ARCHIVO SANTORAL

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1 de marzo

SANTORAL:  San Rosendo    

Rosendo, cuyo nombre significa "camino de la gloria" , nació en el 907. Asturias, Galicia y Portugal se disputan su cuna. Según la tradición, vio luz en el pueblo de Salas, en la provincia de Orense, donde su  padre, Gutierre de Arias, que pertenecía a la nobleza, tenía extensas posesiones.
Su primera educación la recibió Rosendo en los claustros de la iglesia episcopal de Mondoñedo; después perfeccionó sus estudios en un convento benedictino, donde ahondó en la sagrada escritura y los escritos de los santos padres.
Por un tiempo fue obispo de Dumio. Se desempeñó con tal eficacia en esa dignidad que logró imponer la paz entre los miembros del clero, los nobles, los plebeyos y los esclavos, en continuas luchas. Afligido por los abusos que  se cometían con estos últimos (los moros cautivos) bregó por la abolición de aquella servidumbre y dio libertad a los suyos.
Hacia el año 934 tuvo una revelación divina, conforme con la cual debía fundar un monasterio en la provincia de Orense, en un lugar llamado Villar.
Ocho años trabajaron sus monjes para levantarlo. La inauguración se llevó a cabo en el año 942 y se llamó a la casa San Salvador de Celanova.
En mayo de 955, por mandato del rey Ordoño III, tomó el gobierno de la provincia que había mandado su padre. En 968 los moros invadieron Portugal y los normandos, Galicia.
Dos años más tarde, quedó vacante la silla episcopal de Compostela. Todos lo señalaron a él para ocuparla. En el breve tiempo que la rigió, desplegó su actividad, reformando la disciplina monacal y asistiendo a un concilio celebrado en León.
En el año 974 fijó su definitiva residencia en Celanova, donde, renunciando al obispado y pidiendo su humilde hábito de benedictino, pasó sus últimos años en el retiro, la plegaria y la contemplación.
San Rosendo murió el 1° de marzo del año 977.
 

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2 de marzo

SANTORAL:  Beato Enrique Seuse (Suso)
 
 La orden de los dominicos celebra hoy la memoria del beato Enrique Seuse, quien nació en Suabia, probablemente en Constanza, el 21 de marzo de 1296. El apellido de su padre era von Berg; el de su madre, Seuse;usado este último por el beato.
A los pocos años, Enrique-cuyo nombre significa "príncipe de la casa"- ingresó en un convento de padres dominicos. Por una de sus obras, titulada Horologium sapientiae, sabemos que al cumplir los dieciocho años sufrió un cambio repentino: se llenó de un fervor que hasta entonces no había conocido.
En la mencionada obra, Suso refiere las crisis en que se debatió su alma frente al ideal de santidad encarnado en Jesús crucificado.
En 1320 se transladó a Colonia, donde enseñaba uno de los más grandes místicos: el maestro Eckhart. Desde el comienzo quedó sujeto a sus enseñanzas, convirtiéndose en uno de los mejores discípulos y manteniéndose fiel a él toda su vida.
Por tal motivo, desde 1327 Enrique Suso fue víctima de la persecución; se le instruyó proceso, condenándoselo, y perdió así el cargo de lector que desempeñaba en Constanza.
Entonces se convirtió en predicador, recorriendo pueblos de Alsacia, del valle del Rin y de Suiza. Al mismo tiempo ejerció como director espiritual de algunos conventos de monjas pertenecientes a la orden.
La desgracia siguió cerniéndose sobre él. Los últimos treinta años de su vida fueron los más desdichados. Víctima de calumnias, perdió la estimación de sus compañeros, lo cual le trajo gran tristeza y desconsuelo.
Pero su santidad hizo que lo aceptara todo con resignación.
Enrique Suso murió en el año 1366 en la ciudad de Ulm. Fue un alma mística. Influido por Eckhart, su escritos, sobre todo el libro de la Verdad y de la Sabiduría eterna, con meditaciones sobre agonía de Cristo en la cruz y el dolor de su madre, han ejercido una influencia doctrinal muy grande, especialmente a partir de 1555, a raíz de la edición de sus obras por Surio, notable hagiógrafo y monje cartujo

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3 DE MARZO

SANTORAL:  Santa Cunegunda, emperatriz

En la antigua ciudad de Lutzelburg (hoy Luxemburgo) nació, a fines del siglo X, Cunegunda, hija del conde Sigfrido, cuyo nombre significa "luchadora atrevida".

La leyenda le ha dado el nombre de "la santa de las tres coronas": la reina, por haberse casado con Enrique II de Alemania; la corona imperial y la corona de espinas que rodeó las sienes de esta emperatriz consagrada a Dios.

Cunegunda, que había sido aleccionada en la más estricta doctrina cristiana, se casó con Enrique II en el año 1002 y ambos, doce años más tarde, recibieron en Roma la corona imperial de manos del papa Benedictino VIII.

La pareja recorría el territorio, fundando escuelas y hospitales. Los desdichados eran oídos, protegidos los huérfanos. Parecía que todo el dolor de la humanidad podía ser aliviado por este hombre y esta mujer, a quienes la nación adoraba.

Tristes días llegaron para ambos. Los celos de Enrique II angustiaron a Cunegunda. La calumnia enloqueció de dolor a la esposa, quien rogaba a Dios: "Tú solo puedes esclarecer el alma de este hombre, que es mi esposo, a quien respeto y amo después de ti. Vuelve , Dios mío, a sus ojos y a su corazón, ahora extraviados, la verdad que nos devolverá la paz.

Cunegunda exigió, para probar su inocencia, un "juicio de Dios" : con los pies descalzos, logró pasar sobre una hilera de rejas candentes sin dañarse.   Así volvieron los días felices para los esposos , que tanto bien hacían al país. Cunegunda sobrevivió muchos años a Enrique II, muerto en 1024.

Una mañana -corría el año 1025- la emperatriz viuda se presentó en la iglesia benedictina en Kaufungen, SE oficiaba la misa. Al concluir el evangelio, se vio a Cunegunda acercarse al altar mayor y despojarse de sus resplandecientes joyas y atavíos imperiales. EN manos del arzobispo de Maguncia depositó la corona.

Los asistentes al oficio religioso vieron con asombro que la emperatriz recibía otras ropas: un rudo sayal tejido por ella durante el primer año de viudez; era el hábito negro de las benedictinas, y un velo también negro cubrió su cabeza, coronando la frente una simbólica corona de espinas.

Recordó aquel lejano día de san Lorenzo del año 1002 cuando el pueblo exclamaba: "¡Viva la novia! ¡Viva Cunegunda, nuestra reina y bienhechora!" Pero ahora las palabras novia y reina habían sido reemplazadas y le decían: "santa bendita".

Falleció en el convento de Kaufungen, el 3 de marzo del año 1040. Después de su muerte Dios la honró con numerosos milagros.

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6 DE MARZO

SANTORAL:  San Olegario, obispo (1060-1136)

  En lo religioso es Nicolás II quien dirige y en lo civil Enrique IV administra el Sacro Imperio Romano cuando nace en el año 1060 Olegario, hijos de una familia ilustre, en Barcelona.  En su tiempo se condena a Berengario por sus errores sobre la Eucaristía y Godofredo de Buillón conquista Jerusalén, nombrándosele defensor del Santo Sepulcro.  Fue canónigo de la iglesia Catedral de Barcelona y Don Ramón Beltrán, obispo  de la ciudad lo ordenó sacerdote. Pero, pensando que agradaba más a Dios de otra manera, Olaguer -que así le conocen en Barcelona y Tarragona- renuncia a la prebenda catedralicia, se hizo agustino y  entra en el monasterio de san Adrián del que llega a ser prior y pasa a ser abad del de san Rufo hasta que se le nombra obispo en el año 1115.

No pocos apuros costaron ponerle sobre su cabeza la mitra de Barcelona y en su mano el báculo por no quererlos aceptar el frailecito pensando que eran gran dignidad y pocos sus méritos; incluso llegó a escaparse por la noche y el clero tuvo que «atraparle» en Perpiñán; y dicen que hasta el mismo Don Rodrigo suplicó al papa Pascual II para que le obligara a aceptarla. Puede que el dato sea leyenda o puede que sea verdad, pero habla de la humildad. 

  Como obispo hace su labor con creces; pasó el tiempo reconstruyendo monasterios e iglesias, predicando de ordinario -cosa poco usual en su época- y preocupándose de los pobres, dándoles en limosna los dineros que él recibía.  Cuando muere el papa Pascual y se elige a Gelasio II, va Olegario a Roma a besar los pies del sucesor de  Pedro y prestarle juramento como acto protocolario del tiempo. A su vuelta se ha recuperado Tarragona de los moros, se restituye su condición de sede metropolitana y Olaguer es nombrado su arzobispo el 21 de marzo de 1118. El papa lo nombra además legado suyo para toda España. Tiene que vivir en Barcelona cuya sede mantiene porque quedó arrasada Tarragona y sin bienes propios; ocho años tardará Olegario en terminar de reedificar las murallas de esta ciudad y en llevar a ella gente aguerrida que esté encondiciones de poder defenderla.


