, Birilo, Justiniano, obispos; Filemón, Domnino, mártires; Nicolás
de Flüe, confesor; Elías, eremita.
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22
DE MARZO
SANTORAL: San
Deogracias
Cuando los bárbaros destruyeron el Imperio
Romano, su dominación se extendió por casi todo el territorio europeo. Entre
estos pueblos estaban los vándalos, quienes conducidos por su rey Genserico
pasaron al norte de África. Guerreros feroces, los vándalos eran arianos;
con toda clase de crueldades trataron de extirpar el catolicismo allí donde
imperaban.
La ciudad de Cartago (junto a la actual Túnez),
capital de la región, cayó en sus manos el año 439. Genserico se dedicó a
saquearla, torturando al clero y poniendo la mayor parte de sus miembros en un
navío averiado, con el objeto de que pereciesen en el mar; pero la nave, con
su carga humana, logró llegar a Nápoles.
Más tarde, por pedido del emperador
Valentiano III, Genserico permitió que un ejemplar sacerdote llamado
Deogracias asumiese como pastor de la Iglesia de Cartago, lo cual ocurrió en
el año 453. En su labor pastoral, el nuevo obispo consoló a los afligidos y
trató por todos los medios de aliviar la situación de sus fieles.
En el año 455, Genserico se apoderó de
Roma y llegaron sus hombres a tales excesos, que de sus actos impíos quedó
memoria en el idioma, pasando a significar vandalismo o acto vandálico el
irrespetuoso espíritu de furor y destrucción.
Después de saquear la ciudad, Genserico
llevó a África, como cautivos, a gran cantidad de personas. En tal situación,
Deogracias vendió todo lo que tenía, incluso los elementos usados en el
oficio divino, con el propósito de recaudar dinero para darles libertad y,
como no había capacidad para alojar a aquella multitud de desdichados,
habilitó para ellos dos grandes iglesias, a más de proveerlos de los enseres
necesarios.
A los que no había podido redimir,
Deogracias los visitaba asiduamente para consolarlos y sostenerlos en la fe,
además de proporcionarles alimentos y medicinas.
Esta actividad del obispo concitó las iras
de aquellos feroces arrianos, quienes tramaron asesinarlo. Pero antes de que
el proyecto fuera puesto en acción, Deogracias murió. Era el año 457.
Otros
santos cuya fiesta se celebra también el 22 de Marzo: Santos: Pablo,
Bienvenido, Epafrodito, obispos; Octaviano, Saturnino, Caliopo, Calínico,
Basilisa, mártires; Avito, Erlinda, Reinalda, confesores.
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23
DE MARZO
SANTORAL: Santo
Toribio de Mogrovejo
Toribio (cuyo nombre significa "tumultuoso")
nació en Mayorga, provincia de León (España), el 18 de noviembre de 1538.
Estudió en Valladolid y en Salamanca. Tenía cuarenta años cuando, por
pedido de Felipe II, el papa Gregorio XIII lo nombró arzobispo de Lima (Perú),
adonde llegó en 1581.
Trató de realizar el programa elaborado
por el concilio de Trento, celebrando sínodos (diocesanos cada dos años y
provinciales cada siete), corrigiendo las costumbres de laicos y clérigos y
organizando las tareas misionales. Durante muchísimos años las sabias
disposiciones de Toribio de Mogrovejo, aprobadas por Roma, rigieron en las diócesis
de América hispana.
Amó a sus feligreses, pero fue inflexible
con los que explotaban y maltrataban al indio, llegando incluso a enfrentarse
con el mismo virrey García Hurtado de Mendoza. Y, dado el caso, no vaciló en
aplicar la excomunión contra el sacerdote indigno, contra el encomendero
cruel, contra el funcionario que se oponía a su ministerio. Fundó varios
seminarios - el primero en 1591 -, iglesias y hospitales.
Apóstol y misionero incansable, durante
dieciséis años cruzó ríos, escaló montañas, atravesó valles y quebradas.
