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1
de abril
SANTORAL:
San
Hugo, obispo de Grenoble
En Chateauneuf, cerca de
Valence, en el Delfinado - antigua provincia de Francia, cuya capital es
Grenoble -, nació, en 1052, san Hugo. Sus primeros estudios los realizó en
Valence; después viajó y frecuentó universidades extranjeras.
Al regresar, pese a no
haberse aún ordenado, obtuvo una canonjía. Su ejemplar conducta y brillantes
cualidades fueron conocidas por un cardenal llamado como él, Hugo, obispo de
Die y legado del papa Gregorio VII al concilio de Aviñon, quien hizo que lo
acompañara en el año 1080.
Llegaron al sínodo los
canónigos de Grenoble, cuya sede estaba vacante, y, conociendo los méritos
de nuestro santo, rogaron al legado pontificio que se los diese por obispo.
Era Hugo un
natural delicado y tímido y se excusó alegando su escasa experiencia y su
poca edad, pues contaba sólo veintisiete años. No accedió el obispo
y, a fin de obligarlo, lo llevó consigo a Roma, donde el propio Gregorio VII
lo ordenó.
Al hacerse cargo de la
sede de Grenoble, el corazón de Hugo se entristeció por el calamitoso estado
en que se encontraba la diócesis: los clérigos se habían extraviado, se
practicaba abiertamente la simonía y venta de indulgencias; las costumbres
eran libertinas, los bienes del obispado estaban en poder de los laicos y las
rentas se habían perdido.
Contra todo esto tuvo
que luchar san Hugo. Reformó, organizó, construyó. Enseño a orar, a
respetar, a oír las voces interiores del espíritu; habló del alma, del
corazón, de los afectos y también del rencor, de la envidia, de la venganza.
Predicó mientras los descreídos se mofaban y los que creían, indiferentes,
se disgregaban. Su gran humildad hizo que no viera lo mucho que había logrado
en aquellos dos años.
En tal estado de
espíritu,
dejó a sus feligreses. Necesitaba la soledad. Clamó a Dios la luz necesaria
para iluminar las almas de los habitantes de Grenoble. Se retiró a la abadía
cluniacense de Domus Dei (Casa de Dios), vistiendo el hábito benedictino.
Doce meses estuvo con los monjes, pues el papa, al enterarse, le ordenó
regresar al obispado.
Transcurrieron tres años
de labor exitosa. Llegó un día a la región san Bruno con seis compañeros.
San Hugo les cedió un paraje desierto llamado Chartreuse, razón por la cual,
al fundarse, la nueva orden tomó dicho nombre, cuyo equivalente en castellano
es Cartuja.
Muchas veces el obispo
Hugo llagaba a Cartuja y se lo veía ayudar a los monjes en las tareas de la
casa y también en el cuidado de los enfermos. San Bruno fue sus director
espiritual.
El tiempo transcurría
entre ayunos, oración y estudio. Leía los evangelios y lloraba de emoción.
Su oficio episcopal duró mas de cincuenta años. Cuando él llegó a Grenoble,
los hombres estaban dedicados a satisfacer las apetencias materiales de la
vida, y él los transformó en buenos cristianos.
Odilón, su padre, se
presentó un día en Cartuja, pues quería terminar allí su existencia. Tenía
cien años y fue feliz al recibir los santos sacramentos de manos de su hijo.
Su madre participó también de la misma felicidad.
Anciano, se lo oía
rezar en voz alta, y ese rezo finalizó en un canto. Cuenta la tradición que,
en un arrebato de alegría mística, rió, y riendo le sobrevino la muerte. Se
lo llama el santo de la risa.
Después de haber
designado su sucesor, dejó la iglesia y su pueblo en tranquila paz. Murió a
los ochenta años de edad el día primero de abril de 1132.
Otros
Santos cuyas fiesta se celebra hoy: Santos: Venancio, Celso, Dodolino, Prudencio,
Leuconio, Melitón,
obispos; Víctor, Esteban, Teodora, Marcela, Quinciano, Ireneo, mártires;
Vinebaldo, Valerio, Walerico, Macario, abades
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2
de abril
SANTORAL: San
Francisco de Paula
Se llamaba Francisco Martorella y había nacido
en 1416, en Paula, villa Calabria en el su de Italia.
La familia vivía en una mísera choza. Compartía
el lugar con una oveja y algunas gallinas, únicos bienes que poseía.
Francisco padeció una enfermedad ocular y sus
padres, temerosos de que perdiera la vista, rezaron a san Francisco de Asís,
prometiendo que si el niño se curaba, serviría gratuitamente durante un año
en un convento franciscano. El milagro se realizó y el jovencito ingresó
como ayudante para todos los quehaceres en el convento de San Marcos
Argentano. Fue sucesivamente sacristán y limosnero y en ese recinto sagrado
se nutrió con el espíritu del santo de Asís.
Después de una año se retiró a una gruta
situada a unos dos kilómetros de Paula y durante un lustro hizo vida
eremítica. Tenía tan sólo diecinueve años cuando decidió fundar
un monasterio, cuyo rasgo predominante sería la más extrema pobreza. Muchos
buenos cristianos ayudaron al joven en la tarea de acarrear materiales para la
construcción.
En 1481 el rey Luis XI de Francia, anciano
y gravemente enfermo, enterado de las virtudes de nuestro santo, intentó en
varias ocasiones obtener su ayuda, pero Francisco rechazó invariablemente a
sus embajadores, portadores de riquísimos presentes. Rogó por último al
papa Sixto IV para que se lo enviase. Por obediencia, se dirigió Francisco a
la corte. Arrodillado ante él, el monarca suplicó que le devolviese la salud.
"La vida de los seres - le dijo Francisco - está en manos de Dios. Únicamente
a él hay que dirigir las súplicas y oraciones". Pero el santo podría
prepararlo para una muerte cristiana. Y así, a través de diarias entrevistas,
fue mudando el carácter y los sentimientos del monarca quién murió en sus
brazos.
Caridad y humildad, virtudes que mencionaba con
frecuencia, son los rasgos que lo personifican. Todo lo hacía por caridad,
por amor a Dios. A los religiosos por él fundados les dio el nombre de mínimos,
integrantes de una rama de la orden franciscana. La aprobación pontificia
llegó en 1474, y la congregación pronto se hizo famosa por su austeridad,
severas penitencias y extrema pobreza. En un tiempo de reformas eclesiásticas,
predicó con su vida la necesidad de la reforma interior, personal; es un
maestro de la conversión a Dios.
Como el pobrecito de Asís, no quiso, por
humildad, ordenarse sacerdote. Los últimos veinticinco años de su vida
transcurrieron en Francia, donde gozó del favor de los reyes Carlos VIII y
Luis XII, junto a quienes actuó como director espiritual y consejero en los
asuntos de estado.
San Francisco de paula murió un viernes santo,
el 2 de abril de 1507, en la ciudad de Tours.
Otras celebraciones
de este día: Nuestra Señora del Camino.
Santos:
Teodosia, Anfiano, Edesio, Enrique, Eutimio, Tito, Flodoberta, mártires;
Abundio, Urbano, Nicesio, Víctor, Bernardo, obispos; María Egipciaca, santa
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3
de abril
SANTORAL:
Ricardo,
obispo (1198-1253)
A
finales del siglo XII nace Ricardo, en Wyche, en una familia de trabajadores
del campo. Choca la austeridad y
dureza permanente de su vida con el estilo de los grandes de su tiempo. Los
obispos son "lores" y amantes de los cuidados humanos; los monjes
abundan en la prosperidad y el lujo; los nobles son ambiciosos y en el trono
se aprecia una corriente fuertemente regalista. La clase baja del pueblo es
pobre y está sumida en la ignorancia y en la superstición. Ricardo es enérgico
e intransigente cuando se tratan asuntos en los que está presente la
injusticia, la inmoralidad o la avaricia. Posiblemente esta condición natural
en él sea lo que le lleva a un distanciamiento, cuando no rechazo de los
poderosos. El caso es que la austeridad vivida en casa de sus padres -cuando
fue niño- debió prepararle para la misión que había de desempeñar de
adulto.Marcha a estudiar a Oxford donde tiene buenos maestros franciscanos y
dominicos; y como los recursos no estiran más, pasó hambre y frío. Una
corta estancia en París y vuelta a Oxford, graduándose en Artes.
En Bolonia aprende durante siete años los cánones, haciendo lo que hoy
llamaríamos la carrera de Derecho. Cuando vuelve a Oxford es nombrado
Canciller de la Universidad, Canciller del arzobispado de Canterbury y también
de Lincoln, donde estaba de obispo su antiguo amigo y profesor Grosseteste.
Ejerce la docencia en Orleáns por dos años y allí se ordena sacerdote.El
Arzobispo de Canterbury lo nombra obispo de Chichester, a la muerte del obispo
Ralph Neville. Y aquí comienza una etapa de dificultades mayores y de
vigoroso testimonio.El rey Enrique III, que se apodera por sistema de los
beneficios eclesiásticos vacantes, se opone rotundamente a
esta elección. Además, prefiere para la sede libre a Roberto Passelewe por
razones de "erario real". Interviene el papa Inocencio IV que está
presidiendo en este tiempo el concilio de Lyon, confirmando el nombramiento de
Ricardo y consagrándolo personalmente, el 5 de marzo de 1245. Pero esto pone
peor las cosas. Y es que el alto prestigio adquirido por el papado desde el
siglo IX ha venido a menos desde que se hundió la Casa de Hohenstaufen y los
papas se han inclinado hacia Francia; la rivalidad existente entre Inglaterra
y Francia provoca de rebote reacciones contra Roma que se manifiestan en un
fuerte nacionalismo inglés, en la resistencia del trono a aceptar las
decisiones del papa y en intransigencias e intromisiones en las materias
mixtas. Hasta los Legados pontificios son mal recibidos, si no ignorados, en
la corte inglesa. En estas circunstancias, el nombramiento de Ricardo ha caído,
humanamente, en mal momento. El rey ha mandado cerrarle físicamente las
puertas del palacio episcopal y ha prohibido darle cobijo y dinero. El temor
de la gente a la venganza real lleva a que se vea a Ricardo-obispo vagabundo
por su legítima diócesis, haciendo de obispo misionero, viajando a pie y
desprovisto de servicio.