Cumpliendo la misión de metropolitano y legado ad latere hubo de tomar parte en diversos concilios y anatematizó al antipapa Anacleto.  A su regreso de Tierra Santa se preocupa de que se restituyan a la iglesia los bienes que algunos se habían injustamente apropiado, bendice y repara las iglesias desacralizadas por los sarracenos, e interviene en Zaragoza en la reconciliación entre don Alonso de Castilla y don Ramiro de Aragón.

Este hombre celoso, incansable, con don de gobierno y mucho amor a Dios no pudo ver reconstruida su iglesia metropolitana por falta de recursos económicos antes de morir el 6 de marzo del 1136. Fueron sepultados sus restos en su iglesia de Barcelona y canonizado a la antigua usanza, es decir, por veneración popular y consentimiento del Romano Pontífice.

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7 DE MARZO

SANTORAL:  Santas Perpetua y Felicidad, mártires

Corrían los primeros años del siglo III. Todo el drama se desarrolló en la ignorada aldea africana de Teburón, a treinta kilómetros de Cartago. Septimio Severo había desatado la quinta persecución contra el cristianismo.

Fueron arrestados los jóvenes catecúmenos Revocato y Felicidad -su compañera de esclavitud-, Saturnino y Secúndulo. Entre ellos se hallaba también Vibia Perpetua, de noble nacimiento, esmeradamente educada y brillantemente casada. Perpetua tenía padre y madre y dos hermanos -uno, catecúmeno como ella- y un hijo de pocos meses de vida al que todavía estaba amamantando.

Según la costumbre de aquel tiempo, los primeros días permanecieron en sus casas estrechamente vigilados. En esta circunstancia los detenidos se hicieron bautizar.El padre de Perpetua le suplicó desesperadamente que abjurara. Luego, ya en el tribunal, subieron al banquillo y todos confesaron. Fueron condenados a las fieras.

Felicitas estaba en avanzado estado de gravidez. Ya en la cárcel, nació una niña, que una cristiana adoptó como si fuera suya.

Por fin se los llevó al anfiteatro. Marcharon tranquilos, con una mirada radiante. Los hombres fueron destrozados por los leopardos, osos y jabalíes. Para las jóvenes mujeres, el diablo había reservado una vaca bravísima. La elección era insólita, como para hacer con la bestia, mayor injuria a su sexo. Fueron presentadas en el anfiteatro, desnudas y envueltas en redes. El pueblo sintió horror al contemplar a la una, tan joven y delicada, y a la otra madre primeriza con su pechos destilando leche. Fueron entonces retiradas y revestidas con túnicas sin cinturón.

La primera en ser lanzada al aire fue  Perpetua y cayó de espaldas. Apenas se incorporó, recogió la túnica desgarrada y se cubrió -más preocupada del pudor que del dolor-. Luego, requirió una hebilla, para atarse los cabellos. No era conveniente que una mártir sufriera con los cabellos desgreñados, para no dar apariencia de luto en su gloria. Así compuesta, se levantó, y al ver a Felicidad golpeada y tendida en el suelo, se le acercó, le dio la mano y la levantó.

Ambas mujeres se pusieron en pie y, vencida la crueldad del pueblo, fueron llevadas a la Puerta de los vivos. Allí Perpetua fue recibida por el catecúmero Rústico. Como despertándose de un profundo sueño, empezó a mirar en torno suyo y, con estupor de todos, preguntó:

-¿Cuándo nos echarán esa vaca que dicen?

Como le dijeron que ya se la habían echado, no quiso creerlo hasta que vio en su cuerpo y en su vestido las señales de la embestida.

Luego mandó llamar a su hermano, y al catecúmeno, y les dijo:

-Permanezcan firmes en la fe, ámense los unos a los otros y no se escandalicen por nuestros sufrimientos.

El pueblo reclamó que los heridos fueran conducidos al centro del anfiteatro para saborear con sus ojos el espectáculo de la espada que penetra en los cuerpos. Los mártires espontáneamente se levantaron y se trasladaron adonde el pueblo quería; pero, antes, se besaron con el rito solemne de la paz.

Todos permanecieron inmóviles y recibieron en silencio el golpe mortal. Sáturo, que según la visión que tuvo en prisión debía ser el primero en subir la escalera y esperar a Perpetua en la cúspide, fue el primero en rendir su espíritu.

Por su parte, Perpetua, para gustar algo de dolor, al ser punzada entre las costillas, profirió un gran grito; después, ella misma tomó la torpe mano del gladiador novicio y dirigió la espada a su garganta.   Sin duda, una mujer tan excelsa no podía morir de otra manera sino de su propia voluntad.

Era el 7 de marzo del año 203.   Las actas martiriales, extraviadas y recuperadas siglos más tarde, son auténticas. La mayor parte de ellas fue escrita por la misma santa Perpetua en la prisión y el resto por Sáturo, diácono, o por su coetáneo Tertuliano.   Por la firmeza de la fe y su valor en confesarla, desde tiempos antiguos se pronuncian con gran respeto los nombres de Perpetua y Felicidad, después de la consagración, en uno de los canon de la misa.

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8 DE MARZO

SANTORAL:  San Juan de Dios

Se llamaba Juan Ciudad y había nacido en Portugal, en el pequeño pueblo de Montemayor el Nuevo, el 8 de marzo de 1495. A los ocho años escapó de la casa paterna y se hizo pastor. Fue recogido por un noble señor portugués. Se enroló después como soldado y combatió contra los turcos; en Gibraltar vendió libros piadosos, estampas y estatuillas de santos. Más tarde se dirigió a Granada, donde conoció al gran predicador Juan de Ávila. Al escucharlo, se sintió tocado por la gracia y se arrepintió de su vana vida anterior.

Su finalidad seria en adelante el bien del prójimo. Tenía entonces cuarenta años de edad. Regaló cuanto poseía. Desarrapado, sucio, descalzo, descubierta la cabeza, caminaba tambaleante. Los chicos lo seguían por las calles, gritando: "¡El loco! ¡El loco!". Y fue recluido en una horrible casa de salud. Pero ahora era él quien gritaba a los guardias, al ver cómo eran azotados los desgraciados enfermos que habían perdido la razón. "¿Es esto una casa de caridad?", decía.

El maestro Juan de Ávila lo visitó con este mensaje:

-Juan, Dios te necesita; debes atender obras de servicio.

Y entonces, en 1540, él echó los cimientos de la orden de los hermanos hospitalarios.

Un día, ya casi al anochecer, unos gritos desgarradores se extendieron por la ciudad. El hospital real se había convertido en una hoguera. Juan lloraba por los ancianos y los paralíticos. La muchedumbre gritó: "¡El loco! ¡El loco!". Era Juan, que se precipitaba en el establecimiento para rescatar a los ancianos y a los enfermos que no podían andar. Y así, como por obra de un milagro, los fue poniendo a salvo. El pueblo, desde la calle, le decía: "Juan, eres un santo". Y la palabra se hizo eco: "¡Santo! ¡Santo!".

Después Juan recorrió las calles de Granada, pidiendo contribución para el nuevo hospital. Fueron tres años de espera, pero la gran obra se realizó. Médicos, boticarios, cirujanos y enfermeros lo ayudaron: a estos legos les dio un hábito especial de color negro.

Los vestidos de Juan estaban cada vez más rotos. Daba los suyos a los pobres y él vestía andrajos. El arzobispo le dio un nuevo hábito, con la promesa de que no lo iba a regalar. Y le dio también un nuevo nombre: Juan de Dios.  Así nació una nueva orden confirmada por el papa san Pío V muchos años después, en 1572. Hoy se la conoce con el nombre de orden de los misericordiosos hermanos de san Juan de Dios.

Murió el 8 de marzo de 1550 en medio de un visión, arrodillado y en éxtasis

 

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9 DE MARZO

SANTORAL:  Santa Francisca Romana

 
La familia de Francisca pertenecía a la nobleza romana de la primera mitad del siglo XV. Al cumplir quince años de edad, se casó con el hombre elegido por su padre, de acuerdo con la costumbre imperante en aquel tiempo.
Llegaron al hogar seis hijos. Francisca sabía unir la oración a sus obligaciones de cariñosa madre y esposa.
El palacio que habitaban en Trastévere fue testigo de un gran dolor. La peste asoló a Roma y con la peste llegaron el hambre y la carestía. El terrible mal entró también en el palacio, y así murió Juan Bautista, el más pequeño. Inés, la única mujer, fue arrebatada a los dos años de edad. Los otros hijos fallecieron al poco tiempo y Lorenzo, el esposo, llegó un día malherido, después de una pendencia callejera.
Francisca quedó sola, llorando su dolor. Pasaba los días en el templo, orando y hablando con Jesús. Y Dios, a quien ella clamaba, se dejó oír: "Francisca, fortifica tu corazón; socorre a los pobres y a los enfermos".
Desde ese momento se la llamó el ángel de Roma. Se desprendió de todos sus bienes; sus riquezas fueron donadas a los necesitados; condujo a los enfermos al palacio de Trastévere. Francisca velaba junto al lecho de los moribundos y asistía con su consuelo a todos. De día recorría en asno la campiña romana y volvía con frutas, flores, leña.
Su nueva familia estaba constituida por los lisiados, los enfermos, los ciegos, los huérfanos, las viudas y los pobres, por los cuales pidió limosna. Después se agregaron a ella otras damas con idénticos sentimientos, y así llegó a constituirse una nueva congregación religiosa, las oblatas de San Benito, aprobada por el Papa Eugenio IV en 1433. El primer monasterio en la torre de Specchi (torre de los Espejos) se ve todavía en Roma.
Muchísimos fueron los milagros obrados por Dios a través de esta Santa.
Santa Francisca Romana murió en Roma el 9 de marzo de 1440. Su sepulcro se allá en  dicha ciudad, en la iglesia de Santa María la Nueva.
 