Buscaba a los indígenas, les hablaba en su propia lengua, los instruía en la
doctrina de Jesús. Agrupó a sus nuevos amigos en torno de la iglesia y
los acostumbró a una vida laboriosa y en familia. Los inició en el canto;
entonaban canciones religiosas y realizaban procesiones. Desde lejos llegaban
los caciques con los pequeños de la tribu; Mogrovejo los bautizaba y
confirmaba. Se calcula que administró más de 5.000.000 de bautismos y
800.000 confirmaciones. Entre los confirmados figuran san Martín de Porres y
santa Rosa de Lima. Tuvo gran amistad con san Francisco Solano, tan parecido a
él en la obra misional.
Era valiente. "No teme a la muerte",
decían los indios. Y Mogrovejo respondía: "Dios me guardará".
Evangelizaba por los caminos donde pisaban
sus pies de misionero. Recorrió, a veces a pie, otras en mula, alrededor de
40.000 kilómetros. En numerosas ocasiones salvó la vida milagrosamente.
Toribio de Mogrovejo, segundo arzobispo de
Lima y, junto con santa Rosa, primer santo de América, encontró la muerte en
uno de sus tantos viajes misionales en el pueblo de Santa (o Saña), a
500 kilómetros de la capital, el 23 de marzo - día de jueves santo - del año
1606.
Fue beatificado por el papa Inocencio XI en
1679 y canonizado por Benedicto XIII en 1726. Su sepulcro se halla en la
catedral de Lima. Es patrono del Perú. Juan Pablo II lo ha declarado
recientemente patrono (y modelo) de los obispos latinoamericanos.
Otros santos cuyas
fiesta se celebra también el 23 de Marzo: Santos: Toribio Alfonso de Mogrovejo,
arzobispo; José Oriol, Julián, confesores; Félix, Victoriano, Florencio,
Fidel, Liberato, Domicio, Pelagia,
Aquila, mártires; Benito, monje; Lea , viuda; Dimas, el buen ladrón.
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24
DE MARZO
SANTORAL: Santa
Catalina de Suecia
Birgitta Birgesdotter, la futura
santa Brígida, fue esposa del príncipe Ulf Gudmarson y ambos, los padres de
Catalina de Vadstena, nacida en 1331.
Catalina, cuyo nombre significa
"pura", siendo aún adolescente fue desposada con el conde Edgar
Lyderson von Kyren, joven noble y muy piadoso.
Cuando santa Brígida enviudó,
viajó a Roma, donde trabajó con renunciamiento y sacrificios en beneficio de
los pobres. En esta noble tarea se le unió después, en 1350, su hija.
Entonces, santa Brígida supo, por revelación divina, que Catalina era
designada por Dios para colaborar con ella en la fundación de la orden del
Santísimo Salvador.
Catalina perdió a su esposo.
Sobreponiéndose a su tristeza, se dedicó a una intensa vida de mortificación,
sin descuidar su socorro a los necesitados. Tuvo amistad con santa Catalina de
Siena. Peregrinó con su madre por los santuarios romanos y juntas visitaron
Tierra Santa.
En 1373, al regresar a Roma, otra
vez la persiguieron la soledad y el dolor. La muerte de santa Brígida le hizo
exclamar: "Era mi madre y mi hermana; ella sola una institución que
formaba mi familia".
Con su hermano Birger Ulfson y
algunos compatriotas, se dió a la tarea de trasladar los queridos restos a
sus tierra natal, y durante el trayecto realizó una obra misionera por los países
que atravesaba, predicando a las gentes la doctrina d Cristo.
En Junio de 1374 llegaron a Suecia.
Catalina permaneció en el convento de Vadstena hasta el año siguiente en que
se trasladó a Roma a fin de activar el proceso de canonización de aquella
venerable santa y lograr que se aprobase la orden del Santísimo Salvador. La
orden se aprobó a fines de 1378, bajo el pontificado de Urbano VI, mientras
que santa Brígida fue elevada a los altares en 1401, por Bonifacio IX.