Debía ser una estampa curiosa en la época en que los obispos eran "lores"
y jamás trabajaban sin séquito. Visita las casas de los pescadores y
catequiza a los humildes con quienes comparte alimento. ¡Todo un escándalo
para altos eclesiásticos que gustan de fastuosidades y de monjes que
disfrutan de buena mesa! Condena los abusos de poder y los vicios de la época
con extraordinaria energía; de modo especial presenta una defensa a ultranza
del derecho frente a la arbitrariedad y al abuso de poder; predica la doctrina
evangélica frente al nepotismo reinante. Fueron ocho años de obispo en que
supo mantenerse, con fortaleza, libre de presiones. De hecho, nadie se explica
cómo fue posible reunir una y otra vez a su Cabildo para sacar adelante las
Constituciones que son de esa época y sientan los modos de hacer en adelante,
señalando una praxis pastoral distinta y más adecuada a los principios
evangélicos.Murió en la casa-asilo -"Mas-Dieu"- para sacerdotes
pobres y peregrinos, a los 55 años.Navegar contra corriente tiene sabor de
Evangelio, pero precisa rectitud, austeridad y disposición a aceptar el
sufrimiento.
Otras celebraciones de este día:
Nuestra
Señora de la Caridad, patrona de Cartagena. Santos:
Sixto I, papa;
Pancracio, Urbico, obispos; Benigno, Evagrio, Agape, Quiona, Irene, hermanas;
Engracia, Vulpiano, mártires; Nicetas, abad.
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4 de
abril
SANTORAL: San
Isidoro de Sevilla
En la familia de Severiano,
descendiente de romanos y emparentados con reyes visigodos, nació hacia el año
560 - no se sabe de cierto si en Cartagena o en Sevilla - un cuarto hijo, a
quien bautizaron con el nombre de Isidoro.
Isidoro, cuyo nombre significa
"pensador", era inteligente y alentaba deseos de superación.
Gustaba de las ciencias y las letras, y con el tiempo su erudición llegó a
ser universalmente reconocida.
Leandro y Fulgencio, sus dos
hermanos - más tarde canonizados -, sufrieron el destierro por orden del rey
Leovigildo. Isidoro trabajó con tesón; se opuso a los herejes arrianos y éstos
intentaron, sin éxito, matarlo. Su saber, unido a su elocuencia, formaba
nuevos adeptos; y cuando Leandro - el hermano mayor - murió, fue aclamado
para sucederlo en la Iglesia de Sevilla, otorgándosele la silla episcopal.
"Otro Salomóm" lo llamó
por su saber el papa Gregorio Magno, y lo nombró metropolitano de toda la
Iglesia de España.
Recopiló un libro litúrgico
conocido con el nombre de Gótico isidoriano, que había comenzado san Leandro
y utilizaron los cristianos que vivieron entre los moros, y que por tal razón
se llamó mozárabe.
Isidoro presidió el cuarto
concilio toledano y el segundo de Sevilla, éste en 619 y aquél en 633. Fue
autor de numerosas obras. La llamada Etimologías es una especie de
enciclopedia o resumen de las ciencias hasta su época. También se destacan
su célebre Historias de los godos, vándalos y suevos, la Crónica mayor y el
Libro de los varones Ilustres. Con estas obras transmitió a Europa los
tesoros de la cultura antigua, que habría de integrarse en el conocimiento
medieval, en un tiempo en que gran parte de los países europeos se sumía en
la barbarie. A la vez, adoctrinaba al pueblo desde su púlpito catedrático y
daba sabios consejos para el mejoramiento de las costumbres.
En Sevilla creó una escuela
superior. Se interesó grandemente en la educación. Trazó planes de estudios,
organizándolos sistemáticamente, y aconsejaba a la juventud la lectura y la
oración frecuentes. Fueron alumnos de esta escuela san Ildefonso y san
Braulio. Por sus obras, adoptadas como textos clásicos hasta el siglo XVI, se
considera a san Isidoro como el pedagogo de la edad media y el hombre más
docto de su siglo.
Fueron cuarenta años de
ininterrumpida labor episcopal. El tiempo había transcurrido también para
Isidoro.Y un día, en la iglesia, habló a sus fieles sobre su próxima muerte.
Se trasladó a la iglesia de San
Vicente. Sintiéndose morir, él mismo se cubrió de ceniza, símbolo de la
fugacidad de lo terreno.
Su feligresía lo lloró el 4 de
abril del año 636.
Otras celebraciones
de este día: Santos: Benito de Palermo, "el Negro", Platón, monjes;
Agatópode, Teódulo,
mártires; Víctor, Ecio, obispos y mártires; Zósimo, anacoreta; Teodora,
virgen; Jorge, eremita.
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5
de abril
SANTORAL:
San Vicente Ferrer
San Vicente Ferrer
nació en la ciudad de Valencia, el 23 de enero de 1350. Pertenecía a una
familia de la clase media. Su padre, Guillermo Ferrer, era notario; su
hermano Bonifacio fue un notable jurista y después prior general de la
Cartuja.
Vicente ingresó en la
orden de los predicadores, y en 1374 celebró la primera misa. Estudió en
Barcelona y en Lérida, y en la universidad de Tolosa se graduó de maestro
en teología.
La liturgia indica que
san Vicente Ferrer "fue una luz resplandeciente del cielo, que iluminó
las tinieblas del mundo pecador". En verdad este santo fue uno de
los más famosos predicadores, el más grande del siglo.
En Valencia enseño
teología; lo restante del tiempo lo dedicaba a la predicación, al estudio
y la oración. Pronto su fama hizo que debiera pasar diariamente largas
horas en el confesionario. Reclamado por Benedicto XIII, residió en Aviñon,
donde estuvo en la corte papal, de 1394 a 1399. En ese período de su vida
cayó gravemente enfermo y tuvo una visión en que pareció ver a Cristo que
lo exhortaba a predicar contra el pecado y anunciar el día del juicio
final. Al término de aquél último año partió de dicha ciudad para
transmitir la palabra de Dios no sólo en ciudades de España, sino también
de Francia, Suiza, Italia y los Países Bajos.
La sabiduría y la
elocuencia brillaban en sus sermones. Los temas más frecuentes eran el
pecado, la muerte, la eternidad, el cielo y el infierno. "Temed a Dios
y dadle honor", era su lema; temor de respeto y de amorosa adoración.
El auditorio de este
gran misionero estaba siempre formado por multitudes y, debido a ello,
muchas veces se vio la necesidad de predicar en las plazas.
En política eclesiástica,
intervino en el llamado cisma de Occidente, que terminara en 1417 con la
elección de Martín V, y a él se debió, en gran parte, que se restaurase
la unidad de la Iglesia.
Murió el 5 de abril,
jueves santo de 1419, a los setenta y nueve años de edad, en Vannes,
en la Bretaña francesa, en cuya catedral descansan sus restos.
Otras celebraciones
de este día: Santos: Claudiano, Alberto de Montecorvino, confesores;
Zenón, Dídimo, mártires; Catalina Tomás, Juliana de Cornillón, vírgenes;
Gerardo, abad.
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6
de abril
SANTORAL: San
Egesipo
Egesipo nació en Palestina. Era de nacionalidad Hebrea.
Enamorado de la doctrina de Cristo, se convirtió a la nueva fe y se hizo
bautizar.
Disgustado por las prédicas de los herejes en contra de
Jesús, que presentaban falsos enfoques sobre la Iglesia, Egesipo
resolvió dejar constancia de la veracidad de los hechos, escribiendo una
historia eclesiástica. Se trasladó a Roma, donde permaneció veinte años.
Estableció allí relaciones con otros fieles y con los obispos, logrando con
el tiempo una abundante información.
En el año 133 comenzó la ardua tarea. Su gran fe y el
deseo de dejar escrito un largo relato lo llevaron a tratar primero la pasión
del Señor; seguían los sucesos de los primitivos cristianos martirizados, el
dogma, las tradiciones y las costumbres piadosas, hasta su propio tiempo.
Cuando terminó la obra, había escrito cinco tomos, de los cuales sólo se
conservan fragmentos. Él mismo nos dice: "He escrito sobre la doctrina
celestial de hace cien años; es decir, la misma doctrina que el divino
Maestro predicó. Única y verdadera doctrina, hecha amor, de misterios, de
milagros, de sabiduría; única que hace bien al alma. Doctrina de la
bienaventuranza y de la vida eterna".
Egesipo es el primer historiador de la Iglesia. En
177 estaba otra vez en Palestina. Murió en Jerusalén ese mismo año; otros
afirman que fue en 180.
Otras celebraciones de este día:
Santos: Guillermo, abad; Celestino I, papa; Celso, Prudencio, Ireneo, obispos;
Platónides, Ciriaca, confesores; Marcelino, Timoteo, Diógenes, Amando,
Macario, Máximo, mártires; Urbano, Geramaro, abades; Eutiquio, patriarca.
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7
de abril
SANTORAL: San
Juan Bautista de la Salle
Poderoso propulsor de la educación
popular, san Juan Bautista de la Salle nació en Reims (Francia) en 1651. Su
padre era un alto funcionario civil.
Desde muy joven Juan Bautista
sintió el llamado religioso. Se formó en la disciplina de la universidad de
Reims y en la Sorbona. Canónigo a los dieciseis años, recibió a los
veintisiete la ordenación sacerdotal.
A mediados del siglo XVII las
clases pobres estaban sumidas en la ignorancia. Sólo tenían acceso a la
instrucción los hijos de las familias pudientes. Juan Bautista de la Salle
se propuso cambiar esta situación y en 1679 inauguró su primera escuela
gratuita en Reims, a la que seguiría otra, cinco meses más tarde.
Pero un grave problema se
presentaba: no había maestros profesionales. Los cargos eran ejercidos a
veces por personas que apenas sabían leer y escribir. Juan Bautista de la
Salle creó entonces institutos para la formación de personal docente. Por
eso se lo considera como el fundador de las escuelas normales; e hizo más aún:
revolucionó la pedagogía, haciendo más llevadero el aprendizaje; prohibió
el castigo corporal de los niños y suprimió la enseñanza en latín,
introduciendo el lenguaje popular.
Para realizar esta inmensa tarea,
fundó la congregación de los hermanos de las escuelas cristianas, que poco a
poco fue extendiendo su influencia por toda Francia y, en la actualidad, está
establecida en todo el mundo.
Pero no tardaron en llegar los
sinsabores. Los que ejercían el monopolio de la enseñanza y los maestros
desplazados se valieron de todos los medios para entorpecer su obra y
desacreditarlo.
comienzan las calumnias; las
escuelas son asaltadas; lo persiguen judicialmente e incluso algunas
autoridades eclesiásticas, aunque con buena intención, tratan de imponer sus
ideas retrógradas, sin comprender el enorme progreso educativo y cultural que
el fundador está preparando. A partir de este momento, su vida se convierte
en una larga cadena de humillaciones y dificultades.
Lo combaten los jansenistas
y muchas personas que quieren destruir sus escuelas; algunos hermanos tratan
de destituirlo de su cargo, ocasión en que nuestro santo se aparta de la
comunidad y vive algunos meses separado de la congregación. Al fin, priva el
buen sentido y resplandece la justicia: recibe una carta en la que le suplican
que vuelva a hacerse cargo del gobierno.
