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1 de abril

SANTORAL:  San Hugo, obispo de Grenoble

 
En Chateauneuf, cerca de Valence, en el Delfinado - antigua provincia de Francia, cuya capital es Grenoble -, nació, en 1052, san Hugo. Sus primeros estudios los realizó en Valence; después viajó y frecuentó universidades extranjeras.
Al regresar, pese a no haberse aún ordenado, obtuvo una canonjía. Su ejemplar conducta y brillantes cualidades fueron conocidas por un cardenal llamado como él, Hugo, obispo de Die y legado del papa Gregorio VII al concilio de Aviñon, quien hizo que lo acompañara en el año 1080.
Llegaron al sínodo los canónigos de Grenoble, cuya sede estaba vacante, y, conociendo los méritos de nuestro santo, rogaron al legado pontificio que se los diese por obispo.
Era  Hugo un natural delicado y tímido y se excusó alegando su escasa experiencia y su poca edad, pues contaba sólo veintisiete años. No accedió  el obispo y, a fin de obligarlo, lo llevó consigo a Roma, donde el propio Gregorio VII lo ordenó.
Al hacerse cargo de la sede de Grenoble, el corazón de Hugo se entristeció por el calamitoso estado en que se encontraba la diócesis: los clérigos se habían extraviado, se practicaba abiertamente la simonía y venta de indulgencias; las costumbres eran libertinas, los bienes del obispado estaban en poder de los laicos y las rentas se habían perdido.
Contra todo esto tuvo que luchar san Hugo. Reformó, organizó, construyó. Enseño a orar, a respetar, a oír las voces interiores del espíritu; habló del alma, del corazón, de los afectos y también del rencor, de la envidia, de la venganza. Predicó mientras los descreídos se mofaban y los que creían, indiferentes, se disgregaban. Su gran humildad hizo que no viera lo mucho que había logrado en aquellos dos años.
En tal estado de espíritu, dejó a sus feligreses. Necesitaba la soledad. Clamó a Dios la luz necesaria para iluminar las almas de los habitantes de Grenoble. Se retiró a la abadía cluniacense de Domus Dei (Casa de Dios), vistiendo el hábito benedictino. Doce meses estuvo con los monjes, pues el papa, al enterarse, le ordenó regresar al obispado.
Transcurrieron tres años de labor exitosa. Llegó un día a la región san Bruno con seis compañeros. San Hugo les cedió un paraje desierto llamado Chartreuse, razón por la cual, al fundarse, la nueva orden tomó dicho nombre, cuyo equivalente en castellano es Cartuja.
Muchas veces el obispo Hugo llagaba a Cartuja y se lo veía ayudar a los monjes en las tareas de la casa y también en el cuidado de los enfermos. San Bruno fue sus director espiritual.
El tiempo transcurría entre ayunos, oración y estudio. Leía los evangelios y lloraba de emoción. Su oficio episcopal duró mas de cincuenta años. Cuando él llegó a Grenoble, los hombres estaban dedicados a satisfacer las apetencias materiales de la vida, y él los transformó en buenos cristianos.
Odilón, su padre, se presentó un día en Cartuja, pues quería terminar allí su existencia. Tenía cien años y fue feliz al recibir los santos sacramentos de manos de su hijo. Su madre participó también de la misma felicidad.
Anciano, se lo oía rezar en voz alta, y ese rezo finalizó en un canto. Cuenta la tradición que, en un arrebato de alegría mística, rió, y riendo le sobrevino la muerte. Se lo llama el santo de la risa.
Después de haber designado su sucesor, dejó la iglesia y su pueblo en tranquila paz. Murió a los ochenta años de edad el día primero de abril de 1132.

Otros Santos cuyas fiesta se celebra hoy: Santos: Venancio, Celso, Dodolino, Prudencio, Leuconio, Melitón,
obispos; Víctor, Esteban, Teodora, Marcela, Quinciano, Ireneo, mártires; Vinebaldo, Valerio, Walerico, Macario, abades

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2 de abril

SANTORAL:  San Francisco de Paula

 
Se llamaba Francisco Martorella y había nacido en 1416, en Paula, villa Calabria en el su de Italia.
La familia vivía en una mísera choza. Compartía el lugar con una oveja y algunas gallinas, únicos bienes que poseía.
Francisco padeció una enfermedad ocular y sus padres, temerosos de que perdiera la vista, rezaron a san Francisco de Asís, prometiendo que si el niño se curaba, serviría gratuitamente durante un año en un convento franciscano. El milagro se realizó y el jovencito ingresó como ayudante para todos los quehaceres en el convento de  San Marcos Argentano. Fue sucesivamente sacristán y limosnero y en ese recinto sagrado se nutrió con el espíritu del santo de Asís.
Después de una año se retiró a una gruta situada a unos dos kilómetros  de Paula y durante un lustro hizo vida eremítica. Tenía tan sólo diecinueve años  cuando decidió fundar  un monasterio, cuyo rasgo predominante sería la más extrema pobreza. Muchos buenos cristianos ayudaron al joven en la tarea de acarrear materiales para la construcción.
En 1481 el rey Luis XI  de Francia, anciano y gravemente enfermo, enterado de las virtudes de nuestro santo, intentó en varias ocasiones obtener su ayuda, pero Francisco rechazó invariablemente a sus embajadores, portadores de riquísimos presentes. Rogó por último al papa Sixto IV para que se lo enviase. Por obediencia, se dirigió Francisco a la corte. Arrodillado ante él, el monarca suplicó que le devolviese la salud. "La vida de los seres - le dijo Francisco - está en manos de Dios. Únicamente a él hay que dirigir las súplicas y oraciones". Pero el santo podría prepararlo para una muerte cristiana. Y así, a través de diarias entrevistas, fue mudando el carácter y los sentimientos del monarca quién murió en sus brazos.
Caridad y humildad, virtudes que mencionaba con frecuencia, son los rasgos que lo personifican. Todo lo hacía por caridad, por amor a Dios. A los religiosos por él fundados les dio el nombre de mínimos, integrantes de una rama de la orden franciscana. La aprobación pontificia llegó en 1474, y la congregación pronto se hizo famosa por su austeridad, severas penitencias y extrema pobreza. En un tiempo de reformas eclesiásticas, predicó con su vida la necesidad de la reforma interior, personal; es un maestro de la conversión a Dios.
Como el pobrecito de Asís, no quiso, por humildad, ordenarse sacerdote. Los últimos veinticinco años de su vida transcurrieron en Francia, donde gozó del favor de los reyes Carlos VIII y Luis XII, junto a quienes actuó como director espiritual y consejero en los asuntos de estado.
San Francisco de paula murió un viernes santo, el 2 de abril de 1507, en la ciudad de Tours.
 
Otras celebraciones de este día: Nuestra Señora del Camino.
Santos: Teodosia, Anfiano, Edesio, Enrique, Eutimio, Tito, Flodoberta, mártires; Abundio, Urbano, Nicesio, Víctor, Bernardo, obispos; María Egipciaca, santa

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3 de abril

SANTORAL:   Ricardo, obispo (1198-1253)
 
A finales del siglo XII nace Ricardo, en Wyche, en una familia de trabajadores del campo. Choca la austeridad y
dureza permanente de su vida con el estilo de los grandes de su tiempo. Los obispos son "lores" y amantes de los cuidados humanos; los monjes abundan en la prosperidad y el lujo; los nobles son ambiciosos y en el trono se aprecia una corriente fuertemente regalista. La clase baja del pueblo es pobre y está sumida en la ignorancia y en la superstición. Ricardo es enérgico e intransigente cuando se tratan asuntos en los que está presente la
injusticia, la inmoralidad o la avaricia. Posiblemente esta condición natural en él sea lo que le lleva a un distanciamiento, cuando no rechazo de los poderosos. El caso es que la austeridad vivida en casa de sus padres -cuando fue niño- debió prepararle para la misión que había de desempeñar de adulto.Marcha a estudiar a Oxford donde tiene buenos maestros franciscanos y dominicos; y como los recursos no estiran más, pasó hambre y frío. Una corta estancia en París y vuelta a Oxford, graduándose en Artes.

En Bolonia aprende durante siete años los cánones, haciendo lo que hoy llamaríamos la carrera de Derecho. Cuando vuelve a Oxford es nombrado Canciller de la Universidad, Canciller del arzobispado de Canterbury y también de Lincoln, donde estaba de obispo su antiguo amigo y profesor Grosseteste. Ejerce la docencia en Orleáns por dos años y allí se ordena sacerdote.El Arzobispo de Canterbury lo nombra obispo de Chichester, a la muerte del obispo Ralph Neville. Y aquí comienza una etapa de dificultades mayores y de vigoroso testimonio.El rey Enrique III, que se apodera por sistema de los beneficios eclesiásticos vacantes, se opone rotundamente a
esta elección. Además, prefiere para la sede libre a Roberto Passelewe por razones de "erario real". Interviene el papa Inocencio IV que está presidiendo en este tiempo el concilio de Lyon, confirmando el nombramiento de Ricardo y consagrándolo personalmente, el 5 de marzo de 1245. Pero esto pone peor las cosas. Y es que el alto prestigio adquirido por el papado desde el siglo IX ha venido a menos desde que se hundió la Casa de Hohenstaufen y los papas se han inclinado hacia Francia; la rivalidad existente entre Inglaterra y Francia provoca de rebote reacciones contra Roma que se manifiestan en un fuerte nacionalismo inglés, en la resistencia del trono a aceptar las decisiones del papa y en intransigencias e intromisiones en las materias mixtas. Hasta los Legados pontificios son mal recibidos, si no ignorados, en la corte inglesa. En estas circunstancias, el nombramiento de Ricardo ha caído, humanamente, en mal momento. El rey ha mandado cerrarle físicamente las puertas del palacio episcopal y ha prohibido darle cobijo y dinero. El temor de la gente a la venganza real lleva a que se vea a Ricardo-obispo vagabundo por su legítima diócesis, haciendo de obispo misionero, viajando a pie y desprovisto de servicio.