En el convento de Vadstena,
rodeada del afecto de sus monjas y de todas las personas que la conocían,
falleció santa Catalina de Suecia, el 24 de marzo de 1381.
Obra importante suya fue dejar
asegurada la fundación de la Orden del Santísimo Salvador, la cual realizó
en Suecia una brillante labor cultural a fines de la edad media. De su
actividad como escritora ha quedado su libro titulado Consolación del Alma.
Santa Catalina no ha sido nunca
formalmente canonizada, pero su nombre ha fue anotado oportunamente en el
Martirologo romano.
Otros santos cuya
fiesta se celebra hoy: Santos: Epigmenio (Pigmenio), presbítero; Severo,
Agapito, Flavio, Latino, obispos; Marco, Timoteo, Simón niño, Timolao, Páusides,
Dionisio, Rómulo,
Segundo, mártires; Seleuco, confesor.
ARRIBA
25
DE MARZO
SANTORAL: La
anunciación del Señor
La anunciación es una antiquísima fiesta
cristiana, que se ha celebrado bajo muchos nombres diversos: fiesta de la
encarnación; inicio de la redención; anunciación de María o de Cristo; el
actual, de anunciación del Señor... Obviamente, la tradición quiere
unirla al misterio de la Navidad, pero la fecha del 25 de marzo no ha sido de
ningún modo la única que la solemnidad haya conocido en la larga historia de
la celebración. Ésta es de origen oriental; a partir del siglo séptimo Roma
la recogió y extendió consiguientemente a todo Occidente.
Juan XXIII describe la anunciación como
"el punto más luminoso que une el cielo a la tierra, el mayor
acontecimiento de los siglos". Sin embargo, confirmando que las maneras
de actuar divinas no se parecen a las humanas, la Palabra eterna de Dios se
encarnó discreta y silenciosamente, al margen de la historia oficial.
El silencio -sin el cual no se capta el
sentido de las palabras- es el marco en que Lucas, el evangelista, engarza su
relato:
"En el sexto mes, el ángel Gabriel
fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen que
estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado
José. El nombre de la virgen era María. El ángel entró en su casa y la
saludo diciendo: '¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo'"
(Lucas 1,26 ss.).
Es un relato repleto de reminiscencias y
aun de citas explícitas de los libros proféticos. La meditación cristiana,
posteriormente, ha señalado con justicia que este cuadro maravilloso de lo
sucedido en Nazaret está narrado desde el punto de vista de María, la Virgen
fecunda; es el evangelio que la liturgia escoge para proclamar en la misa del
día. Mateo (Mt. 1, 18-25), en cambio, coincidiendo con Lucas en lo
fundamental, adopta el punto de vista de José para describir la generación
de Jesucristo.
Pero ambos relatos giran sobre el gozne que
conforman la fe y la fidelidad: fe de María y fe de José en la palabra que
reciben por medio del mensajero celestial; fidelidad de Dios a sus
antiguas e imperecederas promesas de redención.
La liturgia de la palabra recuerda
precisamente este compromiso de Dios al seleccionar el pasaje de Isaías (Is.
7, 10-14) en que el rey Acaz recibe el anuncio de la concepción virginal del
"Dios-con-nosotros" o Emmanuel. La doncella que el profeta tiene en
vista al componer su oráculo es la misma ciudad de Jerusalén; ésta, a
pesar de su pequeñez, "da a luz un hijo" que restaurará a Israel,
reparando las maldades cometidas por el impío Acaz.
Para componer la antífona de entrada y la
antífona de aleluia, la liturgia se vuelve asimismo hacia dos textos
fundamentales de la Sagrada Escritura. La primera, citando la carta a los
hebreos, dice: "Cuando el Señor entró en el mundo dijo: Aquí estoy, ¡oh
Dios!, para hacer tu voluntad". El aleluia, a su vez, canta con un versículo
del evangelio de san Juan: "La Palabra se hizo carne y acampó entre
nosotros, hemos contemplado su gloria".