Esta dura lucha y esta larga
tarea van desgastando su organismo. Vive en la extrema pobreza, pues a pesar
de haber heredado cuantiosos bienes, durante un invierno crudísimo en 1684,
en que el hambre azotó la región, los repartió todos entre los pobres. Además,
ayunaba frecuentemente y pasaba noches enteras en oración.
Murió un viernes santo, el 7 de
abril de 1719, en Ruán.
Pio XII, en 1950, lo proclamó
patrono de los maestros y profesores.
En 1904 sus reliquias fueron
trasladas a Lambeq-les-Hay (Bélgica) y desde 1938 se veneran en Roma.
Otras celebraciones
de este día: Santos: Juan Bautista de la Salle, fundador de los HH. de las
EE. CC.; Peleusio, presbítero; Donato, Rufino, Aquilina, Calopio, Ciriaco, mártires;
Epifanio. Estanislao, Perpetuo, Saturnino, obispos; Afraates, anacoreta;
Tetelmo, Hegesipo, confesores.
ARRIBA
8
de abril
SANTORAL: Beata
Julia Billiart
Su nombre era María Rosa Julia.
Había nacido en Cuvilly, en Francia, en 1751. Pertenecía a una familia de
modestos agricultores.
Desde muy niña mostró
inclinación por la vida piadosa y frecuentemente se la veía enseñando el
catecismo a compañeritos más pequeños. Hubo de trabajar desde joven
Un acontecimiento luctuoso cambió
su vida. Hallábase en una habitación con su padre, cuando un malhechor
armado disparó contra éste, a través de la ventana. La impresión causada
hizo que enfermara gravemente, y al reponerse quedó paralítica de ambas
piernas. Sin embargo, con profunda fe y resignación cristiana se sobrepuso y
aceptó su desgracia elevando alabanzas a Dios.
Con la revolución de 1789, los
sacerdotes que no transaron con las exigencias de los republicanos fueron
perseguidos. El cura de Cuvilly tuvo que abandonar la parroquia, siendo
sustituido por otro que se allanó a prestar el impío juramento exigido.
Julia, junto con varias personas, organizó un movimiento contra el mal
sacerdote, lo que le atrajo la enemistad y el odio de muchos, razón por la
cual debió huir, yendo a refugiarse en Compiégne. Las penosas dificultades
que le salieron al paso hicieron que transitoriamente perdiera la voz.
Pasado el período del Terror,
viajó a Amiens; allí trabó amistad con la vizcondesa de Gézaincourt, que más
adelante se convirtió en su colaboradora. Al presentarse nuevos
inconvenientes, se trasladaron a Bettencourt, donde lograron reunir un grupo
de mujeres que compartían sus mismas ideas y sentimientos, y se organizaron
para difundir la doctrina y la enseñanza del catecismo.
Tuvieron un gran colaborador en
el padre Varin, bajo cuya dirección espiritual fundaron el Instituto de
nuestra Señora, dedicado a la enseñanza religiosa de niñas y niños de la
región, y de la formación de eficientes catequistas.
A comienzos del nuevo siglo, la
Congregación de los padres de la fe realizó una misión en Amiens;
solicitaron entonces la ayuda de las hermanas de nuestra Señora para que
predicaran a las mujeres. En este periodo ocurrió un suceso extraordinario.
El día de la fiesta del Sagrado Corazón, un sacerdote que realizaba con la
presencia de ella un piadoso ejercicio, se le acercó, diciéndole:
"Madre, si tiene fe, dé un paso en honor al Sagrado Corazón de Jesús".
Y la beata se levantó y caminó por primera vez después de veintidós
años.
A partir de esta recuperación,
siguió colaborando con los padres de la fe y extendió las fundaciones a
Namur, donde se estableció la casa madre, Gante y Tournai. Realizó más de
un centenar de viajes, yendo de un lado a otro incansablemente, para erigir
nuevos conventos. Julia murió el 8 de abril de 1816.
Otros santos cuya fiesta se celebra este día: Santos:
Concesa, Edesio, Jenaro, Máxima, Macaria, Herodión, Flegonte,
Asincrito, mártires; Amancio, Dionisio, Perpetuo, Redento, obispos; Faibe,
Filarete, Alberto, confesores; Gualterio, abad.
ARRIBA
9
de abril
SANTORAL: Santa
María Cleofé
Santa María Cleofé o de Cleofas fue una de la
mujeres que acompañaron a Jesús en su pasión.
En el evangelio siempre aparece el nombre de la
santa junto con el de aquellas "piadosas mujeres" que forman
un delicado y poético grupo, elocuente en el afecto y en el dolor. Los
artistas medievales la han pintado en todos los hechos principales de la vida
y la pasión de Jesús: cuando el Maestro predica, cuando realiza milagros,
cuando triunfa. La desolación del mundo aparece en el rostro de María Cleofé
y en el de las otras mujeres al pie de la cruz. San Juan la llama "hermana
de María", si bien no era más que parienta.
Cleofé era madre de san Simón (cananeo o zelote),
de Santiago el Menor y de Judas Tadeo, apóstoles, y de José, que fue uno de
los setenta y dos discípulos. Se decían hermanos de Jesús, pues, según la
costumbre de los hebreos, los parientes cercanos llevaban tal nombre. Nuestra
Santa estaba casada con Cleofás, llamado también Alfeo, al parecer hermano
de san José y a quién se apareció Cristo en el camino de Emaús, tres días
después de haber sido crucificado.
Galardón excepcional el de esta mujer: ser madre
de tres apóstoles y de un discípulo del Maestro. Cleofé poseyó una entrañable
admiración por Jesús y perseveró a los pies del madero. En compañía de
Salomé se la ve comprando el ungüento oloroso para embalsamar al Hijo del
hombre. Le tocó a ella, presurosa y doliente, junto con María y otras
mujeres, quitarle de la cabeza la injuriosa corona, cerrarle los ojos, lavar
el cuerpo y envolverlo en una sábana impregnada de perfumes.
Feliz Cleofé que escuchó, lo mismo que sus
compañeras, la voz anunciadora: "Aquel a quien buscáis no está aquí.
¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? ¿No os acordáis de lo que
habló en Galilea, de que sería entregado a los pecadores y que al tercer día
resucitaría? Id y propagad esta buena nueva entre sus hermanos: que Jesús ha
resucitado y que pronto lo volverán a ver".
Tuvo ella la gran revelación del ángel: Jesús
había vencido a la muerte. Y con este triunfo, Cleofé estuvo avisada de que
las puertas de la eternidad se habían abierto para todos.
Esto es lo que se sabe de la vida de María Cleofé. Probablemente fue
asistida en sus últimos momentos por los apóstoles y por la misma Madre de
Dios.
A María Cleofé se la venera en Palestina, y en
Occidente en Vercelli (Italia), en Arlés (Francia) y en Ciudad Rodrígo (España),
y en todos estos lugares se afirma que allí se hallan sus reliquias.
Otros santos cuya fiesta se celebra
en este día: Santos: Casilda de Toledo, confesor; Prócoro, Demetrio, Conceso,
Hilario, Eusiquio, Heliodoro, Basilio, Rufino, Isidoro, Eugeniano, Celso,
Anastasio, mártires; Acacio, Marcelo. Hugo, obispos; Waldetrudis, virgen.
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10
de abril
SANTORAL:
San Ezequiel, profeta
Ezequiel, el tercero de los profetas mayores,
pertenecía a una familia sacerdotal, pues era hijo de Buzí, sacerdote de la
tribu de Leví, Su nombre significa "Dios es fortaleza".
Vivió en tiempos de la cautividad del pueblo de
Israel en Babilonia y su mensaje profético está todo impregnado por ese
hecho que divide en dos la historia de los judios como nación.
en el año 597 antes de Cristo, Nabucodonosor,
conquistada Jerusalén, deportó a Babilonia miles de Judíos, especialmente
elegidos entre la clase dirigente y sacerdotal, con el rey y los príncipes a
la cabeza. El triunfador, dejando un gobierno títere en Palestina y vencidos
los egipcios, se constituyó en el dueño de Oriente. Los israelitas en la
cautividad, aunque gozaron de cierta autonomía religiosa y civil, debieron
ayudar ediliciamente a la construcción y embellecimiento de la urbe imperial.
Ezequiel, uno de los deportados, era un
adolescente que llegó a tener allí su propia casa.
Los judíos, que habían prevaricado contra el Señor
admitiendo dioses extraños, vieron en Ezequiel la figura del pastor y del
profeta. Efectivamente, él confiesa: "En el mes cuarto, a cinco de mes,
estando yo en medio de los cautivos, junto al río Quebar, los cielos se
abrieron y vino sobre mi la mano del Señor".
Sus profecías se dividen en dos partes, con un
intermedio de anuncios contra los gentiles, que habían empujado a Israel a su
perdición: los anatemas contra los egipcios y babilonicos son sin
reserva de tiempo; mientras que lo concerniente al pueblo de Dios está
siempre atemperado por la esperanza de una restauración.
La primera parte de sus profecías procura
recordar a los judíos las causas de su desgracia, menos políticas que
religiosas; el Señor no está solamente en Jerusalén y en Palestina;
también allí, en Babilonia, es el Todopoderoso que no olvida a su pueblo y
que espera su conversión para salvarlo. Toda rebelión política contra
Nabucodonosor es vana: Dios le ha dado la misión del castigo que purificará
a los israelitas. En verdad el Señor sigue teniendo a Israel como su pueblo,
pues la elección procede de su misericordia. Por eso ha elegido a los
cautivos para que, purificados en la cautividad, formen el núcleo central del
Israel futuro.
En la segunda parte, describe la paz y la
abundancia del Israel restablecido en Palestina y hace decir al futuro Mesías:
"Haré con mis ovejas un alianza de paz. Mi alianza será eterna. Las
multiplicaré y estableceré para siempre mi santuario en medio de ellas".
Ezequiel que, como Cristo, se llamó a si mismo
hijo del hombre, afirma que el Mesías será de la casa de David y que, como
pastor, salvará a su rebaño.
Según parece, el profeta hacia el fin de su vida,
más o menos en 570 antes de Cristo, redactó definitivamente el libro, sirviéndose
de sus escritos precedentes; ello explica las repeticiones, a pesar de la
unidad de estilo y de plan, con una tónica de esplendorosas imágenes
visionarias y de un constante llamado a la espiritualidad y sentido religioso
de la prédica.
Como todo verdadero profeta, Ezequiel fue un
hombre de Dios: por sumisión a la voluntad divina y la heroicidad de su
conducta religiosa; un santo en la concepción de su vida, dedicada
peligrosamente a sentar la primacía de Yahvé sobre un pueblo y unos reyes
rebeldes.