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10 DE MARZO

SANTORAL:  San Macario

 
De San Macario, obispo de Jerusalén, quién vivió entre los siglos III y IV, hablan elogiosamente Eusebio, san Atanasio y san Ambrosio.
Al morir san Hermón, obispo de aquella ciudad, en el año 314, lo sucedio Macario. El arrianismo comenzaba a extenderse vigorosamente en este tiempo por Oriente; sabemos por san Atanasio que Macario salió valientemente a combatirlo. En el concilio de Nicea, su nombre figura primero en la lista de los obispos palestinos que firmaron las actas con la condena de la herejia.
Macario ( cuyo nombre significa "dichoso") se hizo célebre por su interveción en el descubrimiento de la santa cruz de Jerusalén. Hallada la cruz de Jesús, en septiembre del año 320, al parecer el día 14, la emperatriz santa Elena posteriormente mandó edificar en el sitio una iglesia.
En el lugar en que, por inspiración divina, mandó cavar la emperatriz, se encontraron tres cruces, enterradas en tiempos del emperador Adriano, y una inscripción. Pero ¿a cuál pertenecía la inscripción?, ¿cuál era la de Cristo? El historiador eclesiástico Rufino manifiesta que ello fue posible gracias a la intervención de Macario, presente en la excavación. Éste hizo que llevaran al lugar a una mujer agonizante, la cuál tocó las cruces, y al hacerlo en la tercera quedó instantáneamente curada. Así se habría demostrado cuál era la cruz en que murió el Salvador.
Eusebio, en su Historia, trancribe una carta del emperador Constantino el Grande, hijo de santa Elena, en la cual éste encarga a san Macario la construcción de una iglesia en el lugar del descubrimiento. La consagración de esta magnífica basílica, conocida como el Santo Sepulcro de Jerusalén, ocurrió el 14 de septiembre (para que la celebración de ambos acontecimientos tuviese lugar en la misma fecha) del 335, año en que al parecer murió nuestro santo.

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11 de marzo

SANTORAL:  Santo Domingo Sabio
 
Nació en 1842 en Riva de Chieri, provincia de Turín (Italia). Pertenecía a una familia muy humilde; su padre, Carlos, ejercía el oficio de herrero; Brígida, su madre, era costurera. Domingo, desde muy pequeño, se distinguió por su inteligencia y vivacidad, unida a una piedad profunda. Con frecuencia desaparecía del hogar. ¿Dónde encontrarlo? Domingo era feliz en la iglesia. Se lo veía arrodillado, rezando; quedaba como en éxtasis.
Llegó el día de la primera comunión. Blanco el traje, blanca su cara de ángel y blancas su pequeñas manos unidas. Día significativo en el corazón del niño. Desde entonces hasta su muerte, diariamente se aproximó al banquete eucarístico.
Vivía de acuerdo a la doctrina cristiana, frecuentando los sacramentos como el más ascético de los creyentes. "Prefiero morir antes que cometer un solo pecado mortal", decía.
Fue alumno de san Juan Bosco - su confesor y director espiritual - en el colegio llamado El Oratorio. No pudo ser sacerdote, como deseaba; pero fue santo. Domingo, el niño de la paz, dejó una gran lección a los adolescentes. Procedió siempre como si estuviera en la presencia de Dios. Por su intercesión se evitó la muerte de un joven, que había sido condenado a la pena capital siendo inocente. Domingo dilucidó el caso y el joven fue absuelto.
Sabía sondear las posibilidades y lograba transmitir una ferviente fe. Con su palabra seria y comprensiva hizo ver el equivocado camino emprendido por ciertos malhechores que integraban una gavilla de bandoleros. Donde él se encontraba, reinaba la paz. Paciencia y sabiduría: he aquí los dones con los que enseño la doctrina de Jesucristo y convirtió a muchos jóvenes descreídos.
El ascetismo de su vida sirvió de ejemplo a quienes lo conocieron. Cuando murió, toda Italia lloró su fugaz vida en la tierra. Terminó sus días enfermo de tuberculosis, el 9 de marzo de 1856.
 

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12 de marzo

SANTORAL: Beato Luis Orione

 
En Pontecurone, diócesis de Tortona, provincia de Alejandría, en el norte de Italia, nación Juan Luis Orione en 1872, en un hogar muy pobre. Su madre, mujer de gran piedad, educó a los hijos en la doctrina cristiana.
A los trece años, el niño ingresó en un convento franciscano de Voghera; pero enfermó gravemente y tuvo que regresar al hogar.
Ya repuesto, entró en el instituto salesiano de Valdocco, y allí por primera vez vio a Don Bosco.
El seminario diocesano lo admitió en 1899. Una señora le regaló el hábito y su padre, antes liberal, se convirtió al catolicismo. Pronto los superiores lo distinguieron por el gran amor que manifestaba a los pobres. En este tiempo convirtió su aposento en aula, al recibir algunos niños a quienes daba lecciones de catecismo. El obispo, monseñor Bandi, le cedió parte de sus habitaciones y el jardín del palacio episcopal. El 3 de julio de 1892 consiguió, con el obispo, la inauguración de su primer oratorio festivo, al que puso el nombre de San Luis, principio este de la Obra de la divina providencia. Poco después abrió un colegio para seminaristas pobres y el 13 de abril de 1895 era ordenado sacerdote. Su primera misa la ofició en la capilla del colegio de santa Clara.
Comienza su infatigable labor apostólica. La Pequeña obra de la divina providencia es aprobada por el obispo en 1903 y por la Santa Sede en 1944, después del fallecimiento del fundador. Don Orione decide formar eremitas para la vida contemplativa. Los tres primeros se consagran en julio de 1899. Actualmente hay tres de estos eremitorios, dos de los cuales están en Italia y el tercero en Argentina.
Pio X, se interesa por su obra y en 1906 le proporciona dinero para construir una capilla que sería la primera en el peor de los barrios de la vía Apia.
En 1908, al producirse el terremoto de Messina, realiza una labor heroica y agotadora. Lo mismo en 1915 en el terremoto de Mársica.
Sufre privaciones de toda índole para ayudar a sus semejantes. Crea en 1917, la Pequeñas hermanas misioneras de la caridad e inaugura, en Novara, el primer Pequeño Cottolengo.
La obra crecía. Ya en 1913 el primer contingente de misioneros de la divina providencia había sido enviado a Brasil. Durante la primera guerra mundial, la Pequeñas hermanas misioneras de la caridad tomaron a su cargo a los huérfanos, a los niños abandonados, a los enfermos.
En 1921 viajó a América del Sur, para trabajar intensamente. En 1934 volvió a Argentina y se dedicó a la realización de numerosas obras. Sufrió durante muchos años los embates de la enfermedad, pero no se atendía.
"Primero son ellos -se le oía decir- ¡Hay tanto que hacer!"
Murió en San Remo el 12 de marzo de 1940, sin haber malgastado un día, un instante de su larga y fructífera vida.

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13 de marzo

SANTORAL:   San Nicéforo

 
Nicéforo, cuyo nombre significa "el que trae la victoria", fue secretario en segundo concilio de Nicea. Con gran inclinación a la vida religiosa y con ansias de saber, gustador de bellas artes y buen músico, investigó en filosofía, astronomía, matemáticas..., disciplinas adquiridas muchas de ellas cuando, por voluntad propia, se aisló en una gruta en Bósforo.
El patriarca en Constantinopla, Tarasio, abrió el segundo concilio de Nicea y séptimo universal, que perseguía el fin de terminar con la herejía de los iconoclastas llenos de furor contra las imágenes, las reliquias de los santos y hasta los mismos templos.
Constantino y la emperatriz Irene fueron presentados a Nicéforo, a quien se conocía en la corte como opositor de los iconoclastas. La pareja imperial restableció la costumbre de venerar las santas imágenes. En las sesiones del concilio, él, que era poeta, ensalzó el triunfo de la doctrina de Jesús y el respeto de las imágenes de la Iglesia, y envió al pontífice León III sus cartas sobre el sínodo.
Más tarde, abandonó sus cargos y resolvió vivir en una gruta cerca del mar Negro, para hacer penitencia y meditación. En esta etapa de su existencia fundó un monasterio.
Al morir Tarasio, a instancias del emperador y de su hijo, se vio obligado a aceptar el patriarcado de Constantinopla. Con la ayuda de San Teodoro, restauró la disciplina y la moral las distintas casas religiosas, estableciendo el régimen de vida más austera y humilde para el clero.
Aparece en la vida del nuevo patriarca un soldado, León el Armenio, quien derrotó y desterró al emperador en el año 813, nombrándose su sucesor. Con maliciosa astucia, pensó atraer a Nicéforo para terminar con las imágenes. Al comprenderlo, el patriarca le habló desde su sede: "En mi Iglesia se veneran las imágenes sagradas, el libro de los evangelios y el signo de la cruz".
Toda Constantinopla acudió a su llamado para rezar en una adoración nocturna, pidiendo por la fe y para que Dios diera luces a los iconoclastas a fin de que vieran la verdad. Se enojó con esto el emperador, considerando el movimiento como una sedición contra él. La Puerta de Bronce de Constantinopla lucía una imagen de Crucificado. El déspota contrató a unos soldados impíos; éstos, vociferando insultos, cometieron la infamia de destruirla.
Entre tanto, había reunido en el palacio a varios obispos iconoclastas, pidiendo la presencia del patriarca, quien no acudió. "Los asuntos eclesiásticos -mandó a decirle- deben ser discutidos en la Iglesia, no en el palacio".
Se atentó contra la vida de Nicéforo, quien fue encarcelado, y León el Armenio le dictó orden de destierro.
Nicéforo, el patriarca de las imágenes -como se lo llamaba-, murió en el año 828. Su cuerpo fue llevado a Constantinpla, depositándoselo en la iglesia de los Apóstoles, el 13 de marzo del año 846.
   