La Palabra, el Hijo de Dios, cumple la
voluntad del Padre, que consiste en salvar de la muerte, la injusticia y el
pecado, no sólo a Israel, sino a la humanidad entera. En el centro de este
misterio prodigioso, el si de María sintetiza toda la libertad humana y
expresa su más auténtico sentido.
Quedan reveladas así, al mismo tiempo, la infinita hondura del amor de Dios,
que en Cristo se hace semejante a nosotros para rescatarnos mediante lo que
nos perdía, y la grandeza del destino del hombre, llamado a compartir la vida
misma de Dios.
La encarnación que hoy venera la Iglesia
nos propone una estrategia vital que san Ireneo de Lyón resumía en pocas
palabras: "No se puede redimir lo que no se asume".
Cristo viene a salvar desde adentro, metiéndose
en la historia, no como un observador, sino como un protagonista. No de otro
modo hemos de actuar los cristianos. Participando plenamente de la vida humana,
nuestra presencia es imprescindible en todas las estructuras del mundo, cuyo
rechazo de Dios - allí donde ocurra-, por supuesto, no compartiremos, pero a
cuyo anhelo de redención hemos de permanecer siempre alerta.
La encarnación del Señor, acción del
mismo Espíritu que cubrió con su sombra o poder a María, sigue desarrollándose,
y la Iglesia reconoce hoy su origen en aquella desconocida aldea de Nazaret
donde nuestra naturaleza recuperó su vocación del principio: la unión
perfecta con Dios amor.
Otros santos cuya fiesta se celebra
este día: Santos: Ireneo, Pelayo, obispos; Quirino, Dula, mártires; Desiderio,
Baroncio, Einán, Einardo, Melchisedeq, confesores; Lucia Filippini, fundadora;
Isaac, patriarca; Ermelando, Abel, Humberto, abades.
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26
DE MARZO
SANTORAL: San
Braulio
Braulio, cuyo nombre significo
"conservador y ordenado", nació en Zaragoza a fines del siglo VI.
Pertenecía a una familia ilustre y de gran piedad. Su hermano mayor, Juan, lo
precedió en el obispado de su ciudad natal; otro de sus hermanos, llamado
Fruminiano, llegó a ser abad y dos de sus hermanas profesaron en religión.
Su primer maestro fue su hermano
mayor, quien poseía una sólida formación humanística. Así se inició en
las letras clásicas, en la poesía y en la música, lo que permitió, con el
andar del tiempo, componer himnos sagrados que se incorporaron a la liturgia
visigoda.
Más tarde se trasladó a Sevilla,
donde brillaban la piedad y el genio de Isidoro, su más grande maestro, quien
completó su formación cultural y le brindó su amistad.
Ya de regreso a Zaragoza, fue
nombrado arcediano en el año 619; a la muerte de su hermano Juan, fue
consagrado como obispo en 631. Tuvo una ininterrumpida relación epistolar con
san Isidoro de Sevilla, quien a su ruego escribió el libro titulado Etimologías,
de gran influjo en la edad media, solicitándole que lo revisase y corrigiese
donde fuera menester.
Asistió, junto a Isidoro de
Sevilla, al IV Concilio de Toledo. Su erudición y talento brillaron en el V y
VI Concilio de Toledo que él presidió. En adelante acudirán a él de todas
partes de la península para consultarlo sobre cuestiones teológicas y litúrgicas
y, muerto ya san Isidoro, se constituirá en la más prestigiosa figura de la
Iglesia local. Proyectó el Fuero Juzgo, verdadero monumento de la legislación
española, publicado por orden de Fernando III el Santo, en el siglo XIII.
Sus dos principales discípulos
fueron san Eugenio de Toledo y san Fructuoso, obispo de Braga.