Según una antigua tradición, fue muerto por un
jefe del pueblo al que reprendió por su idolatría.
Ezequiel, gran teólogo, severo admonitor y
consolador de la cautividad, fue el profeta del exilio. Su estilo, plagado de
arameísmos babilonicos, lo sitúa actuando sólo fuera de su patria, mientras
Jeremías actuaba como vocero del Señor en la misma Palestina desolada.
Cabe notar que los venerables santos del antiguo
testamento (patriarcas, profetas, reyes, jueces, guerreros, etc.) están muy
presentes en los textos sagrados y litúrgicos de los cristianos. Más aún,
estos santos - que lo fueron por los méritos previstos de Cristo -
representan la figura del futuro Mesías. Con todo, no han sido incluidos en
el actual calendario universal, quedando su celebración reservada para
algunas Iglesias particulares. Tal es el caso del profeta que hoy
recordamos.
Otros
santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Miguel de los Santos, confesor;
Pompeyo, Terencio, Africano, Alejandro, Máximo, Edormón, Zenón, Teodoro, mártires;
Macario, Pablo, Fulberto, obispos.
ARRIBA
11
de abril
SANTORAL:
San Estanislao
Nació cerca de Cracovia, antigua
capital de Polonia hacia el año 1030. Después de cursar los primeros
estudios continuó los superiores y, habiendo sido ordenado sacerdote en el año
1072, por mandato del papa Alejandro II, fue consagrado obispo de su ciudad
natal.
El cristianismo estaba aún débilmente
enraizado en Polonia. El pueblo seguía costumbres paganas y en la clase
gobernante imperaba la corrupción y el vicio. El rey Boleslao II oprimía al
pueblo y su intemperancia lo había convertido en un compendio de
perversidades. Nadie se atrevía a reprochar al monarca su escandalosa vida,
excepto el obispo de Cracovia.
Nuestro santo cumplía su deber
censurando con energía tales abusos y enrostrando al rey el mal ejemplo que
constituía para sus súbditos. En cierta ocasión le advirtió que, de
continuar actuando como un impío, lo castigaría prohibiéndole la entrada a
cualquier iglesia, pero el rey lo despidió, furioso, previniéndole que
si cumplía su amenaza le costaría la vida.
Pero más tarde, estaba
Estanislao oficiando misa en las afueras de la ciudad, en la capilla de San
Miguel, cuando un pelotón de soldados irrumpió en el templo, con la misión
de darle muerte. Pero éstos, pasados unos instantes, volvieron donde estaba
el rey, diciendo que una fuerza misteriosa les impedía acercárcele. Iracundo,
Boleslao entró en el sagrado recinto y, desnudando la espada, se acercó al
altar y la descargó contra el obispo, derribándolo. En su salvaje locura
mutiló su cuerpo y luego ordenó a sus hombres que lo despedazasen.
Así murió Estanislao, el 11 de
abril de 1080. Excomulgado por el papa Gregorio VII, el rey Boleslao II
perdió su país y su corona, y huyó a Hungría, donde halló la muerte.
San Estanislao fue canonizado en
Asís por el papa Inocencio IV, en 1253. Es patrono de Polonia. Sus reliquias
se veneran en la catedral de Cracovia.
Otros
santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Felipe, Lustrano, obispos; Eustorgio,
presbítero; Isaac, monje; Néstor, Domnión, Antipas, Filón, Ceremonio, mártires;
Barsanufio, eremita; Beatriz de Belmonte, Raniero (beatos.)
ARRIBA
12
de abril
SANTORAL: San
Julio I, papa
San Julio nació en
Roma; primer papa de este nombre, sucedió al pontífice san Marcos en el año
337. De su vida anterior nada se sabe. Dos hechos principales distinguieron su
gestión pontifical: la defensa de la ortodoxia católica y la protección que
dispensó a san Atanasio.
Hacía ya doce años que
el concilio de Nicea, convocado para resolver sobre la herejía de Arrio, había
proclamado la unidad indivisible de la naturaleza de las tres personas divinas,
expresándola con la palabra consustancial: Jesucristo es verdadero Dios con
el Padre y el Espíritu Santo.
Aunque vencido, el
arrianismo no pudo ser entonces extirpado, y aún después de la muerte de
Arrio sus seguidores volvieron a conmover a la Iglesia con su doctrina. Para
combatirla victoriosamente, salió a la lid san Atanasio, que había asistido
al concilio de Nicea como diácono y, quien con el tiempo, sería uno de los
grandes doctores de la Iglesia.
Al morir san Alejandro,
lo sucedió como patriarca de Alejandría san Atanasio. Los herejes lo
acusaron repetidamente ante el emperador y, a pesar de haberse demostrado en
todas las ocasiones su inocencia, siguieron intrigando con el objeto de
arrebatarle el cargo. Entonces Julio tomó sobre sí la causa de Atanasio.
En el año 340 los
arrianos nombraron obispo de Alejandría a Gregorio de Capadocia, hombre
atrevido, perseguidor cruel de los que profesaban la verdadera fe, tanto
seglares como eclesiásticos. Atanasio fue expulsado de su sede y unos meses más
tarde salió secretamente de la ciudad, dirigiéndose a Roma, a fin de
solicitar la ayuda del Sumo Pontífice para detener aquella peligrosa doctrina.
Después de recibirlo,
el Pontífice celebró un concilio en Roma, en el año 341, al que negaron su
concurrencia los herejes. En él se aprobó la actuación de Atanasio.
Imperaban entonces
Constancio en Oriente y Constante en Occidente. Con la aprobación de este último
que favorecía la ortodoxia, san Julio convocó un concilio ecuménico, es
decir, universal, en Sárdica (la actual Sofía, capital de Bulgaria), en el año
343, el cual congregó a trescientos obispos de todas las provincias de la
Iglesia de Occidente y setenta y seis de la de Oriente.
Presidido por Osio, español,
obispo de Córdoba, y dos legados de la sede apostólica, el concilio de Sárdica
condenó la herejía. Con esta sentencia y las cartas que el papa san Julio
escribió a los prelados de Alejandría, volvió san Atanasio a su Iglesia,
privándose, en consecuencia, de aquella silla al usurpador.
San Julio hizo construir
en Roma la basílica de San Valentín y la que se llamó basílica Julia, hoy
iglesia de los Doce Apóstoles. Murió el 12 de abril del año 352.
Otros santos cuya
fiesta se celebra hoy: Santos: Zenón, Constantino, Damián, obispos; Sabas, Víctor,
confesores; Lázaro, Menna, Juan, David, mártires; Visia, virgen y mártir;
Florentino, abad.
ARRIBA
13
de abril
SANTORAL: San
Hermegildo
Hermegildo era príncipe
de asociado al reino visigótico. Su padre el rey lo hizo casarse con la bellísima
Ingunda, hija del rey de los francos, pues el poderoso monarca,
Leovigildo, pensaba que su nuera cambiaría su fe católica por la arriana que
profesaban los visigodos.
Pero las esperanzas del
monarca fueron defraudadas. Con tristeza, Toledo vio partir hacia el destierro
a la joven pareja. Así lo había dispuesto el rey.
Se radicaron en Sevilla.
Hermegildo comenzó a interesarse por las lecturas espirituales, aprendió de
Ingunda las oraciones de los católicos y quiso instruirse en la doctrina
verdadera. En su conversión tuvo gran influjo la predicación de san Leandro.
Se aproximaba pascua y
él pensó: "Hoy sería para mí como un renacer". Y en esa pascua
tomó su primera comunión y cambió su nombre por el de Juan. Además, sintiéndose
apoyado por bizantinos, suevos y francos, rompió con su padre.
El rey Leovigildo se
alarmó. Encolerizado gritaba; "Hermegildo ha abjurado del arrianismo. Ya
es católico". Su ira lo llevó a presentarse con un ejército.
Desafortunado en su campaña y abandonado por sus aliados, Hermegildo huyó y
se acogió a la protección de una iglesia donde, según el derecho antiguo,
no se lo podía apresar. Era el año 584.
Entonces, astutamente,
se convenció al fugitivo. Recaredo, el hijo menor, se presentó con un
mensaje: "Por orden del rey Leovigildo, nuestro padre - dijo - y bajo
juramento solemne, puedes dejar el templo. El rey está dispuesto a perdonarte.
No temas; ningún daño te hará".
Hermegildo aceptó, pues
¿puede un rey, padre a la vez, olvidar un juramento? Pero el rey no cumplió.
Llegó otra pascua. La
puerta de la torre donde se encontraba encarcelado se abrió. Un obispo
arriano lo invitaba a confesarse.
-¡Impostor! - dijo
Hermegildo -, déjame con el Dios de los cristianos.
El joven príncipe
desheredado vio que su fin se aproximaba. Al día siguiente, en la oscura
torre, se escuchó este diálogo:
- Tu padre, el rey me
envía. ya sabes: pocos minutos te quedan de vida.
- No, verdugo: me espera
la eternidad frente a Cristo.
El verdugo no entendió.
Alzó la pesada hacha dando cumplimiento al mandato real. Esto ocurrió en la
noche de un sábado santo, el 13 de abril del año 585.
Al año siguiente fallecía
el monarca, recomendando a Recaredo la conversión al catolicismo. Pronto el
pueblo visigodo abjuraba solemnemente el arrianismo y abrazaba la fe católica.
La España visigoda proclamó a Hermegildo como héroe y como santo. Al
cumplirse el milenario de su martirio, fue canonizado por el papa Sixto V.
Otros
santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Hermenegildo, Eugenia de Córdoba, mártires;
Martín I, papa; Carpo,
Urso, obispos; Agatónica, Agatodoro, Eleuterio, Zoilo, Teodosio, Justino,
Quintiliano, Dadas, mártires
ARRIBA
14 de abril
SANTORAL: San
Telmo
Pedro
González Telmo o, como popularmente se lo llama, san Telmo (palabra proveniente
quizá del nombre propio Antelmo, que significa "protección"),
patrono de navegantes y pescadores, sobre todo del Cantábrico, nació en Frómista,
pequeño pueblo de la provincia de Palencia (España), en 1775, en un hogar muy
piadoso, perteneciente a la nobleza.
Sus
primeros estudios los hizo bajo la dirección de su tío Tello, entonces canónigo
y más tarde obispo de Astorga. Tales progresos realizó que muy pronto estuvo
en la universidad palentina, cronológicamente una de las primeras en España.
Llegó a ser un estudiante brillante, ingenioso y de temperamento ardiente,
propenso a reacciones violentas, a pesar de sus pocos años.