Debía ser una estampa curiosa en la época en que los obispos eran "lores" y jamás trabajaban sin séquito. Visita las casas de los pescadores y catequiza a los humildes con quienes comparte alimento. ¡Todo un escándalo para altos eclesiásticos que gustan de fastuosidades y de monjes que disfrutan de buena mesa! Condena los abusos de poder y los vicios de la época con extraordinaria energía; de modo especial presenta una defensa a ultranza del derecho frente a la arbitrariedad y al abuso de poder; predica la doctrina evangélica frente al nepotismo reinante. Fueron ocho años de obispo en que supo mantenerse, con fortaleza, libre de presiones. De hecho, nadie se explica cómo fue posible reunir una y otra vez a su Cabildo para sacar adelante las Constituciones que son de esa época y sientan los modos de hacer en adelante, señalando una praxis pastoral distinta y más adecuada a  los principios evangélicos.Murió en la casa-asilo -"Mas-Dieu"- para sacerdotes pobres y peregrinos, a los 55 años.Navegar contra corriente tiene sabor de Evangelio, pero precisa rectitud, austeridad y disposición a aceptar el sufrimiento. 
 
Otras celebraciones de este día: Nuestra Señora de la Caridad, patrona de Cartagena. Santos: Sixto I, papa;
Pancracio, Urbico, obispos; Benigno, Evagrio, Agape, Quiona, Irene, hermanas; Engracia, Vulpiano, mártires; Nicetas, abad.

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4 de abril

SANTORAL: San Isidoro de Sevilla

 
En la familia de Severiano, descendiente de romanos y emparentados con reyes visigodos, nació hacia el año 560 - no se sabe de cierto si en Cartagena o en Sevilla - un cuarto hijo, a quien bautizaron con el nombre de Isidoro.
Isidoro, cuyo nombre significa "pensador", era inteligente y alentaba deseos de superación. Gustaba de las ciencias y las letras, y con el tiempo su erudición llegó a ser universalmente reconocida.
Leandro y Fulgencio, sus dos hermanos - más tarde canonizados -, sufrieron el destierro por orden del rey Leovigildo. Isidoro trabajó con tesón; se opuso a los herejes arrianos y éstos intentaron, sin éxito, matarlo. Su saber, unido a su elocuencia, formaba nuevos adeptos; y cuando Leandro - el hermano mayor - murió, fue aclamado para sucederlo en la Iglesia de Sevilla, otorgándosele la silla episcopal.
"Otro Salomóm" lo llamó por su saber el papa Gregorio Magno, y lo nombró metropolitano de toda la Iglesia de España.
Recopiló un libro litúrgico conocido con el nombre de Gótico isidoriano, que había comenzado san Leandro y utilizaron los cristianos que vivieron entre los moros, y que por tal razón se llamó mozárabe.
Isidoro presidió el cuarto concilio toledano y el segundo de Sevilla, éste en 619 y aquél en 633. Fue autor de numerosas obras. La llamada Etimologías es una especie de enciclopedia o resumen de las ciencias hasta su época. También se destacan su célebre Historias de los godos, vándalos y suevos, la Crónica mayor y el Libro de los varones Ilustres. Con estas obras transmitió a Europa los tesoros de la cultura antigua, que habría de integrarse en el conocimiento medieval, en un tiempo en que gran parte de los países europeos se sumía en la barbarie. A la vez, adoctrinaba al pueblo desde su púlpito catedrático y daba sabios consejos para el mejoramiento de las costumbres.
En Sevilla creó una escuela superior. Se interesó grandemente en la educación. Trazó planes de estudios, organizándolos sistemáticamente, y aconsejaba a la juventud la lectura y la oración frecuentes. Fueron alumnos de esta escuela san Ildefonso y san Braulio. Por sus obras, adoptadas como textos clásicos hasta el siglo XVI, se considera a san Isidoro como el pedagogo de la edad media y el hombre más docto de su siglo.
Fueron cuarenta años de ininterrumpida labor episcopal. El tiempo había transcurrido también para Isidoro.Y un día, en la iglesia, habló a sus fieles sobre su próxima muerte.
Se trasladó a la iglesia de San Vicente. Sintiéndose morir, él mismo se cubrió de ceniza, símbolo de la fugacidad de lo terreno.
Su feligresía lo lloró el 4 de abril del año 636.

 

Otras celebraciones de este día: Santos: Benito de Palermo, "el Negro", Platón, monjes; Agatópode, Teódulo,
mártires; Víctor, Ecio, obispos y mártires; Zósimo, anacoreta; Teodora, virgen; Jorge, eremita.

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5 de abril

SANTORAL:   San Vicente Ferrer

 
San Vicente Ferrer nació en la ciudad de Valencia, el 23 de enero de 1350. Pertenecía a una familia de la clase media. Su padre, Guillermo Ferrer, era notario; su hermano Bonifacio fue un notable jurista y después prior general de la Cartuja.
Vicente ingresó en la orden de los predicadores, y en 1374 celebró la primera misa. Estudió en Barcelona y en Lérida, y en la universidad de Tolosa se graduó de maestro en teología.
La liturgia indica que san Vicente Ferrer "fue una luz resplandeciente del cielo, que iluminó las tinieblas del mundo pecador". En  verdad este santo fue uno de los más famosos predicadores, el más grande del siglo.
En Valencia enseño teología; lo restante del tiempo lo dedicaba a la predicación, al estudio y la oración. Pronto su fama hizo que debiera pasar diariamente largas horas en el confesionario. Reclamado por Benedicto XIII, residió en Aviñon, donde estuvo en la corte papal, de 1394 a 1399. En ese período de su vida cayó gravemente enfermo y tuvo una visión en que pareció ver a Cristo que lo exhortaba a predicar contra el pecado y anunciar el día del juicio final. Al término de aquél último año partió de dicha ciudad para transmitir la palabra de Dios no sólo en ciudades de España, sino también de Francia, Suiza, Italia y los Países Bajos.
La sabiduría y la elocuencia brillaban en sus sermones. Los temas más frecuentes eran el pecado, la muerte, la eternidad, el cielo y el infierno. "Temed a Dios y dadle honor", era su lema; temor de respeto y de amorosa adoración.
El auditorio de este gran misionero estaba siempre formado por multitudes y, debido a ello, muchas veces se vio la necesidad de predicar en las plazas.
En política eclesiástica, intervino en el llamado cisma de Occidente, que terminara en 1417 con la elección de Martín V, y a él se debió, en gran parte, que se restaurase la unidad de la Iglesia.
Murió el 5 de abril, jueves  santo de 1419, a los setenta y nueve años de edad, en Vannes, en la Bretaña francesa, en cuya catedral descansan sus restos.
 
Otras celebraciones de este día: Santos:  Claudiano, Alberto de Montecorvino, confesores; Zenón, Dídimo, mártires; Catalina Tomás, Juliana de Cornillón, vírgenes; Gerardo, abad.

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6 de abril

SANTORAL:  San Egesipo

 
Egesipo nació en Palestina. Era de nacionalidad Hebrea. Enamorado de la doctrina de Cristo, se convirtió a la nueva fe y se hizo bautizar.
Disgustado por las prédicas de los herejes en contra de Jesús, que presentaban falsos enfoques sobre la Iglesia, Egesipo  resolvió dejar constancia de la veracidad de los hechos, escribiendo una historia eclesiástica. Se trasladó a Roma, donde permaneció veinte años. Estableció allí relaciones con otros fieles y con los obispos, logrando con el tiempo una abundante información.
En el año 133 comenzó la ardua tarea. Su gran fe y el deseo de dejar escrito un largo relato lo llevaron a tratar primero la pasión del Señor; seguían los sucesos de los primitivos cristianos martirizados, el dogma, las tradiciones y las costumbres piadosas, hasta su propio tiempo. Cuando terminó la obra, había escrito cinco tomos, de los cuales sólo se conservan fragmentos. Él mismo nos dice: "He escrito sobre la doctrina celestial de hace cien años; es decir, la misma doctrina que el divino Maestro predicó. Única y verdadera doctrina, hecha amor, de misterios, de milagros, de sabiduría; única que hace bien al alma. Doctrina de la bienaventuranza y de la vida eterna".
Egesipo  es el primer historiador de la Iglesia. En 177 estaba otra vez en Palestina. Murió en Jerusalén ese mismo año; otros afirman que fue en 180.

 

Otras celebraciones de este día: Santos: Guillermo, abad; Celestino I, papa; Celso, Prudencio, Ireneo, obispos; Platónides, Ciriaca, confesores; Marcelino, Timoteo, Diógenes, Amando, Macario, Máximo, mártires; Urbano, Geramaro, abades; Eutiquio, patriarca.

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7 de abril

SANTORAL: San Juan Bautista de la Salle

 
Poderoso propulsor de la educación popular, san Juan Bautista de la Salle nació en Reims (Francia) en 1651. Su padre era un alto funcionario civil.
Desde muy joven Juan Bautista sintió el llamado religioso. Se formó en la disciplina de la universidad de Reims y en la Sorbona. Canónigo a los dieciseis años, recibió a los veintisiete la ordenación sacerdotal.
A mediados del siglo XVII las clases pobres estaban sumidas en la ignorancia. Sólo tenían acceso a la instrucción los hijos de las familias pudientes. Juan Bautista de la Salle  se propuso cambiar esta situación y en 1679 inauguró su primera escuela gratuita en Reims, a la que seguiría otra, cinco meses más tarde.
Pero un grave problema se presentaba: no había maestros profesionales. Los cargos eran ejercidos a veces por personas que apenas sabían leer y escribir. Juan Bautista de la Salle creó entonces institutos para la formación de personal docente. Por eso se lo considera como el fundador de las escuelas normales; e hizo más aún: revolucionó la pedagogía, haciendo más llevadero el aprendizaje; prohibió el castigo corporal de los niños y suprimió la enseñanza en latín, introduciendo el lenguaje popular.
Para realizar esta inmensa tarea, fundó la congregación de los hermanos de las escuelas cristianas, que poco a poco fue extendiendo su influencia por toda Francia y, en la actualidad, está establecida en todo el mundo.
Pero no tardaron en llegar los sinsabores. Los que ejercían el monopolio de la enseñanza y los maestros desplazados se valieron de todos los medios para entorpecer su obra y desacreditarlo.
comienzan las calumnias; las escuelas son asaltadas; lo persiguen judicialmente e incluso algunas autoridades eclesiásticas, aunque con buena intención, tratan de imponer sus ideas retrógradas, sin comprender el enorme progreso educativo y cultural que el fundador está preparando. A partir de este momento, su vida se convierte en una larga cadena de humillaciones y dificultades.
Lo combaten los jansenistas  y muchas personas que quieren destruir sus escuelas; algunos hermanos tratan de destituirlo de su cargo, ocasión en que nuestro santo se aparta de la comunidad y vive algunos meses separado de la congregación. Al fin, priva el buen sentido y resplandece la justicia: recibe una carta en la que le suplican que vuelva a hacerse cargo del gobierno.
Esta dura lucha y esta larga tarea van desgastando su organismo. Vive en la extrema pobreza, pues a pesar de haber heredado cuantiosos bienes, durante un invierno crudísimo en 1684, en que el hambre azotó la región, los repartió todos entre los pobres. Además, ayunaba frecuentemente y pasaba noches enteras en oración.
Murió un viernes santo, el 7 de abril de 1719, en Ruán.
Pio XII, en 1950, lo proclamó patrono de los maestros y profesores.
En 1904 sus reliquias fueron trasladas a Lambeq-les-Hay (Bélgica) y desde 1938 se veneran en Roma.