San Braulio tuvo, como Isidoro de
Sevilla, verdadera pasión por el conocimiento Por su copiosa correspondencia
se observa su tenacidad en la búsqueda y copia de códices, y en ella se
revela también su humildad y cortesía.
La última carta de su epistolario
es la que dirigió a san Fructuoso, en la que contesta a una serie de
cuestiones sobre las Sagradas Escrituras. Según san Ildefonso, Braulio
escribió una vida de san Millán, afirmando su santidad e ilustrando su
memoria.
Hacia el final de su vida, casi
ciego, se debilitaron enormemente sus fuerzas. Según el padre Rivadaneira,
falleció el 18 de marzo del año 651, aunque el Martirologo Romano le asigna
el 26 del mismo mes y año.
Braulio de Zaragoza fue siempre
caritativo y bondadoso. Se conserva una carta de Fructuoso, muy laudatoria,
donde éste lo llama gran sacerdote que siguió los ejemplos de los apóstoles.
Otros santos cuya fiesta se
celebra este día: Santos: Félix, Teodoro, Ludgero, obispos; Ammonio,
Pedro, Marciano, Jovino, Tecla, Casiano, Montano, Máxima, Cuadrato, Teodosio,
Eutiquio, Cástulo, Guillermo, mártires; Basilio, anacoreta; Quiliano, eremita;
Goboano, abad; beato Diego José de Cádiz.
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27
DE MARZO
SANTORAL:
San Juan el
ermitaño
San Juan el ermitaño o san Juan de Egipto
nació hacia el año 330, en Licópolis, ciudad de la baja Tebaida. De familia
muy pobre, ejerció el oficio de carpintero, pero su vocación era la vida
contemplativa. A los veinticinco años de edad conoció a un santo anciano, un
anacoreta, quien admirado de su humildad y obediencia lo inició en el camino
de la perfección.
Así transcurrieron diez años, al término
de los cuales, al morir su viejo maestro, vivió en varios monasterios. Pero
su alma estaba enamorada se la soledad y el silencio. No lejos de Licópolis,
en la ladera de una escarpada montaña, abrió una espaciosa celda, y así
paso cuarenta años, dejándose ver raras veces a través de una pequeña
ventana, alimentándose de hierbas y raíces que en el lugar crecían.
Con el tiempo se difundió la noticia de
las visiones proféticas del anacoreta y, a pesar de lo difícil del camino,
comenzó a llegar la gente para consúltalo sobre diversas cuestiones y
pedirle consejos.
Tenía el poder de leer los pensamientos de
aquellos que lo visitaban, pero su fama provino de su don de profecía. Entre
los que acudieron a verlo se halló el emperador Teodosio I el Grande, a quien
predijo que vencería contra sus enemigos, pero que no sobreviviría mucho a
sus victorias, sucesos todos que acontecieron como había anunciado.
Conociendo por revelación divina el día
de su muerte, pidió que nadie fuese a visitarlo durante tres días. Al cabo
de ellos, lo hallaron exánime de rodillas. Era el 27 de marzo de 420. Tenía
noventa años de edad y había pasado setenta y cinco en el desierto, en la
oración, la penitencia y la contemplación.
Otros santos cuya fiesta se celebra este día: Santos:
Ruperto, Pablo, Gelasio, Felipe, presbíteros; Augusta, Alejandro,
Fileto, Lidia, Macedón, Teoprepio, Anfiloquio, Crónidas, Lázaro,
Marotas,Nersetes (Narses), mártires; Bercario y Rómulo, abades.
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28
DE MARZO
SANTORAL: San
Sixto III, papa
Sixto, cuyo nombre
significa "sexto", nació en Roma a fines del siglo IV. Ordenado
sacerdote, se distinguió pronto como impugnador de las herejías de su tiempo.
Al morir el papa san
Celestino, Sixto fue elegido para sucederlo en el trono de san Pedro, en
el año 432. La caridad fue el rasgo distintivo de este hombre, apenas se vio
revestido de la suprema dignidad.