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14 de marzo

SANTORAL:  Santa Matilde

 
Nació en el año 895. Se casó con Enrique, rey de Germania (919-936), con quien convivió veinte años en gran armonía. Fue una de las primeras mujeres de la nobleza que aprendió a leer y escribir.
Con la muerte de su esposo en el año 936, a Matilde le fueron confiscados todos sus bienes y fue obligada a retirarse a un convento en Westfalia. Fue acusada de prodigalidad en relación a los pobres. Pero el real motivo de su exilio fue político. Matilde no quería que Otón, su hijo mayor fuera rey.
Su preferencia era por Enrique. Más tarde, Otón, en calidad de primero soberano del Sacro Imperio Romano-Germánico, y Enrique -duque de Baviera-, de común acuerdo, concedieron la amnistía a su madre, restituyéndole la libertad y los bienes.
Matilde empleó entonces, su rico patrimonio al servicio de los necesitados: construyó hospitales, monasterios, iglesias. Por eso es representada con una iglesia y una cartera en la mano; de la cartera salen ríos de monedas, simbolizando su caridad para con los necesitados.
Murió en el convento de Quedlinburg, el 14 de marzo del año 968. Fue sepultada al lado de su esposo.

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15 DE MARZO

SANTORAL:  San Clemente María Hofbauer

 
Juan Hofbauer nació en Tassnitz (Checoslovaquia) en 1751, de familia pobre. Era el noveno de doce hermanos. A los siete años de edad perdió a su progenitor. Un día su madre lo colocó delante de un crucifijo diciéndole: "Mira, hijo, este será tu padre; guárdate de aflijirle con un pecado". Cuando Juan salió de la escuela, comenzó a trabajar en una panadería.
Entró como hermano lego en un convento; después fue ermitaño; más tarde oficial de panadero en Viena, hasta que por último marchó a pie a Roma. Allí conoció a las hermanas von Maul, que contribuyeron para que completara sus estudios. Ingresó en la orden de los Redentoristas con el nombre de Clemente María y en 1775 recibió la ordenación sacerdotal. Fue comisionado para implantar la orden en Polonia.
Comenzó en una modesta iglesia de Varsovia, llamada de san Bennón, pero la gente no acudía. Se puso entonces a predicar en las calles y plazas de la ciudad.
Fueron comienzos difíciles, en medio de mucha pobreza y necesidades. Se las ingenió, empero, para fundar un colegio-seminario de vocaciones sacerdotales, una escuela gratuita de primera enseñanza para niños y niñas y un orfelinato, pidiendo limosnas a las puertas de las casas para su mantenimiento. La concurrencia de los fieles a sus sermones, algunos en alemán, otros en polaco, fue cada vez mayor, llegándose a realizar en San Bennón cinco misas diarias.
Cuando en 1808 Napoleón Bonaparte expulsó a los Redentoristas de Varsovia, el santo marchó a Viena, donde pasó cuatro días en prisión. Al ser puesto en libertad, inició sus nuevo apostolado como confesor y predicador, realizando numerosas conversiones sobre todo entre los protestantes  y judíos.
Su labor más destacada la realizó con la juventud de Viena, a la que organizó en una especie de comunidad. Reunió un numeroso grupo de estudiantes, escritores y artistas, en el que brillaron muchas celebridades entre ellos Federico Schlegel, filósofo, poeta, historiador y uno de los principales iniciadores del romanticismo alemán, que había abjurado del protestantismo.
Quebranta su salud, en los primeros días de marzo de 1820 Clemente María Hofbauer dejó predicar, para morir el 15 de ese mes.

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16 DE MARZO

SANTORAL:  San Heriberto

 

Era muy frío aquel diciembre del año 999. Gruesas copos de nieve caían sobre la ciudad de Colonia. Era el día de nochebuena.
La procesión se puso en marcha. Comerciantes, jurisconsultos, maestros, estudiantes, religiosos, monaguillos, ricos ciudadanos, obreros, obispos con báculos y mitras.
Desembarcó el nuevo prelado: un hombrecillo descalzo. Raídas traía las ropas. Las manos ateridas bendijeron a los que serían sus futuros feligreses.
Así llegó Heriberto a la ciudad de Colonia. ¿Qué edad tenía en aquel entonces? Treinta años. Había nacido en Worms. Sus padres, nobles, se preocuparon por la formación humanística y filosófica del hijo. Pero el joven se inclinó por el estudio de la teología y fue sacerdote. Según la costumbre de aquel tiempo, ocupó cargos civiles. El joven emperador Otón III reconoció sus aptitudes y lo nombró archicanciller del Imperio.
Su sencillez, su bondad, su don de profundizar los hechos, de un modo simple, presentando la verdad Divina, ganaron el corazón de la gente de su diócesis. Heriberto ejercía la caridad, visitando a los pobres y socorriéndolos.
Los enfermos fueron muchas veces atendidos por el arzobispo, que llegaba a los humildes hogares, llevando remedios, alimentos y ropas. También su palabra paternal obraba como medicina en los enfermos del alma: "Dios lo ve", "Dios lo sabe"... "Dios te recompensará".
Los ricos se acordaron de los pobres, pues ésta fue la prédica del arzobispo: "Siempre hay algo de más en vuestras bodegas y en vuestros palacios y castillos". Así, muebles y vestidos fueron repartidos entre los necesitados.
Heriberto (cuyo nombre significa "distinguido por su ejercito") creó los comedores de los pobres. Colonia se pobló de hospitales, asilos de ancianos y orfelinatos. Rezaba: "Muchos templos para orar y muchas casas para estar".
Su fama como obispo de la caridad se difundió por toda Europa. Él  pregonaba: "La Iglesia de Cristo es universal, Cristo es amor. No socorrer al necesitado es no corresponder al amor de Cristo; es, entonces, desamor".
Los años envejecieron al poderoso pastor de almas. "¡Qué no pasen necesidad los pobres! -pedía-. Nada me resta que hacer en este mundo. Dios se apiade de  mí".
Heriberto murió el 16 de marzo del año 1041. Es un espejo del buen ministro de Dios. Practicó siempre la caridad. Fue humilde, y como humilde llegó al reino de los cielos.

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17 DE MARZO

SANTORAL: San Patricio

 
San Patricio nació en Escocia, en la segunda mitad del siglo IV. Su padre fue oficial del ejército romano: su madre pertenecía a la familia de san Martín de Tours. Tenía dieciséis años cuando fue apresado por unos piratas que lo vendieron en Irlanda, donde aprendió el celta -lengua de la que se habría de servir para su apostolado-, y conoció los horrores de la esclavitud.
Pudo escapar a Francia y se refugió en el monasterio de Marmoutier, junto a su pariente san Martín de Tours, donde empezó el estudio de las Sagradas Escrituras y se preparó -durante casi treinta años- para su misión de apostolado. A la muerte del apóstol de las Galias, completó su educación bajo la dirección de otro santo, Germán Auxerre. Después practicó la vida monástica en la isla de Lerins y posteriormente llegó a Roma, donde recibió su ordenación sacerdotal. Por último, el papa Celestino I  -quien le cambió su primitivo nombre de Succat por el de Patricio que significa "noble" - lo envió a Irlanda a predicar.
Tenía casi cincuenta años cuando desembarcó en la isla, durante el verano de 433. Los druidas lo recibieron como a un enemigo, pero él no se desalentó y pronto un grupo de nativos empezó a reunirse en torno de él. Al primer irlandés que convirtió le puso el nombre de Benigno, y éste con el tiempo llegó a ser su sucesor en el obispado de Meath.
Patricio recorrió el país, organizó parroquias, ordenó sacerdotes, formó comunidades, creó escuelas. Cuando murió, cercano a los ochenta  años, todos los habitantes eran fervorosos cristianos; tanto, que Irlanda mereció ser llamada isla de los Santos.
Muchos de los acontecimientos, vicisitudes y detalles de su vida los conocemos por el mismo Patricio, quien escribió un libro llamado Confesiones. Por él sabemos que no le faltaron sufrimientos y persecuciones. Los sacerdotes de los ídolos fueron siempre sus adversarios. Más de diez veces lo tomaron prisionero y en muchas otras peligró su vida; pero en todas salió con bien, conquistando el título de invulnerable.
Cuéntase que un día se encontró con Ossián. el gran poeta pagano, quien era ya un anciano venerable, y del diálogo que sostuvieron se revela la estimación recíproca que se profesaron. Por su santidad y sus hazañas, san Patricio, el apóstol de Irlanda, ha sido comparado con los grandes profetas del Antiguo Testamento.
Murió el 17 de marzo del año 461, en un monasterio de Saball. Fue sepultado en la iglesia catedral de la ciudad de Down. Durante el reinado de Enrique VIII, dicha iglesia fue destruida por el marqués de Dorset, virrey de Irlanda. Hoy Irlanda celebra su fiesta nacional. 