 

Otras celebraciones de este día: Santos: Juan Bautista de la Salle, fundador de los HH. de las EE. CC.; Peleusio, presbítero; Donato, Rufino, Aquilina, Calopio, Ciriaco, mártires; Epifanio. Estanislao, Perpetuo, Saturnino, obispos; Afraates, anacoreta; Tetelmo, Hegesipo, confesores.
 

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8 de abril

SANTORAL: Beata Julia Billiart

 
Su nombre era María Rosa Julia. Había nacido en Cuvilly, en Francia, en 1751. Pertenecía a una familia de modestos agricultores.
Desde  muy niña mostró inclinación por la vida piadosa y frecuentemente se la veía enseñando el catecismo a compañeritos más pequeños. Hubo de trabajar desde joven
Un acontecimiento luctuoso cambió su vida. Hallábase  en una habitación con su padre, cuando un malhechor armado disparó contra éste, a través de la ventana. La impresión causada hizo que enfermara gravemente, y al reponerse quedó paralítica de ambas piernas. Sin embargo, con profunda fe y resignación cristiana se sobrepuso y aceptó su desgracia elevando alabanzas a Dios.
Con la revolución de 1789, los sacerdotes que no transaron con las exigencias de los republicanos fueron perseguidos. El cura de Cuvilly tuvo que abandonar la parroquia, siendo sustituido por otro que se allanó a prestar el impío juramento exigido. Julia, junto con varias personas, organizó un movimiento contra el mal sacerdote, lo que le atrajo la enemistad y el odio de muchos, razón por la cual debió huir, yendo a refugiarse en Compiégne. Las penosas dificultades que le salieron al paso hicieron que transitoriamente perdiera la voz.
Pasado el período del Terror, viajó a Amiens; allí trabó amistad con la vizcondesa de Gézaincourt, que más adelante se convirtió en su colaboradora. Al presentarse nuevos inconvenientes, se trasladaron a Bettencourt, donde lograron reunir un grupo de mujeres que compartían sus mismas ideas y sentimientos, y se organizaron para difundir la doctrina y la enseñanza del catecismo.
Tuvieron un gran colaborador en el padre Varin, bajo cuya dirección espiritual fundaron el Instituto de nuestra Señora, dedicado a la enseñanza religiosa de niñas y niños de la región, y de la formación de eficientes catequistas.
A comienzos del nuevo siglo, la Congregación de los padres de la fe realizó una misión en Amiens; solicitaron entonces la ayuda de las hermanas de nuestra Señora para que predicaran a las mujeres. En este periodo ocurrió un suceso extraordinario. El día de la fiesta del Sagrado Corazón, un sacerdote que realizaba con la presencia de ella un piadoso ejercicio, se le acercó, diciéndole: "Madre, si tiene fe, dé un paso en honor al Sagrado Corazón de Jesús". Y la  beata se levantó y caminó por primera vez después de veintidós años.
A partir de esta recuperación, siguió colaborando con los padres de la fe y extendió las fundaciones a Namur, donde se estableció la casa madre, Gante y Tournai. Realizó más de un centenar de viajes, yendo de un lado a otro incansablemente, para erigir nuevos conventos. Julia murió el 8 de abril de 1816.

Otros santos cuya fiesta se celebra este día: Santos: Concesa, Edesio, Jenaro, Máxima, Macaria, Herodión, Flegonte,
Asincrito, mártires; Amancio, Dionisio, Perpetuo, Redento, obispos; Faibe, Filarete, Alberto, confesores; Gualterio, abad.

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9 de abril

SANTORAL:  Santa María Cleofé

 
Santa María Cleofé o de Cleofas fue una de la mujeres que acompañaron a Jesús en su pasión.
En el evangelio siempre aparece el nombre de la santa junto  con el de aquellas "piadosas mujeres" que forman un delicado y poético grupo, elocuente en el afecto y en el dolor.  Los artistas medievales la han pintado en todos los hechos principales de la vida y la pasión de Jesús: cuando el Maestro predica, cuando realiza milagros, cuando triunfa. La desolación del mundo aparece en el rostro de María Cleofé y en el de las otras  mujeres al pie de la cruz. San Juan la llama "hermana de María",  si bien no era más  que parienta.
Cleofé era madre de san Simón (cananeo o zelote), de Santiago el Menor y de Judas Tadeo, apóstoles, y de José, que fue uno de los setenta y dos discípulos. Se decían hermanos de Jesús, pues, según la costumbre de los hebreos, los parientes cercanos llevaban tal nombre. Nuestra Santa estaba casada con Cleofás, llamado también Alfeo, al parecer hermano de san José y a quién se apareció Cristo en el camino de Emaús, tres días después de haber sido crucificado.
Galardón excepcional el de esta mujer: ser madre de tres apóstoles y de un discípulo del Maestro. Cleofé poseyó una entrañable admiración por Jesús y perseveró a los pies del madero. En compañía de Salomé se la ve comprando el ungüento oloroso para embalsamar al Hijo del hombre. Le tocó a ella, presurosa y doliente, junto con María y otras mujeres, quitarle de la cabeza la injuriosa corona, cerrarle los ojos, lavar el cuerpo y envolverlo en una sábana impregnada de perfumes.
Feliz Cleofé que escuchó, lo mismo que sus compañeras, la voz anunciadora: "Aquel a quien buscáis no está aquí. ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? ¿No os acordáis de lo que habló en Galilea, de que sería entregado a los pecadores y que al tercer día resucitaría? Id y propagad esta buena nueva entre sus hermanos: que Jesús ha resucitado y que pronto lo volverán a ver".
Tuvo ella la gran revelación del ángel: Jesús había vencido a la muerte. Y con este triunfo, Cleofé estuvo avisada de que las puertas de la eternidad se habían abierto para todos.
Esto es lo que se sabe de la vida de María Cleofé. Probablemente fue asistida en sus últimos momentos por los apóstoles y por la misma Madre de Dios.
A María Cleofé se la venera en Palestina, y en Occidente en Vercelli (Italia), en Arlés (Francia) y en Ciudad Rodrígo (España), y en todos estos lugares se afirma que allí se hallan sus reliquias.

Otros santos cuya fiesta se celebra en este día: Santos: Casilda de Toledo, confesor; Prócoro, Demetrio, Conceso, Hilario, Eusiquio, Heliodoro, Basilio, Rufino, Isidoro, Eugeniano, Celso, Anastasio, mártires; Acacio, Marcelo. Hugo, obispos; Waldetrudis, virgen.

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10 de abril

SANTORAL:   San Ezequiel, profeta

 
Ezequiel, el tercero de los profetas mayores, pertenecía a una familia sacerdotal, pues era hijo de Buzí, sacerdote de la tribu de Leví, Su nombre significa "Dios es fortaleza".
Vivió en tiempos de la cautividad del pueblo de Israel en Babilonia y su mensaje profético está todo impregnado por ese hecho que divide en dos la historia de los judios como nación.
en el año 597 antes de Cristo, Nabucodonosor, conquistada Jerusalén, deportó a Babilonia miles de Judíos, especialmente elegidos entre la clase dirigente y sacerdotal, con el rey y los príncipes a la cabeza. El triunfador, dejando un gobierno títere en Palestina y vencidos los egipcios, se constituyó en el dueño de Oriente. Los israelitas en la cautividad, aunque gozaron de cierta autonomía religiosa y civil, debieron ayudar ediliciamente a la construcción y embellecimiento de la urbe imperial.
Ezequiel, uno de los deportados, era un adolescente que llegó a tener allí su propia casa.
Los judíos, que habían prevaricado contra el Señor admitiendo dioses extraños, vieron en Ezequiel la figura del pastor y del profeta. Efectivamente, él confiesa: "En el mes cuarto, a cinco de mes, estando yo en medio de los cautivos, junto al río Quebar, los cielos se abrieron y vino sobre mi la mano del Señor".
Sus profecías se dividen en dos partes, con un intermedio de anuncios contra los gentiles, que habían empujado a Israel a su perdición: los anatemas contra los egipcios y babilonicos son sin  reserva de tiempo; mientras que lo concerniente al pueblo de Dios está siempre atemperado por la esperanza de una restauración.
La primera parte de sus profecías procura recordar a los judíos las causas de su desgracia, menos políticas que religiosas; el Señor no está solamente en Jerusalén y  en Palestina; también allí, en Babilonia, es el Todopoderoso que no olvida a su pueblo y que espera su conversión para salvarlo. Toda rebelión política contra Nabucodonosor es vana: Dios le ha dado la misión del castigo que purificará a los israelitas. En verdad el Señor sigue teniendo a Israel como su pueblo, pues la elección procede de su misericordia. Por eso ha elegido a los cautivos para que, purificados en la cautividad, formen el núcleo central del Israel futuro.
En la segunda parte, describe la paz y la abundancia del Israel restablecido en Palestina y hace decir al futuro Mesías: "Haré con mis ovejas un alianza de paz. Mi alianza será eterna. Las multiplicaré y estableceré para siempre mi santuario en medio de ellas".
Ezequiel que, como Cristo, se llamó a si mismo hijo del hombre, afirma que el Mesías será de la casa de David y que, como pastor, salvará a su rebaño.
Según parece, el profeta hacia el fin de su vida, más o menos en 570 antes de Cristo, redactó definitivamente el libro, sirviéndose de sus escritos precedentes; ello explica las repeticiones, a pesar de la unidad de estilo y de plan, con una tónica de esplendorosas imágenes visionarias y de un constante llamado a la espiritualidad y sentido religioso de la prédica.
Como todo verdadero profeta, Ezequiel fue un hombre  de Dios: por sumisión a la voluntad divina y la heroicidad de su conducta religiosa; un santo en la concepción de su vida, dedicada peligrosamente a sentar la primacía de Yahvé sobre un pueblo y unos reyes rebeldes.
Según una antigua tradición, fue muerto por un jefe del pueblo al que reprendió por su idolatría.
Ezequiel, gran teólogo, severo admonitor y consolador de la cautividad, fue el profeta del exilio. Su estilo, plagado de arameísmos babilonicos, lo sitúa actuando sólo fuera de su patria, mientras Jeremías actuaba como vocero del Señor en la misma Palestina desolada.
Cabe notar que los venerables santos del antiguo testamento (patriarcas, profetas, reyes, jueces, guerreros, etc.) están muy presentes en los textos sagrados y litúrgicos de los cristianos. Más aún, estos santos - que lo fueron  por los méritos previstos de Cristo -  representan la figura del futuro Mesías. Con todo, no han sido incluidos en el actual calendario universal, quedando su celebración reservada para algunas Iglesias particulares. Tal es el caso  del profeta que hoy recordamos.