Por otra parte, dirigió
todos sus esfuerzos a eliminar el error y hacer que brillara la fe como en los
primeros tiempos del cristianismo. En su lucha contra los herejes pelagianos,
quienes negaban la eficacia de la gracia y el pecado original, escribió dos célebres
epístolas, dedicadas una a san Agustín y otra a Aurelio, obispo de Cartago,
y de las cuales se valió más tarde el pontífice Sósimo en su condenación
de Pelagio.
Por los elogios que san
Agustín hizo de estas cartas, nos enteramos que san Sixto fue el primero en
combatir los errores del heresiarca. También combatió a Nestorio, quién
sostenía la dualidad de personas de Jesucristo, separando su naturaleza
divina de la humana. En ese tiempo, aquél se hallaba desterrado en un
monasterio de Antioquía y san Sixto, queriendo atraerlo a fin de hacerle
abandonar sus errores, le escribió algunas cartas persuasivas. Pero el
heresiarca permaneció obstinado en sus errores y murió impenitente.
La dulzura de estas
cartas dio pretextos a los enemigos de san Sixto para propagar la noticia de
que el pontífice no era contrario a las doctrinas nestorianas. Y aunque tan
absurda especie no prosperó, trataron de desacreditarlo levantándose
calumnias y atacando la pureza de sus costumbres.
A fin de restituirlo en
su honor, el emperador Valentiano dispuso la convocatoria a un concilio, al
que concurrieron cincuenta y seis obispos, quienes proclamaron la inocencia
del pontífice y excomulgaron a los calumniadores.
Fue san Sixto incansable
en la propagación de la recta doctrina, fomentando la devoción de los fieles
y consagrando prelados tan ilustres como san Pedro Crisólogo, obispo de
Ravena.
Amante del esplendor de
la Iglesia y de la magnificencia del culto, enriqueció los templos de Roma,
reparó y adornó la basílica de Santa María Mayor, el templo de San Lorenzo
- con magníficas columnas de plata- y los demás templos de Roma,
especialmente la iglesia de San Pedro.
San Sixto murió hacia
el año 440. Sus restos fueron sepultados en las catacumbas de San Lorenzo.
Otros santos
cuya fiesta se celebra este día: Esperanza, abad; Gontrán, rey; Proco, Malco,
Alejandro, Cástor, Teodora, Doroteo, Rogato, Suceso, mártires; Gundelinda (Güendolina),
abadesa.
ARRIBA
29
DE MARZO
SANTORAL: Beato
Raimundo Lulio
Raimundo, cuyo nombre significa
"consejero", nació en Palma de Mallorca, en el año 1235. Su padre
intervino en la conquista de la isla.
A la edad de treinta años,
floreció en su alma el deseo del apostolado y del martirio. Concibió además
la idea de escribir una obra con la cual quebrantar la obstinación de los
infieles y convertirlos a la verdad de la fe. Estudió la lengua árabe y,
cuando se consideró preparado para la vida misional, se retiró al monte
Randa, situado al sur de la llanura mallorquina, en procura de soledad y
meditación.
De este lugar descendió dos años
más tarde, llevando los borradores de su anhelado libro que tituló Arte
Magna, el cual encerraba un sistema científico-filosófico que él creía
irrebatible.
Para convertir a los infieles,
Raimundo y trece de sus discípulos ahondaron en los evangelios, estudiándolos
en la traducción árabe que había de ser la lengua de su apostolado.
A partir de 1277, Raimundo se
puso en marcha y, levantándose polémicas famosas, recorrió prácticamente
todo el mundo en aquel tiempo conocido.
A los dos años de ese
peregrinaje, numerosos escritos empezaron a salir de su pluma. Sus
originales ideas comenzaron a atraer la atención de la gente. Papas y sabios
escucharon con interés sus proyectos y hasta le fue ofrecida una cátedra en
la Sorbona, donde comenzó a exponer su Arte Magna, exposición que no llegó
a terminar, desencantado de sus alumnos.