Su
vanidad le jugó un mal trance. El día de Navidad, cuando asumió el deanato,
se organizó una cabalgata en Astorga, como parte de los festejos. al frente
marchaba Pedro González Telmo, contento y orgulloso, haciendo escarcear su
cabalgadura. En una de estas maniobras, picó de pronto espuelas y se encabritó
el animal. El jinete perdió el equilibrio y fue a dar a un lodazal, entre las
risas y burlas de todo el pueblo.
Herido
en su amor propio, confundido y avergonzado, renunció al deanato y se sepultó
en su casa. Durante muchos días hizo examen de su pasada vida y determinó
alejarse del mundo, para lo cual ingresó en el convento dominicano de Palencia.
Después que profesó, sus superiores lo enviaron a predicar.
Aquellas
cualidades de temperamento hicieron que sus sermones fueran arrebatadores.
Recorrió pueblos y ciudades, obteniendo numerosas conversiones, y muchas veces
tuvo que predicar al aire libre, en plazas, debido a la gran cantidad de gente
congregada. El santo rey Fernando III, el más grande de los reyes de Castilla,
empeñado en la cruzada contra los moros, lo nombró su capellán. San
Telmo tuvo que enseñar doctrina cristiana a los soldados en el campamento,
fustigar y corregir vicios. Después pasó a Galicia, predicando en Lugo, y
más tarde residió dos años en Portugal, donde se desempeño como maestro de
novicios.
Vuelto
a Andalucía, estuvo nuevamente con el rey Fernando, del cual era confesor, en
el sitio y rendición de Córdoba, en 1236. Rehusando acompañar al monarca a la
corte, tornó a viajar a Galicia, donde se radicó por segunda vez,
definitivamente. Desplegó una actividad asombrosa, misionando los pueblos de la
región, sobre todo los de la costa, entre los hombres de mar.
Numerosos
milagros jalonan la vida del santo. En la catedral de Tuy, donde está sepultado,
se halla el original del proceso de su beatificación, que a ellos se refiere, y
algunos muestran el poder que ejerció sobre los elementos de la naturaleza.
Hay
cierta confusión entre san Pedro González Telmo y san Erasmo, patrono de los
navegantes napolitanos con el nombre de san Elmo o san Telmo.
Cuando
en días de tormenta brillaban las luces azules en el tope de los mástiles, se
las llamaba fuegos de san Telmo, y era común escuchar a los navegantes exclamar,
en casos de peligro: "San Telmo, sálvanos".
Cuatro
años duró su misión en Galicia, al cabo de los cuales falleció, el 14 de
abril de 1240, un domingo de pascua, en la ciudad de Tuy. Fue canonizado por
Benedicto XIV en 1741. Su fiesta se celebra con gran solemnidad en Lisboa, en
Viscaya y en Guipúzcoa.
En
la ciudad de Buenos Aires tiene dedicado un templo, uno de los más antiguos, y
dado su nombre a un viejo barrio.
Otros
santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos:
Tiburcio, Valeriano, Máximo, Antonio, Juan, Eustaquio, mártires; Próculo,
Lamberto, obispos; Domnina, Liduvina (Ludiwina, Lidvina, Lydvid o Lidia), vírgenes;
Tomaides, Ardalión, mártires; Frontón, abad; Abundio, confesor; beato Raúl
(Rodolfo), obispo
ARRIBA
15
de abril
SANTORAL: Beato
José Damián de Veuster
José
Damián de Veuster, hijo de campesinos, nació en Tremeloo (Bélgica) en 1840.
Un hermano y dos hermanas suyas entraron en religión.Él debió hacer
frente a las necesidades del hogar, pero, poco a poco, lo sobrenatural se
antepuso. Sus campos y sus faenas de labrador quedaron atrás, pues comprendió
que una luz lo guiaba: Jesús.
En
el convento lo recibieron como hermano lego. Lo primero que debió estudiar,
para asistir con mayor provecho al culto divino, fue latín. Los
superiores vieron en él a un novicio de clara inteligencia, de fe
inquebrantable y de gran voluntad. Comenzó entonces la carrera del sacerdocio;
los estudios superiores los realizó en la universidad de Lovaina. Al recibir la
ordenación sacerdotal ingresó en la congregación de los Sagrados Corazones de
Jesús y María y comprendió que tenía que ayudar a los más menesterosos, a
los desvalidos, a los apartados de la sociedad, y asistirlos.
Fue
enviado como misionero a Oceanía, a las islas Hawai. Cuando diez años después,
en 1873, se dirigió como voluntario a la isla Molokai - conocida como la isla
de los leprosos -, su familia y amigos le advirtieron: "Por contagio, morirás
de lepra".
En
aquella isla, en los pueblos de Kalanpapa y Kalwao, vivían hombres, mujeres y
niños afectados por el terrible mal. Todo era precario, paupérrimo. Se les
asignaba alojamiento en pequeñas chozas, desprovistos de atención médica, sin
los cuidados indispensables, faltos de medicamentos y aseo. Era total la
despreocupación del de afuera para con el que estaba adentro, y el recluido
quedaba sumido en su destierro, su dolor físico y su soledad. La lepra hacia
estragos. Era tremenda la situación de los enfermos, sin saber como
ocupar las horas del día, con hambre y enfrentados al rigor de las estaciones;
nadie sano llegaba allí. Las refriegas eran constantes; reinaban la embriaguez,
los robos y los asesinatos.
Damián
de Veuster comenzó por limpiar las llagas, extirpar el órgano atacado y la
piel muerta, desinfectar las pústulas, vendar las heridas y sobre todo infundir
esperanza; esperanza en la palabra, en el rezo, en el quehacer diario.
Se
lo vio trabajar como constructor, albañil, pintor o vidriero. Su meta era la
formación de hogares para leprosos y el mejoramiento de los hábitos
alimentarios de los enfermos, su vestimenta y su calzado. Organizó el culto
religioso; construyó una escuela con distracciones y pasatiempos, para
distraerlos en su desgracia; ayudó a levantar una modesta iglesia; cavó las
fosas y enterró a los que morían. Así, sin prodigarse descanso alguno, donde
había un infierno de pasiones, el misionero todo lo transformó. Floreció la
fe, y con la fe, la caridad y la resignación cristianas.
Los
sacrificios personales fueron grandes, pero su entrega sacerdotal lo llevó a
instruir a aquella gente para que así pudieran comprender la doctrina de Jesús.
A la desesperación la sustituyó la serenidad. Sus nueve primeros años en
Hawai y los dieciséis siguientes en Molokai, conviviendo con leprosos, lo
llevaron a contraer aquel mal. En 1884 conoció que se había contagiado y desde
entonces comenzó sus sermones diciendo: "Nosotros, los leprosos...".
Murió
rodeado de aquellos infortunados, a los cincuenta años de edad, el 15 de abril
de 1889. Había sido para ellos un padre, un hermano, un amigo, un sacerdote, un
maestro, un enfermero, que no sólo se preocupó de las llagas del cuerpo, sino
del alma de cada uno, como perfecto discípulo de Cristo. Su hermano, el padre Pánfilo
Damián, lo sucedió en el puesto.
En
la isla Molokai, un monumento perpetúa su memoria.
El
papa Juan Pablo II lo beatificó en 1984.
Otros
santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Basilisa, Anastasia, mártires;
Paterno, obispo; Marón, Máximo, Quintiliano, Dadas, Victoriano, Olimpiades,
Eutiquio, Crescente, Teodoro, Cirilo, Pausilipo, mártires; Telmo, confesor;
Potenciana, virgen; Silvestre, abad.
ARRIBA
16
de abril
SANTORAL: San
Benito José Labre
Nacido
en Amettes (Francia), en la diócesis de Boulogne-sur-Mer, el 26 de marzo de
1784, Benito José Labre era el mayor de quince hermanos de un hogar de la clase
media. Su padre era librero. A los cinco años de edad concurrió a la escuela
local y a los doce fue enviado a casa de un tío suyo, párroco de Erin, para
proseguir sus estudios.
Tenía
dieciséis años cuando, al morir su tío en una epidemia de cólera, regresó a
la casa paterna. Dos años más tarde, sintiéndose inclinado a la vida
religiosa, intentó ingresar en la trapa, la austera orden cisterciense, pero
fue rechazado porque no alcanzaba la edad reglamentaria. Lo mismo le ocurrió
cuando quiso entrar en la orden de los cartujos.
A
pesar de estos fracasos, persistió en sus intentos, logrando al fin ser
aceptado. Tres veces comenzó el noviciado, dos en diferentes cartujas y una en
la trapa de Sept-Fons, de las que salió, convencido de que no estaba
hecho para vivir en comunidad.
Comienza
a los veintidós años la vida de peregrino. Desde Italia escribe a sus
padres una última carta de despedida. Viaja a pie, pidiendo limosna, decidido a
practicar en el mundo las enseñanzas de Jesucristo. El dinero que le dan y
parte de los alimentos que consigue, los regala a los pobres. Duerme en el suelo,
al aire libre, con una piedra o madero por almohada. Cuando encuentra una
iglesia, pasa el día entero orando en ella. Viste harapos; ese aspecto
miserable hace que la gente lo rehuya. De este modo visitó los santuarios
principales de Europa: el de Loreto, el de Asís y las basílicas más famosas
de Roma. De allí se dirigió a Nápoles; después a San Nicolás de Bari y por
segunda vez a Roma.
En
España visitó el santuario de la Virgen de Montserrat, la cueva de
Manresa y Santiago de Compostela. Sus peregrinaciones lo llevaron a Alemania y a
Suiza; en este último país, el célebre santuario de la Virgen de Einsiedeln.
A partir del 1777 dejó de peregrinar; se quedó definitivamente en Italia.
Anualmente llagaba al santuario de Loreto.
En
estos viajes nunca cambió su modo de vida. Se sostenía de limosnas y muchas
veces se alimentaba con lo que los demás tiraban. Cuando no tenía qué comer,
se iba al templo a rezar.
Con
frecuencia recibió insultos y golpes. Su aspecto andrajoso hacía que lo
tomasen por un malhechor. Cuando había un reparto de comida, él siempre era el
último, y pasaba días sin probar bocado. Pero aquello no le preocupaba. Lo
importante era tener un lugar donde orar y sumirse en la contemplación, sobre
todo del santísimo sacramento.
En
1783, un miércoles santo, al salir de la iglesia de Santa María del Monte, cayó
al suelo, desmayado. Llevado a una casa de las proximidades, se comprobó que se
hallaba en agonía. Era el 16 de abril. Tenía treinta y cinco años de edad.