Otros santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Miguel de los Santos, confesor; Pompeyo, Terencio, Africano, Alejandro, Máximo, Edormón, Zenón, Teodoro, mártires; Macario, Pablo, Fulberto, obispos.

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11 de abril

SANTORAL:   San Estanislao 

 
Nació cerca de Cracovia, antigua capital de Polonia hacia el año 1030. Después de cursar los primeros estudios continuó los superiores y, habiendo sido ordenado sacerdote en el año 1072, por mandato del papa Alejandro II, fue consagrado obispo de su ciudad natal.
El cristianismo estaba aún débilmente enraizado en Polonia. El  pueblo seguía costumbres paganas y en la clase gobernante imperaba la corrupción y el vicio. El rey Boleslao II oprimía al pueblo y su intemperancia lo había convertido en un compendio de perversidades. Nadie se atrevía a reprochar al monarca su escandalosa vida, excepto el obispo de Cracovia.
Nuestro santo cumplía su deber censurando con energía tales abusos y enrostrando al rey el mal ejemplo que constituía para sus súbditos. En cierta ocasión le advirtió que, de continuar actuando como un impío, lo castigaría prohibiéndole la entrada a cualquier iglesia, pero el rey lo despidió, furioso, previniéndole  que si cumplía su amenaza le costaría la vida.
Pero más tarde, estaba Estanislao oficiando misa en las afueras de la ciudad, en la capilla de San Miguel, cuando un pelotón de soldados irrumpió en el templo, con la misión de darle muerte. Pero éstos, pasados unos instantes, volvieron donde estaba el rey, diciendo que una fuerza misteriosa les impedía acercárcele. Iracundo, Boleslao entró en el sagrado recinto y, desnudando la espada, se acercó al altar y la descargó contra el obispo, derribándolo. En su salvaje locura mutiló su cuerpo y luego ordenó a sus hombres que lo despedazasen.
Así murió Estanislao, el 11 de abril de 1080. Excomulgado por  el papa Gregorio VII, el rey Boleslao II perdió su país y su corona, y huyó a Hungría, donde halló la muerte.
San Estanislao fue canonizado en Asís por el papa Inocencio IV, en 1253. Es patrono de Polonia. Sus reliquias se veneran en la catedral de Cracovia.

Otros santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Felipe, Lustrano, obispos; Eustorgio, presbítero; Isaac, monje; Néstor, Domnión, Antipas, Filón, Ceremonio, mártires; Barsanufio, eremita; Beatriz de Belmonte, Raniero (beatos.)

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12 de abril

SANTORAL:  San Julio I, papa

 
San Julio nació en Roma; primer papa de este nombre, sucedió al pontífice san Marcos en el año 337. De su vida anterior nada se sabe. Dos hechos principales distinguieron su gestión pontifical: la defensa de la ortodoxia católica y la protección que dispensó a san Atanasio.
Hacía ya doce años que el concilio de Nicea, convocado para resolver sobre la herejía de Arrio, había proclamado la unidad indivisible de la naturaleza de las tres personas divinas, expresándola con la palabra consustancial: Jesucristo es verdadero Dios con el Padre y el Espíritu Santo.
Aunque vencido, el arrianismo no pudo ser entonces extirpado, y aún después de la muerte de Arrio sus seguidores volvieron a conmover a la Iglesia con su doctrina. Para combatirla victoriosamente, salió a la lid san Atanasio, que había asistido al concilio de Nicea como diácono y, quien con el tiempo, sería uno de los grandes doctores de la Iglesia.
Al morir san Alejandro, lo sucedió como patriarca de Alejandría san Atanasio. Los herejes lo acusaron repetidamente ante el emperador y, a pesar de haberse demostrado en todas las ocasiones su inocencia, siguieron intrigando con el objeto de arrebatarle el cargo. Entonces Julio tomó sobre sí la causa de Atanasio.
En el año 340 los arrianos nombraron obispo de Alejandría a Gregorio de Capadocia, hombre atrevido, perseguidor cruel de los que profesaban la verdadera fe, tanto seglares como eclesiásticos. Atanasio fue expulsado de su sede y unos meses más tarde salió secretamente de la ciudad, dirigiéndose a Roma, a fin de solicitar la ayuda del Sumo Pontífice para detener aquella peligrosa doctrina.
Después de recibirlo, el Pontífice celebró un concilio en Roma, en el año 341, al que negaron su concurrencia los herejes. En él se aprobó la actuación de Atanasio.
Imperaban entonces Constancio en Oriente y Constante en Occidente. Con la aprobación de este último que favorecía la ortodoxia, san Julio convocó un concilio ecuménico, es decir, universal, en Sárdica (la actual Sofía, capital de Bulgaria), en el año 343, el cual congregó a trescientos obispos de todas las provincias de la Iglesia de Occidente y setenta y seis de la de Oriente.
Presidido por Osio, español, obispo de Córdoba, y dos legados de la sede apostólica, el concilio de Sárdica condenó la herejía. Con esta sentencia y las cartas que el papa san Julio escribió a los prelados de Alejandría, volvió san Atanasio a su Iglesia, privándose, en consecuencia, de aquella silla al usurpador.
San Julio hizo construir en Roma la basílica de San Valentín y la que se llamó basílica Julia, hoy iglesia de los Doce Apóstoles. Murió el 12 de abril del año 352.
 
Otros santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Zenón, Constantino, Damián, obispos; Sabas, Víctor, confesores; Lázaro, Menna, Juan, David, mártires; Visia, virgen y mártir; Florentino, abad.
 

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13 de abril

SANTORAL:  San Hermegildo

 
Hermegildo era príncipe de asociado al reino visigótico. Su padre el rey lo hizo casarse con la bellísima Ingunda, hija del rey de los francos, pues el poderoso  monarca, Leovigildo, pensaba que su nuera cambiaría su fe católica por la arriana que profesaban los visigodos.
Pero las esperanzas del monarca fueron defraudadas. Con tristeza, Toledo vio partir hacia el destierro a la joven pareja. Así lo había dispuesto el rey.
Se radicaron en Sevilla. Hermegildo comenzó a interesarse por las lecturas espirituales, aprendió de Ingunda las oraciones de los católicos y quiso instruirse en la doctrina verdadera. En su conversión tuvo gran influjo la predicación de san Leandro.
Se aproximaba pascua y él pensó: "Hoy sería para mí como un renacer". Y en esa pascua tomó su primera comunión y cambió su nombre por el de Juan. Además, sintiéndose apoyado por bizantinos, suevos y francos, rompió con su padre.
El rey Leovigildo se alarmó. Encolerizado gritaba; "Hermegildo ha abjurado del arrianismo. Ya es católico". Su ira lo llevó a presentarse con un ejército. Desafortunado en su campaña y abandonado por sus aliados, Hermegildo huyó y se acogió a la protección de una iglesia donde, según el derecho antiguo, no se lo podía apresar. Era el año 584.
Entonces, astutamente, se convenció al fugitivo. Recaredo, el hijo menor, se presentó con un mensaje: "Por orden del rey Leovigildo, nuestro padre - dijo - y bajo juramento solemne, puedes dejar el templo. El rey está dispuesto a perdonarte. No temas; ningún daño te hará".
Hermegildo aceptó, pues ¿puede un rey, padre a la vez, olvidar un juramento? Pero el rey no cumplió.
Llegó otra pascua. La puerta de la torre donde se encontraba encarcelado se abrió. Un obispo arriano lo invitaba a confesarse.
-¡Impostor! - dijo Hermegildo -, déjame con el Dios de los cristianos.
El joven príncipe desheredado vio que su fin se aproximaba. Al día siguiente, en la oscura torre, se escuchó este diálogo:
- Tu padre, el rey me envía. ya sabes: pocos minutos te quedan de vida.
- No, verdugo: me espera la eternidad frente a Cristo.
El verdugo no entendió. Alzó la pesada hacha dando cumplimiento al mandato real. Esto ocurrió en la noche de un sábado santo, el 13 de abril del año 585.
Al año siguiente fallecía el monarca, recomendando a Recaredo la conversión al catolicismo. Pronto el pueblo visigodo abjuraba solemnemente el arrianismo y abrazaba la fe católica. La España visigoda proclamó a Hermegildo como héroe y como santo. Al cumplirse el milenario de su martirio, fue canonizado por el papa Sixto V.

Otros santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Hermenegildo, Eugenia de Córdoba, mártires; Martín I, papa; Carpo,
Urso, obispos; Agatónica, Agatodoro, Eleuterio, Zoilo, Teodosio, Justino, Quintiliano, Dadas, mártires
 

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14 de abril

SANTORAL:  San Telmo

Pedro González Telmo o, como popularmente se lo llama, san Telmo (palabra proveniente quizá del nombre propio Antelmo, que significa "protección"), patrono de navegantes y pescadores, sobre todo del Cantábrico, nació en Frómista, pequeño pueblo de la provincia de Palencia (España), en 1775, en un hogar muy piadoso, perteneciente a la nobleza.

Sus primeros estudios los hizo bajo la dirección de su tío Tello, entonces canónigo y más tarde obispo de Astorga. Tales progresos realizó que muy pronto estuvo en la universidad palentina, cronológicamente una de las primeras en España. Llegó a ser un estudiante brillante, ingenioso y de temperamento ardiente, propenso a reacciones violentas, a pesar de sus pocos años.