Se embarcó entonces nuevamente
hacia África; predicó en Túnez, donde fue maltratado; lo siguió haciendo
en Oriente y después en Chipre, donde intentaron envenenarlo, volviendo luego
a Italia.
Continuó escribiendo,
presentando nuevos proyectos a papas y príncipes para ganar las gentes a la
verdad y la fe cristiana. Se burlaron de él y lo tildaron de loco.
El 14 de agosto de 1314, casi a
los ochenta años de edad, comenzó Raimundo su última misión africana que
sería coronada por el martirio, haciéndose eco de sus propias palabras:
"Bienaventurados, Señor, aquellos que en este mundo se visten con
vestiduras de sangre, como vestisteis el día de vuestra muerte".
Predicaba el evangelio en un
pueblo llamado Bujía. El populacho lo rodeó y lo empujó. Cayó al suelo y
pronto llovieron piedras sobre su cuerpo. Así
murió, lapidado, el 29 de marzo del año 1315.
Otros santos cuya fiesta se celebra este día: Santos:
Jonás, Baraquisio, Acacio, Bertoldo, confesores; Cirilo, Segundo,
Pastor, Victoriano, Armogastes, Máscula, Sáturo, mártires; Eustasio,
Simplicio, Constantino, abades.
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30
de marzo
SANTORAL: San
Pedro Regalado
Se llamaba Pedro de Costanilla,
pero familiarmente le decían Pedro Regalado. Nació en Valladolid (España),
hijo de padres nobles y piadosos, en 1390. Desde niño buscaba la soledad y
oraba en austero recogimiento. "No está en edad para esto", decían
los vecinos.
Tenía trece años cuando ingreso
en un convento de franciscanos. Las costumbres conventuales de este tiempo habían
decaído enormemente y contra ello va a luchar nuestro santo.
Para remediar tal estado de cosas
llegó a Valladolid el franciscano fray Pedro de Villacreces. El jovencito fue
su discípulo y lo acompaño a un lugar cercano a Osma, donde
Villacreces fundó el monasterio de La Aguilera, implantó austeras reglas de
conducta e hizo florecer la antigua pureza de orden.
Durante once años Pedro Regalado
se formó junto al reformador, quien en 1415 se trasladó a la provincia de
Valladolid y fundó otro monasterio, distante ochenta kilómetros del
anterior, que se llamó el Abrojo. Muerto su maestro, en 1442 asumió nuestro
santo el vicariato de ambas casas.
Los caminos lo vieron, con sus
ropas pobrísimas, polvorientas las sandalias raídas. ¿Qué hacía en Burgos
y en Palencia y Valladolid? Predicaba. A orillas del río Duero y del Pisuerga
había formado un cenáculo. Se agrupaban allí, a su alrededor, aquellos a
quienes había alcanzado la gracia; y los otros, con interés, gustaban oírlo.
La doctrina de Jesús formaba numerosos adeptos. Pedro Regalado tenía el don
del buen decir; era sonriente, afable, bondadoso. Los labriegos el pan que
ellos ya no comían.
Vivía preferentemente en La
Aguilera, por estar aquel convento en lugar más apartado. El Abrojo, en
cambio, por su cercanía con Valladolid, atraía a gente de la corte, que
llegaba a pedirle consejo.
Si entramos en La Aguilera, nos
sale al paso un jardín. Después una capillita donde ofreció la primera misa
y donde se lo veía en frecuentes éxtasis. Más allá la iglesia grande.
Dicen que el eco de los rezos recorría toda Burgos y volvía al convento.
En las paredes de las salas se
ven pinturas, relieves y frescos, que recuerdan sus milagros. Los visitantes
oyen decir al guía: "Un día vuelve de su peregrinaje con una bolsa de
pan. Sabe que en el altar no hay ni una flor y se entristece. Al instante,
cada pan se convierte en una rosa".