Otros
santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos:
Toribio de Liébana, Fructuoso, obispos; Lamberto, Calixto, Cayo, Cremencio,
Carisio, Irene, Leónidas, Baudilio, Urbano, mártires; Joaquín, confesores;
Magno, conde; Engracia, virgen y mártir; 18 mártires de Zaragoza; María
Bernarda Soubirous, virgen.
ARRIBA
17
de abril
SANTORAL: San
Esteban Harding
San
Esteban Harding vivió entre los siglos XI y XII. Nacido en Inglaterra, de
padres ricos y nobles, se educó con los monjes en el condado de Dorset. Al
salir de la abadía, viajó a Escocia, a París y a Roma. Vuelto a Francia con
un amigo, en Lyón tuvo noticias del monasterio benedictino de Molesmes, fundado
por san Roberto en 1076, en Langres. Se encontró allí con el fundador y con
Alberico, con quienes más adelante había de fundar la orden del Císter. Los
tres tenían el mismo ideal: consagrarse a la oración, la penitencia y la
pobreza. Unos pocos hombres se les habían unido, formando una comunidad. Con la
tala de algunos árboles habían erigido un oratorio y con ramas, unas cabañas
para descansar. comían hierbas y raíces y se sentían contentos en la pobreza
más extrema.
Con
el tiempo, el espíritu ascético de la comunidad fue decayendo. Roberto,
Albernico y Esteban, y algunos más, abandonaron Molesmes y erraron, buscando un
sitio desierto, hasta llegar a la aldea de Citeaux, cerca de Dijon, donde
encontraron un espeso bosque. Allí se afincaron; levantaron algunas chozas para
alojarse y construyeron una capilla, que dedicaron a la Virgen. En 1098, el 21
de marzo, día entonces de san Benito, quedó fundada la orden del Císter (que
es el nombre castellano de Citeaux). Roberto fue el abad, Alberico el
prior y Esteban el subprior. Pero un año más tarde Roberto regresó a Molesmes,
llamado por los monjes, y Alberico murió poco después. De tal modo Esteban lo
sucedió como abad. Pero fue tan exigente que las vocaciones disminuyeron.
Inesperadamente
le llegó un providencial auxilio. Unos treinta jóvenes se acercaron al
monasterio; querían ser admitidos como novicios; los dirigía un joven noble
borgoñón, de nombre Bernardo, y los demás eran amigos y parientes suyos.
A
partir de este momento, la orden cisterciense tuvo un pujante desarrollo. De
todas partes afluyeron postulantes con ansias de penitencia y sacrificio. Gentes
de distintas condiciones y estados fueron golpeando las puertas de la abadía.
Se multiplicaron las fundaciones: Pontigny, Morimond, Claraval ...
En
1119 dependían de Citeaux y Claraval nueve abadías, y ese mismo año san
Esteban promulgó la Carta de caridad, que reglamenta la vida de la orden
cisterciense. Las abadías debían estar fuera de los centros urbanos y ofrecer
una imagen de pobreza y sencillez; no tendrían otras tierras que las que
pudiesen explotar, y la única ocupación que podían tener los monjes eran la
oración y el trabajo manual; sus conocimientos se ceñirían a lo necesario
para el sacerdocio. Se suprimiría todo ornato y magnificencia en el culto y los
monjes se abstendrían de poseer propiedades o rentas; la comunidad debería
sostenerse con el trabajo propio.
A
pesar de todas estas restricciones, los cistercienses se vieron obligados, por
los problemas de la Iglesia y del siglo, a salir de los claustros, para combatir
la herejía, para predicar en los países eslavos, para mediar en la lucha entre
el Papado y el Imperio, para abogar las cruzadas. Casi ciego, Esteban murió
en 1134.
Otros
santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos:
Landricio, abad; Elías, Pablo, Isidoro, Mapálico, Marciano, Fortunato, Hermógenes,
mártires; Inocencio, Pantágato, obispos; Pedro, diácono; Roberto, abad;
Acacio, confesor; Aniceto, papa; Mariana de Jesús Navarro, virgen (beata).
ARRIBA
18
de abril
SANTORAL: Beata
María de la Encarnación
Se
llamaba Bárbara Aurillot. Su existencia transcurrió en la segunda mitad del
siglo XVI y parte del XVII.
Se
educó en el convento de Longchamps y desde muy niña ya manifestó una profunda
inclinación por la vida religiosa. Hubiera deseado ser monja, pero sus
padres la casaron, al cumplir los diecisiete años de edad, con un abogado
perteneciente a la aristocracia, llamado Pedro Acarie. Alegraron el hogar con
tres hijas y tres hijos, a los que educó sabiamente en el amor de Dios.
Su
virtud más destacada fue la caridad, que practicaba diaria y constantemente
entre los más necesitados. Decía que las muchas comodidades pueden enmohecer
el espíritu y que lo que se da a los pobres se presta a Dios.
Malos
días pesaron sobre el hogar. Pedro Acarie, su esposo, había pedido un préstamo
en grandes sumas de dinero. Falsamente acusado de conspirar contra el rey
Enrique IV, fue desterrado de la capital francesa y los acreedores aprovecharon
las circunstancias para negarse a prorrogar los pagos. La pobreza se enseñoreó
en el hogar, llegando al extremo de no tener con qué alimentarse. "No
importa - decía ella -; si estas son pruebas a que nos somete Dios para
templarnos, él proveerá".
Bárbara,
mujer fuerte, no se amilanó. Dirigió personalmente el proceso de defensa y
consiguió demostrar que la acusación era una calumnia, con lo cual la familia
volvió a instalarse en París y logró recuperar parte de los bienes. Retornó
entonces a sus caritativas obras; nadie que acudiera por necesidad a su puerta
partió con las manos vacías y se la vio muchas veces junto al lecho del
enfermo ayudando en su tremendo trance al moribundo.
En
1601, sumida en la contemplación, tuvo dos apariciones de santa Teresa de Jesús.
Ello la indujo a tratar que las monjas de la orden reformada por la santa, las
carmelitas descalzas, se instalaran en París. En 1604 se inauguró el primer
convento de las hermanas teresianas y en 1609 cinco más existían y progresaban.
Muerto
su esposo en 1613, Bárbara ingresó como hermana lega en la orden carmelitana
con el nombre de María de la Encarnación, en el convento de Amiens. Sus tres
hijas entraron también en la orden, en la que una de ellas fue después
superiora, y uno de los hijos siguió la carrera sacerdotal.
En
1618, a consecuencia de un derrame cerebral, quedó postrada. Murió el 16 de
abril de ese mismo año.
Otros santos cuya fiesta se
celebra hoy: Santos: Eleuterio, Cosme, Eugenio, Eusebio, Galdino, Gebuino,
obispos;
Atanasia, Aya, Abrahán, confesores; Apolonio, Antía, Ciro, Corebo, Calócero,
mártires; Perfecto de Córdoba, presbítero y mártir.
ARRIBA
19 de abril
SANTORAL: San
León IX, papa
Se llamaba Bruno de
Dagsburgo y estaba emparentado con la familia real de Alemania. Había nacido
en 1002, en Alsacia, de un hogar cristiano y muy culto.
A temprana edad comenzó
a estudiar en la escuela episcopal de Toul, y ya en su juventud dio muestras
de estar dotado de notables cualidades. En este tiempo, padeció de una grave
enfermedad, cuya curación se atribuyó a san Benito. Desde entonces profesó
una especial devoción al santo patriarca.
Canónigo de la iglesia
de san Esteban, en Toul, a la muerte del obispo de dicha ciudad fue designado
para sucederlo. Un año después su pariente Conrado II - llamado el Sálico,
fundador de la casa de Franconia - se hizo proclamar en Italia emperador
romano.
Bruno fue un obispo enérgico
y austero, que restauró la disciplina un tanto alicaída de los monasterios y
defendió con firmeza los derechos de la Iglesia. A la muerte del papa Dámaso
II, en 1048, se eligió a Bruno para ocupar el solio pontificio, siendo
coronado a comienzos del año siguiente con el nombre de León IX. En este
nuevo y alto cargo desplegó una intensa actividad. Promovió la reforma del
clero y las buenas costumbres del pueblo; convocó varios sínodos diocesanos
que condenaron severamente la simonía y la venta de indulgencias, práctica
entonces muy arraigada, y trató de intensificar la vida monacal. Se mantuvo
en permanente contacto con san Hugo, abad de Cluny, y con Halinard, arzobispo
de Lyón, organizador de uno de los movimientos reformistas de Francia. Al
mismo tiempo, llamó a su lado como colaboradores a los hombres más eminentes
del clero, entre ellos al monje Hildebrando, futuro san Gregorio VII, el pontífice
más grande de su siglo y uno de los mayores en toda la historia de la Iglesia.
Realizó numerosos
viajes, visitando las distintas diócesis, en ocasiones, para reconciliar a
soberanos enemistados. Cruzó los Alpes, llegó a Sajonia, luego a Colonia, a
Toul, a Reims, a Metz, a Magnucia.
San León IX había sido
designado sumo pontífice por su pariente el emperador Enrique III, hijo y
sucesor de Conrado II. Sin embargo, él fue el primero en proponer que en el
futuro los papas fuesen elegidos entre los cardenales. Tal disposición se
hizo definitivamente efectiva en 1059.
Miguel Cerulario,
patriarca de Constantinopla, censuró a la Iglesia de Occidente a causa de
algunas normas disciplinarias y litúrgicas que diferían de las de Oriente.
Era un pretexto para realizar la separación y situarse a la cabeza de la
Iglesia Griega. San León IX le escribió una notable carta y envió una
embajada a Constantinopla, pero no pudo evitar el cisma, que se produjo en
1054.
Enfermo, sintió que la
muerte estaba cercana. Colocado su lecho junto al altar mayor de San Pedro,
como era su deseo, murió el 19 de abril de 1054.
Otros
santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Jorge, Usmaro, Elgeo, obispos;
Vicente, Hermógenes, Cayo, Expedito, Aristónico, Rufo, Gálata, Sócrates,
Dionisio, Pafnucio, mártires; Crescencio, confesor; Emma, viuda; Timón, diácono;
Trifón, patriarca.
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20 de abril
SANTORAL: Santa
Inés de Montepulciano
De padres nobles y
ricos, Inés nació en Gracciano Vecchio, pequeño pueblo cercano a
Montepulciano, probablemente hacia el año 1274. Sus primeros años en el
monasterio de las "saquinas" de esta última ciudad (llamadas así
porque usaban un escapulario de la burda estopa con que se hacen las sacas),
fueron una revelación para sus maestras, por su humildad, mortificación,
tierna devoción y obediencia.
Sólo contaba Inés
catorce años cuando la superiora le encomendó la administración temporal
del convento.
Los ayunos y la
penitencia eran su práctica habitual. La desnuda tierra le servía de lecho.