Su vanidad le jugó un mal trance. El día de Navidad, cuando asumió el deanato, se organizó una cabalgata en Astorga, como parte de los festejos. al frente marchaba Pedro González Telmo, contento y orgulloso, haciendo escarcear su cabalgadura. En una de estas maniobras, picó de pronto espuelas y se encabritó el animal. El jinete perdió el equilibrio y fue a dar a un lodazal, entre las risas y burlas de todo el pueblo.

Herido en su amor propio, confundido y avergonzado, renunció al deanato y se sepultó en su casa. Durante muchos días hizo examen de su pasada vida y determinó alejarse del mundo, para lo cual ingresó en el convento dominicano de Palencia. Después que profesó, sus superiores lo enviaron a predicar.

Aquellas cualidades de temperamento hicieron que sus sermones fueran arrebatadores. Recorrió pueblos y ciudades, obteniendo numerosas conversiones, y muchas veces tuvo que predicar al aire libre, en plazas, debido a la gran cantidad de gente congregada. El santo rey Fernando III, el más grande de los reyes de Castilla, empeñado en la  cruzada contra los moros, lo nombró su capellán. San Telmo tuvo que enseñar doctrina cristiana a los soldados en el campamento, fustigar y corregir vicios. Después pasó a Galicia, predicando en Lugo, y  más tarde residió dos años en Portugal, donde se desempeño como maestro de novicios.

Vuelto a Andalucía, estuvo nuevamente con el rey Fernando, del cual era confesor, en el sitio y rendición de Córdoba, en 1236. Rehusando acompañar al monarca a la corte, tornó a viajar a Galicia, donde se radicó por segunda vez, definitivamente. Desplegó una actividad asombrosa, misionando los pueblos de la región, sobre todo los de la costa, entre los hombres de mar.

Numerosos milagros jalonan la vida del santo. En la catedral de Tuy, donde está sepultado, se halla el original del proceso de su beatificación, que a ellos se refiere, y algunos muestran el poder que ejerció sobre los elementos de la naturaleza.

Hay cierta confusión entre san Pedro González Telmo y san Erasmo, patrono de los navegantes napolitanos con el nombre de san Elmo o san Telmo.

Cuando en días de tormenta brillaban las luces azules en el tope de los mástiles, se las llamaba fuegos de san Telmo, y era común escuchar a los navegantes exclamar, en casos de peligro: "San Telmo, sálvanos".

Cuatro años duró su misión en Galicia, al cabo de los cuales falleció, el 14 de abril de 1240, un domingo de pascua, en la ciudad de Tuy. Fue canonizado por Benedicto XIV en 1741. Su fiesta se celebra con gran solemnidad en Lisboa, en Viscaya y en Guipúzcoa.

En la ciudad de Buenos Aires tiene dedicado un templo, uno de los más antiguos, y dado su nombre a un viejo barrio.

Otros santos cuya fiesta se celebra hoy:  Santos: Tiburcio, Valeriano, Máximo, Antonio, Juan, Eustaquio, mártires; Próculo, Lamberto, obispos; Domnina, Liduvina (Ludiwina, Lidvina, Lydvid o Lidia), vírgenes; Tomaides, Ardalión, mártires; Frontón, abad; Abundio, confesor; beato Raúl (Rodolfo), obispo

 

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15 de abril

SANTORAL: Beato José Damián de Veuster

José Damián de Veuster, hijo de campesinos, nació en Tremeloo (Bélgica) en 1840. Un hermano y dos hermanas suyas entraron en religión.Él  debió hacer frente a las necesidades del hogar, pero, poco a poco, lo sobrenatural se antepuso. Sus campos y sus faenas de labrador quedaron atrás, pues comprendió que una luz lo guiaba: Jesús.

En el convento lo recibieron como hermano lego. Lo primero que debió estudiar, para asistir con mayor provecho al culto divino,  fue latín. Los superiores vieron en él a un novicio de clara inteligencia, de fe inquebrantable y de gran voluntad. Comenzó entonces la carrera del sacerdocio; los estudios superiores los realizó en la universidad de Lovaina. Al recibir la ordenación sacerdotal ingresó en la congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y María y comprendió que tenía que ayudar a los más menesterosos, a los desvalidos, a los apartados de la sociedad, y asistirlos.

Fue enviado como misionero a Oceanía, a las islas Hawai. Cuando diez años después, en 1873, se dirigió como voluntario a la isla Molokai - conocida como la isla de los leprosos -, su familia y amigos le advirtieron: "Por contagio, morirás de lepra".

En aquella isla, en los pueblos de Kalanpapa y Kalwao, vivían hombres, mujeres y niños afectados por el terrible mal. Todo era precario, paupérrimo. Se les asignaba alojamiento en pequeñas chozas, desprovistos de atención médica, sin los cuidados indispensables, faltos de medicamentos y aseo. Era total la despreocupación del de afuera para con el que estaba adentro, y el recluido quedaba sumido en su destierro, su dolor físico y su soledad. La lepra hacia estragos. Era tremenda la situación de los enfermos, sin  saber como ocupar las horas del día, con hambre y enfrentados al rigor de las estaciones; nadie sano llegaba allí. Las refriegas eran constantes; reinaban la embriaguez, los robos y los asesinatos.

Damián de Veuster comenzó por limpiar las llagas, extirpar el órgano atacado y la piel muerta, desinfectar las pústulas, vendar las heridas y sobre todo infundir esperanza; esperanza en la palabra, en el rezo, en el quehacer diario.

Se lo vio trabajar como constructor, albañil, pintor o vidriero. Su meta era la formación de hogares para leprosos y el mejoramiento de los hábitos alimentarios de los enfermos, su vestimenta y su calzado. Organizó el culto religioso; construyó una escuela con distracciones y pasatiempos, para distraerlos en su desgracia; ayudó a levantar una modesta iglesia; cavó las fosas y enterró a los que morían. Así, sin prodigarse descanso alguno, donde había un infierno de pasiones, el misionero todo lo transformó. Floreció la fe, y con la fe, la caridad y la resignación cristianas.

Los sacrificios personales fueron grandes, pero su entrega sacerdotal lo llevó a instruir a aquella gente para que así pudieran comprender la doctrina de Jesús. A la desesperación la sustituyó la serenidad. Sus nueve primeros años en Hawai y los dieciséis siguientes en Molokai, conviviendo con leprosos, lo llevaron a contraer aquel mal. En 1884 conoció que se había contagiado y desde entonces comenzó sus sermones diciendo: "Nosotros, los leprosos...".

Murió rodeado de aquellos infortunados, a los cincuenta años de edad, el 15 de abril de 1889. Había sido para ellos un padre, un hermano, un amigo, un sacerdote, un maestro, un enfermero, que no sólo se preocupó de las llagas del cuerpo, sino del alma de cada uno, como perfecto discípulo de Cristo. Su hermano, el padre Pánfilo Damián, lo sucedió en el puesto.

En la isla Molokai, un monumento perpetúa su memoria. El papa Juan Pablo II lo beatificó en 1984.

Otros santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Basilisa, Anastasia, mártires; Paterno, obispo; Marón, Máximo, Quintiliano, Dadas, Victoriano, Olimpiades, Eutiquio, Crescente, Teodoro, Cirilo, Pausilipo, mártires; Telmo, confesor; Potenciana, virgen; Silvestre, abad.

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16 de abril

SANTORAL:  San Benito José Labre

Nacido en Amettes (Francia), en la diócesis de Boulogne-sur-Mer, el 26 de marzo de 1784, Benito José Labre era el mayor de quince hermanos de un hogar de la clase media. Su padre era librero. A los cinco años de edad concurrió a la escuela local y a los doce fue enviado a casa de un tío suyo, párroco de Erin, para proseguir sus estudios.

Tenía dieciséis años cuando, al morir su tío en una epidemia de cólera, regresó a la casa paterna. Dos años más tarde, sintiéndose inclinado a la vida religiosa, intentó ingresar en la trapa, la austera orden cisterciense, pero fue rechazado porque no alcanzaba la edad reglamentaria. Lo mismo le ocurrió cuando quiso entrar en la orden de los cartujos.

A pesar de estos fracasos, persistió en sus intentos, logrando al fin ser aceptado. Tres veces comenzó el noviciado, dos en diferentes cartujas y una en la trapa de Sept-Fons, de las que salió, convencido de que no estaba  hecho para vivir en comunidad.

Comienza a los veintidós años la vida de peregrino. Desde  Italia escribe a sus padres una última carta de despedida. Viaja a pie, pidiendo limosna, decidido a practicar en el mundo las enseñanzas de Jesucristo. El dinero que le dan y parte de los alimentos que consigue, los regala a los pobres. Duerme en el suelo, al aire libre, con una piedra o madero por almohada. Cuando encuentra una iglesia, pasa el día entero orando en ella. Viste harapos; ese aspecto miserable hace que la gente lo rehuya. De este modo visitó los santuarios principales de Europa: el de Loreto, el de Asís y las basílicas más famosas de Roma. De allí se dirigió a Nápoles; después a San Nicolás de Bari y por segunda vez a Roma.

En España visitó el santuario de la Virgen de Montserrat, la cueva de  Manresa y Santiago de Compostela. Sus peregrinaciones lo llevaron a Alemania y a Suiza; en este último país, el célebre santuario de la Virgen de Einsiedeln. A partir del 1777 dejó de peregrinar; se quedó definitivamente en Italia. Anualmente llagaba al santuario de Loreto.

En estos viajes nunca cambió su modo de vida. Se sostenía de limosnas y muchas veces se alimentaba con lo que los demás tiraban. Cuando no tenía qué comer, se iba al templo a rezar.

Con frecuencia recibió insultos y golpes. Su aspecto andrajoso hacía que lo tomasen por un malhechor. Cuando había un reparto de comida, él siempre era el último, y pasaba días sin probar bocado. Pero aquello no le preocupaba. Lo importante era tener un lugar donde orar y sumirse en la contemplación, sobre todo del santísimo sacramento.

En 1783, un miércoles santo, al salir de la iglesia de Santa María del Monte, cayó al suelo, desmayado. Llevado a una casa de las proximidades, se comprobó que se hallaba en agonía. Era el 16 de abril. Tenía treinta y cinco años de edad.