Otra vez sujeta con la mirada a
un toro escapado de la plaza de Valladolid. Desde entonces es el patrono de
los toreros.
Numerosos fueron sus milagros. En
cierta ocasión dijo el monarca Juan II: "Fuera yo fraile de El Abrojo y
no rey de Castilla".
Murió leproso el 30 de marzo de
1456.
Otros santos cuya fiesta se celebra este día: Santos:
Pío V, papa; Eutropio, Donato, Encorvaldo, Pulcronio, Quirino,
Silvio, Cirilo, obispos; Máximo, Pedro, Luis, mártires; Helias,Ullex,presbíteros
y mártires; Pablo, Isidoro, monjes y mártires; Lupino, Sabina, José Benito
Cottolengo, confesores; Amador, Afrodisio, Lorenzo, presbíteros;
Genesto, monje; Sofía, virgen y mártir.
ARRIBA
31
de marzo
SANTORAL: Beato
Amadeo de Samboya
Amadeo, cuyo nombre
significa "que ama a Dios", se había criado en un ambiente de gran
religiosidad. Su abuelo había abdicado el poder para hacer vida eremítica,
fundando la orden de san Mauricio. Sus súbditos lo amaban; sabían de su
heroicidad como soldado, que puso de manifiesto cuando peleó contra los
turcos y los derrotó. Los vencidos hablaban de su clemencia.
Nacido en Thonon en
1435, Amadeo sucedió a su padre Luis II en el año 1465. Estuvo casado con
una hija del rey de Francia; fue buen padre y esposo feliz.
Realizó un reinado de
paz, orden, virtud y caridad. Se lo reconocía como padre de los menesterosos.
Recordaba aquello de que el que da a un pobre le presta a Dios. Y acostumbraba
decir: "Mis soldados me defienden de los hombres, pero los pobres me
defienden delante de Dios".
Enclavada la Samboya en
el centro de Europa comprendía entonces otras comarcas, como el Piamonte, y
tuvo la corte más brillante de su tiempo. Amadeo gobernó con los derechos
que da la justicia y reformó la sociedad; muchos habitantes de sus estados
adquirieron espiritualmente el sello de la virtud.
"Pródigo fundador
de asilos de beneficencia y hospitales, mecenas de los desterrados,
hombre justo, ilustre varón y clemente rey", así lloró la nación.
Sintiendo que su vida se extinguía, pidió a los que lo rodeaban: "Recomiendo
los pobres a vuestros cuidados, dad liberalmente a ellos las limosnas y el Señor
derramará sobre vosotros sus bendiciones. Haced justicia a todos sin excepción;
aplicad vuestros esfuerzos a que florezca la religión".
Vivió treinta y siete años
de los cuales reinó solamente siete. El 31 de marzo de 1472, después de
haber recibido los últimos sacramentos, murió en el palacio de Vercelli. Se
lo sepultó en la iglesia de san Eusebio y fue beatificado en 1677 por
Inocencio XI.
Por su intercesión los
enfermos recobraban la salud. La imploraban especialmente los desdichados que
padecían epilepsia - enfermedad que el beato padeció -, de los cuales es el
patrono. "He aquí un ejemplo de vida - escribió uno de sus biógrafos-;
un rey santo que vivió como un súbdito santo".
La epístola de la misa
del santo es del capítulo 10 del libro de la sabiduría y parte de ella dice:
"El Señor ha
conducido al justo por caminos rectos y le mostró el reino de Dios. Le dio la
ciencia de los santos, lo enriqueció con trabajos y se los colmó de frutos".
Otros santos cuya fiesta se celebra este día: Santos:
Renovato (Renato), obispo; Amós, Joab, profetas; Balbina, virgen;
Benjamín, diácono; Teódulo, Anesio, Félix, Cornelia (Nélida), mártires;
David, Esteban, Guillermo, Agilulfo confesores.
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