"Te enfermarás", le reconvenían. "Pero la tierra, que da
frutos y flores, replicaba, ¿puede traer mal alguno?".
A los quince años de
edad, juntamente con su maestra en la vida religiosa, llamada Margarita, fundó
el primer monasterio en Proceno, en el condado de Orvieto, distante unos
treinta kilómetros de Montepulciano.
Poseía la prudencia, la
inteligencia y el saber de las cosas prácticas del mundo, que, unidas a las
del cielo, la hicieron acreedora al nombramiento de abadesa. "Es una niña",
fundamentó el papa. A lo que todos respondieron: "Una niña santa, cuyo
entendimiento supera a la edad". El sumo pontífice Nicolás IV envió su
consentimiento unido a la bendición apostólica.
Inés, superiora de
diecinueve años, enseñaba con el ejemplo de su vida austera. El pobrecito de
Asís la guiaba en sus meditaciones. Ella le imploraba: "Tú, que has
llamado hermana a la tierra, sé mi maestro y guía". Conversaba con las
monjas y con la gente que llegaba en busca de alivio espiritual. Para
los afligidos, los enfermos, los desvalidos, dispensaba el milagro de la
conformidad con la voluntad divina.
A la entrada de la
ciudad de Montepulciano vivían, en algunas mansiones, personas de vida
escandalosa. Inés había prometido: "Levantaré allí una casa para la
oración". Cuenta la leyenda que en ese lugar la santa hizo brotar un
manantial, y la gente iba en busca de aquella agua de vida, agua de virtud
prodigiosa para la curación de toda clase de enfermedades.
Muy pronto se construyó
un convento. Inés, nombrada abadesa, lo anexó a la orden de Santo Domingo.
Murió el 20 de abril de
1317. Su tumba es visitada por innumerables peregrinos. Fue su biógrafo el
beato Raimundo de Capua. Santa Catalina de Siena, nacida treinta años después
de su muerte y que la veneraba, nos ha dejado numerosas referencias sobre la
santa de Montepulciano.
Otros
santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Teótimo,
Sulpicio, confesores; Vicente, Domnino, Marcelino, Teodoro, Serviliano, Víctor,
Zótico, Zenón, Cesáreo, Acindina, Severiano, Cristóforo, mártires; Marciano,
monje; Zaqueo el publicano.
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21
de abril
SANTORAL: San
Anselmo
Anselmo, cuyo nombre
significa "protegido por Dios", nació en Aosta, ciudad del Piamonte,
en el año 1034. Su madre, que era muy piadosa, lo inició en las verdades de
la religión, y él, desde muy pequeño, se sintió llamado a servir a Dios.
Tenía un gran deseo de adquirir la ciencia divina y profana, es decir, la
teología y la filosofía.
Después de la muerte
prematura de su madre, abandonó la casa paterna y recorrió Borgoña. Se
dirigió a Normandía, y en el monasterio benedictino de Bec fue admitido como
alumno de Lanfranco, de quien admiraba sobremanera la virtud y perfección.
Bajo su ministerio, Anselmo tomó el hábito de monje.
Su disciplina, su
devoción y su ágil inteligencia lo hicieron popular. Pasados tres años
ocupó el cargo de prior, mientras Lanfranco era nombrado abad del monasterio
de San Esteban, en Caen, y más tarde arzobispo de Cantorbery. Anselmo
consumía la totalidad de su tiempo en la meditación de las Escrituras y en
el apostolado, consolando a los afligidos que se acercaban a él. En el año
1078 fue nombrado abad de Bec.
Su fama se extendió por
toda Normandía, Flandes e Inglaterra, adonde llegó en 1092, algunos años
después de la muerte de Lanfranco. El rey de este último país, Gillermo II,
apodado el Rojo, quiso que fuese consagrado obispo de Cantorbery y, por lo
tanto, primado de Inglaterra.
Anselmo se destacó en
la defensa de la libertas de la Iglesia frente al poder civil; no consintió
que los bienes de los pobres pasaran al tesoro de Gillermo II, monarca
dispendioso y derrochador; ni que los nombramientos de los cargos
eclesiásticos dependieran de la voluntad del soberano. Éste, entonces, lo
persiguió.
Se trasladó a Roma,
donde fue recibido por el sumo pontífice Urbano II. En el concilio de Bari
mostró su sabiduría y prudencia. Escribió libros con los que enriqueció a
la Iglesia Católica. En sus obras siguió las huellas de san Agustín.
Anselmo aplicó la
razón al estudio y al análisis de las verdades de la fe. Se lo proclamó
doctor de la Iglesia en 1720 y se lo llama padre de la escolástica, pues con
él comienza la ciencia teológica propiamente dicha, que habría de llegar a
su perfección con santo Tomás de Aquino, dos siglos más tarde. Escribió,
entre otras cosas, obras sobre la verdad, la libertad, el problema del mal y
un notable tratado sobre la encarnación, donde se esboza el doga de la
inmaculada concepción.
Murió un miércoles
santo, al alba, el 21 de abril de 1109.
Otros
santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Anastasio, Simeón,
Abdécalas, Ananías, Apolo, Alejandra (Sandra), Arador, Fortunato, Félix,
Silvio, Vidal, Apolo, Isacio, mártires; Conrado Parzha, confesor
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22 de abril
SANTORAL: San
Teodoro
Teodoro, cuyo nombre
significa "don de Dios", nació en el pueblo de Sikeón, en Galacia,
antigua provincia romana del Asia Menor que debe su nombre a los galos,
quienes la invadieron en el siglo III antes de Cristo. Su vida transcurrió
entre los siglos VI y VII de nuestra era.
Desde muy niño dio
raras muestras de piedad; oraba frecuentemente y concurría con asiduidad a la
iglesia. Ya adolescente, hizo vida solitaria en una cueva, y más tarde, en
una montaña desierta.
Deseoso de visitar los
santos lugares, realizó una peregrinación a Jerusalén. Ordenado
sacerdote por el obispo de Anastasiópolis, se convirtió en un austero monje.
Vuelto a su ciudad natal
formó, con su ejemplo y con su prédica, numerosos discípulos y así fundó
el monasterio de Sikeón, del cual fue abad; pero siguió viviendo en una
retirada cueva.
El conde bizantino
Mauricio, jefe de los ejércitos imperiales, lo visitó a su regreso de
una campaña en Persia, ocasión en que el santo le predijo que sería
nombrado emperador, lo que ocurrió en el año 582. Después de su coronación
en Constantinopla, este emperador lo obligó a aceptar el arzobispado de
Anastasiópolis.
Pero Teodoro no ansiaba
dignidades; su lugar era su apartado retiro. Después de diez años le fue
aceptado que renunciase al cargo y volviese a su soledad de Sikeón. Fue
ferviente propagador del culto a san Jorge.
Llamado por el emperador,
viajó más tarde a la capital del Imperio donde curó a uno de sus hijos, al
parecer, enfermo de lepra.
San Teodoro de Sikeón
murió el 22 de abril del año 613. Uno de sus discípulos, llamado Eleusio,
escribió su vida.
Otros
santos cuya fiesta se celebra hoy: Santa María Virgen, Madre de la
Compañía de Jesús.Santos: Miles, Acepsimas, Bicor, León, obispos; Sotero,
Cayo, papas; Aitala, Parmenio, Elimenas, Crisótelo, presbíteros; Daniel,
Alejandro, Leónides, mártires; Apeles, Lucas, Mucio, Rufino, Julián,
confesores; Raúl, abad; Senorina, abadesa.
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23
de abril
SANTORAL: San
Jorge
San Jorge es patrono de Inglaterra, de
Portugal y Cataluña. Desde el tiempo de Constantino el Grande se han
levantado templos a su devoción. La Iglesia oriental lo llama el gran mártir.
San Jorge ha sido excluido del culto
universal; pero, debido a su gran popularidad, se deja a los obispos de cada
nación la decisión de dispensarle honores en su día.
Su vida no ha podido ser puesta
históricamente en claro. Los autores modernos consideran el episodio del
dragón como un símbolo; pero, aún siendo legendario, dicho episodio
significa la protección del desamparado, la victoria sobre la prepotencia y
la injusticia.
Jorge - nombre que etimológicamente
significa "labrador" - habría nacido en el año 280 en Capadocia,
región de Asia Menor. Abrazó la carrera de la armas. En batalla, el
emperador Diocleciano quedó tan admirado por la eficiencia y valor con que
peleaba, que lo distinguió entre los demás y lo hizo jefe de una legión.
La vida de san Jorge no es del todo
legendaria. tribuno de una legión romana, salió valiente en la defensa de la
fe y de los cristianos perseguidos y dijo ante la corte imperial que era gran
injusticia condenarlos porque daban culto al Dios verdadero.
El emperador entonces lo mandó
atormentar. Después de hacerlo padecer variadas e increíbles torturas - de
ahí el nombre de gran mártir que le han dado los orientales -, que san
Jorge sufrió con el mismo admirable ánimo, Dioclesano lo condenó a ser
degollado. Era el año 303.
Desde el siglo IV es venerado tanto en
Oriente como en Occidente. Se cree que su tumba se hallaba en Dióspolis,
ciudad de palestina, donde en tiempo del emperador Justiniano se había
elevado un templo en su memoria. Una de las reliquias se venera en Barcelona
desde el tiempo de Felipe II. Su fama fue inmensa en Oriente. Por sus hazañas
caballerescas, Ricardo Corazón de León lo nombró patrono de los cruzados,
que extendieron su culto por Occidente.
Otros
santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Toribio Alfonso de Mogrovejo,
arzobispo; José Oriol, Julián, confesores; Félix, Victoriano, Florencio,
Fidel, Liberato, Domicio, Pelagia, Aquila, mártires; Benito, monje; Lea , viuda;
Dimas, el buen ladrón
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24
de abril
SANTORAL: San
Fidel nació en Sigmaringa
Se llamaba Marcos Rey y
había nacido en 1577 en Sigmaringa, pueblo de la antigua Suabia, a
orillas del Danubio. Se doctoró en derecho en Friburgo y, después de
realizar un viaje por Europa, ejerció durante un tiempo su profesión en
Alsacia. En el otoño de 1612 ingresó en la orden franciscana, recibió
el sacerdocio y tomó el nombre de Fidel, que significa "fiel".
Vivió en un ambiente de resentimiento y
luchas religiosas, generado por la reforma protestante, con excesos de
palabras y de hechos por ambas partes. Fidel recorrió gran parte de
Austria, el sur de Alemania y Suiza. Predicó en Altdorf, en el cantón de
Uri. Su estilo directo y valiente causó tal impresión que hizo en poco
tiempo numerosas conversiones, tanto entre los habitantes de la ciudad
como del campo.