Otros santos cuya fiesta se celebra hoy:  Santos: Toribio de Liébana, Fructuoso, obispos; Lamberto, Calixto, Cayo, Cremencio, Carisio, Irene, Leónidas, Baudilio, Urbano, mártires; Joaquín, confesores; Magno, conde; Engracia, virgen y mártir; 18 mártires de Zaragoza; María Bernarda Soubirous, virgen.

 

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17 de abril

SANTORAL:  San Esteban Harding

San Esteban Harding vivió entre los siglos XI y XII. Nacido en Inglaterra, de padres ricos y nobles, se educó con los monjes en el condado de Dorset. Al salir de la abadía, viajó a Escocia, a París y a Roma. Vuelto a Francia con un amigo, en Lyón tuvo noticias del monasterio benedictino de Molesmes, fundado por san Roberto en 1076, en Langres. Se encontró allí con el fundador y con Alberico, con quienes más adelante había de fundar la orden del Císter. Los tres tenían el mismo ideal: consagrarse a la oración, la penitencia y la pobreza. Unos pocos hombres se les habían unido, formando una comunidad. Con la tala de algunos árboles habían erigido un oratorio y con ramas, unas cabañas para descansar. comían hierbas y raíces y se sentían contentos en la pobreza más extrema.

Con el tiempo, el espíritu ascético de la comunidad fue decayendo. Roberto, Albernico y Esteban, y algunos más, abandonaron Molesmes y erraron, buscando un sitio desierto, hasta llegar a la aldea de Citeaux, cerca de Dijon, donde encontraron un espeso bosque. Allí se afincaron; levantaron algunas chozas para alojarse y construyeron una capilla, que dedicaron a la Virgen. En 1098, el 21 de marzo, día entonces de san Benito, quedó fundada la orden del Císter (que es el nombre castellano de Citeaux). Roberto fue el abad, Alberico  el prior y Esteban el subprior. Pero un año más tarde Roberto regresó a Molesmes, llamado por los monjes, y Alberico murió poco después. De tal modo Esteban lo sucedió como abad. Pero fue tan exigente que las vocaciones disminuyeron. 

Inesperadamente le llegó un providencial auxilio. Unos treinta jóvenes se acercaron al monasterio; querían ser admitidos como novicios; los dirigía un joven noble borgoñón, de nombre Bernardo, y los demás eran amigos y parientes suyos.

A partir de este momento, la orden cisterciense tuvo un pujante desarrollo. De todas partes afluyeron postulantes con ansias de penitencia y sacrificio. Gentes de distintas condiciones y estados fueron golpeando las puertas de la abadía. Se multiplicaron las fundaciones: Pontigny, Morimond, Claraval ...

En 1119 dependían de Citeaux y Claraval nueve abadías, y ese mismo año san Esteban promulgó la Carta de caridad, que reglamenta la vida de la orden cisterciense. Las abadías debían estar fuera de los centros urbanos y ofrecer una imagen de pobreza y sencillez; no tendrían otras tierras que las que pudiesen explotar, y la única ocupación que podían tener los monjes eran la oración y el trabajo manual; sus conocimientos se ceñirían a lo necesario para el sacerdocio. Se suprimiría todo ornato y magnificencia en el culto y los monjes se abstendrían de poseer propiedades o rentas; la comunidad debería sostenerse con el trabajo propio.

A pesar de todas estas restricciones, los cistercienses se vieron obligados, por los problemas de la Iglesia y del siglo, a salir de los claustros, para combatir la herejía, para predicar en los países eslavos, para mediar en la lucha entre el Papado y el Imperio,  para abogar las cruzadas. Casi ciego, Esteban murió en 1134.

Otros santos cuya fiesta se celebra hoy:  Santos: Landricio, abad; Elías, Pablo, Isidoro, Mapálico, Marciano, Fortunato, Hermógenes, mártires; Inocencio, Pantágato, obispos; Pedro, diácono; Roberto, abad; Acacio, confesor; Aniceto, papa; Mariana de Jesús Navarro, virgen (beata).

 

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18 de abril

SANTORAL:  Beata María de la Encarnación

Se llamaba Bárbara Aurillot. Su existencia transcurrió en la segunda mitad del siglo XVI y parte del XVII.

Se educó en el convento de Longchamps y desde muy niña ya manifestó una profunda inclinación por la vida religiosa. Hubiera deseado  ser monja, pero sus padres la casaron, al cumplir los diecisiete años de edad, con un abogado perteneciente a la aristocracia, llamado Pedro Acarie. Alegraron el hogar con tres hijas y tres hijos, a los que educó sabiamente en el amor de Dios.

Su virtud más destacada fue la caridad, que practicaba diaria y constantemente entre los más necesitados. Decía que las muchas comodidades pueden enmohecer el espíritu y que lo que se da a los pobres se presta a Dios.

Malos días pesaron sobre el hogar. Pedro Acarie, su esposo, había pedido un préstamo en grandes sumas de dinero. Falsamente acusado de conspirar contra el rey Enrique IV, fue desterrado de la capital francesa y los acreedores aprovecharon las circunstancias para negarse a prorrogar los pagos. La pobreza se enseñoreó en el hogar, llegando al extremo de no tener con qué alimentarse. "No importa - decía ella -; si estas son pruebas a que nos somete Dios para templarnos, él proveerá".

Bárbara, mujer fuerte, no se amilanó. Dirigió personalmente el proceso de defensa y consiguió demostrar que la acusación era una calumnia, con lo cual la familia volvió a instalarse en París y logró recuperar parte de los bienes. Retornó entonces a sus caritativas obras; nadie que acudiera por necesidad a su puerta partió con las manos vacías y se la vio muchas veces junto al lecho del enfermo ayudando en su tremendo trance al moribundo.

En 1601, sumida en la contemplación, tuvo dos apariciones de santa Teresa de Jesús. Ello la indujo a tratar que las monjas de la orden reformada por la santa, las carmelitas descalzas, se instalaran en París. En 1604 se inauguró el primer convento de las hermanas teresianas y en 1609 cinco más existían y progresaban.

Muerto su esposo en 1613, Bárbara ingresó como hermana lega en la orden carmelitana con el nombre de María de la Encarnación, en el convento de Amiens. Sus tres hijas entraron también en la orden, en la que una de ellas fue después superiora, y uno de los hijos siguió la carrera sacerdotal.

En 1618, a consecuencia de un derrame cerebral, quedó postrada. Murió el 16 de abril de ese mismo año.

Otros santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Eleuterio, Cosme, Eugenio, Eusebio, Galdino, Gebuino, obispos;
Atanasia, Aya, Abrahán, confesores; Apolonio, Antía, Ciro, Corebo, Calócero, mártires; Perfecto de Córdoba, presbítero y mártir.

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19 de abril

SANTORAL:  San León IX, papa

 
Se llamaba Bruno de Dagsburgo y estaba emparentado con la familia real de Alemania. Había nacido en 1002, en Alsacia, de un hogar cristiano y muy culto.
A temprana edad comenzó a estudiar en la escuela episcopal de Toul, y ya en su juventud dio muestras de estar dotado de notables cualidades. En este tiempo, padeció de una grave enfermedad, cuya curación se atribuyó a san Benito. Desde entonces profesó una especial devoción al santo patriarca.
Canónigo de la iglesia de san Esteban, en Toul, a la muerte del obispo de dicha ciudad fue designado para sucederlo. Un año después su pariente Conrado II - llamado el Sálico, fundador de la casa de Franconia - se hizo proclamar en Italia emperador romano.
Bruno fue un obispo enérgico y austero, que restauró la disciplina un tanto alicaída de los monasterios y defendió con firmeza los derechos de la Iglesia. A la muerte del papa Dámaso II, en 1048, se eligió a Bruno para ocupar el solio pontificio, siendo coronado a comienzos del año siguiente con el nombre de León IX. En este nuevo y alto cargo desplegó una intensa actividad. Promovió la reforma del clero y las buenas costumbres del pueblo; convocó varios sínodos diocesanos que condenaron severamente la simonía y la venta de indulgencias, práctica entonces muy arraigada, y trató de intensificar la vida monacal. Se mantuvo en permanente contacto con san Hugo, abad de Cluny, y con Halinard, arzobispo de Lyón, organizador de uno de los movimientos reformistas de Francia. Al mismo tiempo, llamó a su lado como colaboradores a los hombres más eminentes del clero, entre ellos al monje Hildebrando, futuro san Gregorio VII, el pontífice más grande de su siglo y uno de los mayores en toda la historia de la Iglesia.
Realizó numerosos viajes, visitando las distintas diócesis, en ocasiones, para reconciliar a soberanos enemistados. Cruzó los Alpes, llegó a Sajonia, luego a Colonia, a Toul, a Reims, a Metz, a Magnucia.
San León IX había sido designado sumo pontífice por su pariente el emperador Enrique III, hijo y sucesor de Conrado II. Sin embargo, él fue el primero en proponer que en el futuro los papas fuesen elegidos entre los cardenales. Tal disposición se hizo definitivamente efectiva en 1059.
Miguel Cerulario, patriarca de Constantinopla, censuró a la Iglesia de Occidente a causa de algunas normas disciplinarias y litúrgicas que diferían de las de Oriente. Era un pretexto para realizar la separación y situarse a la cabeza de la Iglesia Griega. San León IX le escribió una notable carta y envió una embajada a Constantinopla, pero no pudo evitar el cisma, que se produjo en 1054.
Enfermo, sintió que la muerte estaba cercana. Colocado su lecho junto al altar mayor de San Pedro, como era su deseo, murió el 19 de abril de 1054.

Otros santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Jorge, Usmaro, Elgeo, obispos; Vicente, Hermógenes, Cayo, Expedito, Aristónico, Rufo, Gálata, Sócrates, Dionisio, Pafnucio, mártires; Crescencio, confesor; Emma, viuda; Timón, diácono; Trifón, patriarca.