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18 DE MARZO

SANTORAL: San Cirilo de Jerusalén

 
Cirilo, cuyo nombre significa "señorial", nació hacia el año 313 o 315 en Jerusalén. A la edad de treinta años san Máximo lo ordenó presbítero. Su principal tarea fue la de instruir al pueblo y prepararlo para el bautismo y la comunión, sobre todo a los gentiles convertidos al cristianismo. A la muerte de san Máximo, en el año 348, fue nombrado obispo de su ciudad natal.
Entristecido por las luchas teológicas de su tiempo, no quiso mezclarse en las contiendas, sino instruir en la verdadera doctrina, cuyos dos enemigos más grandes eran entonces el arrianismo y sabelianismo.
Los arrianos negaban la unidad, la consustancialidad  e igualdad de las tres personas de la santísima Trinidad; los sabelianos, por su parte, creían en un solo Dios que se revela bajo tres nombres diferentes; también negaban, por lo tanto, la distinción de las tres personas y el misterio de la Trinidad. Los herejes de ambas partes odiaban a Cirilo, pués veían en el a un enemigo. Y aunque a pesar de su admirable fogosidad, él era sobre todo un espíritu pacificador, tres veces fue separado de su diócesis y enviado al destierro.
Siendo Cirilo obispo de Jerusalén, ocupó el trono imperial Juliano de Apóstata, en el año 360. El emperador favoreció a los herejes. Entre los perseguidos estaba Cirilo, quien en su tercer destierro peregrinó por Asia, desde 367 a 378. Pero al final de su vida tuvo la alegría de asistir al triunfo de la ortodoxia, como partícipe del tercer concilio ecuménico de Constantinopla, celebrado en el año 382.
Se lo llama el príncipe de los catequistas. El fondo de su doctrina es irreprochable. Hablando de la Trinidad dice: "Nuestra esperanza esta en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo. No predicamos tres dioses. No  admitimos en la Trinidad confusión alguna como Sabelio, ni separación, como lo hacen otros. El Padre perfecto engendra al hijo perfecto. No podemos decir: Hubo un tiempo en que el Verbo no existía".
San Cirilo de Jerusalén no fue un teólogo, sino un catequista. En su principal obra, titulada Catequesis, expone con gran sencillez y precisión la doctrina cristiana.
Murió el 18 de marzo del año 386. En 1882 León XIII le confirió el título de doctor de la Iglesia.

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19 DE MARZO

SANTORAL: San José

 
El 19 de Marzo se celebra una fiesta solemne para la cristiandad: la fiesta del patriarca san José. Se lo llama el hombre de la obediencia, el hombre del silencio, el más oculto de los santos. Su vida estaba escondida en Dios.
Este año, las lecturas de la misa corrresondientes a la fiesta de San José se leen el día siguiente, por ser el 19 día Domingo.
El nombre de José  significa "aumento" y en verdad su vida entera fue un continuo aumento de virtudes. El evangelio lo designa así: "varón justo". Fue esposo de la Madre de Dios y padre nutricio de Jesús, a quién tuvo en sus brazos. Sustentó y protegió a la sagrada familia, cuya cabeza era. Su vida es, así, un sagrado misterio de comunión y participación en el plan de Dios.
Este varón, el más prudente, generoso y justo, trabajó en el humilde oficio de carpintero. Tal vez en Nazaret no hubiera otros carpinteros por ser una pequeña aldea de labradores.
Lo poco que sabemos de su persona y de su vida se halla en los evangelios de san Mateo y de san Lucas. La Sagrada Escritura no dice la fecha en que murió José. Los autores sagrados discurren que ya no existía en el tiempo de la pasión de su Hijo, pues de lo contrario el Salvador, en la cruz, no hubiese encomendado su Madre a  Juan; tampoco se lo nombra en el Calvario. Se cree que falleció a avanzada edad, que Jesús y María lo asistieron en el momento de su muerte y que fue sepultado en el valle de Josafat. Eminentes doctores, como el padre Suárez y san Francisco de Sales, piensan que resucitó el mismo día que el Salvador. El Evangelio señala que perteneció a la tribu real de Judá y a la casa y familia de David.
Según el evangelista san Mateo, fue José quien recibió el anuncio de la encarnación del Verbo. En sus manos de hombre de confianza tuvo la suerte del Salvador niño y de su madre santísima.
Todo lo que sabemos de José habla de disponibilidad a la voluntad de Dios, por lo cual soportó privaciones de muchas cosas legítimas. El evangelio modela su figura sobre la de los patriarcas de Israel, pero en él se perfila claramente el modelo de santidad que Jesucristo describirá en el sermón de la montaña.
Sin duda, José fue un buen padre para el Señor. Como éste mismo dijo en otro orden de cosas, por su fruto se conocen los árboles; la personalidad de Jesús, tal como nos la revela el evangelio todo, demuestra que en lo humano las primeras experiencias filiales de Cristo han de haber sido robustas y puras.
San Bernardino de Siena, santa Brígida de Suecia y santa Teresa de Ávila fueron grandes propagadores de su devoción entre el pueblo católico. El papa Pío IX lo declaró patrono de la Iglesia universal y entre sus grandes amigos en nuestros días se cuentan Charles de Foucauld y Juan XXIII.

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20 DE MARZO

SANTORAL: San Martín de Dumio

 
Cuando las invasiones de los pueblos bárbaros destruyeron el Imperio Romano, en el siglo V entraron en España -entre otros- los suevos, quienes mezclándose con la población íbero-romana dieron origén a la estirpe gallega. Los suevos eran arrianos y entre ellos se desplegó su actividad Martín de Dumio, de cuya labor apostólica nos dan referencias san Gregorio de Tours y Venancio Fortunato -que fueron sus coetáneos- y posteriormente san isidro de Sevilla.
De su niñez y juventud nada se sabe. Se hizo peregrino y recorrió Palestina, donde se ejercitó en la vida monacal con los padres del desierto. Visitó después los santuarios romanos y se internó en las Galias, donde conoció a san Gregorio de Tours y a Venancio Fortunato. Se hallaba en Tours cuando llegó al lugar una embajada enviada por el rey de los suevos, con el fin de obtener algunas reliquias que curaran al príncipe heredero, con la promesa de abjurar la herejía arriana si el milagro se cumplía. Obtenidas éstas, volvieron por mar a Galicia y con ellos, al parecer, viajó también Martín.
Simultáeamente al recibimiento se operó el milagro. El rey y los dignatarios de la corte se convirtieron y con ellos el pueblo; nuestro santo pudo bautizarlos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Los reyes suevos tenían su corte en la ciudad de Braga y Martín se estableció en un lugar cercano. pronto lo rodearon numerosos fieles, deseosos de iniciarse en la vida monacal; para ello levantó una iglesia consagrada a san Martín de Tours y varios monaterios, el más importante el de Dumio, que le sirvió de base para sus tareas misionales.
En le año 561, siendo ya obispo de Dumio, convocó un concilio en Braga. Más tarde fue nombrado arzobispo de la capital.
Con su predicación y el ejemplo de su vida realizó una intensa labor apostólica. Reunió concilios y dejó una importante obra escrita, en la que se cuentan una colección de cánones o Sentencia de los padres egipcios, donde se resume sus experiencias con los monjes de Oriente, y otra de concilios españoles y africanos; para el rey, a su pedido, redactó un tratado de moral llamado Formula de la vida honesta y para la gente del pueblo una obra titulada De la correción de los rústicos, donde hace una breve exposición de la doctrina cristiana y una relación de las supersticiones de la gente del campo y de las prácticas idolátricas de su tiempo.
San Martín de Dumio, llamado el apóstol de los suevos, murió el 20 de marzo del año 580. Su epitafio, que él mismo compuso, dice así: "Nacido en Panonia, atravesando los anchos mares y movido por un impulso divino, llegué a esta tierra gallega, que me acogió en su seno. Fui consagrado obispo de esta tu Iglesia, oh glorioso confesor de Tours; retauré la la religión y las cosas sagradas, y habiéndome esforzado en seguir tus huellas, yo, siervo tuyo, que tengo tu nombre pero no tus meritos, descanso aquí en la paz de Cristo".     

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21 DE MARZO

SANTORAL:   Nicolás de Flüe, confesor (1417-1497)

 

Suiza en los siglos XIV y XV está empapada de corrientes espirituales que son propicias para la ascesis y para las visiones. Y no solamente se dan entre los clérigos o en los claustros de los monasterios; han trascendido también al laicado y en cualquier esquina o iglesia puede uno toparse con gente que transmita experiencias sobrenaturales habidas en la intimidad de la oración. Nicolás de Flue es un santo suizo y de esta época. Soporta sobre su figura, no legendaria sino bien probada por la historia, la dignidad nacional tanto por parte de los protestantes como de los católicos, dada la curiosa complejidad que desde siglos lleva consigo el pueblo suizo, aunque ciertamente unos y otros lo tienen como personaje emblemático por distintos motivos; los que se llaman reformadores lo miran desde la cara política y los católicos añaden el matiz espiritual.