El éxito de esta empresa le atrajo el
hostigamiento de los herejes, pero Fidel continuó su tarea misional. A
los requerimientos del alcalde de Altdorf, sugiriéndole que si quería
conservar una posición ventajosa atemperase su prédica, respondió que
poco le importaba los bienes mundanos.
Su palabra constante y certera le engendró
el odio de los muchos protestantes cuya doctrina comenzaba a propagarse
extensamente y a la cual se oponía.
El domingo 24 de abril de 1622, al subir al
púlpito de la iglesia de Seewis, encontró en la barandilla un papel que
decía: "Hoy predicaréis, pero no más".
Sin inmutarse, Fidel dio comienzo a su
sermón. De pronto, un estruendo estremeció a los fieles. Una bala pasó
junto al capuchino. Luego otros disparos resonaron en el recinto. Llenos
de pánico, todos se apresuraron a huir. Sólo quedó Fidel, quien
descendió del púlpito y se arrodilló a rezar unos instantes ante
el altar, encomendando su alma a Dios. Después salió de la iglesia por
una puerta lateral.
Los asesinos cayeron entonces sobre él, lo
apalearon y apuñalaron y, ya en el suelo, atravesaron su cuerpo con una
horquilla mientras él rogaba por los que le daban muerte.
Sus reliquias se hallan en la catedral de
Coira.
En la portada de sus libros Fidel había
escrito: "Sé fiel hasta la muerte y te daré la corona de la
vida". Es el primer mártir de la congregación Propaganda Fide,
fundada pocos meses antes de su muerte por el sumo pontífice Gregorio XV.
.
Otros
Santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: María Eufrasia Pelletier, fundadora;
Sabas, Alejandro, Eusebio, Leóncio, Longinos, mártires; Melito, Gregorio,
Honorio, obispos; Egberto, presbítero; Diosdado, abad; Bova y Dova abadesas;
beato Benito Menni, fundador.
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25
de abril
SANTORAL:
San Marcos, evangelista
Según tradición eclesiástica,
Marcos, llamado también Juan Marcos o simplemente Juan, es el autor de un
evangelio y el intérprete que traducía a Pedro en sus predicaciones frente a
auditorios de habla griega. Era hijo de una cierta María, cuya casa de
Jerusalén estaba abierta a la primitiva comunidad Cristiana. Primo de
Bernabé, probablemente fuera como él de estirpe sacerdotal. Afirma por una
parte la tradición que Marcos nunca habría oído personalmente la
predicación del Señor, pero por otra muchos han querido descubrirlo en aquel
muchacho que huyó desnudo en el huerto de Getsemaní, episodio que sólo el
evangelio a él atribuido refiere. Tal vez haya conocido al grupo de
seguidores sin llegar a ser propiamente discípulo.
Al comenzar la expansión del
evangelio, Pablo y Bernabé salieron de Jerusalén hacia Antioquía llevando
con ellos a Marcos; éste los acompañó en sus primeras empresas misionales,
a Chipre y Perges, de donde regresó por causas desconocidas.
Bernabé, deseoso de llevar
nuevamente a Marcos con ellos cuando el apóstol planeaba su segundo viaje,
encontró la oposición de Pablo, que partió solo. Marcos siguió, pues, a
Bernabé una vez más hasta Chipre. Sin embargo, Marcos reaparece junto a
Pablo en Roma, pero es creencia que fue más bien discípulo de Pedro, quien
confirma esta suposición al llamarlo "hijo" suyo en su primera
carta. El evangelio que se le atribuye, además, sigue muy de cerca el esquema
de los discursos de Pedro que nos ha conservado el libro de los Hechos de los
Apóstoles.
Nada sabemos de su existencia
posterior. La segunda carta a Timoteo lo señala entre los compañeros
de este discípulo de Pablo; conforme a un dato que recoge el
historiador Eusebio de Cesarea (a comienzos del siglo IV), la Iglesia de
Alejandría lo habría tenido por fundador. Sus últimos años y el lugar de
su muerte nos son desconocidos.
El breve relato que lleva su
nombre descubre un espíritu observador y ágil. Sólo Marcos, por ejemplo,
destaca el verdor de la hierba sobre la que Jesús hizo sentar a la
muchedumbre hambrienta antes de multiplicar los panes y los pescados por
primera vez.
Las grandes líneas de su
evangelio, en tanto, trasuntan una profunda credibilidad histórica y
demuestran singular valor teológico. Marcos comienza por presentar a
Jesús bien recibido por la gente, pero pronto su humilde mesianismo, tan
alejado de las reivindicatorias expectativas populares de los judíos,
ocasiona la decepción de la masa; apagado el entusiasmo primerizo, el Señor
se retira de Galilea para dedicarse de lleno a la instrucción de los
discípulos, quienes por boca de Pedro confiesan la divinidad de su Maestro. A
partir de este reconocimiento de Cesarea, todo el relato se orienta a
Jerusalén; en la ciudad santa, finalmente, la oposición crece y culmina en
el juicio inicuo y la pasión, que alcanza su victoriosa respuesta cuando
Cristo abandona su tumba, de acuerdo con lo que había profetizado de si mismo.
El secreto mesiánico, del que
Marcos hace un tema central, da así todo su fruto: Jesús, siervo humillado
por la maldad y la ignorancia de los hombres que él había venido a rescatar,
es exaltado por Dios, como ha de serlo todo el que a él se una de corazón y
lo siga en el camino, el único que permite comprender esa "Buena Noticia
de Jesús, Mesías, Hijo de Dios" que Marcos nos ha trasmitido en un
lenguaje popular, muchas veces incorrecto en la forma, pero vivaz y lleno de
encanto.
ARRIBA
26 de abril
SANTORAL: San
Esteban, obispo de Perm
Esteban vivió en el siglo XIV.
Era de nacionalidad rusa. Poco se sabe de sus primeros años. Predicaba la
doctrina de Jesús en Rostov, y hacia el año 1370 comenzó su obra misionera
con los zirios, que ocupaban una región, al este del Volga.
Esteban pensaba que, siendo Dios
el creador de todas las lenguas, cada pueblo podía adorarlo en la suya propia.
Como carecían de escritura, les enseñó un alfabeto de su invención. Con el
fin de elevar las instrucciones de aquella gente, hizo edificar un monasterio
y lugares donde se enseñaba. Al mismo tiempo, realizaba la predicación
pública, al aire libre, y paulatinamente fue atrayendo verdaderas
muchedumbres. El campo de sus correrías misionales se extendió largamente.
En 1383 fue nombrado primer
obispo de Perm. Extendió su apostolado a los gentiles, que en gran número se
convirtieron, y también desplegó gran celo en combatir las herejías.
San Esteban, obispo de Perm,
murió en Moscú, en 1396.
Otros
Santos cuya fiesta se celebra hoy: Nuestra Señora del Buen Consejo. Nuestra
Señora de la Cabeza.Santos:
Isidoro, obispo de Sevilla y doctor; Anacleto (Cleto), Marcelino, papas;
Pascasio, Clarencio, Lucidio, obispos; Pedro, Basileo, obispos y mártires;
Ricardo, monje; Exuperancio (Esperanza), Guillermo, Peregrino, confesores;
Rafael Arnaiz Barón, monje trapense, beato.
ARRIBA
27
de abril
SANTORAL: San
Pedro Armengol
Su padre, el barón Arnoldo
Armengol, descendía de los condes de Urgel. Estaba vinculado, a la vez, con
los condes de Barcelona y con los reyes de Francia, de Castilla y Aragón.
Pedro, nacido en el pueblo de la
Guardia de la Prados en 1230, era el primogénito. Diestro en las armas,
pronto ganó fama por su intrépido valor. Así fue en su niñez y
adolescencia. Pero ya mozo lo rodearon amigos adulones; compartió con ellos
fiestas galantes, frecuentó tabernas y fue hábil jugador de cartas. Un día
desapareció del castillo y se transformó en capitán de una temible gavilla
de bandoleros.
Por aquel tiempo era peligroso
cruzar los Pirineos. Los caminos estaban infestados de ladrones y asesinos que
sorprendían a los viajeros. En 1258 el rey don Jaime I de Aragón, llamado más
tarde el Conquistador, tenía necesidad de trasladarse de Valencia a
Montpellier y ordenó a Arnoldo Armengol que asegurara travesía por el lugar.
Sin reconocerse, lucharon padre e
hijo; y después, cuando, herido Arnoldo, el joven reconoció a su padre. lágrimas
de arrepentimiento inundaron sus ojos. Pidió fervorosamente a Dios que lo
perdonase y su padre, al verlo tan sincero en su dolor, le dijo: "Hijo,
no llores, que el que cae y sabe levantarse está como un niño frente al
Padre celestial".
Pidió entonces confesión e
ingresó en la orden de los mercedarios. Cambió su vida, sintió la gracia y
la misericordia divina lo auxilió. Se ordenó sacerdote. Sus virtudes
le dieron fama y así fue conocido en todos los lugares. En Murcia
rescató doscientos cuarenta cautivos. Se hizo muy amigo del rey moro Almohasén
Mahomet, quien atraído por la piedad del mercenario finalmente se convirtió,
tomando el nombre de fray Pedro de Santa María.
Pedro siguió su peregrinaje de
Argel a Bujía donde con fray Gillermo rescató a otros muchos cautivos. Para
evitar la esclavitud a dieciocho niños se quedó como rehén, por mil
escudos que ofreció pagar por ellos.
Lo encerraron en una lóbrega
mazmorra. Los mil escudos no llegaban y el plazo se había cumplido.
Durante ocho días fue sometido
al suplicio. Al anochecer del octavo llegó su compañero, fray
Gilllermo, con el dinero esperado. Lo encontró pendiente de una horca; pero
gracias a la intervención milagrosa de la Virgen, a la que invocaba
permanentemente, todavía estaba con vida. A partir de esta terrible
experiencia, su carácter maduró profundamente.
Pedro Armengol volvió a
Barcelona. Dios le comunicó el don de las profecías y de los milagros. Murió
en su ciudad natal el 27 de abril de 1304, en el convento de Nuestra Señora
de los Prados, y allí se conservan sus restos.
Otros
Santos cuya fiesta se celebra hoy: Nuestra Señora de Montserrat.Santos:
Tertuliano, Antimo, Teófilo, obispos;
Anastasio, papa; Cástor, Esteban, mártires; Zita, santa Patrona del servicio
doméstico; Zósimo, monje; Teodoro, Juan, abades; Pedro Canisio, confesor.
ARRIBA
28
de abril
SANTORAL:
San
Luis María Grignion de Montfort
Había
nacido en Bretaña en el pueblo de Montford en 1673. Sus padres se llamaban Juan
Bautista Grignion y Juana Robert de la Biceule.