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20 de abril

SANTORAL:  Santa Inés de Montepulciano 

De padres nobles y ricos, Inés nació en Gracciano Vecchio, pequeño pueblo cercano a Montepulciano, probablemente hacia el año 1274. Sus primeros años en el monasterio de las "saquinas" de esta última ciudad (llamadas así porque usaban un escapulario de la burda estopa con que se hacen las sacas), fueron una revelación para sus maestras, por su humildad, mortificación, tierna devoción y obediencia.
Sólo contaba Inés catorce años cuando la superiora le encomendó la administración temporal del convento.
Los ayunos y la penitencia eran su práctica habitual. La desnuda tierra le servía de lecho. "Te enfermarás", le reconvenían. "Pero la tierra, que da frutos y flores, replicaba, ¿puede traer mal alguno?".
A los quince años de edad, juntamente con su maestra en la vida religiosa, llamada Margarita, fundó el primer monasterio en Proceno, en el condado de Orvieto, distante unos treinta kilómetros de Montepulciano.
Poseía la prudencia, la inteligencia y el saber de las cosas prácticas del mundo, que, unidas a las del cielo, la hicieron acreedora al nombramiento de abadesa. "Es una niña", fundamentó el papa. A lo que todos respondieron: "Una niña santa, cuyo entendimiento supera a la edad". El sumo pontífice Nicolás IV envió su consentimiento unido a la bendición apostólica.
Inés, superiora de diecinueve años, enseñaba con el ejemplo de su vida austera. El pobrecito de Asís la guiaba en sus meditaciones. Ella le imploraba: "Tú, que has llamado hermana a la tierra, sé mi maestro y guía". Conversaba con las monjas y con la gente que llegaba en busca de alivio espiritual.  Para los afligidos, los enfermos, los desvalidos, dispensaba el milagro de la conformidad con la voluntad divina.
A la entrada de la ciudad de Montepulciano vivían, en algunas mansiones, personas de vida escandalosa. Inés había prometido: "Levantaré allí una casa para la oración". Cuenta la leyenda que en ese lugar la santa hizo brotar un manantial, y la gente iba en busca de aquella agua de vida, agua de virtud prodigiosa para la curación de toda clase de enfermedades.
Muy pronto se construyó un convento. Inés, nombrada abadesa, lo anexó a la orden de Santo Domingo.
Murió el 20 de abril de 1317. Su tumba es visitada por innumerables peregrinos. Fue su biógrafo el beato Raimundo de Capua. Santa Catalina de Siena, nacida treinta años después de su muerte y que la veneraba, nos ha dejado numerosas referencias sobre la santa de Montepulciano.

Otros santos cuya fiesta se celebra hoy:  Santos: Teótimo, Sulpicio, confesores; Vicente, Domnino, Marcelino, Teodoro, Serviliano, Víctor, Zótico, Zenón, Cesáreo, Acindina, Severiano, Cristóforo, mártires; Marciano, monje; Zaqueo el publicano.

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21 de abril

SANTORAL:  San Anselmo

Anselmo, cuyo nombre significa "protegido por Dios", nació en Aosta, ciudad del Piamonte, en el año 1034. Su madre, que era muy piadosa, lo inició en las verdades de la religión, y él, desde muy pequeño, se sintió llamado a servir a Dios. Tenía un gran deseo de adquirir la ciencia divina y profana, es decir, la teología y la filosofía.
Después de la muerte prematura de su madre, abandonó la casa paterna y recorrió Borgoña. Se dirigió a Normandía, y en el monasterio benedictino de Bec fue admitido como alumno de Lanfranco, de quien admiraba sobremanera la virtud y perfección. Bajo su ministerio, Anselmo tomó el hábito de monje.
Su disciplina, su devoción y su ágil inteligencia lo hicieron popular. Pasados tres años ocupó el cargo de prior, mientras Lanfranco era nombrado abad del monasterio de San Esteban, en Caen, y más tarde arzobispo de Cantorbery. Anselmo consumía la totalidad de su tiempo en la meditación de las Escrituras y en el apostolado, consolando a los afligidos que se acercaban a él. En el año 1078 fue nombrado abad de Bec.
Su fama se extendió por toda Normandía, Flandes e Inglaterra, adonde llegó en 1092, algunos años después de la muerte de Lanfranco. El rey de este último país, Gillermo II, apodado el Rojo, quiso que fuese consagrado obispo de Cantorbery y, por lo tanto, primado de Inglaterra.
Anselmo se destacó en la defensa de la libertas de la Iglesia frente al poder civil; no consintió que los bienes de los pobres pasaran al tesoro de Gillermo II, monarca dispendioso y derrochador; ni que los nombramientos de los cargos eclesiásticos dependieran de la voluntad del soberano. Éste, entonces, lo persiguió.
Se trasladó a Roma, donde fue recibido por el sumo pontífice Urbano II. En el concilio de Bari mostró su sabiduría y prudencia. Escribió libros con los que enriqueció a la Iglesia Católica. En sus obras siguió las huellas de san Agustín.
Anselmo aplicó la razón al estudio y al análisis de las verdades de la fe. Se lo proclamó doctor de la Iglesia en 1720 y se lo llama padre de la escolástica, pues con él comienza la ciencia teológica propiamente dicha, que habría de llegar a su perfección con santo Tomás de Aquino, dos siglos más tarde. Escribió, entre otras cosas, obras sobre la verdad, la libertad, el problema del mal y un notable tratado sobre la encarnación, donde se esboza el doga de la inmaculada concepción.
Murió un miércoles santo, al alba, el 21 de abril de 1109. 

Otros santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Anastasio, Simeón, Abdécalas, Ananías, Apolo, Alejandra (Sandra), Arador, Fortunato, Félix, Silvio, Vidal, Apolo, Isacio, mártires; Conrado Parzha, confesor

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22 de abril

SANTORAL:  San Teodoro

Teodoro, cuyo nombre significa "don de Dios", nació en el pueblo de Sikeón, en Galacia, antigua provincia romana del Asia Menor que debe su nombre a los galos, quienes la invadieron en el siglo III antes de Cristo. Su vida transcurrió entre los siglos VI y VII de nuestra era.
Desde muy niño dio raras muestras de piedad; oraba frecuentemente y concurría con asiduidad a la iglesia. Ya adolescente, hizo vida solitaria en una cueva, y más tarde, en una montaña desierta.
Deseoso de visitar los santos lugares, realizó una peregrinación  a Jerusalén. Ordenado sacerdote por el obispo de Anastasiópolis, se convirtió en un austero monje.
Vuelto a su ciudad natal formó, con su ejemplo y con su prédica, numerosos discípulos y así fundó el monasterio de Sikeón, del cual fue abad; pero siguió viviendo en una retirada cueva.
El conde bizantino Mauricio, jefe de los ejércitos imperiales, lo  visitó a su regreso de una campaña en Persia, ocasión en que el santo le predijo que sería nombrado emperador, lo que ocurrió en el año 582. Después de su coronación en Constantinopla, este emperador lo obligó a aceptar el arzobispado de Anastasiópolis.
Pero Teodoro no ansiaba dignidades; su lugar era su apartado retiro. Después de diez años le fue aceptado que renunciase al cargo y volviese a su soledad de Sikeón. Fue ferviente propagador del culto a san Jorge.
Llamado por el emperador, viajó más tarde a la capital del Imperio donde curó a uno de sus hijos, al parecer, enfermo de lepra.
San Teodoro de Sikeón murió el 22 de abril del año 613. Uno de sus discípulos, llamado Eleusio, escribió su vida.

Otros santos cuya fiesta se celebra hoy: Santa María Virgen, Madre de la Compañía de Jesús.Santos: Miles, Acepsimas, Bicor, León, obispos; Sotero, Cayo, papas; Aitala, Parmenio, Elimenas, Crisótelo, presbíteros; Daniel, Alejandro, Leónides, mártires; Apeles, Lucas, Mucio, Rufino, Julián, confesores; Raúl, abad; Senorina, abadesa.

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23 de abril

SANTORAL: San Jorge

San Jorge es patrono de Inglaterra, de Portugal y Cataluña. Desde el tiempo de Constantino el Grande se han levantado templos a su devoción. La Iglesia oriental lo llama el gran mártir.
San Jorge ha sido excluido del culto universal; pero, debido a su gran popularidad, se deja a los obispos de cada nación la decisión de dispensarle honores en su día.
Su vida no ha podido ser puesta históricamente en claro. Los autores modernos consideran el episodio del dragón como un símbolo; pero, aún siendo legendario, dicho episodio significa la protección del desamparado, la victoria sobre la prepotencia y la injusticia.
Jorge - nombre que etimológicamente significa "labrador" - habría nacido en el año 280 en Capadocia, región de Asia Menor. Abrazó la carrera de la armas. En batalla, el emperador Diocleciano quedó tan admirado por la eficiencia y valor con que peleaba, que lo distinguió entre los demás y lo hizo jefe de una legión.
La vida de san Jorge no es del todo legendaria. tribuno de una legión romana, salió valiente en la defensa de la fe y de los cristianos perseguidos y dijo ante la corte imperial que era gran injusticia condenarlos porque daban culto al Dios verdadero.
El emperador entonces lo mandó atormentar. Después de hacerlo padecer variadas e increíbles torturas - de ahí el nombre de gran mártir  que le han dado los orientales -, que san Jorge sufrió con el mismo admirable ánimo, Dioclesano lo condenó a ser degollado. Era el año 303.
Desde el siglo IV es venerado tanto en Oriente como en Occidente. Se cree que su tumba se hallaba en Dióspolis, ciudad de palestina, donde en tiempo del emperador Justiniano se había elevado un templo en su memoria. Una de las reliquias se venera en Barcelona desde el tiempo de Felipe II. Su fama fue inmensa en Oriente. Por sus hazañas caballerescas, Ricardo Corazón de León lo nombró patrono de los cruzados, que extendieron su culto por Occidente.