Nació en el 1417, justo el año en que termina el Cisma de Occidente con la elección de Martín V como Papa por el concilio de Constanza. En familia de católicos campesinos, se ocupa de los trabajos del campo, pero es asiduo a la oración y practica el ayuno como cosa habitual cuatro días por semana. Se casa cuando tiene treinta años con Dorotea Wyss. La unidad familiar dura veinte años, tienen 10 hijos, uno de ellos llega a frecuentar la universidad y el mayor consigue ser presidente de la Confederación. Siendo Nicolás un

hombre de paz, tuvo que intervenir en tres guerra, en la de liberación de Nüremberg, en la vieja de Zurich y en la de Turgovia contra Segismundo. En el año 1467 da comienzo la parte de su vida que, aunque llena de contradicciones, es la forja de su santidad y de su fecundidad política. Veámosla. Tiene cincuenta años y con el permiso de su esposa y de sus hijos se retira a vivir como eremita en la garganta de Ranft. Vive entregado a la meditación preferentemente de la Pasión del Señor que contempla siguiendo los distintos episodios, como hicieron Juan Ruysbroeck y Enrique Suso.

Obtiene un alto y profundo conocimiento de la Santísima Trinidad. Hace notable penitencia y practica riguroso ayuno. La celda que le han construido los paisanos solo dispone de una ventana para ver los oficios del sacerdote y otra para contemplar la naturaleza de Unterwald. El obispo de Constanza va a bendecir el lugar que se convierte en centro de peregrinación. El contenido será el culto a la Eucaristía y el motivo el hecho milagroso del ayuno absoluto y prolongado de Nicolás. No prueba bocado en veinte años; sólo ingiere la Eucaristía y una vez come porque lo manda su obispo para probar su obediencia, humildad y el carácter sobrenatural del ayuno. Aquí tiene visiones sobrenaturales y de aquí arranca su energía y acierto para enfocar los asuntos políticos que darán a Suiza estabilidad y forma de gobierno peculiar. El místico pacificador y salvador de la patria suiza fue juez y consejero en su cantón; también Diputado en la Dieta federal en 1462 y rechazó la jefatura del Estado. En 1473 propicia y consigue se firme el tratado de paz perpetua con Austria. En la Dieta de Stans del 1478 evita la guerra civil, consiguiendo el milagro de la reconciliación. Su obra política no fue sólo coyuntural, sino que hizo técnicamente posible la realidad de la patria común suiza.

Se cierra su vida con una enfermedad cargada de dolor y de sufrimiento que lleva con paciencia tan grande como su pobreza. Después de recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo, muere el 21 de marzo de 1487. Desde el siglo XVI tanto los protestantes como los católicos requieren su patronazgo; unos por sus recomendaciones de mantenerse dentro de las fronteras, por los razonamientos que les ayudan a lo mezclarse en políticas extranjeras y por la cuasi prohibición de mostrar interés por la política europea; los otros, por ser un gran político que saca su genio de la condición de santo y fiel.

Sea como sea, Nicolás supo articular, unir y compaginar de un modo asombrosamente original lo que a la mayoría de los mortales nos parece un imposible contradictorio: Cuidó con esmero las cosas de la tierra y amó intensamente las del cielo; fue un hombre con una actividad incansablemente eficaz, sin dejar de ser contemplativo; es a la vez casado y eremita; resulta al mismo tiempo el primer político y el más grande santo; tiene la extraña sabiduría que valora lo poco nuestro y la inmensidad de lo divino. Los católicos comenzaron en el 1591 el proceso de canonización que no llega a promulgarse -un dato contradictorio más- hasta el 1947 por el papa Pío XII, el mismo día de la Ascensión. Han pasado más de 350 años y es que la santidad, antes de ser oficialmente reconocida, está supeditada a las contingencias históricas.

 
Otros santos cuya fiesta se celebra el 21 de Marzo: Endeus, Lupicino, abades; Serapión, Birilo, Justiniano, obispos; Filemón, Domnino, mártires; Nicolás de Flüe, confesor; Elías, eremita.

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22 DE MARZO

SANTORAL:  San Deogracias

 
Cuando los bárbaros destruyeron el Imperio Romano, su dominación se extendió por casi todo el territorio europeo. Entre estos pueblos estaban los vándalos, quienes conducidos por su rey Genserico pasaron al norte de África. Guerreros feroces, los vándalos eran arianos; con toda clase de crueldades trataron de extirpar el catolicismo allí donde imperaban.
La ciudad de Cartago (junto a la actual Túnez), capital de la región, cayó en sus manos el año 439. Genserico se dedicó a saquearla, torturando al clero y poniendo la mayor parte de sus miembros en un navío averiado, con el objeto de que pereciesen en el mar; pero la nave, con su carga humana, logró llegar a Nápoles.
Más tarde, por pedido del emperador Valentiano III, Genserico permitió que un ejemplar sacerdote llamado Deogracias asumiese como pastor de la Iglesia de Cartago, lo cual ocurrió en el año 453. En su labor pastoral, el nuevo obispo consoló a los afligidos y trató por todos los medios de aliviar la situación de sus fieles.
En el año 455, Genserico se apoderó de Roma y llegaron sus hombres a tales excesos, que de sus actos impíos quedó memoria en el idioma, pasando a significar vandalismo o acto vandálico el irrespetuoso espíritu de furor y destrucción.
Después de saquear la ciudad, Genserico llevó a África, como cautivos, a gran cantidad de personas. En tal situación, Deogracias vendió todo lo que tenía, incluso los elementos usados en el oficio divino, con el propósito de recaudar dinero para darles libertad y, como no había capacidad para alojar a aquella multitud de desdichados, habilitó para ellos dos grandes iglesias, a más de proveerlos de los enseres necesarios.
A los que no había podido redimir, Deogracias los visitaba asiduamente para consolarlos y sostenerlos en la fe, además de proporcionarles alimentos y medicinas.
Esta actividad del obispo concitó las iras de aquellos feroces arrianos, quienes tramaron asesinarlo. Pero antes de que el proyecto fuera puesto en acción, Deogracias murió. Era el año 457.

 

Otros santos cuya fiesta se celebra también el 22 de Marzo: Santos: Pablo, Bienvenido, Epafrodito, obispos; Octaviano, Saturnino, Caliopo, Calínico, Basilisa, mártires; Avito, Erlinda, Reinalda, confesores.

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23 DE MARZO

SANTORAL:  Santo Toribio de Mogrovejo

 
Toribio (cuyo nombre significa "tumultuoso") nació en Mayorga, provincia de León (España), el 18 de noviembre de 1538. Estudió en Valladolid y en Salamanca. Tenía cuarenta años cuando, por pedido de Felipe II, el papa Gregorio XIII lo nombró arzobispo de Lima (Perú), adonde llegó en 1581.
Trató de realizar el programa elaborado por el concilio de Trento, celebrando sínodos (diocesanos cada dos años y provinciales cada siete), corrigiendo las costumbres de laicos y clérigos y organizando las tareas misionales. Durante muchísimos años las sabias disposiciones de Toribio de Mogrovejo, aprobadas por Roma, rigieron en las diócesis de América hispana.
Amó a sus feligreses, pero fue inflexible con los que explotaban y maltrataban al indio, llegando incluso a enfrentarse con el mismo virrey García Hurtado de Mendoza. Y, dado el caso, no vaciló en aplicar la excomunión contra el sacerdote indigno, contra el encomendero cruel, contra el funcionario que se oponía a su ministerio. Fundó varios seminarios - el primero en 1591 -, iglesias y hospitales.
Apóstol y misionero incansable, durante dieciséis años cruzó ríos, escaló montañas, atravesó valles y quebradas. Buscaba a los indígenas, les hablaba en su propia lengua, los instruía en la doctrina de Jesús. Agrupó a sus nuevos amigos en torno de la iglesia  y los acostumbró a una vida laboriosa y en familia. Los inició en el canto; entonaban canciones religiosas y realizaban procesiones. Desde lejos llegaban los caciques con los pequeños de la tribu; Mogrovejo los bautizaba y confirmaba. Se calcula  que administró más de 5.000.000 de bautismos y 800.000 confirmaciones. Entre los confirmados figuran san Martín de Porres y santa Rosa de Lima. Tuvo gran amistad con san Francisco Solano, tan parecido a él en la obra misional.
Era valiente. "No teme a la muerte", decían los indios. Y Mogrovejo respondía: "Dios me guardará".
Evangelizaba por los caminos donde pisaban sus pies de misionero. Recorrió, a veces a pie, otras en mula, alrededor de 40.000 kilómetros. En numerosas ocasiones salvó la vida milagrosamente.
Toribio de Mogrovejo, segundo arzobispo de Lima y, junto con santa Rosa, primer santo de América, encontró la muerte en uno de sus tantos  viajes misionales en el pueblo de Santa (o Saña), a 500 kilómetros de la capital, el 23 de marzo - día de jueves santo - del año 1606.
Fue beatificado por el papa Inocencio XI en 1679 y canonizado por Benedicto XIII en 1726. Su sepulcro se halla en la catedral de Lima. Es patrono del Perú. Juan Pablo II lo ha declarado recientemente patrono (y modelo) de los obispos latinoamericanos.

Otros santos cuyas fiesta se celebra también el 23 de Marzo: Santos: Toribio Alfonso de Mogrovejo, arzobispo; José Oriol, Julián, confesores; Félix, Victoriano, Florencio, Fidel, Liberato, Domicio, Pelagia,
Aquila, mártires; Benito, monje; Lea , viuda; Dimas, el buen ladrón.
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24 DE MARZO

SANTORAL:  Santa Catalina de Suecia

 
Birgitta Birgesdotter, la futura santa Brígida, fue esposa del príncipe Ulf Gudmarson y ambos, los padres de Catalina de Vadstena, nacida en 1331.
Catalina, cuyo nombre significa "pura", siendo aún adolescente fue desposada con el conde Edgar Lyderson von Kyren, joven noble y muy piadoso.
Cuando santa Brígida enviudó, viajó a Roma, donde trabajó con renunciamiento y sacrificios en beneficio de los pobres. En esta noble tarea se le unió después, en 1350, su hija. Entonces, santa Brígida supo, por revelación divina, que Catalina era designada por Dios para colaborar con ella en la fundación de la orden del Santísimo Salvador.
Catalina perdió a su esposo. Sobreponiéndose a su tristeza, se dedicó a una intensa vida de mortificación, sin descuidar su socorro a los necesitados. Tuvo amistad con santa Catalina de Siena. Peregrinó con su madre por los santuarios romanos y juntas visitaron Tierra Santa.
En 1373, al regresar a Roma, otra vez la persiguieron la soledad y el dolor. La muerte de santa Brígida le hizo exclamar: "Era mi madre y mi hermana; ella sola una institución que formaba mi familia".
Con su hermano Birger Ulfson y algunos compatriotas, se dió a la tarea de trasladar los queridos restos a sus tierra natal, y durante el trayecto realizó una obra misionera por los países que atravesaba, predicando a las gentes la doctrina d Cristo.
En Junio de 1374 llegaron a Suecia. Catalina permaneció en el convento de Vadstena hasta el año siguiente en que se trasladó a Roma a fin de activar el proceso de canonización de aquella venerable santa y lograr que se aprobase la orden del Santísimo Salvador. La orden se aprobó a fines de 1378, bajo el pontificado de Urbano VI, mientras que santa Brígida fue elevada a los altares en 1401, por Bonifacio IX.
En el convento de Vadstena, rodeada del afecto de sus monjas y de todas las personas que la conocían, falleció santa Catalina de Suecia, el 24 de marzo de 1381.
Obra importante suya fue dejar asegurada la fundación de la Orden del Santísimo Salvador, la cual realizó en Suecia una brillante labor cultural a fines de la edad media. De su actividad como escritora ha quedado su libro titulado Consolación del Alma.
Santa Catalina no ha sido nunca formalmente canonizada, pero su nombre ha fue anotado oportunamente en el Martirologo romano.

Otros santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Epigmenio (Pigmenio), presbítero; Severo, Agapito, Flavio, Latino, obispos; Marco, Timoteo, Simón niño, Timolao, Páusides, Dionisio, Rómulo,
Segundo, mártires; Seleuco, confesor.

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25 DE MARZO

SANTORAL:  La anunciación del Señor

 
La anunciación es una antiquísima fiesta cristiana, que se ha celebrado bajo muchos nombres diversos: fiesta de la encarnación; inicio de la redención; anunciación de María o de Cristo; el actual, de anunciación del Señor... Obviamente, la  tradición quiere unirla al misterio de la Navidad, pero la fecha del 25 de marzo no ha sido de ningún modo la única que la solemnidad haya conocido en la larga historia de la celebración. Ésta es de origen oriental; a partir del siglo séptimo Roma la recogió y extendió consiguientemente a todo Occidente.
Juan XXIII describe la anunciación como "el punto más luminoso que une el cielo a la tierra, el mayor acontecimiento de los siglos". Sin embargo, confirmando que las maneras de actuar divinas no se parecen a las humanas, la Palabra eterna de Dios se encarnó discreta y silenciosamente, al margen de la historia oficial.
El silencio -sin el cual no se capta el sentido de las palabras- es el marco en que Lucas, el evangelista, engarza su relato:
"En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El ángel entró en su casa y la saludo diciendo: '¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo'" (Lucas 1,26 ss.).
Es un relato repleto de reminiscencias y aun de citas explícitas de los libros proféticos. La meditación cristiana, posteriormente, ha señalado con justicia que este cuadro maravilloso de lo sucedido en Nazaret está narrado desde el punto de vista de María, la Virgen fecunda; es el evangelio que la liturgia escoge para proclamar en la misa del día. Mateo (Mt. 1, 18-25), en cambio, coincidiendo con Lucas en lo fundamental, adopta el punto de vista de José para describir la generación de Jesucristo.
Pero ambos relatos giran sobre el gozne que conforman la fe y la fidelidad: fe de María y fe de José en la palabra que reciben por medio del mensajero celestial; fidelidad de Dios  a sus antiguas e imperecederas promesas de redención.
La liturgia de la palabra recuerda precisamente este compromiso de Dios al seleccionar el pasaje de Isaías (Is. 7, 10-14) en que el rey Acaz recibe el anuncio de la concepción virginal del "Dios-con-nosotros" o Emmanuel. La doncella que el profeta tiene en vista  al componer su oráculo es la misma ciudad de Jerusalén; ésta, a pesar de su pequeñez, "da a luz un hijo" que restaurará a Israel, reparando las maldades cometidas por el impío Acaz.
Para componer la antífona de entrada y la antífona de aleluia, la liturgia se vuelve asimismo hacia dos textos fundamentales de la Sagrada Escritura. La primera, citando la carta a los hebreos, dice: "Cuando el Señor entró en el mundo dijo: Aquí estoy, ¡oh Dios!, para hacer tu voluntad". El aleluia, a su vez, canta con un versículo del evangelio de san Juan: "La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, hemos contemplado su gloria".
La Palabra, el Hijo de Dios, cumple la voluntad del Padre, que consiste en salvar de la muerte, la injusticia y el pecado, no sólo a Israel, sino a la humanidad entera. En el centro de este misterio prodigioso, el si de María sintetiza toda la libertad humana y expresa su más auténtico sentido.
Quedan reveladas así, al mismo tiempo, la infinita hondura del amor de Dios, que en Cristo se hace semejante a nosotros para rescatarnos mediante lo que nos perdía, y la grandeza del destino del hombre, llamado a compartir la vida misma de Dios.
La encarnación que hoy venera la Iglesia nos propone una estrategia vital que san Ireneo de Lyón resumía en pocas palabras: "No se puede redimir lo que no se asume".
Cristo viene a salvar desde adentro, metiéndose en la historia, no como un observador, sino como un protagonista. No de otro modo hemos de actuar los cristianos. Participando plenamente de la vida humana, nuestra presencia es imprescindible en todas las estructuras del mundo, cuyo rechazo de Dios - allí donde ocurra-, por supuesto, no compartiremos, pero a cuyo anhelo de redención hemos de permanecer siempre alerta.
La encarnación del Señor, acción del mismo Espíritu que cubrió con su sombra o poder a María, sigue desarrollándose, y la Iglesia reconoce hoy su origen en aquella desconocida aldea de Nazaret donde nuestra naturaleza recuperó su vocación del principio: la unión perfecta con Dios amor.

 Otros santos cuya fiesta se celebra este día: Santos: Ireneo, Pelayo, obispos; Quirino, Dula, mártires; Desiderio, Baroncio, Einán, Einardo, Melchisedeq, confesores; Lucia Filippini, fundadora; Isaac, patriarca; Ermelando, Abel, Humberto, abades.

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26 DE MARZO

SANTORAL:  San Braulio

 
Braulio, cuyo nombre significo "conservador y ordenado", nació en Zaragoza a fines del siglo VI. Pertenecía a una familia ilustre y de gran piedad. Su hermano mayor, Juan, lo precedió en el obispado de su ciudad natal; otro de sus hermanos, llamado Fruminiano, llegó a ser abad y dos de sus hermanas profesaron en religión.
Su primer maestro fue su hermano mayor, quien poseía una sólida formación humanística. Así se inició en las letras clásicas, en la poesía y en la música, lo que permitió, con el andar del tiempo, componer himnos sagrados que se incorporaron a la liturgia visigoda.
Más tarde se trasladó a Sevilla, donde brillaban la piedad y el genio de Isidoro, su más grande maestro, quien completó su formación cultural y le brindó su amistad.
Ya de regreso a Zaragoza, fue nombrado arcediano en el año 619; a la muerte de su hermano Juan, fue consagrado como obispo en 631. Tuvo una ininterrumpida relación epistolar con san Isidoro de Sevilla, quien a su ruego escribió el libro titulado Etimologías, de gran influjo en la edad media, solicitándole que lo revisase y corrigiese donde fuera menester.
Asistió, junto a Isidoro de Sevilla, al IV Concilio de Toledo. Su erudición y talento brillaron en el V y VI Concilio de Toledo que él presidió. En adelante acudirán a él de todas partes de la península para consultarlo sobre cuestiones teológicas y litúrgicas y, muerto ya san Isidoro, se constituirá en la más prestigiosa figura de la Iglesia local. Proyectó el Fuero Juzgo, verdadero monumento de la legislación española, publicado por orden de Fernando III el Santo, en el siglo XIII.
Sus dos principales discípulos fueron san Eugenio de Toledo y san Fructuoso, obispo de Braga.
San Braulio tuvo, como Isidoro de Sevilla, verdadera pasión por el conocimiento Por su copiosa correspondencia se observa su tenacidad en la búsqueda y copia de códices, y en ella se revela también su humildad y cortesía.
La última carta de su epistolario es la que dirigió a san Fructuoso, en la que contesta a una serie de cuestiones sobre las Sagradas  Escrituras. Según san Ildefonso, Braulio escribió una vida de san Millán, afirmando su santidad e ilustrando su memoria.
Hacia el final de su vida, casi ciego, se debilitaron enormemente sus fuerzas. Según el padre Rivadaneira, falleció el 18 de marzo del año 651, aunque el Martirologo Romano le asigna el 26 del mismo mes y año.
Braulio de Zaragoza fue siempre caritativo y bondadoso. Se conserva una carta de Fructuoso, muy laudatoria, donde éste lo llama gran sacerdote que siguió los ejemplos de los apóstoles.