Otros santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Toribio Alfonso de Mogrovejo, arzobispo; José Oriol, Julián, confesores; Félix, Victoriano, Florencio, Fidel, Liberato, Domicio, Pelagia, Aquila, mártires; Benito, monje; Lea , viuda; Dimas, el buen ladrón

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24 de abril

SANTORAL:  San Fidel nació en Sigmaringa
 
Se llamaba Marcos Rey y había  nacido en 1577 en Sigmaringa, pueblo de la antigua Suabia, a orillas del Danubio. Se doctoró en derecho en Friburgo y, después de realizar un viaje por Europa, ejerció durante un tiempo su profesión en Alsacia. En el otoño de 1612 ingresó en la orden franciscana, recibió el sacerdocio y tomó el nombre de Fidel, que significa "fiel".
Vivió en un ambiente de resentimiento y luchas religiosas, generado por la reforma protestante, con excesos de palabras y de hechos por ambas partes. Fidel recorrió gran parte  de Austria, el sur de Alemania y Suiza. Predicó en Altdorf, en el cantón de Uri. Su estilo directo y valiente causó tal impresión que hizo en poco tiempo numerosas conversiones, tanto entre los habitantes de la ciudad como del campo.
El éxito de esta empresa le atrajo el hostigamiento de los herejes, pero Fidel continuó su tarea misional. A los requerimientos del alcalde de Altdorf, sugiriéndole que si quería conservar una posición ventajosa atemperase su prédica, respondió que poco le importaba los bienes mundanos.
Su palabra constante y certera le engendró el odio de los muchos protestantes cuya doctrina comenzaba a propagarse extensamente y a la cual se oponía.
El domingo 24 de abril de 1622, al subir al púlpito de la iglesia de Seewis, encontró en la barandilla un papel que decía: "Hoy predicaréis, pero no más".
Sin inmutarse, Fidel dio comienzo a su sermón. De pronto, un estruendo estremeció a los fieles. Una bala pasó junto al capuchino. Luego otros disparos resonaron en el recinto. Llenos de pánico, todos se apresuraron a huir. Sólo quedó Fidel, quien descendió del  púlpito y se arrodilló a rezar unos instantes ante el altar, encomendando su alma a Dios. Después salió de la iglesia por una puerta lateral.
Los asesinos cayeron entonces sobre él, lo apalearon y apuñalaron y, ya en el suelo, atravesaron su cuerpo con una horquilla mientras él rogaba por los que le daban muerte.
Sus reliquias se hallan en la catedral de Coira.
En la portada de sus libros Fidel había escrito: "Sé fiel hasta la muerte y te daré la  corona de la vida". Es el primer mártir de la congregación Propaganda Fide, fundada pocos meses antes de su muerte por el sumo pontífice Gregorio XV.
 

Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: María Eufrasia Pelletier, fundadora; Sabas, Alejandro, Eusebio, Leóncio, Longinos, mártires; Melito, Gregorio, Honorio, obispos; Egberto, presbítero; Diosdado, abad; Bova y Dova abadesas; beato Benito Menni, fundador.

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25 de abril

SANTORAL: San Marcos, evangelista

Según tradición eclesiástica, Marcos, llamado también Juan Marcos o simplemente Juan, es el autor de un evangelio y el intérprete que traducía a Pedro en sus predicaciones frente a auditorios de habla griega. Era hijo de una cierta María, cuya casa de Jerusalén estaba abierta a la primitiva comunidad Cristiana. Primo de Bernabé, probablemente fuera como él de estirpe sacerdotal. Afirma por una parte la tradición que Marcos nunca habría oído personalmente la predicación del Señor, pero por otra muchos han querido descubrirlo en aquel muchacho que huyó desnudo en el huerto de Getsemaní, episodio que sólo el evangelio a él atribuido refiere. Tal vez haya conocido al grupo de seguidores sin llegar a ser propiamente discípulo.
Al comenzar la expansión del evangelio, Pablo y Bernabé salieron de Jerusalén hacia Antioquía llevando con ellos a Marcos; éste los acompañó en sus primeras empresas misionales, a Chipre y Perges, de donde regresó por causas desconocidas.
Bernabé, deseoso de  llevar nuevamente a Marcos con ellos cuando el apóstol planeaba su segundo viaje, encontró la oposición de Pablo, que partió solo. Marcos siguió, pues, a Bernabé una vez más hasta Chipre. Sin embargo, Marcos reaparece junto a Pablo en Roma, pero es creencia que fue más bien discípulo de Pedro, quien confirma esta suposición al llamarlo "hijo" suyo en su primera carta. El evangelio que se le atribuye, además, sigue muy de cerca el esquema de los discursos de Pedro que nos ha conservado el libro de los Hechos de los Apóstoles.
Nada sabemos de su existencia posterior. La segunda carta a Timoteo lo señala entre los compañeros de  este discípulo de Pablo; conforme a un dato que recoge el historiador Eusebio de Cesarea (a comienzos del siglo IV), la Iglesia de Alejandría lo habría tenido por fundador. Sus últimos años y el lugar de su muerte nos son desconocidos.
El breve relato que lleva su nombre descubre un espíritu observador y ágil. Sólo Marcos, por ejemplo, destaca el verdor de la hierba sobre la que Jesús hizo sentar a la muchedumbre hambrienta antes de multiplicar los panes y los pescados por primera vez.
Las grandes líneas de su evangelio, en tanto, trasuntan una profunda credibilidad histórica y demuestran singular  valor teológico. Marcos comienza por presentar a Jesús bien recibido por la gente, pero pronto su humilde mesianismo, tan alejado de las reivindicatorias expectativas populares de los judíos, ocasiona la decepción de la masa; apagado el entusiasmo primerizo, el Señor se retira de Galilea para dedicarse de lleno a la instrucción  de los discípulos, quienes por boca de Pedro confiesan la divinidad de su Maestro. A partir de este reconocimiento de Cesarea, todo el relato se orienta a Jerusalén; en la ciudad santa, finalmente, la oposición crece y culmina en el juicio inicuo y la pasión, que alcanza su victoriosa respuesta cuando Cristo abandona su tumba, de acuerdo con lo que había profetizado de si mismo.
El secreto mesiánico, del que Marcos hace un tema central, da así todo su fruto: Jesús, siervo humillado por la maldad y la ignorancia de los hombres que él había venido a rescatar, es exaltado por Dios, como ha de serlo todo el que a él se una de corazón y lo siga en el camino, el único que permite comprender esa "Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios" que Marcos nos ha trasmitido en un lenguaje popular, muchas veces incorrecto en la forma, pero vivaz y lleno de encanto.

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26 de abril

SANTORAL:  San Esteban, obispo de Perm

 
Esteban vivió en el siglo XIV. Era de nacionalidad rusa. Poco se sabe de sus primeros años. Predicaba la doctrina de Jesús en Rostov, y hacia el año 1370 comenzó su obra misionera con los zirios, que ocupaban una región, al este del Volga.
Esteban pensaba que, siendo Dios el creador de todas las lenguas, cada pueblo podía adorarlo en la suya propia. Como carecían de escritura, les enseñó un alfabeto de su invención. Con el fin de elevar las instrucciones de aquella gente, hizo edificar un monasterio y lugares donde se enseñaba. Al mismo tiempo, realizaba la predicación pública, al aire libre, y paulatinamente fue atrayendo verdaderas muchedumbres. El campo de sus correrías misionales se extendió largamente.
En 1383 fue nombrado primer obispo de Perm. Extendió su apostolado a los gentiles, que en gran número se convirtieron, y también desplegó gran celo en combatir las herejías.
San Esteban, obispo de Perm, murió  en Moscú, en 1396.

Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy: Nuestra Señora del Buen Consejo. Nuestra Señora de la Cabeza.Santos:
Isidoro, obispo de Sevilla y doctor; Anacleto (Cleto), Marcelino, papas; Pascasio, Clarencio, Lucidio, obispos; Pedro, Basileo, obispos y mártires; Ricardo, monje; Exuperancio (Esperanza), Guillermo, Peregrino, confesores; Rafael Arnaiz Barón, monje trapense, beato.

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27 de abril

SANTORAL:  San Pedro Armengol

 
Su  padre, el barón Arnoldo Armengol, descendía de los condes de Urgel. Estaba vinculado, a la vez, con los condes de Barcelona y con los reyes de Francia, de Castilla y Aragón.
Pedro, nacido en el pueblo de la Guardia de la Prados en 1230, era el primogénito. Diestro en las armas, pronto ganó fama por su intrépido valor. Así fue en su niñez y adolescencia. Pero ya mozo lo rodearon amigos adulones; compartió con ellos fiestas galantes, frecuentó tabernas y fue hábil jugador de cartas. Un día desapareció del castillo y se transformó en capitán de una temible gavilla de bandoleros.
Por aquel tiempo era peligroso cruzar los Pirineos. Los caminos estaban infestados de ladrones y asesinos que sorprendían a los viajeros. En 1258 el rey don Jaime I de Aragón, llamado más tarde el Conquistador, tenía necesidad de trasladarse de Valencia a Montpellier y ordenó a Arnoldo Armengol que asegurara travesía por el lugar.
Sin reconocerse, lucharon padre e hijo; y después, cuando, herido Arnoldo, el joven reconoció a su padre. lágrimas de arrepentimiento inundaron sus ojos. Pidió fervorosamente a Dios que lo perdonase y su padre, al verlo tan sincero en su dolor, le dijo: "Hijo, no llores, que el que cae y sabe levantarse está como un niño frente al Padre celestial".
Pidió entonces confesión e ingresó en la orden de los mercedarios. Cambió su vida, sintió la gracia y la misericordia divina  lo auxilió. Se ordenó sacerdote. Sus virtudes le dieron fama  y así fue conocido en todos los lugares. En Murcia rescató doscientos cuarenta cautivos. Se hizo muy amigo del rey moro Almohasén  Mahomet, quien atraído por la piedad del mercenario finalmente se convirtió, tomando el nombre de fray Pedro de Santa María.
Pedro siguió su peregrinaje de Argel a Bujía donde con fray Gillermo rescató a otros muchos cautivos. Para evitar la esclavitud  a dieciocho niños se quedó como rehén, por mil escudos que ofreció pagar por ellos.
Lo encerraron en una lóbrega mazmorra. Los mil escudos no llegaban y el plazo se había cumplido.
Durante ocho días fue sometido al suplicio. Al anochecer del octavo llegó  su compañero, fray Gilllermo, con el dinero esperado. Lo encontró pendiente de una horca; pero gracias a la intervención milagrosa de la Virgen, a la que invocaba permanentemente, todavía estaba con vida. A partir de esta terrible experiencia, su carácter maduró profundamente.
Pedro Armengol volvió a Barcelona. Dios le comunicó el don de las profecías y de los milagros. Murió en su ciudad natal el 27 de abril de 1304, en el convento de Nuestra Señora de los Prados, y allí se conservan sus restos.
 

Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy: Nuestra Señora de Montserrat.Santos: Tertuliano, Antimo, Teófilo, obispos;
Anastasio, papa; Cástor, Esteban, mártires; Zita, santa Patrona del servicio doméstico; Zósimo, monje; Teodoro, Juan, abades; Pedro Canisio, confesor.

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28 de abril

SANTORAL:  San Luis María Grignion de Montfort

Había nacido en Bretaña en el pueblo de Montford en 1673. Sus padres se llamaban Juan Bautista Grignion y Juana Robert de la Biceule.