Otros santos cuya fiesta se celebra este día: Santos: Félix, Teodoro, Ludgero, obispos; Ammonio, Pedro, Marciano, Jovino, Tecla, Casiano, Montano, Máxima, Cuadrato, Teodosio, Eutiquio, Cástulo, Guillermo, mártires; Basilio, anacoreta; Quiliano, eremita; Goboano, abad; beato Diego José de Cádiz.

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27 DE MARZO

SANTORAL:   San Juan el ermitaño

 
San Juan el ermitaño o san Juan de Egipto nació hacia el año 330, en Licópolis, ciudad de la baja Tebaida. De familia muy pobre, ejerció el oficio de carpintero, pero su vocación era la vida contemplativa. A los veinticinco años de edad conoció a un santo anciano, un anacoreta, quien admirado de su humildad y obediencia lo inició en el camino de la perfección.
Así transcurrieron diez años, al término de los cuales, al morir su viejo maestro, vivió en varios monasterios. Pero su alma estaba enamorada se la soledad y el silencio. No lejos de Licópolis, en la ladera de una escarpada montaña, abrió una espaciosa celda, y así paso cuarenta años, dejándose ver raras veces a través de una pequeña ventana, alimentándose de hierbas y raíces que en el lugar crecían.
Con el tiempo se difundió la noticia de las visiones proféticas del anacoreta y, a pesar de lo difícil del camino, comenzó a llegar la gente para consúltalo sobre diversas cuestiones y pedirle consejos.
Tenía el poder de leer los pensamientos de aquellos que lo visitaban, pero su fama provino de su don de profecía. Entre los que acudieron a verlo se halló el emperador Teodosio I el Grande, a quien predijo que vencería contra sus enemigos, pero que no sobreviviría mucho a sus victorias, sucesos todos que acontecieron como había anunciado.
Conociendo por revelación divina el día de su muerte, pidió que nadie fuese a visitarlo durante tres días. Al cabo de ellos, lo hallaron exánime de rodillas. Era el 27 de marzo de 420. Tenía noventa años de edad y había pasado setenta y cinco en el desierto, en la oración, la penitencia y la contemplación. 

Otros santos cuya fiesta se celebra este día: Santos: Ruperto, Pablo, Gelasio, Felipe, presbíteros; Augusta, Alejandro,
Fileto, Lidia, Macedón, Teoprepio, Anfiloquio, Crónidas, Lázaro, Marotas,Nersetes (Narses), mártires; Bercario y Rómulo, abades.

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28 DE MARZO

SANTORAL:  San Sixto III, papa

 
Sixto, cuyo nombre significa "sexto", nació en Roma a fines del siglo IV. Ordenado sacerdote, se distinguió pronto como impugnador de las herejías de su tiempo.
Al morir el papa san Celestino, Sixto fue elegido para sucederlo  en el trono de san Pedro, en el año 432. La caridad fue el rasgo distintivo de este hombre, apenas se vio revestido de la suprema dignidad.
Por otra parte, dirigió todos sus esfuerzos a eliminar el error y hacer que brillara la fe como en los primeros tiempos del cristianismo. En su lucha contra los herejes pelagianos, quienes negaban la eficacia de la gracia y el pecado original, escribió dos célebres epístolas, dedicadas una a san Agustín y otra a Aurelio, obispo de Cartago, y de las cuales se valió más tarde el pontífice Sósimo en su condenación de Pelagio.
Por los elogios que san Agustín hizo de estas cartas, nos enteramos que san Sixto fue el primero en combatir los errores del heresiarca. También combatió a Nestorio, quién sostenía la dualidad de personas de Jesucristo, separando su naturaleza divina de la humana. En ese tiempo, aquél se hallaba desterrado en un monasterio de Antioquía y san Sixto, queriendo atraerlo a fin de hacerle abandonar sus errores, le escribió algunas cartas persuasivas. Pero el heresiarca permaneció obstinado en sus errores y murió impenitente.
La dulzura de estas cartas dio pretextos a los enemigos de san Sixto para propagar la noticia de que el pontífice no era contrario a las doctrinas nestorianas. Y aunque tan absurda especie no prosperó, trataron de desacreditarlo levantándose calumnias y atacando la pureza de sus costumbres.
A fin de restituirlo en su honor, el emperador Valentiano dispuso la convocatoria a un concilio, al que concurrieron cincuenta y seis obispos, quienes proclamaron la inocencia del pontífice y excomulgaron a los calumniadores.
Fue san Sixto incansable en la propagación de la recta doctrina, fomentando la devoción de los fieles y consagrando prelados tan ilustres como san Pedro Crisólogo, obispo de Ravena.
Amante del esplendor de la Iglesia y de la magnificencia del culto, enriqueció los templos de Roma, reparó y adornó la basílica de Santa María Mayor, el templo de San Lorenzo - con magníficas columnas de plata- y los demás templos de Roma, especialmente la iglesia de San Pedro.
San Sixto murió hacia el año 440. Sus restos fueron sepultados en las catacumbas de San Lorenzo.

Otros santos cuya fiesta se celebra este día: Esperanza, abad; Gontrán, rey; Proco, Malco, Alejandro, Cástor, Teodora, Doroteo, Rogato, Suceso, mártires; Gundelinda (Güendolina), abadesa.

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29 DE MARZO

SANTORAL: Beato Raimundo Lulio

 
Raimundo, cuyo nombre significa "consejero", nació en Palma de Mallorca, en el año 1235. Su padre intervino en la conquista de la isla.
A la edad de treinta años, floreció en su alma el deseo del apostolado y del martirio. Concibió además la idea de escribir una obra con la cual quebrantar la obstinación de los infieles y convertirlos a la verdad de la fe. Estudió la lengua árabe y, cuando se consideró preparado para la vida misional, se retiró al monte Randa, situado al sur de la llanura mallorquina, en procura de soledad y meditación.
De este lugar descendió dos años más tarde, llevando los borradores de su anhelado libro que tituló Arte Magna, el cual encerraba un sistema científico-filosófico que él creía irrebatible.
Para convertir a los infieles, Raimundo y trece de sus discípulos ahondaron en los evangelios, estudiándolos en la traducción árabe que había de ser la lengua de su apostolado.
A partir de 1277, Raimundo se puso en marcha y, levantándose polémicas famosas, recorrió prácticamente todo el mundo en aquel tiempo conocido.
A los dos años de ese peregrinaje, numerosos escritos empezaron  a salir de su pluma. Sus originales ideas comenzaron a atraer la atención de la gente. Papas y sabios escucharon con interés sus proyectos y hasta le fue ofrecida una cátedra en la Sorbona, donde comenzó a exponer su Arte Magna, exposición que no llegó a terminar, desencantado de sus alumnos.
Se embarcó entonces nuevamente hacia África; predicó en Túnez, donde fue maltratado; lo siguió haciendo en Oriente y después en Chipre, donde intentaron envenenarlo, volviendo luego a Italia.
Continuó escribiendo, presentando nuevos proyectos a papas y príncipes para ganar las gentes a la verdad y la fe cristiana. Se burlaron de él y lo tildaron de loco.
El 14 de agosto de 1314, casi a los ochenta años de edad, comenzó Raimundo su última misión africana que sería coronada por el martirio, haciéndose eco de sus propias palabras: "Bienaventurados, Señor, aquellos que en este mundo se visten con vestiduras de sangre, como vestisteis el día de vuestra muerte".
Predicaba el evangelio en un pueblo llamado Bujía. El populacho lo rodeó y lo empujó. Cayó al suelo y pronto llovieron piedras sobre su cuerpo.  Así murió, lapidado, el 29 de marzo del año 1315.

Otros santos cuya fiesta se celebra este día: Santos: Jonás, Baraquisio, Acacio, Bertoldo, confesores; Cirilo, Segundo,
Pastor, Victoriano, Armogastes, Máscula, Sáturo, mártires; Eustasio, Simplicio, Constantino, abades.

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30 de marzo

SANTORAL:  San Pedro Regalado

 
Se llamaba Pedro de Costanilla, pero familiarmente le decían Pedro Regalado. Nació en Valladolid (España), hijo de padres nobles y piadosos, en 1390. Desde niño buscaba la soledad y oraba en austero recogimiento. "No está en edad para esto", decían los vecinos.